Ya sé que van a querer asesinarme por hacer esto, pero el epilogo estaba demasiado largo, tuve que dividirlo en dos entradas. Los amo. Gracias por todo.
La canción la conocerán los fans de JB, yo no soy fan ni me gusta pero la versión que hizo Caroline Penell para The Voice es preciosa y es la que les comparto aquí. Gracias otra vez.
Epilogo parte 1
"Mientras aún me ames,
podríamos estar hambrientos,
Podríamos estar sin hogar,
podríamos estar en la quiebra.
Mientras aun me ames,
seré tu platino, seré tu plata, seré tu oro,
Mientras aún me ames"
24 de diciembre 0.00
La guardia de chicas terminó a la media noche, nada de actividad, la noche había sido demasiado callada, demasiado tranquila. Sin embargo, Isabelle tenía un sin fin de pensamientos que la invadían.
- Izzy todo va a estar bien te lo juro, dale tiempo. Desde que recuperó sus memorias él está intentando acomodarse a la nueva vida de cazador de sombras, esto no tiene nada que ver contigo.
- Clary, algo pasó cuando fue a Idris a reclamar su anillo familiar, lo sé. Simon siempre habla conmigo de todo lo que le sucede, pero está demasiado pensativo, nervioso, hasta me evade para no hablar conmigo. ¡Es frustrante!
- ¿Estas segura que es esto lo que tiene tan sobresaltada?
- Lo reconozco, su inminente partida para la Academia es un reloj enorme que hace tic tac en mi cerebro todos los días. Me está enloqueciendo.
- Entiendo que como te sientes respecto a su partida porque yo tambien de alguna manera me siento así, respecto a estar distante no creo que sea tan grave
- Lo es, solamente me presta atención cuando tenemos sexo, el sexo es bueno no me malinterpretes, pero Simon no es esa clase de chico. Odio sentir que se está alejando de mí
- Dale tiempo ¿ok? tal vez no es que se este alejando de tí, tal vez no es lo que te imaginas.
- Supongo que es lo único que puedo hacer.
Simon despertó sobresaltado por el sonido de la voz de Isabelle, parecía que estaba teniendo una pesadilla, una de tantas que la atormentaban, aunque no era normal que tuviera pesadillas cuando dormía con él, era la razón por la que muchas de las noches su novia se escabullía despues de la cacería para dormir a su lado, esa noche ella llegó se deshizo de su ropa de cazar y se metió en la cama con él, estaba particularmente silenciosa y se durmió casi instantáneamente. Simon alargó una mano para tocarle el rostro, estaba sudando aunque la noche era muy fría y estaba nevando afuera.
- Iz… es solo un mal sueño. – Susurró. – Despierta mi luna. – Isabelle no despertó, sino que empezó a llamar a su hermano menor una y otra vez como si estuviera persiguiéndolo sin poder alcanzarlo. Simon se animó a moverla un poco para despertarla. Izzy despertó levantándose de la cama inmediatamente como si quisiera defenderse de alguien que la atacaba en sus sueños. Simon había aprendido que esa era la vida de un cazador de sombras, lidiar con los monstruos despiertos, lidiar con los miedos dormidos. – era solo un mal sueño. – Ella por fin pareció comprender el lugar y con quien estaba y su expresión se suavizó.
- Lo siento Simon, te desperté. – Dijo llevándose una mano a la cabeza y sacudiéndose un poco el cabello.
- Shhh está bien, estabas teniendo un mal sueño, te escuché decir el nombre de Max.
- Hoy es nochebuena, la nochebuena no es lo suficientemente buena sin él. El otro día fui a comprar los regalos, fui a una tienda de comics a comprar el suyo, cuando me di cuenta lo tonta que había sido casi lloro allí delante de todos. – Simon le ofreció un abrazo, ella inmediatamente regresó a la cama y se lo tomó con emoción. – Lo siento, no logro acostumbrarme.
- ¿por qué estas disculpándote?
- No quiero molestarte. – Izzy se fijó en el reloj de mesa, eran las 4 AM. – Sé que no te gusta despertar tan temprano.
- No hay problema. – Simon le acarició el rostro con ternura, ella podía ver levemente el brillo del anillo Fairchild en su dedo, una gran F y dos pares de alas a cada lado, era un anillo precioso. – Estoy aquí para ti mi Luna. – Isabelle se quedó observándolo por unos instantes, había algo acerca del anillo que no le agradaba del todo, él tenía colgado el anillo Lightwood de una cadena y lo usaba como si fuera un dije, ella hacía lo mismo con la estrella de David que había pertenecido a la familia Lewis por generaciones, el interrogante era si él iba a usar el anillo Fairchild o si en algún momento iba a pasar a sus manos. Finalmente concluyó que el anillo era lo menos importante, lo importante era entender qué diablos estaba pasando entre los dos.
- ¿Simon? ¿Está todo bien entre nosotros? Me has estado evadiendo desde que regresaste de Idris.
- ¿Qué? claro que estamos bien
- Hay algo que no me estás diciendo, te conozco demasiado.
- Sé que he estado un poco distraído estos días pero todo está bien. – él la tomó por la barbilla y la besó, era uno de esos besos que decían "quiero mucho más", él sabía que ella le encantaban las mañanas, pero ese día era diferente y ella lo sabía, sabía que él estaba intentando distraerla para no hablar.
- No trates de seducirme para distraerme. Algo paso en Idris…. ¿Qué te dijo papá?
- Nada paso, todo está bien. - Luego empezó a besarla suavemente, el beso se intensifico, Isabelle mordió el anzuelo como siempre lo hacia, y en un movimiento agil lo puso por debajo de ella.
- Eres demasiado bueno besando SImon. - con un movimiento de piernas él invirtió la posición y empezó a besarle el cuello mientras sus manos hacían lo propio, Isabelle estaba llegando al punto donde ella sabía que no había retorno para ninguno de los dos pero ya había vivido esa situación antes y no quería repetirla, así que simplemente lo detuvo. - Simon espera, hay algo que no me estás diciendo.
- Estoy intentando disfrutar de la mujer más hermosa del mundo antes de irme a Idris. - Ella lo miró a los ojos casi rindiendose por las palabras, pero en el fondo sabía que algo estaba fuera de su lugar.
- No se vale alagarme tampoco, habla conmigo por favor.
- No te estoy alagando, estoy diciendote la verdad. - Respondió y evidentemente ahora estaba molesto. - ¿Por que tienes que presionar tanto Iz?
- ¡Oh no! no vamos a discutir hoy, es noche buena y tendremos un día muy largo, solamente no me trates como una tonta intentando ocultarme que algo sucede todo el tiempo. - Isabelle se levantó de la cama y empezó a vestirse a toda velocidad, hacía tiempo no tenía que huir de la cama de alguien de esa manera, en menos de 10 minutos ya estaba saliendo de Upper East Side, Simon no hizo nada para detenerla.
Cuando Izzy regresó al Instituto, la cocina ya se había inundado con un delicioso olor a café recién hecho. - Es temprano. Demasiado temprano hasta para ti. - Le dijo su madre cuando la vio entrar.
- Simon está evadiéndome y es difícil lograrlo si duermo con él, demasiada incomodidad.
- ¿Qué sucede con él?
- Me gustaría saberlo pero no es algo que quiera compartir conmigo…. necesito saber si papá va a venir, estoy segura que cuando Simon estuvo en Idris papá le dijo algo que lo está haciendo evadirme todo el tiempo
- No sé si viene, Magnus lo invitó pero no sé si decida dejar sus compromisos como Inquisidor para llegar a una fiesta de navidad.
- Es realmente diferente sin Max.
- Lo sé Iz…. Hay algo que he querido preguntarte por semanas.
- Dispara. - La chica estaba llevándose un bocado de pan a la boca mientras se acomodaba en la mesa de la cocina. Su madre instintivamente le sirvió café y se sentó a su lado.
- ¿Qué le dijiste esa mañana que fue a hablar contigo a Upper East Side? - Isabelle sonrió.
- Nada.
- Ahora tú estás evadiéndome. Iz sé que le dijiste algo, tuvo que ser demasiado persuasivo, él sencillamente regresó al Instituto firmó los papeles del divorcio y dijo que me liberaba de nuestro trato.
- No puedo hablar contigo el tema, sería desleal con papá.
- Ahora son amigos. - Isabelle sonrió como si fuera una pequeña traviesa.
- Papá y yo somos demasiado parecidos, creo que empiezo a entender algunas cosas.
- La última vez que fui a Idris creí que iba a ser horrible la incomodidad, ya sabes es era la primera vez que nos veíamos despues de estar divorciados, pero él sencillamente fue amable, me invitó a la casa solariega Lightwood a cenar y fue agradable, fue diferente.
- ¿Agradable? Eso es bueno.
- Sí….. - Isabelle miró a su madre como si estuviera intentando descifrarla. - ¿Que le dijiste?
- No te lo diré, pregúntale a él. Voy a intentar dormir un rato más. - Maryse hizo un gesto de frustración y se rindió.
- Necesito que hables con Mary.
- ¿Por qué?
- Dijo que quiere irse a la academia
- ¿QUE? ¿POR QUÉ?
- Es la razón por la cual necesito que hables con ella, no quisiera que se fuera, no aún.
- Hablaré con ella antes de ir a encender las velas.
- No lo demores demasiado, les di permiso para ver a su familia.
- ¿A los tres? - Maryse asintió. – ¡Eres la mejor! Es bueno tenerte en casa. - Las dos se fundieron un abrazo, cuando Dylan se introdujo en la cocina, estaba vestido todo de negro y parecía que no hubiera dormido en toda la noche.
- ¿Interrumpo algo?
- No, sigue. - Respondió Maryse. - Déjame servirte cafe. - Isabelle aprovechó que su mamá se alejó para acercarse a Dylan e interrogarlo.
- Veo que arreglaste tus diferencias con Lily. No permitas que beba tu sangre, ahora eres un cazador de sombras
- Eres una hipócrita Isabelle, Simon me contó.
- Lo sé. - Respondió susurrando. - ¿Que piensa ella de que te vas para la Academia en un par de semanas?
- Dice que van a arruinarme, estoy seguro que va a romper conmigo antes de irme.
- No estés tan seguro, creo que le importas
- No tanto. Ahora soy un cazador de sombras. - Dylan aceptó el café que le ofreció Maryse, Isabelle vio por primera vez que él parecía triste.
- Mamá me dijo que vas a ver a tu familia esta noche. - eso lo hizo sonreír por fin. - Voy a ir a descansar, feliz navidad Dylan.
- Feliz navidad Iz. Te deje un regalo en el árbol
- Gracias. Hay uno para ti también.
- Lo sé, he estado intentado descifrar que es.
Clary se quedó en cama hasta mitad de la mañana, pero lo primero que hizo despues de desayunar fue llamar a Simon.
- Simon .. ¿Esta todo bien? estuve hablando con Iz
- No es correcto que hablen de mí así.
- No te pongas gruñón, sabes que somos amigas, no llame para molestarte, solo para saber si quieres hablar con alguien al respecto.
- Estoy nervioso, mamá nunca me ha visto con las runas… y es Janucá, esta mañana Iz se fue molesta no sé si va a ir a encender las velas conmigo.
- Tu madre va a aceptarte Simon, no tienes que estar nervioso al respecto e Isabelle va a aparecer, ella no se lo perdería.
- ¿Crees que debería intentar esconder las runas?
- Simon…
- No quiero terminar discutiendo con mamá hoy, es probable que esta sea la última vez podamos celebrar Janucá juntos.
- No entiendo porque no hablas con Isabelle de esto, ella entendería.
- Porque ella está triste porque es Navidad y Max no está, no quiero poner más peso sobre sus hombros, además sé que está triste porque la fecha de irme a Idris se acerca.
- No puedes culparla por eso van a ser 3 largos años.
- Clary… Iz tiene razón, hay algo más, hay algo que no le estoy diciendo. ¿Puedo ir a tu casa? Necesito compartirlo con alguien.
- ¿Es malo?
- No, es importante, mucho.
- ¡Claro que puedes venir!
Mary estaba intentando con el arco en el salón de entrenamientos, los últimos días había estado alternando entre el arco, el látigo y la espada, por más negación que Isabelle hiciera, estaba segura que Mary no iba a usar el látigo como su arma favorita, no era lo suyo. El arco se le daba mejor y le permitía mantener una distancia considerable del peligro, no es que un nefilim pudiera alejarse realmente del peligro, pero por lo menos le daba esa sensación.
- Mi mamá me dijo que quieres ir a la Academia también.
- hola Iz. ¿Estás aquí para persuadirme de que no lo haga?
- Básicamente, aunque también quiero saber ¿por qué algo tan repentino? - Mary no la miró. - Eres demasiado joven, podrías quedarte en NY unos años, estar con tu familia y cuando seas mayor podrías ir a la Academia.
- No quiero quedarme en NY, esa es la razón.
- ¿Por qué? - preguntó sorprendida. - ¿No te sientes cómoda con nosotros? - Mary estuvo a punto de responder cuando Steven entró, Isabelle la vio hacer una expresión de ¿dolor?
- Hola Isabelle, ¿Cómo has estado? - Preguntó el chico con una sonrisa brillante.
- Bien, gracias.
- Hola Mary.
- Hola Steve. - Respondió ella y luego erró su tiro garrafalmente. - ¡maldición!
- hey. Relájate. Estas demasiado tensionada. - Dijo el chico, Isabelle pensó que la razón de toda esa tensión era precisamente él.
- Mamá me contó que vas a ir a ver a Mike hoy, ¿Estas feliz?
- es la primera vez desde Mandy… sé que será una Navidad difícil, espero que no sea desagradable.
- Dale mis saludos a Mike.
- Lo haré… Mary, ¿Le dijiste a Isabelle acerca de mi propuesta?
- ¿Cuál propuesta? – Preguntó Isabelle con curiosidad
- No, no le dije.
- Le dije que me gustaría que pensara si aceptaría ser mi parabatai. - Steven sonrió. - Lo sé, lo sé. Se que es temprano y que Mary está pensando en irse a estudiar a Idris, pero creo que ella me entiende, creo que no hay una persona en la que podría confiar más.
- Dije que lo iba a pensar Steve. – Respondió Mary agotada.
- ¿Parabatai? Están muy jóvenes, se conocen hace poco. ¡Esa es una palabra muy grande!
- Es solo una idea. - Respondió Steven. - No significa que vamos a decidirlo ya. Tengo que irme, las veré en unos días. - El chico se le acercó a Mary para abrazarla. - Feliz navidad Mary. Te deje un regalo, no olvides llevarlo a casa
- NO lo haré. Feliz navidad a Steve, dale mis saludos a Mike.
- Lo hare. - El chico entonces se le acercó a Isabelle y le sonrió. - Feliz navidad Iz, te deje un regalo también.
- Gracias. Feliz navidad. - Steven salió de la habitación con una sonrisa e Isabelle lo comprendió. Hubo un silencio ensordecedor en el lugar, Mary continuaba errando una y otra vez en la diana, una y otra vez hasta que Isabelle la detuvo.
- Mary detente. - Izzy le quitó el arco suavemente. - No puedes tomar una decisión de irte a Idris 3 años por un chico, además la idea de ser parabatai es totalmente ridícula.
- No quiero quedarme en NY
- Mary… vas a aprender a manejarlo, lo sé. Solo dale tiempo.
- Tú le gustas Isabelle, estas tan ciega por Simon que no te das cuenta
- No es cierto.
- Lo es, y no quiero estar aquí mientras el intenta conquistarte todo el tiempo, ahora que Simon se va lo va a intentar, él me lo dijo…. después me dijo que pensara si quería ser su parabatai. - Isabelle se quedó callada estupefacta. - No me quiero quedar en NY. Ahora voy a ir a reunirme con mi familia
- ¡Mary espera! Steven es solo un niño para mí, yo nunca me interesaría por él, tú lo sabes. Sabes que estoy perdida por Simon, sabes todo eso.
- Eso no importa Iz. Él nunca se va a fijar en mí
- Mary… es una mala decisión te lo juro. Si tomas una decisión tan importante por un chico luego vas a arrepentirte. Tu familia está aquí, si te quedas prometo que voy a aclarar las cosas con Steven. ¿Puedes pensarlo por lo menos?
- Demasiadas cosas que pensar.
- Solo piénsalo. Por favor.
- OK ok voy a pensarlo.
- ¡Y no aceptes ser su parabatai! - Mary blanqueó los ojos. -
- No lo estoy pensando. - Las dos escucharon los tacones de Maryse chocar contra el piso de la sala de entrenamiento.
- Dejaste tu teléfono en la cocina y Simon ha estado llamando. Ahora está en el teléfono del Instituto preguntando por ti. - Isabelle no dijo nada más, solamente salió con su acostumbrado paso elegante para atender la llamada
- Mi Sol…
- ¿Vas a ir conmigo a encender las velas verdad?
- Claro que sí, prometí que te acompañaría.
- Creí que seguías molesta cuando no respondiste tu móvil.
- No estoy molesta, estoy preocupada porque sé que hay algo que no me estás diciendo.
- Tienes razón.
- Lo sabía. ¡Simon!
- Te lo diré despues de encender las velas, te lo diré y te daré tu regalo de navidad ¿es un trato?
- Es un trato.
Simon sabía que si había una fecha especial para los judíos, para su familia y para él era esa, cuando todo el mundo estaba expectante por celebrar navidad, él celebraría Janucá, Becca los había invitado a los dos a encender las velas, no estaba muy seguro si su madre estaría feliz de verlo, no cuando tenía la piel cubierta de runas, no cuando era tan diferente ahora.
Había un montón de cosas en su mente en ese momento, claro que había visto a su madre muchas veces después de regresar de Edom, pero esta era la primera vez que la veía con todas las memorias de lo que había sucedido. Isabelle lo vio de pie ante la puerta de su casa sabiendo que él estaría recordando todo. Ella le había ayudado a elegir la ropa que estaba usando, un suéter azul oscuro, una chaqueta de cuero sintético color negra y pantalones de tela del mismo color, estaba usando convers y se veía impecable. Los pequeños copos de nieve que le adornaban el cabello lo hacían ver adorable, demasiado guapo, su estómago se llenó de mariposas en segundos. Simon la sintió venir y se volvió con una sonrisa, claro que Isabelle no iba a desentonar, estaba usando un vestido azul claro hasta la rodilla, lo cual él sabía que era largo para ella pero estaba intentando ser decente, la manga era larga y el cuello era en V, el escote era solo un poco provocador, nada indecente, ella se acercó y lo besó en los labios, sabía a frutilla. Simon pasó una de sus manos para tomarla por la espalda y notó que el vestido no tenía cierre, sino que era del tipo que usaba un cordón lo suficientemente largo para amarrarlo desde la cintura hasta arriba, él sabía que ella no hubiera podido meterse en ese vestido sin ayuda de alguien, y sabía que probablemente lo había elegido porque a él le cantaría encargarse de ese cordón, Isabelle Lightwood lo conocía perfectamente bien, conocía como provocarlo.
- Sé lo que estás pensando pervertido. - Ella lo besó otra vez haciéndolo olvidar por unos minutos su nerviosismo, aunque no duró demasiado. - Estas nervioso.
- Becca le dijo de los "tatuajes"… ella aparentemente estuvo de acuerdo en que vinieramos.
- Todo va a salir bien. Les traje un pie de mamá, es de manzana. - él notó por primera vez que ella lo llevaba. - Simon sonrió aunque los nervios no lo abandonaron, la conversación que iban a tener después era lo que más asustado lo tenía
Elaine Lewis los miró de arriba abajo con ojos de sospecha cuando abrió la puerta, no les ofreció ni una sonrisa.
- Creí que no iban a llegar a tiempo
- hola mamá. No me lo perdería por nada.
- Buena tarde señora Lewis. - Saludó Isabelle con amabilidad, Rebecca se adelantó y los saludó a los dos con un inmenso abrazo.
- BIENVENIDOS.
- Mi mamá les envío un pie de manzana. Yo les compré un par de regalos. - Añadió Isabelle después de que todos hubieran seguido.
- No solemos intercambiar regalos en Janucá. - Respondió Elaine.
- Mamá no seas grosera. - Respondió Rebecca recibiendo el pie de manzana. Simon tomó los regalos y los puso sobre la mesa. - Simon tengo que decirte que te ves muy bien, Isabelle te está aconsejando maravillosamente. - Simon sonrió ante el cumplido.
- Especialmente por los tatuajes. - añadió su madre.
- Mama no empieces, prometiste que no te entrometerías. – dijo Rebecca.
- Es mi hijo. – Isabelle vio como Simon palideció ante ese último comentario de su madre. – No puedo creer que te dejes manipular de una chica Simon, creí que había criado a un mejor hombre.
- Puedo irme si desean, vine porque tenía entendido que estaba bien por ustedes, pero me iré para que puedan celebrar Janucá juntos si es lo mejor. – Dijo Isabelle intentando evitar una discusión con la familia de Simon, en otra ocasión ella hubiera hecho una tormenta pero sabía que al final del día eso no le haría bien a él así que se contuvo.
- Es una excelente idea. – Contestó Elaine.
- Le prometí a becky que encenderíamos las velas juntos. – Dijo Simon con tristeza. – Pero no voy a dejar que Izzy se vaya sola, estoy con ella ahora.
- Simon no es necesario.
- Mamá por favor. Dijiste que estaba bien si ellos venían. - Medió Rebecca, más cuando vio que Isabelle estaba empezando a ponerse de pie. - Prometiste que encenderíamos las velas todos juntos. - Tras unos segundos Elaine Lewis habló nuevamente esta vez más calmada.
- Es duro… pero siempre vas a ser mi hijo, solo que no me acostumbro Simon, no era esta la manera en que imaginaba que sería tu vida.
- Lo siento mamá.
- Isabelle no tiene que irse, lamento mi falta de respeto, le debo la vida de mi hijo y yo sencillamente he sido descortés.
- No hay problema. - respondió Isabelle calmada, en eso había cambiado, en algún momento había comprendido que no necesitaba ser una tormenta para lograr sus objetivos, a veces tenía que estar calmada. - Así que… ¿Cómo es la dinámica?
Los cuatro se sentaron alrededor de la mesa con la cena servida, era algo bastante sencillo ya que la celebración no era acerca de la comida, sin embargo se respiraba un ambiente de solemnidad.
- Es acerca de un milagro. - Inició Becky mientras cenaban, la chica empezó a relatarle a Isabelle la historia de los Macabeos y como el candelabro del templo ardió durante 8 días con el aceite que alcanzaba solo para un día.
- Janucá nos recuerda que los milagros pueden suceder, que son reales. - Comentó Elaine.
- Papá solía encender las velas siempre y él decía "Simon… los milagros siempre están a la vuelta de la esquina, solamente debes estar atento cuando suceden" - La sonrisa que tenía el chico era una llena de nostalgia, Isabelle sabía cuánto él extrañaba a su padre.
- ¿Crees en los milagros Isabelle? - Preguntó Elaine, la chica les dio una mirada nerviosa, claro que todos los días veía cosas sobrenaturales, cosas que para cualquier persona resultarían fuera de este mundo, y luego se volvió para mirar a Simon que estaba a su lado y respondió.
- Claro que sí, estoy sentada al lado de uno. - Simon sonrió brillantemente y le dio un pequeño apretón de manos.
- Ustedes dos son insoportables. - Dijo Rebecca y todos sonrieron.
Cuando la cena terminó, Elaine Lewis buscó el candelabro de siete brazos y lo ubicó cerca de ventana, Simon, Isabelle y Rebecca se acercaron para presenciar el acto. Era una tradición que el jefe de la familia fuera quien hiciera los honores, por mucho tiempo el papá de Simon lo había hecho, después quien había tomado el lugar había sido Elaine, pero esa noche la mujer tenía otra idea.
- Simon, tú ya tienes 18 años y eres el hombre de la familia. Haz los honores.
- ¿Yo? – Preguntó sorprendido.
- Sí hermanito. ¡Vamos! - Lo animó Rebecca y Simon tomó el shamash con timidez y lo encendió, Isabelle en algún momento se sintió privilegiada de poder compartir ese momento con Simon, ella sabía que era algo especial para él y para su familia. Simon en ese momento empezó a recitar la oración.
- Baruj Ata Adonai Eloheinu Melej haOlam Asher Kidshanu beMitzvotav veTzivanu Lehadlik Ner Janucá. - él sabía que Iz no iba a entender absolutamente nada así que luego hizo la oración para ella. - Bendito eres Tú Adonai, Dios nuestro, Rey del universo, que nos santificó con sus preceptos y nos ordenó el encendido de la vela de Janucá. Elaine y Rebecca repitieron la oración en hebreo mientras él encendía las velas. - ¿lo quieres intentar? - le preguntó a Isabelle pero hubo un sonido de protesta desde el fondo de la garganta de Elaine Lewis.
- Tal vez no es tan buena idea amor. - Respondió Iz.
- Perdón. - Dijo él sonriendo.
- No presiones tanto Simon. - Le dijo su madre y él continuó con su labor hasta que los 7 brazos del candelero iluminaron la sala, a través de la ventana se podía ver la nieve caer sobre Brooklyn, fue un momento realmente hermoso.
Media hora después el pie de manzana ya había sido consumido y algunas anécdotas de la infancia de los Lewis se habían compartido alrededor de la mesa. Elaine Lewis todavía no se sentía cómoda con las decisiones de Simon y no muy segura de la presencia de Isabelle pero acordó no entrometerse más.
- Me iré a Europa en unos días. - Anunció, era algo que ya había compartido con Rebecca pero no con su madre. - Voy a quedarme 3 años allá.
- ¿Qué? ¿Qué vas a hacer en Europa durante 3 años? ¿Isabelle va?
- No yo permaneceré en NY con mi madre.
- Es una Academia, es algo militar. - Respondió Simon.
- ¿Simon Lewis Militar? ¿Como vas a pagar una Academia militar en Europa? - Isabelle se mordió los labios, no le agradaba mentir.
- Luego se compensa con servicio. - Dijo Simon y la mujer no pareció convencida del todo.
- Haz algo que haría orgulloso a tu padre Simon, no puedo desearte más. - Luego le dio un abrazo, Simon se inclinó a la altura de su madre y ella le dio un beso en la frente. Cuando se separaron, su madre pidió disculpas y se retiró escapándose tras las escaleras que conectaban con el segundo piso.
- Eso salió bien. - Comentó Rebecca.
- No hubiera podido salir mejor. - Dijo Isabelle soltando el aire de sus pulmones.
- Gracias Becky. - Le dijo su hermano. - Gracias por hablar con ella.
- De nada. Voy a ir a ver como esta mamá.
Simon había arrastrado a Isabelle hasta el patio trasero donde estaba el cerezo, el lugar donde la había besado por segunda primera vez, el patio estaba totalmente oscuro y el cerezo estaba cubierto de nieve, así que él tuvo que encender su luz mágica para iluminar el lugar.
- ¿Que estamos haciendo aquí? - Preguntó Isabelle con curiosidad, su novio le había prestado la chaqueta para que no se congelara allí afuera.
- Te prometí que te diría que ha estado pasando conmigo los últimos días. - Ella lo notó más pálido y nervioso
- Oye… ¿Que sucede? Siento que me estoy perdiendo de algo.
- La verdad es que… no sé cómo decir esto.
- Simon… ¡no me asustes! ¿No vas a romper conmigo verdad?
- ¡No!
- Entonces empieza a escupirlo todo, empieza desde el principio. - Isabelle notó por primera vez que la luz mágica estaba temblando un poco, era Simon que no lograba calmar los nervios. - Déjame sostener esto a mí. - Isabelle prácticamente le arrebató la piedra que daba la luz mágica.
- El principio es…. nunca me preguntaste porque mi inmortalidad a cambio de Magnus cuando estábamos en Edom.
- Lo hiciste para salvarnos, lo sé.
- No. Lo hice porque tenía miedo.
- ¿De qué? - Isabelle parecía genuinamente preocupada
- Miedo de ver morir a mis amigos y de perder a mi familia y no poder recuperarla nunca, miedo de ver pasar el mundo delante de mis ojos y no poder ser parte de nada, miedo de quedarme estacionado siempre en los 17 años mientras todos vivían una vida normal.
- Eso no va a pasar, ahora todo es diferente.
- Sí pero había algo que me producía más miedo, algo que nunca te dije… Tenía miedo de perderte a ti.
- Tú sabías que no me importaba si eras un vampiro, yo te amaba así…. no entiendo porque eso es relevante ahora, no entiendo porque eso te pone nervioso.
- Sí te hubiera perdido Iz, porque yo nunca hubiera podido ofrecerte una vida ni un futuro, eventualmente te hubiera perdido con alguien más, algún cazador de sombras de familia tradicional. Tenía tanto miedo de eso que ofrecí mi inmortalidad a cambio de un futuro contigo.
- ¡Simon! Es lo más dulce que me has dicho, - Isabelle se acercó para besarlo pero él sencillamente la interrumpió.
- Ahora que recordé todo, ahora que sé la razón por la cual todo pasó tengo que hacer la pregunta Iz.
- Sigo confun…. ¡oh por Ángel! - Exclamó Isabelle cuando lo vio hincarse en una rodilla, estaba buscando algo en su bolsillo. - ¿Simon que estás haciendo? - Simon encontró por fin el pequeño objeto y lo sacó, era un anillo precioso, una versión más pequeña y más fina del que él ahora tenía en su mano. El anillo tenía una F muy parecida a la L que tenía el anillo de su familia, pero en vez de fuego a cada lado sobresalían dos alitas de hadas. Isabelle supo que era el anillo de la familia Fairchild y era el anillo que él ahora le estaba ofreciendo.
- Tengo mis memorias ahora y tengo la posibilidad de ofrecerte un futuro y una familia, sé que somos jóvenes y esto parece una locura pero… somos Cazadores de Sombras y podríamos morir mañana, así que no quiero esperar…. Iz… Isabelle Sophia Lightwood Trueblood, yo sería el hombre más feliz del mundo si me hicieras el honor de convertirte en mi esposa.
- ¿Qué? - Preguntó atónita, Simon no vio felicidad en su expresión entonces supo la respuesta. - Simon yo no creo en el matrimonio, mis padres se acaban de divorciar, es…. tengo 17. - Finalizó casi desesperada por intentar explicar.
- Estas diciendo no. - Susurró Simon, no era una pregunta era una conclusión, parecía confundido - Estoy de rodillas y tú estás diciendo no… ¡wow! esto no fue algo que imaginé. - Finalizó y ella vio cómo su rostro reflejó lo que sucedía en su interior. - Eres una rompecorazones Isabelle Lightwood.
- Simon no digas eso. - Isabelle intentó ponerse a su nivel pero era muy tarde, él ya se estaba poniendo de pie y guardando el anillo en su bolsillo. - Tú sabes que te amo.
- Me amas pero no deseas lo mismo. Entiendo. - Izzy vio una expresión que nunca había visto en sus ojos, era desesperanza, ella estaba segura que estaba a punto de empezar a llorar pero él estaba intentando salvar lo último que le quedaba de su orgullo al no hacerlo. -¿Podrías disculparme con Magnus? no tengo ánimos de celebrar, no iré a la fiesta esta noche, creo que voy a quedarme aquí.
- Es Nochebuena Simon
- ¡Soy judío! - Respondió y ya estaba saliendo del patio trasero para internarse nuevamente en la casa, e Isabelle se quedó en la mitad del patio, debajo del cerezo sola viendo como la nieve caía.
Ella no se dio cuenta cómo llegó al Instituto, en algún momento había salido de la casa Lewis, Rebecca le preguntó qué había sucedido pero ella no supo si le respondió o no, solo abordó un taxi y regresó al Instituto. Estaba llorando, pero no eran solo lágrimas, era la sensación de que había perdido todo el aire de sus pulmones, era más bien como un sollozo profundo, estaba buscando a la única persona que la había sostenido cuando había perdido a Simon, su mamá, pero cuando abrió la puerta de la oficina de la biblioteca se encontró con una sorpresa.
