Ayaka y Jet debían reecontrarse alguna vez y, afortunadamente para ellos, no ha sido en un ambiente hostil esta vez.
One Piece, su mundo y sus personajes pertenecen a Eiichiro Oda.
El tiempo que al Steeler le tomó llegar hasta Water 7 pareció una eternidad para los piratas, pero inevitablemente el navío arribó hasta un lugar parecido a un islote, el cual tenía entrada a la isla. Lo primero que hizo Blaze fue ir por algo de berries que tenía guardados en su camarote y así poder comer y comprar alimentos. Todos bajaron del barco con ánimos renovados y al entrar a la ciudad, no todos miraron lo particular que era. Sólo Fuu y Jet admiraron el peculiar estilo de construcción y los canales acuáticos que estaban por todas partes. Cerca de la entrada, había un restaurante. En cuanto los piratas vieron el letrero entraron desesperadamente y Blaze ordenó una montaña de comida que fue devorada con tintes de bestialidad dada el hambre que sufría el grupo.
Una hora después todos, hasta el último habían saciado su necesidad de comer. La cuenta fue alta, pero bien valía la pena. Para Blaze el pagar esa cantidad no le presentaba dificultad, e incluso, durante los días pasados, le parecía una broma de mal gusto tener dinero y no poder comer cuando tenían hambre. Además todavía le quedaba algo de oro.
Cuando la digestión hizo que los piratas pudieran levantarse de sus asientos, decidieron salir a explorar. Aunque Blaze y Fuu se separarían las primeras horas de los demás, para comprar las provisiones necesarias para continuar el viaje. De cualquier forma todos tendrían que viajar en Yagara hasta arribar a la parte gruesa de la ciudad. Así lo hicieron y fue cuando todos empezaron a sorprenderse del lugar en donde se encontraban. Desde las rústicas paredes de los edificios, pasando por los canales que controlaban el transporte de la isla, la fiesta y el aroma a incienso que inundaba muchos de los pasadizos de aquella mágica ciudad.
Tras un viaje corto hacia el centro de la isla los piratas salieron del Yagara y se encontraron en una plaza bastante grande, llena de gente que iba a un lado y hacia otro, como abejas que luchaban por depositar el polen en su panal. Blaze y Fuu estaban por despedirse cuando advirtieron que Jet miraba fijamente hacia otra dirección. Sus ojos apuntaban hacia la orilla de la plaza, donde menos personas se movían. Ahí estaba ella.
Llevaba un vestido casual un poco arriba de las rodillas, de color rosado con estampado de flores con tonos pastel, sandalias de piso sin tacón y usaba una sombrilla totalmente blanca. Además, tenía puesto un sombrero amplio, también blanco, con una banda azul cielo, y del cual parecían brotar sus rizos dorados que caían hacia su espalda y hombros.
–¡Ayaka! – le gritó Blaze antes de que Jet pudiera hacer algo. El capitán repitió el saludo y se acercó a la marine seguido por sus compañeros, siendo el último de ellos el espadachín. Ella sonrió levemente al reconocer a ese pirata que agitaba la mano mientras iba hacia ella.
–Hola, Blaze –le saludó sin ser muy efusiva, pero visiblemente contenta. Sus ojos azules estaban tranquilos, cómodos, regenerados debido a las vacaciones que se había tomado– ¿esta es tu tripulación? –preguntó al ver a tan singulares personajes.
Natsuki se acercó con un rostro serio, extraño y pareció inspeccionar a la joven, mirándola desde distintos ángulos –¿así que tú eres la novia de Jet, no? –preguntó con algo de celos, como si estuviera probándola.
–¡Cállate Natsuki! –apareció el espadachín entre la navegante y la rubia quien sólo reía– ella no sabe lo que dice –afirmaba Jet mientras le tapaba la boca a Natsuki.
–Yo creo que debemos irnos de aquí –les dijo Blaze a sus compañeros, excepto, por supuesto, a Jet, a quien, sin mencionarlo, le instaba a permanecer con Ayaka– fue bueno verte, chica marine. Qué bueno que no moriste en la batalla contra Shirohige. Nos veremos luego –se despedía Blaze y era como una señal para sus nakamas quien junto con él se fueron alejando. Ayaka y Jet se quedaron solos en esa esquina de la plaza sin hablar durante casi un minuto.
–Perdona a mi tripulación –al fin él rompió el silencio.
–Se ve que te quieren mucho, no me extraña sabiendo lo que hiciste por ellos –la joven todavía observaba a los piratas perderse entre esa multitud– sobre todo esa chica, ¿es tu hermanita?
–Algo así, es extraño de explicar –respondió el espadachín quien comenzó a admirar el cuerpo de la capitana, ya sin estar enfundada en el rígido uniforme de la marina, así como sus labios en un tono mucho más fuerte que antes los había visto, ahora sí estaba maquillada para salir y pasear, no sólo para trabajar– te ves bien.
–Viniendo de ti, debe ser un gran cumplido –ella actuaba como si el beso que ambos se habían dado -o mas bien que Jet había robado- semanas atrás en el barco de la marina, nunca hubiera sucedido. Jet por su parte, actuaba con cautela recordando precisamente ese momento que no podía alejar de su mente desde que había advertido la presencia de la capitana en aquella plaza.
Finalmente ambos comenzaron a caminar juntos. Ayaka advirtió que debía volver en media hora pues estaba esperando a su subordinada Hanako, quien era gran aficionada a los libros y se encontraba en una tienda cercana eligiendo algunos volúmenes. Mientras tanto, Fuu y Natsuki trataron de escabullirse del grupo de Blaze para seguir a la pareja. La princesa lo hacía por curiosidad y por esa ansia de "chisme" que a veces no podía controlar, mientras que la navegante afirmaba no estar segura de que esa chica era la indicada para su "hermano mayor"; sin embargo ambas fueron detenidas por Blaze, quien no las dejó espiar por ningún motivo al espadachín.
Ayaka platicó a Jet sobre la guerra de Marineford, aunque omitiendo aquellos detalles que no podrían llegar a oídos de un pirata, mientras que él no reveló más que trivalidades; no contó acerca de las aventuras en Yuki o las otras islas, esto al menos hasta que la rubia notó la extraña arma del espadachín.
–La mía está rota –se detuvo un momento Jet al ver el acero semiforjado que Blaze la había fabricado. Ambos estaban en una calle empedrada que tenía de un lado edificios no muy altos, de dos o tres plantas, y del otro uno de los canales por donde Yagaras pasaban una y otra vez con carga o pasajeros– fue tu novio, él la hizo inservible con un truco poco honorable.
Ayaka duró un poco para asimilar lo que había escuchado y aunque se imaginaba quién era la persona de la que Jet hablaba, prefirió asegurarse.
–¿Disculpa? –preguntó, haciéndose la ofendida por lo que su acompañante había dicho.
–No recuerdo su nombre, sólo que él dijo que era tu novio –y Jet describió al sujeto como mejor lo recordó.
–Kazuhiko... –la rubia hizo un gesto serio y su rostro miró al suelo un momento– él y yo no tenemos ya nada que ver. Tal vez un tiempo así fue, pero no así ahora, no más. –Fue por poco que una sonrisa escapaba en el rostro de Jet quien apenas pudo esconder lo contento que lo hacía escuchar esas palabras de Ayaka, sobre todo porque parecían sinceras y con bastante desagrado para con el Contra Almirante. Él prefirió cambiar el tema y la plática entre ambos se alargó, mientras seguían caminando por las empedradas calles de la Capital de Agua. Unos minutos después, la sonrisa de Ayaka se borró del rostro.
–¡Es muy tarde ya! –dijo sorprendida– tenía que esperar a Hanako hace ya tiempo y me entretuve aquí –se detuvo de sus palabras de pronto, al darse cuenta de lo que había dicho– no quiero decir que haya sido tiempo perdido, sólo que tengo que irme. ¡Pero podemos vernos mañana, si es que ustedes no se van hoy, estaré temprano por la ciudad, cerca de aquí!
–Mañana está bien –respondió Jet. Ayaka se despidió y dejó ahí al espadachín mientras corría para regresar a la plaza donde ambos se habían encontrado. Él se desconcertó un poco por la actitud de ella, sobre todo al final. Ésa no era la Ayaka que él conocía, aquella rígida y decidida capitana de la marina; sin embargo, en ese momento pensaba que tal vez le agradaba más esta Ayaka. Una chica más jovial y que también parecía más sincera.
Sí, un capítulo dedicado a estos dos, debía pasar tarde o temprano, y otdavía continúa. Ya debía haber descanso tras Yuki y el G-12.
Agradezco las lecturas hacia la historia. Muchas gracias y un saludo.
