Hola cariñines! Aquí estoy de nuevo bastante puntual! jajajaja
El cpaitulo de hoy me encanta y además creo que a vosotras también os gustará, ya tocaba un poquito de amor y aquí hay mucho^^ jijijiji
Aun queda mucho de historia que lo sepais, hay unos 90 capitulos, ahora no recuerdo exactamente cuantos escribí jajajajaj pero queda... y baches también que lo sepais ^^
Soy mu mala malota! XD
Gracias por vuestros reviews! Como siempre espero más!
Espero que os guste!
Capitulo 51
POV Bella
-¿Vamos a la cama?- pregunté a Edward con una sonrisa pícara. El asintió.
Había pillado totalmente mi indirecta. Aunque estaba mi padre en casa no me importaba. Tenía ganas de Edward, y ya me las ingeniaría para no chillar como una loca cuando su cuerpo y el mío entrar en contacto íntimo.
Lo necesitaba, necesitaba sentirlo, estar junto a el, después de tanto tiempo.
Antes de ir a la habitación fuimos a la habitación de Jake. Estaba completamente dormido, con su chupetito que era enorme para su pequeña carita. Me acerqué a el y le di un beso en la frente.
Edward me agarró tiernamente por la cintura y me giró para que nuestros rostros quedaran el uno frente al otro.
-Te amo- me dijo y me dio un tierno beso en los labios.
-Te amo- yo no fui tan tierna, atraje mi cuerpo lo máximo al suyo, rozando nuestros sexos e intercepté sus labios con los míos con una necesidad incontrolable.
Enredé mis piernas en su cintura, subiéndome a horcajadas en el, y así nos fuimos hacía mi habitación. Besándonos sin parar y chocándonos un poco con las paredes de la pasión a la que nos íbamos a entregar en aquellos momentos.
Llegamos a mi habitación y Edward me posó en la cama, poniéndose el encima de mí y besándome sin parar. Se me iban a hinchar los labios de tanto beso, pero quería más y más. Sus labios eran mi droga.
Sus manos fueron a parar por debajo de mi camiseta, subiéndola lentamente, y retirándola al instante, tirándola hacia algún lugar de la habitación el cual no me paré a mirar. Mi cuerpo se estremecía a cada contacto de la piel de Edward contra la mía. Echaba de menos aquella sensación y no quería que jamás se fuera, ni de mi mente, ni de mi vida.
Mientras sus labios estaban pegados a mi cuello, su mano fue acariciando mis curvas, hasta llegar a mis pechos que estaban cubiertos por el sostén que desapareció a los pocos segundos.
Con su lengua lamía mi cuello, recorriendo cada rincón de el, y bajando lentamente hacía mis pezones, succionándolos, mordisqueándolos, consiguiendo que varios gemidos salieran de mi boca y la temperatura de mi cuerpo subiera considerablemente en unos instantes.
Debía controlarme ya que no estábamos solos, pero Edward me hacía desfallecer con cada caricia que dejaba en mi cuerpo.
Lentamente, su lengua siguió en descenso por mi tripa, hasta llegar a mi pantalón, el cual sacó porque en aquel momento molestaba demasiado.
Solo quedaba una prenda en mi cuerpo, que cubría lo justo y necesario, pero que también era molesta. Por lo que Edward la retiró lentamente, poniéndome cardiaca.
Fue dejando besos por mis piernas, llegando a mis muslos y parándose en frente de mi sexo. Pude notar su cálido aliento entre mis piernas. Con su mano acarició mi clítoris, trazando círculos en el, haciendo que mi espalda se arqueara del placer que sentía y una nube de calor me envolviera completamente.
Lo miré directamente a los ojos, y el me respondió con una mirada cargada de lujuria y siguió a lo suyo con mi sexo. Intentaba contener los gemidos lo máximo posible, pero alguno que otro se me escapaba. Demasiado placer estaba sintiendo con aquellos pequeños roces.
Edward paró de acariciar mi clítoris con su mano, para continuar haciéndolo con la lengua. Sentía mi cabeza a punto de desconectarse de mi cuerpo, era como si fuera la primera vez que lo hacía con el, era como una sensación nueva para mí. Siempre era todo nuevo con Edward… Me hacía sentir una princesa entre sus roces, dedicados exclusivamente para mí.
-Echaba de menos tu sabor- murmuró con voz ronca, contenida por la pasión.
Contesté con un gemido.
Introdujo uno de sus dedos en mi sexo y comenzó a bombear lentamente hasta llegar un momento en el que las envestidas fueron aumentando, al igual que mi nivel de excitación que ya estaba en su grado mayor, hasta que me vine, soltando un fuerte gemido con mi garganta. Viendo las estrellas con el orgasmo que azotaba mis entrañas.
-Tshh Bella, que nos van a oír- rió Edward.
-Ya me da igual- dije acercándome a el peligrosamente para alcanzar sus labios.
Lo desnudé con rapidez, con ansia, necesitaba su cuerpo, necesitaba hacerlo disfrutar como el me lo había echo a mí.
Le arrebaté su camiseta y sus pantalones, dejándolo solo con sus boxers, en los cuales se podía percibir como su miembro luchaba por salir de allí, así que se los quité para dejarlo completamente erecto delante de mí.
Lo cogí con mi mano y comencé a masajearlo lentamente y poco a poco aumentando el ritmo …
Paré un poco y me acerqué para saborearlo, introduciéndome su erección en mi boca, lamiéndola en toda su longitud y parando es su glande para proporcionarle mayor placer. Su sabor era exquisito, algo que había echado de menos. Su esencia, su olor, todo él me volvía loca.
Noté como se tensaba con cada contacto de mi lengua, sabía que estaba a punto, así que aminoré hasta separarme de el.
-¿Que quieres ahora?- preguntó pícaramente
-Hazme tuya Edward, ¡quiero sentirte dentro de mí!- me lancé de nuevo a sus labios y me subí a horcajadas encima de el rodeándolo con mis piernas. Noté como su miembro se introducía lentamente, amoldándose completamente a mis estrechas paredes y comencé a cabalgar encima de el. Acompasando nuestras respiraciones y nuestros corazones que latían frenéticos del deseo que emanaban nuestros cuerpos.
Emanábamos calor por cada poro de nuestra piel, subiendo la temperatura ambiente, hacía términos elevados.
Con cada embestida de su miembro dentro de mi, me sentía al borde de la inconsciencia, llegaba incluso a perder la orientación, porque no sabía ni donde estaba, los gemidos salían de mi garganta y Edward me tenía que tapar la boca para que no nos escucharan. Poco me importaba la verdad.
Los dos estábamos a punto de estallar, a punto de llegar al mismísimo cielo juntos. Gemimos al unísono., uniéndonos en un increíble orgasmo que podría incendiar toda la casa y nosotros seguir en ese estado de liberación.
-Dios, como echaba de menos esto- reí.
-Y yo…-me acompañó con sus risas.- Te amo Bella- susurró y me besó.
-Te amo Edward.
Al poco tiempo los dos caímos rendidos por el sueño, quedando abrazados, cuerpo con cuerpo, pero a mitad de la noche los sollozos de Jake nos alertaron.
-Ya voy yo- dije levantándome de un salto y con una sonrisa. Con tal de estar con mi pequeño me daba igual despertarme, no dormir o tener que tirarme por un puente…
-Como se despierte tu padre y te vea así, le da algo- dijo Edward con una risilla.
Me quedé mirándome de arriba abajo, y tenía razón. No podía salir desnuda a atender a mi pequeño…
Cogí lo primero que pille, que justamente era una camiseta de Edward y salí en busca de mi pequeño.
-Vamos a ver que te pasa mi niño…- dije cogiéndolo en brazos, cuando una olorcito misterioso entro por mis fosas nasales- vaya que se ha hecho caquita mi campeón- dije haciéndole muecas.
Lo puse en su cambiador y comencé a retirarle el pañal sucio, lo limpié bien y le puse el nuevo.
-Ya esta listo mi niño- dije besándolo en la frente y dejándolo en su cunita.
Le zarandeé un poco la cunita hasta que se quedó dormido.
Volví de nuevo a la habitación donde Edward yacía completamente dormido. Sonreí al verlo de aquella manera, era tan hermoso… ME quité de nuevo la camiseta y me tumbé a su lado acurrucándome y de nuevo cayendo en un sueño profundo.
-¡Cuñaditaaaaaaaaaaaaaaaaa!- un grito de un terremoto llamado Alice que aparecía por la puerta de mi habitación, me sobresalto
-¡Ahhhhhhh!- gritó Edward cayéndose de la cama y dejándose todo al aire libre…
-¡Dios hermanito que asco!- dijo Alice descojonándose de la risa.- Tápate por favor.
Yo me avergoncé al instante pero luego me entró tal risa, que no paraba de hacer la croqueta en la cama.
Edward en cambio se levantó corriendo del suelo para ponerse algo de ropa.
-¡Marie Alice Cullen!, podrías llamar antes de entrar gritando como una loca
¿no?- dijo Edward con un deje de enfado.- Es solo una sugerencia- ironizó, dramatizando sus palabras con gestos exagerados.
Yo iba a decir algo, pero seguía a lo mío, partiéndome de la risa, hasta que los sollozos de mi pequeño me volvieron al mundo real.
-Voy yo, que tu te tienes que vestir- dijo Edward aun con un deje de enfado en su voz por la intromisión de Alice.
Salió por la puerta pero no sin antes lanzarle una mirada de enfado a su hermana, la cual le sacó la lengua.
-Vaya, vaya, Bellita, veo que no habéis perdido el tiempo eh…-dijo moviendo las cejas sugestivamente.
-Había que recuperar el tiempo perdido- reí.
-Estoy tan contenta de tenerte de nuevo- dijo lanzándose a abrazarme.- Pero vístete que no quiero que Edward piense mal…-rió.
Esta Alice y sus cosas de siempre…era la alegría de la casa.
Me vestí y fui con ella hacía la habitación del pequeño, donde Edward estaba alimentándolo y sonriendo como un bobo. Me encantaba verlo de esa manera, tan atento con el pequeño, pero en mi interior me sentía egoísta.
Desde un principio dije que Edward se mantendría al margen con el tema del bebé, pero el realmente parecía su padre, y sabía que sería uno muy bueno, pero estaba cargando con obligaciones que no eran suyas…y me dolía.
Se acabó por hoy!
Espero que os haya gustado!
Mañana más! ^^
BESITOS CARIÑOSSSSSSSSSSSSS!
