Gray Fullbuster POV
Todo el fin de semana lo había pasado en el hospital, al menos la comida allí era mejor que en el orfanato pero odiaba cuando entraba tanta gente. Vinieron los de servicios sociales, atención al menor, policías para que pusiera la denuncia pertinente, para relatar los hechos, los médicos que intentaban que les explicase lo que había vivido en ese infierno de orfanato para curarme… estaba harto de contar tantas veces mi historia, sólo quería olvidarlo todo, pasar página y tratar de seguir adelante.
Sasuke y Jellal habían venido a verme, se lo agradecía aunque ellos ya debían estar haciendo frente a los periodistas y es en cuanto ponía la televisión, se veía la multitud de periodistas agolpados en la verja de la casa de los Uchiha intentando emitir la gran noticia, tratando de que alguien respondiera a sus incesantes preguntas, no parecían o no querían darse cuenta de lo molesto que podía resultar para unos chiquillos que habían pasado por algo tan traumático tenerlos todo el día allí esperando para sacar el tema una y otra vez. Ninguno queríamos revivir nada de lo que había pasado.
Natsu llegó en aquel momento apagándome la televisión y dejó el mando en una de las mesillas acercándome un plato de sopa caliente. La verdad es que tenía mucha hambre. Creo que haberme librado por fin de todo lo del orfanato me hacía bien, empezaba a recuperarme poco a poco.
- No te hace bien ver esas cosas – me dijo sonriendo.
- Quería saber qué ha ocurrido con los directores.
- Están en proceso judicial, los tiene la policía y están testificando. Algunos niños ya han hecho sus declaraciones así que no te preocupes, tú ya has hecho la tuya, no deberían molestarte más. En unas horas te darán el alta.
- ¿Has visto a Naruto?
- Se lo ha llevado esta noche Laxus a dormir a su casa. Mañana harán el cambio. Se irán a la casa de los Uchiha tanto Sai como Jellal.
- Esa casa está llena de periodistas – le dije algo entristecido.
- Sí, por eso van ellos. Tú ahora preocúpate solo de comer y recuperar fuerzas, sólo debe importante ponerte bien, los demás están a salvo, tú estás a salvo.
- No puedo ir a tu casa Natsu – le dije.
- ¿Por qué no?
- Estás prometido.
- De eso tenía que hablarte también Gray. Iba a hablar con Lucy y a romper con ella.
- No le sentará bien que yo esté en esa casa cuando vas a romper.
- La casa es mía Gray y voy a romper con ella estés en esa casa o no, al final serás tú quien va a vivir allí conmigo así que cuanto antes te vengas mejor, porque no puedo cuidar de ti si estás a saber donde ¿Dónde pretendías ir sino? No tienes dinero, ni amigos que puedan ayudarte…
- A la casa de Sasuke – le dije.
- Demasiados periodistas para ti tal y como estás, necesitas recuperarte un poco antes de meterte en esos líos.
- ¿Con Laxus y Naruto?
- Gaara necesita estar con Laxus por su trauma, está bajo terapia y Naruto estará mejor allí, necesita separarse un poco de ti Gray. Lo has protegido muy bien y es admirable, pero no puedes sobre protegerle tanto, él necesita madurar por su cuenta y si estás tan encima de él no le dejas ser él mismo, cogerá tus miedos, tus aspiraciones, tus deseos… querrá ser como tú y debe encontrar su propio camino. Laxus no puede hacerse cargo de los tres. Quizá podría traerme yo a Naruto a casa si es que lo que deseas es no estar conmigo.
- No – le dije sonrojado – quiero estar contigo, tengo más confianza contigo y me siento más cómodo.
- Eso pensé cuando decidí que vinieras conmigo. No tomamos esta decisión al azar Gray, pensábamos en vosotros.
Jugaba con la cuchara a hundirla y sacarla de la sopa. Mi mano aún temblaba ligeramente cuando Natsu colocó su mano sobre la mía evitando que temblase. No pude evitar mirarle sonrojado sin apartar mi mano cuando sentí como tomaba mi mentón con su mano libre y me levantaba levemente la cabeza depositando un suave y dulce beso en mis labios. Cerré los ojos dejándome llevar por él aunque una lágrima resbaló por mi mejilla cuando me besó, aún recordaba todo lo que había pasado conmigo en aquel infierno de lugar. No entendía como Natsu podía besarme después de lo que había visto de mí, cómo podía quererme sabiendo lo que había llegado a hacer estos meses.
Natsu secó esa lágrima rebelde con su pulgar sin dejar de besarme, pero yo notaba mis labios temblando. Intenté que dejasen de temblar pero no podía, por lo menos Natsu dándose cuenta del miedo se alejó con suavidad de mí y me miró con aquellos profundos ojos oscuros que tenía.
- Yo no te haré daño Gray – me dijo.
- No pensaba en eso – le aclaré.
- ¿Qué es Gray? Háblame, no puedo ayudarte si no me lo explicas.
- ¿Cómo puedes quererme? – le pregunté.
- ¿Por qué no lo haría?
- Por todo lo que sabes de mí. Yo… yo sólo soy un…
- Eres un chico inteligente y atractivo que tuvo la mala suerte en su vida de quedarse huérfano y de ir a parar a un mal lugar. Tú no has tenido la culpa de nada de esto Gray, no puedes sentirte culpable por lo que te obligasen a hacer, eras un niño, ellos eran los culpables y no debiste haber pasado por algo así. ¿Crees que me importa tu pasado? Yo quiero tu presente y tu futuro Gray, te amo por como eres, por el chico en el que te has convertido pese a las malas circunstancias de tu vida, no te rendiste, estás aquí luchando porque eso eres, un luchador. ¿Cómo no iba a quererte? Me enamoraste desde el primer momento en que mis ojos se cruzaron contigo.
- No sé si puedo darte lo que buscas Natsu.
- ¿Qué crees que busco, Gray?
- Sexo, como casi todos – le dije muy seguro.
- Te busco a ti Gray. Me da igual si no puedes estar conmigo a ese nivel tan íntimo, pero no voy a renunciar a estar contigo. Déjame ayudarte, déjame intentar quitarte ese miedo. Sé que es difícil, pero yo no te haré daño, no te haré nada, sólo quiero verte feliz.
- Vale, intentémoslo entonces – le dije intentando sonreír – quiero estar contigo.
- Vamos… iré a recoger tus cosas y nos vamos a casa.
- ¿Y tú novia?
- Está de viaje. En cuanto llegue prometo que hablaré con ella de todo y podremos estar juntos. Quiero estar contigo.
- Vale.
- Enseguida vuelvo.
Natsu me acarició las mejillas con sus pulgares apoyando su frente contra la mía mientras sonreía antes de marcharse a buscar el alta médica para mí. Aproveché en terminar de comer y cuando Natsu apareció de nuevo recogimos las cosas y me fui a su casa. Esa noche dormí a su lado y me sentí cómodo, sentía su abrazo y por un momento… pensé que estaba protegido, que por fin podía ser feliz a su lado. Sé que era mi profesor y que esto podía ser un gran problema para los dos, así que debería fingir en cuanto su novia entrase por la puerta, al menos hasta que él arreglase las cosas. Fingiría ser sólo su alumno, ese que había tenido un altercado con el orfanato y que se quedaría unos días hasta que me reubicasen en algún otro lugar.
Por la mañana desayuné con él. Sonreí al ver a Natsu preparar las tostadas, yo nunca antes había cocinado pero él me indicó que le acompañase a la cocina, que me enseñaría y eso me alegró, me hacía sentirme útil, estaba feliz de poder aprender otras cosas que no fuera acostarme y dar placer a los clientes.
Naruto me llamó por la mañana. Natsu es quien había cogido el teléfono y me lo pasó a mí ante mi sorpresa, nadie debía saber que yo estaba aquí excepto mis compañeros, por eso me alegré al escuchar la voz de Naruto. Supe que sabía todo lo que había pasado, se lo habrían contado o incluso es posible que se hubiera enterado por estar cotilleando, ese chico casi siempre cotilleaba. Al final tuve que calmarle aunque no quise contarle con detalles las cosas.
Esa tarde es cuando conocía a Lucy y porque entró por la casa llamando a Natsu, quedándose paralizada al verme sentado en una silla frente a la mesa. Dejó su maleta en la entrada cerrando la puerta tras ella y me miró un poco desorientada.
- ¿Quién eres tú? – me preguntó.
- Gray – le dije levantándome para saludarla pero ella hizo un gesto extraño.
- Lo que me faltaba. Natsu – gritó – Natsu – volvió a gritar pasando de mí buscándole y yo le indiqué dónde estaba.
Natsu salió y le explicó las cosas a Lucy, a mí me mandó a mi habitación. Podía escuchar los gritos y los lloros de la chica. Por una parte me sentía mal ya que era por mi culpa. Cuando Natsu vino a mi habitación a comentarme lo que ocurría, me dijo que ya estaba todo arreglado, pero Lucy debía quedarse un par de días para recoger sus cosas y buscarse un piso para marcharse. Estaba enfadada y yo lo entendía, aún así, decidimos hacer como si no tuviéramos nada él y yo, aparentar ser sólo profesor-alumno, un buen hombre que me había acogido por todo lo del conflicto.
Ese día la cena fue tensa, Lucy no hacía más que mirarme y yo cené en completo silencio. Acabé proponiendo fregar yo los platos, ya que habían tenido la amabilidad de dejarme quedarme, quería hacer algo. Supe enseguida que Lucy no me lo pondría nada fácil. Había aprovechado un par de veces que nos habíamos quedado a solas para tirar alguna queja sobre mí, pese a ello, no pensaba marcharme, sólo serían un par de días, en eso pensaba cuando Natsu apareció tras de mí y casi tiré un plato al suelo cuando me asustó por cogerme de la cintura.
- Natsu – le dije sonriendo – no puedes hacer eso.
- Lucy está en su cuarto, no se entera.
- Pero yo si – le dije- Enserio serán solo unos días. No podemos hacer esto. Tú dijiste de fingir.
- Vale, pero sólo un beso de buenas noches – me dijo acercándose y dándome un tierno beso antes de marcharse a su habitación a dormir.
En cuanto acabé de recoger la cocina, yo también me marché a dormir y es que me encontraba muy cansado.
