El templo de los recuerdos
- ¿Por qué tardan tanto, papá? – Preguntó un niño pequeño con tono fastidioso.
-Porque son chicas, Hien – Respondió Syaoran mirando el reloj que estaba en la pared – Tu mamá dijo que ya les faltaba poco.
El ojiverde suspiró resignado – El año pasado no tardamos tanto en irnos al templo.
-Es que el año pasado aún no estaba Nadeshiko, tu mamá estaba embarazada – Dijo el hombre recordando como se veía su esposa con un abultado vientre bajo el kimono que usó para año nuevo – Ahora debe encargarse de ella y Nadeshiko.
-Vamos a llegar tarde, en serio quiero ver los fuegos artificiales y comprar los amuletos – Respondió Hien impaciente.
-El espectáculo de los fuegos artificiales no es hasta la medianoche, aún falta para eso – Tranquilizaba Syaoran – Y los amuletos no van a acabarse.
-Voy a comprar uno para Nadeshiko – Dijo Hien decidido sonriendo – Es muy pequeña aún así que lo haré por ella, y también pediré que lean su fortuna.
Syaoran sonrió orgulloso y abrazó a su hijo – Solo no te despegues de mi o de tu mamá, habrá demasiada gente hoy en el templo, es fácil perderse entre la multitud.
-Prometo no separarme – Dijo el niño.
Syaoran sonrió y se levantó un momento para buscar agua en la cocina en lo que esperaba a que su esposa terminara de alistar a su pequeña cuando encima de la mesa de la cocina pudo fijarse de la presencia de dos pequeños sobres adornados con un lazo, y fue cuando recordó que por poco se olvidaba de esa pequeña tradición japonesa llamada Otoshidama, la cual iba de regalarle un sobre con algo de dinero a los niños de su entorno. Sakura le había contado que desde niña ella y Touya habían recibido ese sobre únicamente por parte de su padre debido a que no frecuentaban con más familiares, sin embargo, siempre habían sido los mejores regalos según ellos ya que Fujitaka se esmeraba mucho en los sobres en que se los daba.
Debido a que en la familia de Sakura no habían niños hasta que llegó Hien, Syaoran no tenía ni idea de esa tradición hasta que su esposa se la mencionó en el primer año nuevo que pasarían con su hijo, y es que, en efecto, Fujitaka, Yukito, Touya, Tomoyo, la señora Sonomi y ellos mismos habían aparecido el día de año nuevo con un sobre de dinero para el pequeño Hien, tradición que se había mantenido desde entonces, solo que esta vez les había tocado preparar dos sobres.
Syaoran al volver de la cocina tomó ambos sobres para no olvidarlos de nuevo entre tanto ajetreo con los niños, y se sentó de nuevo junto a su hijo para hablarle mientras le extendía su regalo, quizás él podría darle ese año el sobre a su hijo, mientras que Sakura se lo daría a Nadeshiko en cuanto estuviesen listas.
Syaoran le sonrió a su hijo – Ten Hien, es tu Otoshidama, te deseo un feliz año nuevo.
El niño tomó el sobre sonriendo y luego de eso se abalanzó sobre su padre para abrazarlo con fuerza, al mismo tiempo que él le devolvía el gesto, le gustaban mucho esas fiestas, sentía que se unían más como familia.
-Veo que han comenzado con el Otoshidama sin nosotras, aunque debo admitir que lucen muy lindos ambos con esos yukatas – Dijo una voz desde las escaleras.
Hien y Syaoran se separaron, y fue el hombre quien quedó completamente embobado con la imagen de su esposa con aquel kimono color azul mar mientras que en sus brazos cargaba a su pequeña hija de solo unos meses de vida, quien lucía un kimono en color rosa. Syaoran había pasado muchas celebraciones de año nuevo con Sakura, sin embargo, el verla ya fuese con Hien o Nadeshiko entre sus brazos la hacía lucir cada vez mejor ante sus ojos, a tal punto de sentirse como cuando se descubría a si mismo mirándola cuando apenas eran amigos, pensamientos que lo hicieron sonrojar al extremo.
-Estás muy hermosa, mamá – Dijo Hien sonriendo – Y también Nadeshiko ¿verdad, papá?
Aquello fue lo que hizo que Syaoran saliera casi de inmediato de sus pensamientos y volviese a tierra, pero sin quitar la vista de Sakura – Sí, las dos lucen preciosas hoy.
Sakura le sonrió y seguido de eso volvió a hablar mirando a su hijo – Veo que ya recibiste tu Otoshidama de este año, Hien.
-Así es, papá me lo acaba de dar – Respondió el niño entusiasmado – ¡Ya podemos ir al templo!
-Espera, aún falta el Otoshidama de Nadeshiko – Dijo Syaoran pasándole el sobre a su esposa – Creí que tu podrías darle su primer regalo de año nuevo.
-En ese caso, no la hagamos esperar más – Respondió Sakura mientras tomaba el sobre entre sus manos y miraba a su hija – Aquí tienes tu primer Otoshidama Nadeshiko, te deseo un feliz año nuevo – Y seguido de eso se acercó para darle un beso en su cabeza.
Syaoran miraba la escena con una sonrisa en el rostro y se acercó para besar a su hija en el mismo lugar que lo hizo su esposa solo unos segundos antes, para luego acercarse a la mejilla de Sakura y besarla bajo la mirada perspicaz de su hijo, quien no tardó en hablar.
- ¡Ya estamos listos!
Sakura y Syaoran se rieron ante la impaciencia de su hijo y seguido de eso fue la ojiverde quien se acercó a Hien para darle un beso en la mejilla – Para ti también hay un beso, cariño… Ya no te haremos esperar más.
Hien sonrió – ¡Sí!
La familia Li no hizo esperar más al niño, quien lucía este año incluso más emocionado que el anterior, por lo que luego de terminar con la repartición de regalos de año nuevo, partieron hacía aquel templo que los había visto crecer, y que había sido testigo de tanto eventos que los hicieron crecer tanto como personas, como con su magia… Sin duda llevar a sus hijos a aquel lugar era bastante significativo para ellos.
Unas horas después en el Templo Tsukimine…
Había sido una noche bastante entretenida para la familia Li Kinomoto en aquella víspera de año nuevo, desde que llegaron al legendario Templo Tsukimine se fundieron en las oraciones para el año nuevo que se avecinaba, por suerte habían llegado justo a tiempo para participar en las actividades propias del lugar, y en efecto, estaba repleto de personas que solo buscaban pasar una buena velada en familia, incluso ya se habían topado con Fujitaka, Yukito, Touya, Sonomi y Tomoyo, y también con algunos compañeros de la escuela que aún estaban en la ciudad.
Era cerca de la media noche, por lo que todos los visitantes del templo estaban buscando el mejor lugar para el gran espectáculo de fuegos artificiales que se avecinaba para recibir el año nuevo. Sakura y Syaoran habían acordado verse con Fujitaka, Sonomi y Tomoyo cerca del puente para recibir juntos el año nuevo y, además, serían alcanzado por Yukito y Touya luego de que estos compraran algunos amuletos y unas botanas para el joven de gafas, quien seguía comiendo más de la cuenta.
Mientras tanto, Sakura y Syaoran habían decidido pasear por el templo repleto de luces en compañía de sus hijos mientras recordaban cosas de aquel lugar a medida que su hijo les preguntaba.
- ¿Cuándo viniste aquí por primera vez? – Preguntó Hien a su padre, sabiendo que su madre había nacido en esa ciudad, por lo que había frecuentado mucho el templo.
Syaoran lo pensó un momento – Fue en un festival de verano, apenas tenía 11 años y estaba recién mudado a la ciudad, de hecho, era el único que no vestía un yukata.
-Yo también vine en esa ocasión – Dijo Sakura mientras recordaba ese día – Vine con Yukito y Tomoyo y nos encontramos a Syaoran, aunque no éramos tan amigos.
- ¿Por qué no eran amigos? – Preguntó el niño curiosamente.
Sakura y Syaoran se sonrojaron al extremo al escuchar la pregunta de su hijo, no creían que la respuesta más adecuada fuera decirle que se odiaban porque eran rivales tanto en la búsqueda de las cartas Clow como en conseguir el amor y la atención de Yukito, era muy pequeño aún para que le contaran esos detalles, por lo que simplemente decidieron evadir un poco la pregunta.
-Es que yo era muy callado y tímido – Respondió Syaoran – Pero después nos hicimos amigos, incluso llegamos a venir nosotros solos siendo amigos.
- ¿Y que estaban haciendo? – Preguntó el niño inocentemente.
Sakura abrió los ojos de par en par mirando a su esposo, en efecto él estaba haciendo referencia al día en que fueron a capturar a Return y por lo tanto, habían estado por primera vez ellos dos solos, incluso llegaron a confesar que ambos sentían atracción por Yukito, por si fuera poco, esa fue la primera vez en que Sakura lo abrazó como muestra de su agradecimiento por haberla salvado usando todas sus energías en The Time, haciendo que Syaoran se sonrojara al extremo por primera vez al tenerla tan de cerca.
-Ehm… nada especial – Respondió Syaoran tratando de desviar el tema – Mira esos esos globos Hien.
Sakura tuvo que admitir que le causo mucha gracia como Syaoran desvió la conversación para que su hijo no siguiera haciendo preguntas que los pusieran incómodos o que no podían responder, mientras el niño se quedó embelesado mirando los globos que le indicó su padre, Sakura se acercó para hablarle a su esposo en el oído.
-Creo que podemos mencionarle que aquí fue nuestra primera cita ¿recuerdas? No hay nada comprometedor en eso – Dijo ella en susurro.
Syaoran la miró confundida – ¿Primera cita? ¿No fuimos al cine?
Hien por su parte, se aburrió un poco de aquello, especialmente cuando vio a sus padres tan concentrados hablando en susurros, suponía que cosas de adultos, y a los lejos se sintió atraído por un puesto de amuletos que no había visto, por lo que sin que su padre se diera cuenta se alejó para usar un poco del dinero que le dio su abuelo por su Otoshidama para comprarle un amuleto de amor a sus padres, quienes aún no se habían percatado de su ausencia.
-No me refiero a esa cita – Dijo Sakura – ¿Recuerdas cuando te di la bufanda en forma de agradecimiento por haberme consolado por lo de Yukito?
Y fue justo ahí que Syaoran recordó a cuál momento se refería la ojiverde – Pero éramos amigos.
-Era la primera vez que salíamos solos… Y vinimos aquí – Dijo ella sonriendo – Aunque yo no supiera que me gustabas aun, ya eras alguien muy especial.
Syaoran sonrió y seguido de eso le dio un beso en los labios a su esposa, quien sostenía a Nadeshiko entre sus brazos, cuando acabaron con el roce de labios él le habló – Estuve a punto de confesarte lo que sentía ese día.
Ella se rio – Entonces si hubiese sido una cita.
Syaoran le guiñó el ojo haciéndola sonrojar y luego de eso miró el reloj – Mejor nos vamos, queda poco tiempo para la media noche y quedamos en vernos con los demás cerca del puente, vamos Hien – Sin embargo, al girarse para tomar la mano de su hijo de dio cuenta de que no estaba – ¿Hien?
Sakura empezó a sentir temor al no ver a su hijo y lo llamó entre la multitud – ¿Hien?
Syaoran miraba desesperado entre la multitud ¿Cómo había sido posible que se separara si solo unos minutos antes habló con él? Tenía que encontrarlo o sino Sakura sería capaz de usar a Fly solo para buscarlo desde arriba.
- ¿Dónde puede estar? ¡Hace un segundo estaba a tu lado! – Dijo Sakura mirando a todos lados.
-Lo vamos a encontrar, no puede estar muy lejos – Aseguró él sintiendo miedo.
- ¡Por aquí! – Dijo una voz aguda a lo lejos.
Sakura y Syaoran reconocieron al instante esa voz y se giraron para encontrarse a lo lejos con una figura de un niño con un yukata verde que saludaba desde la fuente con luces que estaba casi en una colina, se trataba de su hijo que agitaba algo en su mano, ellos de inmediato corrieron hasta el lugar y al estar ahí Syaoran tomó al niño entre sus brazos.
-Hien ¿qué te dije sobre separarnos? – Dijo Syaoran un poco enojado, pero más aliviado de que lo hayan encontrado rápido.
-Nos tenías preocupados – Dijo Sakura acercándose para besarlo en la cabeza – ¡No vuelvas a hacer eso!
-No quería interrumpir su conversación – Confesó el niño agitando el amuleto con el símbolo del Ying- Yang que tenía en sus manos – Quise regalarles algo de año nuevo y la señorita del puesto me dijo que este amuleto significaba equilibrio y amor en chino.
Sakura y Syaoran vieron el amuleto y no pudieron evitar sonreír mientras recordaban que ellos aún guardaban los dijes del Ying-Yang que Syaoran compró para su primera navidad como novios, que su hijo les regalara aquel amuleto era incluso más especial.
No tuvieron tiempo de decir algo ya que los fuegos artificiales se hicieron escuchar al igual que la celebración por parte de todos los presentes, Hien emocionado abrazó a sus padres y gritó – ¡Feliz año nuevo mamá y papá! – Seguido de eso besó a su hermana – ¡Feliz año nuevo, Nadeshiko!
Estuvieron tan preocupados buscando a Hien que no se dieron cuenta de lo poco que faltaba para la media noche. Ambos besaron a su hijo en la mejilla y alternando sus miradas entre él y Nadeshiko sonrieron y hablaron – Feliz años nuevo para los dos.
Syaoran puso a Hien en la fuente de nuevo para que mirara mejor los fuegos artificiales y seguido de eso se acercó a su esposa y sonreírle – Feliz año nuevo, Sakura.
-Feliz año nuevo, Syaoran – Y sin pensarlo más selló aquello con su primer beso del año.
Tal y como habían venido haciendo cada año nuevo desde que estaban juntos, y es que no había mejor manera de empezar el nuevo año.
oOo
N/A: ¡Hola a todos! Ok tengo que admitir que por poco no aparezco con el capítulo de año nuevo, literalmente acabo de terminar de escribirlo y me disculpo si tiene errores, solo pasó por una revisión, sin embargo, espero de corazón que les haya gustado y que vaya acorde con las fiestas, he incluso algunas referencias a otros capítulos y también busque por internet tradiciones de Japón para el año nuevo, como por ejemplo el Otoshidama.
Wao en serio escribí este capítulo porque quería y necesitaba cerrar este año tan maravilloso agradeciéndoles a todos por su apoyo incondicional. No se si recuerden, pero exactamente el 31-12-2017 publiqué el último capítulo de "Problemático Parentesco" que fue mi primera historia de SCC y no tenía ni idea de lo que se venía este año con "De pequeños lobos y flores de cerezo", "Solo por ti", "Partners in Crime" y "Good Girl Turns Bad", yo no tenía ni idea de que este año tendría tanta interacción en FanFiction a tal punto de hacer grandes amigos en esta plataforma, sin mencionar de que jamás pensé hacer tantas historias en un año, de verdad nunca tendré palabras para agradecerles todo el apoyo que me han brindado, este fue un maravilloso año, y para los que me conocen saben que este año estuvo lleno de cambios buenos para mí y estoy feliz de compartirlo con ustedes mediante este último capítulo del año.
Fueron 52 semanas con exactamente 52 capítulos, creo que esto significa que hice algo bien en este año jajaja.
Como siempre, voy a dedicar enteramente este capítulo a quienes comentaron el de la semana pasada:
AnaEvha
skayue-chan
Rominiwi
Sahure
Wonder Grinch
AZULMITLA
SakLiEsme
Angie0890
lyaangela
Celes483
Luna98
Lin Lu Lo Li
cerezo01
ValSmile
Liisy24
Gabi
Guest
De nuevo, mil gracias a todos los que estuvieron conmigo en este año ya fuese comentándome o entre las sombras, todos son igual de especiales y a todos les deseo lo mejor en este año 2019 y que todas sus metas sean cumplidas. Saben que, aunque ahorita estoy más en el fandom de MLB siempre habrá ocasiones en que me pasé por acá ya que aún hay muchas ideas para esta historia.
Pásenla genial y les deseo mucho éxito. Besos y abrazos a todos.
