Draco acomodo los equipajes de sus hijos mientras Hermione y Cissy se encargaron de que los niños estuvieran vestidos con la ropa adecuada para Francia. Las mellizas refunfuñaron y gimotearon al ser despertada de su delicioso y apetecible sueño. Dos horas y media, estaban todos listos. Saliendo hasta la orilla del mar, la familia Malfoy se despidió de Lucius y Narcissa, y se trasladaron. Siendo las 8:30 de la noche en Francia, la familia apareció en el parque Bagatelle, siendo impactado por los olores fragantes de las hermosas flores que estaban ahí. Tomando firmemente las manos de los niños, desaparecieron hasta su hotel, donde fueron recibidos por una de su empleada junto a uno de los elfos, que trabaja para ellos. Cuando se despidieron de ellos, le desearon feliz año nuevo.

-mami, tengo sueño. –dijo, Scorpius bostezando. Su madre sonrió y miro a Tyl que estaba igual de cansado.

-bien, vamos… han tenido un largo día. –dijo, Hermione levantándolo, Scorpius acomodo su cabeza en el hombro de su madre. Ella miro a su marido. –me esperas aquí…

-que tú crees… -comento, Draco con una mueca al escuchar el malhumor de las mellizas. Su esposa sonrió.

Los niños se colocaron sus pijamas, y se acomodaron en sus camas. Recibiendo el beso de las buenas noches de su madre, se durmieron casi al instante. Colocando varios hechizos, Hermione salió cuidadosamente de la habitación. Llegando nuevamente a la sala, escucho que las niñas seguían con sus rabietas por el cansancio, Draco tenía una expresión de tortura en su cara. Los dos sabían que sus hijas por lo general eran muy tranquilas, pero cuando eran perturbadas sus rutinas diarias, tenían que tener la paciencia de un santo para lograr calmar sus rabietas.

Teniendo la misión de tranquilizarlas, Draco coloco una música instrumental suave, tomando a su hija Deneb en brazo mientras Hermione a Lyra, comenzaron a moverse por la sala. Las niñas al principio no estaban nada a gusto, hasta que poco a poco, se rindieron, quedando su cabeza apoyada en los hombros de sus padres. Caminando cuidadosamente hasta la habitación de las niñas, las acomodaron, sin volverlas a despertar para alivio de sus padres. Colocando algunos hechizos, salieron en putillas de la habitación. Los dos se quedaron apoyados en la puerta, soltando un gran suspiro.

-por primera vez en mi vida, siento como si me fuera pasado un tren súper cargado sobre mí. –aseguro, Draco mirando a Hermione. Ella asintió con compresión.

-lo sé, me siento de la misma manera. Todo lo que ha pasado hasta ahora, ha sido demasiado para un solo día. –apoyo.

Draco asintió, mirando el reloj de su habitación se dio de cuenta que había pasado casi una hora y media tratando de tranquilizar a las mellizas.

-espero que cuando sean grandes, las niñas mantengan sus temperamentos más tranquilo, que lo de ahora. –comento, Draco preocupado. Su esposa sonrió.

-no seas exagerado, Draco. Sabes también como yo, que ellas se molestaron por todo el jaleo tan temprano que la hemos sometidos. –aseguro, Hermione. Su marido hizo una mueca.

-y todo por culpa de la comadreja. –comento, Draco disgustado. –y también de Potter por no saber controlarlo…

-Harry trato de ayudarnos… -recordó, Hermione.

-sí, pero demasiado tarde. ¿No crees? –pregunto, serio. –Potter por lo menos debía haberlo tenido vigilado. –Hermione suspiro.

-lo se… -acepto. –es por eso que le deje el mensaje con Lucius por si llegaban en la mañana. –aseguro. –pero por favor, ya no hablemos más de esto por lo que queda de la noche. ¿Está bien? –pidió, Hermione cansada. Su marido sonrió.

-tus deseo son ordenes, cariño. –aseguro, Draco con un reverencia. Su esposa sonrió. –y porque mejor celebramos el año nuevo en Francia, con una fiesta más personal e íntima… -decía, con una sonrisa sugerente. –solo de dos, sin padres, sin amigos, sin niños. –dijo mientras se acercaban a ella lentamente. –Solo tú y yo… -dijo, teniéndola entre sus brazos. -¿Qué dice, señora Malfoy?, acepta esta apetecible propuesta que le ofrece este humilde y caballeroso, mago de su vida. –pregunto, elevando una ceja.

-acepto, su propuesta, señor Malfoy… –respondió, Hermione con una amplia sonrisa. –egocéntrico, petulante y caballeroso, mago de mi vida. –añadió con burla, pasando sus manos por el cuello de Draco mientras él apoyaba sus manos en la cintura. -¿humilde? –pregunto, elevando una ceja, inquisitiva.

-bueno, tenía que intentarlo, que no me vieras igual de pretensioso como siempre. –respondió, Draco encogiéndose de hombro. Hermione negó con la cabeza, pero manteniendo una sonrisa.

-siempre te veré así, es parte de tu personalidad, Draco, y me gusta... –aseguraba, Hermione tranquilamente. –te lo he dicho muchas veces, me encanta todo de ti. Tus virtudes, tus defectos, tu manera de ser, de no engañarme con falsa apariencia y proposiciones, sino que me dices tal y cual la cosas que quieres, que piensas. No cambiaría nada de lo que eres, Draco. –él lo miraba con atención. –Te amo, Draco Malfoy, eso nunca lo dudes… -haciendo una mueca. –y por favor, no le hagas caso ni lo que diga o piense Weasley, así como cualquier otro que quiera opinar de nuestro matrimonio.

-está bien. –acepto. –Y lo siento… -añadía, Draco separándose de Hermione. –sé que no debería hacerle caso lo que piensa Weasley, pero me molesto sus comentarios. Tenía unas ganas de partirle cara… -decía, Draco molesto.

-lo sé y te entiendo, pero de verdad no valía la pena seguirle el juego en su estado... –aseguraba, Hermione. –si fuera sido en otro momento y él estuviera en un buen estado, tanto nuestros amigos como yo, no fuéramos intervenido que le dieras una lección. Pero así como estaba Weasley, no podría hacerse cargo ni de él mismo. –añadió.

-aun en su buen estado, no se podría hacer cargo de él mismo. –aseguro, Draco relajado con burla. Hermione sonrió.

-ya, porque mejor dejamos de hablar de comadrejas y mejor seguimos con alguna sugerencia que me estabas haciendo no hace mucho… -comento, Hermione coquetamente mientras se quitaba el vestido. -... o es que acaso, alguien te ha quitado las ganas de hacerme el amor… -decía, burlonamente.

-eso jamás, querida. –afirmo, Draco tomándola entre sus brazos y besándola con arrolladora pasión. –nadie me podría quitar el amor y el deseo de hacerte todo el tiempo mía. –dijo agitadamente al separarse de Hermione, y mirarla a los ojos, asegurando la veracidad de sus palabras

-bueno, pues… -decía, Hermione haciendo una pose sensual y una pícara sonrisa. – ¿Qué esperas, señor Malfoy?, soy toda suya…

-Mmm, espero que no se arrepienta de su ofrecimiento, señora Malfoy. –comentaba, Draco mientras se quitaba la ropa. –tengo muchas ideas de hacerla mía, toda la noche. –prometió con una ardiente mirada. Su esposa sonrió.

-promesa, solo promesa. –dijo, Hermione con una sonrisa burlona. Draco ladeo una sonrisa petulante.

-vamos a ver si al final seguirá siendo una promesa. –comento, Draco estrechándola contra su duro cuerpo y dándole un intenso beso.

Iniciando así una noche de amor y placer, antes del año nuevo en Francia.

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Australia, 7:45 de la mañana…

Los Malfoy se encontraban disfrutando de su delicioso desayuno a la vista del mar en su habitación, cuando uno de los elfos apareció, anunciándole de la llegada del señor Potter y el señor Weasley.

-han llegado ante de lo esperado. –comento, Lucius tendiéndole la mano a su esposa.

-pero no por eso, no está preparado todo. –comento, Cissy tranquilamente. Su marido sonrió.

-ni se imagina la comadreja lo que le espera. –aseguro, Lucius con una malévola sonrisa. Narcissa asintió con una sonrisa.

Al aproximarse a la terraza, vieron a Harry y aun malhumorado Ron, esperándolos. Estando al frente…

-buenos días, señor y señora Malfoy… -saludo, Harry cordialmente, pero frunció las cejas al ver que nadie más venia. –disculpe señores Malfoy, pero queremos hablar un momento con Hermione y su hijo…

-lo siento, pero no se encuentran. –respondió, Cissy seria.

-sabemos que Hermione y su hijo estarán disgustados por los acontecimiento de la madrugada. Pero por favor, necesitamos hablar con ellos, principalmente con Hermione… -aseguro, Harry.

-mi esposa ya le ha dicho que mi hijo y mi nuera no se encuentran, señor Potter. –dijo, Lucius fríamente.

-sé que no le apetece nuestra presencia como nosotros a la suya, pero he venido a disculparme… -decía, Ron molesto.

-de su impertinencia y tontería en la madrugada. –interrumpió, Lucius con sorna.

-con Hermione. –termino, el pelirrojo con los dientes apretados.

-a mí más bien me parece que viene obligado a pedir disculpa, no porque sinceramente quieras hacerlo por el desastre que usted ocasiono en nuestro festejo. –acuso, Lucius con seriedad.

-eso no es de su incumbencia, señor Malfoy. –aseguro, Ron con desdén.

-Ron… -llamo, Harry mirando molesto al pelirrojo.

-todo lo que tenga que ver con mi familia, es de mi incumbencia, Weasley. –afirmo, Lucius con frialdad. –ahora que le hemos dicho que no se encuentra Hermione y Draco, le pido de manera educada que se vallan

-Ron ha sido muy inoportuno… -decía, Harry serio.

-Harry. –exclamo, Ron mirando sorprendido a su amigo. El azabache lo ignoro.

-pero de verdad, necesito hablar con Hermione. –continuo, Harry.

-mi nuera no se encuentra, se ha ido… -aseguro, Cissy.

-¿se ha ido? –repitió. Cissy asintió. – ¿demorara mucho?

-sí, se ha ido de vacaciones. –respondió, Lucius mirando de reojo al pelirrojo.

-pero ellos no se iban mañana. –comento, Harry desconcertado. Lucius bufo.

-creo que con los acontecimiento de esta madrugada, mi hijo y mi nuera decidieron que era demasiado para seguir estando tan cerca de ustedes. –aseguraba, Cissy.

-así que mejor se fueron lo más lejos que pudieron de ustedes. –añadió, Lucius con una sonrisa. Mirando al pelirrojo con una amplia sonrisa, poca propia de él. –y debo agradecerle, señor Weasley de este favor que nos ha hecho. Alejar a mis nietos de peste como usted, no tiene precio. –aseguraba con una sonrisa burlona. Ron trato de irse contra él. –cuidado, Weasley. No sabes con quien te estas metiendo. –advirtió con una voz siseante pero una postura serena.

-por supuesto que lo se… -aseguraba, Ron con burla y desdén. –con una escoria de la sociedad que no merece estar libre y merece estar en Azkaban, pudriéndose en una celda. –Lucius lo miro con aburrimiento. Harry percibió la fría y asesina mirada que Narcissa le dirigía a su amigo.

-veo que tiene poca inteligencia para decir un buen insulto, señor Weasley que valga la pena prestar atención. Creo que por eso, mi nuera fue muy astuta, y fijo sus ojos en alguien que si podía estar a su altura. –provoco, Lucius con burla.

Harry lo miro con suspicacia. Cissy ladeo una sonrisa. Ron soltó una carcajada, burlona.

-Hermione tuvo el mal gusto de haberse fijado en la peor escoria que yo haya conocido en mi vida. Hasta Voldemort queda pequeño ante la basura de su hijo. –espeto, Ron.

Harry miro sorprendido a su amigo y miro de reojo las reacciones de los Malfoy, pero ellos ni pestañaron. Todo lo contrario, parecía disfrutar del momento.

-así que es eso… -comento, Cissy mirando fijamente al pelirrojo, él se incomodó. Harry miro desconcertado a la rubia. –estas arrepentido de haberla perdido. –Ron abrió los ojos sorprendido y asustado. Como si de repente lo hubieran desnudado. – y más, porque se haya fijado en tu peor enemigo y le ha ido mejor que contigo. –Harry estaba en shock.

-eso era de esperar. –aseguro, Lucius.

-ustedes no saben nada…. –afirmaba, Ron iracundo. –el que Hermione se haya casado con la escoria de su hijo, no significa que le haya ido mejor que conmigo. –mirando burlonamente a la pareja Malfoy. –Aunque no tenga todos los galones que ustedes tienen, al menos yo si fui sincero con mis sentimientos hacia ella. –los Malfoy arquearon una ceja.

-¿sincero sentimientos?, a otro con esa historia. –dijo, Cissy.

-díselo a otro que no conozca los detalles, Weasley. –añadió, Lucius.

–crees que no sabemos lo que realmente rompió tu noviazgo con mi nuera. –pregunto, Cissy con sorna. Harry y Ron lo miraron sorprendidos.

-menudo idiota. Perder alguien tan valioso de esa manera,… -comento, Lucius con un bufido. Ron estaba rojo. –al menos mi hijo si sabe lo valioso que es mi nuera…

-por supuesto, todo por status. –interrumpió, Ron con desdén. Lucius arqueo una ceja y ladeo una sonrisa.

-eso es lo que te duele también, ¿no? –Ron lo miro con suspicacia. –no solo porque Hermione se haya casado con mi hijo que es capaz de estar a su altura en su capacidad intelectual, sin hacerla sentir mal, sino que es capaz de darle toda la comodidad que ella se merece. En cambio tu… -dijo, recorriéndolo con la mirada lleno de desdén. –un simple mago que se vale de la amistad de su amigo para subir de escalón en el ministerio, y lo peor, que necesita ser alabado para hacerte sentir mejor. –él soltó un bufido. –claramente tu relación con Hermione iba a llegar a la ruina de todos modos.

-usted es un mald… -decía, furioso yéndosele encima al rubio cuando salió expulsado. –ah, Harryyyy… -exclamo, Ron espantado.

Los Malfoy divertidos y Harry asombrado, observaron como el pelirrojo fue lanzado bien lejos hasta caer en el mar.

-muy bien, señor Potter, mi nuera le ha dejado un mensaje. –dijo, Lucius. Harry lo miro aun impactado con atención. –dice que aunque sabe que las acciones de su cuñado hizo fue bajo estado de ebriedad, no significa que parte de lo que dijo no es verdad de lo que piensa su cuñado, gran parte de su familia y usted de noso…

-pero… -interrumpió, Harry preocupado.

-déjeme terminar. –dijo, Lucius con seriedad. –sabe que aunque no le agradamos, espera por lo menos tener la educación de su familia y la de usted de no alimentar ese odio que tiene todos ustedes contra todos nosotros mientras estén en esta propiedad.

-lo siento, yo… mi familia. –intento disculparse, Harry en shock.

-mi hijo dijo que espera que se vallan esta semana, para no seguirnos incomodando. –añadió, Cissy.

-necesito contactar con Hermione, esto no puede quedarse así. –dijo, Harry preocupado.

-debe agradecerle a su cuñado por la firme decisión que ha tomado mi nuera, Potter. Si quiere hablar con ella, tendrá que buscarla por sus propios medios… -aseguro, Cissy seria.

-por nuestra parte no cuente con ayudarlo. –añadió, Lucius. Irguiéndose y dirigiéndole una fría mirada, dijo. –Si por alguna remota posibilidad usted o su familia se acerca a mi hija nuevamente como en la madrugada, no permitiré que la vuelvan insultar o blasfemar, sin pagar primero el precio conmigo, que es la muerte. –sentencio con siseo que intimido un poco al azabache. Harry se quedó en shock.

Diciendo esto, los Malfoy entraron a la residencia. Harry se fue a la tienda, abatido. George y Angelina se encontraba en la cocina, desayunando.

-entonces, ¿Cómo les fue? –pregunto, George.

-funciono el hechizo… -pregunto, Angelina.

-por supuesto, con quien crees que estás hablando. –respondió, Lucius con petulancia. Cissy sonrió.

-tremendo baño, tan temprano. –aseguro, George con una burlona sonrisa.

-se lo merece por impertinente. –comento, Angelina tomándose su jugo. Los demás asintieron. George miro a Lucius.

-me fuera gustado verlo, seguro que soltó un gran grito de espanto. –comento, el pelirrojo con burla.

-eso te lo puedo conceder… -aseguro, Lucius con orgullo. George y Angelina lo miraron con curiosidad. –accio videocámaras… -poco a poco, llegaron a sus manos tres videocámaras. La joven pareja miraron asombrado al patriarca Malfoy.

-después que nuestros hijos se fueron, Lucius se entretuvo colocando las videocámaras para captar con lujo de detalles todo lo que pasaba en la terraza. –explico, Cissy mientras Lucius estaba erguido orgullosamente con suficiencia.

-valla, Lucius no sabía que te gustaba estas cosas muggles. –comento, George mientras agarraba una de la video cámara marcada con un 2. Lucius ese encogió de hombros, despreocupadamente.

-Tyl y Scorpius juegan mucho con estas cosas, y me pareció muy interesante cuando me lo enseñaron. Por eso, pensé en esto… -decía mientras agarraba la videocámara marcada como 3. –esta es la que debió captar mejor la reacción de tu hermano. –aseguro, buscando rápidamente el video.

-valla. –exclamo, George viendo el video de la videocámara 2. –eso fue un gran expulso de protección.

-sí, lo mejor de lo mejor para Weasley. –afirmo, Lucius. Ladeo una sonrisa. –lo encontré. –anuncio.

-para ver… -pidió, George. Lucius le dio la videocámara, Angelina se acercó más a su esposo para ver.

La pareja soltó una carcajada al ver a Ron salir expulsado, la cara de espanto que puso y escucharlo chillar a Harry. Vieron cuando salió del mar, completamente mojado de pies a cabeza y mascullando algo, seguramente soltando algunas maldiciones. Cuando llegaron el resto de los amigos de la familia, para buscar a sus hijos, se enteraron que la joven pareja Malfoy y los niños se habían ido, también disfrutaron de los videos que Lucius había captado durante el "arrepentimiento" de la comadreja.

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Francia, 12:05 de la madrugada.

La pareja Malfoy se encontraba en el balcón de su habitación, observando los fuegos artificiales que resplandecía la noche. Hermione estaba recostada sobre el cuerpo de Draco mientras él, la estrechaba entre sus brazos cubiertos solamente por la sabana.

-feliz año nuevo, querida. –susurro, Draco cerca de su oído.

-feliz años nuevo, cariño. –dijo, Hermione ladeando el cuello. Él le dio un beso ahí y luego en la cabeza hasta que suspiro.

–12… -dijo, Draco de repente

-ah, qué. -comento, Hermione desconcertada. Él sonrió.

-12 años de haberme dado la oportunidad de conocerte, 11 de haberme aceptado como tu novio… -aseguró, Draco disfrutando la vista. Hermione que lo escuchaba con atención, esta impresionada. -8 de aceptar casarte conmigo. 7 de llevar mi nombre…

-Draco. –susurro, Hermione sorprendida.

-6 de tener nuestro primer hijo, 5 de tener nuestro segundo hijo y 2 años de tener nuestras primeras y únicas mellizas. –continuo, Draco. Girando a Hermione entre sus brazos hasta quedar frente a él, tenía una pícara sonrisa. –y un día de poder celebrar en dos países el año nuevo… -mirándola fijamente. –sinceramente señora Malfoy que con usted todo es posible. –aseguro, con una amplia sonrisa. Hermione sonrió, colgándose del cuello de él.

-bueno, señor Malfoy creo que puedo añadir a la acusación es que usted me inspiras para que todo sea posible… -afirmo, Hermione mirándolos a los ojos, mostrando toda la felicidad que sentía por él. –te amo, Draco.

-te amo, Hermione. –aseguro, Draco besándola con ternura, estrechándola contra él mientras afuera seguían con los fuegos artificiales, formando un fondo hermoso mientras la pareja se besaban.