Capítulo 48 La otra cara de la ternura

La mañana fue pasando lentamente cada quien tomo reposo después de la ajetreada fiesta todos tenían necesidad de un momento de paz. Más de uno dormía profundamente tratando de recuperar sus fuerzas, el mundo de los sueños les brindaba a casi todos un aparente desconexión de la realidad.

Mientras tanto en el Olimpo Eris despertaba de lo que en apariencia había sido la noche más horrible de su eterna existencia. Sudaba frio y su cuerpo no podía dejar de temblar, toda ella estaba cubierta por la energía del miedo que la ahogaba. Se puso de pie encendiendo su cosmos que notablemente había disminuido en su brillo se tornaba de más en más negro y pensó llamar a quien ella considero que era su único aliado. Se dirigió hacia un mueble frente a su cama divina, abriendo uno de sus cajones para tomar una caja de madera con un diseño en espirales dorados y rojos, al abrirla una hermosa daga dorada se reposaba en su interior. La diosa no dudo en tomarla y acercarse a una olla blanca que tenía reposando en una mesita de oro en el centro de su alcoba. De un solo movimiento se hizo una incisión en su palma derecha dejando fluir su sangre divina al interior de la olla encendiendo su cosmos e invocando con fuerza.

-Por el poder divino que mis orígenes me conceden te llamo de nuevo a mi Sombra maldita, cueva de los espíritus desterrados que alguna vez tuvieron sus tronos en los cielos. Ven a mí y concédeme tu poder y tu presencia.-

Una voz vacía y tenebrosa respondió a su llamado y una nube espesa negra se mostró creando lo que en apariencia era una forma semi humana.

-Eris, que quieres?! Te hemos dicho que esperes, aun los astros no están alineados!-

Ella se puso de rodillas ante aquella fuerza que parecía absorber la poca cordura que aun creía conservar.

-Mis señores escúchenme, no dejo de soñar desde hace tres noches, las pesadillas me arrebatan la paz.-

-Paz?! Aquí nunca encontraras paz, estúpida diosa pretenciosa, nosotros no conocemos esa energía.-

-No, por supuesto mis señores me disculpo por mi impertinencia, pero es algo grave. No dejo de soñar lo mismo, una y otra vez. Un arcoíris más poderoso que el cosmos de Zeus y este aparece arrastrándonos a la derrota.-

-Un arcoíris dices?! Que estúpido!-

-Mis señores el arcoíris posee en su centro un corazón de cristal, y este late vivo emanando una luz que es capaz de…-

-Un corazón de cristal dices?! Qué tipo de cristal?-

-Es azul zafiro, brillante y víbrate.-

-Déjanos ver atravesó de ti.-

Ella asintió mientras que la nube negra entro por sus ojos y nariz invadiéndola por completo, haciéndola vibrar de la violencia de su intromisión segundos después salió sin el menor cuidado dejándola en el suelo arrojando sangre por su nariz y boca. La voz tenebrosa le hablo.

-La Fuente ha tejido un plan para destruirnos! Y tu estúpida! Te haces llamar Diosa, la tuviste frente a ti y no le diste muerte, para que sirves?!-

-Mi señores no se…-

-Mitchelle lleva vida en su vientre una criatura andrógina, perfecta, con los ADNs humanos de un santo y de un Dios. Debes matarles, ese niño será nuestro fin, debes impedir que toque este mundo! Él tiene los genes de Marte y del rayo azul él es el principio de un linaje de creaturas que volverán a este planeta a su sendero de la luz. Mátale antes de que eso suceda! Mátale a él y a su madre.-

-Un linaje nuevo, pero eso significa que las otras seis también pueden…-

-Sí y la misma Athena, también puede traer esos genes a tu mundo, pero este niño es el primero, el guarda en si los registros de la fuente como su madre, además una vez muerto el rayo azul, será fácil destruir al resto. Yo devorare a los Dioses y nadie más podrá poblar a la tierra con esos genes, el ser humano seguirá dormido y sin planetas que los influencien será un bocado fresco para nuestro placer mi atolondrada deidad.-

-Mis señores me prometieron que podría conservar a Ares conmigo y…-

-Sí, si claro, tendrás a tu hermano, como lo hemos estipulado, pero ahora concéntrate vamos a entrar en ti con más fuerza y no debemos perder el tiempo mañana es luna llena, el crio viene a este mundo, la Fuente deberá abrir un hueco interdimensional para que ese arcoíris que es la fuerza total del infante descienda, ella estará vulnerable será el momento para matarles a ambos, así que anda muévete no perdamos más el tiempo.-

No le dieron tiempo de reaccionar cuando sus ojos se volvieron completamente negros y una parte de su alma fue consumida por la oscuridad. La Mano de la Diosa aun sangraba y dos gotas cayeron en el suelo y de ellas se formaron dos figuras dos siluetas con formas humanoides que se iban poco a poco materializándose en cuerpos robustos y fuertes. Sus pieles eran negras como el ónix y sus ojos rojos ocre como la sangre muerta, ni un cabello cubrían sus musculosos y jorobados cuerpos, pero tenían colmillos amarillentos y en vez de voz chillaban como las hienas bramando maldad. Los ojos negros, vacíos de toda vida de la diosa les miraron y su voz se volvió más fría que su semblante.

-Vayan y mátenles a ambos!-

Sin más las horrendas creaturas obedecieron a la orden, mientras que la deidad tomo rumbo por los pasillos de su templo en el Olimpo. Llego a su salón y ahí estaba su inmensa biblioteca, tomo uno de sus libros y el librero se abrió como una cámara secreta y Eris camino en la oscuridad permitiendo que al pasar el librero se cerrase borrando todo rastro de su camino. Era un pasillo oscuro que solo las antorchas le alumbraban y después de andar cinco minutos llego hasta una escalera con dirección al sótano y siguió su camino hasta la parte más oscura de su templo esa que solo ella conocía y nadie más. Ahí en aquella sala desolada había una pieza con una puerta de manera de aspecto antiguo y descuidado, saco de su pecho una llave y abrió la vieja cerradura. En su interior una hermosa mujer yacía en cadenada al muro, su piel estaba ajada y en su espalda había claros signos de latigazos. A penas y podía abrir sus ojos del dolor cuando, la diosa le hablo.

-Vaya que es lo que pasa, bonita, parece ser que ya no tienes esa boca desafiante de hace unos meses.-

Una voz varonil le contesto con evidente enfado.

-Déjale ya miserable bruja! Ella no te ha hecho daño alguno, si quieres desquitarte tu rabia, aquí me tienes!-

Un hombre de barba descuidada permanecía también prisionero atado con cadenas, pero estas parecían de oro brillante, una sonrisa sádica adorno el rostro de la Diosa al verle a él suplicar por la vida de esa creatura.

-Vaya Hefestos, hasta dónde has caído, no te conformas con ser el dios más patético de la familia sino que ahora defiendes a las insignificantes ninfas.-

Ella se acercó con osadía y desafiante hasta donde él yacía inmóvil tomándole con arrogancia del mentón para desafiarle cara a cara.

-Eres tan patético como nuestro padre, mírate aquí, rogando por la vida de tu queridísima amante. Que va a decir nuestra madre, quizás hasta te vuelva a tirar del Olimpo pero ahora por infiel, y que digo si tu esposa Afrodita también se está revolcando por ahí fuera con otros.-

-Me da igual lo que ella haga, tú deja a Yanila tranquila.-

-Ustedes los varones se conforman con cualquiera con tal de calentar vuestro lecho, pero querido siendo el dios del fuego no creí que necesitases de estas miserias para saciarte.-

-Porque diablos nos haces esto Eris, que te está sucediendo? Mira tus ojos pareces poseída por algo.-

-Se llama Sombra querido hermanito y ella me regalara este planeta a cambio de un precio muy simple y barato ósea ustedes.-

Del otro lado de la pieza Artemisa, Apolo, Eros, Psique, Vesta y Hera le hacían compañía todos encadenados bajo las mismas condiciones, incapaces de usar sus cosmos ante su opresora. El Dios del Sol le grito desafiante.

-Cómo diablos has conseguido las cadenas de mi padre y peor aún como has conseguido que él mismo nos encerrase?-

-Demasiadas preguntas insolente y petulante idiota! De la misma manera en que conseguí que todos ustedes se volviese contra ustedes mismos y contra los humanos.-

Para Hera fue bastante claro –Nos envenenaste con tus malditas manzanas, como te atreviste, somos tu familia y yo soy tu madre!-

-Cállate especie de cornura, tu mi madre, dime cuando demonios te has ocupado de ser una madre?! Te has pasado milenios persiguiendo a las putas y los vástagos de papa, el resto te importa un bledo! No me vengas con lecciones de moral cuando tú no tienes ni el mínimo de vergüenza, ahí arrastrándote, perdonándole todas sus infidelidades y siempre menospreciándonos a todos!-

-Pero que dices si yo…-

-Tú nos detestas, detestas tu vida y tu pantomima de matrimonio, tus hijos somos el producto de esa imperfecta unión. El cojo de Hefestos es feo, Ares y yo abominables por nuestros placeres a la guerra y tú que?! Sigues fingiendo que eres la esposa fiel y devota, te dejas aplastar e insistes en no dejar ir a quien se ve desde otro planeta que no siente nada por ti! Eres patética! Todos lo son y por eso les haré un favor por primera vez harán un verdadero servicio, serán mi puerta para obtener este mundo. Una vez que la Sombra se los devore Ares y yo gobernaremos la Tierra como siempre debió de ser!-

Artemisa estaba exhausta meses enteros encerrados en ese sitio lúgubre y frio le habían mermado sus fuerzas, pero ni así pudo evitar enfrentar a su media hermana.

-Y Ares lo sabe? Digo yo no lo veo aquí junto a ti.-

El odio se apodero de Eris y la fuerza del mal que yacía en ella torno sus ojos en negro puro dirigiéndose con furia contra la diosa de la luna profiriéndole tremendo bofetón que sonó por todo el sitio.

-No vuelvas a insinuar nada estúpida niñita! Ares tomara su sitio junto a mi cuando llegue el momento y créeme no tardaremos en llegar.-

El Dios del sol sintió furia al ver como golpeaba a su hermana gemela y no pudo evitar continuar su lucha verbal.

-Eres repugnante si crees que Ares tiene esos sentimientos hacia ti.-

-Repugnante? Lo dices porque tú mismo los compartes, querido?-

Apolo se puso pálido y sintió que sus palabras se le atoraban en la garganta, más cuando Artemisa le miro con lágrimas en sus ojos, Eris continúo su discurso.

-Vaya Apolo siempre rodeado de ninfas y mortales como amantes y jamás has permitido que nadie toque a tu hermana, y no me vengas que es por su condición de Diosa virgen. Todos sabemos que eso de la virginidad física entre nosotros fue una forma de pensar que inculcamos a los humanos para nuestra diversión, o no?-

-Cállate no sé porque…-

-Orillaste a que Artemisa matase a Orión y después a Ícaro, no te gusta que nadie se acerque demasiado a ella, no soy idiota aunque ustedes jueguen a serlo. Al menos yo no oculto mis sentimientos por Ares buenos o malos en cambio ustedes, bueno tu… que lastimoso.-

Los dioses mellizos prefirieron callar, las palabras de Eris habían tocado un tema sensible jamás antes abordado, mientras que Hefestos trataba en vano de retomar su fuerza, pero esto se volvía de más en más pesado. A Vesta aun le quedaba un soplo de fuerza.

-Eris esa cosa te comerá a ti también, se ve que solo te está usando, recapacita, aún hay tiempo.-

-Querida tía de todos creo que será a ti a quien realmente eche de menos, al menos siempre fuiste gentil con todos. Por desgracia la Sombra necesita toda la energía posible y pues tenía que escoger entre mi Ares o tu.-

Eros miraba con horror como psique también yacía sangrante, ella al igual que la ninfa habían sido torturadas delante de todos como señal de advertencia. El dolor del Dios del amor parecía llenar de placer a la peli celeste, su alma yacía llena de rabia contra este dios en particular.

-Eros querido, vaya quien diría que tu amada Psique aun sangra como signo de que los humanos por mas divinizados que queramos hacerles siempre serán inmundos y débiles.-

-Porque te ensañaste contra ella?!-

-Porque por ella, por ustedes y su mal ejemplo mi Ares estuvo al punto de perderse, pero yo me encargare de traerle de regreso. A propósito la zorra de tu madre y compañía no tardara en reunirse con ustedes.-

-Mi madre esta…-

-Con esa tonta de Athena, ella al igual que Poseidón, Hades y Hermes se atreven a desafiarme pero la Sombra les pondrá en su sitio.-

-Ha si pues no veo porque aún no lo ha hecho?-

-Eso es por siete pequeños insectos de los cuales pronto me ocupare. No coman ansias dentro de poco estaremos todos reunidos, me será fácil traerles a todos. Además papa me ayudara sin ponerme ni el más mínimo de los peros.-

Eris se acercó al cuerpo de la ninfa, tomándola del rostro y después mirando burlonamente al Dios del Fuego le dijo.

-No sufras hermanito, pronto le acompañaras por el momento la Sombra tiene hambre y no hay que hacerla esperar.-

Un humo negro salió de su boca entrando por la nariz de la ninfa, su respiración se paró y esta comenzó a convulsionar frente a los ojos de un desesperado Hefestos quien sintió su alma partirse cuando la ninfa vomito sangre y su luz abandono su cuerpo perdiéndose en un vacío sin retorno. El cuerpo de la ninfa se hizo cenizas frente a la mirada aterrada de los dioses, quienes veían en ella su porvenir. Luego el silencio reino en la sala y las amargas lágrimas de un dios que caían tocando el duro suelo fue todo lo que ahí se escuchó.

Eris retomo su compostura y les dirigió una última frase antes de salir del sitio.

-Vaya ahora si les sirve de consuelo la única esperanza que les queda es la Diosa a la que ustedes mismos pusieron a juicio, arrebatándole su derecho a subir al olimpo y encerrando a sus caballeros en un obelisco. A propósito ellos ya son libres, pero honestamente, ustedes creen que después de todos los castigos que les profirieron ellos vendrán por ustedes? –

Soltó una carcajada y azoto la puerta dejándoles de nuevo en esa oscuridad húmeda y desoladora.

Mientras en la mansión de los aliados Graciela se despertaba con un aire de evidente perturbación. La peli rosa transpiraba y sentía escalofríos, se puso de pie en busca de una buena ducha despertando a su acompañante.

-Nena, estas bien? Qué hora es?-

Shura tenía un poco de resaca después de haber vuelto a abusar del alcohol por la boda de los dioses, sin embargo el hecho de que su chica le dejase sin respuesta le hizo ponerse de pie un tanto preocupado. Le dio alcance en el baño en donde la chica mojaba insistentemente su rostro como queriendo limpiarse de algo.

-Nena tuviste un mal sueño?-

Ella le miro y fue cuando se dio cuenta que sus ojos negros se volvían azul celeste, y eso no era todo su cabello parecía volver a tomar los tintes negros de aquella noche caótica en el bar con Hades.

-Graciela, que te está pasando, tu cabello y tus ojos…-

Ella solo escondió su rostro aun mojado detrás de sus manos, mientras que respiraba profundamente buscando equilibrarse. El español se acercó despacio y coloco suavemente su mano en el hombro de la chica.

-Eres tu verdad, digo no estas siendo poseída?-

El comentario saco una risa irónica en la chica, después de todo era comprensible que él reaccionase así, aquella ocasión no les había dado tiempo de explicarle las cosas.

-Tranquilo soy yo, nadie me ha poseído.- Decía la joven con tono de resignación mientras que descubría su rostro para mirar a su pareja de frente y después proseguir.

-Soy dual, tengo dos rostros y es por eso que me estoy transformando.-

-Dos rostros, quieres decir uno bueno y uno…-

-No, no veras cielo en nuestra dimensión la dualidad no consiste en bien y mal como aquí, se trata de dos aspectos de mi energía. Significa que mi rayo es binario no solo soy rosa además tengo un tinte morado.-

-Morado, dirás violeta como Eliana o azul profundo como Mitchelle.-

-No, en realidad bueno es complicado de explicártelo es solo que en este punto mi energía complementa a la de Mitchelle y por eso tomo estos tintes.-

-Pero Gracy mi nena, tu eres el rayo de la ternura, quien crea escudos irrompibles y quien suaviza las almas en furia.-

-Sí y también soy la destrucción para un nuevo comienzo, quito del camino las barreras que no nos dejan evolucionar. En fin es complicado dedo ver a Mitchelle, ahora mismo.-

-Espera no me dejes así, no creo haber comprendido…-

-Ni yo creo poder explicarme, lo siento.-

La mirada de Graciela seguía siendo la misma, su aroma su brillo, el caballero de capricornio podía casi respirar el evidente temor de su novia.

-Podría acompañarte, por favor?-

-Lo que tengo que hablar con ella solo nos compete a nosotras, podrás perdonarme?-

El la tomo con sus manos del rostro para después besarla con ternura.

-Si me juras que todo estará bien…-

-Por desgracia, no puedo, aunque lo deseo, no puedo.-

La abrazo con ternura tratando de traerle un momento de paz, ignoraba por completo aquello que la acongojaba, pero era evidente que debía tratarse de algo de suma importancia debido a los evidentes cambios en el físico de su chica. Ambos salieron juntos de la habitación, como mínimo él se entretendría charlando con Kanon y así dejar el espacio para que las chicas hablasen.

En su habitación Kanon se despertaba estirando ampliamente su cuerpo para sentir que estaba solo en su cama, miro buscando y en apariencia no había nadie con él. Si había una cosa que odiaba era precisamente despertarse sin ella, así que busco su ropa y vistiéndose salió en su búsqueda. El primer sitio que creyó sería lo lógico era el comedor, pero ahí solo encontró a Aurora un tanto perturbada quien estaba de pie en la puerta mientras que Camus le traía una tisana. Los ojos de la peli naranja reflejaban angustia y sabiendo de ya el tipo de poder que la joven poseía el gemelo se puso nervioso.

-Cuñada estas bien?-

Le dijo mientras que Camus llegaba por detrás de ella con la taza, la mirada del acuario denotaba inquietud. La chica parecía ida sin embargo decidió no dejar sin respuesta la pregunta del géminis.

-Todo viene y viene ya.-

La chica tomo la taza aun sus manos temblaban de nervios, su mirada se perdió en el vacío de nuevo, Camus solo la rodeo en sus brazos para tratar de reconfortarla aunque se veía que no lograba gran cosa.

-No quiere decirme que es lo que soñó, y ha estado así desde que despertamos.-

El francés la condujo a sentarse en una banca y mejor tomar el aire en el jardín, despacio sin presionarla la llevo a recargar su espalda en su pecho, mientras que besaba con dulzura su rostro. Kanon les seguía más por inercia que por otra cosa, angustiándose de más en más ante lo que veía.

-Dime Camus, dijo algo mientras dormía? Lo que sea que nos dé una idea de que la ha perturbado así?-

El acuario solo dio un fuerte suspiro para después contestar.

-Dijo algo de la luna llena, un eclipse, algo de proteger un arcoíris o eso creo. La verdad no fue muy clara y desde que abrió los ojos esta así temblando y como perdida, habla frases escuetas como lo que te ha dicho y ya. Mi pobre petite, si sobrevivimos a esta guerra me la llevare a un sitio en donde pueda descansar, verdad cherie?-

Le decía el francés con ternura a su chica, mientras seguía besando y acariciando sus mejillas con sus labios para intentar calmarle y hacerla volver. Kanon hizo una señal a Camus de que iba a partir, ver a su cuñada así le daba tristeza, pero aún más le angustiaba no comprender que era aquello que le había alterado de esa manera. Decidió tomar rumbo en busca de su mujer, sentía un mal presentimiento se sentiría mejor teniéndola consigo.

En un punto de la playa Mitchelle permanecía sentada en flor de loto, en la arena, encendiendo su luz azul con una fuerza armoniosa, esta energía le permitía sentir más ligero su vientre. El bebe parecía disfrutar de este ejercicio de meditación y se quedaba tranquilo mientras que su madre perdía su mirada en el horizonte. Unos segundos después la pelirroja solo emitió una leve sonrisa para hablar.

-Tú también lo has sentido?-

-Desde que desperté las señales me invaden, no me queda ninguna duda.-

Graciela se adelantó y tomo sitio en la arena junto a su hermana.

-Y Shura? Que le dijiste para que te dejase venir sola?-

-Escucha no quería, pero al ver a Aurora junto a Camus prefirió confiar en mí y esperarme con un café. A propósito Kanon te busca.-

-Si lo sé, pero esto es entre nosotras y por eso te llame.-

-Mitchelle, mírame estoy…-

-Lo sé. Estas sacando el otro rostro. Es el momento Graciela quiero saber si contare contigo o no?-

-Sabes que sí, esta vez no pondré dudas delante. Dime cuando vendrá?-

-Mañana, estoy segura a la hora que la luna brille en su máximo esplendor. Entonces la oscuridad se posara cubriendo al satélite. Sabes hoy el mal se ha vitalizado con sangre inocente, lo he sentido. Una creatura noble ha sido sacrificada para saciar el hambre de la Sombra, debió haber sido una creatura mágica ya que su cosmos afecta en directo a la naturaleza.-

-Por todas las dimensiones, un hada, un duende, o…-

-Una ninfa, casi puedo oler su perfume y su alma estaba llena de amor hacia alguien.-

-Eso es lo que tiene tan mal a Aurora, debió haberlo presenciado.-

La pelirroja volvió su vista y se giró con un poco de esfuerzo rumbo a su hermana.

-Los ojos de Aurora ven todo, imagínate si todas lo sentimos, ella además lo ve, es normal que no se encuentre bien. Pero hay algo más.-

-Dime de que se trata?-

-La sombra viene por mí, y por mi hijo, mañana es luna llena pero no es como en habitud.-

-A que te refieres?-

-Habrá un eclipse, este cubrirá la luna llena y dejara un espacio o hueco en las dimensiones y yo perderé hasta su final mis poderes, estaré vulnerable, te necesito Graciela ayúdame.-

-Todas lo haremos, no te preocupes.-

-Lo sé pero solo tú podrás conjurar a las fuerzas de la destrucción para desterrar a la Sombra hasta nuevo aviso.-

La ahora peli negra dio un fuerte suspiro. -Lo sé, tú eres el brazo derecho de la fuente y yo…-

-Y tú eres el brazo izquierdo, Camael1, el angel de la fuerza destructiva, ante el cual ninguna fuerza de la oscuridad tiene paso. Siempre has custodiado los límites entre las dimensiones nada entra o sale si tu no lo quieres.-

-Habíamos acordado que salvo por ti y Gabrielle el resto no diríamos nuestros verdaderos nombres. Hasta ahora nos hemos mostrado como los siete rayos, que además eso somos.-

-Escucha en estos momentos ya poco importa y aquí solo somos nosotras dos.-

-Tienes razón. Escucha no te fallare, todo saldrá bien.

-El viene Gracy y quiere destruir lo más preciado que tengo, quiere el alma de mi hijo.-

-Te juro que no la tendrá, antes le pondré cara a cara con su aniquilación.-

-Escucha el resto de las chicas ya lo saben se los comunique por telepatía esta mañana solo me faltabas tú. A partir de mañana y durante todo el eclipse serás tu quien tome mi relevo.-

-Está bien Mitchelle, pero hay una sola cosa que no me queda claro, porque los medios no nos han avisado del eclipse y más cuando este ocurrirá en luna llena?-

-Porque es la Fuente misma quien lo ha decidido los humanos no se lo esperan.-

-La Fuente te pone en peligro? –

-No, pero es la única forma para que todo salga bien, así que no te hagas más ideas y por favor…-

-Si tranquila ya te dije que cuentas conmigo.-

Ambas chicas se dieron un abrazo en señal de cariño justo cuando una voz masculina un tanto molesta se hizo entender.

-Mitchelle que haces aquí? Estoy como loco buscándote.-

Kanon les miraba con el ceño un tanto fruncido, mientras que se percató de que Graciela traía un nuevo look.

-Graciela te pintaste el cabello? Y desde cuando tienes los ojos azules?-

-Supongo que desde que te volviste un celoso empedernido mi cuñadito.-

-Preocuparse no es lo mismo que celar.-

Mitchelle suspiraba ante la discusión de los otros dos, para después tratar de justificar las actitudes de su esposo con su hermana.

-Gracy perdona a mi chico sabes paso mucho tiempo en Atlantis, el cosmos de calamaro pega y duro.-

Una media sonrisa salía del rostro del géminis, y entre él y Graciela ayudaron a la pelirroja a ponerse de pie. La ahora morena se fue en busca de su novio dejando a los esposos juntos, las dudas se reflejaban en los ojos del gemelo menor.

-Muy bien muñequita ahora dime qué diablos está pasando?-

1 Chamuel y Camael en angelología son el mismo Arcángel dos rostros de una misma moneda. Un rostro tierno (Chamuel) y el otro rostro defensor (Camael) ambos al servicio del bien mayor.