cote29: Si la tiene como novia es logico que lo haga jajaj (aunque sea molesto).
miko kaoru-sama: Los leo absolutamente todos, me encantan, es lo mejor de escribir una historia, así que agradezco mucho cuando las personas me dejan sus opiniones, aunque sea algo latoso, debo admitir que mientras más largor los rv más me gustan jajaja, es entretenido leerlos.
lady castillo: no te preocupes, te aseguroo que habrá mucho, pero muuucho drama jajaja, y eso que recién vamos en la primera parte jaajaj. Y en cuanto a lo otro, lo dije antes de comenzar esta nueva etapa, los únicos personajes que permanecerían serían los 3 principales y la familia de Kagome, siento si eso es una decepción.
tamyinu26: A ver que pasa con tus uñas despúes de este capitulo. ajjaa
Jezabel: Las simples dos palabras que quiero decirte las sabrás cuando leas el capitulo.
Laster mehr bizzarre: Siempre he pensado que los nombres de los personajes que salen en la sinopsis es por "quienes" son los personajes principales, no sólo quienes serán la pareja, en este caso también podría a Kiseki, pero lamentablemente él no es una personaje "oficial" de la historia real. Kagome e Inuyasha, nada de nada, eso quedó sanjado en el epilogo de "una decisión puede cambiar tu vida"
Sakura Ankokukari: Me alegra saber que tengo semejante poder de convencimiento y que te haya gustado tanto que en pocos días te la hayas leído toda (porque hay que admitir que es bastante larga jaja). En cuanto a lo otro, son buenas ideas, pero debo decepcionarte diciendo que en la sinopsis de esta nueva parte (cuando pedí que votaran por si seguía o no con una continuación) mencioné que sólo estarían los 3 personajes principales y la familia de Kagome, lo demás es todo nuevo o mis personajes de la parte anterior (aunque eso sólo incluye a Saiyo y Chung Li'Chuan). Por eso puse las advertencias y ese tipo de cosas.
Oí al destino decir que mi vida es mi perdición
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Uno: Mal momento. Mal amigo.
(Intro: Dabid Bolzoni - Yo soy aquel)
Sexto - Es dolorosos, punzante... no entiendo, no quiero entender... prefiero desaparecer.
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Kagome hacía todo lo que podía para convencer a Teo de que su novia no era una buena persona, de que se alejara de ella porque no estaba a salvo a su lado, pero él sólo reía y le decía que exageraba, no le creía, no le creía absolutamente nada, esa mujer se lo negaba todo, lo había hecho millones de veces cuando Kagome trataba de desenmascararla, y, extrañamente no se había vuelto acercar a ella y las veces en que Kagome e Inuyasha trataron de encararla ella sólo se alejó, sin mencionar que los primeros días luego de los acontecimientos, al igual que Kagome, tenía una marca en el cuello.
E Inuyasha seguía con su teoría de que Kiseki recordaba todo, pero Kagome no lo creía, si eso fuera cierto hace mucho tiempo que él se lo hubiese dicho, ella lo sabía bien, pero las constantes insistencias de su amigo le colmaron la paciencia, así que para que se convenciera, junto a Nell (claro que ella no sabía nada) planeo una salida en grupo al parque de diversiones. La idea era ir sólo los gemelos, Inuyasha y ellas, pero Suzuki se auto invito al evento y, como novia de Teo no se le podía decir que no. Así pasaron el domingo entero metidos en el parque, pasaron de juego en juego disfrutando, Kagome incitaba a Inuyasha a acercarse al menos de los Takeda para que comprobara que estaba equivocado, y así lo hizo, y se llevaron más bien de lo esperado, hasta entonces Inuyasha se había hecho amigo únicamente de Akatski, con Teo siempre había mantenido algo de distancia, quizás era por la sensación que le hizo creer que Teo podía acordarse de él, era la misma sensación de antaño que su orgullo reprimía por la disputa de una mujer, Kagome sonrió, quizás al fin las cosas podrían ser como siempre debieron ser y se convertirían en los mejores amigos. La pasaron bien, rieron con algunos tropiezos de Inuyasha y algunas escenas graciosas e insoportables de él mismo. Al final del día Inuyasha ya se había convencido de haber estado equivocado.
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Era lunes, Kagome iba de camino a casa cuando su teléfono suena, era Inuyasha, "Ven a la sala de arte" dijo, Kagome trato de protestar, pero él sólo soltó un serio "Ahora". Kagome llego hasta allá en un rato, era realmente molesto tener que devolverse, pero al ver el rostro de su amigo mantuvo absoluto silencio, estaba serio, sumamente serio.
-¿Qué hacemos aquí? - preguntó.
Aquella tarde, al terminó de sus actividades, subió hasta el tercer piso y se dirigió a la sala de arte, necesitaba algunas pinturas, su madre se las había pedido y era más fácil sacarlas de ahí que perder tiempo yendo a comprarlas. Esa misma tarde la profesora había estado contemplando la hermosa colección tras la puerta con llave, pero recibió un llamado de emergencia y se marchó del lugar sin siquiera cerrar la puerta. La puerta estaba junta cuando Inuyasha entro en el salón de clases y la vio, sintió curiosidad y entró. Ahora tenía que mostrárselo a ella. Entraron en el lugar, Kagome se quedó de pie en medio del cuarto, había manteles blancos por todas partes, cubrían los cuadros que se guardaban ahí, Inuyasha tomo la esquina de uno, estaba dudoso, sin embargo jaló y dejo ver los retratos. Kagome se paralizó, antes de que ella llegara Inuyasha se había encargado de dejar el cuadro que consideraba más importante en el centro, era ella, ella, el retrato de ella, se podía ver su espalda y hombro desnudo, su cuello ligeramente doblado y su rostro sereno, los cabellos azabaches caían tras su espalda.
-Te lo dije. – soltó.
-¿Qué tiene de extraño? Es sólo un cuadro, lo pintó hace poco – lo excusó.
-¿Qué no ves la fecha? - Kagome avanzó unos pasos – Es incluso antes de que tu familia te trajera de regreso, es del año pasado Kagome. – Y así era, la letra y firma de Teo en la esquina inferior derecha lo afirmaba.
Una lagrima cayó por su mejilla, olvido ese cuadro y presto atención a los otros, habían muchos, comenzó a registrarlos uno por uno. El lago, otra Kagome, el pequeño templo en el bosque, otra Kagome, la torre donde Chung fue sellado, otra Kagome, un dragón, el rostro de Tei, otra Kagome, Saiyo y Chung, otra Kagome, el bosque, incluso un Inuyasha, todos con fechas antiguas, todos con fechas anteriores a su regreso gracias a la Shikon no Tama, sin embargo, ella se negaba a creerlo, lo negaba rotundamente y, lo hubiese seguido negando si no fuese por un cuadro puesto cuidadosamente para que se viera bien, ahí estaba, un árbol con las flores más hermosas del mundo, un pequeño espacio de primavera en medio del invierno y dos personas con sus frentes unidas, eran ellos, era la última vez que se habían visto, cuando ella murió y él fue por ella, era la vez en que sólo la eternidad los esperaba. Entonces lo entendió, entendió porque él no quiso que viese ese cuarto, entendió que desde el primer instante él la había recordado, entendió que él siempre supo que ella le estaba hablando de él cuando decía que se había enamorado, entendió que Inuyasha había tenido razón, pero no entendió, no pudo entender por qué él no había dicho nada. Cayó de rodillas y lloró.
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Acostarse en el césped y descansar bajo la sombra de un árbol, eso era satisfactorio, por un momento lo hacía olvidar ciertas cosas, la brisa se sentí bien, la temperatura estaba perfecta, el resto de los estudiantes hacía su vida muy lejos de él, no tenía interrupciones, dejo caer su cuello hacia la izquierda y cerró los ojos, no pasó mucho tiempo hasta que los volvió a abrir, frente a él había otro rostro, lo miraba atenta.
-Higurashi…
-¿Tomando una siesta?
-No… Hace meses que no puedo hacer eso.
-Fue divertido, el parque de diversiones…
-Sí – rió y luego corrigió- Inuyasha lo fue. No puedo creer que se le ocurra tanta estupidez junta, es impresionante.
-Lo es- ella igual rió- ¿Recuerdas cuando discutió con la mujer de los conos?- la risa de Teo se oyó más fuerte.
-Cómo olvidarlo, o cuando se tropezó por culpa de ese niño.
-Armó un revuelto.
-Es un problema, siempre hay que solucionar sus desastres, tuvimos que disculparnos con la madre del niño.
- Y con la mujer de los conos- reía con él
- Y tuve que ir tras de ti y comprarte un globo para que se te pasara la pataleta que te dio por estar enojada con él- siguió riendo.
-Como cuando en el amanecer me llevaste a ver las bandadas de aves.
-Sí- siguió riendo sin notar lo ocurrido- traías cara de muerto, había que hacer algo es imposible tener una vida en paz contigo teniendo esa cara – siguió riendo, pero pronto la risa se apagó paulatinamente, ella lo estaba mirando fijo y sin ningún mueca en su rostro - ¿Qué? – quedaba un vestigio de risa en su rostro.
-Que yo no viví eso contigo…
Entonces lo entendió, la sonrisa se borró completamente de su rostro, impulso su columna y se sentó de súbito con la respiración acelerada, acababa de cometer un terrible error. Kagome lo imito de forma un poco más lenta.
-Kiseki…- lo volvía a llamar de esa manera.
Él se puso de pie de inmediato, trataba de alejarse de ella, mostraba un rostro alarmado, era evidente, no quería que ella se enterara de que podía recordarla.
-¿Por qué…? – lo miro con ojos de cristal desde su posición, el no abrió la boca, seguía mostrando la misma expresión de alteración. - ¿Por qué no dijiste nada? Si sabías que yo podía recordar… ¿Por qué no dijiste nada? ¡Por qué fingiste no conocerme!- él seguía sin habla - ¡Responde! – se puso de pie - ¡Responde! – Comenzó a empujarlo - ¡Responde, imbécil, responde!
-Yo…
-Si sabías que te hablaba de ti, si sabias que entre Inuyasha y yo no había nada, sí sabías que te amaba, que te amo… - apretó los puños ocultando su rostro en su pecho - … que lo eres todo… por qué no pudiste decirme que eras tú…- se separó de él con brusquedad -¡Por qué no corriste a abrasarme y besarme diciéndome que ya estaba todo bien!
-Porque no te amo.
Un crujido en su corazón - ¿Qué…?
-Para ti es como si hubiesen pasado sólo unos cuantos meses, es normal que te sientas como antes, eso lo sé bien, por eso preferí no decir nada, era mejor que pensaras que simplemente no te recordaba.
-No, eso es mentira… Tú lo dijiste, dijiste que tú y yo nos amábamos como nadie, dijiste eternidad, dijiste que sería por todo la eternidad…
-Sé lo que dije…
-¡Entonces cumple tu palabra! ¡Qué estás haciendo! - lo empujo – Al fin podemos estar juntos, al fin no hay nada entre nosotros, ya deja de jugar y dime que me amas, que ha sido horrible el tiempo sin mí para que luego yo pueda decirte lo mismo. Eternidad, dijiste que…
-¡Dieciocho años! - grito – para ti ha pasado un instante y para mí dieciocho años ¡Dieciocho! Yo volví a nacer, crecí en una familia diferente, conocí a gente diferente, pasó el tiempo Kagome, crecí con tu recuerdo como un fantasma, fantasma que se quedó como nada más que eso, un vestigio de una vida lejana. Continúe con mi vida Kagome, y en ello pasaron dieciocho años sin verte ¿Realmente crees que una persona puede amar a otra que no ha visto durante dieciocho años? – La miro fijamente mientras las lágrimas corrían por sus rosadas mejillas- Yo no soy esa persona Kagome, yo no pude amar a alguien después de tanto tiempo. No te amo, hace tiempo que deje de hacerlo y ciento si mentí, pero creí que si lo hacía las cosas serían mejores para ti.
-Estás mintiendo… por favor dime que estás mintiendo… te lo ruego, dime que es mentira, por favor dime que me amas como siempre… - sostuvo su brazo implorando con la mirada.
-Sería seguir mintiéndote. Es mejor dejar el pasado atrás…
-No…- suplicó negando con la cabeza, no quería olvidar.
-Lo mejor es olvidar que nos conocimos en alguna otra vida.
-¡No! – grito desesperada.
-Si quieres no lo hagas – la separo de su lado con un poco de brusquedad – pero yo sí lo haré, sólo necesito el recuerdo de Higurashi, no el de Kagome… Adiós.
Se marchó sin más, sin una pizca de dolor en su rostro, nada, en cambio ella, ella estaba ahogándose, destrozada, no podía creerlo, al fin lo volvía a tener frente a ella, al fin tenía a su verdadero Kiseki, pero él, él se había olvidado definitivamente de ella, no la quería, no la amaba, tan sólo había lastima hacia ella, cayó de rodillas y abrazo su estómago, no podía explicar ese dolor, sólo él podía hacerlo, sólo Kiseki podía hacerle sentir sentimientos tan intensos, sentimientos y efectos que le hacían recordar que estaba viva, sentimiento que la derrumbaban una y otra vez sea esa vida, la anterior o todas las que vinieran, siempre sería él…
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Se sentía desolador ¿Qué se supone que debía hacer ahora? Antes de proponerse buscarlo su vida estaba vacía y, ahora que lo había encontrado, ahora que las cosas debían tener el orden de siempre, el orden que esperaba y que creía que merecían, se da cuenta de que la persona que buscaba nunca deseo ser buscada, que a diferencia de ella él estaba mucho mejor con su ausencia, había seguido su vida como si nada, porque pudo hacerlo, porque quiso hacerlo y porque el amor lejano no fue capaz de retenerlo. Su mente volaba, si él hubiese sido ella y ella él ¿Habría sido igual? ¿Se hubiese olvidado de él debido al paso del tiempo? Lo pensó, lo pensó una y otra vez, se imaginó el escenario completamente, apretó los puños, era espantoso, por más que se ponía en ese lugar no era capaz de excusar a ese hombre, porque ella lo sabía bien, no hacía falta vivirlo realmente, dieciocho, veinte, treinta, cincuenta, cien, no importaba cuantos años fuesen, ella seguiría amando de la misma forma que siempre, ella jamás se olvidaría de él, de hecho se lo había dicho, le pertenecía, le pertenecía completamente hasta el fin de los tiempos, así que no importaba el tiempo ni mucho menos los acontecimientos, ella nunca dejaría de amarlo, por eso su corazón estaba comprimido, porque sabía que eso terminaría siendo su maldición, seguiría amando eternamente a alguien que la había dejado en el más completo olvido.
Inuyasha entró de súbito en la habitación, estaba furioso, no podía creer lo que había hecho ese sujeto, y lo peor era que por poco se dejó llevar por su carcasa de inocente paloma, siempre hacía lo mismo, de una u otra forma siempre terminaba lastimando a Kagome. Inuyasha se quedó acompañando a su amiga, ella no se movía ni decía nada, sin embargo Inuyasha sabía que ella se sentía mejor sabiéndolo cerca. De pronto, el teléfono de Kagome sonó, era extraño, ya pasaban de las una de la madrugada, lo cogió y se molestó al ver el identificador, contestó, del otro lado estaba Akatski, sonaba un poco sorprendido de oír la voz de Inuyasha, aunque no le dio más rodeos al asunto y le pidió que le pasara a Kagome, éste desde luego se negó a hacer eso, sin embargo Kagome le quito el teléfono, había reaccionado al notar con quien hablaba su acompañante y un extraño presentimiento surgió en ella. Akatski sonaba sencillamente desesperado "Tienes que ayudarme" Basto que lo dijera para que Kagome saliera rumbo a su casa con un molesto muchacho a su siga.
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Kagome e Inuyasha llegaron a eso de las dos de la mañana hasta la casa Takeda, era la única casa con absolutamente todas las luces encendidas, entraron y el rostro de Akatski se veía mucho peor de lo que había sonado su voz, con él estaba Nell, quien trataba de consolar a su madre que sólo podía llorar más con la actitud de su hijo.
-¿Qué paso? - preguntó Inuyasha un tanto cortante.
Entonces Akatski lo soltó todo, había demasiado sobre él, no podía más así que se liberó de un soplido. No tenía idea de dónde estaba su hermano, lo llamaba y lo llamaba y no contestaba su teléfono, temía lo peor, Inuyasha se quejó diciendo que eso no era tan grave, que quizás no lo oía o que lo había perdido, pero él estaba seguro que no era eso, que sabía que no era eso, luego miró suplicante a Kagome, le dijo que si la había llamado era porque no sabía a quién más acudir, y que ella había sido la que milagrosamente había rescatado a su hermano de una peligrosa carrera, convenciéndolo cuando nadie más había sido capaz de hacerlo, necesitaba ayuda, Kagome le preguntó si había llamado a Suzuki, él dijo que sí y que ella no tenía la menor idea de dónde estaba, también había llamado a los chicos que solían juntarse con él, pero ninguno sabía nada. Entonces Kagome propuso salir a buscarlo, quizás no estaba tan lejos, así que ella, Inuyasha y Akatski salieron a buscar a diferentes direcciones, estuvieron mucho tiempo buscando, pero no lo hallaron, así que sólo les quedo devolverse. El mayor de los Takeda estaba más nervioso que nunca, incluso había llamado a la estación de policía, extrañamente estaba implorando que hubiese cometido algún delito y que estuviese sano y a salvo con unas esposas en sus muñecas, pero no fue así.
-Tienes que llamar, ya no te quedan más opciones - soltó la voz de Nell.
-No me hagas llamar ahí - mostraba un evidente dolor en su rostro.
-¿Llamar dónde? – preguntó Inuyasha.
-Al hospital… - susurró la madre de los gemelos con el rostro hundido en el pecho de Nell.
Akatski estuvo a punto de marcar el numero cuando un estruendo se escuchó en la puerta, sonó como si alguien se hubiese tropezado antes de poder llegar a ella, Inuyasha se dirigió hasta ahí rápidamente y la abrió, en ese mismo momento un joven pasó de largo y cayó de rodillas en el suelo y estallo en carcajadas para luego tratar de ponerse de pie sin éxito, era él, la persona que tanto habían estado buscando. Todos se acercaron estrepitosamente, mientras que el recién llegado gateaba con dificultad para llegar al barandal de la escalera, la situación era evidente, el olor y su falta de equilibrio lo delataban, se sostuvo del barandal y comenzó a pararse con su ayuda.
-¡Borracho de mierda! – Gruño Akatski - ¡Dónde está tu teléfono, por qué no puedes contestar un puto teléfono!
-Necesitaba esto – dijo sacando del bolsillo de su chaqueta una bolsita de polvo blanco casi vacía. Estaba claro, había intercambiado el celular por un poco de droga.
-¡Puto imbécil! – Rugió pegándole un puñetazo en la cara. Su madre se tapó la cara y se fue a llorar al salón.
-¡Bien! ¡Lánzame otro, golpéame más fuerte, que Kagome te vea destrozarme la cara! – grito, y su hermano estaba dispuesto a obedecer, pero Inuyasha lo sostuvo a tiempo.
-Teo no puedes hacer esto – comenzó a hablar Nell mientras él la ignoraba y se dirigía al mueble debajo de la escalera – Tu hermano está preocupado, todos estábamos preocupados, te estuvimos buscando, llegamos a pensar lo peor… - luego se quedó muda al ver que Teo sacaba un botella oculta en el mueble, más alcohol - ¡Qué no piensas en tu madre, en Akatski, qué pasa contigo!
Sin embargo la siguió ignorando y eso la choqueaba, él nunca lo había hecho, siempre la había escuchado y obedecido, siempre confiaba en que ella diría lo que estaba correcto, por eso le hacía caso, por eso mismo no podía entender cómo en el momento más importante no lo hacía. Iba a subir la escalera, pero alguien lo sostiene del brazo, era Kagome, lo miró fijo a pesar de lo mucho que le costaba mantener su mirada sobre la de él, se quedaron así unos segundo, pero luego el rostro de él pareció disgustarse más todavía, se zafó y gritó.
-¡Todos pueden irse al carajo! - continuó subiendo con algo de dificultad.
-¡Él que se está yendo al carajo eres tú!- rugió su hermano zafándose de Inuyasha.- ¡Deja esa maldita botella y ven a disculparte con mamá! – volvió a gritarle y el volvía a no escucharlo - ¡Lo prometiste puto imbécil, lo prometiste! ¡Deja eso ya! – se cansó, empezó a subir las escaleras para alcanzarlo, pero Teo hizo su mayor esfuerzo y alcanzo a llegar al segundo piso antes de ser pillado, su hermano se tropezó en la escalera, perdió algo de tiempo y luego emprendió nuevamente la persecución, sin embargo fue en vano, Teo termino cerrándole la puerta de su cuarto en la cara- ¡Abre la puerta! – rugió dándole un golpe y luego una patada- ¡Abre! ¡Abre, maldita sea, Teo abre la jodida puerta!- los golpes y los gritos seguía - ¡Abre la puta puerta, ábrela, ábrela ahora!- una última patada y puñetazo, apretó los puños, luego para sorpresa de todos, se quebró – Por favor Teo, por favor… deja de hacer esto, déjalo ya… dime qué te pasa, tú no eres así, tú nunca has sido así… por favor, por favor, dímelo… devuélveme a mi hermano… - se podía escuchar su llanto desde el primer piso - no me sigas haciendo esto… por favor, por favor Teo… - rogó y lloró, pero la puerta jamás se abrió.
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Luego de eso Nell ofreció un poco de café a quienes habían tenido toda la intención de ayudar, se quedaron en la cocina en silencio, ignorando el llanto lejano de la madre y el cortado del hijo mayor. Nell estaba muda, sabía que ni Inuyasha ni Kagome entendía mucho la situación, pero a ella no le correspondía decir la verdad y agradecía que los que estaban frente a ella lo supieran y no tratasen de interrogarla. Finalmente Akatski apareció en la cocina, caminaba lento como un zombi, se sentó junto a Nell y ella le sirvió una taza de café, guardo silencio por unos momentos, pero luego abrió la boca.
-Teo trató de matarse – confesó mirando su taza de café – por eso falto los primeros días.
Kagome estaba atónita, no podía creer lo que acababa de salir de la boca de ese hombre, no podía ser cierto, eso no podía ser verdad.
-Un día, de la nada, no llegó a casa a la hora de siempre y tampoco contestó el teléfono… A las doce de la noche decidí llamar al hospital, estaba ahí. Dijeron que había robado el ron en una tienda, que había golpeado al guardia y al cajero para salir, incluso tenían un video, y que la coca la había conseguido golpeando a un traficante. Ese día se echó encima tres botellas de ron y veinticinco gramos de cocaína, luego se subió a una moto y condujo a 180 kilómetros por hora sin un casco. Dijeron que había tenido suerte… - Akatski sostuvo su cabeza con desesperación- Ni siquiera a los quince años cuando nos dijeron que mamá tenía cáncer hizo algo tan estúpido. Trato de matarse, mi hermano trato de matarse y ni siquiera conozco la puta razón de ello.
-¿Qué pasó después…? – preguntó Kagome.
-El idiota sonreía como si nada…- respondió apretando los puños – como si nunca hubiese pasado nada, como si nunca hubiese hecho nada... luego, cuando me vio llorando prometió que no lo volvería a hacer… y ya vieron… siento que cualquier día de estos van a tocar a la puerta y van a decirme que está muerto…
(Conclu: Muse - Supermassive Black Hole)
Continuará...
Algunos ya sospechaban lo de este capitulo, de hecho, di varias pistas antes de esto. Como dije, este capitulo resolvería un par de dudas, pero sembraría otras quizás un poco más complicadas ¿Qué pasó con Kiseki ese día? ¿Las mentiras y misterios vuelven a rodearlo? En el próximo capitulo ¡Otro misterio revelado! ¡¿Quienes son esos nuevos sujetos en escena?! ¡¿Qué están tramando?!
Espero que les haya gustado, por favor dejen todos sus comentario, besos y saludooos!
