Disclaimer: Los personajes mencionados de Avatar: The Last airbender no me pertenecen, son propiedad de Nickelodeon, Viacom, Bryan Konietzko y Michael Dante Di Martino. Solo escribo este fic por diversión.
Agradezco mucho a quienes siguen este fic, en especial a Kaylek , BlueEyesPrincess, Nadiakiara, Rashel Shiru (la h. existe desde un principio n_n), neverdie y por sus comenatrios n_n
El Castigo
XLIV
La flota llegó a la capital al amanecer. La gente la esperaba en el puerto aclamándola con banderas y emblemas de su nación. El Señor del Fuego había enviado una caravana de automóviles para recoger a su hija al aeropuerto. Era una mañana ralamente bella, el sol reflejaba sus colores en el mar y a lo lejos las imponentes estatuas de Azulon recibían los rayos de la mañana, mientras el resto de las naves encontraba su lugar.
Sus amigas la vieron alejarse de ellas sonriente, en medio de papeles de colores rojos y blancos. La gente se plegó ante ella y un grupo de Dai Li que la escoltaba no la dejaba ni a sol ni a sombra causando una impresión de temor en la población que jamás habían visto algo así. Azula avanzó con una expresión de triunfo y desapareció en una de las camionetas.
Mai se había ofrecido llevar a Ty Lee con ella, no podía dejarla de nuevo con su familia. Era momento que Azula se pusiera al tanto, la joven pálida sabía que era más prudente mantener a su amiga alejada, sería fatal si alguien descubriera que gente cercana a la familia real pedía señas de un enemigo jurado.
Pronto llegó la camioneta de su familia. La gente de siempre que la recibía cuando sus padres estaban lejos. Esperaron que sus maletas y después se confundieron con la gente que se alejaba del lugar. Más allá de las poblaciones que se arremolinaban en torno al camino, y se veía la silueta negra del cráter del volcán, donde la capital se erguía imponente. Tan pronto todo estaba en orden subieron al transporte y se incorporaron al tráfico habitual de la Nación del Fuego.
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Aang y Zuko corrían tan rápido como podían. Habían dejado el sitio donde realizaban los entrenamientos, tomaron un atajo que conocían para llegar cuanto antes. Se encontraron con que parte de unos edificios había desaparecido tras una estela de humo.
- Alto – dijo el maestro fuego
- ¿qué sucede?
- Primero debemos saber qué posición no encontramos
- Un hombre pálido, con dos extremidades metálicas se dedicaba a atacar las puertas del sitio donde descansaban. Parte del hermoso arco de la fuente había sido destruido, las únicas señas de que los demás estaban bien era parte de la piedra removida a forma de defensa y pedazos afilados de hielo que se derretían.
- ¿lo conoces?
- Si
- ¿quién es?
- el hombre que resuelve los trabajos sucios de mi familia
- ¿tiene un nombre?
- No tiene nombre, no habla, no sé si siente, solo escucha y actúa de acuerdo a las ordenes de mi padre
- debemos detenerlo antes de que haga más daño y llame la atención
- deben huir, no deben saber que estas aquí , yo me haré cargo
- Zuko…
- Es mejor atacarlos juntos
- Nos ha perseguido por días, si yo debo sacrificarme por…
- Zuko
- Si hubiera venido por ti nos habría encontrado mientras entrenábamos, necesitamos llegar con Toph, ella tenía un plan
- Bien, yo lo distraigo y tu ve con ellos
- Pero…
- ¡hazlo! – dijo mientras desaparecía entre la vegetación
El hombre se distrajo al ver algunos golpes de fuego control, Aang se deslizó tan rápido como el viento entre las rocas, tenía que llegar al sitio donde se refugiaban. Hizo un movimiento de tierra control y tuvo que abrir un muro. Al otro lado se encontró con Sokka con espada u boomerang, Toph en posición de ataque y a Katara desconcertada.
- ¡cabeza de aire!
- ¡casi nos matas del susto! – dijo Sokka
- Debemos marcharnos de aquí
- ¿y Zuko?
- Distrae a…
- ¡lo dejaste con Sparky sparky…!
- está haciendo tiempo para que escapemos, tomen lo básico y…
Katara salió del lugar a toda prisa.
- ¡¡¡Katara!!!
- ¡¡¡Sugar Quen!!!
La maestra agua corrió a la fuente y empezó alanzar un ataque de afiladas agujas contra el hombre que había estado bombardeando el lugar. Zuko estaba en problemas, el hombre no solo le sacaba varios centímetros de altura, sino también en corpulencia. Las agujas apenas si hicieron que el hombre se volviera y dejara al maestro fuego cuyos golpes no parecían afectarle en lo más mínimo.
- vamos… es hora de acabar con esto – dijo Toph – pies de bailarina, haz los honores en lo que Sugar Queen y Sifu Hotman hacen lo suyo, debes acercar a ese hombre a una parte de piedra
- ¿ y yo que hago?
- Espera y observa
- Sí, claro…
Sokka guardó silencio. Aang y Toph trataban de recoger todo lo que podían, Momo sobrevolaba nervioso. Katara y Zuko seguían haciéndose cargo del hombre que los buscaba. Entonces lo vio, el problema no eran sus habilidades con los elementos o esa forma en que los cazaba como si fueran presas, el problema de ese hombre desde un principio era su tatuaje. No parecía manejar de otra manera sus ataques, sacó su boomerang, esperó a que su hermana atacara y esquivara, invocó a la luna, lanzó el boomerang. Otra explosión.
Polvo.
Katara gritaba, mas explosiones. Su hermana corría, Aang pasaba corriendo, tomaba su deslizador. Toph salía de lugar, Momo se precipitaba tras el maestro aire.
oooOooo
La nación del Fuego seguía siendo un enigma en aquellos tiempos. Había gente que cuestionaba su forma de gobierno, había otras que la aceptaban por que no había otro remedio. Pero si había algo que no comprendían bien, pero se aceptaba para no tener problemas, es que la familia real debía ser tratada como si de dioses se trataran. En especial desde el asenso al trono del señor del Fuego Ozai.
La gente no esperaba que heredera el puesto de señor de la Nación del Fuego y el control absoluto de las empresas familiares. Por años habían esperado que el simpático príncipe Iroh heredara todo, como correspondía por derecho y tradición. Pero la repentina muerte del príncipe Lu Ten y las extrañas circunstancias del deceso del señor del Fuego Azulon, que coincidieron con la misteriosa desaparición de su ex esposa, Lady Ursa, las cosas habían cambiado radicalmente en el país.
En el testamento de Azulon, se descubrió una causa, de que en caso de que el príncipe heredero estuviera imposibilitado del mando, el segundo en la línea de sucesión lo heredaría todo. El segundo era el desaparecido Lu Ten y después el príncipe Ozai y su familia. Los consejeros acordaron, en una breve reunión, nombrar al hermano del príncipe Iroh señor de la nación, ya que el príncipe heredero estaba conmocionado por la muerte de su hijo en las murallas de Ba Sing Se, había dejado precipitadamente el largo sitio para dedicarse a lamentar la muerte de su hijo. En vez de asumir sus funciones se había apartado de todos y no quería a nadie cerca de él.
Al príncipe Iroh pareció que no le importaba perder la corona. Asistió a la ceremonia de coronación de su hermano, mas por razones políticas, que por que quisiera estarlo. Renunció al ejército, dio un poder para que los administradores se hicieran cargo de sus acciones en la empresa familiar, se encerró por quince días más en su palacio sin admitir a nadie, al final de los cuales después decidió emprender un largo viaje que duró cerca de cinco años. Se le vio por todas las naciones, poco a poco fue recuperando su carácter afable, pero nunca fue lo mismo.
Mientras tanto, el nuevo e inesperado Señor del fuego hizo una serie de transformaciones en todas partes. Se encargó de equipar a su ejército con la mejor tecnología, decidió impulsar los proyectos científicos que podrían ser de gran utilidad y se dedicó a hacer la guerra al reino Tierra, con la excusa de vengar la muerte de de un querido miembro de la familia, llamó a las filas de su ejército a los jóvenes, hombres y mujeres, los envolvió en discursos patrióticos y propaganda sobre la superioridad de la nación del Fuego y su intento por llevar la sabiduría de su pueblo por las otras naciones.
Con el tiempo fortaleció y promovió el culto a su imagen. No había ciudad de la Nación del Fuego que no tuviera una estatua en su honor, no había sitio en el cual no se proclamaran a los cuatro vientos sus grandes hazañas y no había sitio para que alguien se atreviera a llevarle la contraria, a menos que se arriesgara a desaparecer de la noche a la mañana.
Así eran los tiempos del Señor del fuego Ozai.
Aquel día la joven princesa Azula se sonrió al regresar al palacio familiar. Su padre la esperaba con una comitiva en la entrada, con una expresión de orgullo que no tenía límites. Cualquier persona de su edad que no hubiera visto a su padre en meses habría corrido a darle un abrazo, pero el protocolo estaba en contra de esas expresiones en público. Además la princesa sabía que su padre odiaba el contacto físico en público, lo veía como una señal de debilidad y no había dejado de insistírselo desde pequeña, en especial cuando veía que la princesa Ursa jugaba con Zuko en los jardines de palacio.
- Padre – dijo haciendo una reverencia
- Azula, estoy muy orgulloso de verte, hija mia
- Estoy aquí lista para lo que ordenes
- Primero me gustaría tener una charla contigo, ¿has desayunado?
- No padre
- Pasemos a la mesa, debes tomar algo antes de ir a la Cámara de Guerra, los generales esperan escuchar un detallado informe de las buenas nuevas que nos traes
El señor del Fuego hizo un gesto para que avanzara y se colocara a su lado. Azula estaba feliz, un honor semejante jamás lo recibiría su hermano, se internaron en el los resplandecientes pasillos del Palacio Real, donde las paredes reflejaban el brillo dorado de las flamas que decoraban los retratos de los gobernantes que les habían precedido.
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Kanna observaba el blanco amanecer.
Su esposo se marchaba al atardecer con el ultimo grupo de hombres en unas naves que tan solo habían llegado tres días atrás. Sabía que era parte de una compleja estrategia. No podía apartar su mirada de las naves que seguían cargando en el puerto, le recordaba tanto su juventud.
Pakku había dicho por las noches que tenía que no quería dejarla sola, pero tenía hacerlo para ayudar a sus nietos, que no se preocupara, que en menos de lo que imaginaba iban a estar juntos de nuevo, Sokka con sus malos chistes, Katara hablando con sus amigas…Hakkoda y Bato en sus actividades de rutina y él entrenando a nuevos maestros agua. Un lindo e idílico cuadro familiar. Cuantas había escuchado las mismas palabras, cuantas veces había sabido que estas jamás se habían cumplido.
De pronto un ave sobrevoló el lugar. Gran Gran tuvo un mal presentimiento cuando un tubo, como los que guardaban rollos calló a sus pies. Llevaba en ideogramas el nombre de su nieta y una fecha atrasada. El ave se alejó tan rápido como pudo. Abrió el tubo y un lienzo de la más fina seda blanca brilló a la luz del sol.
Recordó aquella mañana en que Hakkoda dejó a su familia en la lejana Ba Sing Se. Kia y los niños habían ido a despedirlos a la terminal, tomarían un transporte de los nómadas que los llevaría de regreso al mar, su hija había recibido una correspondencia esa mañana , ella le había dado varios rollos y un tubo antes de dejar la casa no recordaba si lo había abierto, pero días as tarde , el informó que iría a ver los avances de su proyecto en el laboratorio, que tenía una cita para hacer una demostración con sus colegas de la Universidad en los Laboratorios del proyecto WL ….el resto era la tragedia que había llegado hasta las noticias.
Pakku apareció a su lado con un tazón de fideos y cuadritos de carne de foca.
- Correo
- Express – dijo Kanna
- ¿qué traía?
- Esto es para Katara – dijo mostrándole el lienzo blanco – tal vez se equivocaron… o tal vez aún no saben que ella…
- A Pakku se le cayó el tazón de las manos
- ¡quién lo envía!
- No lo sé… - dijo observando el emblema en el tubo – la Nación del Fuego
- Debemos comunicarnos con todos cuanto antes, debemos prevenir a los chicos
- ¿qué?, ¿por qué estás tan pálido?
- Ellos saben que no están aquí, no sé cómo, pero lo saben - dijo señalando el paño – es solo una advertencia
- Es solo seda, la pieza más fina seda que haya visto en muchos años – dijo tocándola con cuidado
- ¿acaso no recuerdas mujer?
- ¿Recordar?
- En las clases, hace años, en el norte…
Kanna lo miró con extrañeza.
- El blanco es la muerte, en la Nación del Fuego es un color de luto, he visto gente que ha recibido cordeles de seda negra, si eran plebeyos, seda blanca si eran nobles…
- Pero si Katara siempre se quejaba de que la trataban como campesina
- Hasta que alguien averiguó algo más – dijo Pakku
Gran Gran pareció recordar algo y corrió a su casa, todos los que la vieron pasar quedaron muy confundidos. Pakku la siguió, su esposa dejó el tuvo y el lienzo en su tocador, tomó una vieja arma que colgaba y se dirigió a la habitación clausurada que años atrás había pertenecido a su hija. Pakku estaba asustado. Abrió algunas de las cajas con papeles, finalmente abrió el arcón con ropa. Estaba empolvado, olía a naftalina y empezó a sacar la ropa de su hija. Hasta que finalmente dio con lo que buscaba.
- Aquí – dijo desdoblando – yo sabía que en años no había visto algo así… No es la primera vez que envían sea a nuestra familia – dijo mostrando una pieza antigua – pero la vez pasada no sabía su significado
- ¿puedo verla? – dijo acercándose
Kanna se lo extendió.
- Kanna no recibió en Ba Sing Se unos días antes de su muerte, recuerdo que Katara lo encontró y quería utilizarlo para jugar con sus muñecas, pero Kia lo descubrió y se lo quitó… siempre había creído que era un regalo de Hakkoda
- ¿por qué se lo mandaron?
- No lo sé…
- ¿qué relación tenía tu hija con la Nación del Fuego?
- Hakkoda, Bato y Kia siempre tenían problemas con la gente de la Nación del Fuego, a excepción de la princesa Ursa, la nieta de Roku
- ¿eran cercanos?
- Jamás supe si eran amigas o simples conocidas, lo que alguna vez comentaron es que ellas intervinieron cuando uno de los chicos se enamoró de una joven de la Nación del Fuego y su prometido lo retó a un agni kai
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- ¿se encuentra bien?
- Respira – dice Toph - estará bien
El maestro fuego se incorpora poco a poco. Lo último que recuerda es una serie de violentas explosiones, el pedazo de un acantilado por donde lo tenía el asesino de su padre desmoronándose, el hombre pisaba mal, caía, lo arrastrarías hasta el fondo. Tenía miedo. Después oscuridad. Cuando recupera el conocimiento está tendido en un futón. Toph respira aliviada, Sokka sonríe, Aang relaja su expresión, solo Katara está hecha una furia.
- ¡pedazo de idiota! – le grita la maestra agua y le da una cachetada que resuena por todo el lugar
- Ouch – dice Toph
Aang está sorprendido, Sokka trata de detener a su hermana
- ¡¡¡¡Qué te pasa!!! me arriesgo para salvarlos… - alzó la vista
- ¡¡¡Somos un equipo y como tal trabajamos!!! – Katara lloraba - ¡no vuelvas a hacer eso!, ¡casi me matas de la impresión!
- Lo siento… solo pensaba que tenía que salvarlos…
- ¡sabes cómo me sentí cuando vi que caías del acantilado! – dijo alejándose
- Yo no pensé…
- ¡Si no hubiera sido por Appa no quiero imaginar! – regresó a su lado
- Como sparky…
- ¡Toph! – dijeron los chicos enojados
- Será mejor que los dejemos – dijo Aang
- Sí, que los tortolitos hablen de su "problemas maritales" – dijo Toph saliendo con Momo del lugar – vamos…. No esperarán que empiecen a pelear de nuevo
Aang tomó su mochila, Sokka se volvió una vez más antes de dejarlos solos
- Eres un idiota integral – gritaba Katara
- Era mi obligación
- ¡podían haber esperado!
- No podíamos, estaban en peligro
- Pon un dedo sobre mi hermana y eres hombre muerto
- ¡cerebro de Rhino Komodo!
- ¡Eres lenta como una morsa!...
- ¡arrogante como un caballo-avestruz?
- ¡necia como un oso-ornitorrinco!
Siguieron gritándose un poco más, hasta que después de un tiempo Katara verificó que los chicos estaban lejos
- ¿ya se fueron? – dijo Zuko después de un momento
- Si
- Bien, ahora hablemos seriamente…
- Me parece bien
Mientras tanto, fuera del lugar.
Toph caminó hasta la fuente. Momo volaba buscando algo, Sokka se dirigió hasta el sitio a donde había escondido a Appa, Aang trataba de tener una idea de los daños causados por el asesino de la Nación del Fuego. Pensó que tal vez deberían dejar el lugar, pero también que posiblemente nadie esperaría encontrarlos ahí.
- Oye pies ligeros
- Si
- ¿qué crees que hagan en la habitación esos dos?
- Pues, platicar hasta llegar a un acuerdo
- Sí, claro
- ¿no?
- No seas ingenuo
- ¿ingenuo yo?
- Piensa mal y acertarás
- ¿pensar mal?, Toph… no estarás pensando que… - el maestro aire enrojeció
- Yo no he dicho nada, pero pasaron algunas noches lejos del grupo
- Pero eso no tiene nada de malo, fue solo una misión
- No lo sé… una misión de cuántas
- ¿Crees que mienten?
- ¿quién miente? – preguntó Sokka – No se queden callados – dijo el guerrero lobo - ¿de qué hablaban?
- Aang le dirigió una mirada a Toph pero ella parecía más concentrada en meter sus pies a la fuente que en poner atención a los movimientos del maestro aire.
- Aang… déjalo ahí
- Es que, yo, yo….mejor que te lo diga Toph
- ¿Yo?, si yo no he dicho nada – dijo la maestra tierra
- Si decías
- Que no – dijo con un tono de advertencia que Aang no captó
- Toph decía que Zuko y Katara pasan mucho tiempo juntos
- Si, tal vez demasiado – admitió Sokka
- Y Toph sugería…
- aclaro, yo no he sugerido nada, esa ha sido tu mente…
- Sugerir… - dijo Sokka irritado
- Bueno, tu sabes, han pasado algún tiempo lejos de nosotros y nos preguntábamos si ellos
- Si ellos…
- Por decirlo de una manera…
- ¿qué?
- si ellos te harán tío
- vamos, Katara no es una niña y Zuko…
El guerrero lobo sintió que le caía un balde de agua fría, imaginó a Katara y después a los clones de uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis Zukos de todas variantes y tamaños , y después una cantidad parecida de mini-Kataras que lo rodeaban y lo llamaban tío . Segundos más tarde corría con espada en mano al sitio donde se encontraba su hermana.
- ¡por las barbas de mi abuela!
- No sabía que trajera una espada – dijo Aang
- No sabía que su abuela tuviera barbas – dijo Toph
- esta vez te pasaste Toph
- ¿yo?, Te di a entender que era mejor que callaras, pero no negarás que será divertido
En el interior de la habitación
- Zuko – dijo Katara - puede que no estés habituado, pero aquí trabajamos en equipo
- Soy individualista por naturaleza
- Me gustan los grupos
- Era del momento
- No puedes ser tan impulsivo, debes de pensarlo fríamente, ¿Qué no aprendiste nada de Jeong Jeong?
- Si… aprendí que tal vez agua y fuego no deben estar juntos
- ¿estás loco?
- Ayer por la noche Sokka me permitió ponerme en contacto con unos viejos conocidos de mi tío, pedí informes sobre lo que sucedió en la Isla - hizo una pausa - Pian Dao rescató a Jeong Jeong, estaba muy mal herido
- ¿y Hamma?
Zuko hizo un gesto negativo
- No me dieron noticias de Hamma
- deben de estar equivocados, deben...
- Katara, tranquila, puede que esté bien, hay cosas que nosabemos....
- pero ella...
- Creo que es momento de tocar un punto importante, el problema de el paño de seda
- ¿qué tiene que ver?
- El asesino no solo me buscaba a mí, sino también a ti
- Eso dijo Sokka ,yo que tu no me preocupaba por aquel hombre, dudo que vuelva a ver la luz del sol después de semejante caída
- Katara, escúchame bien, no será el único
- Eso complica las cosas
- Creo que debemos terminar antes de que te arrepientas, esto es muy peligroso
- ¿crees que un asesino me va a apartar de ti?, estás loco
- Pero no quiero ponerte en peligro…
- Estamos en peligro desde que apoyamos a Aang
- Pero pueden venir asesinos…
- Pueden enviar cientos de asesinos, pueden enviar tu hermana o tu padre, yo no me rendiré, pelearé por los dos, a menos que tu hayas cambiado de opinión…
Zuko besó sus manos
- No he dejado de amarte ni un solo instante, no lo haré, pero pensé que tal vez tu… después de todo esto…
- No me rindo fácilmente – dijo acariciando su cicatriz - Estaremos juntos en esta y en la otra vida
Zuko sonrió.
- Eso quería escuchar
- En ese momento entró Sokka hecho un bólido
- ¡nada de qué era lo que quería escuchar!, ¡ustedes dos se separan al instante!
- ¿Qué?
- Sokka es de mala educación escuchar conversaciones ajenas- dijo Katara
- De hoy en adelante – dijo empuñando su espada - ustedes dos estarán constantemente vigilados por alguien más, así se trate de Momo o de mi espada
- Sokka… - dijo Katara
- Eso es medieval – dijo Zuko
- ¡lo hago en nombre del honor de la familia!
- Honor…. – dijo extrañada
- ¿Honor?- dijo Zuko
- Bien hermanito, ignoro si después del susto bebiste jugo de cactus - Katara se levantó y arrastró a su hermano fuera del lugar - pero debemos cruzar un par de palabras… mientras descansa Zuko
- ¿qué mosca le picó? – dijo Zuko
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Jin avanzó un poco más. Aquel hombre, al que Jun había llamado profesor Kuei o simplemente Kuei guardaba silencio mientras observaba el atardecer desde las rocas. Bosco caminaba a su lado, en un principio le había inspirado temor, pero con el paso de los días había descubierto que no había nada que temer.
- Profesor
- ¿sí?
- Es tiempo de regresar
- Solo un momento más – dijo fijándose en un punto del horizonte, en un punto no indeterminado más allá del bosque
- Smellerbee se preocupará
Aquel hombre de ropas descosidas y una sola sandalia se volvió lentamente. Solo se detuvo para ver como unos escarabajos se refugiaban en un árbol, después siguió a la niña y a Bosco.
- He pensado que tal vez podríamos hacer algo por esas gentes
- ¿qué gentes?
- Las que nos han acogido en los bosques, saben que la gente de la Nación del Fuego nos busca
- Pero escuchó a Jun, no debemos alejarnos , es un sitio seguro
- Yo estoy en un sitio seguro, he podido ver lo que existía mas allá de las murallas, he contemplado cosas que antes solo veía en los laboratorios y en los libros, he experimentado otro tipo de vida, y hasta a Bosco le ha gustado
- Pero…
- pero mi gente quedó desprotegida en Ba Sing Se…
- Ellos lo entenderán
- No lo sé. No tengo el espíritu de un guerrero, como lo fue mi abuelo, pero aun así a la gente le parecerá una cobardía mi desaparición en estos momentos, como siempre en un lugar seguro y protegido y ellos…
- Quizá sea lo mejor, mientras usted permanezca oculto habrá esperanza
- ¿esperanza?
- De que algún día podrá, solo es cuestión de esperar el momento adecuado para contraatacar
Escucharon el llamado de Bosco que se había adelantado y trataba de sacar un pez del río, mientras las aves que iban también en busca de su alimento protestaban.
- Tiene hambre
- Se ha adaptado bien – admitió Kuei
- Vamos… nos esperan en el campamento
- ¿he comentado que me hubiera gustado conocer el desierto de Wa Shi Tong?
- El señor Mushi comentó que no era un sitio seguro
- Algún día, cuando todo esto termine iré, no, iremos, debes ver… tenía un amigo que no dejaba de hablar de ese sitio
- ¿no habría sido el profesor Sei?
- Si, ¿de dónde lo conoces?
- Me daba clases antes de la guerra – dijo Jin - vamos, los demásnos esperan...
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- Está en el sitio que ordenó – señor
- Azula no lo sabe
- ni siquiera se imagina que estuvieron bajo el mismo techo, se dedicó a inspeccionar la cárcel y comentó sobre nuevos sistemas de control
- si, algo mencionó en la cámara de guerra, pero tengo mis dudas, ¿qué clase de reos llevó?
- A un hombre de trenza identificado como Long feng que ha tenido problemas desde su llegada
Ozai no expresó emoción alguna
- y una guerrera que nos ha dado problemas los primeros días, por sus rasgos es del Reino Tierra
- ¿maestra tierra?
- No , una rebelde que capturó en Ba Sing Se
- ¿por qué su interés en ella?
- Con la información que nos ha dado, suponemos que es la nieta del Señor de la Isla Kyoshi
- Kyoshi….un lugar pequeño, será un capricho de Azula
- La princesa me informó que haría algunos experimentos con esos reos
- ¿qué clase de experimentos?
- Tiene como ayudantes a algunos hombres del Reino Tierra que la siguen a todas partes… son aterradores
- Ah , si, los Dai Li, hombres leales a nuestra causa
- ¡Dai Li! – dijo el hombre palideciendo - ¿pero no era maestro tierra?
- Sirven a mi hija…sí, yo también tengo dudas de ellos, necesitamos si realmente nos sirven a nosotros o si solo la sirven a ella, manténganlos estrechamente vigilados
- Si alteza
- Manténganme informado de lo que suceda, no creo que sea un movimiento casual de Azula
- Oído y obediencia
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Mientras tanto un grupo de polizontes, que habían llegado a la Isla Kyoshi por accidente, decidieron regresar a Ba Sing Se al no tener noticias de sus amigos. Estaban preocupados después de escuchar sobre la toma de la ciudad. No había una noticias de Jet, Longshot , ni de Smellerbee. Así que escondidos entre las cajas de un cargamento que salía del puerto de la Isla, estaban seguros de que serían conducidos de nuevo a casa. Se llevaron una gran sorpresa al saber que habían llegado a la base de operaciones de el jefe Hakoda.
Gran Gran y Pakku trataban de ponerse en contacto con sus nietos con poco éxito, pero de momento la orden ya tenía conocimiento de el mensaje a Katara, Pian Dao mencionó que una fuente sabía que el príncipe Zuko había recibido un mensaje similar, había fuertes rumores de que Azula sería nombrada heredera de la Nación del Fuego, además se mencionaba que sabían el nombre de un posible traidor de los nómadas que procuraba esconderse.
Por el jefe Arnook se enteraron que Jeong Jeong se encontraba convaleciente en uno de sus hospitales, que la tía de Bato, la Dra. Yugoda se haría cargo de su caso, que era delicado hasta donde sabían. Sobre Hamma no se dijo una sola palabra.
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Ty Lee se levantó, no tenía sueño, no podía dormir, sus sueños estaban poblados de escenas de tiempos pasados en los que sus días escolares chocaban con esos inestables tiempos de guerra. Se levantó, tomó el jarrón de agua, se sirvió un poco y se acercó a la ventana.
Al otro lado de las celosías la noche se extendía sobre el firmamento, las estrellas brillaba y un pequeño grupo de nubes se alejaban. Afuera se escuchaba el ruido de los guardias de palacio daban las horas. Se preguntó qué tan rica y poderosa sería la familia de Mai, si habían conseguido una hermosa casa tan cerca del palacio real, seguramente figurarían entre los miembros de más alto nivel dentro de los funcionarios para que al padre de Mai lo hubieran asignado como gobernador de una provincia. Un ruido la sacó de sus meditaciones.
- Dama Ty Lee, dama Ty Lee, ¿se encuentra despierta?
- Se acercó con cautela a la puerta
- ¿quién es?
- Recibimos un mensaje, dijeron que era urgente
- Es muy tarde
- Me insistieron mucho
- Está bien… - dijo abriendo un poco la puerta
Un hombre le dio una caja negra cerrada con un lazo, hizo una inclinación y se alejó. Ty Lee se acercó al escritorio y prendió una lámpara, abrió la caja y sacó un rollo de fino papel rojo. Leyó el mensaje una y otra vez, era una nota de su abuelo. Quiso preguntar cómo había llegado, pero no era prudente, podría poner en peligro a todos, pero al menos se sentía mejor.
Después volteó hacia donde estaban sus maletas. No era tiempo de dudar, conocía el significado mejor que nadie de toda su familia. Tomó una mochila, metió lo que consideraba indispensable, el tiempo apremiaba. Hizo dos cartas y se levó el rollo consigo. Después aprovechó el momento del cambio de guardias para dejar su habitación y deslizarse en las sombras, como lo había hecho años atrás. Pero esta vez sabía a dónde tenía que ir.
A la mañana siguiente Mai se extrañó que su amiga no bajara a desayunar, así que decidió ir a su habitación, uno de los guardias y el ama de llaves le informaron que no respondía y que estuvieran preocupados porque habían escuchado ruidos extraños por la noche.
- Ty Lee… ábreme – dijo tocando la puerta- por favor… no me digas que duermes tarde…se que eres de las primeras en levantarte…, Ty lee… te guste o no voy a pasar
No hubo respuesta
- Ty Lee ya es tarde, Ty Lee…
Nada. La cama estaba deshecha, sus maletas en orden y había dos cartas frente al jarrón del escritorio donde había unas peonias. La luz atravesaba las figuras de la celosía.
Mai:
Sé que mi decisión les parecerá extraña, quizá un poco precipitada, pero no puedo seguir aquí con los brazos cruzados, tu mejor que nadie debes entender lo que estoy pasando. No me busquen, no me encontrarán. Por favor, haz llegar la otra nota a Azula.
Prometo que cuando nos encontremos de nuevo les explicaré todo
Debo ir en busca de mi destino.
Ty Lee
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Ese día la tía Wu frunció el ceño al identificar una nube con forma de gato- cocodrilo en el horizonte, Meng se apresuró a consultar el libro de adivinaciones, pero esa nube no le dijo nada en particular. Mientras tanto regresó a repasar las primeras lecciones de cómo interpretar la fisura de un hueso al exponerla al fuego.
Coco y las chicas se habían puesto en contacto con Teo. Querían tener noticias en vivo y en directo de Aang, pero el chico no pudo hacer mucho para ayudarlas, insistían en que tenían que hablar con él, querían pedirle que buscara a Suki, que estaban preocupadas, que ellas estaban siguiendo las indicaciones de acuerdo al manual, pero que necesitaban y extrañaban a las chicas mayores.
El grupo de la Nación del Fuego que estaba acantonado frente a la ciudad de Omashu empezaba a tener problemas, no solo con los maestros tierra que atacaban de forma intermitente sin importar si tarea de día o de noche. Habían pedido refuerzos a los suyos, pero aparentemente no tuvieron respuesta.
El padre de Mai estaba preocupado, se suponía que así no serían las cosas, el ejército debía entrar y tomar esa ciudad, después el se haría cargo del gobierno y las concesiones de las minas del lugar, construirían fábricas, cambiarían la fachada de la ciudad y enviarían al señor del Fuego material para construir más naves. Algo grande debía estar pasando en la Nación del Fuego, para que no respondieran a sus llamados, algo que no los ponía a salvo de las extrañas bromas del rey loco de Omashu y algunos grupos de maestros tierra que procuraban alejarlos de su ciudad.
Mientras tanto, en la capital de la Nación del fuego, Azula realizaba sus experimentos
- Una vez más… quiero ver el efecto
- Si alteza – dijo el hombre del gorro poniendo en acción la lámpara - Repita con nosotros soy un leal y fiel servidor del Señor del Fuego
- Soy un leal y fiel servidor… - dijo el hombre atado a la silla
- Del Señor del Fuego y de su hija, la princesa Azula –le instó el hombre del sombrero
- Del Señor del Fuego y de su hija , la princesa Azula…
- Bien. Muy bien… - dijo la princesa al escuchar esa voz – veo que este plan de reeducación funciona
- Pero los efectos deben de ser reforzados – dijo el del sombrero
- Bien…háganle olvidar todo lo que sabe, todo lo que conoció…el solo sabrá que debe servirnos y ser leal a la Nación del Fuego
- Si alteza…
- Manténganme bien informada de este reo
- Así será – dijo inclinándose mientras Azula salía de la habitación
La princesa esperó que cerraran de nuevo la puerta y caminó con paso firme a las oficinas, donde le habían dicho que desde temprano la buscaba la señorita Mai. Cuando entró a la habitación la observó.
- Es raro verte por aquí
- Lo sé, es importante
- ¿dónde está Ty Lee?
- Es uno de los motivos que me traen aquí
- ¿qué hizo esta vez?
- Escapó
- ¡qué!
- Desapareció hace unas horas, no se llevó sus maletas, solo lo mas esencial y desapareció
- la gente no desaparece
- supongo que escapó a la hora del cambio de guardias, ya hay gente buscándola, pero no han dado con ella
- ya veo
- Dicen que anoche recibió un mensaje
- ¿qué mensaje?
- Nadie lo sabe, solo encontré esta caja, pero se llevó el contenido
- Azula tomó la caja negra, después llamó a uno de sus guardias.
- Ordena que busquen a Ty Lee en caminos y puertos
- Si alteza…
- Deben detenerla a como dé lugar y traerla de vuelta a palacio
- Mostraremos sus fotografías en los medios de comunicación
- No, sabrá que la buscamos, que sea una operación discreta
- Si alteza –dijo saliendo rápidamente
- Azula
- ¿si?
- ¿tienes idea a dónde puede estar?
- No irá muy lejos – dijo dejando la caja en la mesa - ¿por qué otro asunto estás aquí?, pensé que eran tus días de descanso…
- Por mi familia
- Ah, eso
- ¡ah eso!
- Mi padre quiere saber si recibirán apoyo de nuestras tropas, dice que los ataque no cesa y que el señor de Omashu es un tramposo
- Pronto – dijo mirando sus uñas
- ¿cuánto tiempo es pronto?
- Pronto…lo están decidiendo en la cámara de guerra, será algo grandioso
- Azula…. Tu sabes que un día o dos hacen una gran diferencia
- Tranquilízate, todo va a estar bien, todo va a salir bien, solo es cuestión de tiempo...
Mai la seguía escuchando, pero no estaba muy convencida de sus palabras.
- Relájate… ya sé, ¿por qué no ayudas mientras con la búsqueda de Ty Lee?, eso te mantendrá ocupada en lo que se toman las decisiones finales, ya verás al final todo saldrá como lo hemos planeado.... – dijo saliendo de la habitación. Después pidió a una de las vigilantes que le llevara el paquete, entró a otra habitación y se escuchó.
- ¡Vaya!, pero si es mi prisionera favorita
- ¡dónde están mis amigas!
- No lo sé y no me importa
- ¡Pagarás por esto Azula!
- Pero en lo que eso sucede me divertiré – se escuchó un ruido de algo que desenvolvían- adivina…
- ¡No voy a adivinar nada!
- ¿sabes a quien pertenecía?
- ¿pertenecía?, ¡la chamarra de Sokka!, ¡por qué la tienes tú!
- Me la dio
- ¡mientes!
- Bien… me la dieron, si así te suena mejor
- ¡no pudo dártela!, ¡era su favorita!
- Oh Suki, Suki….adivina que le pasó a tu querido Sokka…
- No le ha pasado nada
- Que atrasada estás de noticias…
- ¿qué noticias?
- Accionen el mecanismo – dijo a los Dai Li que esperaban su señal ,la luz dorada empezó a correr una vez más frente a la guerrera Kyoshi que recordó con horror una escena parecida
- Verás Suki, lo que sucedió fue lo siguiente….
Crítica, sugerencia, tomatazo, duda, teorías de la conspiración... son bien recibidos
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