Hola a todos aqui les traigo un nuevo capitulo de la historia
Muchas gracias a por sus reviews, espero haberlos contestados todos y si alguien falto, sorry por el despiste.
Tambien gracias por su paciencia y por todos sus comentarios en face preguntando cuando volvería. Estoy muy feliz por que el interes de mi historia no ha disminuido.
GRACIAS ESPECIALES A Sakura7893, por el beteo y sus aportes
Recuerden que los personajes son de Rowling pero la historia es mía.
Ahora si, espero que lo disfruten
xoxo
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XLIV. MÁS ALLÁ DEL TORMENTO
Oía voces a lo lejos como ecos en su mente, no las comprendía del todo, el significado de las palabras se perdía. Poco a poco el cerebro se le despejaba y la oscuridad que mantenía a raya la conciencia iba cediendo. Le dolía el cuerpo, la cabeza, aun con los ojos cerrados se sentía mareada. La comprensión le llegada en pequeñas dosis. Algo había pasado, algo malo para que se encontrara en ese estado, acostada en una cama, ida y flotando, seguro por el efecto de alguna poción. Su audición se agudizaba y ahora las frases sueltas e inconexas eran comprendidas. Eran voces de hombres que discutían, al menos uno, porque el otro respondía sin ánimo, sin fuerza, como si un peso lo aplastara, con el ánimo aplanado y las emociones destrozadas. Sin abrir los ojos presto atención al casi monologo que ocurría muy cerca de su posición.
- ¡No me digas que pare Severus! ¡Ella pudo morir, te lo advertí! ¡Fui muy claro de que tenías que tener una precaución extrema si tenían relaciones! ¡Y si crees que yo estoy siendo duro, espera a que Narcisa te vea, quiere literalmente arrancarte las bolas y dárselas de comer a una de las mascotas de Hagrid!
- ¡Maldita sea Lucios ya lo sé, y no entiendo como paso esto! ¡Le he suministrado las pociones anticonceptivas más fuertes que podía! ¡He controlado todo!
- ¡Entonces explicame como coño no te diste cuenta que tenía un retraso! ¡Cómo no se te prendió una alarma!
- Ella ha estado irregular desde el ataque lo sabes, su periodo es un descontrol por la maldición y por lo que hacemos para eliminarla, y el estrés del colegio y la boda no ayuda. La única opción es que ella no haya tomado la poción y no entiendo porque no lo haría. Es imposible que haya fallado si la ingirió
- ¿No supervisabas que la tomara?
- A veces lo hacia delante de mí, otras yo se la daba y ella la tomaba después
- Esto ha sido una gran irresponsabilidad por parte de los dos. El riesgo de que esto ocurriera aun estando tan cerca de romper la maldición era certero. En vez de darles carta blanca para que se acostaran debí exigirles que no lo hicieran. Poner un hechizo en ella que lo evitara para mayor seguridad. Tienes idea pedazo de idiota de lo mal que me siento de que esa mujer que he llegado a respetar y hasta apreciar… a querer, a la que mi esposa adora como la hija que no tuvimos y que Draco quiere no solo como amiga sino como familia; este ahora en esa cama, tirada pálida y débil porque no he podido romper con lo que el mal nacido de Weasley le hizo. ¿Entiendes la responsabilidad que siento sobre lo ocurrido?. ¿No recuerdas que hasta mi Draco hizo un hechizo para ayudarla que le pudo salir caro?... óyeme bien Severus Snape –Lucios lo tomo del cuello de su infaltable levita que ahora tenía abierta- Hermione Granger es de mi familia –a cada palabra lo zarandeaba- y te exijo que no se te ocurra volver a tocarla sexualmente hasta que toda la pesadilla de la puta maldición se acabe, si me entero que lo hiciste, y lo voy a saber, voy a patear tu trasero de murciélago y no te dejo acercarte a ella sin chaperona hasta el día de la boda, ¿he sido claro?
- Cristalino Lucios y las amenazas no hacen falta, no tengo intenciones de volver a hacerlo hasta que ella este curada del todo, eso claro si es que ella me perdona por esto y al final aun quiere que nos casemos –Lucios lo miro serio y lo soltó con una mirada interrogante por sus palabras-
- ¿Te perdona?
- Se supone que debo cuidarla y maldita sea no he podido hacerlo, he fallado en todo. No pude evitar que la atacaran, no encontré a sus padres a tiempo, casi se mata ella misma en mis narices, la contra maldición no ha resultado y para colmo la embarazo sabiendo que sufriría un aborto, que nuestro hijo tenía cero posibilidades de existir… de vivir. ¿Te parecen pocas razones para que me mande a la mierda?
- El cargo de conciencia por esto no te viene mal, pero no te auto flageles por el resto. Tú le has dado razones para continuar a pesar de toda la porquería que le ha ocurrido. Aunque tengo muchos deseos de dejar un recuerdo en tu rostro, sigues siendo mi amigo y se perfectamente todo lo que has pasado por ella, todo lo que has hecho para darle una mejor vida; una feliz, sin problemas. Además esa actitud de auto compadecerte ahora no te que queda, ni tienes derecho a ella. Tu mujer va a reaccionar en cualquier momento y lo que necesita es a su marido a su lado fuerte y entero, explicándole que paso y las consecuencias. Si ella quiere golpearte, que lo haga, si quiere gritarte y mandarte a la mierda te aguantas. Si solo te necesita para llorar su perdida, te quedas clavado a ella hasta que pare. Hermione es una mujer muy fuerte, podrá con esto, ella tiene su cuota de responsabilidad y sabía a lo que se atenía sino tenían cuidado extremo en sus actividades de cama, pero tú, bajo ninguna circunstancia se lo vas a decir. Vas a asumir toda la culpa y la que ella sienta se la quitas. Te debes a ella y la mejor forma de resarcirte es dándole todo ahora
- Es lo que pienso hacer, por supuesto no la voy a dejar sola ni un solo minuto, y es obvio que sea cual sea su reacción yo estaré aquí para lo que venga… es la cuarta vez en mi vida que realmente siento que me muero, y tres han sido con ella
- Eso es amor puro y verdadero –Lucios no pudo evitar resoplar y bajar la guardia, entendía lo mal que su mejor amigo lo pasaba-. Mira Severus por más cabreado que este, tu cuentas conmigo, no pienses que ella te va a dejar, no creas que la perderás. Esto pasara y quedara como un mal recuerdo, como una de tantas pruebas que superaron juntos y que fortalecieron su relación. Un paso a la vez, ten confianza en sus sentimientos, esa leona te ama tanto como tú a ella
- Saber que estará bien y me ama es lo único que me mantiene en pie ahora
- Bien, solo resta esperar. Narcisa volverá en cualquier momento exigiendo que la dejen verla, así que preparate y Molly Weasley también entrara… tienes una colección de fans esperándote afuera para ajustar cuentas, y el premio creo, se lo lleva el que te joda más. A ver cómo le haces, esta chiquilla tiene mucha gente que la cuida
- Crees que no lo sé. Cada vez que se abre la puerta y veo el rostro de alguien, me lanzan miradas asesinas, hasta Draco lo hizo. Creo que los únicos compasivos han sido Potter y Lupin
- El lobo también salió trasquilado de todo esto, le dieron su dosis
- ¿A Lupin?, no entiendo
- Los hermanos Weasley tuvieron una muy pública y entretenida charla afuera con él. Creo que algunas de sus palabras fueron algo así como "si se te ocurre embarazar a Ginny antes de que se casen y ponerla en riesgo te quedas eunuco". La pelirroja tuvo que defenderlo y alejar a sus hermanos, y el señor Weasley le mando una mirada de "que no me entere que ustedes dos se acuestan". Aunque no entiendo como alguien pensaría que esos dos no lo hacen, la niña se lo viola con la mirada y es bastante lanzada –se le quedo viendo a su amigo a ver que soltaba-
- Si crees Lucios que te daré confirmación de si ellos lo hacen o no, espera sentado, eso no es mi asunto. En cuanto a las amenazas, se las han dado desde un principio, es normal, ella es su hermanita y la niña de la familia; solo lamento que esto lo salpicara sin tener parte en nada
- Daño colaterales creo que lo llaman, en fin, ahora lo importante es que Hermione despierte
- Está tardando
- Quedo muy débil, y se le administraron muchas pociones, tu mejor que nadie conoce sus efectos
- Lo sé pero… -iba a continuar cuando un ruido próximo lo alerto. Al voltear el rostro vio como la mano de su amada se movía y ella emitía pequeños sonidos-
Escucho todo y volvía de su letargo, y con ello las imagines de lo ocurrido antes de perder el conocimiento. Ella hablando con Ginny, haciendo planes, ella levantándose con un mareo, la mancha en su pantalón, el dolor, la compresión, la angustia, su amiga llorando desesperada, y luego oscuridad. Pero en la oscuridad no perdió totalmente la conciencia, así que ahora recordaba gritos, voces apresuradas, llanto, Severus desesperado diciéndole que aguantara, pidiendo perdón, llamándola amor, envolviéndola en sus brazos, dándole su calor, ese que reconocería hasta en su próxima vida. Caos alrededor, todo como un torbellino sin sentido, sin orden, sin solución ni fin y de repente… nada. Silencio, calma, paz, sensación de abandono a algo, de aceptación ante un hecho indefinido. Movió sus manos que anhelaban alcanzar a las ásperas y dulces del hombre que poseía su corazón y cuya voz escuchaba. Su cuerpo reaccionaba a sus órdenes de nuevo, por lo que giro su cabeza y abrió de a poco los ojos. La luz aunque tenue la molestaba, pero pronto una sombra se interpuso y sintió su tacto en la piel; allí estaba su hombre Severus Snape con un rictus en su semblante, los ojos torturados y tomando su mano con delicadeza absoluta. Se miraban sin hablar pero expresándose el mundo; su entendimiento mutuo iba más allá de lo que cualquiera lograría apreciar jamás en la vida, aun así, era necesario hacer las preguntas en alto. Sabía que alguien más estaba en el recinto pero toda su atención se concentraba en la persona sentada en su cama.
- ¿Estaba embarazada? –sus palabras eran susurros-
- Sí amor
- Lo perdí –y una era una pregunta, era una afirmación, la constatación de un hecho-
- Lo siento mi vida, perdoname, no se pudo hacer nada, fue rápido… cuando llegue a ti –y se le quebró la voz-
- ¿Por qué me pides perdón?, nada de lo que paso es tu culpa, fue mia por… –la sequedad en la garganta no le dejo continuar-
- Toma un poco de agua, no te esfuerces en hablar y nada es tu culpa –la levanto y le dio de beber sorbos pequeños-
- Sev, se me olvido tomar la poción anticonceptiva, si lo hubiera hecho esto no estaría pasando
- Fue un error amor, y yo debí tomar medidas adicionales para prevenir un embarazo, me confié por eso es mi responsabilidad lo que paso, lo lamento, perdoname Hermione
- Yo no tengo nada que perdonarte, a pesar de lo que piensan otros como Lucios… -volteo a mirar al espectador que se acercó a la cama por el lado contrario a Severus- Hola Lucios
- Hermione querida, ¿Cómo te sientes?... A parte de lo obvio
- Dolorida, cansada, molesta… una gran gama de sentimientos
- Te veo muy serena, eso me alegra y preocupa a partes iguales
- ¿Serena?, no Lucios me estoy reventando por dentro –tras sus palabras Severus apretó su mano y acaricio su rostro-
- Entonces no te reprimas, no te va ayudar a recuperarte
- Antes tengo algo que hablar contigo
- Dime lo que quieras querida –se acercó más tomando su otra mano- en que te puedo ayudar
- Necesito que me libres de la maldición lo antes posible. Sé que hemos ido lento por los estudios, pero lo único que me importa ahora es acabar con esto
- Te entiendo Hermione, pero ya casi terminas y nos podremos concentrar en eso después
- No Lucios, no me entiendes, ya mis estudios no me importan tanto. Me importa poco presentar los exámenes, los tomare después… yo quiero hacer la sesiones cuantos antes y consecutivas
- Hermione amor, ambos te comprendemos pero hacer las cosas como quieres no va a cambiar lo que paso, y… -ella no lo dejo continuar-
- CREES QUE NO LO SE –y ese grito fue la primera muestra de la fractura en su interior- SOLO QUIERO DEJAR ESO ATRÁS, ¿ES QUE NO ME QUIEREN AYUDAR?
- Hermione por favor, tranquilizate para que me puedas entender linda. Sabes perfectamente que tanto tu prometido como yo te queremos ayudar lo más que podamos, lo que trataba de explicar Severus es que ahora en tu condición es imposible avanzar al ritmo que quieres
- No te entiendo Lucios
- Querida, acabas de sufrir una perdida, tu cuerpo esta alterado, estas débil, es del todo inviable realizar sesiones ahora. Necesitas sanar internamente, es obligatoria una pausa
- ¿De cuánto tiempo?
- Dos meses, una cuarentena. Después hay que examinarte para verificar que hayas sanado correctamente, y allí veremos si podemos continuar
- Dos meses… dos putos meses… no me lo puedo creer –cerro los ojos apretándolos con fuerza- ¿estás seguro? ¿no hay manera antes? –ambos hombres veían en su mirada la terquedad que la caracterizaba y Lucios entendió que si no era claro con ella, no podrían hacerla cambiar de opinión, necesitaba una dosis de realidad-
- Hermione voy a ser bastante duro para que comprendas lo delicado de la situación y las consecuencias del aborto que tuviste. Respondeme esto ¿tú quieres tener hijos?
- ¡Por supuesto que quiero Lucios, que clase de estupidez me preguntas!
- Ninguna estupidez… ahora, si te digo que el riesgo de hacer cualquier hechizo en tu cuerpo es que quedes estéril, ¿todavía te empeñarías en que los haga?
- ¿Estéril?
- Si Hermione estéril… permanentemente… -vio como ella se puso pálida y sus ojos se llenaron de lágrimas- y bien, que me respondes, ¿aun quieres salir corriendo de aquí a mi casa y ponernos a trabajar?
- No es necesario ser cruel Lucios, ella esta delicada
- Discrepo, ella ha despertado sabiendo lo que ocurrió, o al menos presintiéndolo, ha dicho que se rompe pero que se contiene por cosas más importantes, como pedirme que nos pongamos a romper una maldición inmediatamente. Es obvio que aún no ha racionalizado del todo los eventos –tomo la barbilla de la chica girándole el rostro en su dirección- mirame Hermione, esto es real, perdiste a tu hijo, tu cuerpo lo rechazo, lo expulso –a cada palabra ella hacia un gesto de dolor, el que no mostraba antes-, no puedes proteger un ser dentro de ti, no … -el grito de Severus lo interrumpió-
- ¡BASTA LUCIOS! –se paró de la cama con el cuerpo tenso-
- NO, esto es consecuencia de subestimar la situación de ella… ¿Por qué no te tomaste la poción Hermione? –pero ella lo veía y no hablaba- , respondeme ¿Qué paso? –cuando menciono el olvido Lucios reparó algo en su mirada que le hizo entender había algo más-
- Lo olvide, ya lo dije –hablaba quedo-
- Sí, pero eso no es del todo cierto, no se llega a ser la hechicera más brillante de tu generación olvidando cosas tan importantes como tomarte una poción, que sabias era absolutamente necesaria si querías acostarte con tu novio
- ¡Lucios no sigas, te lo advierto! –tomo al rubio del brazo con ánimo de sacarlo a rastras-
- Tu no me adviertes nada Severus, -se soltó de un manotón- esto es tu responsabilidad más que de ella, así que mantén silencio –se giró de nuevo a ella-. Dime la verdad Hermione, si quieres que sigamos trabajando, dime eso que sabes y te callas… ¿Por qué no te tomaste la poción?, tu no lo olvidaste del todo, que paso…
- No fue adrede, yo no quería que esto pasara
- Te creo pero… estábamos en la recta final, la maldición es más débil que antes, casi ha desaparecido lo sabes, la última vez me preguntaste que tanto era el avance, preguntaste si estaba seguro que podrías concebir acabado todo… entonces cuéntame que paso por esa cabecita tuya
- No sé de qué hablas –sí que lo sabía, ahora sí-
- Lucios está cansada…
- Por última vez Severus, o te callas o te saco a que te enfrentes a las hienas antes de tiempo –al decirlo se paró de la cama-
- ¿Se te olvido el sermón que me diste hace unos momentos?, -los dos hombres se enfrentaban- ¿y ahora tú discutes con ella?, es mi culpa dejalo estar
- No olvido nada de lo que te dije, pero la situación ha tomado un nuevo giro que no se puede dejar pasar, para hacer las cosas bien ahora, ella debe empezar con aceptar todo, y tú te callas y no te metes
- No le hables así, es tu amigo y me está cuidando
- No lo defiendas y sus cuidados llegan tarde. Debió asegurarse que te tomaras la poción, te puso en esta posición al acostarse contigo de forma inconsciente, es su error por no mantener las manos y otras partes quietas
- No lo es, yo le dije que me la tomaría después y lo olvide –ella lo miraba de forma retadora-
- No lo olvidaste porque si, quisiste olvidarlo, pasarlo por alto… ¿Por qué?
- Eso que dices es ilógico
- ¿Lo es?, ¿segura?, nada ganas negándote a ti misma lo que yo ya se… sincerate contigo misma ¿Por qué lo hiciste?
- ¡DEJA DE PRESIONARME!
- NO, no lo hare hasta que lo digas en voz alta, sabes de que hablo, lo veo en tus ojos, lo has entendido, eso que tu subconsciente te llevo a realizar. Dilo Hermione, díselo a Severus
- No fue así –ella volteo a verlo con arrepentimiento en los ojos-, no me di cuenta
- No me importa, dilo
- Lucios por favor
- No. Dilo Hermione, no me iré de aquí hasta que lo hagas y me importa poco tu estado anímico… dilo
- No sabía… -comenzó a llorar-
- Dilo
- Esto no debía pasar –retorcía las manos con la sabana-
- Dilo
- No quería… yo no… no lo pensé…
- Dilo… ahora
- Lucios –rogaba con la mirada-
- DILO DE UNA MALDITA VEZ… QUE QUERÍAS PROBAR HERMIONE, DILO –su tono ya no admitía negativas y ella no pudo soportar más el acoso-
- QUERÍA SABER SI PODÍA QUEDAR EMBARAZADA –tras esas palabras se rompió llorando sin consuelo-
- Por fin la verdad. Bien ya sabes que sí, pero que tu cuerpo no está listo para que puedas tener a tu hijo –la abrazo para aplacar la dureza con que la trato antes-. Lo siento linda, siento mucho por todo lo que pasas. Te prometo que lo solucionaremos y la próxima vez será diferente. –dejo que ella derramara las lágrimas que necesitara hasta que lo soltó para ver a su prometido, que fue hacia ella-
- Estoy aquí amor, juntos superaremos esto ya verás –se sentó en la cama y la coloco en su regazo protegida en sus brazos-
- Bien, mi trabajo aquí ha terminado. Ustedes tienen mucho de que hablar en privado. Me ocupare que nadie los moleste –Severus solo asintió y le dio una mirada de agradecimiento pues ahora entendía el porqué de su actitud-
Pasaron horas dentro tal como dijo el rubio sin ser interrumpidos. Más calmada Hermione le explico cómo fue capaz de cometer tamaño imprudencia. Si bien no fue consciente, algo se lo advertía más ella no escucho, esa necesidad no reconocida de saber sin medir consecuencias fue más fuerte que todo y ahora pagaba por su imprudencia un precio muy alto. Severus la escucho sin mostrar reproches si bien una parte de él quería darle unos buenos azotes. Fue comprensivo hasta lo indecible, la consoló y lloro a su lado la pérdida de su hijo. Cuando al final ella se durmió por agotamiento, la dejo en la cama y decidió no retrasar más darle la cara a todos los que lo esperaban.
Con paso cansado salió encontrándose solo a Ginny y Harry en espera. Ambos al verlo le dieron su apoyo sin reclamos, dándole el recado que los demás estaban en su despacho esperándolo, pero que no esperara el mismo recibimiento. Los hizo pasar y los dejo encargados de su amada.
Tal como esperaba nada más entrar una muy enojada Narcisa y una histérica Molly, lo atacaron sin cuartel con palabras, y el solo pudo esperar a que terminaran. Media hora después y por intervención de los hombres pudo sentarse y alguien que no supo quien fue, le entrego un vaso de whiskey. Gracias a la intervención de Lucios que conto la revelación de Hermione, se salvó de ser linchado, pero no de algunas recriminaciones ni de Arthur Weasley quien le recordó su palabra de que nunca dañaría a la niña que él y su esposa habían adoptado como propia. Se comportó como debía rindiendo cuentas al que ahora ejercía como padre de su prometida. Dos horas más tarde y varios tragos después, Severus volvía a la enfermería a velar a su novia, no sin antes hacer varias promesas de que mantendría su hombría a buen recaudo evitando cualquier posibilidad de un suceso similar.
Al llegar contemplo a Hermione dormida aun rodeada de sus amigos que agrandaron la cama, y se acostaron junto a ella. Los tres yacían pacíficos y agotados. Cada mano de su mujer se encontraba entre la mano de uno de sus amigos, en un gesto protector y de apoyo. Transfiguro una silla convirtiéndolo en un cómodo sillón y se dispuso a descansar lo que pudiera.
Hermione pasó tres días en la enfermería antes de ser dada de alta. El director le dio la opción de aplazar todos sus exámenes, pero ella se negó y solo se reprogramaron los del primer día que perdió. En el tiempo que estuvo en la enfermería sus amigos nunca la dejaron sola. A pesar de la tragedia era reconfortante ver que tenía tan buenas personas que la querían y se preocupaban. Con Ginny, Harry, y Remus tuvo conversaciones privadas individuales. Su mejor amiga, su casi hermano y su amigo amante, tuvieron puntos de vista diferentes, pero todos coincidieron en darle las mejores palabras de ánimo para sobre ponerse. Los gemelos fueron un soplo de aire fresco de la forma que ellos solo saben y las matriarcas de los clanes Malfoy y Weasley, se comportaron cual mamas gallinas con tantos cuidados casi hasta el agobio.
Esos días le dieron la oportunidad para pensar seriamente en su perdida. En la responsabilidad o culpa que tenía sobre ello, en lo que Severus le dijo, en las palabras de Lucios apenas despertar "Esto paso por subestimar la situación de ella", que a su pesar debía reconocer eran ciertas. Demasiada confianza en la solución, demasiado ego de que eran imparables y Ronald demasiado mediocre, demasiado de muchas cosas que al final no la beneficiaron. Ella Hermione Granger no era infalible, tenía poderes sí, pero era tan indefensa para ciertas cosas como el resto de los mortales. Estúpida, estúpida, estúpida, eran las palabras que se decía constantemente. Como pudo creer que por estar a un paso de conseguirlo, ella podría con el reto y saldría victoriosa, como se arriesgó con tantas probabilidades en contra. Simple era la respuesta, tan tonta y carente de valor ahora que decirla en voz alta la llenaba de vergüenza, tanta como admitirla a si misma.
Quería vencer a Ronald, esa fue la razón. Una parte de ella, la que todavía albergaba la rabia de las afrentas, quería pararse ante él y decirle mirame Ronald Weasley, estoy en pie feliz con una prospera y plena vida por delante, con el amor de un hombre que me complementa y me llena, a punto de graduarme, a punto de casarme, a punto de tener mi propia familia; mira mi vientre, ve el hijo que crece dentro de mí producto de la entrega a Severus. Tú y tus acciones no pudieron conmigo, con nosotros, voy a ser madre, todos tus planes salieron mal y tú te pudrirás aquí, solo, sin el calor de una familia, sin el apoyo de amigos, sin nada; no eres nada y quedaras en el olvido, será como si nunca hubieses existido. Eso fue lo que la llevo a cometer la temeridad de apostar en contra de las recomendaciones, en contra de la razón. Y pago caro la apuesta, las consecuencias la golpearon con todo y ahora por idiota, tenía una herida más que agregar a la lista, y esa se la busco ella solita sin ayuda de nadie, y por ello era su obligación no auto compadecerse y superarlo ya.
Pero había algo adicional que la impelía a sobreponerse de manera rápida, una persona que se veía miserable y hundida, que era fuerte pero no de acero para aguantar golpe tras golpe y sin merecerlos, asumiendo las culpas sin tener nunca la oportunidad de ser lo más importante, de ser quien haya que cuidar y proteger, porque ese puesto se lo otorgaba a ella poniéndola por encima de todos incluso de él mismo. Severus Snape, el hombre que sobrevivió a la guerra, a ser doble espía, a infinidad de ataques y torturas, a las críticas colectivas durante años y a todas las calamidades que ocurrían a su desafortunada novia. El siempre para ella al pie del cañón, sin una crítica, sin flaquear, sin tomar respiros. Era su turno de devolver, pagar deudas y demostrarle que ella podía ser tan fuerte como él y cargar con las penurias, además de resolver cierto asunto que la inquietaba. Severus estaba con ella en cuerpo y alma, pero su corazón por momentos se sentía lejano. Y el primer paso, era liberarlo de una responsabilidad no merecida, quitarle la culpa, disminuir su carga.
Se dejó mimar y cuidar mientras su reclusión duro, pero al poner un pie fuera de la enfermería dejo todo el melodrama atrás y con paso firme tras despedirse de sus amigos, tomo rumbo directo a las mazmorras. Tres golpes y treinta segundos después, la razón de su existencia abría la puerta.
- Hermione amor, pensé que irías a descansar, pensaba pasar en un rato por tu habitación. Entra
- He descansado por tres días Severus, no puedo seguir como una inútil tirada en una cama
- No puedes hacer esfuerzos, lo que te paso no fue una tontería Hermione. –la tomo del brazo depositándola en un sofá-
- Eso ya lo sé, soy perfectamente consciente de la gravedad, pero estoy mejor, caminar no es un esfuerzo sino me excedo, madame Pomfrey me lo recomendó en cortos periodos, así que en realidad sigo las instrucciones médicas. Y quería verte
- Bien, yo también quería verte. ¿quieres algo de tomar? ¿estas cómoda?
- Ummm… jugo de calabaza me sentaría bien y estoy cómoda a excepción de un detalle
- ¿Cuál?
- No me has besado… de hecho hace tres días que no lo haces. Tomas mi mano, besas mi frente, me abrazas pero, mis labios parecen zona vetada. Serias tan amable de explicarme la razón
- Dadas las circunstancias no imagine que desearas ese tipo de contacto –estaba asombrado de que ella pensara en eso y para disimular su turbación fue en busca de la bebida-
- Maldición Severus es un beso no una invitación a tener un bacanal. Estas evitando la mayor cantidad de contacto íntimo como te sea posible y sinceramente fuera del sexo como tal, no encuentro la razón. Y por favor no invoques la perdida de nuestro hijo como excusa, y no te permito que algo llamado culpa sea el motivo. Yo tome la decisión de no cuidarme, no tú, no puedes asumir algo que no hiciste
- Debí supervisar mejor que te la tomaras –le entrego el vaso que ella sin probarlo coloco en una mesa lateral-
- No es cierto, cumpliste con tu parte, yo no con la mia. Confiaste que sería lo suficientemente madura y responsable como para no olvidar algo tan importante. Jamás imaginaste que sería capaz de tal estupidez porque no es propio de mí, ¿o si lo pensaste? ¿creíste que sería capaz de eso?
- No, jamás cruzo por mi mente que teniendo una maldición de la cual sabes todo no te cuidarías, es más, nunca pensé que dada nuestras actividades extra te arriesgarías –y allí el semblante le cambio, no se fue el abatimiento pero un brillo de ira cruzo sus ojos-
- ¿Actividades extras?... te refieres a –dejo la frase sin concluir, era evidente a que se refería-
- Olvida mis palabras, están de más –se reprendió internamente por dejar salir eso-
- No puedes retirarlas ahora, obviarlas no servirá… termina de decirlo, hablas de…
- De eso que estás pensando –un largo suspiro escapo de él, ya no había vuelta atrás- . A que tenemos relaciones con otras personas y al no cuidarte abriste la posibilidad de que quedaras embarazada de Remus ¿cavilaste eso?
- Oh –no, esa opción jamás entro en su mente por imposible-
- Sí, Oh… -la cara de ella para su gusto con no mucha alteración o preocupación, lo estaba alterando más- y bien, -se le quedo viendo esperando su respuesta que no llegaba- ¿aunque sea lo contemplaste lejanamente?
- No, ya te dije que el no cuidarme no fue algo plenamente consciente. De manera contraria nada hubiese ocurrido. Remus e hijos no son palabras asociadas para mi
- Entiendo –quería pero no podía evitar enfadarse-
- Estas molesto y decepcionado. No es culpabilidad solamente lo que causa tu alejamiento
- He estado contigo cada momento, me he ausentado de tu lado lo mínimo posible –se sirvió un whiskey para enfrentarla de nuevo-
- No hablo de alejamiento físico, hablo de emocional. Sé que lo que hice es grave Severus, lo que no sé, es si han cambiado tus sentimientos radicalmente y más si piensas en esa opción
- Cambiado en qué sentido
- En que ahora puede que dudes en seguir a mi lado, pensé que solo era por mi imprudencia, -meneo la cabeza de un lado al otro- ahora hay más
- No es cierto, no dudo de nosotros
- Estas molesto por la posibilidad de que no fuera tuyo
- Eso ya no importa
- Claro que importa, te está carcomiendo por dentro
- Hermione esta conversación es un sin sentido, lo hecho, hecho esta y además tú no estás en condiciones ni es recomendable que te agites. Dejalo estar
- No seas tan malditamente condescendiente conmigo, tú necesitas hablarlo
- Que parte de no debes alterarte no comprendes –trataba de refrenarse pero con ella subiendo el tono de voz y presionando era difícil-
- Me altero porque no me dices nada… deja de ser tan bueno, no me lo merezco
- Hago lo que debo
- Pero yo quiero que hagas lo que necesitas… por una vez piensa en ti primero, en ser una prioridad. No me voy a romper; a estas alturas después de todo, ¿piensas que soy tan débil?
- No, no lo eres –se apretó el puente de la nariz en un último intento- … Hermione trato de lidiar con esto lo mejor que puedo. No quiero llegar a decir nada de lo que deba lamentarme después. Intento hacer lo correcto
- Yo no hice lo correcto, ¿Por qué deberías tú?
- Porque alguno de los dos debe ser un completo adulto y priorizar como es debido, tú ahora eres lo importante
- No estoy de acuerdo, y no pienso seguir siendo egoísta estando siempre de primera. En una relación hay equilibrio, nos hemos desbalanceado y hay que arreglarlo
- A veces es mejor no decir lo que se piensa, es más saludable
- Insisto, no estoy de acuerdo, no es la solución, y no lo voy a dejar pasar, o hablas o hablas, no te queda de otra
- Hermione no presiones –se tomó de un solo trago el resto del contenido del vaso-
- No voy a ceder
- No te va a gustar –hablo con los dientes apretados-
- Ese no es el punto
- Me estas llevando al límite –ahora su expresión sí que le recordaba al grandísimo hijo de puta que interpretaba tan bien-
- Es lo que quiero –se le planto delante y hasta allí llego la paciencia-
- Bien… quieres oír Hermione –tonito irónico-, pues oye. No tengo idea de si perdiste a mi hijo o al de Remus, y ni se me paso por la mente la posibilidad hasta verlo en la enfermería hablando contigo. Hasta ese momento mi única preocupación fue tu recuperación y nada más. Pero al verlos ese insidioso pensamiento entro en mi mente. Si tú no te cuidaste la opción está allí, no tenías mucho tiempo, las cuentas cuadran
- Y estas herido pensando que pude tener al hijo de otro
- ¿No estarías tu un poco molesta o algo más si Ginny se quedara embarazada y pudiera ser mío?
- Sí por supuesto, te entiendo pero no…
- ¡Entonces para qué coño me preguntas! –la interrumpió alzando la voz- ¡No soy de piedra maldita sea, y tu grandísima irresponsabilidad ha podido generar un gran desastre… no ves que no solo se trata de mí, inconsciente! ¿has pensado en tu amiga? ¿tienes una vaga noción de cómo las mismas ideas están afectando a Ginny y Remus? –por la cara perpleja de ella se dio cuenta que no lo había meditado-
- Yo... yo no… -no pudo seguir, sentía que una mano invisible le oprimía la garganta-
- ¡Por supuesto que no!... ¡la señorita no ha visto más allá de sus narices! –el tono acerado que la increpaba era tan doloroso como cuchillos clavándose en su pecho-
- Ellos no me han dicho…
- ¡Ellos Hermione son tus amigos, te aman y se aguantan porque entienden que no es el momento para preguntas ni suposiciones, que cualquier recriminación tendrá que esperar! ¡Ginny casi te vio morir, Remus llego conmigo y tu imagen cubierta de sangre también le afecto! ¡saben que sufres, saben de tu dolor por querer darme un hijo, el hermano de tu amiga es el responsable, y muy dentro de ellos esperan que la criatura que perdiste fuera de mi sangre! ¡No te van a decir nada! ¡No al menos hasta que yo se los permita!
- Lo lamento –no quería llorar, pero ver el sufrimiento de él, saberse la causante le rompía el alma, y sus amigos también sufrían todo por ella-
- LO LAMENTAS… LO LAMENTAS –y sin más el vaso que aún continuaba en sus manos, se estrelló en una pared- TIENES IDEA DE CUANTO HE ANSIADO UN HIJO TUYO, NUESTRO, PUEDES IMAGINAR CUANTO ME MATA NO SABER SI ERA MÍO
- ¡No fue así, si me dejas explicarte que…
- EXPLICAR… CREO QUE YA LO HICISTE ANTES
- Pero…
- PERO QUE –cada vez que intentaba hablar la interrumpía- QUE NO QUISISTE, QUE NO FUE TU INTENCIÓN, QUE TE IMPORTO UNA MIERDA NUESTRO FUTURO
- ¡NO ME DIGAS ESO!
- ¿NO QUERÍAS QUE HABLARA?. HACE UNOS MINUTOS TE PEDÍ QUE PARARAS, PERO LA SEÑORITA HAGO LO QUE SE ME PEGA LA GANA Y LOS DEMÁS QUE SE JODAN, INSISTIÓ, ¿AHORA ME DETENGO SOLO PORQUE NO TE GUSTA LO QUE OYES? ¿SIEMPRE HAY QUE HACER LO QUE QUIERES? ¿SOLO LO QUE SEA DE TU AGRADO?
- ¡No es cierto! ¡Quiero que me hables sea lo que sea! –ya no podía gritar, solo lo empeoraría- ¡Saber qué te pasa, que sientes, los dos perdimos!
- ENTONCES TE AGUANTAS… ¿QUIERES SABER?… ME JODISTE HERMIONE, TE HE DADO CADA COSA QUE HE PODIDO, HE CUMPLIDO TUS MAS OSCURAS FANTASÍAS Y ME SENTÍ FELIZ EN HACERLO. NO ME MOLESTO NI UN POCO VERTE ENTREGADA A OTRO PORQUE LO DISFRUTE, PORQUE TU PLACER ES EL MÍO Y ERA SOLO SEXO, Y UN BUEN POLVO ES NADA COMPARADO AL AMOR QUE NOS TENEMOS. SOLO HE PEDIDO TU AMOR Y UN FUTURO A TU LADO, QUE ME DEJARAS HACERTE FELIZ, UNA FAMILIA PROPIA –Se detuvo un momento para tomar aliento. Estaba siendo cruel y lo sabía, las lágrimas y cara de desconsuelo de Hermione se lo mostraban, pero ya no podía detenerse, o lo sacaba todo o más adelante sería peor- Y VIENES TU Y PONES TODO EN PELIGRO… -la tomo de los brazos- DIME PORQUE, PORQUE NO PUDISTE VER TODO EL PANORAMA, PORQUE EL MALDITO DE WEASLEY SIGUE PRESENTE DAÑÁNDONOS, PORQUE SE LO PERMITES… -la soltó alejándose unos pasos- …Y PERDIDA ¿YO PERDÍ? ¿ESTAS SEGURA?, QUIZÁS LOS QUE PERDIERON FUERON REMUS Y TU –estocada directa al corazón, precisa, dura e inevitable-
- Sé que merezco cada palabra y todo lo que me paso –retenía lo que podía el llanto para hablar claro. Esto era lo que ella quería, que por una vez él se soltará sin reprimirse, así que como él dijo se tenía que aguantar. Cuando se calmara le diría- y que te parece un justo castigo para… -y como un vendaval el volvió a tomarla de los brazos sin dejarla terminar-
- NO TE ATREVAS A DECIRME QUE ME IMPORTA POCO O ME PARECE BIEN QUE CASI TE MUERAS DESANGRADA, PORQUE SABES PERFECTAMENTE QUE NO ES VERDAD. VERTE ASÍ CASI ME MATA CONTIGO. CASI ME QUITAS EL PODER TENERTE A MI LADO… ARRIESGASTE TU VIDA POR UN BEBE QUE SABIAS NO DEBÍAS TENER… YO QUIERO UNA FAMILIA JUNTOS PERO NO DE ESA FORMA
- ¡Los dos queremos lo mismo! ¡Una vida juntos!... ¡Y ese bebe era… era mi hijo!... ¡Era…!
- YA LO SE –un tenso silencio se cayó entre ambos hasta que ella lo rompió-
- ¿Estás feliz de que lo perdiera? –no quería que fuera verdad, pero presentía que tres personas estaban aliviadas con su desgracia
- POR SUPUESTO QUE NO –la miro indignado. Era posible que ella fuera incapaz de ver el todo- … ¿NO LO ENTIENDES CIERTO?, TU AUN NO COMPRENDES MI AMOR
- ENTONCES EXPLICAME –no quería gritarle pero la desesperaba-
- NO QUIERO QUE CORRAS ESOS RIESGOS, NO QUIERO QUE TE EMBARACES SI SIGNIFICA QUE TE PUEDO PERDER. YA TE LO DIJE UNA VEZ, NO ME IMPORTA SI AL FINAL SOMOS TU Y YO SOLOS. SOLO QUIERO QUE ESTEMOS JUNTOS Y AMÁNDONOS
- ¿Me odias ahora?
- NO, Y LA PREGUNTA OFENDE… TAN INTELIGENTE PARA LOS ESTUDIOS Y TAN CORTA PARA VER TRAS MIS PALABRAS… SI QUIERO QUE SIGAMOS JUNTOS ES PORQUE TE AMO, NIÑA TONTA E INCONSCIENTE
- ¿Odias al bebe?
- MERLÍN DAME PACIENCIA –no entendía como estaba tan obtusa hoy, y justo cuando él no podía detener su verborrea- NO, ERA TU HIJO HERMIONE, UNA EXTENSIÓN DE TU PERSONA, SOLO ESE HECHO ES SUFICIENTE PARA QUE LO AMARA LO HAYA ENGENDRADO O NO, Y ME DUELE COMO UNA CUCHILLADA QUE NO SIGA EN TU VIENTRE… ME DUELE TODO HERMIONE, ES QUE NO LO VES… LA INCERTIDUMBRE, LA PERDIDA, TU AGONÍA, TODO A LA VEZ –no podía seguir gritándole, se desahogó y todos sus sentimientos mezclados y contrapuestos lo estaban rompiendo, derrotado se dejó caer en un sillón con la cabeza entre las manos- ¡esta discusión no tiene razón de ser… yo… yo solo quiero cuidarte, tú eres una irresponsable pero yo también… era mi hijo Hermione, lo demás no importa!
- Tienes la duda y te mata –quería acercarse y consolarlo pero sus pies parecían atornillados al piso-
- Más me duele no tenerlo, me duele tu dolor, es lo que trato de explicar aunque sea incoherente. ¿Sabes que es la tercera vez que te veo medio muerta y a punto de dejarme?, al lado de eso, el resto pierde sentido –se enderezo para verla a los ojos-. Estoy jodidamente molesto porque pareces empeñada en alejarte de mí de manera radical y definitiva con esas decisiones estúpidas e inconscientes que tomas; estoy roto por ver a esa parte de ti muerta y en mis manos; estoy celoso por la posibilidad de que otro haya echado raíces en tu vientre… es demasiado
- ¿me odiaste en algún momento?
- De nuevo con eso, ¿Odiarte?, no creo ser capaz de sentir eso por ti, no te he odiado nunca… te amo, más que a mi vida. Dentro del caos que es mi cabeza solo de eso estoy seguro… lo demás ya pasara –ahora que la ira no estaba, la veía rota, indefensa, asustada. En mal momento perdió los estribos, esto era lo que ella menos precisaba para recuperarse-
- ¿Por qué dijiste que viste a nuestro hijo muerto y en tus manos?
- Nena por favor ya detente… hemos llegado demasiado lejos con esto, no vale la pena
- Por favor Sev… no tengo derecho a pedirte nada, pero dímelo –ella seguía de pie a solo unos pasos de él, que parecía incapaz de pararse-
- Nunca te abandone, me quede allí en todo momento… cuando te coloque en la camilla trataron de sacarme pero me negué, tengo conocimientos de medimagia lo sabes, y Pomfrey no podía sola, y sangrabas tanto que no podíamos perder el tiempo. Te hicimos un curetaje para que terminaras de expulsar al bebe… yo, yo me encargue de esa parte
- Pero era muy pequeño aun… no entiendo –una mano instintivamente fue a su vientre, la otra a su corazón-
- Era lo suficientemente grande para que yo lo viera y distinguiera entre el tejido que expulsaste. Parte de mis estudios médicos son en ginecología, hice algunas prácticas hace años, no tenía forma definida de un bebe, pero lo he visto antes y lo supe… estuvo allí en mi palma y yo me sentí el ser más inútil por no haber podido evitar eso
- Oh Dios mío… o por Dios –cayó al piso de rodillas convulsionando por el llanto. Severus como un rayo fue a ella y la envolvió en sus brazos-
- No debí contártelo, no nena por favor, no te alteres… perdoname no debí perder el control y hablarte así –se sentó con ella sepultada en su pecho meciéndola-
- Perdoname Sev, perdoname… nunca debiste pasar por eso –entre llanto descontrolado la imagen de el con su hijo era insoportable, aunque fuera algo ínfimo, tan chiquitito que otros ni cuenta se darían, que el si pudiera y lo sufriera era desgarrador- era tu hijo
- Era nuestro amor… por favor Hermione trata de calmarte –besaba sus cabellos y se maldecía por lo acababa de hacer-
- No Sev, de verdad no era de Remus
- No importa, olvidalo, ya paso –y era verdad, al expulsar todo lo que llevaba dentro, la importancia de quien era el padre se perdió, dejo de existir como la criatura-
- ¡No Sev mirame, era tuyo te lo juro, no había ninguna posibilidad que fuera de Remus! –alzo su rostro y tomo el de él en sus manos-
- Nena de verdad ya no tiene sentido…
- NO… yo me cuide las veces que estuvimos con él y Ginny, creeme, no pudo ser
- ¿Pero la poción?, Hermione no te entiendo
- Narcisa me dio un hechizo para que me cuidara de forma extra, para estar más segura. Yo sentía la necesidad de hacerlo aunque tomara la poción que me dabas, solo sirve para el momento. Desde la primera que vez que algo sucedió con él lo utilice… era tuyo Sev, de verdad era tuyo, no te miento, preguntale a Narcisa… -hablaba con desespero y vehemencia-
- Shuuuuu… Te creo mi amor, te creo, sé que jamás dirías una mentira así –la abrazo más fuerte y comenzó a llorar con ella- Me duele tanto nena, tú me dueles, perderlo me duele
- Nuestro hijo Sev… perdimos a nuestro hijo –y se abandonó al llanto-
Severus no le respondió, solo se unió a ella en el sufrimiento de un sueño anhelado y perdido, en el desconsuelo. Esta vez no era el para ella, eran el uno para el otro en partes iguales, sanándose mutuamente, reconfortándose, cada uno la salvación de su otra parte, de su complemento. Fuerzas que unidas podían con todo, que separadas se perdían en la oscuridad. Así estuvieron por horas descargando la agonía. Así les dio la madrugada, hasta que Hermione rendida de tanta tensión y de llorar sucumbió al sueño, y Severus la llevo a su propia cama y se acostó con ella, protegiéndola de las pesadillas con su cuerpo y amor y vertiendo en silencio amargas lágrimas, todas las que antes no se había permitido.
Por primera vez en días ambos gozaron de un sueño profundo y reparador libre de tensiones, del peso que los oprimía. El distanciamiento físico se marchó junto con las lágrimas, solo quedo la pena que en compañía era soportable; y ellos sabían que hasta eso se iría eventualmente, solo tenían que dejar que el tiempo transcurriera, la prueba estaba superada.
Cuando Hermione despertó sola en la cama no hizo ni siquiera el intento de levantarse, un rato antes abrió sus ojos brevemente para encontrarse con los de Severus que la observaban cálidos y llenos de amor. Un beso tierno y suave deposito en sus labios, la abrazo más fuerte y la insto a volver a dormir, asegurándole que estaba segura y el siempre estaría a su lado. Ahora despierta del todo sabía que él estaría por allí, ocupándose de algo ineludible pues sino estaría acostado con ella. Tenía hambre y su cuerpo otras necesidades que cumplir. Con pereza se levantó encaminándose al baño. Una buena ducha terminaría de despejarla, eso era lo que necesitaba. Ya limpia y vestida se fijó en la hora y tremenda sorpresa se llevó al ver que eran ya las dos de la tarde. Se había saltado el desayuno y el almuerzo, eso si era extraño, que Severus le permitiera dormir corrido sin despertarla para comer. Tan pronto tuvo ese pensamiento, como una invocación apareció él con una bandeja en las manos.
- Hola amor, pensé que tendría que despertarte para comer. ¿Tienes hambre?
- Mucha… -se acercó a él dándole un beso- hola, ¿a qué hora te paraste?
- Como a las nueve, estaba agotado
- ¿y los exámenes?
- Me están cubriendo, por eso salí para arreglarlo, no te preocupes, hoy estoy libre. Y por los tuyos tampoco –coloco la bandeja en una mesa y la tomo del brazo para que se sentara-
- Los míos no me preocupan, no estoy en condiciones de hacerlos hoy la verdad. Mañana empezare –estaba famélica y no espero que él la acompañara para empezar a comer-
- Si estas mejor
- Concentrarme en ellos será bueno para mí, ayudara. Eso y tu compañía, ¿comes?
- No voy a ningún sitio. Sí te acompaño, también estoy hambriento –verla con mejor ánimo le saco una sonrisa-. Han venido varios a verte
- Ah sí, ¿Quiénes?
- Harry y Anne, Ginny, Dumbledore, Minerva, Draco, Remus
- ¿Qué les dijiste?
- Que estabas exhausta y quizás en la tarde pudieras recibir visitas
- Necesito hablar con Ginny y Remus –lo miro con remordimiento- eso no puede esperar
- Tendrás que hacerlo hasta que ellos terminen sus actividades. Tampoco es necesario que tú les expliques, yo me puedo encargar
- Lo sé pero, tengo que darles la cara. Yo lo enrede, yo me encargo
- Siempre has sido muy madura, pero hoy lo eres más, hay en ti un toque de sabiduría que se percibe
- Algún día tenía que aprender. Era hora Severus, era el momento de dejar atrás por completo la adolescencia. Hubiese querido que no fuera con un golpe como este, pero paso como tenía que ser
- Ya no pienses en eso mi amor, vendrán tiempos mejores
- Por supuesto que si –no podía perder la esperanza-
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Como no podía ser de otra manera, el colegio entero sabía que Hermione Granger afectada de algo no determinado había pasado tres días en la enfermería y que todavía se estaba recuperando. A Harry y Ginny los paraban cada minuto a preguntar que le sucedió y como seguía. La explicación a todos fue que su cuerpo aun sufría de efectos secundarios por las heridas del ataque de Weasley, pero no era grave y en breve volvería para presentar los exámenes. El colegio que un día estuvo dividido, ahora era una unidad indivisible y por ello al menos las tres cuartas partes anhelaban a viva voz ir a Azkaban a darle una muestra de afecto a la comadreja.
Ginny intentaba concentrarse en los exámenes y con gran esfuerzo lo conseguía, pero apenas terminaba y cruzaba las puertas del salón, su mente volvía a su amiga y las posibilidades tras los eventos. Volvía a los días anteriores.
En un primer momento no fue capaz de pensar en algo más que Hermione y su recuperación, en que la salvaran y a ser posible a su hijo. En como la perdida heriría a Severus y los destrozaría a ambos. Cuando pudo verla por primera vez en la enfermería, en compañía de Harry velo su sueño y le transmitió toda la fuerza que era capaz. Al siguiente día la consoló, lloro con ella sintiendo la pérdida como suya. Remus la relevo para que fuera a comer y descansara, en espera a que Severus regresara de hacer lo mismo. Todo iba tan bien como se podía, hasta que al volver a la enfermería en la puerta la figura de Severus, la postura y su rostro la detuvo en seco. Algo había pasado, algo malo que hacía a su amigo mostrar ira, un dolor diferente, una emoción que no alcanzaba a comprender, pero que le erizaba la piel y la ponía en alerta. Avanzo lento hasta ubicarse a su lado; si el reparo en ella no le importó, pues su vista estaba fija en un solo lugar, en eso que le causaba un trastorno. Siguió la dirección de la mirada, observo detenidamente y un rayo de entendimiento la atravesó.
Remus mantenía las manos de Hermione entre las suyas mientras conversaban. Lagrimas rodaban por el rostro de su amiga y él con dulzura las retiraba. A la vista de cualquiera eran solos dos amigos en una íntima conversación sin nada destacable, pero a la vista de Severus y Ginny no, ahora no. Que eran buenos amigos ninguno lo dudaba, que su relación no implicaba algún tipo de doble sentido oculto a ellos tampoco; pero imágenes de los dos desnudos y con los cuerpos enredados se interponían ahora en la inocencia de ese cuadro. Era solo cuestión de unir hechos para llegar a la misma conclusión que mantenía a Severus paralizado en su posición. Hermione estuvo embarazada, Hermione y Remus mantuvieron relaciones, el tiempo de embarazo coincidía con el tiempo de las orgias hechas por los cuatro. En resumen, el hijo de Hermione Granger bien podría haber sido de Remus Lupin.
Esa verdad la atravesó como un carámbano de hielo, congelando su sangre. Su mejor amiga y su novio bien podrían haber concebido un hijo juntos, y aunque ninguno de ellos lo hizo adrede, se sentía como una traición.
- Severus… ella y Remus… él bebe –solo cuando el escucho su voz volteo a verla-
- No lo piensen Ginny, sea como sea, primero no hay certeza, segundo… él bebe ya no esta
- ¿Ella te ha dicho algo?
- Hermione no ha pensado en eso, en algo diferente a que era mi hijo. Esta demasiado aturdida y se siente muy culpable. Su descuido casi involuntario causo esta desgracia, no creo que pueda asimilar más. Sé que ahora quisieras preguntar, hasta reprocharle, pero te pido que no lo hagas, no es el momento
- Lo sé, no creo que resista enfrentar las dudas ahora. Pero… pero ¿hay manera de saber?
- Ninguna
- ¿Estás seguro? Quizás por el tiempo de embarazo… -su mente trabajaba a mil- las fechas, -volteo a verlo- yo tengo anotadas las fechas de todos los encuentros, no fueron seguidas hay un intervalo –lo miraba anhelante-
- Para Ginny… he estado pensando en eso ya. Tengo muy buena memoria y tengo una media hora aquí cavilando
- ¿Y?
- No sirve, no es conclusivo… lo siento no hay manera. Esto va a quedar así
- No necesariamente. Hermione sabe lo que hizo, ella puede quizás…
- No. Yo también se cuándo debió ser la última toma de la poción, cuando debía estar fértil –suspiro y se apretó el puente de la nariz- . Se lo mal que te debes sentir y lo desesperada por respuestas porque yo estoy igual, pero si Hermione puede aportar una explicación, tendrá que esperar. No está en condiciones para someterla a un interrogatorio
- Pero tú y yo merecemos saber y Remus también… Severus yo la entiendo, el porqué lo hizo, de verdad, y no te digo que sea ahora, pero no podemos solo evitarlo por siempre
- Esta frágil, por muy mal que me sienta no puedo presionarla ni agravar la situación, olvidar es lo mejor al menos por el momento
- Esta frágil y tú también y sin embargo no lo vas a olvidar ni por un segundo, sabes que no podrías
- Es mi mujer y mi supuesto hijo, mi situación es más complicada –se le quedo viendo- ¿Lo harás tú? ¿lo intentaras?
- No, es mi mejor amiga que pudo tener un hijo con mi novio
- De verdad lo siento
- Para con eso, no eres tu quien tiene que disculparse
- Estas molesta con ella
- No quiero, pero ahora mismo no puedo evitarlo. Como dije la entiendo pero al estar Remus involucrado… es complejo –su vista iba de Severus a su amiga, igual que la de él-
- Ella te adora Ginny, va a sufrir mucho por tu desprecio
- No pienso hacerlo –ambos se miraron, y el levanto la ceja en interrogación- ¿ya mencione que es complejo?
- Hace un segundo
- Tu simplemente no tiras a un lado a las personas que quieres cuando hay problemas; los resuelves, los hablas… te tomas tu tiempo pero no las abandonas
- Esto va a pasar, pero debes prepararte para que quizás nunca haya una respuesta
- Lo sé –era eso realmente lo que la molestaba-. Puedo preguntar que sientes, aparte de la ira evidente y palpable que exudas
- Dolor, puro y simple dolor. Desconcierto, pena, rabia
- ¿Traición?
- ¿Eso es lo que tú sientes? ¿Qué ella lo hizo? ¿Qué ambos nos traicionaron?
- Sí, no, un poco… ahora no puedo pensar con claridad
- No fue adrede Ginny, para Hermione Remus estaba fuera del mapa. Ninguno cometió perfidia contra nosotros. –era sincero pero la aseveración no calmaba el tormento en su interior- No, no siento traición pero me jode en extremo que la desesperación de ella le nublara la razón hasta este punto. Además, los accidentes pasan y a ti y a mí nos pudo ocurrir. ¿sabes cuantas veces he acabado dentro de ti?, las suficientes para que sin medidas que lo evitaran te pudiera embarazar al menos cinco veces
- Remus era extremista en eso. Pociones, hechizos, todo lo que pudiera para descartar la posibilidad
- Era su responsabilidad hacerlo, así como la mia evitar que esto ocurriera. ¿Preguntaste que sentía?, a todo lo anterior sumale la culpa. Enojate conmigo Ginny, ni con ella ni con Remus
- ¿Tú estás enojado con Remus?
- Por supuesto que no. Siendo completamente sincero, tú y él solo son víctimas de las situaciones… daños colaterales –recordó la frase de Lucios- en más de un sentido
- La verdad en el fondo no puedo hacerlo con ninguno –él tenía razón, bien pensado, las circunstancias, ellos, incluso Hermione, eran daños colaterales de acciones ocurridas meses atrás- todo ha sido producto de la fatalidad y la desesperación. ¿Cómo no lo vimos Sev? ¿Cómo no nos dimos cuenta que ella esta tan mal, como para intentar esa locura que, paternidades apartes, pudo matarla?
- Porque todos preferimos creer que estaba centrada y no sería capaz de algo tan temerario, que con las soluciones en marcha bastaría. La opción contraria de que ella se consumiera de miedo, de pesimismo, no era aceptable
- ¿Crees que Rem lo haya pensado?
- Muy posiblemente, pero estoy seguro que podría desestimarlo con suma facilidad. Ella no concibe hijos que no sean míos, él no se imagina otra mujer que engendre los suyos diferente a ti
- ¿Y ahora Severus? ¿Cómo será todo entre nosotros?
- Tarde o temprano lo hablaremos los cuatro, pero no ahora
- No, ahora no
No dijeron más ni lo requerían. Instantes después Severus ingresaba al recinto y Ginny lo seguía, ambos enfundados en mascaras que no dejaran traslucir el conocimiento de sus deducciones, ningún asomo de que algo mas ocurría. Al menos a Hermione, a Remus no pudieron ocultárselo. Basto una mirada entre los dos hombres para que el lobo lo entendiera. Su amigo pensaba lo que él tras el impacto inicial dedujo, ese hijo pudo ser de cualquiera de los dos, y los ojos de su mujer le mostraban lo mismo. Mantuvo el tipo y con cortesía se alejó de su amiga; en un primer momento pensó que vendría una confrontación, pero tanto el maestro como la pelirroja solo la abrazaron y le dieron sonrisas. Mantuvieron los tres una charla amena en la que Lupin no participo, y en breve tiempo este se excusó, llevándose a su novia. Ahora lo importante era calmar a Ginny, Hermione tenía quien se ocupara de ella, para él su mujer siempre estaría primero, siempre.
Sin prisas y en silencio la condujo a través del castillo hasta su despacho. Al entrar ambos se miraron a la espera de quien rompería el mutismo. Remus decidió que sería él quien diera el primer paso, aparentemente Ginny no sabía que decir, o como.
- ¿Algo de beber?
- Que sea fuerte Remus –se sentó en el sofá grande-
- ¿Te lo dijo Severus? –camino hasta su bar, saco dos vasos y sirvió el líquido ambarino-
- No exactamente –tomo el vaso y bebió un sorbo- cuando volví él estaba parado allí como estatua con ojos sanguinarios viéndolos y su cara era tal que me asusto… cuando vi lo que él, a ustedes juntos, simplemente lo deduje
- Ya. Entonces debo esperar que el aparezca por aquí y me parta la cara
- No lo va hacer, ni siquiera lo ha pensado
- ¿Por qué?, ¿te dijo algo? – se sentó a su lado-
- No está molesto contigo, ni tanto con ella, tiene rabia contra el mismo por no evitar que esto ocurriera, se descuidó. Piensa que tú y yo somos víctimas de todo
- Bajo la guardia pero la única responsable es Hermione
- No se lo puede echar en cara
- No es necesario, ella sola lo hace
- ¿Qué hablaron? ¿Lo sabé? –necesitaba su contacto y le tomo la mano-
- ¿Saber que está en duda la paternidad de su hijo?, no. Le di ánimos, le dije que ya vendría otro bebe en condiciones, que solo se ocupara de recuperarse…. –tras una pausa viéndola a los ojos prosiguió- Que estábamos con ella incondicionalmente, quizás en eso me adelante demasiado, ¿tengo razón?
- No la tienes, no en lo adelantarte, es mi mejor amiga y todo empezó por las atrocidades de Ronald. No la voy a dejar sola ni le voy a reprochar, al menos por ahora, no tiene caso
- Sentimientos muy nobles y no esperaría nada menos de ti. Pero estas afectada y ahora me interesa eres tú, solo tú. ¿Es necesario decirte que conmigo no te tienes que reprimir?
- Es una mierda Remus… todo esto es una mierda. Que ella este así tan jodida, que lo bien que lo hemos pasado quede como un error por un posible hijo, que quizás nunca sabremos
- Ginny las posibilidades son remotas, escazas
- Pero lo pensaste
- Imposible no hacerlo, pero hay algo que me dice que no es así. Ese hijo era de Severus, y yo solo lamento que lo perdieran
- Sigue siendo una mierda, la duda es peor que la certeza
- No te quito la razón. Quizás más adelante ese punto se pueda aclarar
- ¿Cómo?, lo más probable es que ni ella misma lo sepa, eso piensa Sev, y que es imposible determinar quien fue. Esto va a quedar en que uno de los dos era el padre y ya
- ¿Podrás vivir con eso?
- ¿Tengo opción? No voy a perder a mi amiga, no voy a dejarte a ti. Tu eres el menos culpable
- Me mantendré alejada de ella
- No es necesario, ella no quiere hijos tuyos, no pienso que cambiaría a Sev por ti, ni para usarte como semental. Creo que cuando hablemos le dará algo
- ¿Severus se lo dirá?
- No por ahora. Tarde o temprano lo sabrá, es inevitable –estaba agotada de darle vueltas a lo mismo-, ya no quiero hablarlo mas
- ¿Qué quieres amor?
- A ti –se puso encima de él y lo beso- hazme el amor Rem, solo tus besos y caricias pueden calmarme, solo tú me das paz
Precisaban alejarse del resto del mundo, adentrarse en su burbuja personal donde las dudas y los problemas no existían, ni tenían cabida. Suave y lento, saboreando cada momento se inició el encuentro. Sus ojos conectados, sus manos viajando por cada curva, cada trozo de piel. La ropa desaparecía pieza a pieza, y Remus cubría con besos allí donde la ropa ya no cubría.
Comenzó por su cuello, bajó a la clavícula donde marco la piel mientras sus manos se ocupaban de los botones, abrió su camisa exponiendo su hermoso busto, sus sedosos hombros eran lamidos a medida que quitaba la prenda y dejo a sus dedos vagar por el valle de sus pechos allí donde el brasier no cubría; su boca los reemplazo dejando un rastro húmedo entre ellos. Su lengua golosa paseo por el pezón y sin importar la tela succiono, arrancado gemidos de satisfacción a Ginny que jalaba su cabello y se movía en su regazo. Se deshizo de la interferencia que cayó al piso, para amasarlos y saciarse de ellos, chupando a placer con hambre, con ganas. Su hermosa mujer no era pasiva, con menos paciencia se limitó a sacar la camisa de los pantalones y pasarla por su cabeza, descubriendo el tonificado pecho que tan bien la acogía. El desenfreno y la necesidad aumentaban, in crescendo como una melodía armoniosa y perfecta. Remus la alzo con las piernas de ella a su alrededor y la llevo a la habitación. Cualquier lugar era bueno cuando se deseaban, pero hoy quería las ventajas del espacio y la facilidad de maniobra, hoy necesitaba adorarla para borrar de ella la agonía de la duda. Sin prisas le demostraría que solo ella era su mujer, su corazón, su vida.
Es tan perfecto sentir sin palabras los sentimientos del ser amado, que nada puede romper la magia y solo resta corresponder, rendirte y entregarte. Con Remus venerando su cuerpo, Ginny no podía pensar, era una masa física sujeta a las reacciones de su naturaleza sexual. Esos labios en su vientre, esos ojos caramelos fijos en ella que hablaban sin palabras eran magníficos, sublimes. Su cuerpo desnudo de sirena se movía provocando, y el lobo respondió al llamado con todo su ser. La lengua húmeda viajo desde sus tobillos, subiendo hasta sus rodillas succionando a su paso. Sus muslos fueron besados y mordidos, acercándose y torturando, cada vez más cerca del núcleo de calor. Ginny gemía y susurraba pedidos, sus manos apretaban las sabanas y un aullido expulso su boca al momento de sentir la lengua lamiendo sus pliegues, saboreando la humedad que brotaba de su ser. Dientes y lengua se centraban allí dándose un festín; el musculo bucal repasaba el clítoris trazando círculos combinados con succión. Un dedo entro en su vagina dilatándola, preparándola para acoger toda la hombría de Remus que erguida y llorando esperaba su momento. Otro dedo se unió para iniciar cortas embestidas y las yemas acariciaban su interior allí en el punto justo que la hacía retorcer y delirar. Sus caderas ondeaban al ritmo de la penetración y el fuego creció hasta conseguir la explosión. El primer orgasmo llegó con un grito y un río de elixir que su amado bebió al completo.
En ascenso por el sudoroso cuerpo, Remus no dejo de sobre estimularlo, atacando sus senos, mordiendo el pezón, alargándolo y valiéndose de una mano para nunca dejar desatendido al otro. Sin parar, sin descanso, continúo hasta hacerla correrse otra vez, desesperándola, que padeciera la agonía de no ser llenada aún. Apenas pudo saborear sus labios, cuando Ginny reclamo su turno y acostándolo en la cama se apodero de su cuerpo. Impulsiva y necesitada, fue directo a las tetillas del lobo para jugar como ella sabía a él le gustaba. Lamidas, y mordidas intercaladas hasta que la piel quedo roja y grabada. Succiono el pecho en toda su extensión, y se entretuvo en la cadera raspándola con sus dientes. Sus manos tomaron el duro falo, moviendo de arriba hacia abajo; el pulgar dando círculos repartía las gotas de semen en la punta, y Remus jadeante la instaba a ponerlo en su boca. Lo introdujo de forma suave, saboreando centímetro a centímetro; su lengua jugaba al mismo tiempo que succionaba y pronto tomo ritmo. Arriba y abajo, rápido y después lento y muy, muy profundo, completo en la boca, hasta la empuñadura respirando su aroma de macho excitado. Hambrienta no cesaba en el ataque y menos cuando Remus tomo su cabello marcando la cadencia a su satisfacción. Quería degustarlo y casi lo consigue, solo que en el último momento su marido la jalo hacia él y la volteo quedando él arriba. Había llegado el momento de tenerlo dentro, de aplacar el fuego, el palpitar de su centro que lo reclamaba. Estaba más que lista para eso, pero no para lo que ocurrió.
Entre medio de sus piernas, Remus se agacho colocando su cabeza en su vientre, acariciándolo con su mejilla y nariz mientras sus manos subían por toda la extensión de sus piernas. De pronto su boca repartía besos allí, idolatrando ese lugar en especial y las palabras que siguieron la desarmaron por completo.
- En este lugar estarán mis hijos –beso- Su hermosa madre los cobijara y protegerá hasta que estén listo para llegar al mundo –otro beso y la miro a los ojos-
- Remus –alucinada las palabras se le atragantaron-
- Aquí crecerán –caricia-, aquí mi semilla echara raíces, solo en ti –otro beso y subió a colocarse a su nivel-
- Remus mi amor
- Eres mi mujer, la única que amo, la única a quien quiero pertenecer el resto de mi vida –se fue introduciendo en ella- ¿Lo sientes?, como nuestra unión es perfecta
- Remus… lo siento… te siento… soy tuya… por siempre –las sentidas y sinceras palabras de él le hicieron derramar lágrimas-
- Y yo tuyo. Te amo Ginevra Weasley –entraba y salía en una cadencia comedida y dura- y mi mayor anhelo es hacerte mi esposa –beso en el cuello- para amarte y adorarte –en su frente- para protegerte –en la boca- para poseerte en esta vida y en la siguiente –su clavícula- para honrarte –su barbilla- para darte todo lo que soy –de nuevo sus labios- Casate conmigo –no paraba de penetrarla cada vez más rápido-
- Rem… oh… te amo tanto… yo quiero estar siempre a tu lado mi amor
- Dímelo Ginny, hazme un ser completo –penetrada profunda- dilo cariño –más fuerte- casate conmigo –rotación de caderas-
- Si, si, si…oh por favor… Rem
- Mirame y dilo –se detuvo-
- No pares… no –era demasiado, la declaración, la penetración, el amor que la inundaba-
- Mirame Ginny y dímelo –y los ojos de ambos se engancharon- Es en serio amor, ya no quiero esperar, se mi esposa
- Sí Remus Lupin, me quiero casar contigo, quiero ser tu esposa, la madre de tus hijos por venir, una madre para Teddy, -y esa confesión del amor hacia su hijo a Remus lo desarmo- quiero pasar el resto de mis días a tu lado
- Merlín Ginny eres perfecta… no me alcanzara esta vida para amarte –y ahora no paro de poseerla-
- Mas fuerte Rem… dame más
- Todo amor… todo para ti –el compás era castigador, ninguno aguantaría mucho tiempo- Tan caliente y estrecha
- Tan grande y perfecto para mi… oh si… si… allí… justo allí
- Dámelo cariño… vente para mi… vente conmigo –sus bolas tensándose le indicaban que estaba a solo un paso-
- Ya casi… ya…ya… casi…..OHHHHHH –y el fuego implosiono en su centro, recorrió su espalda, se extendió al resto del cuerpo y barrio con ella, fragmentándola en miles de pedazos - REMUS
- Mierda si… apriétame así… siiiiiiiiiii –tres estocadas después se corrió en abundancia dentro de la mujer de su vida- GINNY –enterró la cabeza en su cuello dejándose ir por completo, sintiéndose el hombre más feliz de la tierra
Siguieron muchos besos, miles de gemidos, gritos y suplicas que se extendieron a lo largo de la noche, donde ni un solo segundo se dejaron de amar. Entrada la madrugada cayeron agotados y se rindieron al sueño con planes de una vida compartida, con una luz brillante en el futuro, con la seguridad de su mutua compañía. Ya nunca estarían solos, nunca el uno sin el otro, su familia comenzaba esa noche.
Sí, Ginny trataba de no pensar en Hermione y las consecuencias de su situación, en las implicaciones. Lo que no paraba de recrear en sus pensamientos era esa maravillosa noche llena de magia, donde ella y Remus se comprometieron, la más feliz de su vida, hasta ahora.
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Hermione se paraba del sillón, caminaba hasta que Severus o el dolor lo que viniera primero, la obligaban a sentarse de nuevo. Decir que estaba nerviosa era quedarse corta. Ahora que sabía que sus amigos sufrían un infierno personal por su culpa, su tranquilidad era imposible. Estaba rota de dolor por la pérdida de su hijo, pero tenía que sacar fuerzas de donde no tenía para recompensar a todos los afectados de su temeridad. Severus le dijo que Remus y Ginny avisaron que después de la cena se verían en el despacho del pocionista y según sus cálculos faltaba nada para que llegaran.
Explicar en palabras toda la maraña de sentimientos contradictorios que albergaba, y que la llevaron a la locura, porque eso era lo único que se le ocurría que sufrió de locura momentánea; era la parte más difícil. Fácil era pedir perdón, y esperaba que se lo otorgaran. Nunca se perdonaría que su relación de amistad con Ginny y Remus se perdiera o cambiara para mal, peor, jamás se absolvería de culpa si ellos se alejaban de Severus.
- Hermione quedate quieta de una maldita vez, o te doy un sedante y te olvidas de la reunión –esta era la numero cien que se paraba-
- Estoy nerviosa
- ¿De verdad?, no se te nota
- Tu sarcasmo no ayuda
- Tampoco ayudara que sufras una recaída… y con lo que hice ayer casi lo consigo, así que controlate
- Yo presione para que hablaras y sigo creyendo que salí fácil. Te quedaste corto
- No lo hice, me despache muy a gusto. Pudiste evitarlo diciendo desde un principio lo del famoso hechizo –la miro con mala cara-
- ¿Hablaste con Narcisa?, me dijo que lo harían mientras descansaba
- Te dije que no necesitaba ninguna confirmación y confiaba en tu palabra
- Lo sé, pero yo prefiero que no quede ni asomo de duda ¿hablaste sí o no?
- Después de tu nota pidiéndoselo y la famosa charla, imposible evitarla –bufo ante el recuerdo- Casi me hechiza, me dijo de imbécil para abajo por no tomar medidas extras si pretendíamos depravarnos en grupo. Lucios me mata si se entera
- No le va a decir nada, me lo prometió. Y también me regaño por el descuido…"como demonios se te ocurrió Hermione no tomar la poción manteniendo relaciones con otro hombre, ¿y si yo no te hubiese dado el hechizo?, Severus estaría devastado ahora con la duda de por vida". Abogo por ti, así que no creo que quiera hechizarte
- Sigue creyendo. No entiendo porque le contaste todo
- No todo, no sabe quiénes son los otros. Y sabes lo intuitiva y persistente que es, no me dejo muchas opciones para ocultárselo
- Tú lo dijiste intuitiva, ya se debe imaginar que son Remus y Ginny. En fin, es de confianza y me conoce, no le extraña que lo hiciéramos, ni le parece reprobable
- Como va a ser reprobable algo que ella Lucios hacen… Ummm me pregunto con quien
- Merlín santo, ustedes y sus confidencias nos dejaran a Lucios y a mi sin intimidad
- No es para tanto no exageres, solo fue apoyo femenino y consejos para no pasar malos ratos
- Si tú lo dices –se sentó a su lado y le paso un dedo por su ceño fruncido- Hey, ya no te preocupes, nada malo va a pasar
- Eso espero –miro su reloj- Están tardando
- Ya llegaran –y para distraerla comenzó a besarla. Lo hacía cada vez que podía. Fuera la furia solo pensaba que otra vez pudo perderla-
Quince minutos más tardes sus amigos llegaban con buena cara como si nada. De verdad que la sorprendían, sobre todo Ginny, de ella esperaba que hace mucho la hubiese interrogado pero no, allí estaba con su mejor sonrisa, aguantando.
- Hola Herms como te sientes hoy –le dio un abrazo y se sentó a su lado-
- Mejor Ginny gracias. Nada de que preocuparse
- ¿Segura que deberías estar fuera de la cama?, podemos hablar en el dormitorio si a Sev no le importa
- Ella lo prefiere aquí Ginny, no pude convencerla de lo contrario
- Y puedo preguntar el porqué de tanta seriedad y esa cara de circunstancia Hermione –Remus sentado al frente calibraba el ambiente-
- Es que yo quería hablar con ustedes de algo importante –tomo aire para continuar- Supongo que lo primero es pedirles perdón por el mal rato que están pasando debido a mi irresponsabilidad. Yo de verdad lo lamento –los miro a ambos que a su vez interrogaron a Severus con la mirada, que afirmo con la cabeza a la pregunta no formulada-
- Así que ya lo sabes –Ginny fue la primera en hablar- me sorprende que te lo dijera tan pronto
- No le di opción, sabía que estaba molesto y quería que se desahogara, nunca pensé que no era solo por la razón que creía
- Entiendo –Ginny se debatía entre descargarla, preguntar o callar-
- Ginny no te cortes, suéltalo de una vez. Sé que han sido días horribles para ti, para ambos – y ahora poso lo ojos en Remus que estaba extremadamente serio-
- Horribles es quedarse corta Hermione, han sido una mierda, una tortura. En un momento quería abrazarte y al segundo siguiente sacudirte… sinceramente necesito que me expliques que coño paso por tu cabeza, porque no es solo el susto que me hiciste pasar al arriesgar tu vida por semejante estupidez, es tan bien lo otro… eso Hermione es… es…
- Ginny espera –Severus la corto- Hermione amor porque no comienzas con la última parte
- No, dejala que hable porque tiene razón. Sigue Ginny
- Tu vida aparte, y más allá de que fue inconsciente solo te voy a decir esto. Ponte en mi lugar e imagina que estoy embarazada sin saber si es de Remus o tu marido, solo porque deje a la suerte el resultado, porque me tome muy a la ligera el acostarme con otro. Solo piénsalo y sabrás lo que he sentido
- Ya me puse en tu lugar y me extraña que no me hayas golpeado todavía
- Solo porque estas delicada… eso y lo mucho que te quiero y que se no fue adrede
- Yo solo puedo decirle a ambos que de verdad lo lamento, que no tengo justificación para ponerlos en este dilema, y que espero que me perdonen. Yo los amo como mis mejores amigos y deseo no perderlos –volteo a ver a Severus que le brindo una sonrisa- Dicho esto, el hijo que esperaba era de Severus sin lugar a dudas. Nunca hubo la más mínima posibilidad de lo contrario, y ustedes lo sabrían si yo al menos a Sev, le hubiese dicho que usaba un hechizo contraceptivo especial que Narcisa me dio, las veces que estuvimos juntos –miro a Ginny especialmente cuando lo dijo y vio como sus ojos se abrían como platos-
- QUE…. HERMIONE JANE GRANGER REPITE ESO –Ginny dio un grito que hizo saltar a todos en su sitio-
- Que las veces que nos acostamos me puse un hechizo que me dio Narcisa, antes de empezar y por las dudas después. Así que es imposible que mi hijo fuera de Remus, era de Sev
- ME ESTAS DICIENDO QUE YO HE PASADO TRES DÍAS DE ANGUSTIA SOLO PORQUE TU NO ME DIJISTE QUE HACÍAS ESO… A MI HERMIONE… A MI… QUE TE LO CUENTO TODO –Ginny se veía más indignada ahora que antes- AHORA SI QUIERO GOLPEARTE
- Lo siento amiga de verdad… perdoname –Ginny la vio y segundos después se lanzó en sus brazos, llorando ambas-
- Eres una idiota Hermione, por todo y sobre todo por arriesgar tu vida
- Lo sé. No volverá a pasar
- Eso puedes jurarlo –Severus se lo dijo como recordatorio de las amenazas que él mismo le hizo horas antes-
- Perdón Remus
- No hay nada que perdonar –el que permaneció callado tenso, ahora se relajaba y daba gracias a todos los magos por los resultados- Me alegro que todo quedara aclarado. Ahora si me permites la intromisión, creo que a Ginny y a mí nos gustaría saber los motivos de tu olvido, más allá de lo que Lucios Malfoy nos conto
- Ronald –bajo la cara en señal de vergüenza-
- ¿Mi hermano?, Herms no te entiendo, él es el causante pero…
- Quería ir a Azkaban y decirle que podía tener hijos, que estaba embarazada y él era un pobre mago que nunca sabría hacer magia de verdad, un inepto, que yo era mucho más poderosa que el
- No me jodas que eso tan estúpido que hiciste fue solo por desquite… -Ginny puso los ojos en blanco- de verdad que te dio un absceso de locura
- No fue solo estúpido Hermione, fue extremadamente temerario. Lo que hizo Ronald no es un juego, inepto o no, es magia negra. Si querías hacer eso ¿no pudiste esperar a que la maldición estuviera rota?, él no va a ir a ninguna parte –Remus negaba también incrédulo- Te mereces unos buenos azotes, lo siento Severus pero es así
- No lo sientas, ya me encargare cuando este recuperada –esa promesa de darle un tunda fue lo primero que le dijo después del desayuno-almuerzo, y no era broma-
- Ummm, yo… yo espero que nada cambie entre los cuatro por lo que paso. Eres mi mejor amiga Ginny quiero seguir siendo la tuya
- Dejame pensarlo… -dándoselas de importante se tomó la mejilla como meditando el asunto- Si accedes a ser mi madrina y haces todo lo que quiero para lo boda, y me refiero a todo, no hay problema
- ¿Boda?, ¿se casan? ¿Cuándo se comprometieron?
- Sí nos casamos, no tenemos fecha pero será pronto y … nos comprometimos hace tres días –solo ellas hablaban y los dos hombres las veían sonrientes-
- Eso es maravilloso, felicitaciones Ginny, sé que serán muy felices ¿Y el anillo? –le agarro las manos para verlas bien-
- No lo llevo aún pero es precioso, deja que lo veas… fue todo tan romántico
Y allí se quedaron olvidando los tragos amargos, brindado por las buenas noticias y reafirmando su amistad. Los cuatros mosqueteros unidos más allá de las dificultades, en la buenas y en las malas.
