Hola ¡hola mis queridas seguidoras! Espero todas estén bien, acá hay ¡otro capi de la historia!

Considero esta noche del fic, una noche larga, donde veremos todas las reacciones posibles, es un acontecimiento, que no puede pasar por debajo de la mesa.

¡Gracias a todas por su preferencia!

¡déjenme saber su parecer!¡con un muy buen REVIEW!

Saint seya, es propiedad de Masami Kurumada, yo solo, les dejo ver los acontecimientos cruciales.

Llanto de la abuelita, la pérdida de un amigo.

Corría junto a Mauricio, ya era próxima la hora de cenar e íbamos a entretener a la abuelita Barbie con nuestro repertorio.

¡abuelitaaaaa! Gritamos Mau y yo a coro, ella, estaba sentada en su trono, de igual tamaño al del señor Poseidón, levemente separado para poder moverse en el medio si hiciera falta, tenía la mirada perdida y acuosa, Mau se detuvo –creo que está dormida Toin. Dijo mientras la miraba, negué.

-no lo creo, la gente no se duerme con los ojos abiertos. Mau negó –un tío mío, lo hace. Negué –ya vas a ver ¡abuelita! La llamé con un grito, ella se sobresaltó y me miró.

¿Antoin querido? Preguntó, Mau se le colocó en frente –abuelita mira ¡ya mudé mi primer diente! Exclamó, ella asintió.

-me lo mostraste hace poco cariño ¿ese no es tu sexto diente? Mau asintió - ¡este es mi tercer diente! Exclamé feliz mientras la miraba.

-abuelita, tenemos una rutina del rey león ¿quieres verla? Ella asintió, todavía su mirada estaba acuosa, me coloqué en posición.

-ya se siente cerca. Dije - ¿Qué? Preguntó Mau – ¡el trío terminó! Mau preguntó una vez mas.

¿trío? Sonreí –si se enamoran ¡que remedio habrá! Seremos solo 2. Mau puso cara de asombro.

Ah. Dijo con asombro -No se han dado cuenta que, pronto han de caer, bajo una admósfera romántica, desastre puedo ver. Cuando iba a hacer mi papel cantado de Nala, la abuelita ahogó un sollozo y las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos.

Abuelita ¿Qué tienes abuelita? Pregunté, Mau la miró –no cantamos tan mal. Dijo, la abuelita negó y respondió mientras se cubría con un pañuelo el rostro:

N, no mi, mis, ni, niños, no, no es por su canción, po, por favor, lla, llamen a Odette y a Hans. Asentimos y salimos corriendo, mamá y el tío Hans habían pasado preocupados todo el día, el tío Eric no había aparecido.

¡maaaaaamiiiiiii!¡tíooooooo Hans! Grité, ambos se asomaron, con el tío Héctor y el tío Kassa, todos nos miraron - ¡la abuelita está llorando! Exclamó Mau –no ¡no sabemos que le pasa! Exclamé.

Solo le estábamos cantando, tenía la mirada perdida y…¡comenzó a llorar sin razón! Todo mundo se apresuró hacia la sala del trono, volvimos hacia allí, la abuelita lloraba mas dolorosamente si era posible.

¡Alan!¡no! no, no, no, no, no, no ¡Alan!¡no debiste intentarlo! Sollozaba mientras se seguía secando el rostro, pero las lágrimas, no dejaban de fluir, le tomé la mano a Mau, cuando llegaron los demás: Dimitri, Giselle, Augusto y Tom, los miré, ellos me abrazaron, mamá había abrazado a la abuelita, ella también lloraba.

- ¡no Ágora!¡no! gritaban ambas, me aferré mas a Dimitri - ¡sácalos de aquí hijo! Ordenó el tío Héctor, pero Dimitri negó.

Son aprendices padre, deben saber lo que pasa. Dijo mientras lo desafiaba, el tío Héctor asintió mientras miraba de regreso a la abuelita, que junto a mamá, lloraban fuertemente.

¿Qué pasa Dimi? No entiendo nada. Dije, el acarició mi cabello –enano, los tíos Alan y Ágora acaban de morir. Respondió, lo abracé mas duro si era posible.

¡no! Gritó Giselle de repente - ¡no tío Eric!¡no!¡no lo haga! Mau se abrazó mas fuerte a Tom, quien lo aferró con la fuerza de la protección, el tío Eric moría también, no pude dejar de llorar yo tampoco.

Maldición, ese maldito no va a parar. Dijo el tío Sebastián con los puños apretados, el tío Kanon, el maestro de Gissy negó.

No se detendrá, ya ha tomado posesión total del joven Saga. Informó, Tom miró a Dimi.

Aún queda una esperanza. Dijo, Dimitri negó con desconsuelo, lo miré, sus ojos grises me dijeron que el mal había ganado esa noche.

No hay mas que hacer. Dijo, todos cerramos los ojos al sentir el extinguir del cosmos de Arles, ahora solo quedaba el abuelito Isma, pero no pasó mucho, antes de que se extinguiera también, comencé a patalear, preso de un ataque de histeria.

¡abuelito!¡abuelito Isma! Grité, me dejaron patalear hasta que me cansé, la abuelita Barbie miró a Dimi y a Tom.

Traigan a: Eric, Ágora, Alan y Arles, los enterraremos aquí. Dijo, todo mundo la miró - ¿Por qué no traemos el cuerpo del maestro Shion? Preguntó Tom, la abuelita negó.

Shion debe quedarse donde está. Dijo, de su mano abierta, se formó un pequeño frasco con un polvo azul brillante, todos lo miramos reverentemente.

Polvo de estrellas. Dijo el tío Kanon, todos asentimos a su comentario –Ton, rocía esto en abundancia sobre el cuerpo del difunto Shion, lo arreglará y curará las heridas y laceraciones, lo conservará como si hubiera sido diseccionado. Mamá se adelantó.

Señorita, si no es mucho la indiscresión ¿Por qué usted desea? Preguntó –el mismo Shion me lo pidió, dijo, que…que esa sería la manera de que supieran…en un futuro que fue asesinado…sinó…creerían que fue enterrado a causa de una muerte natural…y eso, no…no lo podemos permitir. Todo mundo asintió.

Kassa, cuando hayas sabido de la muerte del actual patriarca, tu y Héctor, enterrarán el cuerpo del difunto Shion aquí. Ambos hombres asintieron, Dimi y Tom se alejaron de nosotros.

Déjenle la moneda en el bolsillo. Indicó la abuelita, ambos mostraron sus dragmas –por favor, traigan un mechón de su cabello. Los 2 volvieron a decir que si con la cabeza y se fueron de la sala del trono, la abuelita Barbie nos miró a los demás.

Cambien a los niños. Pidió –el entierro será dentro de poco, que coman y duerman, luego rezaremos y los enterraremos. Todos asintieron y nos sacaron del trono, para dejar a la abuelita llorar un poco mas.

Me ahogaba - ¡auxilio!¡ayuda por favor! Exclamaba, sentía el cosmos de alguien que me mantenía vivo, ese cosmos, era azul, debía ser la señorita Anfitrite, otro sorbo de agua salada.

¡socorro! exclamé Cuando el corazón se me detuvo –no ¡no!¡tío Alan!¡no papá!¡no maestro!¡no! gritaba, aunque hubiera querido, no podía llorar, no tenía agua y aunque hubiera querido poner mi vida en ello, no me hubieran salido las lágrimas, grité y grité.

¡maldito Ares!¡maldito! vociferé aferrado a la reja, mi cosmos explotó y un pedazo de pared se rompió tras dejar ver la forma de un tridente, entré a el, suspiré aliviado, tras el escalón que hacía un pequeño lago, el agua no llegaba mas arriba, di unos pasos y en cuanto lo ice, la pared se reconstruyó detrás de mi, sonreí y vi una mesa y una silla, me senté allí al ver un plato y un cáliz dorado, al tomarlos nada apareció en ellos, cuando los iba a arrojar en frustración, me di cuenta de que debajo del plato decía algo:

"formúlame tu deseo, dime, que te apetece comer"

Revisé la copa, igual decía en esta –agua y pollo frito. Dije, la copa se llenó de agua, el plato de pollo frito, comí con locura, seguí tomando agua y bocados de pollo –wnsalada y pan. Logré decir entre bocado y bocado, la ensalada que imaginé, se colocó en el plato, junto al pan, comí así por un rato, me detuve de repente.

-Arles. Dije con cierta tristeza, no podía creerlo, todos estaban muriendo, aunque me sentí un poco mal por el, no fue lo suficiente para dejar de comer, cuando terminé, pues el plato y el cáliz se rellenaban automáticamente, lo vacié en mis manos, cuando las dejé limpias, miré azorado el plato.

-ya no quiero mas. Dije al cacharro dorado –he terminado de cenar. Asombrado vi como el plato y el cáliz quedaban inmaculados como al principio, sonreí, detallé mas mi alrededor, paredes azules y el tridente ¡el tridente! El tridente estaba allí, junto al ánfora. Sonreí y me acerqué a el.

-señor Poseidón, lo he encontrado. Dije, rompí el asqueroso sello de Athena y alcé la tapa del ánfora - ¿Quién ha osado liberarme? Preguntó mi señor iracundo –señor, soy Kanon, general del Dragón Marino. El espíritu del joven peli azul, que me aceptó cuando juré se hizo presente, con vestiduras griegas blancas, sandalias de oro, su ceño fruncido, me sonrió.

-Kanon, eres tu, me llena de gozo que hayas logrado alcanzar tu escama. Sonreí –a mi igual mi señor. Dije.

-Kanon, debes saber que cuando Ares nos robó, no solo robó mi espíritu, el cual se conserva en el tridente con los poderes de proteger y controlar el elemento que me fue asignado, sinó, robó mis poderes olímpicos, de ataque y defensa, esos poderes fueron dejados en otro lado por Ares, necesito que encuentren la otra ánfora, que al igual que esta ha sido sellada por Athena, debes hallarla. Asentí –desde luego, desde luego que lo haremos señor. El asintió.

-regresaré a dormir, cuando haya nacido, ocuparé el cuerpo que me fue asignado y dormiré allí hasta mi próximo despertar. Sonreí.

-es una decisión admirable. Elasintió –señor ¿Por qué este cuarto se encuentra aquí? Pregunté, el amplió mas su sonrisa.

-es un refugio secreto de los generales marinos y el dios, ese cáliz y ese plato se reproducen para el número de personas que pueden habitar este lugar, que es un máximo de 10. Asentí.

-eso es contando a su sacerdotisa. El asintió –así es, es en caso de que el santuario sea destruido, es una manera segura de escapar hacia otro sitio, esa mesa apareció dispuesta, porque el lugar te reconoció como general, sinó, no se hubiera preparado para ti. Vi al fondo, un catre que se veía muy cómodo.

-descansa Kanon, duerme un poco, no necesitas asistir al lúgubre evento, podrás regresar el día de mañana. La luz azul me deslumbró, cuando vi, esta estaba dentro del tidente, me quité la ropa mojada y me acosté en las suaves sábanas, me estremecí de repente.

-abuelito Shion. Murmuré y gracias a la comida, pude llorar, lloré por todos, por mi padre, por mi tío, por mi maestro, por el cascarrabias de Arles y por mi querido abuelo, que siempre me mostró su apoyo y cariño, y nunca me degradó así yo fuera virtualmente, el enemigo.