Sonreí mientras lo observaba todo con detenimiento, mientras me fijaba en la casa en la que había crecido mi hermana, pues si, estábamos en Midvale. Esto era a consecuencia de una nueva festividad, Navidad, la cual parecía tener a todos emocionados, menos a mí, que a pesar de las explicaciones de mi hermana, seguía sin entenderlo.

Ese día era dentro de una semana, sin embargo, habíamos llegado antes porque mi hermana estaba obsesionada por decorar la casa, hecho que a mí me fascinaba, pues había visto las decoraciones exteriores de otras y eran increíbles con todas esas luces.

-Hey, chicas, pasad- sonrió Eliza desde la puerta, pero la verdad es que estaba aún en la observación, por lo que tardé un par de segundos en moverme.

Mi hermana se dedicó a enseñarme el resto de la casa, sin embargo, no puede evitar pararme en la terraza de su propia habitación, fascinada por lo que tenía delante.

-¿Podemos ir allí?- la pregunté mientras lo señalaba poco segura de como se llamaba.

-¿A la playa?- me cuestionó ella recibiendo mi afirmación, pues sí, era a eso a lo que me refería- Claro, pero tenemos que esperar a que llegue el resto- explicó.

-¿Por qué?- la miré exasperada, me atraía demasiado.

-Solo una hora, Kaelah, puedes aguantar- me sonrió- Le prometí a Alex que la esperaríamos, quiere ir contigo también- me explicó a la vez que yo asentía.

La espera se me hacía eterna si éramos sinceros, pues las ansias por llegar allí, por ir, eran superiores a mí, por lo que prácticamente corrí hasta ellos cuando le escuché entrar.

-Alex, tenemos que ir a la playa- dije haciendo que ella se riera mientras negaba con la cabeza.

-¿A dónde?- preguntó Mon-el verdaderamente confundido por la situación.

-A la playa, ¿recuerdas el mar de National City?- le preguntó a lo que él asintió- Es algo parecido y sí, ahora vamos, pero primero tenemos que dejar las cosas- comentó hacia mí.

-¡Bien!- exclamé verdaderamente emocionada.

Eres adorable- me sonrió Maggie a lo que la devolví la sonrisa- Danvers, me encanta tu familia- le comentó a Alex, quien asintió a modo de aprobación.

Por suerte para mí, no se hicieron más de rogar y menos de media hora estábamos listos para irnos. El camino no era largo, pero a mi se me hizo eterno, aunque cuando llegamos me quedé quieta observándolo todo con detenimiento, sintiendo como mi hermana me miraba esperando mi reacción, pero la verdad es que no sabía qué hacer, todo esto me sobrepasaba, pues quería hacer tantas cosas.

Traté de correr para situarme cerca del agua, pero no era fácil, ya que mis pies se enterraban en la arena impidiendo mis movimientos.

Sin embargo, conseguí llegar, observando las huellas que había dejado en la arena húmeda, zona que mi hermana había denominado como orilla anteriormente.

- Kaelah, te vas a mojar- gritó esperando que me apartara, pero no iba a hacerlo, estaba demasiado concentrada en los movimientos del agua.

- Déjala, no pasa nada por que las olas la mojen las botas- me defendió Alex introduciendo un nuevo término.

- ¿Olas?- cuestioné girándome hacia ellos.

- Sí, así se llaman- me sonrió.

No pude evitar fijarme en Mon-el, quien también se encontraba absorto ante la escena y no me extrañaba, era todo tan bonito.

En Krypton esto no existía, bueno, no así y mucho menos los pájaros, los cuales llevaban atrayendo mi atención desde que llegué y lo seguían haciendo, sobre todo en estos momentos, pues los tenía tan cerca que me fascinaba el poder observarles así.

Traté de volver a donde se encontraban, tropezándome con mis propios pies, pero siendo sujetada por Mon-el.

- Buena parada- se rió Maggie ante la escena.

- Gracias- le sonreí levemente, consiguiendo que me sonriese de vuelta.

Me separé de él para acercarme a mi hermana y empezar con la larga lista de preguntas que tenía en mente, con la esperanza de que se me pudiese responder a todas.


- Espero que no te importe compartirme durante un ratito- le dijo Alex a Maggie, quién la interrogó con la mirada- Kaelah suele dormirse en mi hombro- la explicó mientras yo me acomodaba.

- No, no me importa por esta cucada- acarició mi pelo- Es realmente adorable- sonrió haciendo que yo la devolviese la sonrisa.

Cerré los ojos cansada, adormiolándome sobre su hombro mientras ella me abrazaba, acariciando mi pelo.


- Está dormida- dijo Alex.

- Parece mentira que al principio no quisiese tener nada contigo, que no te dirigiese la palabra- comentó Kara observando a sus hermanas.

- Pues quién lo diría- sonrió Maggie acariciando la cara de la menor.

Todos se rieron ante el comentario, sobre todo ante la situación que se estaba viviendo en esos momentos, pues la joven parecía no tener intención de soltarla, ya que se había agarrado a su camiseta en el momento que Mon-el había tratado de cogerla.

Necesitaron un par de segundos más para poder separarla, empezando su agitación, que no terminó hasta que se la entregó el peluche, consiguiendo que enterrarse la cara en él.


La agitación de su hermana consiguió despertarla, observando como su cuerpo era sacudido por los sollozos.

Trató de despertarla, sin embargo, la joven permaneció en ese profundo sueño a pesar de sus intentos, consiguiendo que Mon-el, quien dormía en la cama de al lado, se levantase y se acercase a ver qué pasaba.

- Kaelah, cielo, es una pesadilla- secó sus lágrimas.

Lo ojos de su hermana se abrieron, mirándola con cierto temor antes de situar el peluche más cerca de su cara y darla la espalda mientras susurraba que lo sentía.

Acarició su pelo intentando que la hablase, pero sus sollozos lo único que permitía decir era que lo sentía.

Suspiró sin comprender por qué repetía aquello una y otra vez, tratando de calmarla y de preguntarla, de adquirir una respuesta que la ayudase a comprender la situación, pero su hermana parecía no estar por la labor de responder, por lo que se dio por vencida, acariciando su pelo hasta que se quedó dormida de nuevo.


- Kaelah, es hora de levantarse- apartó el pelo de su cara aún siendo consciente de que ella no había dormido apenas nada.

Su hermana se apartó volviendo a acurrucarse, aún con los ojos cerrados, volviendo a acompasar la respiración.

- No puedo dejarte más tiempo, cielo- acarició su cara- Te estamos esperando- susurró tratando de despertarla.

Lo consiguió, pues pocos segundos más tarde estaba abriendo los ojos, mirándola, cansancio reflejado en su cara.

- Hey, buenos días- la sonrió- Te estamos esperando para decorar- explicó a la vez que ella se incorporaba- Te esperamos abajo, ¿vale?- besó su frente.

Asintió cansada frotándose los ojos, levantándose, sin embargo, decidió marcharse y dejarla que se terminase por despertar ella sola.


Bajé al salón aún con sueño, encontrándome con todos allí, quienes me miraron con detenimiento mientras me acercaba a mi hermana.

Escuché atentamente íbamos a decorarlo todo, queriendo recordarlo para el momento que comenzásemos.

- ¿Qué es esto?- cuestionó Mon-el sacando un pequeño ramo de una de las cajas, parecían hiedras.

- Eso es muérdago- respondió Eliza.

- ¿Muérdago?- repetí la palabra queriendo asegurarme de que lo había entendido bien- ¿Dónde va? No tiene mucha pinta de ser decoración del árbol- comenté observando como ella sonreía mientras negaba con la cabeza.

- Hay que ponerlo en la puerta de la entrada- nos guió hasta esta.

- ¿Por qué?- cuestioné sin tener clara su utilidad- Quiero decir, ¿trae buena suerte?- pregunté verdaderamente confundida.

- Hmm, no- se rió- Podría ser una buena interpretación- comentó- En realidad, la tradición dice que cuando dos personas se encuentran debajo de él deben besarse- explicó en el momento que me sentí observada por Mon-el, pero no me giré hacia él, no iba a hacerlo- Kaelah, cielo, ¿lo pones en su sitio?- me preguntó a lo que asentí.

Extendí la mano hacia él para que me lo entregara sin apenas mirarle, sintiendo como trataba de agarrar mi mano, sin embargo, no lo hizo, por lo que en apenas un par de segundos estaba situado en la entrada.

Sonreí hacia Eliza en el momento que volví a situar mis pies en el suelo.

- Me recuerdas tanto a tu hermana- sonrió- Sois muy curiosas, aunque ella lo era un poco más que tú- comentó a la vez que era reclamada por ella- Voy a ver qué pasa- dijo a lo que yo asentí girándome hacia Mon-el, quién se acercó a mí agarrando uno de mis brazos para evitar que me marchase.

- Me gusta esta tradición- sonrió acercándome a él.

- No, no, no, Mon-el, para- le empujé.

- Creí que...- volvió a agarrarme.

- Nada- le interrumpí mordiéndome el labio inferior, iba a caer, lo sabía, por lo que volví a empujarle separándole de mí.

- ¿Por qué sigues engañandote?- me preguntó acariciando mi cara.

Me maldije interiormente, ¿por qué tenía que conocerme tan bien? Suspiré enfadada, mirándole directamente a los ojos segundos antes de besarle, pillándole por sorpresa.

- Hey..., vaya..., ¿eso qué significa?- sonrió cuando nos separamos.

- No lo sé, dímelo tú- le respondí con una media sonrisa antes de responder a su beso.

- ¿Esto te responde?- cuestionó en mi oído.

Asentí, pues sí, si que lo hacía, sin embargo, me separé cuando escuché hablar a Alex y a Maggie demasiado cerca.

- Sabes fingir, ¿verdad?- arqueé una ceja.

- Oh, vamos, ¿en serio?- me guiñó un ojo.

Le golpeé el brazo para apartarle definitivamente de mí antes de andar entre medias de ambas dirección el salón, lugar en el que se encontraba mi hermana, quien, a pesar de su concentración, levantó la cabeza para mirarme, estudiando mi expresión antes de atreverse a preguntar algo.

- ¿Mon-el?- cuestionó recibiendo una afirmación por mi parte- Como te haga daño voy a ir tras él- amenazó consiguiendo que me riese levemente.- No te rías, va en serio- me miró, causando aún más mis carcajadas, no podía evitarlo.

- Es que no es la primera vez que lo has hecho- comenté entre risas a lo que asintió orgullosa.

Rodé los ojos mientras continuábamos con la decoración, cogiendo en mis manos la última cosa que había en esa caja, una estrella roja. La observé sin poder evitar pensarlo, Rao.

- ¿Te gusta?- me preguntó Eliza sacándome de mis pensamientos recibiendo una afirmación por mi parte- La eligió Kara en sus primeras Navidades- sonrió hacia ella, quien me observaba con cautela.

- Es..., hmm.., Rao- susurré mirándola.

- Por eso la escogí- explicó- Me recordaba a Krypton- sonrió, aunque la marca de la tristeza estaba reflejada en su cara.

Me acerqué a ella, abrazándola durante un par de segundos. Sin duda alguna, ella lo había pasado peor que yo cuando llegó, puesto que prácticamente había estado sola, mientras que yo había encontrado su apoyo.

Acarició mi pelo mientras me devolvía el abrazo con fuerza, permaneciendo así durante un par de segundos, parecía darla miedo soltarme.

- Este año la vas a poner tú- dijo separándome de ella- Es tu primera Navidad, tienes que hacerlo- me la entregó haciendo que la mirase durante un par de segundos, queriendo evitar recuerdos.

- Gracias- la sonreí.

Me devolvió la sonrisa poco antes de que la colocase en lo más alto de árbol, aterrizando al lado de mi hermana, quien me abrazó levemente antes de besar mi frente.

Ambas nos giramos hacia la puerta, encontrándonos con que todos nos observaban, hecho que no pudo evitar que sonriera tímidamente.

- No queríamos romper el momento- se rió Maggie.

- No pasa nada- sonrió mi hermana.

- Necesitabais de ese momento a solas- comentó Alex.

Asentí, pues era cierto, necesitábamos un momento en el que conectar, ya que últimamente no habíamos estado demasiado unidas.

Kara acarició mi pelo sonriendo, por lo que devolví la sonrisa mientras sentía como la mirada de Mon-el se clavaba en mí mucho más que antes, pero no, no pensaba tener esa conversación con mi hermana ahora mismo.


- Vamos, vamos, vamos- susurró mi hermana golpeando mi brazo consiguiendo que abriese los ojos confundida, pero que me girase dándola la espalda volviendo a dormirme- Kaelah, vamos, es Navidad- dijo como si de esa forma pudiese moverme.

Suspiré cansada, levantándome, pues sabía que mi hermana no iba a darse por vencida. La miré esperando que me dijese que quería, ya que ahora mismo estaba muy perdida.

- Kaelah, es Navidad- dijo de nuevo- Vamos, están todos esperando- apuntó agarrándome del brazo tirando de mí.

Efectivamente todos estaban en el salón, mirándonos, sin embargo, la única impaciente aquí era mi hermana.

- Me disculpais- dijo Mon-el cogiendo su móvil, que había empezado a sonar.- Hey, Babe- le escuché hablar consiguiendo que apretase la mandíbula, pero sin dejar de escuchar, aún sabiendo que no debía.- Eve, hey, sí, mañana podremos vernos- respondió a la vez que yo cerraba los ojos intentando controlar las lágrimas.- Te quiero, Feliz Navidad, Eve- colgó poco antes de que me levantase del sillón y corriese hasta la habitación.

Las lágrimas era incontrolables en este punto, por lo que tampoco me interesé en ocultarlas cuando me crucé con él, sintiendo como trataba de agarrarme, pero no, no iba a escucharle.

Me tiré en la cama empezando a llorar, tratando de tragarme mis sollozos, sin embargo, mi hermana entró en la habitación, sentándose en el borde de la cama.

- Hey, ¿tengo que matarle?- preguntó consiguiendo que la sonriese levemente- Sé que es por él, pero no entiendo qué es lo que os traéis entre manos, necesito que tú me expliques eso- pidió, pero no podía, no era capaz de hablar, mucho menos de explicarla todo desde un principio.- ¿Quieres estar sola?- preguntó a la vez que yo asentía- Vale- susurró antes de besar mi frente y marcharse.

Sollocé aún sin poder creermelo, luchando por no hacerlo, pues verdaderamente prefería estar equivocada, no haberle escuchado, no haber caído como lo había hecho.

Me incorporé al escuchar que mi móvil empezaba a sonar, por lo que aclaré mi garganta antes de descolgarlo, pues no podía responder de esta manera.

- Hey, cielo, Feliz Navidad- habló Zyan al otro lado, desmontandome, hecho que hizo que no fuese capaz de hablar- Kae, cielo, ¿estás bien?- preguntó preocupado.- Estás en Midvale, ¿verdad?- trató de confirmar.

- S...sí- traté de hablar- Te hecho de menos- susurré intentando evitar las lágrimas.

- Hey..., no llores- pidió al otro lado de la línea- Y si te dijese que estoy aquí, en frente de la casa de Eliza, ¿me creerias?- preguntó.

- ¿En serio?- cuestioné de vuelta incorporándome de la cama para mirar por la ventana, viéndole fuera- Dame cinco minutos- le pedí verdaderamente emocionada.

- Vale, te espero aquí- colgó.

Corrí a la planta de abajo una vez preparada, creando confusión en todos los que se encontraban allí, pues me miraban como si tratasen de comprender la situación.

- Zyan está fuera, voy a pasar la mañana con él, luego vuelvo- expliqué de golpe.

- ¿Cómo?- mi hermana me miró- Pero es Navidad..., tu... tu primera Navidad..., Kaelah...- parecía costarla entender la situación.

- Por fi...- la supliqué.

- Hey, ¿por qué no le invitas a comer, Kaelah?- me preguntó Eliza.

- ¿En serio?- la miré a lo que ella asintió- Gracias- la abracé.

- No hay de que, cielo- me abrazó de vuelta.

Me despedí de ellos a pesar del enfado de mi hermana, pero necesitaba despejarme, olvidarme de todo esto, por lo que me marché junto con Zyan hacia la playa, sentandonos en la arena.

- Tengo una cosa para tí- dijo conseguiendo que saliese de mi embobamiento, pues me encontraba observando las olas- Cierra los ojos- pidió, por lo que le hice caso, sintiendo que situaba algo en mi cuello- Ya está- avisó.

Abrí los ojos observando el colgante, cogiéndolo en mis manos, observándolo con cautela, pasando a mirarle a él.

- Es el símbolo de tu familia, Zyan..., yo...- no era capaz de hablar, no era capaz de hacerlo.

- Quería que lo tuvieses- dijo antes de besarme, correspondiéndole.

- Gracias- le sonreí abrazada a él sintiendo que me estaba empezando a marear.

Suspiré, no me estaba gustando esta sensación, pues estaba prácticamente segura de lo que significaba y para mi desgracia, no podía hacer nada al respecto, por lo que cuando el dolor de cabeza se incrementó cerré los ojos esperando ese momento en el que mi cuerpo dejase de responderme, el cual no se hizo de rogar, cayendo inconsciente en sus brazos.

Gracias por leer,

Ayrin