-¡Di algo!

-¿Qué quieres que te diga? No puedes acusarme de nada. Yo fui el que te dije que lo escribieras. Estoy en mi derecho en leerlo.

-¡Tendrás morro! ¡Habérmelo pedido!

-No me lo darías. Porque allí tienes escrito tu deseo más secreto.

Me callo en seco. No tardo mucho en echar a correr al ascensor.

-¡Kylie! ¿A dónde vas?-es Kya.

No respondo. Solamente pulso el botón de la cuarta planta. Cuando estoy ahí, entro en la habitación 406. Miro por la última ventana. La última por la que mi abuelo pudo mirar. La mataron justo donde estoy.

Soy la tercera generación que mira por esta ventana, de eso no me cabe duda. Aun así, no puedo saber qué pensaban las otras dos cuando miraron por la ventana. Ahora solamente deseo que mi pobre abuelo descanse en paz. Lo que hace la gente por un diamante. La Estrella Roja iba a ser su billete para salir del crimen, pero no fue más que su pasaporte a la perdición.

Ojalá le hubiera conocido. Y así podría saber qué opina de mí. Soy hija de un ex policía y nieta de un ex criminal. ¿Qué me va a tocar ser a mí? El destino lo dirá.

Aunque también estoy aquí por el bochorno que siento ahora mismo. Mi padre sabe mi secreto mejor guardado, y he quedado como una idiota. No hay nada que odie más. Ahora estoy desgarrada por dentro. El silencio no me consuela, para variar.

-Has hecho un buen trabajo con la puerta. No entiendo cómo te ponen solo un 6 en arte…

Es mi padre. Pero ni siquiera me doy la vuelta.

-Anda, no empecemos otra vez. ¿Qué te ocurre?

-¿Y tú qué crees? Estoy avergonzada.

-¿Porque sé tu secreto mejor guardado? Eso no era ningún secreto para mí, créeme. Te conozco más de lo que parece.

-Pues entonces demuéstramelo. ¿Mi comida preferida?

-Las hamburguesas gigantes, con un poco de kétchup y un poco de mostaza, sin tomate y con mucho queso. Y te gusta tomarlas con un refresco afrutado, patatas chips y un helado de nata de postre

Impresionante. No se ha saltado ni una coma.

-A ver, alguna más difícil… ¿Qué programas de televisión me gustan y cuáles no?

-Te gustan los programas de música, los de deportes y las series policíacas, aunque no crees que sean la realidad. Odias las telecomedias, las telenovelas y los reality shows.

Otra vez ha dado en el blanco.

-Y la más difícil. ¿Qué crees que opino sobre ti?

-Que soy un raro carcamal que no sabe hacer una tortilla decente y más terco que una mula. También crees que me meto mucho en la vida de la gente y soy un tacaño. Y por último, que nunca hablo de nada con nadie y solo sé escaquearme

-Solo has dicho cosas malas…

-¿Eh?

-También creo que eres capaz de pensar en el bienestar de los demás antes que en el tuyo. A pesar de que te hagas el duro, tienes tu corazoncito. Sí, vale, soy una cursi, pero es verdad…

-Vaya… Eso sí que no me lo esperaba de ti. ¿Quieres que te cuente un secreto sobre mí?

-¿Qué?-digo al instante.

-Que, a pesar de que pienses lo contrario, te quiero mucho.

De repente, me quedo con los ojos abiertos de par en par, la mar de sorprendida. No tardo en darle otro abrazo a mi viejo. Ya van muchos en poco tiempo. No sé si estaré cambiando.

-Vaya, qué raro, he conseguido sonsacarte una sonrisa.

Tiene razón. Estoy sonriendo. Y rara vez sonrío así.

-Venga, vámonos a casa. Kya y tu madre estarán preocupadas.

-¿Sabes a dónde nos vamos a mudar?

-Tenemos una ligera idea. Vamos, te lo cuento por el camino.

Dedico la última mirada a la última ventana y salgo de ahí. Volvemos a casa. Mi madre me da un abrazo porque ya se ha enterado de que yo también soy capaz de llevar una investigación.

-Siento haberte preocupado, Kya, en ese momento tenía la mente en blanco.

-No hay problema. Yo tampoco me esperaba este final.

-En fin, es la primera vez que llevamos una investigación entre las dos. Ha sido… Interesante.

-Ni que lo digas. Encima de todas las casualidades….

-Todavía no me puedo creer que toda esta historia que habéis vivido sea la misma que la de hace 15 años…-comenta mi madre.

-Por cierto…-El tono de Kya baja de volumen- Quería pediros un favor, antes de mudarnos.

-Claro, Kya, ¿De qué se trata?-pregunta mi padre.

-Quería que me llevarais a un sitio. Solamente para echar un vistazo.

-¿Eh? ¿A dónde quieres ir?

-Pues…