Colgando del Abismo de la Locura
Sentí una fuerte palpitación en mi muñeca, una calidez que me estaba descolocando… Era ella, la pelirosa que estaba por apuñalar a Serena. Estaba a espaldas suya, con mi brazo derecho tomándola por el vientre, con una Poké Ball en la mano, y con el brazo izquierdo alrededor de su cuello, con la misma cuchilla que estaba por ser clavada en mi novia, entre mis dedos. Con la mano aplicaba un poco de fuerza, de manera que el objeto afilado se clavaba ligeramente en el costado izquierdo de su cuello. No sé en qué momento quedamos en esa posición, pero al menos parecía que ya había salido de la encerrona en la que me encontraba; ahora solo quedaba llevar a cabo el resto del plan. Con el dedo índice de mi mano izquierda, toqué el botón de la Poké Ball, y tras el haz de luz roja, Metagross apareció al lado mío; a través del aura, le expliqué rápidamente la situación y que debía hacer.
–¡Joseph, grandísimo idiota! –Ante mi grito, el pelinegro dejó de mirarme como estúpido y se preparó para escucharme. –Toma a todos nuestros compañeros y colócalos sobre Metagross, una vez termines, partirás junto con ellos en él, aunque no lo merezcas.
–¿En serio crees que permitiremos que salgan con vida de este lugar? No solo se han entrometido en varias de nuestras misiones para averiguar el paradero de Kyogre y Groudon, también nos atacaron y estuvieron cerca de robarse los obres… ¡No, ustedes morirán acá! –El pelirrojo pareció no tomar muy bien mis palabras, y no parecía intimidado porque hundiera un poco más la chuchilla en el cuello de la chica. –Courtney, lo siento, pero nuestra causa es más importante que una vida individual.
–Tranquilo, jefe Maxie, todo lo que usted hace es lo correcto… Siéntase libre de atacar cuando mejor le parezca. –La chica no parecía importarle su pronta muerte, e incluso podía captar en su aura que estaba disfrutando el momento… "En serio está loca, lo mejor será matarla de una vez", tras descubrir la verdad sobre la muerte de aquel hombre musculoso, ya no me importaba tomar más vidas, era demasiado tarde para preocuparme por eso.
–«No… Su aura, es-es muy similar a la mía… Hay que dejarla con vida, sé que nos será de utilidad más adelante.» En vez de clavarle la cuchilla, como pensaba hacer hace solo un momento, la golpeé con el mango de ésta fuertemente en su cráneo, y la lancé al suelo. "Tyranitar, cúbrenos con Roca Afilada. Keldeo usa Surf para deshacernos de la mayor cantidad de molestias". Una vez el cuerpo de la psicópata cayó al suelo, los ataques por parte del Team Geyser comenzaron; el Camerupt del pelirrojo escupió otra esfera de fuego, que fue detenida justo a tiempo por las montañas de roca creadas por mi Pokémon. –¡Joseph, también monta a la loca esa de pelo rosado, nos servirá como rehén! –El ya no muy líder del equipo seguía sin moverse; su cuerpo se sacudió al escuchar de nuevo mis palabras, probablemente conmocionado por mi idea. Como reacción ante mi idea de secuestrar a su compañera, la potencia y cantidad de ataques que eran lanzados hacia nosotros, aumentó.
El idiota pelinegro pareció dudar un momento, pero finalmente se movió hasta el lado mío, y con ayuda de su Gengar, empezó a subir a nuestros compañeros inconscientes a la espalda de mi Pokémon metálico. Mientras que Joseph usaba sus brazos para subirlos y colocarlos lo más delicadamente posible, Gengar usaba Psíquico. Pude ver como el muro de roca empezaba a caer, y fue entonces que decidí no esperar para enviar a Serena a la seguridad de mi tipo Acero.
–Preciosa, sé que posiblemente tengas mucho que preguntarme, tal vez no te sientas cómoda estando a mi lado, pero necesito que olvides eso y subas a la espalda de Metagross. Yo me haré cargo de cubrirlos hasta que se hayan escapado del todo. –El muro craqueó, dando señal de que no soportaría mucho más, pero para mi preocupación, Serena seguía al lado mío, observando al suelo. Me le acerqué y la sacudí un poco, y fue cuando ella me miró a los ojos, que me supe que no haría lo que dije. Ella estaba determinada, y eso lo demostró una vez más, tomando una Pokéball de la bolsa de su pantalón, liberando a su zorra ígnea.
–Ya te lo dije, no me importa lo que hagas, si realmente lo consideras necesario… ¡Yo confío en ti! Lo que quiero saber, y necesito que me lo digas una vez salgamos de esto, es si lo que hiciste tiene que ver con tu falta de control sobre el aura. –Mientas me habló, Serena no separó sus ojos de los míos, trasmitiéndome todo lo que realmente sentía.
–«Pero Serena, aun estás débil por lo que te hizo el Alakazam y…» –Ella negó con su cabeza, deteniéndome.
–Ya sufrí bastante… No quiero quedarme de brazos cruzados y ser una carga. –Sabía que no la convencería, así que terminé cediendo.
–«Está bien, pero quiero que subas sobre Metagross una vez estén todos sobre él; yo los sigo una vez estén lejos del rango de ataque.» –Ella parecía dispuesta a reclamar, pero entonces la protección de roca finalmente fue destruida por una violenta explosión.
"Acaso le hablé a través del aura", aun cuando regresaba a mi recién derrotado Tyranitar, que cayó tras un ataque del Ludicolo, y le indicaba a Keldeo que retrocediera, tuve tiempo de percatarme de ello. No parecía que Serena lo hubiera notado, pero en medio dicha situación, resultaba muy difícil. Fue hasta que dejé de hablar con ella, que la voz siniestra de mi mente regresó; eso me hizo pensar que tal vez la psicópata llamada Courtney tenía razón, y, por lo tanto, Serena sí bloquea de alguna manera la voz. Ello puede estar relacionado con aquella ocasión que la lastimé sin querer, cuando estábamos en el desierto…
No pude continuar la indagación, pues me vi en la necesidad de volver mentalmente al combate. El Delphox de Serena estaba manteniendo a raya los ataques de su mismo tipo, pero con los Pokémon de tipo Agua era otra historia. Por ello, estaba por liberar mi dragón, hasta que la voz me lo impidió; en su lugar, liberé a Togekiss, con la promesa de que su poder oculto sería liberado sin problema.
–¡Delphox, usa Psíquico en el Crobat! –El veloz murciélago esquivó el ataque y se lanzó con sus colmillos recubiertos en negrura contra el Pokémon de Serena, pero antes de que pudiera morderla, fue estrellado contra el suelo por un Aura Esfera de mi hada; aun cuando era poco efectivo, el ataque bastó para noquearlo.
–«Togekiss, debemos liberar nuestro poder, para así ser más y más fuertes.» –Con nuestra conexión aural activa, el hada no tardó en verse recubierta por el torbellino de aire; su forma volvió a ser la de aquella vez en la torre, el negro tiñó su cuerpo y su espalda fue cubierta por varias sierras de aire.
Con la fuerza extra, empezaron a caer Pokémon como piezas de dominó, pero aun así nos superaban por una relación de diez a uno, y era probable que todos los ahí presentes contaran con más Pokémon; incluso Phoebe y Sidney habían vuelto al combate con sus Pokémon restantes. Un Corte Aéreo bastó para acabar con el Ludicolo, y aunque fue más difícil de lo pensado, Keldeo finalmente acabó con el Camerupt del pelirrojo, que fue reemplazado por un Weezing. Además de Maxie, su compañero, Archie, luchaba ferozmente usando un poderoso Muk, que era capaz de aguantar el Psíquico del Pokémon de Serena sin problemas.
No había pasado mucho tiempo desde que cedí ante la voz, pero aun así estaba lejos de compararse a aquella vez en la cueva del puesto de avanzada. Mis Pokémon no eran más fuertes, excepto por Togekiss, y, aun así, su trasformación no se podía comparar a aquella que sucedió de improvisto en la batalla contra el Regirock. Ello probablemente se debía a que ya había usado mucha aura, incluida la que permanecía oculta en mi interior; a pesar de eso, no dejaba de tener la sensación de que a cada segundo que pasaba, mi cordura se desvanecía cada vez más. Prueba de ello fue mi comportamiento contra la loca de pelo rosa, que fue más violento de lo habitual.
–Ash, ya Joseph está por terminar de colocar a todos sobre Metagross… –Volteé la mirada hacia Serena, y luego hacia mi Pokémon metálico. Ella tenía razón, cerca, en el suelo, solo quedaban Brock y Sawyer, además de la loca que usaríamos de rehén, los demás se encontraban colocados sobre la superficie de Metagross, justo como le había indicado a Joseph.
–Bien, en ese caso solo debemos mantenerlos a raya por un momento más… Lo mejor será que empecemos a retroceder y nos concentremos en combatir colaborativamente, o sea, juntos en un combate doble. –Esta ocasión me aseguré de hablar por la boca, no quería que Serena se diera cuanta por el momento que podía usar más facultades del aura. La pelimiel miró un momento el campo de batalla, el cual era un desastre, y asintió determinada.
–Delphox, usa Premonición y luego retrocede mientras utilizas Conjuro. –La zorra ígnea cerró sus ojos y poco después los volvió a abrir, varias esferas de energía fueron lanzadas hacia el cielo en el proceso, y tras ello, regresó frente a su entrenadora, mientras que varios lazos de color magenta salían de su cuerpo y se extendían a lo largo del campo de batalla. Sonreí de soslayo, satisfecho con el trabajo de mi novia, a partir de ese instante, nuestros Pokémon no recibirían golpes críticos, y solo debía esperar a que la Premonición se ejecutara para aprovechar la brecha. "¡Bien pensado, preciosa!". "Keldeo, usa Surf una vez más y vuelve, ¡te quero al lado de Delphox!".
En el caso de Togekiss, no hubo necesidad de que dijera nada, él ya conocía a la perfección que pensaba hacer. Mientras que los Pokémon tóxicos de ambos líderes de la organización extremista intentaban envenenar a mi legendario, mi hada se hacía cargo de los demás Pokémon que se encontraban en la cima del Monte Pyre. El gordo de rasgos asiáticos y su compañera morena no tardaron en quedarse sin Pokémon, esta vez decidí no ser tan amable y no guardarme nada; nunca fueron rivales para la fusión de auras entre mi ave y yo. El magnificado poder del Corte Aéreo de Togekiss hacía que fuera comparable al Vendaval de un Noivern, fácilmente acababa con cualquier Pokémon de alto nivel con un par de impactos, y arrasaba con aquellos de mediano y bajo nivel. Mightyenas, Dustox, Swellow y otros Pokémon comunes de la región, todos cayeron víctimas del poder de mi hada emplumada; pero, aun así, no era suficiente. La comitiva era extensa, y parecía que Maxie y Archie decidieron traer a todos sus subordinas disponibles con ellos, así que no importaba que cayeran cinco, pues serían reemplazados por cinco más.
–¡Delphox, usa Llama Embrujada en el Weezing! –Cansada de ordenar Psíquico sin generar resultados, Serena se enfocó en buscar disminuir el ataque especial del tipo Veneno, con tal de que así sus Bombas Lodo perdieran efectividad.
–Muk, cubre a Weezing y ataca a esa zorra con Pulso Umbrío. –Ante la orden del hombre barbudo, la baba tóxica se preparó para atacar al Pokémon de Serena, pero le fue imposible cuando, usando Acua Jet, Keldeo lo impactó de lleno y le impidió atacar. "Rayo Hielo".
–¡Delphox, otra vez Llama Embrujada! –Ambos Pokémon venenosos eran excelentes aguantando ataques, eso debía admitirlo, en especial el Weezing. Mientras que el Pokémon de Maxie era atacado por el espiral de llamas mágicas, el de Archie era cubierto por una capa de hielo, que no bastó para congelarlo del todo. Escuché a Serena quejarse cuando el humo levantado por las llamas se apaciguó, revelando al aún consciente Pokémon tóxico.
–Deberían rendirse, está claro que no importa cuando luchen, no podrán ganar. –Al parecer el pirata estaba muy convencido de lo que decía, tanto que no se percató del brillo que empezaba a aparecer sobre él, era apenas visible, pero el aura me hacía más fácil el percibirlo.
–Yo no diría lo mismo… –Los dos hombres me miraron por un momento, hasta que el estruendo de la Premonición se dejó escuchar. Todo sucedió en cuestión de milésimas de segundo; tomé a Serena del brazo, y salté hacia el suelo, cubriéndola con mi cuerpo, tras ello, le grité a ambos Pokémon, el de ella y el mío, que usaran Protección. ¿Por qué debían protegerse? Pues porque en ese momento, Togekiss sobre-energizó las esferas psíquicas con Brillo Mágico, haciendo que aumentaran de tamaño y empezaran a caer por toda la cima del monte, casi como si fuera un Meteoro Dragón improvisado.
La lluvia de energía provocó que ambos líderes del Team Geyser corrieran hasta el santuario, en búsqueda de refugio, sus Pokémon ya estaban derrotados por un par de impactos de la Premonición, así que no dudaron a la hora de regresarlos a sus capsulas rojiblancas. Pronto todos los miembros de la organización enemiga se dispersaron a lo largo de la montaña, con el objetivo de escapar del ataque Psíquico, y en parte, Hada. Sabía que ese momento era el ideal para salir de ahí, así que tomé la mano de mi novia y empecé a arrastrarme hacia Joseph, que estaba a salvo gracias a Metagross, que estaba usando un campo psíquico como escudo.
El ataque de Delphox no parecía dispuesto a desaparecer, pues la lluvia psíquica simplemente no se detenía, por ello mismo, me vi en la necesidad de tirar de las reservas de aura para cubrirnos a Serena y a mí. Pasamos al lado de la chica psicópata, la cual, por suerte, no había sido golpeada por ninguna de las esferas de energía. Miré directo a los ojos a mi amada, y ella me trasmitió lo mucho que le desagradaba lo que yo pensaba; ella no es tan ingenua, sabía perfectamente para que quería tomar como rehén a su agresora, pero no por ello estaría a favor de la idea. Tras liberar un ahogado suspiro, asintió con molestia, cediendo ante mis suplicas mudas…
Agarré con fuerza desmedida la muñeca de la loca de rosa, y empecé a arrastrarla mientras que la pelimiel y yo avanzábamos de a cuclillas, bajo la protección del aura que puse sobre nosotros. Los meteoros de energía psíquica golpeaban incesantemente la capa de aura, haciéndome muy difícil el mantenerla, aun así, al final logramos alcanzar la cobertura de Metagross sin problemas. Fue entonces que solté a Serena, y tras escudriñar un poco en mi mochila, saqué una cuerda de hule que tenía guardada desde hace un tiempo. Ante la mirada expectativa de la pelimiel y el pelinegro, tomé ambas muñecas de la todavía inconsciente psicópata, y las sujeté firmemente con la liga. Convencido de la seguridad del amarre, realizado con tal de evitar que la chica despertara y amenazara a alguien más, miré a Joseph, el cual mantenía la mirada de incomodidad.
–Deja de mirarme de esa forma y encárgate de ella… –Este volvió a dudar, pero cuando notó mi ceño fruncido, procedió a realizar lo ordenado. Serena seguía sin mostrarse a gusto con la idea de llevar a esa mujer a nuestra base, pero no parecía dispuesta a discutir al respecto; la información que pudiéramos sacarle, sería muy valiosa. Tan tieso como un Sudowoodo, Joseph tomó en brazos a la asesina del Team Geyser y la colocó sobre Metagross, apartada de nuestros compañeros por una distancia decente. Supe que llevábamos carga peligrosa, cuando mi Pokémon de acero demostró estar disconforme con aquello que le colocaron encima. "Tranquilo, solo será por un momento…", Metagross aceptó a regañadientes, y se preparó para empezar la retirada.
La lluvia de energía dio su última señal de vida, dejando caer unas cuantas esferas más, y tras ello, la Premonición Mágica, como decidí nombrarla, se detuvo. Sabía que no tendríamos demasiado tiempo para escapar, así que tomé ambas manos de Serena y la miré directo a los ojos, ella estaba por reclamar, pero no la dejé. Negué con la cabeza, y nuevamente a través del aura, le indiqué que para poder salir todos de ahí, yo debía quedarme atrás para cubrirlos, le prometí que regresaría a salvo, y ella, visiblemente insatisfecha, aceptó; una vez más, ella pareció no notarlo, y Joseph estaba muy ocupado terminando de acomodar a todos sobre mi Pokémon, como para percatarse de que estaba comunicándome a través del aura. Tras darnos un rápido abrazo y un ligero beso, ella regresó a Delphox, que se había acercado a nosotros junto con Keldeo, y se subió sobre Metagross con ayuda de nuestro supuesto líder. Los miré un momento, antes de indicarle a mi tipo Acero/Psíquico que se alejara hacia el sur, en dirección de la Ruta Veintitrés.
–¡Qué valiente de tu parte, quedarte atrás para sacrificarte por tus compañeros! Lástima que no servirá de nada… –Volteé hacia la voz, para encontrarme con Maxie, Archie, la mujer morena, el gordo con ojos rasgados y un hombre moreno, alto y musculoso que tenía su marcado pecho al aire; un poco más atrás de ellos, se encontraban varios de sus subordinados. Quien había hablado, era el pelirrojo de anteojos; yo decidí mantenerme cayado, con Keldeo frente a mí, listo para seguir combatiendo.
–Shelly, Tabitha, ya que ustedes no tienen Pokémon con los cuales luchar, necesitamos que vayan en búsqueda de los entrenadores de la Elite Four y el resto de nuestros agentes. Ustedes deben reorganizar toda la comitiva. –Ordenó el sujeto barbudo. Ambos comandantes de la organización terrorista asintieron, para luego, no muy a gusto, alejarse de nosotros, junto con el resto de subordinados que se mantenían en las inmediaciones.
–¿Están seguros? No creo que ustedes alcancen para darme la suficiente diversión. –Una sonrisa sádica se deslizó de entre mis labios, y pude notar al sujeto de gran tamaño estremecerse.
–Matt, tu asegúrate de cubrirnos. –Indicó el pelirrojo, ignorando mi comentario. El sujeto musculoso, que inevitablemente me recordaba a Jōki, aquel miembro del Team Geyser que asesiné, tomó una de sus Poké Ball y liberó a un Crawdaunt de gran tamaño, que se mantuvo a su lado en posición de ataque. Tras esto, ambos líderes de la organización extremista liberaron a sus Pokémon, muy posiblemente ambos contaran con cuatro Pokémon más cada uno, así que estaba lejos de haberlos vencido. Mientras que Archie liberó un Sharpedo, que no parecía estar cómodo en tierra firme, su compañero liberó un Flygon. Ambos Pokémon se colocaron uno al lado de otro, el tiburón flotaba sobre la tierra como un torpedo a punto de ser disparado, y el dragón sobrevolaba la improvisada zona de combate.
–Perfecto, entonces permítanme acabar con ustedes. –Ambos enemigos gruñeron con furia y ordenaron a sus Pokémon comenzar la arremetida. Mientras que el tiburón se lanzó para morder a Keldeo, el dragón escupió un pulso de energía morada. "Keldeo, esquiva el Pulso Dragón y usa Espada Santa en el Sharpedo". Aunque era mi carta oculta, podía sentir a Togekiss sobrevolar el cielo, cubierto por las densas nubes neblinosas.
Debo decir que, a lo largo del día, Keldeo fue mi mejor Pokémon con diferencia, se desempeñó espectacularmente bien durante cada combate individual y recibió muy poco daño, sobre todo comparado con el que infligió a sus enemigos. No hacía falta que él me lo confirmara, para saber que ello se debía a la conversación que tuvimos en la playa hace unos días; puede que no hiciera tanto efecto en Pikachu, pero en él sí. Estaba muy claro que su intención era honrar a aquellos que lo criaron y protegieron; Keldeo daría todo para ser digno del título de Espadachín Místico.
El poni acuático esquivo grácilmente el Pulso Dragón, y dando un salto en línea recta, encaró al Sharpedo, usando su cuerno, cubierto de energía de la justicia, para hacer un profundo tajo en su aleta derecha. El tiburón, a pesar del ataque súper eficaz, logró girar sobre sí mismo, para así clavar sus dientes en la pierna derecha de Keldeo.
–No debieron haber hecho eso… –Miré sonriente la cara de terror de ambos líderes de la organización terrorista, pues en ese momento, los ojos de Keldeo brillaron azules y un aura lo cubrió… Al ser una criatura mitológica, un legendario singular, el Pokémon Potro es muy poco conocido, y, por lo tanto, es lo mismo con sus tipos y habilidades. Ignorante al respecto, Archie activó la habilidad Justiciero, provocando que el ataque de Keldeo aumentara, equilibrando de esta forma el bajo ataque físico del poni. "Ahora ataca con Combate Cercano".
Aún más decidido que nunca, mi Pokémon legendario se lanzó hacia el tiburón con sus patas en alto; tras apalearlo, lo lanzó contra el suelo con una doble patada con sus patas traseras. El tiburón cayó al suelo herido, pero aún podía luchar; de no ser porque Keldeo es un atacante especial, la historia habría sido distinta. En ese momento el dragón se movió violentamente en el aire, causando que el suelo bajo mi Pokémon temblara y estallara como si un volcán hubiera nacido en ese instante. "Escapa de esa Tierra Viva y usa Rayo Hielo". Sabía que con solo ese ataque podría vencer al Flygon, así que me hallaba confiado. Keldeo usó Surf para crear una ola bajo sus pies y así alejarse del suelo, una vez sobre el agua, se preparó para atacar.
–¡Sharpedo, te otorgaré el poder para conquistar los siete mares! –Un brillo magenta unió el colgante en forra de ancla que llevaba Archie, con la mega-piedra del tiburón, que al parecer esta estaba en su interior, literalmente. Una vez más, el proceso de la mega-evolución genuina fue llevado a cabo, y el Sharpedo creció en tamaño y se llenó de protuberancias filosas, como sus colmillos, y marcas amarillas. Antes de que Keldeo pudiera hacer nada, el Mega-Sharpedo usó su propio Surf para nadar en su dirección.
Me vi en la necesidad de cambiar de objetivo, así que le indiqué a Keldeo que usara una vez más Espada Santa. Justo cuando el poni estaba por atacar, el tiburón saltó de su ola hacia la de él, y le calvó sus colmillos una vez más, solo que esta ocasión estaban recubiertos de veneno. El Colmillo Venenoso causó el efecto de su mismo nombre, dejando definitivamente afectado a mi legendario. Sabía que una derrota ya no haría tanta mella como la ocasión anterior, pues Keldeo ya había cumplido con su deber, aun así, quería ahorrarle el disgusto.
"Espada Santa una vez más", Keldeo se sacudió el efecto del veneno y se preparó para atacar una vez más al Sharpedo, que seguía usando Surf para movilizarse cómodamente alrededor del campo de batalla. Pero en ese instante otra lluvia de meteoros, pero más controlada que la producida por la Premonición Mágica, azotó sin misericordia a Keldeo, dañándolo peligrosamente; estaba claro que ambos líderes del Team Geyser eran entrenadores del más alto nivel. Keldeo soportó a duras penas el Meteoro Dragón, y entonces supe que necesitaría de la ayuda de Togekiss.
–¡Sharpedo, acabalo con Psicocolmillo! –No esperaba para nada ese ataque, pues solo puede ser trasmitido a Carvanha mediante descendencia genética, pero aun así los dientes del Sharpedo brillaron con un aura magenta y se clavaron en el lomo del Keldeo, causando que éste liberara un grito de agonía y cayera derrotado… Ya no podía, siquiera, considerar que derrotar al Team Geiser ahí mismo y sin ayuda fuera una posibilidad, así que decidí que ese era el momento para escapar yo también; probablemente Metagross y los demás ya se hallaban lo suficientemente lejos.
–¡Jefe, miré ahí arriba! –Gritó el musculoso de nombre Matt. Inmediatamente todos se enfocaron en el cielo, donde el cuerpo de Togekiss descendiendo empezaba a ser visible. Sin esperarlo, el comandante y el líder pelirrojo ordenaron a sus Pokémon usar Ventisca y Avalancha, respectivamente. Togekiss intentó maniobrar, pero quedó atrapado en el aire gélido que liberó la langosta malévola, y tras ello, recibió de lleno el impacto de múltiples rocas que convocó el dragón. El hada perdió capacidad de vuelo y se estrelló contra el suelo… Yo caí junto con él, sintiendo el mismo dolor que sintió mi Pokémon; sentía que podría perder la consciencia en cualquier momento, debido a la agonía.
–Vaya, vaya… Parece que él chico está ligado a su Pokémon de alguna manera… ¡Bueno señores, ya saben que hacer! –Antes de que pudiera percatarme como, la cima fue asediada por una multitud de agentes del Team Geyser, entre ellos, estaban aquellos que vigilaban las ruinas de abajo, Phoebe y Sidney los acompañaban.
–«Tienes que aceptar mi poder, de lo contrario, moriremos…» –No estaba en condiciones de discutir con el demonio, aun así, necesitaba entenderlo. "¿Pero que se supone que deba hacer? ¡Ya me dejé llevar!". –«No es suficiente, aún te niegas a tomar del todo mi ayuda… Debes comprender que sin mí no llegarás muy lejos. Debes aceptarme como una parte de tu ser.» –Seguía sin entender a qué se refería, pero fui incapaz de mantener la discusión, pues Togekiss volvió a alzar vuelo y empezó a recibir múltiples ataques de todos los terroristas presentes; a cada golpe que él recibía, yo me sentía cada vez más cerca de la muerte.
–Debiste haber aceptado mi oferta cuando pudiste… –Escuché decir a Maxie, que ahora estaba a mi lado. Sin añadir nada más, comenzó a majar mi mano con gran fuerza, haciendo que gritara en agonía. Estaba desesperado, no quería morir, no quería dejar a Serena sola… Sentí como el sujeto dejó de pisarme, y pensé que ahí había acabado la tortura, pero me equivoqué… Maxie ahora decidió patearme violentamente en el estómago. A cada patada, mi alma se desligaba un poco más del mundo de los vivos, y al parecer, Togekiss también estaba por caer derrotado, tras recibir gran cantidad de ataques seguidos. En ese período de tiempo, lo único que pude hacer fue cerrar con fuerza mis parpados y comenzar la búsqueda por la fuente de mi aura; tras lo que pareció una eternidad, sentí algo dentro de mí, algo que se mezclaba con el dolor, la sangre y la ira… Era yo mismo, era la expresión lógica de mi aura…
–«Al fin la encontraste, y al parecer ya entendiste que sin mí no eres nada… Bien, en ese caso, esta será la última vez que conversemos de esta manera. ¡Ahora seremos uno solo!» –En ese momento todo quedó a oscuras y solo hubo silencio; ya no escuchaba a ese demonio, el demonio ya no existía. ¿O tal vez era yo el demonio…?
–… Ahora muere… –Escuché entre la oscuridad, en ese momento todo el dolor y la agonía del mundo real volvieron, pero algo había diferente, pues tenía poder, y mucho… Sería suficiente para matarlos a todos, pero entones yo me quedaría sin energía, así que debía conformarme con escapar.
–«¡Arrggg!» –Tomé el pie del pelirrojo, lo elevé en el aire y lo estampé contra el piso, escuché como su cadera craqueó en el proceso, eso me hizo feliz. Grité una vez más, pero ningún sonido salió de mi garganta, aunque mis cuerdas bucales estuvieran intactas. Una onda de aura, similar a la que produce Mega-Lucario, abandonó mi cuerpo, provocando que todas las personas a mi alrededor cayeran sobre sus espaldas. Miré a mi lastimado Pokémon Hada, sus alas estaban ensangrentadas, pero se le veía tan revitalizado como a mí. Phoebe, Sidney y Archie intentaron acercárseme, pero entonces levanté mis manos y les lancé un par de Aura Esferas, derribándolos sin problema.
"¡Debo matarlos, necesito matarlos!", una sensación de furia sin igual estaba dominando mi mente, pero aun así era lo suficientemente consciente de mi entorno, como para saber que no contaba a con poder como para hacer eso. –«¡Togekiss!». Otra onda de aura fue expulsada de mi cuerpo, derribando a todos aquellos que buscaban volver a ponerse en pie… Miré con melancolía a Keldeo, que se mantenía acostado sobre el suelo, desmayado; lo regresé a su Maya Ball y la guardé en mi cinturón.
Entendiendo mi rudimentaria expresión de aura, el tipo Hada/Volador se colocó a mi lado. Aunque su envergadura solo superaba por poco el metro y medio, fue suficiente para que pudiera recostarme en su lomo, y entonces finalmente escapar del lugar. Togekiss voló rápidamente a través del cielo, su cuerpo estaba por perder la trasformación, y si eso pasaba antes de llegar a tierra firme, caeríamos. Por suerte, el hada encontró justo a tiempo a Metagross, lo supe porque sentí el aura de todos, y dos que especialmente llamaban mi atención, la de Serena y la de… Courtney.
Togekiss dejó caer mi cuerpo sobre la espalda metálica de mi Pokémon, y éste se desmayó justo a mi lado; escuché varios gemidos de miedo, así que supuse que ya habían despertado algunos más de nuestro grupo. No podía ver, no podía escuchar, estaba muy agotado, pero, aun así, sentí los brazos de Serena alzar mi cuerpo y apretarlo con amor… En ese momento, perdí totalmente el conocimiento, y una vez más, todo se volvió negro, como mi alma.
