Brincando, brincando, brincando por el bajo mundo

El doctor Caring Heart era un famoso cardiólogo en toda Equestria, especialmente destacado porque juntando a un buen grupo de especialistas del corazón fundo una clínica especializada para que todos aquellos que padecieran algún problema cardiaco pudieran encontrar la mejor asistencia con facilidad. Y vaya que Twilight la necesitaba esos días, usualmente el nivel de nerviosismo que manejaba hacía que su presión sanguínea fuera ligeramente alta; bueno, no mucho que preocuparse tratándose de un inmortal pero con los últimos sucesos en Ponyville se elevó considerablemente y Celestia mejor la envió a hacerse un chequeo.

—Eres inmortal Twilight Sparkle pero de todos modos te recomendaría que te chequees eso, la presión alta puede hacer estragos aún en el cuerpo de un alicornio, ve, no quiero excusas ante todo la salud. ¿Comprendido?

Y Twilight por supuesto seguiría el consejo de su maestra, claro, el estrés era cosa de cuidado para cualquiera y como Princesa también debía dar el ejemplo. Por eso fue, y cuál no sería la sorpresa de Twilight cuando se topó con cierta conocida, una unicornio azul de crines celestes platinadas que leía tranquilamente una revista mientras tarareaba algo.

—¡Trixie! Vaya, qué bueno verte, ¿qué te trae con el doctor corazón? — Preguntó alegremente Twilight riéndose de su propio chiste.

Como siempre Trixie emitió un débil gemido de exasperación y se metió más en su lectura.

—Vamos Trixie, esto es ridículo, no puedes estar molesta para siempre conmigo — dijo la Princesa de la Amistad apartando la revista. — ¿Qué fue lo que te hice yo? ¿No estábamos en paz después de todo el asunto del Amuleto del Alicornio? Sabes que somos amigas.

Trixie soltó la revista, más que todo porque sabía que Twilight no iba a dejarla en paz.

—Oye Sparkle, te lo pongo así: ¿no Discord te dio ya la lección de amistad que a pesar que tus amigas confíen mucho en ti y te quieran a veces es normal sentir un poco de celos?

Twilight asintió aunque no sabía cómo era que Trixie se había enterado de eso.

—Pues sí y lo entiendo, ¿qué tiene eso que ver?

—Que así como sentir celos también es muy normal que haya ponis a los que no les agrades, ¿no? No sigo molesta contigo, es sólo que me caes mal.

Twilight no supo qué decir ante esto y mejor se fue a sentar, tristemente la única silla libre en la sala estaba al lado de Trixie. Esto iba a ser incómodo. Por su parte la unicornio azul suspiró, se dio cuenta que tal vez fue demasiado dura con alguien famosa en el Reino entero por ahogarse en un vaso de agua, y que efectivamente estaba muy afectada.

—Ya qué — murmuró Trixie. — Vine por un chequeo por un soplo cardiaco leve.

Twilight levantó la vista y no pudo evitar sonreír, pero pronto reaccionó a lo que le había dicho Trixie.

—¿Un soplo cardiaco? Por leve que sea es algo muy serio, ¿no estás preocupada Trixie?

—Pues claro, como cualquier mamá — dijo Trixie pasando la página. — Pero tengo entendido que es una condición muy normal en niños con Síndrome de Down. Además operaron a Pure cuando era bebé así que sólo venimos para ver que todo siga bien.

Twilight se sorprendió un poco pero luego sonrió, seguía sin poder creer tragar la dirección que Trixie le había dado a su vida pero podía ver que se ella era feliz. Entonces salió una enfermera trayendo a cierto unicornio blanco muy sonriente.

—Señorita Lulamoon, terminamos aquí y todo sigue normal, ya puede irse.

Pure prácticamente corrió a Trixie que lo abrazó con ternura.

—¿Y bien? ¿Qué tal te portaste mi amor? ¿Hay algo que deba saber?

—Tisi — dijo Pure apretando su nariz contra el pecho de su mamá, que lo abrazó.

—Fue todo un ángel, no se preocupe — sonrió la enfermera. — Nos vemos en tres meses señorita Lulamoon. Adiós Pure, pórtate bien con la señorita Lulamoon.

—¡Adió! — Saltó Pure alegremente.

—Adiós — dijo Trixie saliendo despacio con Pure y dedicándole una seca cabezada a Twilight. Así pues se dirigieron a su casa. — ¡Ah, menos mal que ya salimos no hay nada más aburrido que ir al doctor! ¿Qué quieres comer Pure?

—¡Paguetti!

—¿Espagueti? Muy bien, pero primero vamos por pan.

La vida de Trixie había cambiado mucho desde que adoptó a Pure: entre otras cosas había tenido que aprender a cocinar, a poner su casa en orden, a poner los materiales peligrosos fuera del alcance de Pure (y teniendo en cuenta su profesión como cazadora de recompensas/policía encubierta ese era un verdadero problema), a dar el ejemplo como adulta y muchas otras cosas.
Pero Trixie era feliz, mucho más de lo que había sido en años. A lo largo de su vida había tenido muchas metas, como cualquier otro; algunas muy banales como ser la maga más poderosa de toda Equestria, otras realmente estúpidas como querer derrotar a Twilight Sparkle o hacerse muy rica (que por cierto ya había alcanzado en su tiempo como violenta cazadora de recompensas). Pero ahora enfocaba todas sus energías en ser la mejor mamá que pudiera para Pure y eso la llenaba, era difícil pero era lo que quería hacer.

Pure, diligente como él solo, insistió en llevar las bolsas de pan y finalmente llegaron a casa.

—Colleo — anunció Pure al llegar a casa.

Trixie sonrió y tomó las cartas apenas abrió la puerta.

—Pure, comienza a poner la mesa mientras yo cocino — dijo Trixie comenzando a poner la olla en el fuego cuando tomó las cartas, en su mayoría solicitudes de sus servicios como cazadora de recompensas, alguno que otro mensaje cifrado de Lighting Flash su supervisora inmediata; y entonces fue cuando llegó a un sobre negro con adornos en plateado. —No puede ser… ¿ya pasaron tres años? ¡Oh, genial! Esto sí me gusta, me muero por inscribirme sí señor, jajajajajajajajajajajajaja. Y con esos dos sin poder participar este año la victoria seguro será mía, jajajajajaja.

En Equestria había varios eventos deportivos muy conocidos por todos los ponis: algunos que se celebraban anualmente como el Gran Rodeo de Canterlot, el gran torneo de las artes marciales el Budokai Tenkaichi; la competencia de mejores voladores que en los últimos años estaba aderezada con la nueva rivalidad Wonderbolts-Shadow Bolts; o también los juegos militares en donde las tres guardias reales probaban su fuerza. Y por otro lado estaban los eventos que se celebraban cada cierto tiempo como los juegos de Equestria, que eran cada cuatro años y era popular con casi todos los ponis. Pero de todos estos eventos el que Trixie esperaba con más ansias desde siempre era el torneo del bajo mundo.
Hecho con especial cuidado para alejar la atención de las autoridades, era un torneo de peleas en donde criminales, cazadores de recompensas y mercenarios probaban sus aptitudes como peleadores callejeros en un torneo en donde todo se valía. Y como para la mayor parte del bajo mundo Trixie seguía siendo la brutal cazadora de recompensas de siempre, por supuesto que recibió invitación; sobre todo porque la última vez llegó a los lugares más altos. De no ser por la participación de Black Swordsman y Lighting Flash hubiera llegado más lejos, pero como ahora ellos eran los famosos capitanes de la Guardia Lunar entonces Trixie tenía todas las posibilidades de ganar, ah, cómo lo esperaba.

Trixie seguía riéndose, era un torneo bastante peligroso y había altas posibilidades de salir gravemente lastimado, pero ella era la Gran y Poderosa Trixie, había nacido para este tipo de eventos. Pero entonces un gentil toque la hizo regresar a la realidad de golpe:

—¿Tisi?

La unicornio azul se quedó paralizada unos instantes, pero rápido se recuperó. ¿En qué estaba pensando? Tenía cosas más importantes de qué ocuparse ahora, si se lastimaba no sería sólo ella la que pagara las consecuencias; así pues sólo le dio un beso en la frente a Pure y tiró la invitación a la basura.

—No te preocupes amor, ¡ah! ¿Ya pusiste la mesa? Muy bien, ve a jugar mientras yo termino de hacer la comida, ¿sí? En un momentito te llamo.

El resto de la tarde fue apacible, comieron juntos, luego jugaron un rato juntos también y al final Trixie le leyó a Pure un cuento para dormir. Luego de acostar a Pure, Trixie se encargó de limpiar lo mejor que podía y luego preparó la merienda del día siguiente para mandarle a Pure a la escuela; y esa era una de las partes más tediosas de su día porque tenía que cuidar muy bien qué golosinas le mandaba a Pure pues los niños con Síndrome de Down tendían mucho al sobrepeso. Al final, rendida pero contenta se fue a dormir.

Al día siguiente luego de dejar a Pure en la escuela Trixie se topó con sus dos mejores amigos del bajo mundo esperando por ella.

—Flim y Flam, ¿cómo les va compañeros? La última vez que los vi fue cuando se convirtieron en Shim y Sham.

—Y preferiría olvidar eso si no te importa — dijo fastidiado Flim. —En fin, ¿te llegó la invitación? ¿Entrarás al torneo? Sobre todo porque ese par de bobos no fueron invitados.

—Es triste, eran nuestra apuesta pero se salieron del lado oscuro — suspiró Flam. — Pero no importa tú eres nuestra apuesta ahora. Quinientos bits a que ganas.

Trixie se congeló unos instantes pero luego soltó una risotada.

—¡Jajajajajajaja! ¡Mala suerte par de bobos! Ni siquiera voy a participar, aún están a tiempo de recuperar su dinero si quieren.

Los dos se quedaron como si les hubieran echado un balde de agua fría, ahí paradotes con la boca abierta por culpa de la impresión. Trixie levantó una ceja, movió su casco frente a ellos incluso tiró de sus sombreros, nada. Entonces ella hizo aparecer… un balde de agua fría.
Los dos se agitaron violentamente y miraron horrorizados a Trixie.

—¿En serio no vas a participar? ¡Pero Trixie! Apostamos todo a ti, ¿no se supone eres la mejor de las mejores cazadoras de recompensas? — Preguntó Flim temblando.

—¡Sí, si te niegas a participar tu fama pende de un hilo! — Dijo Flam mordiéndose los cascos.

Trixie se encogió de hombros.

—Sorry chicos, soy una yegua muy ocupada. Y mi fama, ¿les recuerdo que yo fui el que puso a la mitad de los chicos de Vito Colteone en los cascos de la Familia Trottaglia? Incluyendo al temible Brassi. Sorry.

Flim y Flam tragaron saliva, esto no pintaba nada bien para ellos.

—Trixie por favor, — suplicó Flam. — Precisamente hablando de Don Vito Colteone… le debemos una exorbitante cantidad de dinero por cierto cargamento que le vendimos y salió defectuoso.

—Apostamos a ti lo último que teníamos porque bueno, eres la Gran y Poderosa Trixie, ¿que no siempre haces este tipo de cosas cuando haces de caza-recompensas? ¡Por favor Trixie!

—Chicos hace tiempo que no acepto solicitudes que involucren combate físico, no desde que tengo a alguien esperándome en casa y que cuenta que regrese con vida. No puedo amigos, lo siento; me piden demasiado, esa era la yo de antes no la de ahora.

—Trixie, ¿por favor? ¿No recuerdas cómo te ayudamos cuando iniciaste con este negocio de cazadora de recompensas? ¿Quiénes te proporcionaron tus primeras 'herramientas' gratis eh? Y lo hicimos por amistad no por otra cosa.

Trixie tenía una gotita en la sien.

—Lo hicieron porque los tres tenemos cuentas pendientes con las seis idiotas que defienden la Armonía, ¿o lo olvidaron?

—Como quieras, tal vez esa fue la razón principal pero luego, ¿no siempre hemos contado unos con los otros en nuestros momentos más difíciles? — Le recordó Flam.

—Chicos, no me importaba meterme a hacer estupideces por ustedes antes, hasta era divertido, pero ahora simplemente no puedo. Ustedes tienen que entender, si falto yo no sé qué pueda pasarle a, a…

Trixie se mordió la lengua, no tenía que demostrar debilidad en el bajo mundo.

—Trixie, eres nuestra única amiga (en serio la única que no nos quiere colgar). ¿Por favor? — Siguió suplicando Flam. — Entendemos y créenos cuando te decimos que no te estaríamos molestando de no ser porque no tenemos opción.

—¡Trixie, por favor! — Volvió a rogar Flam.

Trixie suspiró, esto era malo. Sus amigos, siempre lo habían sido pero ahora las cosas se habían complicado un poco. ¿Qué no entendían que ahora había alguien más importante en su vida? Y luego recordó lo mucho que ellos la ayudaron ya fuera un casco amigo, ya fuera regalándole información o simplemente estar ahí para ella cuando se encontraba sola y sin nadie más. En el bajo mundo las verdaderas amistades eran raras y por eso tan valiosa… eran unos verdaderos idiotas, pero igual que Black Swordsman y Lighting Flash eran ponis con los que ella sabía podía contar sin importar qué.

—Está bien — dijo Trixie al final.

Los dos la abrazaron agradecidos.

—¡Gracias Trix! ¡Sabíamos que podíamos contar contigo!

—Te juro que es la última vez que te molestamos querida Trix.

Trixie se dejó abrazar y entró a su casa fastidiada.

—¡Con mil diablos! ¿Qué hacer en estas situaciones, caramba? ¿A qué deidad mística puedo pedirle ayuda?

Entonces tuvo una idea, si no una deidad mística sí una deidad que le debía un favor. Rápidamente Trixie recogió su capa y corrió, si quería estar de vuelta para recoger a Pure de la escuela tenía que correr.

Los días pasaron, y era relativamente seguro caminar por los barrios rojos; pues los más peligrosos estaban ocupados practicando con todo para el gran torneo. Todo se valía y por eso era necesario estar muy alertas. Por suerte para estas situaciones Trixie tenía a sus otros amigos, los que sí podían luchar y no dependían de ella cuando se metían solos en problemas.

—¿Pero en serio qué clase de idiota no revisa la mercancía antes de vendérsela a Don Colteone? — Preguntó Lighting Flash usando su famosa técnica del 'destello veloz' para tratar de derribar a Trixie que se barrió ágilmente por debajo de su cuerpo y se tele-transportó justo sobre ella para intentar dar un golpe mortal.

Desgraciadamente Black Swordsman vino por detrás y la derribó de una estocada doble, su especialidad. Trixie iba a levantarse y responder cuando Lighting la atacó por un costado, la unicornio azul usó su magia para bloquear el ataque con su propia espada pero no podía reaccionar a ella y a Black Swordsman atacando con su técnica firma:

—Star Burst… ¡STREAM!

La solución de Trixie fue muy astuta: tele-transportarse hacia el otro lado de la arena y preparó su arma de emergencia: una pequeña daga. Y entonces una enorme enciclopedia le cayó en la cabeza derribándola en el acto.

—Los tontos son aplastados por el peso del conocimiento — dijo Sinon la francotiradora de hielo asomándose por encima del balcón.

—La Princesa Celestia te dijo claro que si destrozabas otro de sus libros por usarlo como arma la ibas a pagar — dijo Lighting Flash mirando hacia arriba.

—Este lo compré yo y mira, sigue intacto; buena editorial — dijo Sinon. — Además, o es eso o usar mi ballesta Hécate y teniendo en cuenta que la monarca principal es una hippie el librazo me trae menos problemas que el flechazo.

—¿Una hippie? ¿Cómo que una hippie? — Se rio Lighting Flash.

Sinon hizo la mejor imitación que pudo tomando una pose real y presuntuosa al tiempo que fingía la voz para sonar elegante y sabia:

—"Yo la Princesa Celestia declaro que en mi Reino nada de salvajadas, sólo paz y amor. Amor y paz mis pequeños ponis, amor y paz"

Todos soltaron una carcajada.

—Escuché que nadie puede entrar a su jardín personal — razonó Trixie. — ¿Será porque ahí cultiva su hierba?

Las risotadas se hicieron todavía más fuertes, pero fueron interrumpidas por un indignado "ehem". Todos se volvieron y efectivamente Celestia estaba ahí y no se miraba muy feliz que se diga, de todos modos la Guardia Lunar la ignoró y siguió riéndose en su cara. Celestia sólo rechinó los dientes y se fue a otro lado, como siempre la Guardia Lunar y sus divisiones no le mostraban el menor respeto; y lo peor era que tenía que callarse porque era por decreto de Luna que tenían permiso de hacerlo.

—Bueno, en situaciones de estrés nada mejor que una panzada de risa — dijo Trixie ya más calmada.

—Eso que ni qué — dijo Black. — Pero… ¿qué hay de Pure?

—En cuanto a eso… por favor, ¿podrían cuidarlo mientras peleo? Prefiero que no me vea así.

—De acuerdo, a Yui le encantará ver de nuevo a su viejo amigo — dijo Lighting Flash. — Pero cuídate por el amor de Luna.

Trixie lo agradeció y fue de regreso a casa para prepararse, el día siguiente sería uno de los más cansados y peligrosos de su vida.

Todo inició normalmente, Trixie había programado su alarma apenas saliera el sol y como siempre no funcionó; lo que la despertó fue un enérgico niño que saltó con todas sus fuerzas en su cama aterrizando de lleno sobre Trixie.

—¡Tisiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!

—¡Uffffffffffff! — Soltó Trixie cuando todo el peso de su hijo le sacó todo el aire. — Cof, cof, ¡Pure te he dicho mil veces que no saltes a mi cama! Me lastimaste y…

Y entonces se dio cuenta que en verdad Pure no podía evitarlo, todo se sentía raro: su cama, el cuarto, y desde afuera le llegaba el murmullo de gente brincando sobre una especie de castillo inflable.

—¿Qué sucede aquí?

Y bajó de su cama de un salto, pero se dio cuenta que comenzó a rebotar de arriba abajo; de arriba abajo, de arriba abajo. ¡Era como si el mundo entero se hubiera transformado en una especie de castillo inflable!

Brincando a la ventana se dio cuenta que eso era efectivamente, aunque las calles, edificios y todo se veía normal los ponis no podían evitar brincar de un lado a otro porque efectivamente todo era un enorme castillo inflable. Incluso había una que otra escena divertida de gente colocando su mercancía en los estantes pero las tiraba al no poder controlar sus rebotes y todo empezaba a rebotar de aquí para allá obligando a los ponis a correr o brincar como pudiera por su mercancía pero como siempre sucedía en los castillos inflables mientras más se acercaban más lejos y más alto saltaban las cosas.

—¡Es divetiyo! — Gritó alegremente Pure entre rebotes.

—Sí que lo es — se rio Trixie uniéndose a él saltando alegremente. — Y lo mejor es que conozco a un par de bobos que la están pasando negras ahora mismo.

Efectivamente en su tienda de artículos varios para el estafador y criminal modernos ciertos gemelos unicornio hacían lo que podían para atrapar su mercancía que no dejaba escapárseles de los cascos. Pero volviendo a Trixie, luego de tomar unas cuantas manzanas y naranjas para el desayuno suyo y de Pure, brincaron hacia el Palacio en donde el niño fue recibido por Black, Lighting y Yui que le desearon suerte a Trixie.

—Ante todo ten cuidado Trix — le advirtió Lighting.

—Gracias al entrenamiento de ayer tengo un buen presentimiento — dijo Trixie. — Nos vemos más tarde compañeros.

Y saltó hacia lo más bajo del barrio rojo, aquel infame lugar lleno de tabernas, clubs de mala muerte y todo tipo de lugares de perdición pero para alguien que conocía ese lugar como su propio casco era coser y cantar ubicarse; y todos le abrían paso brincando hacia otro lado a una de las cazadoras de recompensas más famosas de los últimos tiempo.

Se topó con la fila de competidores y de espectadores, todos de aspecto amenazador pero tenían un aspecto medio cómico saltando en un mismo lugar mientras que el guardia de seguridad, también saltando en el mismo sitio, los dejaba pasar uno a uno.

Trixie revisó sus armas en su alforja, todo seguía igual. Así pues sonriendo esperó saltando turnos. Finalmente le tocó el turno y el guardia le dedicó una respetuosa inclinación de cabeza, era muy conocida en el bajo mundo.

—Suerte señorita Lulamoon. Tengo mi dinero en usted.

—Y dale con lo mismo — se quejó Trixie. — Sólo dame mi número.

Se lo dieron y brincó dentro de los vestidores, pero era un verdadero pandemónium. Entre otras cosas porque los participantes estaban desesperados corriendo como podían detrás de sus armas, una de ellas un martillo especialmente grande, cayó de la alforja de su dueño y causó que todos perdieran el equilibrio con el tremendo rebote que dio y que causó que otras armas contundentes como pesadas espadas o mazos más pequeños cayeran al suelo comenzando a rebotar de un lado a otro en muchas ocasiones dándole de lleno en la cabeza a los ponis descalificándolos de entrada. Trixie mejor se tele-transportó hacia la sala de espera en donde los ponis que ya estaba preparados esperaban como podían dando saltitos y asegurando con todo sus cosas para no sufrir otro percance como el de los vestidores. Trixie volvió a examinar su alforja y asintió con seguridad. Evaluó a sus oponentes.

Los que más le preocupaban eran los dos que usaban armadura completa; uno de ellos la tenía verde y gris, con una franja roja alrededor visor de su casco, una especie de mochila cohete de la cual sobresalía la cabeza de un misil. La otra que le preocupaba era una que tenía una armadura en tonos rojo y naranja, un visor verde y que tenía la peculiaridad de hacerse bolita cuando ella lo necesitara.

Desde el palco VIP el propio Don, Vito Colteone sólo extendió su casco y dio por comenzado el torneo, las peleas comenzaron y para mala suerte de Trixie su primera oponente era ni nada más ni nada menos que la poni de la armadura naranja.

—Beatrix Lulamoon, cuánto tiempo — se rio ella.

—Ey Sammy — dijo Trixie. — ¿Lista?

—Es una lástima que los oponentes de primer nivel me toquen de entrada — dijo Sammy. — Pero ya sabes cómo son las cosas.

Y brincó a la acción lanzando quién sabe qué cosa de una especie de cañón integrado a uno de los cascos frontales de su armadura. Trixie activó su campo de energía y comenzó a brincar lejos del alcance de su oponente, que comenzó a seguirla y en el aire se hizo una especie de bolita para tener un mejor control de su cuerpo al rebotar de aquí para allá.

Trixie comenzó a eludir la bola que no dejaba de cargar contra ella.

—¿Desde cuándo esto se convirtió en un torneo de Dodge-ball? Bien, si quieres deportes de secundaria te daré deportes de secundaria.

Y antes que Sammy pudiera reaccionar, Trixie hizo aparecer un gigantesco bate con el cual bateó a la bola hasta el otro lado de la arena y para colmo hizo aparecer un aro gigantesco por la cual la bola entró limpiamente.

—¡Ja! Inventé un nuevo deporte, lo llamo Base-ketball.

—¿Te diviertes Trixie? — Dijo la poni de la armadura naranja y roja dándose cuenta que su forma de bola no le iba a servir de mucho, y entonces tomó a Trixie del cuello usando una especie de látigo de energía pura, uno de los hechizos más poderoso que era capaz de conjurar. — ¿Qué tal ahora?

Entonces le dio un tremendo golpe en el estómago, y en serio que la fuerza de esta cazadora de recompensas era bastante considerable. La golpeó de nuevo y ya iba por la tercera cuando Trixie disparó un rajo de energía con su cuerno para quitársela de encima y saltó hasta quedar del otro lado de la arena.

—En serio que esto del castillo inflable es medio molesto, ¿no sería mejor si dejáramos esto para otro día?

—Sabes bien que hay que organizar demasiadas cosas — respondió su rival.

—Sí claro, con esa hippie gobernándonos a todos los amantes de la violencia tenemos que escondernos si queremos divertirnos.

—¿Hippie?

—Ya sabes, armonía amor y paz. Sólo le falta la hierba.

La otra cazadora de recompensas tuvo que darle la razón.

—Bueno, hasta donde sabemos. Siempre me he preguntado por qué siempre parece tener hambre. ¿Seguimos?

Se lanzó hacia Trixie impulsándose esta vez por sus botas cohete, Trixie se preparó lista para lo que fuera… y cuando llegó el momento sólo tuvo que echarse al suelo mientras dejaba a la otra estrellarse contra la pared y luego dejar que el efecto castillo inflable siguiera su curso y la cazadora de la armadura roja y naranja se vio de pronto disparada hacia atrás por el rebote, luego a la otra pared y la otra pared y el colmo era que debido a la sorpresa no había podido apagar sus botas cohete todavía. Trixie la dejó sufrir unos momentos y luego hizo aparecer una gigantesca sartén con la cual le dio con todo.

Y el impacto fue tal que la armadura se desarmó pero no por eso la cazadora de recompensas estaba vencida, ella se levantó mostrándose tal cual era: muy bella de pelaje rosa claro, rubia de ojos azules; vestida con un traje completo color celeste y botas azul neutro.

—Muy buena esa, pero me las vas a pagar — dijo la cazadora recuperándose.

Trixie sólo abrió su alforja y arrojó el contenido con todas sus fuerzas, así pues la cazadora de la armadura cayó abatida por un diccionario completo de la lengua Equish.

—Para que no digan que 'el conocimiento es poder' no pasa de ser un refrán.

Todos aplaudieron, sabían que Trixie era habilidosa y el dinero de las apuestas comenzaba a correr pues habían eliminado a una de las más fuertes en el torneo. Eso sí: antes de regresar Trixie recogió su diccionario, sirven para algo más que para arrojárselos a la cara a los enemigos, ¿saben?

—Auch… — se quejó Trixie regresando al vestidor, los golpes de esa cazadora eran algo a considerar, por suerte sus amigos Black y Lighting le habían regalado suficientes pociones de sanación de su hogar Aincrad pero aún era una herida muy leve como para preocuparse.

El torneo seguía pero el asunto del castillo inflable mundial era un problema mayor, pues la mayoría tenía que adaptarse a la nueva situación y los que usaban espadas o cosas así tenían mucho problema con ellas al momento de saltar y tratar de asestar un golpe pues el oponente simplemente saltaba hacia un lado con mayor facilidad y la espada salía rebotando a otro lado y el espadachín tenía que brincar en un intento de recuperar su arma. De hecho así fue como Trixie ganó varias veces: quedándose quieta en un solo lugar y esperar a que su oponente fuera tan tonto como para caer en esas, y luego brincaba una y otra vez frente a la espada, no para tratar de tomarla sino para dificultárselo al oponente; al final sólo lo terminaba con un certero golpe de lengua (el diccionario, no me malentiendan) y los dejaba tranquilos y es que en este tipo de situaciones los usuarios de proyectiles tenían la ventaja.

El torneo avanzaba y ante todo era bastante cansado, eso de andar peleándose en un trampolín mundial era algo que estaba haciendo que todos comenzaran a agotarse pronto, pero no por eso dejaban de luchar, sólo intensificaban las cosas; los únicos que tenían algo de qué quejarse era la audiencia que no podía quedarse sentada en sus lugares y no dejaban de rebotar en sus asientos y no faltó la vez en que alguien saltó tan alto que al final se dio un golpazo con la cabeza de otro más del público comenzando muchas peleas, pero aún sin la broma del castillo inflable las peleas en este evento eran muy comunes.

—Yeguas y sementales, potros y potrancas; déjenme presentarles a los oponentes finales — se las arregló para decir el sujeto saltando en un mismo punto. — ¡En esta esquina, la Gran y Poderosa Trixie; desde siempre una de las favoritas del evento!

Trixie se dejaba rebotar en un mismo punto a modo de ahorrar energías, de momento había tenido que gastar por lo menos tres pociones de sanación, tenía más pero le daba pena usarlas teniendo en cuenta que las pociones de Aincrad eran muy difíciles de conseguir. ¿Quién le había tocado? No había llegado a escuchar… y entonces la vio. Era el tipo de la armadura verde y gris.

—Genial, ¿me van a tocar todos los acorazados?

—Qué comience el combate — dijo desde su palco Don Colteone. — Y señor, se lo ruego: no desintegración.

Comenzaron. El sujeto sólo la vio y tras arreglárselas para hacer una reverencia ante ella comenzaron a luchar. Lo primero que hizo él fue disparar un cable que se enredó entre los cascos de Trixie para evitar que escapara, pero eso no funcionaría en estas circunstancias; ella comenzó a saltar en un mismo punto hasta ganar suficiente altura y comenzó a saltar fuera del alcance del sujeto que luego de la sorpresa inicial se fue brincando tras ella disparando rayos mágicos de uno de los dispositivos de su armadura.

Trixie seguía saltando por todos lados eludiendo los ataques de misiles y bombas que el otro tenía; su estrategia consistía en quedarse a una distancia suficiente para no ser alcanzada por sus ataques de corto alcance y no a la suficiente para caer ante los de largo alcance; y funcionaba.

—¿Por qué no haces algo más? — Se quejó el de la armadura.

—Porque Trixie sabe bien que esta cuerda anula mis poderes, ¿o me tomas por tonta? — Dijo Trixie. — Además vistiendo semejante mamotreto dudo mucho que aguantes mucho en estas.

—¿Quieres ver qué más puede hacer este mamotreto como lo llamas? — Dijo el de la armadura activando su jet-pack.

Trixie permaneció tranquila y saltó para posicionarse justo debajo de él. El sujeto gruñó irritado y trató de moverse pero Trixie sólo lo seguía de un lado a otro y en estas condiciones era imposible atinarle. ¿Cómo le haría al final? No había más remedio, el jet-pack no estaba diseñado para mantener un vuelo prolongado sino para ayudarlo a saltar grandes alturas; así que el de la armadura tuvo que aterrizar y Trixie dio un tremendo salto en el cual finalmente se soltó de la cuerda que la mantenía con los cascos fijos.

—¡Oye muy astuta! — Dijo el rival de Trixie.

—Gracias Bobo, ahora es momento de mi movimiento — dijo Trixie atacando con su magia.

El sujeto saltó hacia un lado.

—¡Has fallado!

—¿Ah, sí?

Una enorme flor apareció carnívora justo frente al de la armadura y abrió sus pétalos amenazadoramente soltando un filamento que se enrolló alrededor del casco del tipo. Suspiró.

—Típico, siempre caigo con la estúpida planta.

Y efectivamente luego la planta se lo tragó.

El estado clandestino estalló en vítores, Trixie era la ganadora del torneo. Trixie se inclinó y recibió los elogios; era genial ser alabada por todos pero al final lo que estaba era aliviada. Todo había terminado, ¿su premio? Tres mil bits, una cantidad considerable para cualquiera.

—¡Trix, fue genial, nos salvaste el pellejo! — Gritó Flim abrazando a su amiga.

—Ahora podemos aplacar la ira de Don Colteone, ¡no volverá a pedirnos un cargamento de nada pero de todos modos podemos estar tranquilos! — Saltó Flam uniéndose.

Trixie sólo aceptó el abrazo y luego se separó súbitamente y les estrelló las cabezas el uno contra el otro dejándolos inconscientes.

—Bien por ustedes pero para la próxima vayan a llorar con otro sus tonterías.

Finalmente todo estaba bien.

Era el final de otra jornada, el mundo del castillo inflable había sido toda una experiencia para todas y aunque divertida, fue agotadora. Y como siempre que limpiaban uno de los desastres de Spike, tanto los equipos de Armonía como Caos se dejaban caer en la sala de Twilight a recuperar energías.

—He de admitir que fue divertido — dijo Rarity de pronto. —No había estado en un castillo inflable desde que tenía la edad de Sweetie Belle.

—No carecía de encanto — se rio Applejack.

—¿Y por qué se te ocurrió una idea tan fantástica Spike? — Saltó Pinkie Pie.

—Bueno, le debía un enorme favor a alguien — dijo Spike muy contento.

—¿Un favor? ¿A quién? — Se interesó Twilight.

La puerta se abrió de repente y un potrillo unicornio entró de improviso al Palacio y corrió hacia Spike, que apenas si pudo reaccionar.

—¿Pure Soul? ¿Qué haces aquí? — Dijo Spike.

—¿Pure Soul? ¿El hijo de Trixie? — Dijo Sweetie Belle acercándose curiosa, al igual que el resto del equipo del caos ya que sólo Spike lo conocía.

—¿Dijiste el hijo de Trixie? — Preguntó Applejack sorprendida, había escuchado del asunto pero nunca había visto al niño en cuestión al igual que todas.

Pure se encogió de los nervios al ver a tanta gente rodeándolo, ¿qué querían? Retrocedía con terror pero por suerte Trixie llegó al rescate.

—Oigan montón de insensibles, es un niño no una exposición. Mi niño, ¿algún problema?

Todas se disculparon rápidamente y se alejaron, por su parte Pure buscó el contacto tranquilizador de Trixie.

—Pure, ¿no ibas a entregar el regalo? — Preguntó la unicornio azul acariciando el cabello del niño.

El niño rápido reaccionó y sacó un gran dibujo de Spike hecho por él mismo; que hasta se tomó la molestia de firmar aunque todavía le costaba mucho escribir su nombre.

—Gazias por ayudá a Tixi — dijo Pure alegremente.

—Te debo una muy grande, dragón — dijo Trixie. — De no ser por ti realmente hubiera terminado mal; sobre todo con el par de acorazados.

—No hay por qué Trixie — dijo Spike muy contento. — Siempre estoy abierto a sugerencias de bromas.

La unicornio azul sacó una enorme bolsa de bits y se los dio a Spike.

—Toma, es una parte de mi premio; sé que no te hace falta como señor del caos pero de todos modos acéptalo, de donde yo vengo las cuentas cabales hacen buenas amistades.

Spike no supo cómo reaccionar a esto pero lo agradeció. Trixie hizo un gesto de saludo con su sombrero y se fue, seguida alegremente por Pure.

—¿Sabes Pure? Casi siempre me salgo con la mía y eso es bueno, pero te juro no volver a arriesgarme así ni porque mis amigos me lo supliquen. Me necesitan pero hay alguien que me necesita más y que es y siempre seré mi prioridad.

Pure no dijo nada, se acurrucó con Trixie y juntos fueron de regreso a casa.


Bueno, bueno, sé que últimamente tengo la manía de centrarme más en los personajes secundarios pero hoy quise centrarme en la familia de Trixie y Pure ya que este 3 de Diciembre es el día internacional de las personas con discapacidad; y tampoco me pude resistir a centrarme en el bajo mundo el cual siempre menciono pero pocas veces me centro en ello.

Chao; nos leemos!