Descripción general

NATSUME HYUUGA

Descripción: Chico. Ojos rojos brillantes, cabello negro y lacio, piel tostada. Es muy guapo

Nacionalidad: japonés.

Definición de Nombre:

Nombre: Natsume: Un fruto rojo que brinda salud.

Apellido: Hyuuga: Lugar brillante.

En muchas ocasiones al escribir esta historia he pensado que he sido injusta con el personaje de Natsume, siento que lo he retratado demasiado débil pero créanme Natsume sigue siendo uno de los personajes más fuertes de esta historia, solo que quiero ser fiel al manga por algunas razones (Que algunos ya habrán notado), en el manga al principio (Exactamente por el momento donde Natsume es secuestrado por Reo), se rompe esa mascara de chico rudo y te muestran a un niño que tiene tantos problemas que en serio está pensado en morir porque según él esa es la única forma de terminar con sus problemas aparte de que ya no le queda mucho tiempo de vida por su Alice, quería plasmar eso mismo, un chico desesperado que se está dando por vencido. En el manga cuando llega Mikan a la Academia han pasado dos años desde que Natsume entro, en ese momento él ya se encontraba en una situación crítica, ahora imagínense en esta historia han pasado 3 años desde que entro en la Academia y el Natsume de esta historia se está desplomando cada vez más, física y mentalmente. En mi forma de ver en el manga, Natsume se comienza a enamorar de Mikan por lo fuerte que es ante situaciones difíciles, por eso quería que Natsume la viera igual de fuerte que en el manga, aunque Mikan no se vea así misma de esa forma. Quiero que el personaje se desarrolle mucho más, que crezca y muestre de lo que realmente es capaz, pues en este punto es un digno rival de Kai Ryunami (Aunque AHORA no le podría hacer frente a Tatsuma o Ume), entonces imagínense hasta qué punto podría llegar si recupera su salud y espíritu, solo tenemos que darle un motivo. Natsume tiene un pasado distinto al manga, pero no por eso menos triste. Espero que les guste.

Alice: Fuego.

Edad: 12


-Natsume ahora no es momento. – Dijo la mujer que era su madre con una confianza como la que el recordaba, pero esa frialdad no era propia en ella y menos que la usara en su hijo.


Los primeros recuerdos de Natsume siempre incluían a su madre, una mujer alta y hermosa con una figura fluida, el cabello de un negro intenso y esos hermosos ojos rubí que centellaban cuando la mujer entrecerraba los ojos, su madre sobresalía incluso entre su familia, su padre la adoraba y aunque su madre era una mujer demandante a el nunca le importo.

Para Natsume su madre era el centro de su vida, tenían un carácter similar y su padre no se cansaba de decirle cuanto se parecían. – Eres la viva imagen de tu madre. – Se reía un poco y aclaraba ante la mirada de Natsume. – Claro que en chico.

Pero eso no era todo, el y su madre compartían aún más. El tipo de vida de su Alice. Era un triste recordatorio para su padre, su madre decía que sus pensamientos siempre tomaban el mismo camino. "Kaoru morirá y después Natsume la seguirá" eso es todo en lo que piensa tu padre, decía Kaoru con lágrimas en los ojos, el aun siendo muy pequeño no entendía que las constantes enfermedades que sufría serian lo que lo matarían algún día, pero conforme fue creciendo se fue dando cuenta de varias cosas como el hecho de que su familia no duraba más de un par de meses en un pueblo, en ese momento fue cuando escucho sobre Gakuen Alice.

-Una escuela de puros Alice. – Dijo Kaoru sin prestarle mucha atención.

- ¿Y porque no vamos ahí? – Pregunto el pequeño niño, sus padres se miraron entre sí.

-Natsume, solo podrías ir tú. – Dijo su padre. – Nos separarían. – El niño, aunque pequeño ya era obstinado y negó con la cabeza ante ese pensamiento.

-Vamos Natsume ve a dormir. – Dijo su madre tomando su mano, el niño se despidió de ambos y camino por el pasillo, pero algo en su mente le dijo que se quedara, entreabrió la puerta solo un poco y espió entre sus largas pestañas, espiar detrás de puertas era una costumbre que le quedaría de su época de niño. – Deberíamos decirle la verdad. – Decía su madre y en ese momento enfoco a Natsume con su mirada. – La Academia es peligrosa para él, peligrosa para cualquier niño que capte la atención del director. – Dijo y Natsume estuvo seguro que su madre quería que lo escuchara, quería que lo entendiera.

-Es muy pequeño Kaoru no podemos preocuparlo de esa forma. – Dijo su padre.


Rui otro chico de la antigua clase de habilidades peligrosas se encontraba a su lado. – Igarashi-sama ¿Tiene la información? – Pregunto algo cansado de estar cerca de los muelles, espiando un barco en el que él no podía ver nada. Su madre asintió y comenzó a retirarse por lo que Natsume los siguió.

Cuando llego a la escuela se plantó junto a Rui y Kaoru frente a Kounji escuchaba lo que su madre daba en el informe. – Ume Haiiro y Kai Ryunami se han separado. – Natsume escuchaba desinteresadamente todo lo que decía su madre, el solo quería que lo volteara a ver con esa confidencialidad que había antes entre los dos, pero Kaoru no lo miro. – Aoi Hyuuga. – Escucho como su madre pronuncio el nombre de Aoi monótonamente, casi aburrida. – Se encontraba en el barco…

Frunció el ceño, y sus manos se convirtieron en puños, había estado tan cerca de Aoi y no se había dado cuenta, pero aun peor su madre estaba traicionando a su hermana ¿No había sido suficiente con él?


Mientras se retiraba de las oficinas recordó que cuando tenía 2 años nació esa pequeña niña risueña que el adoraba, Aoi era un Alice como todos lo esperaban pero temía usar su propia fuerza, incluso había ocasiones donde le asustaba el fuego de su hermano y él siempre pensó que una niña sensible como Aoi hubiera estado mejor con un Alice como el de su madre, Aoi se parecía más a su padre y a Natsume eso le gustaba, tenía esa boba sonrisa que su padre ponía cuando estaba feliz, era tan ingenua que su madre adoraba bromear con ella, tenía un carácter más fácil que Natsume, que mientras crecía se vio perseguido por una pequeña niña sonriente, solía ser más comprensiva que Natsume e incluso cuando las cosas se pusieron feas el chico descubrió que era fuerte.

Sus ojos eran de un rojizo opaco más parecido a la malva de ahí su nombre, como la pequeña era muy unida a sus padres por eso le parecía tan insoportable que su madre hablara de ella como una desconocida, sus pies por si solos se dirigieron a la sala de entrenamientos donde Mikan, Hotaru y Hayate se encontraban en el piso, parecía que Mikan quería ahorcar a Imai, Hayate intentaba impedirlo, de la nada Imai saco uno de sus inventos, una pata de un ciervo y tumbo a Mikan en el suelo con un golpe tan certero, era una escena feliz y graciosa, el estando tan abatido y confuso se sintió incapaz de entrar por lo que regreso a su cuarto.


Tuvo una noche inquieta donde intentaba dormir pero recuerdos del pasado venían a su mente, su madre sosteniendo a Aoi con una mano y a él con la otra mientras caminaban por un parque, su padre pintando a cada uno de la familia y las quejas de todos por tener que quedarse quietos, su hermana comiendo fresas sin ninguna restricción y en lo más profundo de su sueño se vio asomando la cabeza entre los barrotes de la cuna de Aoi mientras una niña castaña hacia lo mismo, recordó mientras corrían juntos por la casa, sus constantes llantos y sus ojos dorados, se movió inquieto mientras soñaba con otra época más feliz de su vida, al ser tan pequeño sus recuerdos conscientes de ese tiempo eran borrosos, mientras despertaba el sueño se fue esfumando, quedándose en lo más profundo de su mente, aun medio dormido soñó con el ultimo día del festival cultural y Mikan a su espalda mientras la chica se negaba a alejarse, con las piernas sostenidas por sus manos y su cabeza recargada en sus brazos sobresalieron los ojos dorados de Mikan. El chico inmediatamente despertó y se puso de pie, la foto que Mikan llevaba la última vez solo hacían crecer una de sus grandes sospechas, el ya conocía a Mikan.

La inmediata atracción que sintió por la chica fue por como actuó en la invasión de la AAO, fue feroz e intento proteger a todos pero hasta el final termino tan destrozada, aun así se puso de pie, la fuerza de la niña le impedía quitarle la mirada de encima, al conocerla vio que era más que una cría salvaje de una organización que peleaba por instinto, era aún más llamativa por la lealtad que sintió hacia los demás y la calidez que mostraba, reunió a Eiichi con Youchi y después su propio mundo colapso. Aparte de esa atracción al conocerla sentía que ya la había visto antes, su instinto se lo decía.


Recordó la historia que su madre le conto de una amiga de la escuela que vivió con ellos al menos 4 años, ella también tenía una hija un poco más grande que él, el chico se froto los ojos confundido, se paró de la cama y se dirigió hacia todos los expedientes de la clase de habilidades peligrosas, el chico los había tomado en un impulso, faltaban algunos, específicamente los de los miembros actuales de la clase pero los antiguos aún se conservaban en buen estado, abrió el folder de uno de los más antiguos "Yuka Azumi" mirando el parecido que tenía con Mikan y justo debajo de su nombre se leía "Alice de robo" ¿Acaso esa no era suficiente prueba de que Mikan y Yuka eran familiares? Le vino a la mente la foto que la chica llevaba consigo, Yuka podría ser la amiga de su madre que vivió tanto tiempo con ellos.


-Hablaba de Aoi como si fuera cualquier otro. – Dijo Natsume, - Como si no la reconociera.

Ruka torció su rostro. – No creo que Kaoru-san pensara en hacerle algo malo a Aoi, ella debe tener sus motivos. – Dijo el rubio intentando evitar que su amigo siguiera pensando así.

En frente de ellos Youchi era perseguido por una niña de su edad lo que más destacaba de ella eran sus zapatos de charol rojo brillante, el niño parecía asustado, más que eso parecía fastidiado, a la edad de 4 años lo más maduro que Youchi pudo hacer fue correr hacia donde Natsume y Ruka.

-Antes corríamos en la colina donde se encontraba tu casa, los tres, Aoi, tu y yo, Kaoru se sentaba cerca para estar atenta de sus hijos, recuerdo que nos miraba por encima de las hojas que serían su nuevo artículo. – Dijo Ruka rememorando tiempos que nunca regresarían. Youchi llego y se escondió detrás de los dos chicos, su mirada era desafiante e iba hacia la niña que tenían en frente, a sus 4 años lo más maduro que pudo hacer fue mirarla furioso mientras se escondía mas, en cambio la niña tenía las mejillas coloradas por el esfuerzo de seguir a Youchi, una sonrisa asomaba de su boca y su cabello negro le llegaba a la barbilla un poco más corto que Aoi se encontraba pegado a su cabeza por el sudor, los dos chicos se sonrieron, adivinando que cada uno había pensado lo mismo, la niña se parecía a Aoi cuando era más pequeña, la expresión y el cabello eran parecidas pero Aoi nunca perseguiría a alguien de esa manera y los ojos de esta niña eran enormes y de un gris acorazado, casi como metal con pequeños destellos más claros. – Kaoru no sería capaz de traicionar a una niña como esta. – Dijo Ruka revolviendo el cabello de la niña. – ¿Cómo te llamas? – Pregunto. La niña rio mientras intentaba apartar la mano de Ruka de su cabello, sus ojos captaron el movimiento de Youichi por lo que corrió detrás de el pero antes de perderse entre los arbustos volteo y grito.

-Hitomi Haiiro. – Y se perdió entre los arbustos.

Ruka se rio ante la escena, pero Natsume reconoció el apellido al instante "Haiiro", corrió hacia su habitación perseguido de cerca por Ruka, se acercó a los documentos que había encontrado en la clase de habilidades peligrosas, entre ellos se encontraban las fotos de Aoi y los otros tres chicos, lo más extraño que había encontrado era un folder de información que apenas estaba siendo escrito.

-Ese nombre… - Murmuro Ruka tomando el sobre. – Hitomi Haiiro es la niña que acabamos de conocer.

-Sí y al parecer iba a ser la nueva miembro de la clase de habilidades peligrosas.

- ¿Alice de contagio? – Dijo Ruka abriendo mucho los ojos. – Natsume ¿Qué tipo de Alice es ese?

-No lo sé. – Dijo el chico comparando a Hitomi con Ume. – Pero no suena a nada bueno.


Natsume tomo la foto de su hermana que habían proyectado en Navidad, su radiante sonrisa había desaparecido por una fina línea en su boca que la hacía lucir extraña, demasiado fría para ser Aoi, su rostro denotaba concentración y altanería, suspiro, una niña tan parecida a su hermana cuando era pequeña ¿Cuánto tiempo les tomaría para que mostrara una expresión similar? ¿Qué haría que Hitomi Haiiro pusiera esa cara? ¿Qué fue lo que le paso a su hermana?

Natsume conoció a Ruka por casualidad, se acababan de mudar de nuevo, nueva escuela, nueva casa, a Natsume realmente no le intereso, a Aoi le encanto la nueva casa en la cima de la colina y Kaoru estaba tan enfrascada en encontrar a alguien en el pueblo de al lado, alguien de su pasado, así que quería terminar lo más rápido posible con la mudanza.

Un día como cualquiera Ruka se topó con la señora Hyuuga que inscribía a sus hijos a la escuela local con algo de duda, su mente aguda inspeccionaba los pensamientos de las personas a su alrededor, esperando encontrar algo mal, este pueblo le parecía demasiado tranquilo, demasiado seguro, su vista se cruzó con el tímido rostro de un chico rubio con ojos azules, parecía extranjero al tener unos rasgos más afilados, las personas que se fijaban en el pensaban "un extranjero", "un Alice", eso fue lo que más llamo la atención de Kaoru Hyuuga y se dio cuenta que no tenía por qué haber utilizado su Alice, las personas del pueblo al instante le notificaron que Ruka Nogi era un Alice, algo sumamente valioso que llenaba de orgullo al pueblo, el chico se intentó alejar incómodo.

Kaoru paso a su lado saliendo al patio donde sus hijos la esperaban – Debe ser difícil. – Le sonrió al chico que subía a un lujoso coche negro. – Ser el único Alice aquí. – Siguió su camino, pero la señora Nogi al ver la escena se quedó tan intrigada que fue a conocer a la mujer de ojos rojos.

Las dos eran mujeres fuertes y vivaces que congeniaron al instante, la rubia al saber que todos ellos eran Alice, quiso que su propio hijo conociera a los hijos de Kaoru.

-Ruu-chan. – Dijo con emoción y como suele pasar en una reunión con desconocidos donde los padres fuerzan la situación, ni Ruka o Natsume estaban emocionados.


La familia Nogi subía en el coche por la colina, Ruka hacia malas caras a la ventana mientras su madre no dejaba de hablar de lo buena que era la Señora Hyuuga a su padre y su abuelo, el suspiro, estaba tan nervioso por conocer a otras personas que eran Alice, unos pequeños pajarillos los seguían desde hace cuadras pues su Alice estaba fuera de control, cuando abrió la puerta del coche vio tantos perros que de seguro los habían seguido desde el centro de la ciudad.

-Perdonen. – Dijo murmurando por lo bajo mientras los guardaespaldas intentaban contener a los perros y pájaros que los picoteaban incontrolablemente, su abuelo y su padre no le tomaron atención al pequeño inconveniente de los animales persiguiéndolos, su sobreprotectora madre lo incito a no avergonzarse, pero inevitable cuando lo miraban de esa forma.

La familia Hyuuga y Nogi coincidieron al instante, al menos en el caso de los mayores, en cambio Ruka tímido y sintiendo que era incorrecto veía a los niños Hyuuga jugando en el rio cercano, Ruka suspiro pensando que le sería imposible acercarse a ellos, pero una enorme llamarada de fuego llamo su atención, las llamas rojizas rodearon una parte del lago manteniéndose a pesar del agua del lago parecía que se tornaran aún más fuertes donde las agua las tocaba, la señora Hyuuga corrió con el señor Hyuuga pisándole los talones.

Su madre ya estaba sobre él, gritando. – ¡Ruu-chan! – Se dio cuenta que él se había acercado inconscientemente, al instante los guardaespaldas se acercaron a esta extraña familia, el chico mayor tomaba de la mano a la niña mientras caminaban tranquilos hacia sus padres, ninguno parecía asustado.

-Había un hombre oculto que intentaba acercarse a los niños. – Dijo Kaoru, demasiado tranquila. – Pero Natsume le dio un buen susto ¿Verdad? – La mujer sonrió al mayor de sus hijos, este le regreso la sonrisa con un gesto de confidencia. A Ruka le sorprendió mucho, él era cercano a su madre y a su padre, pero ellos nunca esperarían que él se enfrentara a los atacantes, los mayores se alejaron dejando a los niños solos.

- ¿Cuál es tu Alice? – Pregunto Ruka, hablando por primera vez desde que habían llegado.

-Alice de fuego. – Contesto el chico mayor a Ruka le sorprendió este chico, si alguien los comparaba encontraría tantas diferencias y a Ruka no le gustaba el resultado. – Toda mi familia lo tiene, excepto mi mamá…

-Onii-chan. – Los dos chicos se sorprendieron al ver a la pequeña niña que regreso un poco empapada de sus shorts color durazno, ninguno se había dado cuenta de que la niña había seguido a los adultos. – Mamá y Papá están hablando con el hombre que quemaste. – Dijo más entusiasmada que nada.

-Y tu estas toda mojada. – Dijo el con un gesto de superioridad mirando hacia el pequeño riachuelo donde los mayores y los guardaespaldas se reunieron. – Vamos dentro de la casa y tú también vienes. – Dijo mirando con calma a Ruka.

La niña ya se encontraba secándose con una toalla y el niño mirando por una de las pequeñas ventanas, el chico se acercó y coloco las manos sobre la niña mientras salía un vapor. – Mi hermano puede secarme con su Alice. – Dijo explicando mientras soltaba una risita. – Con el simple calor nos mantenemos secos, aunque yo no soy muy buena en eso. – Dijo aun dudosa. - Pero nunca tenemos frio. – Completo con una sonrisa. El chico termino secándose el mismo por las gotitas que con que su hermana lo había rociado al moverse tanto, volvió a la ventana más interesado en los asuntos de los mayores.

Él no era alguien intimidado por su propio Alice en cambio él era capaz de defenderse, la duda lo hizo bajar la vista. – Onii-chan es fuerte. – Dijo la niña fijándose en la mirada avergonzada del chico. – Tan fuerte que sobresale de los demás y no es nada para avergonzarse, incluso yo que tengo su mismo Alice, su misma sangre, sus mismos padres, nunca será como él. – Dijo con una mirada comprensiva. – No es nada para avergonzarse. – El chico regreso y a Ruka le sorprendió la sincronía entre hermanos, ella salto del banco colgándose de su brazo y el amoldo su brazo al mismo tiempo y la arrastro con el mientras caminaba murmurando a momentos que se alejara, aunque no parecía que fuera a alejarla.

Y Ruka en ese momento pudo estar cerca de niños Alice, sin ser señalado como especial, sin ser sobreprotegido, se sintió normal y el deseaba que las cosas siempre fueran así.

Ya en el auto Ruka se despedía con la mano en alto, su madre fue la última en entrar y lo miro feliz. – Son una familia increíble.

-Gracias a él, es la primera vez que he logrado olvidar lo solo que me he sentido todo este tiempo. – murmuro aun en el coche, con la mirada baja para que nadie viera la emoción en sus ojos.

- ¿Qué dijiste, Ruka? – Pregunto su madre, el chico levanto la mirada y sonrió.

-Solo que estoy feliz de haber conocido a Natsume. – Ruka vio a su madre sonreír una vez más, y le recordó a Natsume, al igual que Natsume su madre era lo suficiente fuerte como para protegerlo a él, Natsume protegía a Aoi ¿Acaso el tener a alguien a quien proteger te hacia así de fuerte?


Por ese tiempo la Academia se interesó en que tanto Aoi como Natsume entraran a la escuela, Kaoru negó con fuerza y le gritaba a cualquier profesor que era enviado por Gakuen Alice, en esa época su madre pensaba que Natsume era lo suficientemente prudente para escuchar las conversaciones que los mayores mantenían.

-Los directores de cada una de las Academias son sumamente poderosos. – Decía Kaoru.

- ¿Cómo los escogen? – Dijo Natsume realmente intrigado mientras mordía una fresa, sus favoritas.

-No lo sé. – Dijo su madre removiendo hojas de su trabajo como periodista. – Ni con mi Alice he podido descubrir eso. – Natsume mordió otra fresa desinteresadamente mientras pensaba en que solo debían escapar cerca de la Academia que fuera más débil, la Academia era una amenaza para su familia, pero una lejana, apenas una sombra en sus pesadillas, Kaoru de seguro leyó su mente. – Pero escucha bien esto, Natsume. – Dijo su madre seria. – Cada una de las Academias son impenetrables. – Levanto uno de sus largos y finos dedos. – La Academia Japonesa tiene una barrera demasiado fuerte. – Levanto un segundo dedo. – La Academia Europea tiene una barrera que mantiene oculto todo. – Levanto un tercer dedo. – La Academia Americana no tiene ninguna clase de barrera, pero también tiene a los Alice más peligrosos de todos los tiempos. - Murmuro

Natsume aún era un niño con una familia feliz que no le tomo mucha importancia a esas palabras, en cambio en su mente resonaría esa información sobre la defensa de las 3 Academias durante su primer año que fue inscrito. Pero en ese momento salió al ver el rubio cabello de Ruka moviéndose con el viento, Kaoru también noto al mejor amigo de su hijo y le hizo un gesto para que saliera, los vio correr por la colina y pronto Aoi había dejado de hacer cualquier otra cosa e intentaba alcanzar a su hermano mayor.

Como nunca se habían quedado demasiado tiempo en un lugar, sus hijos no habían podía formar un vínculo fuerte con cualquier otra persona, pero Ruka era un Alice, un Alice que hacía a su hijo pensar que no todos estos poderes eran malos, por eso mismo había decidido que podrían pasar más tiempo en este pueblo, era pequeño y demasiado rural para que aparecieran pronto personas de la Academia, por eso mismo Kaoru se confió, bajo la guardia y se atrevió a salir al patio mirando a los tres niños, dejo de pensar en su obsesión por encontrar a Yuka y por descubrir las malas acciones del director de primaria, por ese corto tiempo que se encontraron en el pueblo no pensó en ninguna de esas cosas.

Por eso mismo Kaoru no vio al hombre, más bien dicho al muchacho sombrío que los miraba desde lejos, el chico que era Rei Serio miro detenidamente a los dos niños de cabello negro girando una piedra rojiza envuelta en un paño para que no tocara su piel, era una piedra Alice de amplificación experimental, todos estos inventos estuvieron en su apogeo en todo el mundo hasta que un científico extranjero logro extraer el Alice de una persona para pasarlo a otra (Eiichi así consiguió su segundo Alice), pero ahora habían quedado en el olvido, en este momento servía perfectamente a su plan. – No es buena idea usar esa piedra con esos niños. – Dijo Luna Koizumi que se encontraba a su lado, arrugo su pequeña y fina nariz mirando a Kaoru. – Esa mujer lo notara, nos notara con solo acercarnos. – Dijo tan despectivamente. – Si quieres tocar a los niños Hyuuga primero debes acabar con su madre


El día que marco su vida fue un viernes, Ruka se había quedado en su casa enfermo, el señor Hyuuga acababa de llegar con nuevas pinturas de diferentes tonos de rojizo para retratar a Aoi.

-No puedo utilizar el rojo actual. – Dijo disculpándose con su madre por gastar tanto. – Sus ojos no son como los tuyos o los míos. – Le sonrió a Aoi que se encontraba sentada en un banco frente a las pinturas de su padre.

-Como sea. – Dijo su madre sin prestarle atención mientras revisaba las bolsas de compra, hizo un sonido curioso con la lengua, como un chasquido, era clásico de ella cuando se enfadaba, Aoi desde su asiento la imito en una versión más sonora. – No compraste lo verdaderamente importante. – Tomo sus llaves y camino hacia la salida. – Iré yo.

Natsume dudo por un momento entre esperar con su padre que solo se enfocaría en su pintura o ir con su madre, al final bajo del banco alto de la cocina y corrió detrás de su madre. –Iré contigo. – Prefería salir que quedarse a ver como su padre comenzaba a pintar.

Era un día cálido con nubes blancas por todas partes, en el coche sonaba la canción pegajosa del momento, Natsume intento no pensar en nada en concreto al estar cerca de su madre pues esta con su Alice podría enterarse de cualquier cosa que luego utilizaría para estafarlo a hacer cosas que no le gustaban, la cara de Kaoru mostro una pequeña pero divertida sonrisa, ya estaba enterándose de todo, Natsume distrajo rápidamente su mente, contando los semáforos, los coches rojos, fijándose en cada persona que conducía un auto que los a rebasaba, una bebe en el coche de al lado llamo su atención por sus ojos dorados.

-Te recuerda a la hija de mi amiga. – Dijo su madre empezando de nuevo a contar la anécdota de esa amiga. – Esa bebe se le parece. – Dijo. – Su madre y yo éramos amigas… - El coche de al lado impacto en la carrocería del coche, su madre lo esquivo por poco, colocando sus ojos en la carretera por fin, Natsume se alzó sobre su asiento y miro al auto que ahora golpeaba la parte de atrás del coche. – ¡Natsume, siéntate! – Grito su madre, mientras un segundo coche impactaba su puerta, el golpe lo hizo golpearse con el filo de su asiento, sintió la sangre, pero no el dolor, Kaoru freno el coche por un instante y comenzó a ir en reversa, los dos coches la siguieron, se metió por un acotamiento pequeño que salía de la carretera principal, los dos coches hicieron lo mismo.

- ¿Qué quieren? – Grito el chico sin querer admitir que estaba aterrado, su madre no contesto y apretó sus finos labios en una mueca decidida, acelero con desesperación mientras en coche corría por un sendero de tierra, Natsume se sentó y miro por el espejo retrovisor, intentando identificar al que les estaba haciendo esto, solo vio uno de los coches que los perseguía detrás de ellos, pensó en decírselo a su madre pero estaba tan concentrada en el camino que no lo intento, el golpe vino de la nada, de una carretera lateral apareció el segundo coche y se impactó de lleno contra asiento del conductor, Natsume grito y se intentó agarrar mientras el coche daba vueltas sobre sí mismo, los vidrios de su ventana se estrellaron hiriéndole la cara y los hombros, el golpe que paro el coche en un ángulo extraño fue el impacto que aplasto su mano derecha contra el metal abollado, un grito se ahogó en su garganta, mareado durante unos instantes se quedó dónde estaba, lo que lo hizo despertar del aturdimiento fue el líquido espeso que empezaba a empaparlo. Sangre, se dijo, pero no era suya, a su lado su madre mantenía su cabeza en un ángulo extraño y los ojos cerrados, su cuerpo del lado izquierdo se había hecho una masa sanguinolenta combinada con la puerta y el vidrio que impactaron fuertemente de su lado, sangraba demasiado, tanto que Natsume se encontraba empapado de la sangre de su madre, contuvo una vez más el instinto de gritar, desabrocho el cinturón que lo mantenía cautivo en su asiento y pateo la puerta tan fuerte como pudo, cayo contra el suelo y con toda su fuerza corrió por el pavimento solitario de la carretera aprisionando con fuerza la mano que de seguro tenia rota, gritando, asustado de que la ayuda llegara demasiado tarde, un coche freno al verlo en mitad del camino y el agito las manos desesperado, el hombre pálido que bajo con una máscara en el rostro no lo impresiono, ese era el coche que los había estado persiguiendo, apretó los puños con fuerza, ese sería su primer enfrentamiento con Persona, uno de muchos que perdería, pero ese primer enfrentamiento lo hirió de muchas más formas que físicamente, en su interior siempre se recriminaría que el no pudo proteger a su madre.


Luna Koizumi freno el coche con un fuerte chirrido, la parte delantera había casi desaparecido al chocar con Kaoru, pero estaba segura que nadie sobreviviría a ese tipo de golpe, bajo del humeante coche mirando a su alrededor, vio bajar y correr al hijo mayor de Kaoru y se acercó a comprobar el cuerpo, al llegar noto el costado que recibió el impacto, su ropa, la sangre y pedazos de metal constituían a Kaoru Igarashi, no se parecía en nada a la bella joven que envidio durante años, poso una mano sobre su cuello comprobando que estuviera muerta, era simple protocolo pero noto un vacilante latido y como si con su roce la hubiera despertado, Kaoru abrió sus ojos llenos de confusión que paso a la furia, sus manos se intentaron agitar pero fallo en el intento, en cambio volteo el rostro hacia el asiento vacío, sus ojos demasiado expresivos le exigían una respuesta que Luna no le daría, poso una mano en la chatarra que había sido su coche y sonrió sabiendo que su hijo había salido, pero Luna no lo quiso dar esa victoria, no a Kaoru, poso su mano detrás de su oscuro cabello y el cuerpo de la mujer herida se tensó más, sabiendo las intenciones de Luna, que se inclinó manteniendo firme su mano, Kaoru Hyuuga nunca pensó estar en esa situación, sintió una mordida y una última lagrima resbalo de su mejilla pensando en su familia.


A Aoi le dolía su cuello de mantener una postura tan firme, su padre solo repetía "Un poco más querida" pero ella ya no podía aguantar un poco más, aparte de que sabía que esas palabras de su padre no siempre significaban poco, suspiro y mantuvo esa postura, un coche se oyó a la cercanía y su padre dejo sus pinturas y los dos se asomaron por la ventana, aún era pronto para que su madre regresara y era raro que alguien subiera por el camino de la colina en coche, reconocieron el coche elegante y azulado de la familia Nogi y los esperaron en la entrada, la hermosa mujer rubia y entaconada bajo, casi salto del coche y se acercó a su padre.

-Buenos días, señora Nogi. – Comenzó su padre, mientras Aoi se asomaba por detrás.

-No es tiempo de eso… - Y respiro profundamente, Aoi por fin la vio, el maquillaje corrido y la cara llena de sudor, eso era algo sumamente extraño en la orgullosa señora Nogi. – El coche de Kaoru se volcó, pero hay algo muy extraño en esto. – Los ojos desesperados de la mujer la enfocaron e intento sonreír, pero era tarde, Aoi entendía que su madre tendría problemas, su padre salió corriendo por la calzada, pero Aoi aterrada se quedó plantada en su lugar, la señora Nogi puso las manos sobre sus hombros mientras le gritaba que regresara a su padre, el no hizo caso, algunos minutos después la señora Nogi la convencía de que subiera al coche con ella, Aoi se dejó llevar pero por la puerta aún abierta de su casa podía ver el banquillo donde hasta hace pocos minutos había estado incomoda y un poco más allá las pinturas y el cuadro incompleto de su rostro, solo faltaban los ojos ¿Quién terminaría ese cuadro? Se preguntó tan intensamente que se soltó a llorar.


Ruka fue el primero en ver el coche accidentado, bajo de su coche despavorido, su madre lo intento detener pero no lo logro, Ruka esperaba que el coche lo siguiera o que su madre apareciera de la nada persiguiéndolo, pero esta vez no era así, muchas personas se amontonaban contra las líneas de seguridad que habían impuesto policías, Ruka se asomó por un resquicio pero no alcanzaba a ver nada, decenas de perros se empezaban a acercar a él, su inquietud los alteraba, con el valor que pudo reunir comenzó a susurrar. – Ayúdenme, por favor. – Los animales lo miraron y comenzaron a tirar de personas e incluso de las bandas de la policía, el un niño pequeño con los brazos en puños comenzó a correr hacia el incidente, las pocas manos que intentaron detenerlo estuvieron a solo pocos centímetros de alcanzarlo, al menos tres pájaros lo seguían de cerca, uno murmuro que en el coche no se encontraba ningún niño, el segundo que se posó en su hombro le dijo que lo había visto pasar por una carretera secundaria, el ultimo pájaro le dijo que no fuera a ese lugar, que olía a muerte, por lo que Ruka comenzó a correr más rápido.


Pasaron alrededor del accidente de tráfico por una carretera que se encontraba en un cerro, desde ese lugar podían ver todo, Aoi se pegó a su ventana para mirar mejor, lagrimas seguían brotando de sus ojos, el coche parecía una lata vacía que se había abollado con el suelo, ni pista de Kaoru o de su hermano, estaba segura que el incontrolable fuego rojizo que veía a la lejanía era la pista de que su hermano seguía vivo, con un estremecimiento vio como este fuego tan familiar se salía de control y bailaba incontrolablemente, acercándose y a la vez alejándose de casas en medio de la nada o frondosos bosques, el fuego bailo cerca del coche abollado y ella temió lo peor, salió del auto al ver que las llamas se acercaban al coche de su familia y por primera vez utilizar su Alice fue algo natural y fluido, con su fuego naranja cubrió el coche con cierta distancia para evitar que el incontrolable fuego de su hermano atrapara el auto, una barrera de fuego para protegerlo de otro fuego pensó, pero cuando el fuego rojo se acerco fue como si no hubiera nada, el poder de su hermano barrio el suyo y llego al coche, cuando vio el coche estallar en llamas, en tan fuertes llamas que la hicieron soltar un aullido tan fuerte como un animalito lastimado.

Su grito resonó y Aoi se para de la cama donde estaba, se encontraba cubierta de sudor y temblaba, que horribles eran sus recuerdos, se sentó intentando tranquilizarse, recordó que seguían en el barco, aunque ahora este estaba en movimiento. Ella dormía en la única cama en ese camarote a sus pies se encontraban las cuatro maltrechas camas que habían preparado con sábanas y cobijas en el suelo, Hiro y Daiki dormían enredados entre muchas cobijas, Tatsuma había desaparecido como solía hacer en las noches, pero a su lado estaba el espacio vacío del chico con el Alice del agua, asustada miro en varias direcciones, el muchacho estaba en una silla cercana y la miraba, alertado de seguro por su grito.

- ¿Una pesadilla? – Dijo apenas emitiendo sonido. Ella asintió, tímida al recordar su enfrentamiento cuando él era un extraño, Aoi lo miro por un tiempo esperando que digiera algo más, pero el chico ya no la miraba.

- ¿Qué haces despierto? – Pregunto ella, evitando tener que volver a quedarse dormida.

-Supongo que lo mismo que tu. – Dijo el chico incomodo, Aoi no entendió el punto. – Buscando la forma de evitar tener pesadillas. – Aclaro. La chica lo entendió mientras se levantaba de la cama en busca de Tatsuma, el solía quedarse dormido en lugares muy extraños, era uno de sus tantos malos hábitos y se había convertido en su propio habito el encontrarlo cuando no podía dormir por las pesadillas, a veces lo lograba, otras noches veía llegar la madrugada sin tener pistas de él. – ¿Porque no lo intentas? – Murmuro el chico llamando de nuevo su atención.

- ¿El qué? – Pregunto Aoi sintiendo el frio suelo de un barco en la madrugada, con su Alice podía controlar la temperatura de su cuerpo, su hermano se lo dijo.

-Evitar la pesadilla.

Rio, una risa incomoda. – No sé cómo hacerlo.

-Siempre existe un pequeño momento, una incomodidad en nuestros malos recuerdos. – El chico se acercó rápido a su cama en el suelo, se acostó mientras terminaba la frase, pero a Aoi no le pasó desapercibido que él dijo "Recuerdos" en vez de "Sueños". – Supongo que incluso en un momento desesperado buscamos la lógica para intentar regresar el momento antes de que las cosas se pusieran feas. – Aoi se quedó en el marco de la puerta pensativa, no quería corregir al chico y decirle que solo fue una pesadilla, aunque en realidad eran sus recuerdos de un día que se volvió una pesadilla.

-Lo hay. – El chico escucho el pequeño susurro y se volteo aun acostado, incitándola con la mirada a que continuara. – Mi padre era pintor, ese día él me estaba retratando - Una sonrisa sincera se escapó de su rostro, aunque desapareció con la misma facilidad. – Nunca la pudo terminar.

El chico se levantó. – Bueno conozco a un pintor decente. – Dijo el mientras pasaba a su lado y empezaba a subir las escaleras. – ¿Vienes?


Natsume vio al hombre acercarse a él con una sonrisa cínica en el rostro, la sonrisa de los vencedores pero cometía un gran error al subestimarlo de esa manera, él tenía que buscar ayuda para su madre y no podría entretenerse mucho tiempo, respiro profundamente mientras sentía el fuego extenderse por su cuerpo, grandes llamas se empezaron a arremolinar alrededor del hombre, las llamas eran tan intensas y altas que comenzó a colindar con el bosque a los lados quemándolo, aunque esa no era su intención pensó que estaba bien, así llamaría tanto la atención de muchas personas que podrían venir y una de ellas podría ayudar a su madre, su Alice lo hacía inmune a cualquier tipo de quemadura así que corrió atravesando la gran cortina de fuego intentando encontrar alguien, tan confiado estaba en su Alice que no previno la mano que atravesó el fuego, él se apartó rápidamente y cayo viendo al hombre que se mantenía en pie gracias a una piedra Alice blanquecina que creaba hielo a su alrededor pero el fuego era tan fuerte que apenas pudo extender la mano hacia él.

-Definitivamente perteneces a la clase de habilidades peligrosas, un alma como la tuya no escapara. – Dijo el hombre con una perversa sonrisa mientras el fuego de Natsume comenzaba a aumentar en altura, al chico no le gusto la amenaza y en ese momento, solo ese momento sería la primera vez que vería miedo en los ojos de Rei Serio, salió corriendo de las llamas y vio el rubio cabello de Ruka brillar.

- ¡Ruka! – Grito mientras corría hacia él, las llamas de su Alice se empezaron a extenderse por el bosque colindante, directo hacia el siguiente pueblo, Natsume intentaba controlarlo y mantenerlo a raya pero si no podía ver hasta donde se extendía el fuego no podría hacerlo, Natsume se apoyó en Ruka sentía su cabeza caliente como si fuera a explotar esa era una de las pequeñas consecuencias de usar mucho un Alice que dependía de su vida, una súbita explosión los hizo dar un pequeño brinco por el susto, venia del lugar por donde Natsume había tenido el accidente, venia del coche de su familia, sus ojos no lo creían, aun aferrado a Ruka el chico de ojos de fuego maldijo por primera vez su Alice, su grito de desesperación solo fue escuchado por Ruka y Rei Serio que ya no podría soportar mucho más en esa barrera de hielo, su Alice correspondiendo a sus sentimientos hizo el fuego más caliente, más insoportable, se alzaron llamas a una altura inhumana haciendo que la vida en los pueblos vecinos se paralizara, la visión fue hermosa pero a la vez terrorífica, si estabas lo suficiente cerca podrías ver el inicio de las llamas anaranjadas, translucidas y como al ir subiendo se volvían rojas y agresivas hasta llegar a la punta de color blanquecino que en ese momento era más alto que la punta del árbol más alto, el espectro de colores del fuego se alzó con el corazón roto del chico y Ruka comprendió el lamento del chico, en el coche que acababa de explotar por las llamas de su Alice de fuego aún se encontraba Kaoru, Ruka no lloro sintió que él se debía mantener cuerdo para poder sostener a Natsume entre sus brazos, sentía que si lo soltaba el chico se caería en pedazos.

-Tienes que controlarte Natsume, no sabemos a quién más podría lastimar tu fuego. – Susurro el muchacho sintiéndose inseguro, pero los hombros de Natsume se tensaron y el fuego en los bosques y el área colindante se fue apagando sutilmente.


Rei Serio pensó que moriría y solo por ese momento se permitió pensar en Izumi-sensei, sentía su brazo arder y estaba seguro que ese niño lo había quemado hasta dañarlo gravemente, hasta que dejo de sentir calor, la piedra de Nobara casi se había extinguido completamente, soltó un suspiro de alivio y miro con una fría furia asesina al niño de cabello negro.

-Este tipo de oposición es inútil, se lo dijimos a tus padres "Tarde o temprano tendrás que ser entregado a la Academia" pero ellos no escucharon en su última oportunidad y ahora tú los has matado ¿Es una lástima no? – Dijo el hombre mirando directamente al niño, algo en sus seguros ojos rojos se rompió cuando él le dijo. – Asesino. – Recalcando cada silaba.


Aoi y Kai buscaron durante horas, en la cubierta, en los pasillos inferiores, en la sala de carga, hasta que Aoi percibió la rítmica respiración de Tatsuma de debajo de las escaleras que llevaban a cubierta, su escondite era tan fácil que resultaba cómico e irónico, pero así solía ser el, Aoi se acercó con la suavidad que la caracterizaba a despertarlo, pero Kai soltó un manotazo tan fuerte sobre la cabeza del chico que Tatsuma dio un brinco, abriendo esos impresionantes ojos suyos.

- ¿Qué te pasa? – Grito poniéndose de pie, confuso y amenazante.

Kai sonrió y no se inmuto cuando Tatsuma lo miraba furioso sobándose la cabeza. – Necesito un favor. – Dijo el rubio.

-Como si te fuera a ayudar. – Dijo Tatsuma notando el frio del lugar donde se había quedado dormido, tembló un poco.

-En realidad es para mí. – Dijo Aoi detrás de Kai, Tatsuma miro de uno a otro y después asintió.

Una hora después habían encontrado todo lo necesario, Aoi se encontraba sobre un banquillo mientras Tatsuma mezclaba pinturas intentando conseguir un buen tono de rojo, Kai seguía revisando las viejas cajas del almacén donde se encontraban, ella solo se sentó en el banquillo vio a Tatsuma que no tenía ningún parecido con su padre, pintando tan concentrado como su padre solía hacer, Aoi recordaba cómo era el cuadro y le daba instrucciones de cómo debía hacerlo, Tatsuma era bueno dibujando pero nunca lo habían obligado a hacerlo, era algo que salía natural de él, por eso le estaba costando tanto trabajo hacer algo que le gustaba a encargo.

- ¿Así está bien? – Pregunto el, Kai miro y Aoi corrió a verlo, la pintura negra que habían encontrado hacia trazos que dibujan su cabello y su rostro definiendo sus rasgos, era una pintura en blanco y negro, lo único que sobresalía era sus ojos rojos del tono exacto, a su padre le habría encantado de eso estaba segura, de repente la niña de la pintura pestañeo, sumamente triste y lágrimas negras corrieron por las mejillas plásticas en un llanto mudo que desgarro el corazón de Aoi.

- ¿La pintura siente lo que ella? – Pregunto Kai y solo entonces Aoi se dio cuenta que ella también lloraba, gruesas lagrimas empapaban su rostro, Tatsuma se encogió de hombros ignorante de ese detalle, nunca había pintado a una persona.

Mas lagrimas cayeron por sus mejillas, fue un insignificante detalle el hecho de que el cuadro quedara incompleto comparado con lo que paso el resto de ese día, pero en ese tiempo de momentos las cosas más absurdas tienen peso. – Gracias. – Murmuro Aoi tomando la mano de Tatsuma y con la otra la de Kai. – Gracias. – Repetía sin fin. Los dos chicos que se encontraban congelados por el frio de una madrugada a bordo de un barco en medio del mar, agradecieron el tacto cálido de la niña de fuego, la felicidad y agradecimiento de Aoi se transmitió como un lento calor en el cuerpo de ambos chicos.


Ruka recordaba tan poco de lo que había pasado después y se alegraba por eso, Natsume furico se había levantado con intenciones de enfrentarse al hombre, pero el hombre tenía ventaja sobre ese traumatizado Natsume, con un golpe en el estómago lo dejo de rodillas, tomo su cabello jalándolo hasta su altura y murmuro algo que Ruka aun desconocía antes de dar un golpe en el rostro del chico que lo dejo inconsciente, Ruka se puso de pie y con él varios animales que lo habían seguido, vio la niebla negra que los cubrió y escucho sus vocecitas agonizantes, se tapó los oídos e intento acercarse a ellos pero el hombre con una patada en el rostro lo mando al mismo sueño profundo que Natsume.

Sus ojos no se abrieron hasta el siguiente día, se encontraba en la mansión Nogi, la luz entraba por las cortinas cerradas, su mente regreso al día anterior y corrió por la casa buscando a sus padres, buscando a Natsume, en el piso inferior en una habitación que casi no usaban se encontraba sus padres hablando con varios hombres, se acercó mientras su madre le dirigía una mirada angustiada.

-Natsume… - Susurro el por toda pregunta, su madre lo tomo por los hombros y lo llevo por entre los hombres con miradas de advertencia, llego a una cama donde Natsume se encontraba acostado con la mirada perdida, un hombre trabajaba en sus oídos pues un pendiente con una esfera roja descansaba en su lóbulo izquierdo aun inflamado, mientras colocaban en el derecho uno más grande con figuras de dragones. – ¿Que están haciendo? – Exclamo por primera vez furioso, Natsume lo miro, pero no dijo nada.

Había dos hombres en el fondo de la habitación que Ruka no había vislumbrado. – Controladores de Alice, el los necesita para no salirse de control. – Dijo el hombre rubio entre las sombras su mirada era seria y mantenía la vista lejos del rostro de Natsume.

El hombre que los había atacado continuo. – La clase de habilidades peligrosas tomara la responsabilidad por él. – Hizo una mueca. – Y por sus desagradables actos. – Ruka no se podía mover, la protesta quedo atrapada dentro de su garganta.

- ¿Cómo se atreve? – Rugió su madre. – Natsume solo es un niño… - Ruka quiso decirle a su madre que se detuviera, su madre y Natsume siempre había pensado que se parecían y Natsume no había terminado bien parado de una pelea contra ese hombre.

-Natsume es un asesino, carga con el crimen de al menos 15 personas incluida su madre. – Un regocijo cruzo su rostro y Ruka que se sentía un cobarde para callar a ese hombre prefirió caminar hacia su amigo y tomar su mano, había diferentes formas de acabar con una persona, pero matar su espíritu era una cosa terrible y el así lo distinguió de los ojos de Natsume, vacíos y culpables, podía leer en ellos asesino como si su amigo lo estuviera gritando, como si gritara culpándose y a la vez pidiendo auxilio, a pesar de todo Natsume apretó su mano con sus dedos, sin mirarlo.


Ruka se sentó en el sillón frente a sus padres con miedo por lo que iba a decir, miedo a lastimarlos con sus palabras. – Madre, padre, perdónenme. – Dijo tan fuerte que los sobresalto. – Yo no puedo dejar a Natsume solo, no ahora…, no como se encuentra. – Sin levantar la cabeza sintió como su madre se acercaba a él. – ¡Yo iré a la Academia Alice con el ¡

Temía que su madre comenzara a gritar y lo arrastrara hasta impedir que se marchara, pero ella en cambio lo hizo levantar su rostro. – Ruu-chan. – Y los ojos de su madre estaban llenos de lágrimas, lágrimas de orgullo. – Conviértete en un estupendo hombre. – Dijo mientras lo abrazaba, Ruka en ese momento sintió que su madre comprendió sus sentimientos, él quería ser como ella y Natsume, ellos que consiguieron la fuerza para proteger a sus seres queridos. El protegería a Natsume.


Aoi tomo el cuadro entre sus manos mientras salía del camarote con una gran sonrisa dejando a Tatsuma y Kai solos, envolvió el cuadro en parte de la tela blanca que habían encontrado, guardándolo entre las pocas que cargaban consigo, cosas que cada uno de ellos consideraba importante, se topó con el dije plateado y lo sostuvo sobre su mano, girándolo mientras recordaba ese trágico fin de semana.

Ella se despertó el sábado después del accidente con el grito en la garganta, era el primer día que tendría esa pesadilla, el primer día de muchos, el auto estallando y ella sin lograr hacer nada, su corazón se rompió en pedazos ese día. Cuando se calmó, sus ojos ya estaban rojos de tanto llorar y su cabeza le dolía de una forma horrible, se encontró en un sótano con una improvisada cama, las pisadas de alguien en las escaleras sobresalieron entre el silencio de ese lugar.

La madre de Ruka la hizo acostarse y le tomo la temperatura, mientras le hablaba sobre la vida y la muerte, su hermano estaba vivo y su madre muerta, una muerte y una vida, Aoi la escuchaba, pero era como si las palabras no le llegaran.

-Tu padre…llego al coche, pero solo logro lastimarse, ohh no te preocupes sus heridas no son severas, pero si pasara mucho tiempo en el hospital, lo que realmente me preocupa es que pasara contigo, a tu hermane le han declaro culpable y será llevado a la Academia... – Eso si lo escucho, se aferró a su brazo mientras gritaba.

-Déjeme ir con él, ¡Por favor! – El rostro de la mujer se contrajo.

-Lo he hablado con él y no quiere que tu vayas a la Academia. – Aoi aun apretaba el brazo de la mujer pensando que su querido Onii-chan ya no la quería cerca de él, siempre lo decía, pero Aoi sabía que no era verdad, una broma entre hermanos. – Él quiere que estés segura y piensa que el mejor lugar es aquí. – Miro a ambos lados como si alguien estuviera escondido detrás de las cajas abandonadas del sótano y pudiera escuchar sus palabras. – Aun no saben dónde te encuentras, si pudieras permanecer un rato más aquí las cosas estarán bien. – La mujer se fue después de un rato, era tanta información que Aoi no podía comprenderlo del todo bien, se tallo sus ojos y subió las escaleras y se contuvo de gritar el nombre de su hermano, todo el ruido se concentraba en el primer piso, paso por una sala donde vio a Ruka abrazando a sus padres mientras sollozaba, paso con más cuidado, en un cuarto más grande estaban los hombres de la Academia y al final del pasillo solo un cuarto estaba iluminado, entro al ver la figura de su hermano, los ojos demacrados del chico la hicieron estremecerse pero aun así lo abrazo.

-Onii-chan ¿Y ese uniforme? – El niño no contesto, sus ojos rojos brillantes adquirieron una tonalidad oscura. – Entonces ¿Es cierto que iras a la Academia? – Pregunto sintiendo la soledad que eso causaría. – Quiero ir contigo. – La chica comenzó a llorar mientras sacudía a su hermano por los brazos, su madre había muerto, su padre estaba hospitalizado y su hermano mayor la dejaría, su vida no podía ir peor.

Sus gritos atrajeron a las personas al cuarto, vio la puerta abrirse y como todos entraban. La mirada de Natsume cambio y él también la sostuvo por los brazos, Aoi era de las pocas personas que podían entender los sentimientos de Natsume, sus manos firmes y su mirada solo le confesaron que él también tenía miedo de que los separaran, así que siguió llorando, un llanto infantil, Natsume aun aferrado a ella interpuso su cuerpo para que las personas que acababan de llagar no la divisaran bien y murmuro en el oído de su hermana las palabras que hace mucho había escuchado de su madre. – La Academia es peligrosa para ti, peligrosa para cualquier niño que capte la atención del director tal y como lo hemos hecho nosotros, déjame ir solo Aoi porque no soportare el hecho de que te lastimen dentro de la Academia. – Con el pensamiento de que solo sería una carga Aoi fue soltando sus dedos hasta que su hermano se dio la vuelta y siguió a los hombres de la Academia.

-Aoi Hyuuga también es un Alice. – Dijo un muchacho joven de cabello negro. – Y sin un tutor legal pasará a cargo del gobierno quien al ser un Alice deberá entrar a la Academia.

Natsume se intento acerca, pero desde detrás la madre de Ruka hablo. – Los señores Hyuuga nos dieron la tutela por si algo les sucedía. – Ante la mirada de confusión de los niños, la mujer aclaro. – Así como si algo nos pasaba, los señores Hyuuga tendrían tu tutela Ruka por lo tanto Aoi estará con nosotros hasta el momento que su padre se encuentre mejor. – Dijo poniendo una mano sobre el hombre de la niña. – Ella no tiene ningún cargo y no la pueden obligar a entrar a la Academia. – Los ojos del joven llamado Rei Serio se nublaron, pues su victoria no había sido definitiva.

Aun así, los hombres se llevaron a su hermano, a Aoi no le sorprendió ver a Ruka con el mismo uniforme rojo que su hermano, el chico rubio se despidió con un gran abrazo y cuando llego el turno de su hermano le hizo esa promesa. – Algún día regresare Aoi y todo será como antes, estaremos todos juntos. – Esa promesa que se convirtió en un mantra para ella.


Rei Serio se enfadó, sus convicciones lo habían llevado a ganar ante un niño con ese poder, pero sus órdenes era llevarse a los dos niños Hyuuga, tomo la piedra roja que era el inicio de su plan y cuando todos salieron la coloco en la cama de la que el niño acababa de salir, con una sonrisa siguió la procesión de personas que se despedían, Aoi Hyuuga no se salvaría.


Aoi vio el coche negro partir llevándose a su hermano y a Ruka, la mano de despedida bajo y su sonrisa se evaporo ¿Quién sonreiría por su hermano ahora? Se preguntó ella y de repente descubrí que ya no tenía sonreír por nadie ¿Entonces por quien sonreiría ahora? O incluso ¿Por qué lo harías? La casa de los Nogi era grande y fría, nada comparada con la pequeña casa de madera en la cima de la colina, se acostó en la cama donde su hermano se había quedado esos días, entendió la culpa que su hermano debía sentir, su Alice había herido y matado personas, su Alice que a ella le parecía hermoso había causado tanto dolor, la sonrisa de su madre le vino a la mente y se estremeció, no quería llegar a pensar en eso, no quería que se sintiera más culpable, se dio la vuelta en la cama intentando darle la vuelta a su vida pero vio la hermosa piedra rojiza en las sabanas, había escuchado sobre las piedras Alice de su padre pues él era el más fácil de sacar información, pensó en su hermano y apretó fuertemente la piedra en sus manos. Tal vez ya no podría sobrevivir para su hermano, pero podría ser fuerte por él, después de todo él le había dejado esa piedra.


Natsume subió al coche y no miro hacia atrás, en cambio Ruka veía a Aoi moviendo su mano para despedirlo, para alentarlo. Natsume miraba al frente sin que sus ojos hicieran contacto con nadie, pasaban por el pueblo dormido y Ruka no sabía que podría decirle para hacerlo sentir mejor, hasta que el coche en frente de ellos se detuvo, Ruka se asomó pero desde antes ya sabía que estaba pasando, escucho la voz del padre de Natsume, el imploraba que le dejaran ver a Natsume, en cambio el chico se tensó en su asiento pero su expresión no cambio, en un punto llegaron a ver al hombre, lastimado y con vendas por todas partes, el quería a su hijo y quería recuperarlo, aporreo la ventana del auto mientras gritaba su nombre, hombres a sus espaldas intentaban detenerlo y apartarlo.

- ¡Natsume! – Grito el amable señor Hyuuga con el rostro contorsionado. - ¡NATSUME! – El carro arranco y la visión del hombre se alejó lentamente, Natsume aun miraba al frente, pero Ruka tomo su mano y ahora se preguntaba si eso no había roto su concentración para evitar llorar, mientras volteaba a verlo gruesas lagrimas brotaron de sus ojos y mientras miraba a Ruka, dijo.

- ¿Cómo calmo esta culpa, Ruka? ¿Cómo puedo mirar a Aoi y mi padre a los ojos sabiendo que yo la mate? (No pude evitar poner esa escena, es mi parte favorita del manga)

Y aunque era muy pronto para confirmarlo Ruka Nogi entendió ese día que Natsume era el tipo de chico que tomaba decisiones que lo dañaban así mismo antes que a los demás y lo hacía sin quejarse.


Aoi subió a la cubierta donde ya había muchas personas entre ellos Hiro y Daiki, llevaba con ella el cuadro en una mano y en la otra apretaba con fuerza un collar de plata, vio que estaban a punto de desembarcar en el puerto de un gran almacenaje, al menos parecía eso.

-La isla de Hashima. – Dijo Tatsuma acercándose, a lo lejos Aoi vio a Kai acercarse a esos extraños hombres demasiado rubios y demasiado altos, que hasta ahora solo los miraban desde lejos como una amenaza silenciosa.

-No parece agradable. – Dijo Daiki.

-Fue abandonada por Japón hace décadas por la falta de su principal producción que explotar. – Sonrió con malicia. – Pero ahora que lo pienso es el lugar perfecto para esconderse en Japón, no está lejos pero tampoco está cerca y ellos tienen un mar que los protege.

- ¿Quién? – Pregunto Hiro, sin sentirse bien al saber que Tatsuma sabia más que él.

Tatsuma solo señalo y todos nos acercamos más al borde donde entre los escombros de edificios sumamente altos podíamos ver más cabecitas rubias, más de los hombres y mujeres de este barco.

Bajaron a lo que parecía un mundo de concreto y Aoi miro a las personas que se encontraban en el lugar, pálidos, rubios, de ojos azules tan claros como vidrios y tan altos, definitivamente había algo que no le gustaba de estas personas.

- ¿Extraños no? – Se sorprendió por la pregunta, pero solo era Kai ese chico rubio que solía hablar con malicia, pero antes de que ella lograra responder, el chico señalo el collar. - ¿Qué es eso?

-Ohhh mi hermano antes de irse a la Academia me dejo esta piedra Alice. – Saco completamente la cadena plateada con un guardapelo plateado liso de una parte y del otro lado adornado con llamas. –La familia con la que vivía me lo regalo cuando se dieron cuenta de la piedra. – Dijo Aoi recordando como la señora Nogi lo había mandado a hacer especialmente para ella, dentro descansaba la piedra rojiza. El chico no pudo contestar porque Tatsuma impetuoso como siempre llego.

-Quiero hablar con tu padre. – Dijo Tatsuma con algo de sorna al pronunciar "padre". – Estas personas no me dan confianza y estoy seguro que tu padre es el líder.

-De eso quería hablarles. – Dijo el chico mirando a la multitud que se movía lentamente sin quitarles los ojos de encima. – Dice que pueden pasar la noche aquí, asegura que nadie utiliza las casas del sur. También quiere hablar con el chico que acabo con las organizaciones de Japón. – Tatsuma asintió y todos nos movimos cuando él lo hizo, Kai incluido.


Natsume se pasó el día examinando los expedientes de la clase de habilidades peligrosas, sentía que así podría encontrarle algo de sentido a la situación, su amorosa y a la vez burlona madre había aparecido de la nada y traicionado a sus hijos en menos de dos días, él sabía que seguía viva pues su trato con Kounji se basaba en el bienestar de ella, pero su actitud no hacía nada más que confundirlo y… ¿Detestarla? Podría ser.

Se recostó en silencio al borde de su cama mientras intentaba leer otros papeles y cabeceo un poco, una suave mano se posó en su mejilla y el abrió los ojos rápido poniendo su peor mirada, pero solo pudo sorprenderse Mikan con el cabello suelto y el uniforme lo miraba.

- ¿Qué es lo que te pasa? – Dijo y el chico quiso dejar de mirar sus ojos dorados. – ¿Porque me alejas? – Pregunto insistente.

- ¿Por qué no simplemente aceptas que no quiero tenerte cerca? – Murmuro el desviando la mirada.

-Ambos sabemos que no es así. – Murmuro la chica tan bajito que Natsume juro que su mente se lo había dicho, Mikan coloco ambas manos en el rostro de Natsume mientras acercaba su rostro y el no puedo evitar dejarse llevar mientras pasaba sus manos por su cintura…

Su cabeza reboto en la cama, se había quedado dormido, coloco ambas manos sobre sus ojos mientras negaba con la cabeza, él debía haberlo sabido Mikan era demasiado infantil para hacer eso aparte de que no tendría muy buena opinión de el ahora que la ignoraba, el chico se puso de pie y oyó a alguien en el pasillo se puso de pie y se asomó por la puerta tal vez podría encontrarse a Luna y podría seguirla para investigar pero lo único que vio fue a Mikan con el uniforme y el cabello suelto justo como había soñado con ella, la chica llego al borde de la salita donde se podía entrar a los cinco cuartos y de las sombras salió Arashi ese extraño chico al que Natsume nunca había prestado demasiada atención, Mikan le hizo una seña de que guardara silencio y la siguiera. Natsume solo se pudo quedar en su lugar apretando los puños mientras se recordaba a si mismo que su vida ya era lo suficientemente mala como para enamorarse de una chica.


Yuka Azumi estaba sentada en un gran restaurante, miraba recelosamente la foto donde aparecían su pequeña hija Mikan y Nonno Sakura, el adorable viejecillo que la había adoptado a ella misma como una hija por un corto tiempo, al principio el hombre pensaba que ella era un ser celestial por su Alice de teletransportacion pero con el tiempo el hombre solo vio en ella a una muchacha confiada y algo holgazana, en la naturaleza del hombre estaba ser mandón y ponerla a hacer quehaceres fáciles, a ella no le molestaba, de hecho consideraba a esa etapa la más feliz desde que escapo de la Academia. Sonrió inconscientemente pensando en que su hija seria educada de esa forma, sin rendirse, sin holgazanear.

-Creo que deberías ver esto Yuka. – Dijo Shiki tendiéndole el periódico con un artículo encerrado en rojo. Ella se tensó al momento pensando que era sobre el trabajo en cambio se encontró leyendo un accidente de trafico cualquiera, un coche volcado cerca de un pequeño pueblo en el campo que había causado un gran incendio forestal, varios muertos que quedaron atrapados en sus casas, dos muertes del accidente de tráfico. Kaoru Hyuuga y Natsume Hyuuga. Su mano tembló viendo la foto de su amiga y antes de darse cuenta Shiki mantenía una mano en su espalda protectoramente.

-Mira la locación. – Dijo el presionándola, ella agradecía esa presión era lo que la hacía continuar sin importar cuan doloroso fuera, tomo el periódico y busco con la mirada evitando que sus ojos se toparan con la foto. – Ese pueblo es al lado…

-Al lado del pueblo donde Mikan. – Completo ella.


Aoi se encontraba en uno de los balcones desiertos de la isla Hashima viendo como Tatsuma apretaba el cuello de Kai, ellos decían que estaban "practicando" pero Aoi en realidad pensaba que se intentaban matar el uno al otro, ella era un estilo de réferi cuando veía que cualquiera de los chicos se ponía azul por falta de aire o el otro quería atacarlo cuando estaba indefenso, ella movía las manos para que poco del fuego naranja los separara.

La isla la asustaba y esa era uno de los motivos por los que seguía viendo sus peleas en vez de ir a dormir, por el estado de la isla parecía que se había desatado el mismísimo infierno aquí, aunque los chicos ya le habían dicho que eso no había pasado, incluso las sombras proyectadas por el fuego la hacían encogerse mas, se recostó viendo por el rabillo del ojo la pelea de los chicos y recordó la promesa que se había hecho así misma, hace tiempo.

-Si onii-chan no sonríe, yo sonreiré por él. – Se repitió así misma en voz baja. – Quería alegrar el entorno de onii-chan. – Pensó en su hermano yéndose a la Academia con sus pequeños hombros firmes ¿Cuánto soportarían esos hombros? – Pero el ya no necesita una sonrisa, necesita que alguien lo proteja y quite toda esa carga de sus hombros. – Se paró y reto a la sombra con la mirada, los chicos la miraban fijamente.

- ¿Qué decías Aoi? – Dijo Tatsuma mirándola fijamente.

-Puedo entrenar con ustedes. – Balbuceo, Kai asintió confundido por su rostro de miedo y Tatsuma le tendió una mano y después con una sonrisa cínica la alzo y estrello en el suelo.

-Mala elección sobre quien confiar. – Le indico el chico mientras mantenía una pose parecida al box, Aoi se pudo de pie, por última vez sus ojos se dirigieron a las sombras del terreno mientras su mente le decía "Se más fuerte, deja de temblar, deja de tener miedo, se más fuerte".


Mikan despertó tarde ese día, su abuelito murmuro cosas sobre lo irresponsable que era su nieta pues no había podido despertarla en todo el día, pero ella simplemente se sentía muy cansada, se paró con un mareo y bajo a verlo.

-La escuela ya debe haber terminado. – Murmuro ella aun con su pijama en la cocina.

-Hoy no hubo escuela. – Murmuro el soltando el periódico que había estado leyendo y con el que la despertó hace unos instantes con un gran golpe. – Varios hombres fueron a ayudar con el incendio del pueblo vecino. – Mikan se sobo el pequeño chichón mientras se hacia sus acostumbradas coletas. – Hotaru te vino a buscar. – Y con esto la chica sonrió y salió corriendo hacia su cuarto a cambiarse, no le intereso los gritos de su abuelito a su espalda.

El hombre cansado dejo el periódico en la mesa, junto con el desayuno de su nieta, pensando en los ojos de la niña cuando intento despertarla por la alarma de incendio, ellos vivían en un pueblo pequeño con varias casas antiguas de madera por eso los incendios no eran cosa de broma, el accidente de ayer en la tarde había quemado el bosque que los separaba del pueblo vecino, ellos vivían al límite de ese bosque por lo que al sonar la alarma el hombre se apresuró a despertar a Mikan, la encontró parada al borde de su ventana, por esta ya entraba el humo toxico y el brillo del fuego le daba un aspecto siniestro a la escena pero lo que lo sorprendió mas fue la mirada de la niña, perdida y fija en el fuego, sus ojos brillaban de un tono diferente al dorado de sus ojos, brillaban de un color ámbar, igual a los de su madre, el hombre se sorprendió al ver que el fuego no tocaba la casa, paso a los lados y acabo con las plantas cercanas, cuando el incendio se apagó la niña cerro los ojos, no importaba cuanto la llamara ella parecía profundamente ¿Dormida? Eso lo desespero profundamente, de tal madre tal hija, hacían cosas increíbles sin siquiera darse cuenta, él pudo respirar con facilidad cuando la niña bajo y le dio una gran mordida a su tostada, se veía totalmente bien.

-Iré a jugar con Hotaru. – Dijo antes de plantarle un beso en la mejilla, el hombre suspiro aliviado ¿Si algo le pasaba a Mikan que cuentas le daría a Yuka? Si es que algún día la volvía a ver.


Esa fue la primera vez que Mikan anulo el Alice de alguien, aunque ella ni siquiera lo noto, el roto chico que era Natsume en esos momentos se sintió mejor al saber que su descontrolado fuego no había acabado con la vida de nadie en el siguiente pueblo pues ya era suficiente con las pocas casas que sabía se quedaron atrapadas en el incendio con sus habitantes.