Germania suspira y se pone en cuclillas de nuevo y vuelve a enseñarlo todo, vuelve a hincarse, haciendo que Roma incline un poquito la cabeza y luego sonría con falsa inocencia. El germano le mira de reojo y se sonroja.
—Retiraos —ordena Roma a los esclavos al notar la incomodidad de Prusia y estos lo hacen, claro, aunque no creo que acaben de irse del todo. Germania agradece un poco el gesto
—Vati... —le llama un poco más tranquilo al notar que no hay tanta gente, mirando al romano de reojo.
—Was? —las dos manos en los hombros.
—¿Qué pasa cuando haces un abrazo especial? —pregunta Prusia bastante serio. El rubio aprieta los ojos harto de este tema con estos niños. Roma sonríe notando el tema estrella relucir otra vez porque además le encaaaanta ver balbucear al germano al respecto.
—¿Qué pasa de qué?
—Pues... con uno. ¿Tiene que casarse y darse muchos besos?
—Eh?! N-Neinnnnn! —escandalizado—. Rom y yo no hicimos un abrazo especial anoche, no sé qué te hayan dijo —agrega... Dios mío con estos sajones.
—Eh? —Prusia parpadea—. Nein, nein... esta mañana... —susurra mirándose los pies y revolviéndose un poquito, sonrojado mientras el romano, aun un poquito al margen de la conversación, trata de no descojonarse de risa con muchos esfuerzos.
Germania le mira con terror... ¡Les había visto/oído, seguro! No estaba en su cama, ¿verdad? No estaba ahí en algún lado y no se había dado cuenta *pánico* Prusia le mira aun avergonzadito.
—A... Aja?! —hilillo de voz de Germania.
—¿Seguro que no hay que dar muchos besos? porque es que tú te das muchos besos... —insiste, porque si hay que hacerlo no quiere contarlo.
—¡Yo no le doy besos a nadie! —protesta sonrojado. Roma tiene que taparse la boca con las manos, haciendo VERDADEROS esfuerzos
—Pero yo te he visto... —discute el albino.
—Preussen —advierte el germano.
Él hincha los mofletes.
—No TIENES que dar besos, pero ¿a qué viene esto?
—Aunque es mejor cuando los das —interviene Roma entre risitas, carraspeando. Prusia traga saliva volviendo a desviar la vista, sonrojadito.
—¿Y si haces un abrazo especial con dos personas diferentes? —pregunta un susurro.
Germania no puede evitar levantar una ceja y mira a Roma con esto de las dos personas a la vez... ¿Qué quería decir Prusia? ¿Qué... Había visto Prusia? Roma parpadea con eso también.
—Eres un idiota —murmura Germania sin dejar de mirar a Roma.
—Dos personas a la vez es lo que yo llamo un buen día —sentencia Roma riéndose y Prusia le mira sin entender del todo—. ¿Es que te gustan dos personas diferentes, pequeño conquistador? —pregunta a Prusia y este se sonroja de muerte otra vez y se acerca más a su padre, para que le esconda.
—Aminomegustanyonoquería! —chilla.
—Tú cállate —murmura Germania para Roma y luego levanta las cejas hasta el techo con lo que ha dicho Prusia porque definitivamente la pedofilia era común en Roma y no es que fuera un gran secreto.
Roma vuelve a reírse cuando le hace callar sin saber las cosas que está pensando el germano. El rubio toma a Prusia de los hombros. Él frunce el ceño y se sonroja aún más
—Preussen... ¿Qué ha pasado? —pregunta seriamente, preocupado.
—¡Ellos son unos tontos y ya quiero volver a casa!
—Bien. Antes dime qué te hicieron.
Prusia se sonroja de nuevo y no le mira, sin querer contestar.
—¿Quiénes fueron, Prusiae? —pregunta Roma en un tono más serio notando ahora la preocupación de Germania.
—Hispanien y Frans —susurra de manera que solo puede oírlo Germania, escondiéndose de él. Roma mira al germano, porque no ha podido oírlo.
Germania abraza a Prusia y fulmina a Roma con tal cara de enfado...
—¡Yo no le he hecho nada al niño! —se defiende el romano ante esa mirada acusatoria.
Germania hace los ojos en blanco—. Ni siquiera he tenido tiempo, he estado todo el tiempo contigo —sigue.
—¿Qué te hicieron? —pregunta en susurro
—Un... abrazo especial —susurra escondiéndose más en el abrazo, muy nervioso.
Germania levanta las cejas fulminando otra vez a Roma.
—Was?!
—Nnnn —Prusia se esconde más y Roma le mira sin saber qué ocurre porque no está oyéndole.
—¿Esto paso en la noche?
Prusia niega con la cabeza con los ojos apretados. Germania se está imaginando toda una escena fantástica con Prusia siendo VIOLADO por los dementes niños de Roma, quiero decir. Roma les mira esperando que le aclare lo que pasa.
—Esto puede costarte una guerra —susurra Germania a Roma levantándose y levantando a Prusia del suelo, que se le abraza con fuerza.
—¿El qué? Ni siquiera sé qué es lo que ha pasado —responde el romano sosteniéndole la mirada a Germania, sin sonreír.
—¿Qué tienen tus malditos hijos en la cabeza? —se le acerca a Roma tratando de tranquilizarse, sabiendo perfectamente bien que está en una posición que no es en lo absoluto favorable para hacer ningún tipo de amenaza—. Esto ha ido MUY lejos, Rom... Voy a ir yo mismo a violarles a ellos a ver si te parece tan bien.
—Quid? —frunce el ceño ante eso en un tono de "te estoy dando una oportunidad para que pienses lo que acabas de decir antes de que echarte de mi casa sea lo más amable que pueda hacer." Germania toma aire de verdad haciendo esfuerzos por calmarse.
—Tus niños han forzado al mío a... —toma aire y abraza a Prusia con más fuerza —. Sexo.
—Quid? —vuelve a preguntar ahora con una sonrisa de incredulidad—. Mis niños no saben ni tocarse, Germaniae.
Germania frunce el ceño sin creerle.
—¿De qué manera es que te han forzado mis hijos, Prusiae? —pregunta Roma al albino y este se esconde más en su cuello.
—¿Abrazo especial te suena a algo? —pregunta Germania.
—No te estoy preguntando a ti —responde Roma un poco agresivo—. La idea que tú tienes de un abrazo especial no es la que tienen ellos.
Prusia no quiere contestar, temblando un poco.
—¿Y por qué tiembla como una hoja? —pregunta frunciendo más el ceño con la respuesta agresiva—. Preussen, te... ¿tocaron? ¿Te hicieron algo que no querías?
—Yo... —susurra Prusia—. Estaba en la cama, acostado con Hispanien... y estaba desnudo... y me abrazaba... —solloza.
—¿Y...? —pregunta Germania mirándole de reojo.
—Y me he ido corriendo —responde apretando los ojos, Roma inclina la cabeza y sonríe de lado. Germania levanta las cejas y mira a Roma a los ojos.
—¿Y nada más? —pregunta Roma suavemente—. ¿Solo te abrazaba?
Prusia asiente aun escondido. Roma sonríe y mira a Germania.
—Hispaniae duerme a veces con Franciae... siempre acaban abrazados por la mañana, le gusta —explica.
—Es decir, que no te tocó nada... ni hizo... ¿nada? —pregunta Germania que quiere estar seguro.
—¡Me abrazó, vati! ¡Estaba abrazándome en la cama... acostados juntos! ¡Desnudos! ¡Eso es lo que siempre dicen! —responde Prusia nervioso—. Yo me escapé antes de que se despertara.
El germano vuelve a respirar aliviado. Roma se ríe un poco porque eso ha sido un poco tenso.
—Preussen eso no es un abrazo especial —susurra Germania dando un pasito hacia Roma, echando la cabeza al frente.
—¡Pero eso es lo que ellos dicen que es! —se defiende.
—Eso es porque ellos tampoco saben lo que es —Roma le sonríe a Prusia tiernamente y le hace un cariño en el pelo—. Pero estás bien, no pasa nada. Hispaniae no sabe ni lo que ha hecho, ha venido a buscarme antes todo contento porque te había visto en el pasillo y ni sabe que has dormido en su cama. Te quiere mucho y no va a hacerte nada malo.
—¿No quiere darme besos ni cosas así? —pregunta sacando un poquito la cara del cuello de su padre para mirar al romano.
—Por Odín —murmura Germania que apenas está empezando a recuperar el ritmo cardiaco y a borrarse las imágenes mentales de su niño violado.
—No lo creo. A mí me parece que te ve como su hermano y por eso te ha abrazado —explica sin pensar que seguramente Prusia no suele abrazar a sus hermanos.
—¿Entonces como se hace un abrazo especial? —le pregunta Prusia a Germania.
—Ehh... se hace... diferente —murmura Germania sonrojándose un poco—. Pero basta mucho más que un abrazo.
—¿Diferente cómo? —insiste.
—Hay otras cosas que hacer que cuando estés un poco mayor te explicaré.
—También le toqué el pene a Frans —recuerda y Roma es quien levanta las cejas ahora.
—¿¡Le qué!? —Germania levanta las cejas también y lo separa un poquito para mirarle.
—No sabía que tenía uno, parece una chica —explica y Roma vuelve a descojonarse un poco.
—Mira los hijos de quién son los pervertidos ahora —susurra ahogando una risita. Germania se sonroja un poco y niega con la cabeza.
—Por Odin, ¿y cómo no sabías que tenía uno fuiste a tocárselo? —le riñe.
—¡Pues es que lo vi y no sabía si era de verdad! —se defiende.
—¿Pero qué le enseñas a tus hijos, Germania? —riñe Roma en sajón imitando el tono del rubio, pero medio riéndose.
—¿Y qué querías? Que fuera fal... oye! —Germania protesta mirando a Roma—. Esto... yo no le dije "ve y toca el pene de la chica".
—¿Y qué hizo él? —le pregunta Roma a Prusia. Germania le mira preocupado ahora por la reacción del francesito.
—También me abrazó —se sonroja y Roma se descojona otra vez.
—¡Y estos son los dos abrazos especiales del día! —señala el germano otra vez aliviado, sonriendo un poco—. Preussen... vas a darme un infarto un día
—Esto tengo que contárselo a ellos, les va a encantar —decide el romano y Prusia se sonroja, nervioso otra vez.
—NEIN! bittebittebittebitte —pide Prusia a Roma.
—Quizás podríamos mantener esta historia como... un buen secreto —propone Germania.
—Oh... —Roma sonríe y se humedece los labios entrecerrando los ojos y acercándose a Germania—. ¿Y qué me vas a dar en pago a mi silencio? —pregunta en un susurro en un tono... tomando un mechoncito de su cabello.
Germania se sonroja más o menos como YA, carraspeando un poco.
—Algo de eso en lo que estás pensando —mano en la espalda—. A juzgar por el color de tu cara —mano bajaaaaaando—. Me parece que me gustaría —mano bajo la túnica.
Germania pega un salto... UN SALTO. Y casi se le cae este niño ahora. Prusia en brazos de Germania todavía se revuelve para ver qué ha pasado.
Germania, que eres un peligro! sujeta bien a los niños!
