CAPITULO 52: DESCUBIERTA. NO SABEMOS AÚN LOS EFECTOS.
"Y aquí tienes… la hierbabuena." Le dije pasándole una bolsita con hojas que había podido recoger cuando me hizo una lista con hierbas que necesitaba y estábamos en los alrededores de la reserva con mi moto recogiendo una mochila de plantas y demás cosas que necesitaba y mientras parecía estar anocheciendo. "Y ahora será mejor que volvamos a casa, comienza a anochecer."
"Cierto." Me dijo. "Es… no me gusta la noche."
"Pero ahora estás conmigo." Le dije sonriéndole. "No tienes por qué temer a los peligros nocturnos, yo te protejo ¿cierto?"
"Sí." Dijo sonriendo.
"Por cierto, esta noche sí que sí, te tienes que venir a cenar a casa." Le dije. "Haremos los dos la cena y le daremos una sorpresa a mi madre. ¿Te apetece?"
A mí no, me apetecía más cenar los dos solos, en su casa, sin mi madre, pero sabía que para ella la familia sí era importante y por tanto supongo que le apetecería más una cena con mi madre que los dos solos; y no me equivoqué, la idea pareció gustarle tanto como para ampliar aún más su sonrisa subiéndosele un poco el rubor a las mejillas mientras aceptaba mi invitación.
"Pero primero tenemos que llevar las plantas." Me dijo.
"Desde luego." Afirmé. "Mañana podemos ponernos a…"
"Es… lo siento, mañana tengo que…" Dijo tartamudeando como cuando le daba apuro algo. "Iba a ir a hablar con Madame Maxime y… igual estoy fuera un par de días."
Mieeeeeeeerdaaaaaaaa…
Joder, no había caído en que en cuanto llegase iba a intentar volver a los ensayos puesto que, como había comprobado, sus piernas volvían a estar en perfecta forma y por el tacto diría que hasta fuertes de nuevo.
"Es… ¿te importa?" Me dijo.
"Nah, no te preocupes." Le dije intentando sonreír. "Seguro que te vuelve a adorar, eres adorable y eres la mejor, y si esa vieja no lo sabe ver aunque hayas estado fuera de circulación un tiempo entonces es que está ciega y es más bruja de lo que pensaba." Sentencié haciéndola reírse tapándose la boca lo que me hizo sonreír feliz.
Esa chica era genial, me encantaba esa dulzura que irradiaba, la pureza de su ser solo mancillada por mí.
Era extraño, cada vez que pensaba en ella como chica comenzaba a entrarme calores raros que solo me entraban con ella, con cuidado la ayudé a sentarse en el asiento trasero de mi moto y fui con cuidado y no demasiado rápido por el camino de vuelta a la reserva.
Aunque creo que a ella no le hacía demasiada gracia moverse en una moto a mí me gustaba que por precaución se agarrase con fuerza a mí, pegándose por completo a mí y haciéndome sonreír mientras circulaba hasta llegar a casa.
"¿Vas dejando eso mientras yo voy preparando la cocina?" Le dije mientras me daba su casco que yo le había dado para que pudiese ir más segura.
"Sí, es... voy a tardar un poco, tengo que poner algunas a secar y otras... ponerlas en botes." Me dijo.
"¿Necesitas una mano?" Le dije.
"No, tranquilo." Me dijo sonriendo. "Puedo sola."
La verdad es que aunque no supiese hacerlo me hubiese gustado echarle una mano, ahora y siempre y para lo que necesitase.
Pisé en el suelo arrancando para dar la vuelta en el sitio antes de apresurarme a casa y aparcar la moto en casa para echarle por encima el trapo de guardarla y antes de entrar no pude evitar echar una ojeada rápida hacia la casa de Holly y verla a través de una ventana poniendo unas hojas en papeles de periódico peleándose para ponerlas bien lo que me hizo sonreír al ver cómo Pup le quitaba el periódico y oírla gritarle cuando se dio cuenta para perseguirle.
Con esa imagen entré en casa y fui a la cocina, abrí el frigorífico para buscar algo que pudiésemos hacer de cena y encontrando un buen pescado que podíamos asar si ella sabía cómo y creo que lo sabía y verduras como para hacer una ensalada y sacándolas a la mesa para ver qué podíamos hacer con eso.
Entonces volví a la ventana para mirar a ver cómo le iba, fue extraño, porque vi flases dentro de su casa y cuando vi un tipo cerrando las cortinas fue cuando reaccioné y casi destrozo la puerta al abrirla de golpe y cerrar con un portazo antes de hacer los 300 metros lisos en tiempo record para llegar de mi casa a la suya y entrar sacando la puerta de sus goznes con un empujón antes de ir furioso al salón donde podía oír las voces antes de entrar. En cuanto llegué allí me encontré con unos tíos raros allí vestidos con abrigos negros y la mayoría con capuchas de ropa bajo estos o alguno con una especie de gorros raros, todos rodeando a Holly que estaba de rodillas en el suelo.
"¡Hijos de....!" Rugí antes de explotar para convertirme en lobo y enseñarles los dientes.
"¡Tranquilos todos!" Dijo Holly poniéndose en medio de ellos y de mí con una asombrosa rapidez. "Embry, tranquilo." Me dijo moviendo su manita hacia mí indicándome que me calmase. "No pasa nada... todo está bien..."
"¿Quién es este, blanquita?" Le dijo un tipo de pelo blanco que le salía un mechón bajo la capucha y mirándome tras ella.
"Es mi pareja." Le dijo Holly suavemente sin bajar la mano de cómo la tenía hacia mí y sin moverse. "Creo que piensa que sois una amenaza."
"Como que tener un lobo del tamaño de una vaca en tu casa es normal." Le dijo otro.
"Nosotros no somos los que hemos roto la puerta." Dijo un tercero que ocultaba su identidad con una especie de casco bajo la capucha de la capa y por la que salía un poco de pelo blanco también.
No fallaba, todos tenían los ojos rojos salvo uno que los tenía amarillo luminoso como un animal salvaje y alguien que apareció entre ellos abriéndose paso entre ellos.
"¿Estás bien?" Me dijo haciéndome caer en la cuenta que no era la primera vez que le veía y poniéndome en posición de defensa hacia ellos preparándome para saltar por encima de lo que Holly medía para pillarles si hacía falta.
"Embry, no." Me dijo ella dando unos pasos más hacia mí. "No están aquí para hacernos daño."
"Permíteme que lo dude." Pensé sin dejar de gruñirles a todos.
"Está bien." Me dijo. "Todo va bien."
Era raro, mientras me abrazaba me di cuenta de algo, olía a sangre, aquello no era bueno, así que me senté en los cuartos traseros sin perder de vista al resto y con una pata la estampé contra mi pecho puesto que me estaba abrazando el cuello.
"Tranquilo, todo está bien..." Me dijo.
"Blanquita, tenemos que acabar." Le dijo el pelirrojo que parecía ser el jefe allí. "¡Woha!" Exclamó cuando fui a tirarle un mordisco cuando fue a tocarla haciéndola que se agarrase con fuerza porque casi la derribo sin querer y yo la levantase de nuevo en sus pies. "Chica, deberías tener a tus perros atados."
Eso me hizo gruñir.
"Tranquilo, no lo decían en serio." Me dijo acariciándome la cabeza con cariño. "¿Te importa volver a ser tú?"
Entonces la miré y sacudí la cabeza para mirar a los tipos.
"No nos harán nada, tranquilo." Me dijo. "Han venido por mí."
"Estamos aquí para ayudarla." Me dijo el pelirrojo. "Venga chicos, capuchas fuera. Shadow, aparece, porfavor."
Fue extraño, todos fueron quitándose las cosas que llevaban tapándoles la cabeza y entonces me di cuenta que salvo el jefe y el tal Shadow que apareció de la nada tras nosotros el resto tenían el pelo blanco.
"Embry, por favor, destrasformate." Me dijo Holly.
Aún un poco con la mosca tras la oreja comencé a destrasformarme abrazándola para protegerla sin perderles de vista al resto de tipos, todos apestaban que no veas delatándoles al momento que me acerqué a la casa.
"¿Qué hacen ellos aquí?" Le dije.
"¿Ya te acuerdas de nosotros?" Me dijo el pelirrojo-castaño de mecha blanca en el flequillo, el jefe allí.
"De vosotros dos, el resto no los conozco." Afirmé señalándole al castaño ceniza y a él.
"Son el resto del sector Vam. del equipo." Me dijo. "Charm, y yo que nos conoces, Dark que es el más viejo del grupo, Icy, Fury que como el nombre indica es el más rabioso, Shadow que no sabemos el nombre pero le llamamos así porque se mete en las sombras y no hay dios que le pille, y Silence que tampoco sabemos el nombre pero no habla."
"A mí sí." Dijo Holly sonriendo. "Es divertido hablar con él."
"Sí, y tú le llamas hablar hasta a conversar con animales." Le dijo el tal Charm. "¿Ya la has visto hablando de lo que han visto unos animales en el bosque cuando busca algún rastro?" Me dijo a mí.
"NO, y no pienso hacerla hacer cosas raras." Le dije. "Y otra vez, ¿qué estáis haciendo aquí?"
"Ayudándola." Me dijo el jefe. "Con su problema."
"Boss, es... creo que no sabe nada." Le dijo Holly suavemente.
"¿De qué no sé nada?" Le dije.
Entonces me soltó suavemente y dio unos pasos atrás para bajarse el cuello de la ropa y echarse el pelo de un lado hacia al otro revelando un costado del cuello con un gesto fluido y suave.
Entonces me fijé en el resto.
"Cuando Carlisle me curó cuando me atacaron no... creo que no acabó de quitar todo lo que había." Me dijo suavemente poniéndose un dedo sobre una de las cicatrices casi imperceptibles que le habían quedado del primer ataque.
"No..." Le dije viendo por dónde iba.
"No sabemos del todo cómo le ha afectado." Dijo el tal Boss que al parecer era el pelirrojo-castaño. "El caso es que una vez al mes más o menos tenemos que acudir nosotros a echarle un ojo e intentar comprobar un par de detalles."
"No... no es posible..." Dije.
Primero lo de sus poderes, y ahora esto... era demasiado. Tenía que ser una pesadilla, pero siempre podía haber algo peor.
Con cuidado se apartó un poco la falda levantándola un poco y parando mientras se mordía el labio.
"No tienes por qué seguir." Le dijo Charm. "Esa no nos la has enseñado a nadie aquí, así que... da igual que la vea un chucho del demonio."
"Eh, no es ningún chucho." Le dijo Holly como le contestaría yo a mis amigos.
"Vale, vale… lo que tú digas." Le dijo el tipo.
"¿Qué pasa?" Le dije.
"Es… hace uno o dos años estuvieron a punto de…" Murmuró.
"¿A punto de qué?" Le dije.
"De convertirme." Afirmó levantando un poco más y dejándome ver una especie de mancha de media luna solo en el pico inferior que desde luego la vez anterior no estaba ahí.
Eso me hizo dar dos pasos atrás y caerme de culo al tropezar con la mesilla tirando la lámpara también.
"No… no es posible…" Dije. "Tú también no…"
"Pues si se pone así por decirle que casi la convierten a saber qué pasaba si se entera del resto." Masculló el tal Fury.
"Embry, eh, tranquilo." Me dijo Holly. "Es… todo está bien. ¿Ves? Estoy aquí, soy yo…" Afirmó viniendo y arrodillándose junto a mí.
Aquello no podía ser real, debía ser una pesadilla.
"A ver, tenemos muy claro que no te gustamos y tú a nosotros tampoco nos haces demasiada gracia." Me dijo uno de los callados, el de pelo blanco y semi-casco que tenía una cicatriz terrible en la mejilla. "¿Te importa dejarnos acabar y nos vamos?"
"Primero hay que cerciorarse que ella está bien." Le dijo Boss antes de mirarme. "Será mejor que esperes fuera."
"No." Me negué.
Entonces todos miraron a Holly.
"Embry, por favor…" Me pidió Holly susurrando como con dolor. "Esto solo te hará más daño, es… por favor, espera fuera…"
"Cielo, no puedo dejarte a solas con estos tíos." Le dije en Quileute. "Si te hiciesen el menor daño… no podría perdonármelo."
"Embry, sé cómo veis vosotros lo que vamos a hacer, no quiero que sufras tú también." Me dijo.
"¿También?" Le dije. "¿Eso significa que tú sufres mientras te hacen lo que sea que te hagan? Ahora con más motivo me quedo."
"Por favor…" Me rogó. "Tú dices que te mueres si me haces daño… yo no soporto la idea de hacértelo yo a ti."
Sentí que mi voluntad comenzaba a doblegarse ante su insistencia, pero entonces sacudí la cabeza y recuperé la fuerza.
"No." Repetí.
La vi poner una cara de dolor y entonces el que parecía el jefe pareció dar vueltas a algo antes de que Holly le mirase.
"Vale, quédate bajo tu responsabilidad." Me dijo. "Pero puesto que ella no quiere que lo veas… yo que tú no miraría y para evitar tentaciones creo que te vendaremos los ojos."
Aquello no me gustaba, pero al menos fue Holly la que lo hizo.
"¿No será peligroso que…?" Dijo ella.
"Si él promete no hacer nada, no." Afirmó Boss.
"No haré nada siempre y cuando no le hagáis el menor daño." Les dije.
"Es…" Murmuró Holly. "Duele, pero… lo prefiero a… perder la conciencia."
"¿Cómo que perder la conciencia?" Le dije.
"Por ser… tengo que tener la sangre bajo control para…" Dijo.
¡Así que eso era!. ¡Iban a tocar su sangre!
Fui a incorporarme pero noté un par de brazos sujetándome abajo.
"Lo siento." Me dijo Charm. "Será mejor que no te muevas."
"¡Suéltame!" Le dije. "¡¿Qué le vais a hacer?!"
"Es mejor que no lo sepas." Me dijo alguien.
Entonces noté algo extraño, como si se me durmiesen todos los músculos a la vez.
"Eh, a este le pasa algo." Dijo el que me sujetaba.
"Cielo, será mejor que dejes de hacer eso." Le dijo Boss. "Si gastas energía es peor."
"No quiero que Embry…" Dijo suavemente.
"Ya, pero eso no ayudará nada." Le dijo él. "En fin… comencemos. ¿Lista?"
"Hum." Asintió ella suavemente.
Fue extraño, aunque no podía ver porque tenía la venda, aunque no podía moverme para soltarme… podía oírla, olí su temor, pero no la oí moverse lo más mínimo.
Oí algo metálico tras un plop como si hubiesen descorchado algo y entonces oí el siseo con gemido de Holly.
"Shhh…" Le dijo el tío con cierto tono de cariño como si estuviese dirigiéndose a una niña. "Tranquila… ya está… ya pasó…"
Fue demasiado raro, aunque hice todo lo que pude por soltarme no pude moverme, mis músculos no me hacían caso.
"¡Dejadla en paz, malditos cobardes!" Les grité.
"Eh, no le toquéis un pelo." Dijo una voz que podía reconocer como el jefe. "Va, cielo. Un poco más."
Pasó un minuto, dos, tres… y entonces todo volvió a la calma y oí de nuevo el siseo de Holly.
"Tranquila, ya pasó…" Le dijo el jefe mientras yo notaba de nuevo mis fuerzas de vuelta. "¿Cómo estás ahora?"
"Mejor." Dijo ella suavemente mientras yo me arrancaba la venda de los ojos. "Pica…"
"Ahora será mejor que descanses un par de minutos." Le dijo el tipo sujetándole un pañuelo contra el cuello con cierta firmeza y fuerza pero sin hacerle daño siquiera. "Ya sabes cómo va; lo que si quieres… la próxima vez podríamos llevarte a otro sitio para evitar visitas e interrupciones indeseadas."
"No, es… no voy a moverme de aquí." Negó ella suavemente mientras yo corría a rodearla en mis brazos.
Entonces lo vi. Aquel tipo le había sacado sangre, mi primer instinto fue levantar los labios para mostrarle los colmillos en un gesto de amenaza.
"¿Qué le habéis hecho?" Le dije.
"Solo le hemos quitado sangre para evitar que se envenenase y la hemos cambiado por sangre de trasfusiones de su grupo." Me dijo. "Aún estamos intentando encontrar la forma de eliminarla del todo y su cuerpo parece bloquear la expansión del veneno, pero no es totipotente y el veneno es muy rápido para reproducirse, y si se cansa, aún más."
Por un segundo, por primera vez en ese tiempo, me di cuenta de a qué se referían. No hacía ni 3 días que estaba de vuelta y yo solo la había conseguido cansar cada vez que la poseía, solo había sido una vez, pero al parecer debía haber sido fuerte.
"Ha sido mi culpa." Murmuré.
"Eh, eres un tío." Me dijo Charm divertido dándome una palmada. "Cada cual tiene unas necesidades. ¡Ay!" Dijo como si le hubiese quemado. "¡Blanquita!"
"Eh, guarda tus poderes para fines mejores." Le dijo el tal Boss señalándola con el dedo.
"¿Le habéis encontrado?" Le preguntó ella.
"Aún no, pero no te preocupes, esto es paraíso seguro." Le dijo guiñándole un ojo. "En fin, nos vemos al mes que viene."
"Por encima de mi cadáver frío y sin vida." Mascullé cuando desaparecieron por la puerta de la despensa y salía un destello fuerte por debajo de la puerta unos segundos antes de centrarme de nuevo en Holly. "¿Estás bien?"
"Lo estaré." Asintió suavemente. "¿Te importa…? Abrázame para que se me pase, por favor…" Acabó susurrando con los ojos cerrados enterrando su cara en mi pecho desnudo.
"Eso ni se pide." Afirmé abrazándola firmemente pero con mucho cuidado y notándola que estaba algo fría por lo que la pegué más a mí y comencé a frotarle la espalda intentando hacerla entrar en calor.
Aquello era extraño, casi no parecía ni real, pero allí estaba y la prueba era que parecían haberle sacado litros de sangre y ella seguía como siempre solo que mucho más fría, como supongo que estaría Nessy puesto que no llegaba al frío 'vampírico'; sin embargo, enseguida pareció recuperar el color pálido de siempre y su cuerpo volvió a coger su temperatura de humana 'fresca'.
"¿Te encuentras ya mejor?" Le dije mirándole de nuevo la marca del cuello sin poder entender cómo era posible que no me hubiese dado cuenta la noche anterior ni las anteriores que había dormido con ella en la misma cama con ella entre mis brazos; por no decir cuando habíamos acabado fusionándonos en uno solo o cuando exploramos el uno el cuerpo del otro después.
"Hum." Asintió suavemente sin separarse. "Es… me gusta estar así."
Sonreí divertido, a mí también me encantaba aquel simple gesto íntimo que no pasaba de abrazo y punto, así que apoyé mi cabeza sobre la suya y después de unos segundos la bajé para besarla.
"Deberíamos ir a preparar la cena." Le dije. "Si no, no será una sorpresa para mi madre."
"Cierto." Dijo suavemente pero sin separarse tampoco. "Un minuto más, por favor…"
"¡Eh, tú lo que intentas es robarme mi energía!" Le dije bromeando y haciéndola sonreír.
"Me recargas con tu calor." Me susurró haciéndome sonreír como ella.
(Salto espacio-temporal)
"Vaya… esto sí que es un trato de reina." Dijo mi madre mientras llevábamos la comida a la mesa. "Llego a casa y tengo la cena ya hecha. ¡Y qué mesa! Digna de un restaurante de lujo."
"Lo ha hecho Holly." Le dije sonriendo. "Pero creo que lo podías adivinar, a mí… no se me dan demasiado bien estas cosas."
"Pero tú has hecho el pescado al horno." Me dijo Holly suavemente.
"Supervisado por ti." Le dije divertido.
"Menos mal que al menos ahora has vuelto, hija." Le dijo mi madre. "Mi hijo estaba tan preocupado que no parecía ni él. Lo que sí, por las noches no me digas cómo eso no le robaba el sueño. Yo creo que soñaba con algún ángel…" Afirmó sonriendo y haciéndole a Holly sonreír.
"¡Mamá!" Me quejé.
"Ay, hijo, no seas así." Me dijo. "Para una vez que me presentas a tu novia…"
"¿Y quién te ha dicho que sea mi novia?" Le dije.
"Una madre sabe esas cosas." Me contestó divertida y orgullosa.
"Ya, muy lista eres tú, mamá." Le dije mientras Holly servía la cena.
"Pues que sepas que no puedo estar más contenta." Me dijo. "Está claro que por una vez has sentado la cabeza y has elegido bien. Lo que no entiendo es qué hace una chica tan lista, educada, mañosa y elegante como nuestra pequeña Holly con alguien como tú, hijo."
"Embry es muy bueno conmigo." Le dijo Holly sonriendo y sirviéndose su plato tras habernos servido a nosotros. "Me cuida mucho y me ayudó mucho cuando estuve enferma."
"Hombre, otra cosa no, pero corazón… mi hijo tiene un corazón que no le cabe en el pecho, y no lo digo porque sea su madre, que conste."
"Desde luego." Le dijo Holly sonriendo y cogiendo la cuchara para coger sopa y soplarla con mucha delicadeza antes de llevársela a la boca con un gesto fluido y elegante haciéndome que se me cayese la sopa de mi cuchara mirándola.
"Hijo mío, a ver si comes con un poco más de recato." Me dijo mi madre frotándome con una servilleta. "Mira cómo te has puesto; claro, como luego la que tiene que lavártelo soy yo…"
"Mamá, por favor, que no soy un niño de teta." Le dije parándola.
"Si quiere yo puedo…" Dijo Holly suavemente. "Si las quita ahora salen mejor."
"No, mujer." Le dijo mi madre. "Faltaría más, tú eres la invitada. Encima de que has hecho la cena… ya la quitaré yo cuando la eche hoy a lavar."
"No me improta, de verdad." Le dijo Holly levantándose. "Venga Embry, déjamela, intentaré sacar la mancha y así se lavará mejor."
"De verdad, no te molestes." Le dije. "Ya lo hago yo." Afirmé yendo a la cocina para coger el jabón de piedra y mojar las manchas sin camisa para frotarlas con fuerza hasta casi romper la camiseta, eso sí, de las manchas ni rastro.
"Hay que ver, que suerte tengo." Dijo mi madre. "Sabes qué. Me gustas."
Eso sí que me dejó a cuadros y supongo que a Holly también, no sabía que mi madre tenía esas tendencias.
"Sí, sí, me gustas." Afirmó mamá. "Me caes bien, ojalá este estúpido de hijo mío no la fastidie y te pierda. Me parece que serías una nuera de bandera."
"¡Mamá!" Le dije volviendo deprisa como quien no quiere la cosa y viendo que Holly estaba sonriendo pero como un tomate. "Por dios, vas a asustarla."
"Haz el favor de echar eso a la ropa sucia. Y ponte algo más encima." Me dijo. "Y date prisa, chico, se te va a enfriar la cena."
La verdad es que mi madre era la repera. Como siguiese haciendo eso iba a conseguir asustar a Holly, eso por no decir que cuando acabamos de cenar nos hizo esperar en el salón mientras ella fregaba y cuando acabó me dijo que saliese a por la perra porque iba a llover.
Cuando volví Holly estaba de nuevo como un tomate mientras mi madre le decía que estábamos teniendo una temporada malísima para las tormentas porque la noche anterior había habido una sobrecarga de nuevo y habían saltado algunas bombillas por ahí además de que los perros habían andado inquietos.
Luego se había reído diciendo que íbamos a ser familia porque Pup y nuestra perra estaban haciendo incesto y que estaba pensando en esterilizar a la perra para evitar que entre los dos llenasen la casa y la reserva de cachorritos.
(Salto espacio-temporal)
"Menuda noche…" Dije mientras acompañaba a Holly a su casa. "Oye, disculpa a mi madre, es… eres la primera chica que llevo a casa no de la familia ni Leah y creo que se ha emocionado y todo."
"No importa." Afirmó ella sonriendo. "Es… me cae bien tu madre. Es cálida."
"Sí, pero de vez en cuando tiene unos puntazos… como lo de que le gustabas, parecía a saber qué." Le dije mientras llegábamos al porche y se apoyaba para sentarse allí.
"No, es… ya ha dicho que pretendía decir que le caía bien." Me dijo sacudiendo la cabeza. "Supongo que le he caído bien."
"Coño, de toda la vida le has caído bien." Le dije dándome cuenta tras decirlo de que había soltado un taco. "Tu tía y ella eran amigas, le dolió cuando murió."
"Sí, es… la tía era muy buena persona." Me dijo asintiendo suavemente. "Murió de un achaque de edad, pero al menos creo que murió feliz."
"Sí, eso tengo oído." Asentí. "Por cierto, qué tal te encuentras tú de lo tuyo."
"Mejor." Afirmó. "Es… estoy un poco mareada y confusa al principio, pero… luego se pasa."
"¿Quieres que le diga a mi madre y me quedo para cuidarte?" Le dije.
"No hace falta." Me dijo sacudiendo la cabeza. "Me gusta tu compañía, pero… tu madre también querrá estar contigo."
"Sí, bueno…" Le dije. "Mi madre no sabe lo mío. Después de lo que le pasó a Harry Clearwater dejé lo de no decírselo porque me sentó mal darme cuenta que mi padre no era mi padre sino o el de Sam, el de Quil o del de Jake y que mi madre no me hubiese dicho nunca nada, y lo cambié por el temor de que le diese algo al enterarse."
"Tendría sus motivos." Me dijo ella. "Y la verdad es que respeto tu decisión."
"¿En serio?" Le dije sorprendido. "¿Tú no me vas a decir que debería contárselo y que podría asumirlo sin más?"
"No." Dijo suavemente. "Eso es tu decisión, entiendo que temas hacerle daño, pero…"
"¿Pero?" Le dije.
"Puedo entender a tu madre." Afirmó. "Supongo que no tiene que ser fácil ver que tu hijo no está en casa y no saber qué estará haciendo o dónde."
"Ya, pero supongo que estarás de acuerdo en que es mejor un hijo díscolo que un hijo que se trasforma en lobo para matar vampiros locos." Le dije.
Pareció pensar un poco y luego se encogió de hombros.
"Supongo." Me dijo. "Pero si fuese yo creo que me gustaría saberlo, me… a mí me ayudó a entenderte un poco mejor, aunque aún hay cosas que no entiendo del todo."
"Ya tendremos tiempo." Le dije besándole la cabeza antes de pasar a la frente, la mejilla y luego a los labios.
En este caso era un 'buenas noches', pero la verdad es que si fuese por mí estaría diciéndole eso así toda la vida; cada noche durante el resto de nuestras vidas.
