Hola, lamento haber demorado en el subir el capítulo, pero más vale tarde que nunca.
Capítulo 44
Lo mío es mío y lo tuyo…también.
Bunny corría desesperada hacia el laboratorio de su esposo.
Había hablado con él en la sala, acerca de lo que había dicho Bulma y eso los había dejado muy angustiados. Su esposo iba tras ella, ya que debían contactar urgentemente a Vegeta, para convencerlo de que la hiciera recapacitar. Después de todo, era el padre de la criatura y tenía derecho a saber lo que tenía planeado hacer Bulma.
Llegaron a la oficina y ella preguntó con impaciencia
- ¿Cuál es el botón?
-Emm… creo que es ese verde de la esquina – dijo indicándole hacia el tablero, bajo el monitor.
Bunny no esperó a confirmar y aproximándose al aparato presionó el botón.
Ambos contuvieron el aliento. Ninguno sabía realmente por que Bulma había dejado a Vegeta, más que lo poco que comentó de haberla engañado. Para ambos era poco probable, por no decir completamente imposible que ahora el príncipe estuviera con otra pareja, lo conocían lo suficiente para saber que él sería incapaz de algo así.
Luego de unos minutos eternos, en que el aparato solo emitía el sonido de intento de comunicación, apareció ante ellos una mujer de cabello negro.
Las mandíbulas de ambos cayeron.
- ¿Quiénes son ustedes?
Bunny se recompuso de la sorpresa inicial y dijo, lo más calmada que pudo
-Hola, mi nombre es Bunny …y él es mi esposo, el doctor Briefs… Disculpa la intromisión, linda… pero ¿sabes dónde está Vegeta?
La muchacha los miró extrañada primero, después frunció y les dijo
-No tengo ni idea de quién hablan… - respondió, encogiéndose de hombros - Ahora esta nave es mía y pagué por ella.
- ¡¿Qué?! ¿Quién te vendió la nave, muchacha? – preguntó el profesor, exaltado.
Li-Ka hizo un gesto de desagrado y dijo.
-No voy a decirles… ¿Saben? Ya no quiero hablar con ustedes.
La comunicación se cortó.
-Y ahora… ¿qué haremos? – preguntó Bunny, girándose hacia su esposo, comenzando a llorar
-No lo sé, querida… - le respondió abrazándola y acariciando su espalda para consolarla - … Creo que solo debemos confiar en que Bulma tomará la decisión correcta…
- ¿Y si le decimos la verdad sobre su hijo?
-No… ya hemos hecho suficiente. No sabemos qué consecuencias habrá si seguimos inmiscuyéndonos, cariño.
…
Luego del incidente del desmayo, cenó algo y volvió a su cuarto. Aquella revelación la había dejado totalmente descolocada. Le costó conciliar el sueño, por lo que despertó pasado el mediodía.
Para su mala suerte, junto con la noticia, aparecieron las náuseas y, aunque no vomitó, se sentía decaída y con un malestar estomacal que la puso de inmediato de mal humor.
Llegó a desayunar y encontró a su madre, que la esperaba con un contundente desayuno estilo "saiyajin".
-Hola, mamá…
-Oh, querida ¿durmieron bien?
Bulma solo hizo una mueca de fastidio
-Ven… tengo un desayuno completo para ti… Hay hot cakes, carnes frías, algo de fruta, leche con chocolate y un delicioso jugo de piña.
La cara de asco no se hizo esperar por parte de Bulma. Sin embargo, algo llamó su atención. Olfateó el aire con interés, aproximándose a una cacerola, y levantando un poco la tapa, preguntó
- ¿Qué es esto?
- ¡Oh!… es carne que tengo rebosando para la cena… esta adobada con hierbas…
La boca de Bulma se llenó de saliva, teniendo inclusive que tragar duro
- ¿Puedo? -preguntó, destapando totalmente la cacerola
-Em… supongo que sí, cariño
Bulma no esperó a que su madre terminara de hablar y sacó un trozo, llevándolo con avidez a su boca.
-Mmmm… está delicioso…. -comentó, chupándose los dedos.
Bunny la miró con curiosidad y luego sonrió.
-Supongo que se debe a su padre… ¿Sabías que Vegeta también hacía lo mismo durante su primera visita? Ji, ji, ji… él creía que no me daba cuenta…
Bulma tragó lo que tenía en su boca y miró furiosa a su madre
-Ni me recuerdes a ese idiota… Por su culpa estoy metida en este lío…
-Pero amor, aunque lo niegues eso no cambia el hecho de que estés esperando un bebé saiyajin…
-No por mucho tiempo… - murmuró, tomando otro bocado de carne y dándose cuenta enseguida, de que las náuseas habían desaparecido.
-Cariño, ese bebé no tiene la culpa… - le dijo Bunny a su espalda
Ella se giró de inmediato.
-Uyy, ¿crees que no lo sé? Pero entiéndeme, mamá, no es el momento adecuado... No estoy lista para esto… No quiero ser una madre soltera
-Pero querida… no estarás sola… tendrás a tu hijo… y a nosotros
-No me importa. Tengo mucho que vivir aun antes de ser madre…
-Solo imagínalo, Bulma. Un bebé hermoso y fuerte, además de muy inteligente… ¿no te tienta la idea de presumirlo frente a tus amigos?
Bulma frunció
-Mamá, creo que estás proyectándote en mí. Deja de presionarme…
-Bulma ¿Qué diría Vegeta si se entera?
- ¡Me importa un soberano cacahuate lo que opine ese miserable! – exclamó tomando asiento y cogiendo el vaso de jugo.
Dejó de ponerle atención a su madre… Debía tomar una decisión y que su madre le diera solo argumentos a favor de conservar al bebé, no ayudaba en nada.
-Bla, bla, bla… bla, bla, bla, bla…
Sintió que su cabeza estallaría en cualquier momento.
- ¡Basta!… ¡déjame en paz, mamá! – exclamó, poniéndose de pie - ¡Lo que decida hacer será mi problema! – salió de la cocina, pero al instante regresó y tomó varias cosas de la mesa, luego le dio una mirada de furia a su madre y volvió a salir para ir a encerrarse en su cuarto, donde dejó salir sus lágrimas mientras comía algunos hot cakes con la mano. Después simplemente arrojó el plato al suelo y se dejó caer de espaldas sobre su cama, exhausta.
- ¿Qué haré?... No puedo continuar con esto… Solo quisiera que todo fuera una pesadilla y al fin poder despertar… ¡Como me gustaría que Vegeta no se hubiese comportado como un idiota!... Sin embargo, si decido no tenerlo es mejor que nunca lo sepa…
Cerró sus ojos y cayó en un profundo sueño.
Por suerte para ella, durmió el resto del día. Despertó a eso de las dos de la mañana, recordando inmediatamente su dilema y que tenía que continuar pensando en lo que haría. Resopló al sentir sus tripas gruñir nuevamente. Estaba harta y no quería ver a nadie, así que planeo su escape. Pero primero paso por la cocina e hizo un asalto a la nevera. Frunció mientras engullía, al recordar que el saiyajin hacía lo mismo cuando entrenaba.
Cuando quedó satisfecha subió a su habitación y reunió algunas cosas en una mochila. Hecho esto, fue a los laboratorios y sacó a escondidas una aeronave. La desencapsuló en el jardín, y subiendo en ella, partió sin rumbo fijo. Solo quería estar lejos de las miradas de compasión y ruego de sus padres. Lejos de su casa, que también le recordaba al culpable de su desdicha. Lejos de todo lo que pudiera afectarla en su decisión.
…
Bunny al ver que ya era casi media tarde y que su hija aun no salía a comer algo, acudió a despertarla, pero su sorpresa fue mayúscula al darse cuenta que la muchacha no estaba en su habitación. La buscó por toda la casa y cuando tuvo la certeza de que no estaba en la propiedad, buscó a su esposo para darle la mala noticia.
El profesor estaba en la nave en la que llegó su hija. Estaba absorto observando las grabaciones de las cámaras externas, sorprendido por la inmensidad del universo y por los diferentes planetas captados en estas.
Cuando ingresó Bunny, justó se había encontrado con una escena muy tierna, a su parecer. Su hija estaba de pie, fuera de la nave preparando algunas cosas para ver algún espectáculo y unos momentos después Vegeta se le aproximaba, para luego acompañarla.
La señora al ver la imagen, se llevó una mano a su mejilla. Olvidando por un momento lo urgente de su visita.
Luego de unos momentos, vieron en la pantalla, que Vegeta se aproximaba por detrás de Bulma y la rodeaba con sus brazos. Ella respondió a su abrazó girando un poco su rostro y besándolo en los labios. Después, el saiyajin la tomaba por la cintura, haciéndola voltear completamente hacia él y así permanecieron un par de minutos, hasta que se apartaron y entonces, Bulma, mientras decía algo, comenzaba a jalarlo de la mano, hacia la nave.
Una lágrima rodó por el rostro de la mujer. No podía entender que esos dos tortolitos ahora estuvieran tan distanciados. Para ella era evidente que ambos se amaban y de una manera tan profunda, que hacía que el amor de sus novelas quedara como un estropajo al lado de la relación de su hija con el saiyajin.
-Ay, ¡Pero que hermoso!…
-Si… es una lástima que se hayan separado…
La señora salió de su ensoñación y exclamó
-Casi se me olvida, querido… ¡Bulma se ha marchado!
- ¡¿Qué dices?!
-La he buscado por todas partes y no está. Se llevó algo de ropa…
El profesor meditó un momento.
-Creo que lo mejor es dejarla sola…
- Si tan solo él estuviera aquí… - dijo, viendo hacia la pantalla, donde estaba congelada la imagen del saiyajin mirando a Bulma, de una manera muy especial. Sin mirar a su marido, insinuó
- ¿Podrías…
El profesor respondió de inmediato
-Sí, te daré una copia de esa imagen para tu álbum, amor.
Bunny se sonrió, satisfecha.
…
El hotel donde se alojaba no era muy lujoso, pero pensó que eso no era importante. Tenía solo un ambiente, con vista al mar y un pequeño baño con tina. Había una cama grande, un par de sillones rústicos y una pequeña mesa. Lo sencillo del lugar no le importó, es más le pareció perfecto para ella. De todas formas, solo necesitaba un espacio tranquilo donde pensar. Además, la vista era maravillosa, desde el piso donde estaba podía ver perfectamente las puestas de sol y algunas pequeñas islas aledañas. Era ideal para poder sopesar todo y tomar una decisión en paz.
Había transcurrido casi una semana, desde que dejó su hogar y solo se había dedicado a dormir, comer y dar una que otra caminata por la playa. Pero aun no podía tomar su decisión, se sentía angustiada y muy confundida, ya que extrañaba a Vegeta, a pesar de maldecirlo de vez en cuando.
Ahora mismo estaba sobre su cama, abrazando sus piernas, mientras su vista observaba una parte del cielo azul que se alcanzaba a ver por sobre su balcón.
"¿Habrá decidido quedarse en el espacio y cumplir su sueño de emperador?... Tonta, le diste la oportunidad perfecta para que se alejara… ¿Me habrá olvidado? …Yo no dejo de pensarlo, y me gustaría que volviera. Eso significaría que quiere estar conmigo y que comprendió que lo que hizo está mal… ¡Pero es que fue tan imbécil! Irse tras esa mujer y creer que yo lo perdonaría de buenas a primeras… ¿Qué mierda tenía en mente? ¿Quedarse con las dos?... ¡Maldito saiyajin!... No sé qué siento, mi alma se debate entre ir a buscarlo o esperarlo… ¿y si jamás vuelve? En ese caso tendré que aceptar que él no me amaba, como yo pensaba… O quizás, yo era la que estaba equivocada… Todos me dijeron que era un tipo malvado y yo me aferré a mi idea de que era diferente… que lo podía cambiar… Sin embargo, no me arrepiento de los días que pasamos solos… Se portó tan… humano. ¿Cómo fingir ese tipo de cosas?… Pero ¿Y si su plan fue usarme desde el principio?"
-¡Ahhhh! – exclamó, mesándose los cabellos – Si sigo así mi cabeza estallará.
…
La plateada nave cruzaba el sistema solar, sobrepasando a los gigantes gaseosos y cruzando después, sin problemas, el cinturón de asteroides. Sus ojos se abrieron lentamente, mientras el gas se iba desvaneciendo. Divisó al fondo, aquella esfera azul, que tantos dolores de cabeza le había causado desde que supo de su existencia. Sin embargo, el sentimiento que lo agobio no fue de odio, sino de una profunda añoranza, casi melancolía. Apoyó una mano contra el cristal y sintió una especie de alivio, al ver como cada vez estaba más cerca de aquel planeta, que se mostraba en todo su esplendor. "Tan frágil como ella… podría destruirlos a ambos con solo desearlo…"
Poco a poco comenzó a disminuir el efecto de la hibernación, hasta desvanecerse por completo. Fue entonces que frunció molesto, culpando al efecto del gas por provocarle sensaciones tan patéticas.
Tenía planeado aterrizar justo en la Corporación, para hacer aspaviento de lo capaz que era de volver por sus medios y fastidiar a Bulma por pensar que podría deshacerse de él tan fácilmente. Además, si sus suposiciones eran correctas, aunque ella lo despreciara, no podría recriminarle su regreso, ya que, según él, ahora tenía tanto derecho como ella de vivir en la Corporación.
Sacó de su armadura el control de la nave y digitó algunas coordenas, no pudiendo evitar que una sonrisa maliciosa se formara en sus labios.
Nuevamente se oyó un ruido sordo en la corporación, pero esta vez no había sido en el jardín anterior, sino que fue en medio del jardín de flores, justo encima de la pagoda. Un gran cráter había hecho desaparecer casi por completo el lugar.
-Excelente – dijo con satisfacción, al salir de la nave y avanzar fuera del agujero, observando el desastre causado - Ahora saldrá a gritarme y podré sacarle en cara su patético intento de escape.
Para su mala suerte, no fue Bulma la primera que salió a recibirlo, sino Bunny, que al ver que era él el que aparecía desde las profundidades, corrió y lo abrazó como si fuera un náufrago que se aferra a una tabla en medio del océano.
Vegeta se tensó por el contacto de su suegra, que casi lo tira hacia el cráter. No se atrevió a apartarla, prefirió esperar a que la mujer le dijese algo. Se mantuvo firme en su sitio, con los brazos a los lados. Comenzó a inquietarse cuando la sintió sollozar sobre su hombro.
- ¡Oh, Vegeta! ¡Qué bueno que has vuelto! – dijo al fin - ¡Es terrible!… ¡nuestra Bulma! – terminó gritando entre llantos
Al oír "terrible" y "Bulma" en la misma frase, el saiyajin sintió un escalofrío recorrer su espalda. No esperó más y apartó a Bunny, tomándola por los hombros, para poder mirarla a los ojos y obtener más información.
- ¿De qué demonios está hablando?
Bunny se secó un poco las lágrimas y le dijo
-Bulma se ha marchado y planea deshacerse del bebé… ¡Debes hacerla recapacitar!
Vegeta abrió sus ojos y quedó helado. No esperaba que le confirmarán sus sospechas de esa forma. "Un bebé… entonces estaba en lo correcto… pero ¿qué es eso de deshacerse de él? ¿acaso tanto me odia?... No puedo permitirlo. Es mi descendencia la que está en riesgo...Le demostraré quién es Vegeta cuando se interponen en sus planes"
Luego del shock inicial, soltó a la mujer y se cruzó de brazos, volvió a su estoicismo y comentó, como si nada pasará, mientras su vista se desviaba hacia la casa.
-No me interesa en lo más mínimo… - gruñó, comenzando a alejarse hacia el interior de la casa – Estaré en mi habitación… Y dígale al profesor que necesito hablar con él más tarde, acerca de la nueva cámara de gravedad.
Bunny lo vio alejarse, mientras pestañeaba un par de veces. Sin embargo, se sonrió y terminó de secar su llanto.
- ¡Se ve muy guapo con esa barba!... Bulma no podrá negarse a volver con él y a conservar a nuestro nieto.
Dicho esto, y ya más tranquila, se dirigió a hablar con su esposo.
…
Ese día se había animado a ir de compras. Dejó las bolsas en la entrada y suspiró cansada. Luego se miró en el largo espejo, cerca de la puerta y observó su rostro. Lucía radiante a pesar de lo poco que había dormido y su melena, peinada al lado, le daba un aire bastante juvenil. Además, notó con gusto que aún conservaba su figura, a pesar de tragar como un condenado a muerte.
Salió al balcón a meditar y ver el atardecer, mientras esperaba que le trajeran comida a la habitación. Su vestido veraniego se mecía suavemente por la suave brisa marina.
Algunas nubes oscuras se comenzaban a formar en el horizonte, señal inequívoca de que pronto llovería en la isla. Suspiró, apoyando sus manos en el borde del balcón y disfrutó de los colores que comenzaban a crearse por el paso de los últimos rayos que lograban traspasar aquel muro de negro y rosa algodón.
Apoyó su codo derecho en el balcón, dejando descansar su rostro sobre su mano derecha. Luego recorrió con su vista el cielo y con su otra mano acomodó un mechón tras su oreja, viendo como las nubes intentaban tapar al sol.
-Vaya lío en el que estoy metida… "Por más que lo pienso aun no me decido … Nunca imaginé que me embarazaría bajo estas circunstancias. Siempre soñé con una boda y que luego de eso planificaría un hijo o tal vez dos… ¿Qué haré? Definitivamente no es el mejor momento para tenerlo, con esto de los androides a la vuelta de la esquina… ¿Qué tal si todo sale mal? ¿podría ser capaz de cuidar de un pequeño en un mundo totalmente destruido? ¿podré protegerlo de aquella amenaza?... Soy una mujer intrépida e inteligente, puede que logré sobrevivir a eso, pero es muy distinto cuidar el propio pellejo que proteger a un bebé – sacudió su cabeza con fuerza - ¡es totalmente irresponsable!... ¿Y Vegeta? El me pidió un hijo, pero ahora no somos nada… Supongo que estará de acuerdo con no ser padre por ahora … De todas formas, a él solo le interesa ser el más fuerte y derrotar a Gokú… ¿pero y si muere? ¿Sería muy egoísta de mi parte no darle la oportunidad de que sepa lo que es tener una familia propia? …digo antes de…"
Se irguió y exclamó
- ¡Demonios! Necesito un cigarrillo, pero… - dudo un momento - ¡Qué diablos! Solo será uno…
Recordó que en el pasillo había visto una máquina expendedora. Salió del cuarto y un minuto después, volvió con una cajetilla. Cogió un encendedor de su mochila y se dirigió nuevamente al balcón.
Sacó un cigarrillo y lo golpeó contra la baranda, después lo colocó en su boca, e iba a encenderlo, cuando su encendedor se apagó por una ráfaga de aire que se coló hacía el balcón.
Intentó nuevamente, pero otra vez aquella brisa entrometida se lo impidió. La muchacha comenzó a frustrarse y optó por girarse de espaldas al mar. Pero al hacerlo, su vista dio con un par de zapatillas. Subió lentamente su vista y el calzado era seguido por unos pantalones deportivos negros. Comenzó a temblar, sin atreverse a terminar su recorrido hacia el rostro del desconocido, aunque podía imaginarse perfectamente de quién podría tratarse.
Tragó duro, armándose de valor y levantó finalmente su vista, para estrellarse con ese par de ojos negros, intimidantes y profundos, que la observaban fijamente.
- ¡¿Ve-vegeta?! – exclamó retrocediendo unos pasos, chocando con el balcón
Él se sonrió ladinamente.
- ¿Sorprendida, Bulma?
Bulma comenzó a balbucear primero, pero luego logró preguntar
– Yo… Tú… ¡¿Qué haces aquí?!
El saiyajin agregó, con un tono de muy pocos amigos
-Si creíste que te podrías deshacer de mí tan fácilmente, estabas muy equivocada…
Bulma, apretó sus dientes y lo miró furiosa.
-Oye, para que lo sepas no lo hice para deshacerme de ti, saiyajin idiota. Sabía que en algún momento regresarías … Te dejé por el bien de ambos…
Él la miro escéptico, mientras se le acercaba y le arrebataba de las manos el cigarrillo, la cajetilla y el encendedor.
- ¿Que-qué haces?… devuélvemelo…
Guardó las cosas en su bolsillo, mientras le respondía
- No me hagas reír, embustera. No soy un maldito cachorro para que decidan que es bueno o malo para mí. Soy un saiyajin y yo decido lo que quiero o no quiero hacer…
Ella notó el resentimiento en las palabras de su ex. Era como si la estuviera culpando a ella de lo ocurrido y al mismo tiempo reafirmando que lo que hizo, lo hizo porque quiso. Eso le recordó que su traición aún estaba latente, y sin importar lo que él opinara, ella seguía pensando que fue la mejor decisión que pudo tomar
- ¿Y qué querías que hiciera? ¿Qué me mantuviera a tu lado a pesar de lo que me hiciste?
-Ya te dije que tuve mis motivos para ello y que dejarás de cuestionarme…
- ¡Tú tampoco tienes derecho sobre mí para decirme que debo o no hacer!…
Vegeta frunció profundo, él si creía que tenía todo el derecho del mundo sobre ella.
-Sigues siendo mi maldita compañera te guste o no…
Bulma pestañeó incrédula ante la declaración de él.
- ¿En serio? – preguntó de manera sarcástica – ¡Oh! Y yo que pensaba que lo nuestro se había terminado porque me fuiste infiel… - luego volvió a ponerse seria – Por si te perdiste de algo, cuando las parejas rompen es porque no funcionó… o acaso ¿tu dura cabeza de gigolo interestelar no lo puede comprender?
Vegeta soltó el aire, antes de responder.
-Tu eres la que no comprende o ¿acaso dije en algún momento que estaba de acuerdo con eso?
Bulma encontró lógico su razonamiento, pero no se dejaría ganar por el saiyajin. Ella tenía la razón de su parte, lo vio con otra y él debía aprender que eso no era parte del acuerdo. Decidió contra atacar de manera hiriente, diciendo con los dientes apretados, cargando las palabras con veneno
- ¿Disculpa?… ¡Oh! ¡Por supuesto! ¡Había olvidado que a su alteza había que notificarlo!... No, Vegeta. Me engañaste y es motivo suficiente para que se acabe nuestro acuerdo – empuñó sus manos a cada lado, comenzando con sus descargos -… No puedo estar con alguien que sobrepone su infinito ego por sobre todas las cosas. No puedo estar con un idiota que apenas ve una cola meneándose corre a aparearse. No puedo estar con un imbécil que no puede entender que una pareja es algo que se respeta y no simplemente un pasatiempo… Ya tuve suficiente de eso. Ya tuve suficiente de sufrir por bastardos que solo buscan su beneficio personal, creyendo que una es idiota y que les perdonará todo, por el simple hecho de que los ama… Ya no quiero más de eso…
Bulma terminó apartando su vista, ya que sintió las lágrimas saltarían en cualquier momento de sus ojos
El saiyajin esperó a que terminara de desahogarse para comentar
-Si tanto te interesa. No forniqué con ella…
La rabia se apoderó de ella. Volvió a mirarlo con los ojos vidriosos
- ¿Es lo único que escuchaste?... Uyy, ¡Eres imposible!... ¡Pero de todos modos te importó una mierda tener una compañera cuando besabas a otra!… - las lágrimas saltaron - ¡Acaso no soy suficiente mujer para ti, Vegeta! ¿tuviste que buscar a otra sabiendo todo lo que me había hecho sufrir Yamcha? ¡Me importa un rábano si la besaste o se la metiste mil veces a ese peluche pretencioso!
- ¡No me compares con ese insecto!… Además, tus ridículas conclusiones son erróneas.
- ¿Así que ahora estoy equivocada? Ja… Tengo toda la información que necesito. La buscaste, según tú, para poder conservar tu ridícula especie… La besaste para saber si sentías lo mismo que conmigo… Eso me recuerda… ¿sentiste lo mismo, Vegeta?
El saiyajin, que no apartaba su vista de ella, le respondió
-Eso no es asunto tuyo…
La joven hizo una mueca con sus labios, desencajada por la respuesta de él.
- ¡¿Qué?!... ¡Eres un bastardo desgraciado!… N-no sabes cuánto te detesto, Vegeta.
Terminó volteando su rostro, para que él no la viera llorar.
Ambos permanecieron en silencio unos segundos.
El saiyajin entrecerró sus ojos, de manera casi imperceptible. "… Le demostraré que no es la única que quedo hecha mierda con esa situación… No tenía derecho a abandonarme a mi suerte en esa porquería de planeta… le haré pagar caro por ello…"
Decidió acortar aún más la distancia entre ellos y acorraló con su cuerpo a la mujer contra el balcón, dejando ambas manos apoyadas sobre la baranda. Bulma no atinó a nada más que a volver a mirarlo y apegarse más hacia atrás, sorprendida por la acción de él.
El saiyajin aspiró su aroma, cerrando los ojos un momento, mientras sentía hervir su sangre como hace mucho tiempo no le pasaba. Volvió a mirarla, apreciando como el pecho de Bulma subía y bajaba, en parte por la agitación de la discusión y en parte por lo que él le provocaba.
Deseaba poseerla allí mismo y hacerle pagar por todas las noches en soledad que se vio obligado a soportar.
Acercó su rostro peligrosamente al de ella y le dijo, en un susurro amenazante
- Créeme, Bulma, que el sentimiento es mutuo… pero eso no quita que aún me pertenezcas…
Bulma se debatía entre besarlo y alejarlo. No podía decidirse. Tenerlo tan cerca, con su cuerpo presionando suavemente el de ella, simplemente le nublaba la razón, impidiéndole pensar con claridad. Además, su gravidez la hacía sentirse lujuriosa, y saber la explicación científica no le aliviaba en nada su excitación. Finalmente reaccionó y le dijo, mientras intentaba empujarlo por el pecho, inútilmente.
- ¡Yo no soy tu maldita propiedad, Vegeta!
Vegeta le sonrió burlón e hizo ademán de besarla, acercando sus labios a los de ella, sin llegar a rozarlos
-Eso es algo que no puedes refutar, genio… - le susurró con una voz suave - Me perteneces al igual que el hijo que cargas…
Bulma lo miró a los ojos y retiró un poco su cabeza hacía atrás, dejando de empujarlo, para preguntarle
- ¿L-Lo sabes?... ¿desde cuándo?
Vegeta se separó de ella, sin quitarle la vista de encima, mientras algo parecido a una sonrisa se formaba en sus labios.
-Eso no tiene importancia ahora… Lo que realmente importa es que ese crío me pertenece también…
Bulma lo miró incrédula
- ¿Acaso te estás oyendo? Este bebé también es mío y está en MI cuerpo, no en el TUYO, por lo que puedo decidir si lo tengo o no… Y déjame decirte que, en este momento, lo último que quiero es ser la madre de tu hijo.
- Solo yo tengo el derecho de decidir si le permito vivir o no... Es un saiyajin y su vida está sujeta a nuestras leyes...
- ¡Y también terrícola!... ¡Estúpido egoísta! Solo piensas en tus intereses, sin tomar en cuenta lo que sienten los demás…
Vegeta no aguantó más. Él si se preocupaba por ella y se lo había demostrado abiertamente y no una, sino varias veces. Además, Bulma parecía obviar el hecho de que él intentó explicarse, pero que ella en su terquedad le negó su perdón, abandonándolo y dejándolo varado en Temkari. Y a pesar de todo eso, él estaba allí, frente a ella, reconociendo a la criatura como suya. Efectivamente comenzaba a detestarla.
La tomó por el cuello, suave pero firmemente con una de sus manos, cargándose sobre ella.
-Escúchame bien, mujer, pues no lo volveré a repetir… Me entregarás al híbrido apenas nazca, de lo contrario te juro que soy capaz de destruir este planeta…
Bulma intentaba inútilmente zafarse del agarre de hierro del guerrero, pero a pesar de eso no dejó de mirarlo de manera desafiante
- ¿PARA QUE ESPERAR? HAZLO DE UNA MALDITA VEZ
- ¡ARGG! ¡NO ESTOY JUGANDO, BULMA!
-YO TAMPOCO… TUS VACIAS AMENAZAS ME TIENEN SIN CUIDADO, IMBECIL
El saiyajin respiró hondo, buscando calmarse. Debía convencerla de otra manera, ya que parecía totalmente determinada a deshacerse de la criatura. Soltó a la muchacha y retrocedió un poco, cruzándose de brazos. La miró un momento y luego levantó una de sus cejas, al decirle
-Ya no soy aquel hombre amable que compartió contigo. El tiempo que estuve solo me recordó lo que soy realmente y como príncipe de mi raza tengo derechos y también deberes que cumplir… Tu tendrás a ese engendro y si para cuando nazca, no es lo suficientemente fuerte, me encargaré de asesinarlo con mis propias manos… Así te ahorraré hacer el trabajo sucio…
Los ojos de la muchacha se abrieron como platos
- ¡¿Qué?! ¿Acaso estás loco? …
Vegeta frunció al responderle
- Puede que para tu patética raza eso sea inconcebible. Pero sabes perfectamente bien que nosotros seleccionábamos cuidadosamente a nuestros gobernantes…
Bulma dudó un momento antes de preguntar
- Y ¿Qué tal si es fuerte?
Vegeta cerró sus ojos y luego de meditarlo un momento, le respondió
-Entonces me lo llevaré y no volverás a saber de nosotros…
Algo dentro de ella se removió. Un sentimiento de soledad y abandono se apoderó de su corazón.
- ¡NO!… Si llego a tenerlo se quedará conmigo y tendrás que vivir con la idea de que pudiste tener una familia y que lo arruinaste
- ¿arruinarlo? – preguntó incrédulo, volviendo a verla – Yo no arruiné nada. Tu decidiste unilateralmente que esto se había terminado… Pero finalmente me hiciste un gran favor…
- ¿? – lo miró confundida.
-Sí, Bulma… Comprendí que mi destino es ser odiado y temido, eso es algo que ni tu ni nadie podrá cambiar… Es como debe ser un emperador.
-Yo no te temo, Vegeta…
-Pero me odias… al igual que yo a ti.
Ella guardo silencio. No podía decirle que aún lo amaba, no después de aquella declaración.
Vegeta se sonrió internamente al ver la cara de decepción de la muchacha. Era exactamente lo que quería. Hacerla sufrir y verla arrepentida.
-Ahora que está todo aclarado entre nosotros, debo irme – dijo, avanzando hasta quedar a su lado en el balcón, pero con la mirada perdida en el horizonte. Colocó sus manos en la baranda y comentó, más para sí mismo – tengo un asunto pendiente con tu padre… así que me quedaré en este planeta por un tiempo.
- ¡Yo no he aceptado nada!… - discrepó ella, para luego pestañear confundida - ¿dijiste que te quedarás en la Tierra?
El la miró de soslayo un momento volviendo a mirar al frente para responder
-No en la Tierra… Me quedaré en la Corporación.
Ella iba a replicarle, pero el saiyajin fue más astuto y antes de que siquiera alcanzara a decir algo, la tomó por los hombros y presionó sus labios contra los de ella con total descaro.
Bulma sintió como su corazón latía con fuerza. Mantuvo sus ojos abiertos, observando inmóvil, como el saiyajin la besaba con sus ojos cerrados.
-Ya está acordado – sentenció Vegeta, al apartarse de ella, para luego alejarse volando y desaparecer entre las nubes del cielo.
Bulma salió de su sorpresa y se giró, sacando medio cuerpo del balcón para gritar, mientras levantaba su dedo medio, con sus dientes como cuchillas.
-MALDITO BASTARDO DESGRACIADO… NI SE TE OCURRA VOLVER A MI CASA. ¡TE HARE TAN MISERABLE TU VIDA QUE DESEARAS NO HABER CONOCIDO A LA GRAN BULMA!
Estaba tan molesta y frustrada que no se había percatado que un grupo de personas, tanto en la calle como en los edificios continuos la estaban observando.
Su rostro y orejas se pusieron rojos, como tomate. Sonrió y dando media vuelta, entró disimuladamente a su cuarto.
Se dejó caer sobre la cama. No sabía exactamente por qué, pero a pesar de haber discutido con el saiyajin, se sentía un poco menos presionada luego de su visita. Sin embargo, se levantó de golpe y comenzó a reunir sus cosas.
- ¡Tengo que volver ahora mismo!… No puedo permitirle que se quede en mi casa. Será el padre de mi hijo, pero eso no le da derecho a volver a vivir conmigo. ¡Uyy, solo me hace pasar rabias!…
Paró en seco al darse cuenta que inconscientemente ya había tomado una decisión
–Después de todo, si lo pienso puede que no tenga otra oportunidad de ser madre… Lo mismo que Vegeta, si llega a morir lo hará sin saber lo que es tener una familia propia, ...pero el muy maldito dijo que me odiaba ¿lo habrá dicho en serio?... – Tomó su mochila y comenzó a guardar cosas desordenadamente – Es un cabezota. Está muy equivocado si cree que le pertenezco, como si fuera un objeto… Aquí en la Tierra las cosas son muy diferentes. Y si insiste en que soy su compañera, tendrá que adaptarse a mis costumbres le guste o no… ¡Esto no es Vegetasei!
Terminó de guardar lo que pudo en la mochila y prosiguió a encapsular sus compras.
Cuando hubo terminado, las guardó en un estuche y se quedó mirando las capsulas, pensativa. Luego sonrió
- Supongo que… por algo pasan las cosas y solo me queda esperar que todo salga bien. Tal vez sea una tontería, pero creo será emocionante tener un hijo, debo verlo como una nueva aventura y a eso jamás le he hecho el quite…
Se aproximó a la cama y metió el estuche en un bolsillo lateral de su bolso.
-Además, supongo que mi madre tiene razón… Este pequeño ser no tiene la culpa de que su padre sea un idiota y si ese saiyajin egoísta quiere asesinarlo o llevárselo después, tendrá que vérselas conmigo… ¡y con mi ejército de amigos!
Se llevó las manos a su vientre y suspiró
- Espero que sea una niña… ¡eso sí que sería divertido! …
Un par de golpes a su puerta la sacaron de ensoñación.
-Señorita Briefs. Le traigo la cena.
-Sí, adelante… - respondió, yendo hacia la puerta, para recibir su comida.
….
Vegeta no podía borrar la sonrisa de sus labios. Las cosas habían salido mejor de lo que esperaba. Estaba seguro que ella aun lo amaba, lo había visto en ese brillo especial que tenía en sus ojos, sin contar que había podido oler que él no le era para nada indiferente, contrario a lo que ella quería hacerle creer. Ahora tomaría su revancha.
Flash Back
Luego de aterrizar y haber dejado a la madre de Bulma, subió a su habitación y se concentró en sentir la presencia de su compañera. Sonrió al encontrarla y poder corroborar por él mismo, que efectivamente la humana cargaba con su semilla. "Ese es el ki saiyajin que había sentido en Temkari… Así que siempre fue ella… Por lo menos aún estoy a tiempo de impedir que cometa una estupidez"
Se dirigió al baño y se aseó, sin dejar de vigilar a Bulma. La sintió moverse por lo que decidió ir a buscarla inmediatamente. Ella estaba lejos y supuso que habría ido a algún lugar donde lograr su cometido. Se vistió con lo primero que encontró y voló en dirección a ella, alegrándose de encontrarla asomada en un balcón de un edificio, en aquella pequeña isla.
Se instaló a unos metros, sobre otra construcción. Desde donde se dedicó a observarla, mientras ella al parecer meditaba. Pero luego de unos minutos Bulma ingresó y volvió a salir. Se dio cuenta de inmediato de lo que intentaría hacer y decidió molestarla, solo por el gusto de hacerla rabiar.
Fin Flash Back
La noche ya había caído en la Capital del Oeste cuando llegó a la Corporación. Para su sorpresa el profesor estaba en la entrada, al parecer esperándolo
-Hola, Vegeta… te tardaste.
-Mhn… Sí, pero no por los motivos que piensas.
El anciano lo miró extrañado. Luego le dijo, con amabilidad.
-Bueno, ya que estás aquí. Dime ¿Qué necesitas?
Vegeta lo miró intrigado. El sujeto se veía demasiado tranquilo para la situación que estaba viviendo. Después de todo su hija se había marchado y hasta donde se suponía que el anciano sabía, planeaba matar a su nieto.
- ¿Qué tramas? – le preguntó con brusquedad.
El profesor se sobresaltó.
-Nada, muchacho… Mi esposa me dijo que querías hablar conmigo… Además, quería comentarte que la cámara de gravedad está lista para que la uses, sin embargo…
-¿?
-Bueno… es que Bulma me dijo que habían traído un material nuevo…
Vegeta comprendió de inmediato que ambos querían lo mismo. Él necesitaba un lugar donde entrenar sin que nadie supiera de sus avances y el anciano parecía estar ansioso por complacerlo. Se alegró por no tener que explicarle al padre de Bulma sus intenciones.
Sin decir nada, se dirigió a la nave que estaba en el antejardín y volvió con las capsulas que contenían el material de Kedrat.
-Aquí está… ¿Cuánto tiempo te tomará?
-Mmm, no lo sé con exactitud… - respondió el profesor, recibiendo los pequeños objetos y llevándose la mano a su barbilla – depende de la maleabilidad del elemento y del…
Vegeta frunció.
-Avíseme cuando este todo listo.
Iba a retirarse cuando el padre de Bulma nuevamente le habló
-Vegeta… este… ¿cómo está Bulma?
El saiyajin lo miró a los ojos y respondió con seguridad
-Pregúntale tú mismo… Ya debe venir en camino…
Y diciendo esto se marchó hacia la cocina.
El profesor lo miró extrañado mientras se alejaba y luego sonrió. Estaba seguro que su yerno había conseguido lo que ellos no.
…
El saiyajin llegó a la cocina y revisó los robots. La madre de Bulma le había dejado bastante comida preparada. Sonrió. Extrañaba la comida terrícola, en todo el universo era lo mejor que había probado y no tenía planeado vivir como indigente nuevamente. Ya había tenido suficiente de alimañas y cosas que no podía identificar. Además, en la Tierra tenían jabalíes, que era lo más parecido a la carne que consumían en su planeta o como la recordaba.
Sintió el ki de Bulma y de su descendiente "Vaya, vaya… ¿Te hice enojar?... Tú no sabes lo que es estar en el infierno, pero pronto lo averiguarás… No sabes lo que te espera, mujer… y lo mejor de todo es que yo no necesitaré mover ni un dedo para cobrarme … Solo necesito un día y eso es lo que me darás…"
No pudo evitar carcajearse solo en la cocina.
-Ja, Ja, Ja…
…
Estaba por amanecer en la montaña Paoz.
Cerca de un risco, el namekuseijin meditaba, mientras levitaba.
Por entre los arbustos apareció un hombre de pelo alborotado, solo vestido en ropa interior blanca.
-Piccoro, Piccoro… ¿estás despierto?
- ¿Qué demonios quieres, Gokú?
-Volvieron.
Piccoro se concentró en sentir la presencia de Vegeta. Efectivamente estaba en la Tierra. Pero la mujer estaba muy lejos y casi no recordaba su ki. Se enfadó, pues el saiyajin que lo interrumpía, tenía más desarrollada que él la capacidad de sentir a los demás. De todos modos, si ya estaban esperando a Trunks lo lógico era darles su espacio.
- ¿Y para eso me molestas?...
-Creí que no lo habías notado… Trunks ya está en la panza de Bulma…
El hombre de tez verde abrió uno de sus ojos y lo miró de soslayo
-Simplemente no me interesa… Déjalos en paz.
-Lo haré… ¿Pero no te emociona saber que las cosas están sucediendo tal como nos dijo el Trunks del futuro? ¡Ya quiero que aparezcan esos androides!
Decidió usar la artillería pesada para deshacerse del intruso.
- Tu esposa… ¿sabe que te saliste?
El hombre hizo un mohín con sus labios, fingiendo enfado y luego sonrió
- ¿Quieres ir a despertarla acaso?
Piccoro frunció y volteó a verlo
-Vete a dormir, Gokú… recuerda que mañana iremos a entrenar al desierto.
El saiyajin lo miró un momento y luego comentó
- Está bien, Piccoro… pero ¿a que no sabías que llegaron aparte?… Vegeta debió meter la pata esta vez…
-No insistas.
Gokú se puso serio y dijo
-De acuerdo… Hablaremos mañana, Piccoro.
-Mhhm…
Uso la tele transportación y volvió a su hogar. Llegó a su habitación y se quedó observando a su esposa, para luego meterse en la cama. No supo por qué, pero sintió la necesidad de decirle algo a su mujer. Ella dormía plácidamente, volteada hacia él. Se acomodó muy pegado a ella y la abrazo, murmurándole al oído
-Te quiero mucho, Milk
-mmm…
Una sonrisa se dibujó en sus labios, mientras acomodaba su cabeza pegada a la de su esposa y cerraba sus ojos para descansar.
…
La oscuridad era casi absoluta en el espacio que ocupara antes el jardín de flores, de no ser por las tenues luces de la construcción central que iluminaban el corredor externo. La sombra del saiyajin avanzó lentamente sobre el cráter que había dejado al aterrizar. Descendió suavemente hasta el centro y metió medio cuerpo en su nave, comenzando a buscar las cosas que había traído con él, de sus viajes.
Sin embargo, su atención se fijó en un elemento faltante. Frunció molestó y comenzó a examinar minuciosamente el lugar. Encontró un pequeño rastro que coincidía a la perfección con su pertenencia desaparecida.
Siguió las huellas por unos minutos hasta que por fin dio con el responsable. Se cruzó de brazos y comentó, esperando sorprender al intruso
-Creí que las sabandijas como tú no tenían tanta suerte…
El sospechoso volteó su cabeza, para verlo con espanto, para después huir hacia el jardín de las mascotas
-No serás tan estúpido de esconderte de mí… Sabes que ahora vivo aquí y que en cualquier momento puedo hacerte trizas.
Caminó despacio detrás del ladrón. Le divertía en demasía verlo huir tan desesperadamente de él.
Entraron al jardín techado y lo agarró justo antes de que se escondiera en un charco. La criatura comenzó a agitarse desesperada bajo el férreo agarre del saiyajin. Vegeta le quitó la pequeña bolsa de cuero de un tirón, mientras le decía
-Sabes que eso no te sirve de mucho ¿Qué planeas hacer? ¿Enfurecerme?... Ni eso logras hacer ahora, no eres más que la triste y grotesca sombra de lo que eras.
-Guerep! Guerep! - replicó, con pánico
- ¿Misericordia? Ja, Ja, Ja… Hoy no está el estúpido de Kakaroto para salvarte…
Comenzó a aplastarlo despacio, viendo como los ojos del pequeño animal comenzaban a saltarse.
Un tercero en esa escena, hizo su entrada.
-Yujuy, … Vegeta ¿eres tú?
Vegeta rodó sus ojos con fastidio y gruñó
- ¿Qué quiere ahora?
Bunny se aproximó y pudo ver al animal sufriendo en las manos de su yerno
-Oh… ¿Qué estás haciendo?
El saiyajin no soltó su agarre para responder
-Si no se le ofrece nada, es mejor que se vaya…
La señora dio un paso y tomó por fuera las manos del saiyajin.
-No, Vegeta… Suelta a ese pequeño…
- ¡Guerep!
Ella le quitó al animal, aunque hubo un leve forcejeó que Vegeta prefirió evitar extender demasiado.
-Pobrecito inocente – dijo Bunny, acariciando a la rana
El saiyajin exclamó, notablemente molesto
- ¿Inocente? Ese desgraciado me acaba de robar
La señora miró a la ranita
- ¿Eso es cierto?
La rana negó y juró con sus patitas.
Bunny hizo un gesto de compasión y se acuclilló para dejar ir a Giniú. Luego volvió a ponerse de pie y miró a Vegeta
-Querido… Si estas aburrido ¿porque no me acompañas? Venía a decirte que preparé un postre y como mi esposo está ocupado, se me ocurrió que sería buena idea compartirlo contigo…
Volteó su rostro y frunció profundamente
- ¡Tsk!
-Vamos – dijo, tomándolo del brazo y arrastrándolo hacia el edificio – Así me cuentas como salió todo… Aunque tu buen humor me lo dice todo…
El saiyajin accedió, ya que, aunque le desagradaba la idea de aliarse con los padres de Bulma, estaba decidido a todo con tal de hacerla pagar por su abandono.
…
Continuará…
Gracias a todos por seguir esta historia que casi llega a su fin. Pero no se preocupen que ya estoy evaluando y tomando notas para la continuación.
Saludos especiales para los que se toman la molestia de dejar sus comentarios a:
eve8, Vainilla, bulveggokmil, Kinzoku no joo, BrieffsUchiha, Lul-locanime, Roshell101216, bris vernica y Josselinherna14.
Por favor los invitados déjenme un nombre para poder saludarlos correctamente.
A valentinalondono3597 y a aniyasha, les debo una disculpa ENORME, pues sus nombres no aparecieron en los saludos del capítulo anterior.
Bulveggokmil: Con respecto a que Bulma dejara a Vegeta, era lo que creo que hacía también con Yamcha. Peleaban, lo botaba y luego de un tiempo se reconciliaban. Para mi Bulma es ese tipo de muchacha que le gustan las emociones fuertes y por lo mismo, se separaba con escandalo con la idea que la reconciliación sería del mismo modo.
Roshell101216: Lamento que no te haya gustado lo de la decisión de Bulma. Pero debemos considerar que ella en esa época era bastante egoísta. No es una heroína de esas dulces y femeninas, por el contrario, siempre está metida en problemas y sale de ellos a costa del pellejo de los demás. Recordemos que en Namek quería dejar a los chicos allí y ella volver a la Tierra, lo mismo cuando estaban esperando a Gokú.
Bueno, en relación al capítulo de hoy. Puede que me odien por ponerlos a ambos en pie de guerra, pero para mí, ese es el tipo de relación que tienen estos dos. No pueden vivir tranquilos por mucho, ambos quieren siempre tener la razón y eso es lo que los hace ser mi pareja favorita de DB. Porque a pesar de ser tan terriblemente tercos y orgullosos, no pueden estar sin el otro y todo entre ellos es apasionado, siempre intenso, un constante tira y afloja, y que solo el paso del tiempo les hizo ceder un poco más en beneficio de ambos.
Un abrazo, cuídense y nos leemos pronto.
