Bien. Es hora de seguir con lo siguiente.

No quisiera contarles más. Ya van conociendo este fic, pero siempre trato de superarme.

No quiero que sea genérico, quiero hacer muchas cosas.


Resultado

En medio de un pradal. Una Gardevoir, bailaba, sonreía alegremente. Su pareja era un niño de ocho años, quien no la soltaba y pese a la diferencia de tamaños. Estaban juntos. La Gardevoir cargaba a su niño. Ambos reían y giraban, mientras como pieza sonaba su letra.

"Aquella persona que esperas… Ella seguramente…

No te dejara tener sentimientos de soledad…

Nunca, nunca"

Mientras suena esa canción. Y la Gardevoir Shiny no dejaba de bailar junto con su pequeño. Hasta que el niño le agarra sus mejillas a su Pokémon.

-Me gustas mucho.- Dice el niño castaño, feliz.

La fémina Pokémon, ve a su pequeño amado. Con una mirada perdida, pero llena de amor, tan profundo hacia el. Mientras el infante no podía evitar sonreír de la felicidad que tenia, la fortuna de tenerla a su lado.

-Te vez hermosa con tu Mega-Evolución mi Luna.

De repente y tan solo escuchar esas palabras. Luna reacciona al recordar su Mega-Evolución.

El niño se vuelve gris, pálido, perdía color. Se deshace en partículas luminosas, se le desvanecía de las manos. Ella horrorizada ve como su amado se iba como si fuese polvo.

-¡Espera, no!- Ella no lo cree.- ¡No debe ser así!

Por más que intenta con sus poderes mantenerlo, por más que se aferra a él. Se desvanece al frente de ella. Ella ve sus manos cubiertas por sus guantes, un color negro y un vestido largo y acampanado del mismo color. La Pokémon se impacta, sintiendo algo horrible en su existencia. Para el colmo, no ayudaba en donde bailaba, sobre una placa de roca. Y sobre ellas estaba una placa de mármol.

Ella de rodillas, con lágrimas en sus ojos. Sin creer lo que dice esa placa de mármol. Sintiendo tan pronto su perdida y la soledad que la empieza a comer viva, junto con una culpa monstruosa al no poder evitar el destino de su amado. Mientras maldice por estar vestida para el momento.


-¡CARLOS!

Luna despierta, era solo un sueño lo que vio. Se alzo, empujando todo con sus poderes psíquicos al sentir ese terror tan real. Para apenas su torso. Pero sin darse cuenta, estaba siendo sujetada por cables, en sus mejillas y brazos.

-¡Carlos, Carlos!

Pero lo único que le importaba era él y solo él. Ella quiere verlo, quiere tenerlo a su lado. No sabía que se trato de un sueño, creía que aun seguía en el. Lo necesitaba, aun no se daba cuenta de su entorno.

-¡Carlos, Carlos, no te vayas!

Ella trata de zafarse. Pero en eso la enfermera Joy con su Blissey entra por el desconcertar de algunos cables que Luna quito. Pero al entrar y ver a la Gardevoir tan errática. Tratan de calmarla. Pero no podían.

¡Blissey, Canto!

Y el Pokémon canta y Luna lo recibe directo. Rápidamente sucumbe ante el sueño y duerme. La enfermera hace su trabajo y revisa a la Pokémon, su estado de salud. Todo estaba normal, se había recuperado. Pero lo que más le llamaba su atención era ese estado, ¿El por qué se había levantado así?

-Sera mejor que duerma.- Dice la enfermera Joy, tranquila.- De seguro estaba agitada por lo que le pasó.

Al verificar que todo estaba en orden, reconectan los cables. La enfermera y su Pokémon se retiran. Dejando sola y dormida a la Gardevoir.

-…

Pero había algo más. Que ni la enfermera, ni la misma Luna se dieron cuenta.

Una hora después

Luna, vuelve abrir sus ojos. Pero más tranquila, aparentemente. Viendo a su alrededor. La luz de una ventana que ilumina parte de la habitación. Era de día.

-¡Garrr!- Luna se agarra su cabeza.- Mi cabeza, ¡Duele!

Sigue viendo a su alrededor. Estaba en un cuarto y sobre una cama, acostada.

-¡Carlos!- Y de nuevo el le viene a la mente.

La Gardevoir recuerda lo último de su esposo. Ambos atrapados en la base que se desboronaba. Ella trato de sacarlo de ahí y se trato de despedir de él.

Pero en su último momento. En el que se besaron, el que supone que tenía que ser el último. Ella recuerda un sabor horrible y una esencia maligna, muy distinta a lo que ella había visto. Y después golpes, puñetazos. Pero no se comparaba por lo que ella sintió, esa maldad que se mostro tan pronto, combinada con una gran frustración y desesperación por parte de Carlos. Y lo ultimo un arma, el golpe final que había acabado con ella.

-¿Po-por qué?- Pregunta ella con lagrimas que aun seguían brotando.- ¿Por qué no me dejaste hacerlo?, ¡¿Por qué siempre me tienes que proteger?!, ¡¿Por qué nunca yo?!

La Gardevoir se echa culpa de su fracaso. Pues una vez mas Carlos la salvo. Cuando ella tenía la oportunidad de salvarlo a él. Ambos pelearon por quien salvaría a quien. Pues para el castaño, su vida no tiene un propósito sin su amada.

-¿Qué te paso?- Pregunta Luna, al recordar esa esencia.- ¿Por qué sentí eso?

Y se pregunta el porqué sintió esa maldad en Carlos. Porque ahora, sigue llorando. Ella nunca quiso sentirlo de esa forma. No estaba preparada. Pensó que Carlos estaba loco, pero no era así en realidad. En ese momento él le demostró lo que realmente se había convertido. Carlos podía tener fallas, pero nunca por lo que paso cuando secuestraron a Luna. Y ella no lo sabía del todo.

-Despertaste de nuevo.

Una voz suena, amargada resuena en la cabeza de Luna. La Gardevoir voltea, pero no ve a nadie a su alrededor, de hecho no había nadie en su cuarto. No le toma mucho tiempo deducir en qué forma le habla.

-¿Que- quien eres? (Snif)- Pregunta Luna, molesta por igual, aun llorando.- (Snif) ¡Déjame en paz!- Ordena con tristeza, casi suplicando.

-Soy una Pokémon a la cual no dejas dormir.- Responde la voz de la Pokémon, con un tono más tranquilo.- no tienes idea cuanta me molestia, me has causado.

Luna gruñe. No le gustaba ser interrumpida, mientras pensaba en su amado. Ella no estaba de ánimos y tenía mucho que pensar.

-Puedo presentir. Estas preocupada por él.

Luna no responde, de hecho se ahogaba con sus lágrimas, tragaba aire, mientras gemía descontrolada.

-Tu maestro.

-¡Cállate!- Luna empieza a enfurecer.- ¡No estoy de humor de que me interrumpas!

-¡No!- Pero la voz, responde con la misma ira.- Tu déjame en paz. No me dejas dormir. Hasta acá se puede percibir tus sentimientos. Y no es nada grato.

-Tú no comprendes idiota.- Dice Luna, volteando hacia la pared, rugiendo, mientras hilos de saliva caían sobre su quijada, su vista había cambiado, estaba tan salvaje, tan dolida.- No sabes mi dolor, ¿Qué clase de Pokémon eres?- Le pregunta.

-…- la voz calla.

-Mi a, a, a.- Luna casi dice algo que no debe.- Mi amo. Arriesgo su vida por mí. Cuando yo era la que tenía que hacerlo.

-Tal vez tengas razón. No comprendo.- Responde la voz, con un toque de tristeza, pero aun seria.- ¿Pero tú sí?

-¡¿Comprender qué?!- Le pregunta Luna fastidiada.

-No lo sé.- La Pokémon sabe algo.- Sabes de lo que estoy hablando.

-¡!

Luna se quita los cables que la sujetaban. Algo viene de repente y le hace un tic en su ser. Lo presiente.

-"Amor, estas dormido"- Piensa Luna al presentir una vez más su lazo y el estado de su amor, con un alivio al presentirlo.- "Iré por ti. Espérame"

Presiente a su amado. Así que por obviedad trata de salir a buscarlo.

-¿A dónde vas?- Le pregunta la voz.

-Que te importa.- Le responde Luna de malas.

-¿Vas por tu maestro?- Le pregunta la Pokémon.- Yo que tu Gardevoir, no me paraba. Espéralo.- Le advierte.

Luna ignora ya. Prefiere ir a la búsqueda de su amado, puede sentir un pulso telepático muy débil, pero lo suficiente para saber en dónde está. Desesperada por estar a su lado, queriendo como animal enjaulado salir. Ella sale y vaga por el pasillo. Luna casualmente va al cuarto de al lado. Donde estaba esa voz Pokémon que le hablaba. Las cortinas estaban cerradas. Ella voltea a frente e ignora ya, decide seguir su cadena y como un imán, necesita estar a su lado.

Para Luna le daba satisfacción sentir de nuevo a su amado, porque le indicaba que el estaba vivo. Pero a su vez, y por obviedad no podía evitar sentir preocupación. Y al igual sentía aun culpa. Necesitaba ir a verlo.

-Estúpida, estúpida, estúpida.- Luna se insultaba una y otra vez mientras seguía su trayecto.- Perdiste el control. Eres una buena para nada.

La Gardevoir rabiosa consigo misma, agarra su propia cabeza y se la aprieta, mientras se mordía la lengua. Se castigaba, no soportaba esa culpa.

Pero sigue su camino, hacia su amado. Y en su ida, sale de un bloque, a las a fueras, un gran patio y en dicho lugar había muchos Pokémon y entrenadores. Los Pokémon que estaban enfermos y discapacitados, juntos con enfermeras y entrenadores ayudándoles.

Pero la fría Pokémon ignora esa escena, no le importaba en lo más mínimo. Aun si algunos notaban su presencia. En esa parte presta atención, poniendo una cara llena de repudio. Repudio a ella misma por ser así.

-Maldigo mi apariencia.- Se decía a si misma.- Por ser de este color, por tener esa Mega-Evolución.

Su apariencia solo le había dado muchos problemas, la relación de la pareja igual dependía de ello.

-Maldigo ser inútil para mi amado.- Proseguía ella, aun con su castigo.- No lo merezco. Soy lo peor. Estúpida, imbécil.

Luna se mete a otro bloque de dos pisos. Buscando, siguiendo su cadena; hasta llegar al otro extremo.

-Esta cerca.- Se dice Luna, sonriendo levemente.- Ya casi, ya casi estoy contigo. Tengo que estar a tu lado y esta vez protegerte mi amo. Aun si no me quieres ver de nuevo, lo comprenderé. Solo déjame protegerte.

Antes de llegar a unas distinguidas puertas, donde la Gardevoir no presto atención en su letrero por su afán de ir a verlo. Pero antes de cruzar esa puerta…

-¿Qué hace usted aquí?- Pregunta otra voz.

Luna da vuelta y ve a la Blissey, que había estado en la habitación.

-No puedes pasar.- Avisa la Blissey.- Lo siento.

Luna por su parte, da media vuelta. Al voltear y ver a la Pokémon, mostraba una cara seria, llena de enojo y molestia evidente ante el obstáculo que se le presenta en su camino. Pues en su mentalidad, no comprendía esa orden, no le entraba.

-Por favor retírese.- Pide la Blissey.

-…- Pero Luna se mantenía, viéndola, con una mirada que hacia incomodarla.

Así se queda la Gardevoir, volteando, queriendo entrar. Aquella Blissey, se sentía incomoda al ver ese rostro. Aparte había un silencio muy incomodo. Pero la enfermera apegada a su trabajo, se mantiene firme ante la obsesiva Pokémon.

Luna al ver que no conseguía, nada. Derrotada ante la tenacidad de Blissey, decide esta vez obedecer. No quería ser sedada de nuevo. Pero esto a su vez se debe al presentir a su amado, que estaba estable. Por esa razón. Aparte que reducía sus oportunidades para verlo.

Luna se retira frustrada hacia su habitación, mientras casi llora de impotencia al no poder de nuevo a su amado.


Una hora después

La Gardevoir seguía despierta, sentada en su habitación. Mientras un Abra cuidaba la puerta. La Gardevoir tenía sus ojos muy abiertos, algunas venas rojas se asomaban en ellos.

-Has vuelto.- Dice la misma voz Pokémon, que se percata de la presencia de Luna.

-Gar, gar.- Luna trataba de mantener calma, se mantenía frustrada, no podía ni siquiera tragar saliva, le costaba.

-Sé cómo te sientes.- Dice la voz, tratando de consolarla.- Pero es mejor que te tranquilices.

-¡Cállate, no me hables!- Grita Luna, un cumulo de rabia que contenía hacia la voz.- ¡Ya déjame tranquila!

Luna teme lo peor, en esos momentos. Pues como efecto secundario y normal al no ver a Carlos, le ha crecido una paranoia. Se sigue lamentando, agarrando su cabeza y cerrando sus ojos, tratando de tranquilizarse, sin éxito. Luna no puede usar sus poderes, estaba aun muy débil para hacerlo. No se recuperaba todavía. Mientras en su obsesiva cabeza se imagina lo peor al no saber nada de su amado.

-Tampoco sirve pensarlo.- Dice la voz.

-¡Largo!- Grita Luna.

La voz calla y no se escucha más.

Luna sin poder contenerse más. Empieza de nuevo a llorar. Se lamenta y sigue pensando en lo que le pudo pasar a Carlos, varias escenas le vienen, una peor que la otra, pero no podía saberlo. Hasta verlo.

-Carlos perdóname.- Habla consigo mismo Luna, destrozada.- Es mi culpa, es mi culpa… ¡Maldita Mega-Evolución!

Un sueño que tenía. Vestirse de blanco, se torna de negro. Al saber que empeoro las cosas. Si hubiera mantenido el control, si hubiera. Pero el hubiera no existe.


Media hora después.

Luna, entre otros Pokémon habían salido a las afueras del hospital en un gran patio boscoso. Donde los Pokémon tenían ciertas libertades, para ayudarlos en su recuperación, en un ambiente familiar para ellos y para darles aire. Luna era escoltada por dos Pokémon de su tipo. Un Abra y un Sylveon. Pero inclusive para el Pokémon hada, le era difícil tranquilizara a Luna. Porque la Gardevoir estaba muy llena de tristeza.

-Ya déjenme aquí.- Dice Luna "tranquila".

-Por favor. No entre a la sala.- Avisa Sylveon.- Los doctores le darán el permiso para pasar.

La cara de Luna, era neutra, aparentemente no tenía ninguna expresión en su rostro. Ambos Pokémon, dudosos, dejan a la Gardevoir sola. No podían mantenerla vigilada por tanto tiempo. Tenían deberes en su trabajo. Ayudar a otros Pokémon y humanos. Luna se aleja por su cuenta, lejos de su objetivo.

Luna camina, sus ojos estaban entre cerrados, mientras camina lentamente, estaba cabizbaja, como si tuviese sueño. Ella denotaba lo que sentía a simple vista. Ella se da por vencida, aparentemente convencida de que no podía hacer algo. Decide esperar los resultados o que sus poderes puedan recuperarse.

Yacía caminando en el perímetro del patio, alejada de los demás Pokémon. Triste y sola. Metiéndose en las partes más densas del patio, pero sin importarle. No le importaba recorrerlo. Algunos Pokémon la notan, pero no se acercan a ella. Pues a simple vista y al parecer ella evitaba todo contacto y no era de menos, parecía como si de un fantasma se tratase. Perturbaba a los Pokémon más pequeños y los adultos la evitaban al sentir una extraña incomodidad.

-¡Luna, Luna!- Pero entre todos esos Pokémon. Una llama a la Gardevoir.- Luna, Luna.

La Gardevoir ignoraba, no quería ser molestada. Pero la insistencia de aquella voz, hace que se pare al frente de Luna. La Gardevoir Shiny, forzada, alza su mirada y observa quien era.

-¡¿Estás bien?!- Dice con alegría.- Me alegra mucho saber que lo que hiso Carlos funcionara.

Era una Lopunny que estaba al frente de Luna. Ella se desconcierta, no sabía quién era ella y como era que la conocía. Mientras tanto y por sorpresa la Lopunny abraza a la Gardevoir.

-Perdona… ¿Te conozco?- Pregunta la Gardevoir desconcertada y confundida.

Lopunny deja de abrazarla y con una sonrisa ve a Luna.

-Me alegra verte con vida.- Dice la Lopunny llena de felicidad, secándose pequeñas lagrimas.

Pero la cara de Luna, se muestra en la misma, sin conocerla. Pero después de verla detenidamente y pensarlo un poco. Se da una idea de quién es, su reacción cambia.

-¿Bu, Buneary?- Pregunta Luna, sin creerlo.- ¿Eres tú?

-Lopunny.- Dice la susodicha, asintiendo.- Por fin. Te diste cuenta.

La reacción de la Gardevoir cambia y por primera vez en todo el día, sonríe de felicidad al ver de nuevo a su compañera.

-¿Cu- cuando evolucionaste?- Pregunta la Gardevoir, sorprendida, e impactada al verla.

La coneja, desvía sus ojos en círculos.- Bueno. No hace mucho… Sígueme. Hay que hablar en otra parte.- Le dice.

Luna animada esta vez. Decide seguirla y ambas se dirigen a otra parte del patio, igual un poco alejada. Pero un lugar donde pudieran estar tranquilas. Y al llegar, en esa parte estaba igual Snorlax.

-Llegaste.- Dice Snorlax al ver a Lopunny.- ¡Luna!

-¡Snorlax!- Habla la Gardevoir.- Estas aquí.

¡Hola, gusto verte con vida!- Dice alegremente el Snorlax.

-Están bien y vivos.- Luna se da un alivio, al ver que sus compañeros seguían con vida.- ¿Pero Eevee y Vibrava?- Pregunta extrañada al ver que no estaban con ellos.

-Según esos humanos. Ellos estaban menos heridos y fatigados. Que nosotros.- Responde Snorlax.- Nosotros estamos a fuera, debido a que necesitamos más chequeos.

-Entonces ustedes pelearon mas.- EL tono de la Gardevoir cambia, denotando culpabilidad.- Gracias por ayudarme a escapar.- Pero llena de gratitud.

Los tres Pokémon se quedan juntos. Lopunny y Snorlax, ponen al tanto a Luna sobre lo que paso, después de que fue secuestrada. Y ella escucha todo. E igual le cuentan ambos Pokémon como fue que se debilitaron. Luna escucha todo.

-Así que se debilitaron cuando pelearon contra un Scizor.- Comenta Luna, para recalcar, pero pensativa.- Ni tu Lopunny. Recuerdo que Carlos nos enseño a ambas puño fuego en Ciudad Azafrán.

-Tuvimos suerte.-Dice Lopunny, algo asustada al recordar.-Te seré directa. Ni tu hubieras podido.

-Te creo.- Responde Luna, igual pensativa.- Si ese Pokémon pudo contra varios y contando lo de ese soldado del Equipo Rocket.

-Lo importante es que escapamos.- Dice Snorlax, algo asustado, pero igual aliviado.- Yo pensaba que no saldríamos.

-Carlos nos salvo.- Dice Lopunny.- Nos oculto en su bolsillo.

Luna, mueve sus cejas, se sobaba su frente en círculos. Tan solo escuchar ese nombre.

-¿Sa-saben si él está bien?- Pregunta Luna, mostrando preocupación.

Los dos Pokémon no dicen nada. No lo sabían.

-Creo que no.- Dice Luna, desanimada.

-Carlos está bien.- Responde Lopunny tratando de consolarla.- Puedes presentirlo, ¿Cierto?

Gracias por su esfuerzo.- Dice Luna, agradecida por sus compañeros por haberla salvado.- Pero es mi culpa de que Carlos, el, el.

-No lo es.- Dice Snorlax, igual tratando de darle ánimos.- Fue culpa de esos humanos que te raptaron.

-Por supuesto que lo es.- Pero Luna aun sostenía su palabra.- Yo no mantuve pelea. Me atraparon. Y a ustedes dos casi los matan. Y por si fuera poco, yo, yo…

Luna le viene la imagen de su Mega-Evolución.

-Si es mi culpa.- Se limita la Gardevoir aceptando eso.

-Luna. Escúchame.- Lopunny habla con ella.- No se que pasara ahora. Lo importante es que salimos.

-Pero Carlos… No sé cómo esta.- Luna seguía preocupada.- Temo lo peor. Y no dejo de pensar en ello.

-Si es así. Carlos te necesita más que nunca.- Dice Lopunny, recordándole su deber.- Si es tanta tu preocupación. Tienes que estar a su lado. Pero tampoco de esta forma. Tienes que estar tranquila.

-El maestro hiso todo por ti Luna.- Dice Snorlax.- Nunca te abandono. Lo hubieras visto, hiso… ¡Snor!

Lopunny le da un codazo a la pansa de Snorlax. Haciendo que se calle.

-Lo importante es que Carlos estuvo ahí. Haz lo mismo por el.- Dice Lopunny.- Tienes que comportarte y prepararte.

Luna da un respiro hondo y recapacita.

-Gracias. Una vez más.- Dice Luna, más tranquila.- Tratare de hacerlo.

Luna se tranquiliza. Recordando la pelea y la determinación que demostró Carlos. Esa perseverancia, el valor. Fue eso que la salvo. Pero aun así. Ella no puede evitar sentir culpa.

Luna empieza a hablar con sus amigos. No podía hacer nada por ahora, quedaba esperar. Y entre pláticas.

-(Suspiro)- Luna pensaba.- Carlos. Dice que nos iremos a otra región. Se quiere retirar- Responde.

-Bueno. No suena tan mal.- Dice Lopunny.

-Ahora que lo veo. No suena tan mal.- Luna le ve ahora un lado bueno al argumento de Carlos.- Ahora necesitamos una vida más tranquila.

-Concuerdo.- Dice Snorlax.

Luna por su parte, sonríe un poquito, se imaginaba una linda escena. Una imagen de una familia. Era algo que Carlos ha querido hacer. Una familia. Y ahora que lo ve e imagina. Eso era lo mejor ahora. Una vez que el saliera. Carlos formaría y planearía lo siguiente.

-"Sera pronto"- Piensa Luna, con mejillas sonrojadas.- "Podre"

-Luna, Luna.- Lopunny trata de llamarla.- ¿Qué piensas?- Le pregunta.

-Nada, nada.- Responde alegremente la Gardevoir.- Solo pienso.- Responde ilusionada.

-… Vaya. Tu eres rara.- Responde Lopunny, algo sorprendida por la Gardevoir.- ¿Así todas las Gardevoir son?

Pero Luna no prestaba atención. Se mantenía pensando, enlazando sus manos y tocándose su vientre. Con una sonrisa, extasiada. El sueño de su amado era formar la familia que nunca tuvo. Una tarea que ha sido muy difícil. Ahora la Gardevoir comprende esas palabras, el deseo de la vida tranquila de Carlos. Pues en parte y aunque ella no lo recordaba. Carlos prefiere ser discreto.

-No, solo ella.- Responde Snorlax, suponiendo.- Luna, luna.

-¡Ahh!- La Gardevoir reacciona.- Perdón.

-Piensas demasiado.- Comenta Snorlax, algo alegre.

-Solo en el futuro que yo igual quiero.- Responde Luna, aceptando la petición por fin de su amado.

Lopunny empieza a ver a la Gardevoir, esa cara llena de felicidad. Su semblante se encorva, sintiendo algo, algo familiar. Acompañada a su vez con algo de tristeza, pero a su vez algo, un sentimiento que no encajaba, algo que la hacía sentir una incomodidad, estar al lado de Luna y de Carlos.

-Por fin evolucionaste.- Luna ahora interrumpe los pensamientos de Lopunny.- Te vez espectacular.

-¿Tu, tú crees?- Lopunny reacciona diferente ante el alago.

-Si.- Luna la sorprendida.- Sin duda, te vez mas fuerte.- Hasta te vez mejor que yo.

-No me gusta.- Dice Lopunny, avergonzada de su nueva forma, pues en el fondo ella todavía no aceptaba eso, debido a su pasado.- No me gusta que los machos se me queden viendo.- Dice algo seria.

-Snorlax no te ve.- Comenta Luna, sonriendo un poco.

-Zzzzz…- Snorlax dormía.

El no vale.- Dice Lopunny sonrojada, pero de pena.- Sabes bien el porqué no me gusta.

-…Si te comprendo mas ahora.- Dice Luna, suavizando su todo, al saber esa realidad sobre su apariencia, tanto lo codiciada que es, como esa nueva forma de su Mega-Evolución.

-Desearía tener más tu forma.- Dice Lopunny, con cierta envidia.- Y aun así. Tienes a alguien que te quiere.

-Es chistoso.- Luna ríe un poco de ironía.- ¿Por qué deseas ser como yo?

-…- Lopunny no responde.

-Esta apariencia igual ya me está dado problemas.- Comenta Luna, triste al ver todo lo que rareza ha causado.

-A pesar de todo Luna. Me siguen cayendo un poco mal.- Responde Lopunny, sin denotar molestia.- No me malinterpretes. Tengo envidia de ustedes.

-No sé como tomarlo.- Luna, no lo entiende.

Si tan solo mi hermana hubiese tenido lo que tienen tú y Carlos.- Dice la coneja sus razones.- Aunque fuese prohibido.

-Ya entendí.- Luna lo comprende.

-Luna. Pase lo que pase.- Dice Lopunny.- Tienes suerte de tenerlo. Es un buen maestro, apartando la relación que tienen.

-Sí lo es.- Luna sonríe.- Desde ahora y en adelante. No cometeré el mismo error.

Y entre pláticas. En que el tiempo pasó y siguió. Huno algo, una señal. Que de inmediato, la Gardevoir sabe que es. Le llega como una bala en su mente.

-Esta… Despertando.- Cometa Luna, de la nada. Al presentirlo nuevamente.- Carlos está despertando.

-¿Vas a ir con él?- Pregunta Lopunny.- ¿Ahora?

-Si.- Dice Luna con una sonrisa.- Me querrá ver. Y yo tengo que estar ahí para él.

-Está bien. Nosotros te alcanzaremos después.- Dice Lopunny.

Luna se retira del lugar de sus compañeros al sentir a su amado en su cabeza. Y decida ira con él a pesar de las contras que tiene el hospital. Pero mientras se mueve. Las nubes se acumulan y se tornan grises, llenas de relámpagos.

-Snorlax, dormilón.- Lopunny se sube a Snorlax y lo mueve.- Despierta. Parece que habrá una tormenta y hay que movernos.

-(Ñam, ñam)- Snorlax se movía, se empezaba a despertar.- ¿Qué pasa?

-Hay que movernos.- Avisa Lopunny, seria y molesta con su compañero.- Casi lo mencionas, tonto.- Le recrimina.

-Perdón.- Dice Snorlax, apenado.- Pero Lopunny…- Mientras se esforzaba en ponerse de pie.

Las orejas de Lopunny se movían un poco, vientos venían y ella veía las horribles nubes tormentosas. Mientras a su vez y de lejos ve a Luna.

-Sabes que Luna se enterara tarde o temprano.- A completa Snorlax, poniéndose a su lado y viendo por igual a la Gardevoir lejos.- Solo es cuestión de tiempo.

-Lo sé.- Responde la coneja, cuyo pelaje, se erizaba.- Pero es mejor así. Si le decimo que Carlos asesino a un humano. Solo aceleraríamos lo inevitable. Y solo Carlos puede contra ella.

-El maestro, ¿Crees que pueda hacer algo?- Pregunta Snorlax preocupado.- Ya conoces a Luna como es. No es como nosotros, ni siquiera es una Pokémon normal. Y eso que no he estado mucho tiempo con ustedes. Es algo que presiento.

-… No te equivocas.- Responde Lopunny, recordando.

Recordando ese día que Luna la alzo y la azoto al suelo. Si bien era algo que en ese entonces Buneary provoco. En ese golpe se dio cuenta de las intenciones de Luna cuando se trata con su amado. Alguien, sin misericordia. Ese día, quizá tuvo la conejita suerte.

-Espero que Carlos pueda hacer algo.- Dice Lopunny.- Si no. No sé que pasara. Ella siempre es un misterio en su comportamiento. No sabemos qué le puede pasar.

***Mientras tanto***

Luna se metía al edificio, aquella parte donde estaba su amado. Esta vez decida en ir a verlo. Y para su sorpresa no había esta vez gente quien cuidara, quien la detuviera, más allá de pacientes que seguían llegando. Luna se podía percatar que eran varios, si no muchos Pokémon. Regularmente había días así en un hospital. Todo se debía por los Pokémon que fueron capturados por el Equipo Rocket. Algunos estaban heridos y graves. Se necesitaba todo el apoyo posible para sus cuidados.

Pero independiente de ello. Luna se enfoca a lo suyo.

Mientras en sus ansias y alegría por verlo. Pues al sentirlo, indicaba que seguía con vida. Y eso alegraba mucho a la Gardevoir.

Pero había ciertas cosas. No todo marchaba bien…

-¡GAAAAAARRRR!- DE la nada Luna sentía algo horrible en su ser.- ¡Carlos!

Pero lo reconoce. Era esa cadena, pero esta vez distinta. Algo pasaba.

-¡Tengo que apurarme!- Luna detecta peligro alrededor de su amado.- ¡Y rápido!

Luna se mueve, hacia donde él estaba. Necesitaba verlo y más ahora estar con él. Empieza a llover y relampaguear.

Luna se mete a las puertas por las cuales, anteriormente intento pasar. Pero Luna no se daba cuenta de que aquellas puertas eran urgencias. Y esta vez no había un Pokémon quien la vigilara. Ni siquiera humano, por todo el ajetreo que estaba. Y algunas enfermeras confundían a la Pokémon por enfermera igual a sabiendas de que ocupan a Gardevoir por igual. Simplemente Luna pasaba casi como si nada.

Pero independiente de ello. Lo hacía al presentir el peligro que su amado corría. Mas la necesidad y el sentimiento por ir a verlo. La obliga a ubicar una sala donde se supone que Carlos estaba; al otro lado se podía ver una ventana donde se podía ver al paciente

La Gardevoir seria testigo, por su fidelidad hacia su amado maestro. Un terrible horror y el error por ir a verlo.

-Traigan mas morfina, enfermera.- Pide un doctor, guardando calma, ante una situación.- Y un sedante.

Luna que había llegado, al ver ese vidrio y lo que se veía al otro lado de este. Lo presiente, pero también…

-¡Gar, gar, gar!- Y al verlo.

En esa habitación. El joven castaño, se movía erráticamente, sus gritos eran equiparables a los truenos que se escuchaban.

Luna abre más sus ojos, a su límite. Al verlo. Ver lo que él ya es. Su brazo y pierna con quemaduras graves y muy notables, parte de su pecho también, marcas rojas y negras.

-Doctor. Se le administro morfina hace algunas horas.- Responde la enfermera, igual manteniendo calma.- Se trato aproximadamente ocho horas. Este paciente se trato de inmediato.

-Ya se trato…- El doctor piensa rápido, analizando a Carlos, desde su corazón, revisando los respiros y pulmones también.- Son traumas. Anestesia, rápido.

Obedecen las enfermeras. El doctor seguía analizando y vigilando el estado de Carlos, que no paraba de gritar y gemir de dolor. Se retorcía internamente. El sentía un gran dolor. Luna veía catatónica, su cuerno rojo, se torna gris, ve a su amado, sufriendo. Ella retrocede, lagrimas, brotan en su ser. Su niño llotra y sufre a más no poder.

-Voir, voir.- Ella niega lo que ve, repetidamente.- ¡Pe, pe, pesadilla, una pesadilla!

No lo era.

-¡Enfermera, traiga a Sylveon!- Ordena el doctor.

En eso entra Sylveon limpio y desinfectado, hasta con su propio cubre bocas. Pero sin perder tiempo…

-Agarra su pierna y brazo izquierdo.

Sylveon con sus listones agarra esas partes al paciente y con sus poderes, trata de tranquilizarlo.

-¡La anestesia!- Seguía pidiendo el doctor.

Gritos suenan como los mismos truenos, un dolor incomparable. Sylveon le costaba trabajo mantener a Carlos en paz. Su listón y poderes eran como "Gas de la risa" por así decirlo. Pero no surtía efecto ante un dolor tan grande.

Carlos abre sus ojos. Uno de ellos, el derecho era rojizo y sin pupila, le ardía, su parpado era tenía igual un color rojo, se había quemado el ojo.

La Gardevoir no podía hacer nada, ¿Qué podía hacer?

Luna era testigo, ahora mismo del horror, siente su dolor por sincronía, no sabe ni ella misma cómo reaccionar. Una enfermera llega con anestesia y se la ponen al joven. Carlos pega su último grito, pegando un golpe a los tímpanos de quien lo escucharon. Luna choca su espalda contra la pared. Lo oye. Llora también, ha visto la cosa más horrorosa de su vida. Carlos deja de moverse y cae, dormido. Casi muriendo.

-Cambien el plasma y las vendas.- Pide el doctor.

De inmediato las enfermeras quitan las vendas que de por sí y antes de que despertase hacían. Luna abre se pone de nuevo al frente, para observar. Viendo detenidamente como las enfermeras trataban a su amado, viendo los daños que la tenia a causa de su decisión. Su brazo, muslo y ojo lucían terrible, horrible. Manchas rojizas y algunas oscuras. Había sufrido quemaduras de segundo y lo más probable, tercer grado.

Algo cruje dentro de Luna. Ese cristal, ese cuerno luce gris y oscuro. Detecto el sentimiento de su esposo. Lleno de tristeza y sufrimiento. Pero para Luna, es algo, algo que la hace quebrazarse por completo.

Los doctores y las enfermeras, voltean. Y el gran susto que se llevan, al ver. Al otro lado del vidrio, ven a una Gardevoir Shiny, parada, recargada sobre la pared, sus ojos abiertos como platos, sus pupilas rojas clavadas sobre el paciente, lagrimas escurrían y sus ojos ardían. La mirada de Luna daba miedo al quien la veía, su apariencia elegante, se había transformado en esos momentos, espectral y perturbadora.

Ella resbala y cae sentada.

El sacrificio, siempre tiene un precio a pagar, es una ley para todo aquel que lo haga. Algo que Carlos acepto. Pero para Luna, no acepta el resultado. Ahora ella grita a todo pulmón. Ella se para de nuevo y se pega en el vidrio, con su boca abierta, dejando que todos la vean, gritando.

De inmediato quiere entrar y estar con él, aun si es un peligro. Esas lágrimas pasan por Carlos. Espanta a los doctores que no saben cómo reaccionar. Sylveon y entre otros Pokémon la sujetan. Pero pone resistencia. Inclusive física.

Mientras ella grita el nombre de su esposo repetidamente, cuyos lamentos hacen temblar inclusive a los Pokémon, tan desesperados y secos que lastimaba su garganta.

Mientras su amado esta deforme, dolido y dormido.


Desde aquí. Las cosas cambian radicalmente.

En este capítulo. Muestro a Luna, llena de culpa. Algo que desarrollare en capítulos futuros. Se culpa por no poder protegerlo. Como saben, el deber de Gardevoir es proteger a su maestro y Carlos hace lo viceversa. A pesar de ser humano, el cree en la igualdad de obligaciones y toma el papel de Luna y mas por el amor que le tiene. Pero para Luna, lo considera de otra forma negativa. Pues ella considera que nunca ha podido proteger realmente a Carlos como Gardevoir.

Al igual participan Lopunny y Snorlax. Como testigos del comportamiento de Luna, le temen. Ya saben que es capaz Luna de hacer.

Y entre su comportamiento actual, se culpa por la Mega-Evolución, no quiere ser Shiny, ya le ha dado muchos problemas. Se ve en la plática que tiene con Lopunny, compartiendo algo en común.

Y el gran cambio que tiene desde ahora Carlos. Que se sacrificio para salvar a todos. Como se vio en el cap anterior, si sufrió de quemaduras que alteran su apariencia desde ahora y en adelante. Y esto causo algo más en Luna, que se verá en el cap siguiente.

Agradezco su comentario a dragón titánico. Por estar siempre al pendiente.

Y a los demás que siguen este fic.

Sin más que decir. Me despido.

Adiós y cuídense.

Hasta la siguiente actualización.