Con mil años de retraso, pero ¡por fin actualicé! Y, como venía diciendo hace algunos capítulos, Universe Densetsu está llegando a su final. ¡Sólo quedan dos capítulos más! Voy a esforzarme para terminar este fic la semana que viene y así enfocarme en el resto de mis historias que aún están inconclusas. Como siempre, ¡gracias por el apoyo y la paciencia!
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Capítulo XLVIII – Oscura Utopía
Los golpecitos en la puerta hicieron que, poco a poco, comenzara a despertar del profundo sueño en el que se había sumido. Casi no podía recordar la última vez que había dormido tan larga y profundamente, pero todavía no sentía deseos de levantarse. Se removió entre las sábanas, sonriendo al saberse acompañada en aquel letargo. Sin embargo, ese letargo no duró mucho tiempo más, pues empiezan a escucharse unas vocecitas del otro lado de la puerta, algo que suena casi como una discusión.
Aun adormecida, Serena abrió los ojos, sólo para encontrarse en una amplia cama de sábanas blancas, con Seiya aferrado a su cintura. Se incorporó lentamente, con cuidado de no despertar al bello durmiente y, en cuanto la sábana se desliza por su cuerpo, se da cuenta de que ambos se encuentran desnudos. La rubia se sonrojó, sin entender muy bien el porqué de su desnudez. Entonces, sintió un ligero dolor de cabeza. Volvió a mirar a su alrededor. Aquella era su habitación y la de Seiya, quien ahora era su esposo. Miró el anillo de oro de su dedo, sintiendo que se estaba olvidando de algo importante, mas no lograba recordar de qué se trataba.
Seiya balbuceó en sueños y se aferró a ella con un poco más de fuerza, al tiempo que Serena volteaba la mirada para ver la hora. Extrañamente, el reloj digital que reposaba en la mesita de noche estaba apagado.
Mientras tanto, del otro lado de la puerta, una "acalorada" disputa se estaba gestando.
—Pero Sei, ¡tengo hambre! —decía una pequeña de ojos azules y cabello negro algo desordenado.
—Serenity, ¡apenas son las siete de la mañana! —replicó el chico de cabello rubio —Papá llegó tarde a casa anoche y de seguro mamá lo esperó para darle el recibimiento que se merecía.
—¿Qué quiere decir, Sei?
—Selene, ¿siempre tienes que ser tan curiosa? —dijo el rubio, pasándose una mano por el cabello.
—Es que no entiendo lo que dices, Sei —contestó la pequeña, inflando las mejillas y cruzándose de brazos.
—Yo tampoco —la apoyó su hermana gemela —¿Por qué no podemos entrar y salta en la cama para despertar a mamá y papá?
—Porque… —empezó el mayor —¡Porque no! ¡Déjenlos dormir!
—¡Pero tenemos hambre! —exclamaron las gemelas, al unísono, con unas lagrimitas en los ojos. Seiichi suspiró, resignado.
—Entonces, vamos a la cocina y les prepararé algo.
—Sei, pero sí tú eres pésimo para la cocina. Incluso Héctor lo dice —dijo Serenity, haciendo sonrojar a su hermano mayor.
De regreso en el interior de la habitación, Seiya le daba su beso de buenos días a su esposa. Serena se sonrojó en cuanto Seiya la besó de esa forma tan suya, esa que le robaba el aliento. Cuando se separaron, la respiración de la rubia aún estaba agitada. Seiya le dio un nuevo beso, esta vez en la mejilla, antes de decir:
—Buenos días, bombón.
—Ah… buenos días, Seiya —contestó ella, sin mirarlo a los ojos. Con fingido enfado, Seiya la tumbó en la cama y se colocó sobre ella.
—¿Qué clase de saludo es ese, bombón? —sonrojada, Serena desvió el rostro —¿Hay algo que te preocupa?
—La verdad es que… no estoy segura —contestó, extendiendo los brazos para acercar a Seiya y acunarlo en su pecho —Siento como si, antes de dormirme, hubiese dejado algo inconcluso. Es como si… antes estuviéramos en medio de algo realmente importante.
—Bueno, tuvimos una noche… bastante, ¿cómo decirlo?, candente, pero…
—¡Seiya, tonto! —replicó la rubia, sonrojada, dándole un golpecito en el hombro —No es eso a lo que me refería. La verdad es que…
—¡Tenemos hambre! —se escuchó la voz de las gemelas, desde el otro lado de la puerta.
—Bueno, creo que por ahora tenemos un problema más "grave" del cuál ocuparnos —dijo Seiya, riendo, mientras se separaba de su esposa —Las chicas no son ellas mismas cuando tienen hambre. Me preocupa lo que pueda pasarle a Sei —riendo, Serena se levantó de la cama y se colocó la bata de seda blanca que había quedado tirada en el piso.
—Hora de ir a salvar a mi hijo —Serena abrió la puerta y sus tres hijos se encontraban en línea delante de ella. Estaban tan serios que la rubia se asustó por un momento, entonces fue cuando Serenity tomó la palabra:
—Mamá, papá, aún tienen una misión importante que cumplir. Recuérdenlo, por favor.
—Si no despiertan en este momento, será el fin del Universo —añadió Selene.
—Despair ya se ha apoderado de todos los cristales cósmicos, pero aún existe una forma de luchar contra él —dijo Seiichi, mientras Seiya se levantaba y se acercaba hasta donde estaba su familia —Por favor, deben recordarlo. Eclipse es la clave.
Serena sentía que la cabeza le daba vueltas. Todos los colores a su alrededor se convirtieron en un remolino que gradualmente se iba volviendo negro. Estaba confundida y lo único que la ayudaba a no desesperarse era la mano de Seiya, aferrada a la suya, sin dejarla ir. Sintiéndose segura, la rubia abrió poco a poco los ojos. Enfocó la mirada y entonces recordó dónde se encontraba. Y todo lo que había pasado. Intentó moverse, pero su cuerpo estaba bien sujeto a la telaraña. Horrorizada, vio a todos sus amigos inconscientes y el cuerpo, inerte y ensangrentado, de Kakyuu.
Seiya por su parte abrió los ojos justo en el momento en que Despair atravesaba limpiamente el corazón de Delfos y Dodona, cuyos cuerpos cayeron inertes al suelo. Sonrió perversamente, habiéndoles arrebatado sus cristales cósmicos y, con ellos, su poder. Despair levantó la mirada y sonrió.
—Ah, princesa Serena, príncipe Seiya, qué alegría verlos conscientes. Ya me preocupaba no tener más público que mis fieles Thanatos y Keres. Aunque, la verdad me sorprende un poco, imagino que esos pequeños entrometidos algo tuvieron que ver en esto.
—No vas a triunfar, Despair —espetó Seiya. El aludido rió.
—Príncipe Seiya, admiro tu valentía y tus deseos de creer en el triunfo de la luz, pero ya es tarde para eso. Porque yo ya he ganado. Es más, estaba a punto de comenzar la fiesta, sólo nos falta un invitado —justo en ese momento, el cuerpo de Mizuki se materializó en la habitación.
—¿Mizuki? ¿Cómo rayos llegaste aquí? —preguntó Seiya, confundido.
—He cumplido mi promesa —le dijo Despair. El rubio asintió con la cabeza —Sin embargo, no puedo asegurarte que ella pueda verte antes de… pasar a mejor vida. Ya no me sirven de nada, así que estoy más que dispuesto a dejar que ustedes dos se encuentren en la Puerta del Tiempo. Serán dos espíritus más, atrapados en la infinidad temporal.
—No estoy dispuesto a aceptar ningún otro favor de tu parte, —espetó Mizuki —así que puedes acabar conmigo en cuanto me haya despedido de ella.
Mizuki se acercó hasta donde yacía Setsuna, ya sin su transformación de Sailor Scout y sujetó su rostro con delicadeza, usando ambas manos. Rozó su frente con la de ella y sonrió sinceramente, por primera vez desde que habían sido separados.
—Setsuna… —los ojos de la mujer se abrieron al instante. Setsuna sonrió pero, incapaz como era de moverse, solamente pudo besar la frente de Mizuki —Recuerda que nuestro amor es más fuerte que cualquier cosa —le acarició el vientre con ternura.
—No puedo creer que la princesa Setsuna esté consciente —comentó Thanatos, contemplando la escena con repulsión —Me parece increíble el pensar que la simple presencia de Apolo la haya despertado.
—Recuerda, Thanatos, que el poder de una guerrera embarazada es inmenso y misterioso —le dijo Despair —Ni siquiera yo soy capaz de comprenderlo.
—Tengo un mal presentimiento —dijo Keres, cruzándose de brazos —Si hacen tan sólo un movimiento sospechoso, los mataré a ambos.
—Vamos, vamos, relájate, querida Keres —dijo Despair, divertido —Esto es como una vieja telenovela, casi hasta me provoca ternura —rió —Dejemos que se despidan como es debido, después de todo, nadie puede asegurar que el padre Cronos quiera que se encuentren de nuevo.
Mizuki la besó en los labios, para luego depositar un suave besó en su vientre. Sacó el medallón solar, ahora carente de brillo debido a la pérdida de su cristal cósmico y se lo colocó en el cuello, como un símbolo de su unión eterna. Entonces, el rubio se alejó de ella. El cuerpo de Setsuna comenzó a brillar y su transformación de Sailor Scout regresó.
—¿Qué demonios significa esto? —espetó Despair, sorprendido —Maldito Apolo, ¿qué fue lo que hiciste?
—Este medallón contiene mi energía vital y también la de Tatsuya, nuestro hijo —contestó el rubio —Es más que suficiente para despertar el todavía poder oculto del Eclipse —cayó de rodillas al suelo, agotado —Ya no me quedan fuerzas, pero confío en ustedes, Serena, Seiya.
—No puedo hacer más que retroceder el tiempo segundos antes de que sus cristales cósmicos fueran arrancados completamente de sus cuerpos —dijo Setsuna, tomando el báculo que estaba tirada en el piso —Una sola gota de poder les permitirá a todas despertar el verdadero poder del Eclipse que yace en sus corazones.
El báculo de Setsuna brillo, devolviéndole así el resplandor a las Sailor Scouts y también a los demás guerreros del Universo. Justo en ese momento, su cuerpo y el de Mizuki eran atravesados por las lanzas arrojadas por una iracunda Keres.
—¡Malditos sean! —gritó la mujer —¡Voy a destrozar hasta sus huesos! —se acercó, blandiendo el par de lanzas, al sitio donde reposaban los cuerpos inconscientes de Setsuna y Mizuki.
—¡No! —exclamó Serena, con lágrimas en los ojos.
—Serena, mantente fuerte —el espíritu de Setsuna salió del cuerpo inerte por un momento —Este es el máximo poder de la princesa de Plutón, es lo que significa Eclipse realmente, regresar a lo básico —extendió ambas manos —¡Grito Mortal! —Serena y Seiya sintieron cómo el poder de la mujer recorría sus cuerpos.
Al tiempo que Setsuna les entregaba su poder, Serena y Seiya vieron cómo el espíritu de las demás Sailor Scouts despertaba, para confiarles lo que quedaba de su poder: Rapsodia Acuática de Mercurio, Saeta Llameante de Marte, Ataque de Hojas de Roble de Júpiter, Beso de Amor y Belleza de Venus, Reflejo Submarino, Revolución de Muerte y Renacimiento, Espada de Urano, elimina. Todos estos ataques a Serena le trajeron recuerdos de todas las batallas que les había tocado pelear juntas. Se llenó entonces de gran fuerza y coraje.
—Serena, Seiya, salven el Universo, por favor —añadió en ese momento Darien, haciendo brillar intensamente su aura.
—Entonces, es momento de que nosotros también nos pongamos a trabajar —comentó Helena —Compañeros míos, ¡que el resplandor del Sol brille una vez más, con toda su fuerza!
—¡Corona Solar! —exclamaron los caballeros solares, al unísono. Y justo en el momento en que su comenzaba a perder su consciencia nuevamente, Helena sintió una mano sobre su hombro y un aroma que conocía a la perfección.
—Incluso al final, cuando ya has completado tu misión, sigues estando junto a nosotros —susurró Apolo, viendo a lo lejos la imagen de su amada hermana mayor —Gracias, Gumi.
Los cuerpos de todos los guerreros del universo desaparecieron de la estancia donde estaban prisioneros. Pero, aunque no estuvieran físicamente, Serena y Seiya podían sentir cómo su poder los protegía y les brindaba las fuerzas y el valor para seguir luchando contra el enemigo. Serena despertó nuevamente su Eclipse, con su máximo esplendor. Seiya vestía nuevamente la armadura del rey del Sol, anteriormente vestida por su padre, con la espada Taiyo en su mano derecha.
—Mi señor, ya decía yo que era una mala idea dejar que ese sujeto viniera hasta aquí —comentó entonces Thanatos, mirando a la pareja —Keres, vamos a matarlos a los dos y dejar que nuestro gran señor se adelante.
—Estoy contigo, querido —dijo la mujer —Acabemos con estos insignificantes insectos —el aura de Thanatos y Keres se fue volviendo cada vez más oscura y amenazante, sin embargo, Serena y Seiya no retrocedieron. Tomados de la mano, más bien, avanzaron hacia Despair, quien sólo observaba la situación, con un gesto divertido en el rostro.
—Vamos a demostrarles el poder de nuestro Amor Oscuro —dijo Keres.
—¡Sombría Fatalidad! —exclamaron los servidores de Despair, al unísono. Una gran masa de energía se materializó enfrente de Serena y Seiya. Serena levantó una espada, la misma que anteriormente hubiese blandido Sailor Galaxia y, cruzándola con la de Seiya, crearon una barrera que desvió con facilidad el ataque enemigo.
—No es posible… Nuestra más poderosa combinación —espetó Keres, con los ojos desorbitados —Esto… no tiene ningún sentido. Los guerreros del universo, no eran más que un puñado de insignificantes seres humanos moribundos. Es impensable que…
—Keres, Keres, ¿acaso no has aprendido nada en todo este tiempo? —le dijo Despair, hablándole como se le habla a un niño pequeño —¿Qué te he dicho acerca de subestimar a tu oponente?
—Mi Señor, es que… —empezó ella. Despair negó con la cabeza y se acercó a sus servidores.
—Esta joven pareja me ha enseñado algo importante hoy. Y es momento de que lo ponga en práctica —Despair atravesó el pecho de Thanatos y Keres con sus manos desnudas. La sangre comenzó a brotar de sus cuerpos, ante la atónita mirada de Serena y Seiya —Así es, otórguenme sus poderes, para que pueda vencer a estos patéticos niños y podamos, de una vez por todas, iniciar está Oscura Utopía.
—Santo cielo, ¿qué acabas de hacer? —preguntó Serena, escandalizada, con los ojos cristalizados por las lágrimas —Ellos eran… los únicos amigos que te quedaban y tú simplemente… —la estridente risa del hombre interrumpió el diálogo de la rubia.
—¿Amigos? Princesa Serena, ¿estás hablando en serio? No, claro que no. ¡Tienes que estar bromeando! —volvió a reír —¿Amigos, estos sujetos inútiles? ¡Jamás! Simplemente son herramientas, peldaños de una escalera, que me ayudaron a alcanzar la cima. En este momento, soy un ser perfecto, no necesito eso que ustedes llaman "amigos". Además, ¿por qué estás teniendo compasión de tus enemigos? ¿Podrías ser más ingenua, princesa Serena? ¿No fue, acaso, tu ingenuidad la que acabó con la vida del hombre que amabas en el pasado? —la rubia se mordió el labio.
—El corazón puro de Serena es algo que tu diminuta mente jamás sería capaz de comprender —intervino Seiya, apuntando a Despair con su espada —Tú, quien simplemente utiliza a los demás para su propia conveniencia, jamás entenderá los sentimientos de nosotros, los "insignificantes humanos". Pero está bien, no necesitas entenderlo, porque vamos a acabar contigo, aquí y ahora, así como lo hicimos con tu hermano, Chaos.
—Son más ingenuos de lo que pensaba si son capaces de compararme con mi inútil hermano Chaos —replicó Despair —No, yo poseo un poder mayor, un poder con el que Chaos ni siquiera soñó. Y hoy, finalmente, voy a apoderarme de este Universo y moldearlo a mi antojo.
—¡Pelea, Despair! —exclamaron Serena y Seiya, al unísono, atacando al mismo tiempo con sus espadas. Despair entonces desenvainó una espada negra con el mango dorado y bloqueó el ataque con facilidad.
El duelo de espadas continuó con un Despair que simplemente se defendía de las poderosas estocadas de la pareja, como si estuviese jugando con ellos. Era casi como si estuvieran danzando por toda la habitación. Se notaba la maestría de Despair y la inexperiencia principalmente de Serena, quien comenzaba ya a mostrar signos de fatiga. La lucha continuó hasta que Despair arrojó un hilo negro con el que sujetó a Serena, arrojándola al aire. Seiya la sujetó antes de que se golpeara, pero en su descuido soltó el arma y la espada de Despair se clavó en su brazo derecho.
—¡Seiya! —exclamó Serena, alarmada, al ver la sangre brotar de la herida. Despair lanzó otro ataque con su espada y Seiya rodó para proteger a Serena con su cuerpo. Esta acción le dejó una herida en la espalda —Seiya, deja ya esto, no tienes que estar protegiéndome todo el tiempo —añadió ella, con lágrimas en los ojos.
—Bombón… por favor entiende que no podría soportar ver cómo te lastiman —replicó él —Ya te lo había dicho, ¿no es así?, que daría mi vida por ti gustoso de ser necesario.
—¡Cállate! —gritó ella, incorporándose y golpeándolo en el pecho —¡No quiero ver cómo mueres por mí! ¿Acaso no te he dicho ya que no podría vivir sin ti?
—Ah son tan adorables que me dan ganas de… vomitar —dijo Despair —Lo mejor es que acabe con los dos al mismo tiempo para que puedan encontrarse en el otro mundo. ¡Mortal Desesperación! —un rayo plateado de energía se dirigió a ellos.
—¡Resplandor Lunar! —la rubia levantó una barrera protectora, dándole tiempo a Seiya para recuperarse y levantar él también el escudo solar —No somos tan débiles, Despair.
—Bombón, será mejor que dejemos de jugar y lo ataquemos con todo nuestro poder —comentó Seiya, apoyándose en el hombro de su compañera para poder mantenerse en pie.
—El poder de todos los portadores de la luz de este Universo se encuentra en nuestro interior —dijeron ambos —¡Despierta ahora, poder de luz, poder de Creación! —sus auras comenzaron a hacerse más poderosos, más grandes, asombrando a Despair —¡Resplandor Universal!
El gigantesco resplandor envolvió la habitación por completo. No había lugar, ni en Kinmoku ni en ningún rincón del universo que no hubiese sido cubierto por el hermoso resplandor del Sol y la Luna. Incluso en la Tierra, los descendientes de los guerreros del universo vieron brillar nuevamente la luz de la esperanza. Un profundo silencio invadió Kinmoku y, cuando la luz se desvaneció, ya no había rastro de Despair.
Seiya cayó de rodillas al suelo, completamente agotado. Serena le siguió pronto. Ambas espadas habían desaparecido. Las transformaciones también parecían a punto de desvanecerse. Pero ambos se miraron con una sonrisa en el rostro. Sí, acababan de utilizar todo su poder, todo el poder que sus amigos les habían confiado, pero finalmente, el universo podía estar en paz.
O, eso era lo que creían.
Hasta que una sonora carcajada femenina hizo que se les helara la sangre. Escucharon los inconfundibles pasos de quien camina con zapatos de tacón y voltearon lentamente la cabeza, sólo para encontrarse con Galantis.
Sonriendo, Galantis comenzó a aplaudir.
—Bien, bien, bien, esa ha sido una gran hazaña, príncipe Seiya, princesa Serena —dijo la mujer, colocándose frente a ellos —Miren que acabar con Despair de un solo golpe. No cualquiera puede presumir de tal hazaña, ¿verdad?
—¿Qué demonios estás haciendo tú aquí? —le preguntó Seiya.
—Ah, esa es una historia bastante interesante —respondió —Así que, ¿por qué no se las cuento mientras descansan, cómodamente recostados en el piso? —con un movimiento de su mano, Serena y Seiya quedaron pegados al suelo.
—No puedo… moverme —se quejó Serena.
—Esa es la idea, princesa Serena. Descansen mientras les cuento mi historia —Galantis se sentó en el suelo y comenzó a pasar sus dedos por el largo cabello de Serena —Hace mucho, muchísimo tiempo, nacieron dos hermanos. Estos dos hermanos son conocidos actualmente como Chaos y Despair, los Hermanos de la Destrucción y muchos otros sobrenombres que en este momento no logro recordar.
"El caso es que, para no hacer tan largo el relato, cierto día estos hermanos quisieron apoderarse del Universo, pero unos seres desagradables los sellaron. El sello decía específicamente que ambos hermanos jamás podrían estar juntos de nuevo. Es decir, en caso de que lograran liberarse, sólo uno de los podría despertar, mientras el otro seguía siendo prisionero del sello. Pues bien, Chaos fue el primero el liberarse. Ideó con plan para apoderarse del Universo, pero lamentablemente, fracasó.
Su hermano, Despair, aprendiendo de los errores de Chaos, también ideó su propio plan. Despair fue extra cuidadoso y, como plan de contingencia, dividió su propia alma en cuatro fragmentos. Uno de los fragmentos lo colocó en el que siempre había sido su cuerpo "real". Los otros tres los colocó en un recipiente que luciera más débil y lo escondió, hasta el momento en que lo necesitara otra vez"
Galantis se puso de pie. Serena y Seiya se miraron, con ojos desorbitados, comprendiendo entonces las palabras de la mujer. Al notar la chispa del entendimiento en los ojos ajenos, Galantis sonrió ampliamente. Chasqueó los dedos y la telaraña cobró vida para enroscarse en los cuerpos de los guerreros, asfixiándolos.
—Así que, como ven, acaban de utilizar todo su poder para acabar con la parte más débil de mi alma. Lo que me deja libre para concluir el plan que se ha gestado en mi cabeza desde aquel día en que la luz del Sol y la Luna se atrevieron a sellarnos a Chaos y a mí.
—N-No t-te… dejaremos…—balbuceó Serena, quien apenas era capaz de respirar.
—Ya no hay nada que ustedes puedan hacer —dijo Galantis —Pronto morirán. No los he matado aún porque quiero que sean testigos de ¡mi amada utopía! ¡Mi utopía oscura!
Un manto oscuro comenzó a cubrir el planeta Kinmoku. Donde antes había pastos verdes, ahora se extendían pantanos. Rosas negras comenzaron a florecer. Las estructuras se levantaron, imponentes y oscuras, recordando a los castillos embrujados de los cuentos de hadas. La oscuridad pronto se expandió por el resto del Universo, desde el planeta Tierra hasta el lejano Plutón. Nada escapaba a la oscuridad de Despair.
—¡Maldición! —gritó Seiya, viendo cómo Galantis extendía los brazos para recibir la llovizna que se filtraba por el agujero enorme en el techo —¡Maldita sea!
—¿Acaso… ya no hay nada que podamos hacer? —se preguntó Serena, mordiéndose el labio para acallar el sonido de su llanto —¡No! ¡Me niego a rendirme! —pero luchar contra la telaraña simplemente le provocó nuevas heridas en el cuerpo —¡Rayos!
Una montaña se levantó justo debajo de ellos, coronada con un trono negro y plateado, al cual se podía ascender por unas escaleras rojas. Serena y Seiya, inconscientes por la pérdida de sangre causada por las numerosas heridas que les provocó la telaraña, estaban a ambos lados del trono.
—Hora de quitarme este molesto disfraz —dijo Galantis y volvió a tomar la apariencia masculina de Despair. Ascendió por las escaleras y se sentó en el trono. Chasqueó los dedos y, manipulando a Serena con los restos de la telaraña, hizo que le sirviera una copa de vino —Entonces, bien, ¡criaturas de todo el Universo! ¡Escuchen la voz de su amo! ¡Arrodíllense ante el gobernante del Universo, el gran Despair!
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Mientras tanto en la Tierra…
—Entonces, ¿todo ha terminado? —dijo Tatsuya, cayendo de rodillas al suelo y agachando la cabeza para que nadie pudiera ver su rostro surcado de lágrimas —¿Ha dejado de brillar para nosotros la luz de la esperanza?
—¿Es este nuestro irremediable futuro? —se lamentó Héctor —¿No queda nada más que podamos hacer?
—Mamá y papá no han muerto todavía —dijo Serenity —Y, aunque todos nosotros estamos a punto de desaparecer, aún hay algo que podemos hacer.
—Serenity… —Seiichi miró la decisión en los ojos de su hermana y recordó a su madre, sonriendo —Por una vez, la cabeza hueca tiene razón. No podemos simplemente quedarnos de brazos cruzados —añadió, mientras la voz de Despair retumbaba en la Tierra.
—Sei, lo siento, pero yo ya no tengo fuerzas para continuar —dijo Tatsuya, completamente derrotado. Aika se puso enfrente de él, lo tomó del rostro para mirarlo a los ojos y le propinó una bofetada que lo hizo sobresaltarse.
—Maldito egoísta, ¡no eres el único que está sufriendo! —gritó Aika —¡Ponte de pie de una vez! ¡¿Acaso no eres un hombre?! ¡¿Haz olvidado quiénes son tus padres?!
—Aika… —Tatsuya parpadeó un par de veces, antes de ponerse de pie y abrazar a la muchacha —Qué vergüenza, mira que necesitar que una chica como tú me consuele —ella intentó liberarse, pero él no la dejó —Bien, supongo que me merecía esa bofetada, pero, ¿en verdad tenías que pegarme tan fuerte?
—Te lo mereces, idiota —lo reprendió Aquiles, con una risita.
—Aika, eso es, ¿un sonrojo? —comentó "inocentemente" Selene.
—¡Cállate y ponte a trabajar, mocosa!
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En el próximo capítulo, el desenlace de la batalla que decidirá el destino del universo. ¡No se lo pierdan!
