Hola! Aquí un nuevo capítulo. La verdad, creo que es uno de los más reveladores de toda la historia. Y al fin entederemos un poco más de qué va todo esto, jeje.
Respondo algunos comentarios y luego los dejo con el capítulo 51:
pdbdgt: Soy muy mala, y me gusta serlo, muejejeje. Jajajaja! Me gusta crear suspenso, pero ya en este capítulo verás un poco más de la cuestión de fondo. Espero te guste. Rukia es un tema que vendrá en breves ^^, mientras tanto habrá algunos momentos IchiRuki, promesa. Dragón es malo, muy malo y los momentos Kokoro-Grimm véndrán cuando ella regrese jajaja. Y el plan de Urahara, veremos... Las actualizaciones son lentas por varios motivos, uno es que mi inspiración viene cuando quiere y otro es que no estoy muy bien de tiempo para sentarme a escribir, así que esas dos cosas combinadas dan por resultado días y días sin capítulos, lo siento T.T
stheff perdomo: Si, no podía ser que Ichigo llegara a rescatarla y ella se colgara de su cuello a besarlo apasionadamente, tenía que poner alguna barrera más (diez años de separación y desesperación no me fueron suficientes, jajajaja). Kokoro es fuerte, no te preocupes, pronto la tendremos de nuevo entre nosotros (spoiler!), je. Gracias!
ENYA GLEZ MOR: Espero con este capítulo que no te quemes, jajajaja. Y gracias por comentar!
Gracias a todos por leer y seguir esta historia, incluso a todos aquellos que no comentan, que sé que serán muchos. Nos leemos en el siguiente, bye, Mary
Arenas
– ¿Yo? – la voz de Nezumi se oía diferente. Toushiro había logrado intimidarlo y lo miraba fijamente con ira en sus ojos. Ya no soportaba más las sorpresas y menos sabiendo que Grimmjow, por querer cubrir a esa niña arrancar, se había echado la culpa de lo sucedido en las arenas con el Gran Rey Cero. – Se está equivocando, señor Capitán. Ese monstruo no está razonando correctamente y es evidente que no me está hablando a mí
– ¡Dilo de una vez, viejo de mierda! – Dragón, que había dejado de arremeter contra Grimmjow y Ulquiorra, quiso aprovechar la oportunidad para presionar a Nezumi. – ¡Dile a esa rata shinigami la verdad! – el peliblanco hizo caso omiso de los insultos de la bestia para insistir con su mirada intensa sobre el científico, que apretó los dientes.
– Pedazo de mierda – soltó por lo bajo. – Ya no tienes oportunidad de hacer lo que quieres – dijo, volviendo su vista a Dragón, que soltó vapor por la nariz. – El humano se deshizo de Kuroshi y tú solo no tienes la fuerza necesaria para matar a todos estos – sonrió.
– ¿El humano se deshizo de Kuroshi? ¡Mentiras! – quiso ir contra Nezumi pero fue detenido por la voz de Grimmjow.
– ¿Kuroshi? – peguntó al borde de un ataque de ira. – ¡¿Quién cojones es ese?! ¡¿Qué tiene que ver con Kokoro?! – Nezumi soltó una carcajada.
– Dilo – Toushiro tocó con la punta de su katana la garganta del científico y este lo miró confiado.
– Hace años, cuando trabajaba bajo las órdenes de Aizen sama – el Capitán de la Décima División se enfureció aún más al escuchar el nombre de aquel sujeto, pero el relato parecía merecer ser escuchado – trabajábamos en un proyecto muy interesante. Teníamos el objetivo claro, que era encontrar un alma única, fuerte y estable, que pudiera autoabastecerse y generar su propio reiatsu, y el mérito era que esa alma fuera de nuestra creación en su totalidad. Ese proyecto falló, no podíamos encontrar la forma de crear un alma estable – hizo una mueca de decepción. Su actuación era perfecta y había logrado llamar la atención de todos. Incluso Dragón lo estaba escuchando. – Fue por eso que decidimos dejar el proyecto hasta que la misma Sociedad de Almas me pidió que retomara esos viejos escritos y lo reflotara. En ese momento descubrín cuál había sido nuestro error en el pasado y dividí el alma prototipo en dos partes, una daría la forma y la otra la fuerza. Nacieron dos almas, que en realidad formarían una sola cuando estuviesen listas, aquella alma nacida de la muerte de sus gestores que serviría al Seireitei para su protección total
Dentro de Las Noches
A medida que se acercaban a la salida de Las Noches su corazón latía más y más fuerte. Estaba ansioso y al mismo tiempo preocupado. Había comprendido perfectamente lo que Urahara le había dicho sobre lo que le estaba sucediendo a su alma y sabía que su cuerpo no estaba soportando nada de aquello. Podía notar sus músculos entumecidos y cómo le pesaban las piernas cuando caminaba. Miró la puerta que estaba al final de la gran sala que atravesaban y tragó saliva.
– Todo saldrá bien – dijo Kisuke, mostrando una confianza que realmente no tenía. Kaien lo miró algo desconcertado. No podía saber lo que estaba pensando aquel hombre en realidad, pero intuía que no todo estaba tan bien como decía. Instintivamente miró a Uryu, que caminaba junto a él, del lado derecho. La barrera era perfecta y no permitía que ni una gota de su abrumador reiatsu escapara fuera. Y por ello podía saber que nadie de los que en ese momento se encontraban fuera sabía lo que estaban planeando hacer.
– Confía en Urahara san – quiso alentarlo el Quincy sabiendo qué era lo que el chico sentía. Podía notarse en sus ojos todo el desconcierto y la preocupación. Además, conforme se acercaban a las arenas, el enorme reiatsu que se suponía era de Kokoro se notaba más y más. – Ichigo confía en este hombre más que en nadie – aclaró. Kaien inmediatamente bajó la cabeza. ¿Cómo era posible que en esa situación espantosa mencionara a su padre? Después de todo estaba postrado en una cama de hospital hacía meses y nunca había tenido la oportunidad hasta ese momento de preguntarle nada de su mundo de shinigamis. Cerró los puños con fuerza y la barrera se desestabilizó por unos segundos.
– Está bien Kaien, todo terminará pronto – quiso calmar las aguas Kisuke notando el malestar del chico. Habían acordado que no le dirían sobre la recuperación de Ichigo, más aún sabiendo que él se había ido a algún remoto lugar de Hueco Mundo volviendo a insistir con encontrar a Rukia.
Al atravesar la puerta vieron un panorama que no esperaban encontrar. Ulquiorra y Grimmjow estaban junto a un enorme monstruo volador del que emanaba ese enorme reiatsu que sentían desde antes. Más allá, frente a ellos, Toushiro apuntaba a la garganta de un hombre bajo y gordo que parecía estar hablando. También estaban Orihime y Momo, que contemplaban lo que sucedía desde lejos.
– Esas semillas fueron insertadas en las almas de dos recién nacidos, necesitábamos dos almas humanas con características especiales. Uno con un alma shinigami pura y otro con un alma hollow pura – Ulquiorra miró a Orihime directamente y vio como se agarraba a sí misma, mirando fijamente a Nezumi. De alguna forma parecía que ambos habían relacionado en relato que el viejo hacía con su pasado. – Dentro del alma shinigami implantamos a Kuroshi, un engendro que se alimenta de reiatsu para generar su propio poder. Un ser sin forma definida cuyo único propósito es comer y almacenar energía. Y dentro del alma hollow pusimos a Shiroshi, con una forma material capaz de albergar una gran cantidad de energía espiritual y moldearla
– ¿Qué quiere decir eso, Nezumi san? – todos los presentes se sorprendieron al escuchar una voz femenina y muy familiar.
– ¡Capitana! – dijo sorprendida Momo al saber quién era la dueña de aquella voz.
– Veo que estamos todos presentes, ¿no es cierto, Capitana Unohana?
En algún lugar en el desierto…
– Este lugar parece una prisión – Ichigo intentaba entender por qué Rukia había estado allí tantos años y nadie la había encontrado. – Todo aquí está hecho con materiales que aíslan esta habitación del exterior. Es por eso que nadie notó tu presencia – explicó en voz alta.
– Creo que ya no tengo reiatsu – esbozó ella. – Apenas si puedo respirar junto a ti – dijo sinceramente, él sonrió. Realmente no podía pensar en por qué estaba encerrada o cómo era que nadie la había encontrado. Estaba queriendo entender quién era ese hombre y quién era ella misma. Lo miraba cuando estaba de espaldas y había algo familiar en él, una inexplicable sensación de plenitud comenzaba a apoderarse de su cuerpo.
– Lo siento – se excusó. Había olvidado por completo cómo se sentía que los demás sufrieran las consecuencias de estar en su presencia como shinigami. Volvieron a mirarse por un instante y quitaron su vista. – Debemos irnos
– Pero, ¿cómo? – estaba sorprendida. No había pensando en irse. ¡Ni siquiera sabía quién era hasta hacía unos momentos!
– Hay mucho revuelo aquí. Ishida y yo vinimos a por Kaien – quiso explicar Ichigo, pero era una situación demasiado complicada como para que Rukia entendiera con unas simples palabras. – Creo que será mejor que te lo explique luego. Este no es el lugar y no tenemos tiempo
– ¿Quieres que nos escapemos? – Ichigo se acercó a ella y sin preguntar la tomó entre sus brazos, cargándola. Rukia se sonrojó. Podía sentir el calor del cuerpo del shinigami y eso le traía una sensación en su pecho que no podía explicar. No lograba identificar ninguno de sus recuerdos con claridad.
– Será mejor que encontremos a los demás y nos larguemos de este lugar – caminó con paso firma hasta la puerta. Rukia sonrió mínimamente. Había algo en su interior que le decía que podía confiar en ese hombre, en su salvador de cabello anaranjado.
Arenas, fuera de Las Noches
– Continúa, Nezumi san, todos estamos ansiosos por escuchar el final de la historia
– ¿Acaso usted no sabe cómo continúa? ¿No fue usted misma la que llevó a cabo el proyecto? ¿No fue el Comandante General en persona el que ordenó que sea usted y solamente usted la responsable de hacer los injertos en las almas de los niños elegidos? – Retsu le había venido como anillo al dedo. Podía notar cómo las expresiones en todas los rostros de los presentes cambiaban. Incluso vio a lo lejos la presencia de Kaien junto a otros tres hombres y más se enfatizó su sonrisa y su excitación. – La Capitana, con sus propias manos, fue la que llevó a cabo el implante de las semillas. Kuroshi y Shiroshi entraron en las almas de los dos bebés gracias a ella, que es una eximia shinigami médico – hizo una breve reverencia y Hitsugaya bajó la guardia, no pudiendo ni queriendo interpretar nada de lo que el científico estaba diciendo.
– Entonces… – la voz de Ulquiorra se hizo presente. Se adelantó unos pasos a Dragón, que permanecía en silencio, expectante. – ¿Quieres decir que esos niños…? – miró de soslayo a Orihime que se mantenía estoica. No se atrevió a preguntar.
– ¡¿Qué tiene que ver este Dragón con todo esto que estás diciendo?! – espetó Grimmjow interpretando lo que su compañero quería decir. Y sabía perfectamente que no era fácil para él entender todo lo que el científico había explicado. Más tarde serian las explicaciones y las preguntas sobre el pasado. Lo primordial era saber cómo regresar a Kokoro a la normalidad.
– Es simple, este que está aquí es Shiroshi y aquel – señaló con el dedo a Kaien, que se asomaba desde la puerta principal de Las Noches rodeado por una gruesa barrera de kidoh – solía ser el cuerpo en el que vivía Kuroshi. Pero ese chico logró deshacerse de él, de alguna forma logró que el injerto perdiera la fusión con el núcleo de su alma y lo expulsó
– ¡¿Kuroshi desapareció?! – Dragón nuevamente elevó su reaitsu. – ¡¿Quieres decir que no podré completar mi forma perfecta?! – estaba furioso. Agitó sus alas y subió al cielo.
– Suelta la barrera – Kaien habló por lo bajo. El tono de voz que usaba no era el que solía utilizar. Urahara miró a Uryu, el cual asintió con la cabeza. Ese era el momento. La barrera se desvaneció.
Una explosión de reiatsu obligó a los presentes a cubrirse. Instintivamente, Ulquiorra se acercó con sonido a Orihime y la abrazó fuertemente. Grimmjow dio unos cuantos pasos hacia atrás, topándose con Retsu que miraba la escena sin moverse. Toushiro insistió con su amenaza a Nezumi temiendo que el científico aprovechara la oportunidad para escapar pero se sorprendió al notar la expresión de felicidad en el rostro de este.
– Ven, monstruo – Kaien extendió su brazo derecho hacia un lado y el viento comenzó a arremolinarse a su alrededor. Sus ojos estaban fijos en los de Dragón. Un sentimiento extraño, que nunca jamás había sentido antes, comenzaba a aparecer en su pecho. Necesitaba deshacerse de ese monstruo, debía hacer lo que jamás habría podido hacer antes. Y sabía que era el único que podía logarlo. – Kokoro, ¡te traeré de regreso! – afirmó, hablándole como si ella pudiese escucharlo. Mientras, avanzaba lentamente hacia el hollow. – Sangre y arena se mezclan en el viento – comenzó a levantarse arena alrededor de Kaien – ¡Levántate y mata! – la presión que ejercía el reiatsu del chico era casi insoportable. Ulquiorra llevó a Orihime más lejos y los demás respiraban con dificultad. – ¡Sabaku Saru! – su zampakutoh apareció en su mano, resplandeciendo.
