Capítulo 47: =Sombras del pasado= La destrucción del corazón.

Hace ocho años…

5 de diciembre: siete días antes de la "Tragedia de Elyseum"

Los Campos Elíseos estaban llenos de adornos navideños que recorrían las grandes avenidas de París dándole la bienvenida a las fechas decembrinas. Los murmullos de turistas y de los parisinos que recorrían la ciudad entre ellos se encontraba un chico de ojos azules quien caminaba sin rumbo por la ciudad del amor, sufriendo por lo que estaba a punto de hacer. Durante una semana sentía como agonizaba por el dolor que latía palpitante dentro de sí; su kwami viajaba en el bolsillo del abrigo del chico; no estaba de acuerdo pero se acababa el tiempo y a grandes males grandes remedios. Para evitar la muerte el odio debía nacer.

Félix no asistió a sus clases matinales en la universidad, quería estar en ese lugar lo menos posible, tampoco había ido a la panadería de los Dupain-Cheng; su trato con ellos debía ser inexistente cuando lastimara a Bridgette, algo que también lo afectaba pues esa pareja había notado lo soledad de Félix y le habían abierto las puertas de su hogar.

La hora de la entrega de su proyecto de trimestre había llegado; se presentó en el aula con su vestimenta impecable, en el podio había una chica con cabello negro esta vez dejando a un lado su peinado representativo esta vez llevaba el cabello recogido en una coleta alta y llevaba un ligero maquillaje. El chico soltó un largo respiro e iniciaron su presentación; aquél dúo había llamado la atención no solo del cuerpo estudiantil, los profesores e incluso el rector de la universidad estaban en el auditorio, así como el administrador general de una empresa francesa había solicitado todo ese trabajo y ahora estaba con la culminación de ese trabajo que sería llevado a la realidad al ser un proyecto incubadora.

Todo fue un éxito, el ejecutivo se acercó a los chicos y les ofreció un puesto dentro de la empresa como auxiliares de la empresa. Les extendió un cheque al portador por cuarenta y cinco mil Euros. Después de despedirse de aquél administrador, la chica de orbes azules volteó a ver a su compañero:

- ¡Es mucho dinero! ¿Sabes lo que podría hacer con esto? –comentó llena de emoción Bridgette.

- ¿Dejar de comportarte como una imbécil? –dijo Félix con aire de fastidio. –Sí, me alegro que este experimento social se haya terminado

- ¿Perdón? L-lo siento, pe-perdón si te moleste no estoy acostumbrada a tanto dinero.

- Me harías el favor de dejar de tartamudear, pareces estúpida. –reclamó Félix a la chica.

- Félix ¿por qué me tratas así? –la azabache estaba confundida por la acciones de su acompañante.

- Porque estoy harto de tener que tratar con tan poca cosa como tú. Esperabas que alguien de mi estatus se mezclara con alguien tan pobre como tú. ¡Jamás! –la mirada de Félix sólo denotaba repulsión.

- Félix, no sé qué es lo que tienes, pero, pero…

- Pero, pero ¿qué? –Félix empujó continuamente a la chica quien solo iba retrocediendo hasta que la hizo caer. –Metete algo en esa cabeza, estúpida. Me das asco.

Aún quedaban personas en el auditorio, la mayoría compañeros de clases, ninguno se involucró en esa discusión, pues pensaban que si el hijo mayor de los Agreste actuaba de ese modo debía ser lo correcto. Todos sabían lo que Bridgette sentía por el chico y la gran mayoría de las mujeres que asistían a clases con ellos anhelaban una oportunidad con Félix así que ver como trataba a la ojiazul era una afortunada ocasión para estar con él.

- Félix, por favor. –Dijo Bridgette con tono conciliador.

- ¿Por qué? ¿Qué me vas a hacer? Qué es lo que una estúpida pobretona le puede hacer a Félix Alexandre Agreste. Mírate la voz se te está quebrando, quédate en el piso: una basura debe aceptar su lugar y para que lo sepas que la Academia de Modas de París no te aceptara fue cosa de mi familia. Un lugar como ese debe guardarse sus derechos de admisión ante el proletariado.

- ¡¿Qué?! –Bridgette se levantó totalmente sorprendida –Ustedes me negaron mi sueño.

- Ay por Dios, deja tu dramatismo, entiende tu lugar maldita estúpida –Félix la volvió a empujar esta vez más fuerte para hacerla caer. –No quiero volver a ver tu cara de idiota en mi presencia.

- ¡Félix!

- ¡CÁLLATE!

- ¿Por qué me haces esto? Yo te quiero…

Félix sólo sentía dolor al decirle todas esas mentiras, la última frase que Bridgette le había dicho, lo estaba matando, era la primera vez que alguien le decía que lo quería de manera sincera, pero no podía retroceder; un poco de dolor en el corazón de su amada garantizaría su vida, la prefería lejos y odiándolo pero viva. La levantó del cuello del abrigo para decirle en un susurro apenas audible entre los sollozos de la chica:

- Creíste que estaba contigo por amistad, si eres tan poca cosa que jamás representaste nada para mí, fuiste más una asquerosa carga, ahora aléjate quieres, eres la persona más irritable y estúpida que jamás haya conocido.

Felix salió del recinto, dejando a Bridgette atónita ante las palabras y declaraciones que el chico le había dicho, ahora entendía el cambio tan repentino del chico: los profesores lo habían obligado a estar con ella para que quedaran bien ante el empresario. Cuando sintió que alguien la volvía a empujar.

- Wow, Félix ya se había tardado en ponerte en tu lugar ¿Acaso pensabas que serías la nueva Cenicienta? –dijo Helen Eyre la chica que también trataba que el mayor de los Agreste la volteara a ver. – ¡OMG! Si lo pensabas. –Su séquito de "amigas" se puso a burlarse de la chica que seguía en el piso, Bridgette volteó a ver a sus compañeros e incluso los que se llamaban sus amigos se estaban riendo o solo miraban a otro lado para no verse involucrados en esa situación.

Bridgette se levantó a toda prisa para recoger sus cosas y salir de ahí, sus nervios estaban destrozados al igual que la imagen que el chico le había dado la noche anterior.

- Eres tan estúpida Cheng, -Helen sacó del bolso de la chica su libreta de diseños. –La niña pobre vino a la ciudad para convertirse en diseñadora de modas –la risa estridente de aquélla mujer comenzaba a grabarse dentro de Bridgette. –Félix tiene razón, que bueno que la familia representante de la moda en París no dejo que entraras a la Academia de Modas. ¡Chicos imagínense esta granjera quería vestirnos con harapos!

Helen comenzó a rasgar los diseños de la azabache, quien trató de quitárselos pero sin éxito ya que los amigos de la chica la sujetaron hasta que Helen rompió la libreta por completo. Bridgette ya había sido humillada en demasía ese día, pero nadie la vería llorar estaba a punto de golpear a Helen cuando una mano la detuvo, era el profesor O'Donnell quien la sacó a rastras del auditorio.

El profesor Ewan O'Donnell era un hombre que rondaba los 65 años, de apariencia bonachona y algo pequeño de estatura, las canas cubrían tanto barba como cabello, amaba enseñar, por eso, aunque formaba parte de la mesa directiva de la Universidad de Nueva York, le gustaba dar clases en diversas universidades alrededor del mundo, para él, Bridgette tenía potencial y por eso le brindaba su apoyo incondicional. Tenía una buena opinión de Félix, pero le impresionó la forma de tratar a la azabache.

La llevó hasta su oficina y trato de calmarla, pero Bridgette no hacía caso pues estaba totalmente furiosa, el profesor trató de hacerle caer en cuenta que Helen al ser hija de un diplomático, para ser más exactos la hija del embajador del Reino Unido en Francia, si se metía en problemas con ella podía llegar a ser expulsada, aunque no tuviera la culpa.

- Bridgette, eres una niña muy capaz e inteligente ¿por qué no le respondiste a Agreste? –comentó el profesor –Me siento decepcionado de como actuó él pero me siento más decepcionado de ti por haber aceptado toda esa humillación.

- Por estúpida, supongo. –contestó la chica después de unos minutos.

- Todo lo que esos niños ricos dijeron no es cierto. Te vuelvo a ofrecer mi apoyo, acepta la beca para la Universidad de Nueva York; vete, estudia, trabaja, créate una fama y regresa siendo una mujer exitosa que les restriegue en la cara sus triunfos.

- Ya no sé qué hacer. –la chica quería llorar, pero sus lágrimas no salían. No estaba triste, estaba frustrada.

- Allá también puedes estudiar diseño de modas y con tu talento no será difícil que te coloques en alguna empresa, sigue con tus metas. Eres una niña tenaz y por eso te estoy recomendando, por favor piénsalo. Tendrías que estar en Nueva York antes de año nuevo para iniciar y ponerte a la par con el curso.

La chica no contestó, tomó sus cosas y se dirigió a su casa. Aún veía como algunas personas la señalaban y se reían de ella; llegó corriendo a su casa, subió de inmediato las escaleras y se tiró en su cama para poder pensar, sus sentimientos eran un caos y las preguntas comenzaron a llegar a su mente: ¿Todo lo que había pasado con Félix era una mentira? ¿Qué tan repulsivo fue para él estar con ella? Si tanto asco le causaba ¿por qué la abrazó la noche anterior? ¿Se habría burlado por ser uno de los causantes de su rechazo en la Academia de modas?

Definitivamente después de lo que pasó no podría regresar a la escuela, todos se reirían o le tendrían lástima y lo peor aún tendría que toparse con Félix. Se dio cuenta que jamás podría hacerse una carrera como diseñadora en París si la familia Agreste detenían sus oportunidades y se vería reducida a hacer algunos diseños de modo local. Al parecer la invitación a Nueva York no era tan mala idea, así podría comenzar desde cero; tanto en la escuela como con el diseño, las palabras de Félix y Helen taladraban su cabeza, pero la frase que le dijo el profesor era cierta "regresa siendo una mujer exitosa", así todos aquellos que la habían despreciado y burlado de ella pagarían las consecuencias.

Su kwami estaba totalmente decepcionada y enojada por lo que Félix había dicho y hecho, si se suponía que Ladybug y Chat Noir tenían que estar juntos ¿por qué la trataba así? Tal vez sólo quería el beso que lo liberara de su responsabilidad como héroe y por eso tenía tanta insistencia en estar con ella. Quería ir y reclamarle a Plagg y Fu por el pésimo portador que habían elegido, si se suponía que solo las personas de corazón puro podían tener un Miraculous ¿Por qué hicieron una excepción con él?

Llegó la noche y Bridgette se había negado a bajar a comer con sus tíos, no tenía ganas de explicarle todo lo sucedido. Mientras yacía en su cama absorta en sus pensamientos, viendo hacía el enorme ventanal que mostraba a la luna que se asomaba entre las nubes, le preguntó a su kwami…

- Tikki, ¿tengo que proteger esta ciudad que está llena de basuras como esas? ¿Por ellos estoy renunciando a una gran oportunidad?

- Bridgette, jamás había pasado algo como eso en mis seis mil años como kwami. Sé que puede resultar malo que yo lo diga, pero lo único bueno y digno de protegerse en esta ciudad son tus tíos y el profesor O'Donnell. –suspiró la pequeña criatura roja.

- Voy a aceptar la beca a Nueva York, ¿crees que Fu se enoje?

- Lo que él piense me tiene sin cuidado, él tampoco ha tomado buenas decisiones y ahora estamos pagando las consecuencias. –comentó la kwami.

- Está bien, entonces te aviso: el viernes que inicien las vacaciones, también terminara mi ciclo como Ladybug. De todo lo que he vivido, tu eres lo único bueno que me pasó al estar en París. –la chica abrazó a la pequeña criatura, quien sabía que recomendarle eso a la portadora no era nada bueno, pero estaba tan enojada con las circunstancias y las personas que ya nada le importaba.

Félix estaba en la mansión Agreste, después de llegar de la universidad; les dio vacaciones a los empleados pues no quería que nadie lo viera en ese estado, cortó por completo las líneas telefónicas y se dispuso a gritar su dolor. El kwami salió de su abrigo impotente por lo que acababa de pasar, como le explicaría a Tikki las razones de su portador, sencillamente no lo entendería pues incluso a él le daban ganas de golpearlo.

Era evidente que Ladybug y Chat Noir no saldrían a patrullar durante un tiempo, por lo menos hasta que las heridas dejaran de doler tanto.

El lunes Félix asistió a la Universidad, como si nada hubiera pasado; si mostraba indiferencia a la chica que amaba tal vez esta lo odiara más. Su sorpresa fue grande cuando no la vio por la facultad, Helen se acercó y le contó lo que había pasado, el chico de cabello rubio no sabía con quién estar más enojado: con Helen por haber humillado a la azabache o con el mismo al haberlo fomentado. No podía presentarse en la panadería de la familia Dupain-Cheng como si nada, pues a esas alturas Bridgette ya les habría contado todo, si trataba de hablarle entendería que ella no levantaría el teléfono, quería verla pero no había forma… pero Chat Noir podría verla sin problema alguno.

Hacía cinco meses que Chat la había "rescatado" de unos tipos que estaban bajo los influjos del alcohol y la habían acorralado en un callejón cerca de la mansión Agreste. Aquélla noche Bridgette había conocido a Fu y estaba regresando a su casa pero antes planeaba dejar una carta confesándole sus sentimientos a Félix.

A la aspirante a diseñadora le dolía la historia de la pantera negra y la mariquita, pero no creía en el destino. Ella ya estaba enamorada de alguien y ese día trataría de volver a confesársele con la carta, por lo que la dejaría en el buzón de la familia Agreste, pero como no había podido hacerlo se dio por vencida y planeaba dejarla en un buzón de la ciudad para que el servicio de correos se la entregara, cuando unos chicos que vivían por la zona trataron de aprovecharse de ella. Bridgette estaba dispuesta a darles su merecido, pues sabía defensa personal (enseñada por su padre), cuando Chat se presentó y después de golpear a los chicos se dispuso a llevar a Bridgette hasta su casa saltando entre los edificios de París. La verdad es que Félix había visto todo desde su ventana y no permitiría que le hicieran daño.

Bridgette trató de convencer a Chat que la dejara bajar; aún pensaba en la unión de los esposo y no quería ser partícipe en eso; pero el chico sólo la sujetó con fuerza, una vez en el balcón de su casa Bridgette lo invitó a pasar mientras ella bajó a la panadería para llevarle unas galletas y un poco de chocolate. Félix no se quería quedar pero ante la amabilidad de su acosadora no podía negarse. Mientras estaban ahí ambos se dieron cuenta que tenían algunas cosas en común así Bridgette/Ladybug dejó de despreciar a su compañero de batallas mientras que Chat Noir/Félix comenzó a interesarse por la aspirante a diseñadora de modas.

Así que ahora no podía visitarla siendo Félix iría como el héroe con traje felino, espero a que anocheciera, no tenía la suficiente confianza para acercarse, por lo que patrullo toda la ciudad con esperanza de no encontrarse con Ladybug quién quizá lo mandaría a alguna misión y no quería perder su tiempo combatiendo con alguien. La ciudad se mostró más tranquila de lo habitual, lo que hizo que el chico llegara cerca de la una de la mañana a la casa de Bridgette.

Se deslizó entre los edificios con sumo cuidado, las luces de los inmuebles estaban casi todas apagadas, a excepción de las que iluminaban la calle, cuando bajó la mirada a la panadería Dupain-Cheng, vio a una figura asomándose por el balcón. Ahí estaba Bridgette, con la mirada perdida hacia el cielo, tenía el cabello suelto que caía grácil sobre los hombros de la chica, traía un abrigo sobre su pijama y una manta que la cubría del frío decembrino. Por un momento Félix dudo en acercarse, pues no sabría que decirle en caso que lo viera, ella parecía que estaba bien a pesar de todo lo que había pasado. Estaba dispuesto a irse cuando cruzó miradas con la chica, quien con un ademán le señalo que se acercara, aunque estaba renuente a aceptar, ansiaba hablar con ella.

- Hola, Chat. ¿Saliste a patrullar? –preguntó la chica.

- Eh, este, si mi lady. –comentó el chico que se sentó en el barandal del balcón tratando de actuar de forma común. –Todo sea para que una hermosa princesa como tú tenga dulces sueños, pero aquí estas negándole a Morfeo el placer de tenerte.

- Perdóname por no salir a hacer mi trabajo, eres muy dulce. –dijo la chica pensando que durante las últimas semanas no había salido a patrullar la ciudad.

- ¿A qué se refiere, mi lady? –cuestionó el héroe.

- A nada, sólo…

La chica extendió sus brazos para abrazar al chico con traje de felino, Félix se sorprendió por aquel acto, pero era obvio que ese abrazo era para Chat, esa calidez era para Chat, y ese cariño sólo podía ser para Chat. Era la primera vez que sentía tanta envidia de su alter ego.

Así que Bridgette le pidió que se quedara con ella un rato, que no lo preguntara que le pasaba y que hablaran de temas diversos. Chat no obedeció, le interesaba saber que estaba bien, por lo que cuestionó por qué se encontraba de madrugada en su balcón en vez de dormir. La azabache le contó que no había tenido un buen fin de semana y que había convencido a sus tíos que se encontraba enferma por estrés así que no iría a la universidad lo que restaba de esa semana. Félix se sintió mal pues era obvio que él era el causante de todo, pero al menos tendría el corazón roto pero estaría bien, aunque sea podría seguir viéndola como Chat Noir. Bridgette le pidió que la siguiera visitando al menos esa semana, pues un rostro amigo siempre sería bienvenido.

Durante esos días Ladybug siguió saliendo a patrullar la ciudad, le daba órdenes a su compañero de las zonas que debían revisar, pero no había rastros de algún akuma. Antes de la medianoche la heroína con traje carmesí y puntos negros se despedía de su compañero para quitar su transformación y esperarlo en su forma de civil. Tikki se sintió mal durante esos días, como si fuera a enfermarse; por lo que su portadora no le exigía demasiado; la dejaba dormir para que en punto de la una de la mañana Chat la fuera a visitar.

Aquélla pareja se quedaban platicando de temas diversos por horas, entrando el amanecer el chico con traje negro se despedía mientras que la azabache iba a dormir. Había cumplido su palabra de no ir a clases, aún no estaba lista para enfrentarse a sus compañeros. Bridgette, estaba convencida que serían sus últimos días como Ladybug, al menos quería conocer a su compañero y reírse de sus chistes malos, al fin y al cabo él no tenía la culpa de lo que Félix Agreste le había hecho.


No lo voy a repetir, creo que estaría de más. En mi página explico la razón por lo que me alejé.

Así que, esto si lo repito.

Lo siento, de verdad lo lamento. No los respete como lectores. Lo lamento mucho.

Nos leemos el viernes.