Umbral de los Recuerdos

–… Por lo que veo, no hay señal alguna de abuso sexual. Hay señales de abuso físico leve, como pequeños hematomas y raspones, pero nada que pueda haber comprometido su vida. Ella también presenta señales de inanición y deshidratación, así que es probable que la mantuvieran aislada. En cuanto a su salud física, pueden estar tranquilos, ahora que ya fue rescatada, lo peor ya pasó. –Dictaminó el doctor, un hombre de poco más de medio siglo de edad, tras analizar por un momento su ordenador. Al escucharlo, Serena se dejó caer sobre la silla del consultorio; en sus ojos aún eran apreciables las lágrimas que forzaron su salida durante la tensa espera. Yo, entonces, finalmente me di el lujo de liberar el aire que mantenía retenido en mis pulmones, aliviado. Pero, ¿acaso era momento de sentirme así?

Tal vez alguien más optimista habría dicho que sí, al fin y al cabo, era la primera buena noticia que teníamos en varios días. Yo quería ser un poco más optimista a pesar de lo acontecido desde que recuperé parte de mi memoria, así que me permití al menos disfrutar de la falsa calma que nos traía el diagnóstico del doctor. Claro, como todo momento de paz en mi vida, éste solo duró una fracción de segundo, antes de que el doctor matara el ambiente de alivio y lo reemplazara con uno de melancolía.

–… ¿Entonces no hay forma de curar su amnesia? –Cuestionó, afligida, la chica a mi lado. Como era de esperarse, el diagnóstico referente a la memoria de Yvonne no era bueno.

–Me temo que no. No veo como la medicina tradicional pueda hacer nada por ella. Aparentemente, su pérdida de memoria no devino de ningún factor físico, ni interno ni externo. Como ya les dije, los secuestradores no la agredieron con fuerza letal, y su cabeza tampoco fue expuesta a ningún daño. Realmente es probable que la amnesia provenga de un factor psicológico, y esos casos suelen ser lo más complejos de tratar… Les puedo recomendar a un buen psiquiatra, pero nada más. –La pelimiel aceptó la oferta con desamparo y agradeció al pediatra por el servicio tras recibir un par de consejos médicos. Como carente de alma, la chica volvió a levantarse del asiento y salió del consultorio, escoltada por mí.

El día, hasta el momento relatado, ya estaba postulado para ser uno de los más difíciles de mi vida. Todo comenzó cuando Yvonne realizó esas fatídicas preguntas; eso catalizó el dolor y la desesperación. Serena no supo que responder, así que tuve que ser yo quien dio la cara por ambos; ver a la niña tan confundida fue doloroso de conllevar. Por suerte, si es que puede considerarse eso, Lusamine y Bill ya estaban preparados para un caso similar, así que rápidamente nos sacaron de la habitación donde estaba y aislaron a la niña. Serena aún estaba en shock, por lo que la llevaron a la habitación donde antes había estado yo.

En ese momento, inseguro de como actuar, decidí que lo mejor sería informarme. Al parecer Yvonne y yo estuvimos en el coma del Ultranseunte por un par de días; poco tiempo, probablemente debido a una relativamente baja exposición al Ultraumbral. El cómo fuimos rescatados fue lo segundo que pregunté. Fue gracias a que Jeit Phraser se enteró de mi misión suicida, que él decidió que lo mejor sería intentar acabar con el Team Rainbow Rocket aprovechando mi desesperada acción.

La Milicia de Oposición a Aether partió poco después de que Gladio los contactara, minutos antes de que nosotros partiéramos de Kanto a Alola. Yo no sabía nada, tampoco Serena, pero los científicos y los Aether sí; MOA sería el plan de contingencia. Jeit Phraser salió de Unova en una de sus aeronaves, y relativamente pronto se encontró sobre el Altar del Sol. Tras una rápida evaluación, en la que Clemont determinó que la nave soportaría la energía del umbral, Phraser y sus agentes se adentraron en éste.

Para ellos fue más sencillo navegar dentro, gracias a la tecnología de propulsión que desarrolló el área científica de la milicia, así que llegaron mucho más rápido a su destino de lo que yo lo había hecho a lomos de mi Pokémon. Pero, para sorpresa suya, lo que encontraron al final del umbral fue a Yvonne y a mí, vagando a la deriva del coloso de luz y oscuridad. Una vez nos ingresaron en la aeronave y determinaron que ambos habíamos estado expuestos al umbral, decidieron que salvar nuestras vidas sería prioridad, así que regresaron al punto de entrada; Clemont aún tenía el umbral abierto, así que no hubo problemas para ello.

Afuera, Phraser les relató a los demás lo ocurrido y los ayudó a regresar rápidamente al laboratorio de Bill. La MOA no sé quedó a esperar información sobre nuestro estado, pues ese mismo día el Team Rainbow Rocket atacó la capital de Johto. Decididos a contener el daño provocado por la energía del umbral los más posible, Bill y Wicke nos colocaron en cámaras de purificación similares a las usadas en Lusamine, y fue hasta pasadas veinticuatro horas que nos instalaron en las camillas para monitorear nuestro estado. Fue un día después de eso que despertamos.

Claro que Lusamine me regañó, señalando que de no haber perdido el visor que cubría mi rostro, yo no habría sido afectado. Pero a decir verdad eso no me importaba, el traje bastó para protegerme de una nueva pérdida de memoria, pero no para proteger a Yvonne. "La acabo de recuperar, ¡y ahora la vuelvo a perder!", recuerdo haber gritado mientras descargaba mi ira en una de las paredes del complejo. Una vez más debía ser fuerte, pero no me creía capaz de lograrlo. "El umbral de los recuerdos vuelva a alejarse una vez más… Tal vez estoy destinado a nunca recordar"; pensé esa noche, al acostarme en una solitaria camilla en medio de una fría habitación.

Al día siguiente fui a ver a Serena, y ella no parecía estar mejor que Yvonne misma; era como si hubiera perdido su alma. No quería comer, no quería moverse, no quería vivir. En ese estado, el único capaz de estar al lado de Yvonne era yo, y eso hice. Tras estar un rato con la niña, decidí pedirle a Lusamine que me permitiera llevarla con un doctor, a falta de un pediatra en las instalaciones, pues necesitaba averiguar algo, algo que necesitaba que fuera mentira. Ese día me vi en la necesidad de contarle a Serena lo ocurrido en la fortaleza de Giovanni, e irónicamente, eso funcionó para que ella recuperara parte de su espíritu. Obviamente, ella necesitaba escuchar la verdad tanto como yo.

Pasó otra noche, pero bien temprano en la mañana partimos a un consultorio que nos recomendó Misty, ubicado en la zona norte de Ciudad Cerulean, saliendo de la jungla donde está ubicado el laboratorio de Bill. Una vez le explicamos a la niña que debía ir al doctor debido a las heridas en su cuerpo, obviamente omitiendo las razones más oscuras, salimos del complejo, acompañados de Gladio, quien manejó el vehículo en el que íbamos. En poco tiempo llegamos al consultorio, y Serena, Yvonne y yo entramos en éste.

Serena y yo no mentimos a la hora de explicar la razón del estado de Yvonne, y tampoco mentimos al decir porque temíamos sobre la posibilidad de un abuso. Hablamos del secuestro y el rescate, pero omitimos los detalles, como el viaje interdimensional o la presencia del Team Rainbow Rocket. El doctor, y la enfermera que trababa para él, resultaron ser personas muy discretas, así que no hubo problemas relacionados con el aspecto legal de los sucesos. A Yvonne le hicieron los test menos invasivos posibles, sobre todo cuando se trató de averiguar si hubo violación; y una vez los datos estuvieron almacenados en el ordenador del doctor, éste nos llamó para dar su diagnóstico…

Quería decirle algo a Serena, pero no encontraba las palabras… Claro, ya habíamos rechazado la posibilidad de una violación, pero todo volvía como al principio; Yvonne seguía "perdida" a su manera. Existiendo la posibilidad de que nunca recuperara la memoria, era fácil entender su desanimo. "Recuérdalo, la amnesia del Ultranseunte no tiene cura"; aún tenía esas duras palabras de Lusamine grabadas en mi cabeza. "… Pero es tu hija, tal vez también heredó algo de tu aura. Al fin y al cabo, eso es lo que te hace el único que ha recuperado parte de su memoria"; pero al menos estaban acompañadas de una pequeña esperanza.

Aferrarse a esa esperanza bien podría ser un error… Del aura casi no se sabe nada, y por lo que se sabe, ésta solo se manifiesta en casos muy específicos. Por lo que me contaron, el mío fue durante el encuentro con un viejo Lucario, perteneciente a un antiguo Aura Guardián, y solo pude usarla debido a que utilicé guantes que canalizaban su poder. Si hizo falta todo eso para poder despertar mi aura, ¿qué nos asegura que Yvonne, en caso de haberla heredado, pudiera haber bloqueado la energía del Ultraumbral con su aura dormida? Nada. Es poco probable, incluso.

Por eso me resultaba difícil aceptar esa mínima esperanza, pues para mí se veía como una triste ilusión más, de esas que plagaron mi vida. Yo lo que deseo es algo firme a lo que aferrarme, no más sueños sin fundamento. Por eso me resultaba tan difícil encontrar que decirle a Serena, pues yo mismo me hallaba desesperanzado…

–¿Por qué…? –Sobresaltado, miré hacia el frente, donde Serena se había detenido a pocos metros de la habitación donde estaba esperando Yvonne. –¿Por qué le hicieron esto a nuestra pequeña?

Al escucharla decir eso, sentí como mi garganta se secó de golpe. Lo cierto es que ya había pensado en ello, y la respuesta no era un misterio ni un secreto. Giovanni quería darme una lección por mis acciones en contra suya. Por eso secuestraron a Ye, por eso Ghetsis insinuó la violación y por eso la lanzaron al Ultraumbral; para hacerme sufrir. "… Espero que esta sea una lección que nunca olvides"; esas fueron las palabras de Giovanni. Él sabía que ella, y posiblemente yo, perderíamos la memoria.

Si solo Yvonne la perdía, él me haría a mí ver a mi hija pasar por lo mismo que yo; sería una especia de burla. Y si los dos lo hacíamos, me habría condenado a perderme completamente, a perder mi vida, a morir en vida. En ambos casos, Giovanni dejaría en claro su punto; nadie debería meterse con él…

–Fue por mi culpa… Serena. Yo era a quien querían castigar, a ellos no les importaba Yvonne. Su objetivo era demostrarme que es inútil que intente oponérmeles.

–Red… –Susurró ella, apenas levantando la mirada. Por su expresión, estaba claro que, aunque lo deseara, esta vez no tenía palabras de apoyo para mí. Por un lado, ella misma se encontraba demasiado desganada, y por el otro, realmente no había como refutar mi afirmación, pues era un hecho doloroso. Por eso era mi responsabilidad encontrar la manera de solucionarlo, aunque careciera de la fe y la confianza para ello.

–Sé que suena estúpidamente iluso de mi parte decirlo, pero haré lo posible por encontrar una forma de que ella recupere su memoria, de que ambos lo hagamos… No te mereces menos que todo mi esfuerzo por lograrlo. –Serena, visiblemente conmovida por mis palabras, se lanzó a mis brazos, tomándome por sorpresa, y antes de que pudiera comprender lo que sucedía, sus labios se conectaron con los míos. Puede que fuera por la pasión del momento, o por años de secreto deseo, pero cuando el beso comenzó, me fue físicamente imposible separarme de ella.

Aún sin memoria, Serena siempre estuvo en lo más profundo de mi consciencia. Por ella siempre me sentí incompleto, por su ausencia siempre me sentí infeliz. Por ella, mi relación con Plum nunca se pudo desarrollar más allá del sexo, por ella, Ana estuvo siempre condenada a ser solo una amante por conveniencia. No recordaba nada de ella, y aun así su presencia me hacía falta.

Fue ese deseo que trascendió el tiempo y el espacio, que me llevó a su casa hace más de dos años, fue el instinto arraigado a mi ser que me obligó a nunca olvidar su morada… La obsesión de un mercenario Pokémon: una casa en Pueblo Vaniville y las dos féminas que la habitaban. La niña y la madre, que, sin saberlo, fueron observadas durante un año… La niña que se volvió una especia de informante y confidente… La hermosa mujer de pelo del color de la miel a la cual nunca me sentí capaz de acercarme. Las chicas que ya formaban parte de mí aun cuando no las recordaba.

Mi vida no empezó a tener sentido hasta el día que pasé frente a su casa, y entonces me volví adicto a observarlas cada vez que tenía la oportunidad. Cuando comencé a sospechar que existía una conexión entre Ash Ketchum y yo, mi necesidad de acercármeles aumentó, y eso me llevó a participar en el Pokémon World Tournament en honor a quien, en ese entonces pensaba, era mi antiguo rival. Ahí tuve mi primer acercamiento a la madre, pero éste no salió bien debido a las circunstancias; claro, a ninguna madre le agrada saber que su hija ha estado hablando con un desconocido.

Irónico que este desconocido terminara siendo Ash Ketchum… Claro, descubrir la verdad me salió caro, pero al menos así pude finalmente comprender el porqué de mi conexión con esas dos féminas. Al final del evento, la máscara que usaba para cubrirme se desmoronó… Claro, Silver no era tonto, él sabía que si alguien me veía me reconocería, por eso me recomendó disfrazarme; el tinte, el maquillaje y los lentes de contacto me acompañaron por muchos años. Al principio era una protección contra quien entonces era mi enemigo, la Fundación Aether, pero éste se degradó hasta convertirse en la máscara que cubría mis cicatrices externas e internas.

Estuve vacío por años, y no fue hasta que pasé por la dolorosa revelación de que toda mi vida había sido una mentira, que esto comenzó a cambiar. Perdido en la traición, fui salvado por las dos personas que una vez fueron la luz al final del túnel. Con el apoyo de Serena y el cariño inocente de Yvonne, finalmente sentí que no estaba solo en este mundo, finalmente sentí que valía la pena vivir. ¿Y cómo les pagué? Haciendo más difícil sus vidas.

Ese pensamiento me golpeó en lo bajo de mis entrañas, haciéndome reaccionar. La realidad se volvió más real de lo nunca lo fue, los labios de Serena se convirtieron en lo único que podía sentir, mi única realidad. La hermosa chica estaba a aferrada a mí, como si pudiera desvanecerme en el aire. Esa realidad prometía sincera alegría; lastimosamente, esa no era mi realidad… Sentí como las sagradas lágrimas de Serena empapaban nuestros labios, y entonces me separé de ella bruscamente. Fue entonces que la chica comprendió lo que había hecho, y la pena se apoderó de su mirada; estaba muy avergonzada por su forma de reaccionar ante mis palabras.

–Yo… Red… Lo siento. –"No soy él"; pensé al verla en ese estado. "No soy digno de tocarla, no como Ash. Esta es su realidad, no mía…".

–No tienes porqué… Yo también cedí ante la pasión del momento, así que fue culpa de ambos. –Aseguré, rascando bajo mi nariz debido a la incomodidad. Extraño, pues yo nunca fui de tener ese tipo de tics.

–Es que lo que dijiste… Yo… Me sentí como… –Entonces se detuvo, comprendiendo lo que estuvo a punto de decir. "No soy él, lo nuestro nunca funcionará… No mientras Red viva y Ash duerma".

–Lo siento, siento no ser él. Yo solo he venido a arruinarles su vida con mi pasado y presente conflictivos. Además de eso, soy un doloroso recordatorio en vida de quien perdieron. Por eso tengo que corregir mis errores; tengo que devolverte a Yvonne y Ash sanos y salvos. Eso es lo menos que puedo hacer. –La chica se llevó la mano a la boca, visiblemente afectada por lo que dije.

–Red… No, eso no… –La interrumpí antes de que siguiera.

–No lo digas, ambos sabemos que sería mentira si negaras que lo quieres de regreso. Yo no soy él, y no puedo reemplazarlo… –Suspirando, me recosté contra la pared del pasillo. –Esos malditos del Team Geyser solo querían atormentarme a mí… Giovanni me ha subestimado desde siempre, por eso sigo vivo, porque cree que soy incapaz de detenerlo. Soy una simple molestia para él, una molestia con la que es divertido jugar… Por eso secuestró a Yvonne, pues solo quería hacerme sufrir a través de ella… Quería que yo fuera a su fortaleza solo para que viera como la lanzaba por un Ultraumbral… Él quería que yo viera a mi hija vivir lo mismo que yo, a modo de burla. Para él solo soy un juguete… –Serena me estaba observando atenta y visiblemente conflictuada, así que decidí concluir. –Él nos hizo sufrir a todos nosotros… A Yvonne, a Ash, a ti y a mí. Así que encontraré la forma de que Yvonne y yo recuperemos la memoria… pero también le enseñaré a Giovanni que está equivocado… ¡Me aseguraré de hacer que lamente no haberme matado cuando pudo! –Descargué otro poco de ira contenida golpeando la pared. Tras esto, más calmado, decidí terminar lo que estaba diciendo. –… Después de eso, espero poder regresarte la vida que él te arrebató; espero concluir esta tragedia y permitirte ser feliz.

–Red… –Con aún más lágrimas que antes inundando sus hermosos ojos, Serena volvió a acercarse a mí, esta vez límitandose a envolverme con un casto abrazo. –Red, yo quiero que tú también seas feliz. –Susurró en mi oído, causando que los vellos del cuello se me pusieran de punta.

–Yo lo seré si cumplo mi objetivo… –Respondí regresándole el abrazo y colocando mi cabeza sobre su hombro. "Realmente no importa que desaparezca en el proceso, ya no tengo miedo de dejar de ser yo mismo en caso de recordar. Si puedo devolverte un poco de la luz que me has dado, podré soportarlo"; profundicé en mi cabeza, cerrando los ojos.

Estuvimos abrazados por un poco más de un minuto, pero eso bastó para que mi convicción se viera completamente renovada. Ya no temía al resultado, tampoco a las probabilidades, sin importar el costo, cumpliría lo que prometí a Serena. Habiendo dejado atrás la inseguridad que comenzó todo, mi temor a desaparecer tras recuperar la memoria, el resto de miedos simplemente se vino abajo. Así que, si ya no podía ser Dead Spark, entonces sería algo mejor, alguien mejor; Red Ketchum, el exmercenario con un propósito. Tras ese liberador momento, ambos entramos a la habitación donde se hallaba Yvonne; ésta al vernos sonrió y se acercó a nosotros.

–¿Ya nos vamos? –Preguntó mostrándose un tanto impaciente. –Aquí estoy un poco aburrida. –La niña señaló una pila de juguetes al fondo de la habitación; al parecer ya había terminado de usar todos y cada uno. Serena asintió, devolviéndole una genuina sonrisa.

–Claro, querida, ya terminamos con lo que teníamos que hacer, ya podemos volver. –La niña dio un pequeño salto de emoción y tomó la mano de su madre, tras esto, los tres nos encaminamos a la salida del consultorio. Era sorprendente ver como Yvonne mantenía su actitud energética a pesar de todo.

"Nunca tuve la oportunidad de agradecértelo por todo lo ocurrido… Así que gracias por cumplir y traer de vuelta a nuestra hija"; susurró Serena a mi oído, cuando estábamos entrando a la cabaña que servía de fachada para el laboratorio. El sonido de sus palabras se quedó conmigo hasta el final de ese día; fueron solo eso, palabras, pero aun así la satisfacción que me causaron fue inconmensurable, y bastaron para reafirmar aún más mi convicción. Esa noche apenas dormí, pues en mi mente ya se estaban formulando múltiples planes para cumplir mi promesa…

–… Si Ash hubiera entrenado su aura es probable que para ahora Red ya hubiera… –De pronto quien estaba hablando se detuvo. ¿La razón? Pues yo acababa de entrar a la habitación. –Red, es bueno ver que te nos unes.

El emisor de esas palabras no era nadie más que Looker, quien, gracias a Bill, pudimos contactar en búsqueda de ayuda. Él fue mi primer intento de encontrar el camino a seguir para solucionar las cosas, al fin y al cabo, nadie sabe más de los Ultranseuntes que la PI. Pero contactarlo no fue tan sencillo. Como las señales cerca del laboratorio se encontraban bloqueadas, y salir de éste para utilizar dispositivos, como un HoloCaster, resultaba riesgoso, no nos quedó de otra que hacerlo desde adentro del complejo y sin un dispositivo móvil. Al final Bill encontró la forma de comunicarse con el agente de la PI mediante la línea encriptada de sus instalaciones. Yo no tenía el contacto debido a que lo perdí junto a mi HoloCaster, pero por suerte Gladio sí.

El agente no tardó demasiado en venir al complejo al norte de Ciudad Celeste, pero para mi sorpresa, Ana no venía con él. Al parecer la Policía Internacional se hallaba ocupada con los atentados del Team Rocket a varios puntos de valor político, así que ella, como jefa de departamento, no tenía permitido abandonar las instalaciones de la PI. Lo primero que hizo el agente al llegar, fue preguntar por cuanto sabía Yvonne…

No había pasado mucho tiempo, así que la niña apenas comprendía lo que sucedía, pero aun así habíamos decidido no dejarla en blanco. Serena y yo le explicamos que éramos sus padres, le presentamos a sus dos abuelas y a las personas que habitaban el laboratorio, todo con su lento proceso de adaptación. También le dijimos que perdió la memoria en una caída y le explicamos que de momento debíamos quedarnos en el complejo de Bill.

La niña aceptó todo sin quejarse, e incluso después de que volvimos del doctor se le vio más abierta a hablar con más personas que no fuéramos su madre y yo. Además de eso, Serena le pidió a su Sylveon que la acompañara a donde fuera dentro del complejo; según el psiquiatra, los Pokémon resultan ser excelentes para la rehabilitación de niños, así que le tomamos el consejo.

Looker escuchó todo en silencio, y al finalizar, pidió ver a la niña. Estuvo con ella varios minutos, y al salir de su habitación confirmó que era un caso de amnesia de Ultranseunte en toda la regla. Tras esto, mencionó que a su edad era imposible determinar si había heredado el uso del aura, así que solo quedaba esperar y ver como se desenvolvía su amnesia. Claro que esa respuesta no nos bastó a Serena y a mí, así que complementó ésta con recomendaciones para tratar con un Ultranseunte; no fue mucho, pero al menos haría un poco más llevadero lidiar con todo ello. Al fin y al cabo, mi idea es acabar con esto lo más rápido posible.

–Sí… Realmente no hace falta desviar el tema, tras tantos años ya terminé aceptando las circunstancias de mi falta de memoria. Que se deba a un Ultraumbral no cambia casi nada… –Esa era una media verdad, pero tendría que bastar, pues no quería profundizar en temas que hasta ahora solo había tratado con Serena. Como Looker aún no se iba, pues éste se comprometió a sernos de ayuda, en pro de los viejos tiempos, los demás aprovecharon para ponerse al día con él o averiguar información útil sobre lo que sabía la PI… Al parecer, cuando entré en la habitación estaban tratando una vez más el tema de los Ultranseuntes.

–Bueno, eres un caso particular en bastantes sentidos, así que no me sorprende… En ese aspecto me recuerdas a Ana. –Al decir eso, Looker se ganó varias miradas de curiosidad, sobre todo la mía. Yo nunca logré averiguar demasiado del pasado de la chica, pues, así como yo era discreto en ese aspecto, ella era igual. Apenas y sabía que ella fue víctima antes de unirse a la Policía Internacional, pero nunca averigüé de que fue víctima…

–Habla, Looker. –Demandé, dejándome llevar por la curiosidad. –¿Acaso te refieres a que ella también es un Ultranseunte? –El agente miró a todos en la habitación, la mayoría eran excompañeros de aventura de Ash, y tras un suspiro respondió.

–Pocos lo saben, así que me gustaría que guarden el secreto… –Que el agente cediera tan fácilmente avivó aún más mi curiosidad. –No todos aquí saben quién es Ana, así que lo explicaré brevemente. Ella es mi jefa y la líder del departamento para el que trabajo, y la primera Ultranseunte en unirse a la Policía Internacional. –De los ahí presentes, solo Serena, Gladio, Lillie y yo conocíamos a Ana, unos más que otros; el resto se mostró aún más interesado al escuchar esto. Descubrir la verdad del pasado de Ana era cuanto menos sorprenderme… Voleando a mí, Looker añadió. –Ella pensaba decírtelo cuando se enteró que tú también lo eras, pero no encontró el cómo… En otras circunstancias no diría nada, pero creo que entender su caso podría servirles de algo, además, pienso que algunos aquí merecen saber la verdad… Una verdad que yo y pocos de la Policía Internacional manejamos; la verdadera identidad de Ana. –Tras una pausa, en la que volvió a mirar a todos, reveló lo que sabía. –Su nombre era Anabel Lila, y fue Cerebro de la Batalla de la Frontera en Kanto.

–¡No puede ser! –Exclamó Brock, levantándose de golpe del asiento en el que estaba. Curiosamente, Max y May también parecían muy conmocionados por esto; a mí el nombre no me sonaba de nada, pero probablemente era debido a mi falta de memoria.

–Ya me esperaba esa reacción. –Comentó el agente, calmadamente. –Por lo que vi en el expediente de Anabel, ella se enfrentó a Ash por su símbolo del Frente de Batalla. –"Otro recuerdo perdido en el umbral…". –Cuando la encontramos yo y mi excompañero en una costa de Unova, no sabíamos que pensar… La llevamos a un hospital, donde la trataron; pensamos que al despertar podríamos determinar su identidad, pero eso nunca pasó... Entonces ya teníamos información de los Ultranseuntes, así que inmediatamente le informamos a nuestros superiores. La chica fue colocada en un programa experimental relacionado con el estudio de los Ultraumbrales, los Ultraentes y los Ultranseuntes, y desde ahí fue subiendo posiciones en la organización con el paso del tiempo… Para muchos ella es la agente sin pasado, pero pocos sabemos que en verdad ella tiene un pasado al que no puede volver. Sospechamos que ella intentó suicidarse antes de caer en un Ultraumbral, pues su cuerpo estaba lleno de claras autolesiones. Esa teoría me llevó a investigar más que ningún otro su pasado, por eso yo soy su compañero… Esa chica es un caso más de una persona que dejó de ser quien fue debido a un Ultraumbral; en este caso, creo que para mejor… Lastimosamente, con ella se determinó la imposibilidad de recuperar la memoria de un Ultranseunte; con ella, se determinó que el protocolo a manejar en estos casos, es mantener a éstos lo más alejados de su pasado… Así que en verdad espero que Yvonne sea otro caso extraño como el de Ash, pues un Ultranseunte es una persona completamente distinta a la que cayó en el Ultraumbral.

El tema no se volvió a tocar, pero el ambiente quedó completamente manchado. Al parecer, Brock, May y Max habían conocido a Anabel en el pasado, ellos estaban al tanto de su desaparición, así que descubrir la verdad probablemente era difícil de procesar. Para nadie es fácil entender que una persona despareció por completo, sobre todo si su cuerpo queda como recuerdo de esto. Yo soy un caso similar… Pero mi hija no pasará por eso; no permitiré que el Ultraumbral le arrebate su pasado. "Esta vez no dejaré que el umbral de los recuerdos se aleje de mí una vez más".

PRÓXIMO CAPÍTULO: Umbral de la Venganza.