POV KATE

Ha pasado mucho tiempo pero poder formar mi pequeño bufete yo sola ha sido lo mejor que me ha pasado. Tengo mucho trabajo que hacer demasiadas horas de mi vida aquí metida pero sabía que era lo que quería y necesitaba. Había creado un pequeño bufete para ayudar a la gente más desfavorecidas, gente como José y María que no pueden pagarse un buen abogado y terminan poniéndole uno de oficio que terminan mandándoles a la cárcel sin luchar. Llegan cientos de caso a la oficina pero no puedo coger todos, de momento me es imposible solo estoy yo y Lanie que me ayuda a elegir el mejor caso o el caso más prioritario. De momento en un par de meses que llevamos abiertos ya hemos conseguido cerrar unos pocos de casos, no todos los hemos ganado y aunque cuando eso sucedía me daba pena y rabia, había aprendido que era imposible ayudar a todo el mundo por mucho que quisiera, lo que tenía que hacer era levantarme y seguir ayudando porque no había un día en el que alguien no necesitará mi ayuda.

Escucho como golean la puerta de mi despacho y veo como entra Lanie con un par de cafés.

-¿Has encontrado alguno?-dice mirando entre todos lo casos que había sobe mi mesa, todos merecían y necesitaban mi ayuda pero no sabía cuál la necesitaba más tenía miedo a equivocarme.

-No sé…esto es muy frustrante a veces.

-¿Y si te digo que yo tengo algo para ti?

-¿Algo? ¿Algo como qué?

-Acababan de llamar tú amigo ese el policía-dice con una sonrisa y es que desde que me acompaño un día a hablar con Javi después de que entrara en el cuerpo, se que no ha dejado de pensar en tirárselo, ella que es así.

-¿Tiene algo interesante?

-Me ha dicho que tiene un confidente que tiene algo importante, un caso importante.

-Yo solo quiero ayudar a gente que nos necesite nada de casos importantes.

-Por lo visto con este vas a poder ayudar a mucha gente. Me ha dado un dirección para que te encuentres con su confidente dentro de una hora. Puedes seguir ahí echándolo a papel o tijeras o levantarte y ver de qué se trata, supongo que para lo primero aún tienes tiempo.

Me levanto y me dirijo hacia la dirección que me ha dado Javi, es una cafetería cercana al bufete así que no tardo mucho en llegar. No sé muy bien si entrar y esperar tomándome un café o esperar en la acera de enfrente para ver si llega alguien que me pueda decir quién es esa cita misteriosa, pero el olor a café me llama desde la puerta así que no pierdo ni un segundo y paso dentro donde el calor del local y el olor a café me hace sentirme en casa.

Me siento cerca de una de las ventanas y me quedo observando el exterior, mirando la gente de fuera, esperando y pensando si conocería a esa persona misteriosa o no. Solo esperaba que de verdad me trajera un caso en el que pudiera ayudar, un caso que de verdad fuera prioritario porque tenía demasiados casos sobre la mesa como para perder el tiempo.

Estoy tan perdida en esa ventana y en la gente que pasa de largo de la cafetería, que cuando siento un carraspeo a mi lado casi me da algo. Cuando me giro, allí está mi cita misteriosa, no tengo que preguntar ni nada se que es él. He echado tanto de menos esos ojos azules tan profundos, que casi me echó a llorar allí mismo.

-Hola-dice con una sonrisa y una sonrisa aparece en mi cara mientras me levanto y él hace lo mismo y nos fundimos en un fuerte abrazo. He echado demasiado de menos su olor, su fuerte cuerpo contra el mío, y su cuello donde siempre me perdía cuando necesitaba un abrazo, allí donde sentía que estaba como en casa, totalmente protegida de todo.

Siento como deja suaves beso en mi pelo mientras me aprieta con fuerza y no quiero separarme, y menos cuando siento como algunas lágrimas caen por mi cara, había estado demasiado ocupada para darme cuenta de todo lo que le había echado de menos.

Nos separamos y cuando nos miramos ambos estamos con una sonrisa tonta en la cara. Él enseguida limpia con delicadeza las lágrimas que habían caído sin cuidado por mi cara.

-Esta preciosa-dice con una sonrisa y con mucha intensidad tanto que hace que me sonroje.

-Tu tampoco estás nada mal-digo haciendo que se ría.

-¿Nos sentamos?-dice señalando la mesa y yo asiento porque por momentos me había olvidado de donde estábamos y para que estaba aquí.

Nos sentamos y nos mantenemos en silencio durante unos minutos disfrutando del café, sin decir nada solo mirándonos, intentando averiguar del otro a través de la mirada.

-Tengo tantas cosas que contarte que no sé por donde empezar-dice con una sonrisa, voy a contestarte pero me corta-no digas por el principio ¿Si?-dice haciéndome reír.

-¿Entonces por dónde quieres empezar?

-Por el final, por lo feliz que me hace verte Kate, estás guapísima y se te ve cansada pero feliz.

-Estoy feliz, estoy haciendo por fin lo que siempre he querido hacer.

-Lo sé-dice y le miro extrañada pero luego pienso en que yo también he seguido sus pasos este tiempo y lo entiendo.

-Tu también has conseguido mucho.

-Si, gracias a mucha gente, entre ellas tú-dice sonriéndome y quiero morirme en aquel instante, tiene la sonrisa más bonita del mundo.

-Gracias por el libro y…por la dedicatoria.

-Era lo que pensaba. Creo que me quede corto-dice consiguiendo que me sonrojara.-¿Qué tal con el bufete?

-Bien, por momentos un caos, pero era lo que quería, me gustaría tener más horas para poder llevar más casos pero es imposible. Ojalá pudiera contratar a más gente o algo pero…de momento es lo que hay.

-Kate si ayudas a una, dos, tres o cuatro personas, ya es mucho, esas personas estarían perdidas sin que nadie les ayudará. No puedes ayudar a todos, pero no puedes pensar en los que no puedes ayudar si no es los que ya has ayudado, si no sería una puta locura.

-Lo sé pero no sabes lo complicado que es, elegir un caso entre todos los que hay sobre mi mesa. ¿Por qué uno lo merece más que otro? ¿Por qué merece ser libre uno antes que otro? Es complicado elegir, demasiado, y cuando se pierde después de tanto esfuerzo después de la esperanza que depositan en ti es…

-Kate no es tu responsabilidad. Quiero decir tú das lo mejor de ti, pero no siempre se gana, ya lo sabes.

-Lo sé, pero ver sus caras de decepción.

-Al menos han tenido un juicio justo donde alguien les ha defendido hasta el final, sin ti a lo mejor estarían pudriéndose toda la vida en la cárcel sin ningún derecho ni nada. No te fustigues, haces mucho bien, lo sé.

-¿Y tú cómo sabes tanto?-digo preguntándole con una sonrisa burlona.

-Porque necesitaba documentarme sobre mi personajes principal para mí próximo libro, y necesitaba fijarme en una mujer luchadora hasta el cansancio, que no se da por vencida por nada, una mujer que lucha por la verdad y la justicia sin descanso, una mujer que lo da todo sin pedir nada a cambio y por supuesto una mujer sexy y guapa a rabiar-dice con una sonrisa haciéndome reír mientras le miro intentando ocultar las ganas locas que tengo de besarlo.

-¿Para que me has buscado?-pregunto mirándole fijamente y lo veo tragar saliva mientras me mira.

-Tengo un caso que puede interesarte-dice devolviéndome la mirada con intensidad, y sé que no me está diciendo toda la verdad, creo que le pasaba como a mí sobre todo es estos últimos días, estábamos cansados de que el destino no diera el paso para que el reencuentro se diera, le miro con una sonrisa y lo veo sonreír, no necesitamos decir nada para saber que ambos estamos pensando en lo mismo.

-¿Entonces? ¿De que se trata ese caso?-digo con una sonrisa completamente relajada, disfrutando de por fin volver a tenerlo a mi lado, siendo ya el hombre y la mujer que ambos deseábamos ser.

Continuará...

Ahora mismo estoy escribiendo el final de la historia, si no pasa nada malo o fuera de mi alcance, mañana lo publicaré. Ha sido un placer como siempre escribir una historia Caskett, y aunque voy a tomarme mi tiempo para pensar si seguir o no, siempre, siempre vas a estar en un hueco de mi corazón, porque me habéis dado mucho más de lo que pensáis. Si decido volver, espero volver a veros a todos por aquí

XXOO

Twitter: tamyalways