Cuando la teleportación terminó las gemas estaban en mitad de un desierto. Era una noche despejada en la que podía verse la luna coronando el cielo con total claridad. Para sorpresa de Steven hacía bastante más frio en el desierto que en la playa: –"¡Brrr!... podríais haberme avisado y me traía algo de abrigo"-. Zircón miro sorprendido la zona, parecía reconocerla. –"¿Seguro que hay una gema justamente en esta zona?"-. -Granate asintió. –"Seguro, hace ya tiempo localizamos una gema por aquí y hoy cuando fuimos a investigar a una aldea cercana los habitantes nos hablaron de una bestia con garras brillantes como piedras preciosas que solía velar por ellos desde hace años"-. Perla la miró confusa. –"Entonces… ¿cuál es el problema con esta gema?, se puede decir que es una guardiana como nosotras"-. Amatista respondió a la pregunta de Perla –"Pues que la última vez que los aldeanos la vieron la gema no iba precisamente con intención de proteger nada…destrozó varios edificios e hirió a varias personas"-. Zircón vio que Steven empezaba a tiritar y le dio su chaqueta –"No es mucho, pero te mantendrá un poco más caliente"-. Este lo miró sorprendido: - "¡Pero qué dices! , ¡te vas a congelar!"-. Zircón negó con la cabeza. – "No, gracias a un truquito que me ha enseñado lapis hoy porque no paraba de quejarme del frío"-. Acto seguido Zircón creó un colchón de aire a su alrededor para protegerse del frío. Tras un breve instante de sorpresa Steven le agradeció el abrigo y entonces las gemas se pusieron en marcha dirección al pueblo.
Tras un rato caminando llegaron a la aldea, que estaba ubicada en el interior de un frondoso oasis. Zircón miró con nostalgia a su alrededor: – "Así que esta es la aldea…sabía que estábamos cerca de este lugar… "-. Lapis lo miró curiosa y le preguntó – "¿Conoces este sitio?"-. Zircón asintió con la cabeza. – "Claro que lo conozco… me crié entre estas palmeras, cerca de aquí están las ruinas de mi propia aldea… lo que no se ha tragado la arena claro"- .Las gemas se miraron mutuamente, sorprendidas por la curiosa coincidencia. Lapis miró con ternura como Zircón acariciaba uno de los árboles. Este se volvió hacia las gemas y les preguntó algo: – "¿Os importa que vaya un segundo a ver? Esta aquí al lado"-. Granate asintió. –" solo ten cuidado"-. Steven se acercó a Zircón. – "¿Te importa que vaya contigo?, tengo curiosidad por conocer tu pueblo"-. Zircón negó con la cabeza esbozando una sonrisa. – "En absoluto… vamos"-.
Como bien dijo Zircón, lo poco que quedaba de su aldea eran ruinas medio enterradas: apenas un puñado de casas, la mayoría con el techo y paredes destruidas, y lo que parecía un pequeño granero o almacén. Steven se dirigió a Zircón mientras este inspeccionaba el lugar con una sonrisa triste en el rostro: -"Y entonces… ¿te criaste aquí?"-. Zircón se giró y le respondió:- "Sí , bueno , aquí nací y viví hasta que cumplí trece años más o menos…"-. Steven miró a su alrededor y dijo: – "… Este poblado es incluso más pequeño que Beach city… os debíais conocer todos al dedillo"-. Zircón dejó escapar una risa y le contestó: – "Sí que nos conocíamos todos… de hecho al ser tan pocos parecíamos más una gran familia que un pueblo en si…"-. Steven lo miró curioso.- "¿Que te hizo abandonar este lugar?"-. La expresión de Zircón cambió y sin contestar se sentó en el suelo a contemplar una pequeña espada de madera que había recogido de una de las casas. Steven no sabía si había preguntado algo que no debía e intentó disculparse. Zircón lo miró con una sonrisa y le dijo que no tenía porque disculparse: - "Tranquilo , no pasa nada… pues verás, el problema de vivir en un pueblo tan pequeño en mitad del único oasis en cientos de kilómetros a la redonda es que todos los que viajan por esta zona pasan por aquí… incluido bandidos, asesinos y asaltantes"-. Steven lo miró apenado –"Lo siento…"-. Zircón, mirando la espada con nostalgia le respondió.-"No importa, ya hace mucho de aquello"-. Steven le preguntó por la espada. Zircón esbozó una sonrisa y le contestó – "Esto es… ya nada, un viejo trozo de madera seca… en su momento fue un regalo…"- Steven le preguntó curioso que para quien a lo que Zircón contestó con la mirada fija en el objeto. –"Había una niña en el poblado, un poco mayor que yo, apenas recuerdo su rostro pero de lo que no me voy a poder olvidar en la vida es de ese pelo azabache y esos ojos verdes y brillantes… por supuesto yo estaba completamente enamorado ella… en fin, esta chica se pegaba el día diciendo que cuando creciera quería ser una guerrera como la reina Ahhotep… sus padres no estaban muy de acuerdo en que ese fuera su futuro y le intentaron quitar esa idea de la cabeza… pero como no había manera intentaron recurrir a mi… "¡Shu , tu eres su mejor amigo , a ti te tiene que escuchar!"-. Zircón dejó escapar una leve risa. – y yo en vez de eso lo que hice fue tallarle esta espada para que practicáramos juntos... después de aquello los padres de la muchacha no me volvieron a dirigir la palabra y mi padre me monto una buena pero a mí todo eso me daba igual, yo había conseguido lo que quería…la chica venía todas las noches a verme y escapábamos al oasis para practicar con las espadas de madera…"-. Cuando acabó de contar la historia se fijó que Steven lo miraba en silencio con una sonrisa. Zircón se la devolvió y miró la espada. –"mmm.. .Creo que no voy a dejar que mi "obra maestra" se siga pudriendo aquí"-. Acto seguido Zircón la encapsuló y se la guardó en la gema.
Refugiados del frio entre las ruinosas paredes de una de las casas admiraron las estrellas que lucía ese cielo tan despejado durante unos minutos… hasta que una sombra lo cruzó de repente ante la sorpresa de ambos. Antes de que se pudieran dar cuenta un enorme ser con cuerpo de león alado y rostro de mujer los miraba fijamente a unos palmos de distancia. Steven intentó reaccionar pero no fue capaz de invocar su escudo. Entonces el ser se abalanzó sobre este con las enormes garras fuera, pero Zircón se anticipó y lo consiguió apartar justo a tiempo. Acto seguido lo miró y se dirigió a el muy acelerado –"¡Rápido Steven!, ¡corre y avisa a las gemas!... ¡diles que vengan con sus armas invocadas!-. Steven se miró la gema confuso. –"¿Porque no puedo invocar mi arma?"-. Zircón le gritó se dejara de tonterías y que hiciera lo que le había dicho. Este volvió en sí, asintió y se fue corriendo.
Zircón miraba sorprendido al monstruo con aspecto de esfinge que daba vueltas a su alrededor: –"¿Eres tú la gema que atacó a los lugareños? … ¿por qué?"-
Nota: Ahhotep I fue una reina guerrera del antiguo Egipto.
