Cap 50
Jane no podía dejar de sonreir. Simplemente le era imposible dejar de hacerlo y de vez en vez soltaba algún suspiro lento, profundo y audible pero era ignorado y aquello solo la hacía sonreir más. Se suponía que su atención se encontraba en informes del trabajo mostrados por la portátil sobre sus piernas pero obvio que no era así, su atención estaba en ella y solo en ella; en la que mantenía el ceño fruncido apenas perceptible, la que con atención leía y se esforzaba por comprender una nueva técnica de reconocimiento facial de momias solo porque tal vez algún día podría serle útil, en la que tomaba algunas notas como buena estudiante y que ya había perdido la calidez en su té sin que le importara. La misma que no la notaba pero que de alguna forma aun así lograba robarle miles de latidos de torpe resonar y exclamaciones de su cuerpo que no dejaban de gritarle que ella era la única en su vida, y le hacía sentir como la más afortunada del universo.
Nivel económico, no importaba. Diferencia académica, no importaba. Su apreciación del mundo, no importaba. Solo lo hacia el que ambas vivían por la otra y el pensar en una existencia donde no estuviera la otra, era imposible y dolorosamente inimaginable.
Se amaban con todas sus fuerzas sin importar el mundo y eso era lo que importaba.
Pero pronto la morocha dejo su cursilería para sonreir con cierta picares al ver que su mirada era ignorada, abrió la conversación electrónica y comenzó a teclear...
»Doctora Isles. Estoy aburrida.
... porque como buena persona incontrolable, no le gustaba ser ignorada mucho tiempo pero si le gustaba molestar a los demás como silenciosa muestra de amor...
»Doctora. Tengo problemas de corazón... creo que vas a matarme de una arritmia.
... además de que usualmente no era alguien de dulces palabras pero escribirlas era más fácil.
»Doctora. Un mosquito paso por su oído llevando un mensaje... le dijo que la amo pero usted lo ignoro.
»Lastima mi rudo corazón de agente de la ley...
»Su belleza es tal que me da miedo que salga cada día. Que tal y alguien trata de robarte, por eso siempre llevo arma.
»Comienzo a extrañar los documentales explicados...
Suspiro con cierta molestia al ver que seguía siendo ignorada, de hecho podía ver el icono en la pantalla de la portátil de la cobriza que esta no veía.
Volvió a sonreir...
»Oye Maura si esto continua me iré con Maddy o alguien así que me haga caso...
»Creo que alguna enfermera, ya sabes, para no dejar el ramo medico...
»Creo que me casare en chanclas...
... Al ver que ni eso funciono sí que gruño, aquello se había convertido en un reto a cumplir. Hacer que Maura le ponga atención.
»Me van a enviar a Irak...
»Quiero comer helado en la cama y no podrás detenerme...
»Me duele el hombro...
... Gruño por lo bajo y elevo su mirada pensando que podría hacer...
»Maur.
»Maur.
»Oye.
»Oye Maur.
»Mírame.
»Maur.
... Sonrió por lo bajo...
»Te amo.
»Tanto que jamás pensé que se pudiera amar hasta que doliera.
»Sé que no soy lo que mereces pero me siento tan afortunada de que yo sea a la que amas a pesar de todo.
»Te amo.
»Pd. Invite a Casey a la boda...
... Rio por lo último y volteo a ver si había alguna reacción de parte de la cobriza que ni siquiera había notado el icono encendido donde el número de mensajes crecía. Aquello sí que no le hizo gracia y decido seguir como una adulta.
»Oye Maura.
»Maura mírame.
»Maura tengo un infarto.
»Maura tengo frio en mis pies.
»Maura hay bacterias en el aire.
»Maura nada dice más te amo que aceptarte con un moco pegado en la nariz...
»Maura.
»Maura.
»Maura...
El sonido de una alarma hizo a saltar a la forense en su sitio, alejándola del escrito y como instinto presiono aceptando la llamada en la computadora. Al instante apareció Jane en el monitor con una mueca graciosa que la hizo reír sin poder evitarlo.
-Maura. Me ignoras... aun no nos casamos y ya me ignoras. Mala mujer –. Sentencio la morocha a la vez que mostraba un gran puchero –Me iré con Bass, creo que él me quiere más...
Hizo el amago de ponerse de pie pero al instante la forense la detuvo tomándola del brazo, la jalo con sorpresiva fuerza hasta llevarla hasta su pecho y le levanto un poco la cabeza para besarla con dulzura causando la instantánea sonrisa de la agente.
Se separaron un poco y Maura sonrió brillantemente mientras le acariciaba el mentón –Eres una niña...
Jane rio por lo bajo con cierto toque infantil –No sé de qué me hablas... pero quiero helado.
-No –. Respondió al instante la cobriza –Es malo para tu organismo comer tanta azúcar antes de dormir, ya lo sabes.
-Pero Maur... –. Lloriqueo la morocha infantilmente causando la risa de su amada que negó volviendo a darle un beso. Después de unos cuantos más, se alejó sonriendo –Perdón por alejarte de tus momias.
Maura sonrió brillantemente negando –No. Me encanta que lo hagas.
-Bueno. Entonces prometo que cada que vea que está por salirte humo de la cabeza, te molestare.
Maura frunció levemente su ceño –Eso es físicamente imposible y aunque acepto tu silenciosa muestra de afecto, debo agregar que siguiendo la idea de la popular expresión, eso nunca me pasa a mí.
Jane abrió sus ojos levemente –Que orgullosa me salió, doctora.
-Solo señalo los hechos. Acepto que en ocasiones tardo un poco en comprender algunos revolucionarios métodos nuevos pero nada que me tome demasiado en descifrar –. Dijo la forense con juguetón orgullo.
La agente rio por lo bajo –Como digas, cariño.
-Eso sonó a que no me creíste –. Se quejó la forense a la vez que aceptaba el beso de su prometida.
-Lo hago... –. Dijo con tono evidentemente falso la agente.
-Oye. No me mientas –. Se quejó la cobriza con seriedad y de la nada ambas comenzaron a reír mientras se recargaban la una en la otra. Cuando las carcajadas y besos terminaron luego de un rato, Maura se encontraba recargada en el hombro de la morocha –Por cierto cariño. Necesitabas algo o solo querías mi atención.
-Tu atención –. Acepto con brutal e infantil honestidad la morocha que casi lo dijo con orgullo causando unas risas más en su chica pero luego recordó –Aunque también quería que vieras esto... –. Con su atención centrada por completo en los gestos de la forense, le mostro un pequeño uniforme de los Red Sox para bebe –¿Qué opinas?
Por un instante, casi imperceptible. La mirada aceituna de la cobriza se llenó de ternura y silenciosa ilusión que fue ocultada en un segundo –Es lindo pero creo que le quedara un poco pequeño a TJ. Es para el ¿no?
Jane le dio un beso lento sonriendo. Ella la conocía y había visto cada movimiento de su rostro solo para saber la respuesta a la pregunta que no tuvo que hacer.
Se separaron y la agente volvió a acomodarse para al fin seguir con su trabajo, dejando a su prometida mirándola con desconcierto.
-¿Me equivoco? –. Pregunto Maura con cierta alteración.
La morocha elevo los hombros fingiendo concentración en sus informes –Pues...
-Dime –. Se quejó la forense pero su novia solo elevo los hombros. La tomo del brazo y comenzó a zarandearla –Dime...
-Doctora. Siga con su estudio –. Soltó la agente con simpleza y riendo por lo bajo.
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Desde hace semanas en el rostro de la agente del FBI solo había una sonrisa hasta cuando había arrestado a sus sospechosos, no había manera de que la borrara y aunque al inicio había asustado un poco a sus compañeros, estos terminaron acostumbrándose hasta el punto de llamarle en secreto "Joker" Rizzoli. Hay que agregar que también hacía temblar a algunos sospechosos al interrogarlos.
Nada de eso importaba. Era feliz como jamás había soñado y la cercanía de la ceremonia solo la tenía tan excitada e ilusionada como una pequeña niña en la noche previa a navidad; ni siquiera el haber estado atrapada en el tráfico por una hora o haber tenido que estar corriendo en el día por detalles de su vestido habían podido arrebatarle la emoción y aunque con cansancio dejo escapar un suspiro al estacionarse en su hogar, su sonrisa brillo.
Bajo con saco en mano y camino por la entrada notando al instante la ausencia de su prometida pero no le preocupo, con los arreglos de la boda que esta se empeñaba en que fueran perfectos ya era algo normal que anduviera corriendo por la ciudad después del trabajo o tal vez siguiera en él. No lo sabía pero la llamaría en un momento, a lo mejor preguntarle que cenarían o si debía ir al supermercado, algo así aprovechando que la habían dejado en libertad temprano.
Recogió el correo de la caja metálica junto a la puerta y comenzó a revisarlo en silencio mientras se tanteaba descuidadamente buscando sus llaves. A su espalda la puerta de la casa de invitados fue abierta y por ella aparecieron sus hermanos listos para secuestrarla, literalmente tenían la capucha y cinta listas, su madre a sus espaldas negaba sonriendo sin bajar el móvil con que los estaba grabando tanto por si iba bien como por si no. El momento sería perfecto para recordar pensaba como buena madre.
Jane dio la vuelta de golpe dejando caer el correo sin importarle y con su arma en alto apuntándoles, haciéndoles sonreir nerviosamente a la vez que elevaban las manos. Soltó un suspiro y negó guardando su arma –Pero ¿Qué están haciendo? Ahora ayúdenme a levantar el correo.
Los varones lo hicieron con resoplidos malhumorados. Tommy gruño –Eres una aguafiestas...
-Perdóname por sentirme en peligro y tratar de defenderme –. Gruño la morocha con sarcasmo.
-Debimos suponerlo, Tommy –. Dijo Frankie con desanimo –Ni de niños lográbamos sorprenderla con facilidad...
-Es que eran muy ruidosos y no ha cambiado –. Dijo la mayor con burla.
Todos se pusieron de pie y la agente abrió la puerta de la casa por la que todos pasaron. Lanzo su saco al sofá y sin cuidado dejo sus llaves en la barra antes de voltear a ver a sus hermanos y madre que sorpresivamente estaba en silencio con un semblante conflictuado.
-Má. ¿Qué pasa? ¿Te sientes bien? –. Cuestiono al verla en cuanto volteo.
Angela suspiro negando –No sé... no lo sé realmente...
-¿Qué no sabes? –. Dijo Frankie mirándola junto a los demás.
-Si gritarle por apuntarles o estar feliz porque sea tan hábil... realmente no lo sé –. Confeso la madre mirando como sus hijos reían por lo bajo. Jane saco su móvil –¿A quién llamas? Cariño.
-Maura. Para saber qué tal va su día y que quiere cenar... para saber dónde está... si compro helado... –. Dijo con simpleza fingida.
-Psicópata –. Afirmo Frankie.
Tommy asintió –Tienes un problema...
-Cállense. Eso no es cierto –. Dijo en un vago intento de negación que solo hizo reír a sus hermanos mientras ella soltaba un resoplido.
-Yo sé dónde está –. Dijo Angela llamando su atención –Fue con su madre a su prueba de vestido –. Jane sonrió todo lo posible al instante –Y por lencería para la noche de bodas y luna de miel...
-¡Má!
Ambos hermanos voltearon a ver a verla con silenciosa envidia aunque riendo un poco y Tommy gruño bajando la mirada –Suertuda. Lidya no usa... no le gusta y a mi si... es tan difícil verla solo desnuda.
-Suena como una pesadilla –. Frankie rio sarcásticamente.
-Lo es.
Jane negó pensando que sus hermanos se le habían caído demasiado de pequeños pero lo dejo de lado –Bueno. No la llamare, se pondrá nerviosa y ansiosa y algo psicópata... Así que ¿Porque trataron de secuestrarme?
-Oh, cierto –. Frankie se golpeó –Pues mamá nos dijo lo de Maura y pensamos que sería un buen día para hacerte tu despedida de soltera a la Rizzoli.
Jane negó –No. Maura y yo, la celebraremos juntas... creo que Susie es la organizadora.
-Por eso lo Rizzoli –. Dijo Tommy con simpleza.
-Tómalo como el regalo de tus hermanos –. Frankie sacó del bolsillo trasero de su pantalón tres boletos que le entrego a la mayor que al instante soltó un gritillo –También cubre tu próximo cumpleaños...
-Santo... –. Agrego Tommy.
-Bar mitzvah...
-Jubilación...
-Navidad...
Siguieron mientras su hermana no dejaba de saltar sin poder creer lo que estaba entre sus manos y sin más le dio la vuelta a la barra para lanzarse a sus brazos –¡Es estupendo! Grazie. Grazie...
Frankie sonrió mientras era estrujado –Basta. Vámonos que se hace tarde y prefiero tener tiempo.
-Pero ¿De dónde sacaron entradas para el evento privado de los Red Sox? ¿Cuánto costaron? –. Soltó lo último preocupada.
-Nada –. Soltó con simpleza Tommy.
Frankie pensó en golpearse o mejor aún, golpearlo pero no lo hizo. Lo haría luego. Jane los miro desconcertada –Pero ¿Cómo...?
-Un caso nos hizo conocer a uno de los dueños y nos lo regalo por ayudarlo. Son de parte de Korsak y Nina también –. Frankie le sonrió y al notar que su hermana estaba a punto de negarse le detuvo la mano –Queremos hacer esto así que vámonos.
Jane sonrió enternecida –Wow. Navidad me saldrá cara.
-No tienes ni una idea –. Aseguro su hermano riendo.
-Ya vámonos –. Dijo Tommy a la vez que se daba la vuelta y besaba la mejilla de su madre que los miraba llorosa –Mamá. TJ debe llegar en un rato junto a Lidya.
Jane dio un salto y salió corriendo hacia su habitación. Su familia se miraron entre ellos confusos y Frankie grito –¡Pero ¿Qué haces?! Debemos irnos o llegaremos tarde...
-¡Voy a ver al equipo ¿Crees que lo hare sin mi jersey?! ¡Sería un pecado! ¡Peccato...!
Frankie suspiro y volteo a ver a su madre que negó suspirando con horror mientras Tommy reía por lo bajo...
ooooooooooooooo
El estacionamiento del estadio se hallaba vacío. Extrañamente vacío para cualquiera que fuera fanático y estuviera habituado al escándalo de una emocionada multitud como lo era Jane pero supuso que era normal. Aquel evento era el sueño dorado de todo fan promedio donde podías pisar el diamante y tener una tarde junto al equipo que contaba anécdotas mientras bebían cerveza contigo o comían un hotdog, te firmaban lo que fuera y se tomaban fotos a tu lado para luego disfrutar del palco de los dueños donde podías disfrutar de ver la repetición de alguno de los mejores juegos de la franquicia con el sonido conectado al del estadio para dar la sensación de estar ahí.
Todo un maravilloso sueño pensó la morocha mientras seguía a sus hermanos que no dejaban de quejarse porque claramente habían llegado tarde pero eso no le molesto. Estaba demasiado ocupada pensando lo afortunada que era, lo maravillosa que era su vida pero de pronto salió de su burbuja.
Sus pies se detuvieron al posarse sobre el césped del Fenway y su cuerpo se paralizo, el aroma estaba impregnado con esencia de palomitas y hotdog's calientes, de cerveza y hasta podía ver algunas bolas y bates decorando el césped como cualquier otro campo usado para practicar pero no lo era. Sus hermanos le sonrieron volteando a verla metros adelante y sacaron de los bolsillos traseros de sus pantalones sus gorras blancas del equipo para luego seguir con el camino blanco que iba entre dos grupos pequeños de personas sentadas en filas de sillas que vestían con las mismas gorras pero no eran solo fans cualquiera, eran sus amigos más cercanos.
La miraban sonriendo pero luego se voltearon hacía en frente donde sobre el montículo central se encontraba Maura aguardándola junto a un hombre mayor, vistiendo un precioso y elegante vestido rojo Red Sox con zapatos altos en blanco, sosteniendo entre sus manos un ramo de rosas rojas con bolas de béisbol intercaladas que le daban un toque gracioso pero lindo. No entendía lo que pasaba y realmente no le importo en el instante en que la forense elevo su mano hacia ella, llamándola en silencio mientras le sonreía con dulzura y aunque su desconcierto era grande, sus pies se movieron por instinto hacia ella ignorando a la gento o los flash de alguna cámara o la sorpresa de ver a su madre y Constance en la primera fila.
Nada importo, solo quería llegar con ella y así lo hizo. Le sonrió confusa haciendo reír a la forense al instante aunque pudo detectar cierto nerviosismo oculto –Maur ¿Qué es esto? ¿Qué hacen todos aquí?
La cobriza rodeo su cuello con sus brazos y se acercó a darle un beso en los labios –Jane... ¿Quieres casarte conmigo?
Su ceño se frunció sin comprender pero con sinceridad respondió –Más que nada en el mundo...
-Pues lo haremos...
-Lo sé. Recepción en unas semanas ¿recuerdas? –. Afirmo la morocha.
Maura sonrió al ver que su prometida no entendía nada y volvió a darle otro beso -Una vez me contaste como era tu boda soñada ¿recuerdas? –. La agente asintió en silencio –Querías el estadio, el césped y el aroma a palomitas, el hotdog y cerveza para la recepción y a tu familia... Lo tenemos todo.
Jane abrió la boca sin poder evitarlo y miro a su alrededor sintiendo como su corazón daba un vuelco acelerado, sintió sus ojos llenarse de lágrimas y sin poder evitarlo bajo su mirar para que no fuera visto. De golpe volteo hacia su hermano –Demonios Frankie. ¿Porque dejaste que me cambiara? –. Todos rieron, sus amigos y familia, que al final todos los que estaban ahí eran pero de pronto negó haciendo que el ambiente se tensara, en especial Maura a la que miro a los ojos –No. Esto está mal... –. La cobriza sintió como sus piernas iban perdiendo fuerzas –Yo también recuerdo esa conversación. Tú no querías algo ni cercano a esto...
El aire volvió a la forense que la silencio con sus labios –Cierto pero para mí lo más importante no es el lugar, si no estar contigo frente al altar. Yo lo único que quiero es ser la señora Rizzoli...
-... Y yo la señora Isles.
Se miraron y sonrieron llenas de entusiasmo sin poder evitar lanzarse a besarse mientras su familia admiraba su amor.
-Que tiernas... pero muévanse que el juez McCarty me va a dejar sin un centavo como se tarden más –. Se quejó su hermano menor.
-¡Tommy! –. Exclamo Angela volteando a verlo mal mientras todos reían incluyendo a la pareja.
Jane soltó a su amada y retrocedió para alisarse el jersey de su equipo, pasar sus manos por sus cabellos y recibir un ramo idéntico al de la forense de parte de Frankie que era su padrino.
Volteo hacia la cobriza y le ofreció su brazo al colocarse a su lado –¿Lista?
-Desde hace ocho años –. Afirmo Maura sonriendo.
Pero antes de dar el primer paso, la morocha se detuvo con pánico en su rostro –Pero no tengo los anillos.
-Yo si –. Dijo Frankie al instante, sacando de su bolsillo la cajita negra que contenía los anillos mandados a hacer y diseñados especialmente por ellas que le sonrieron.
-Gracias Frankie –. Dijo Maura con sinceridad porque con la emoción hasta ella los había olvidado.
-Gracias... –. Susurro Jane con cariño a la vez que chocaba su puño con el de su hermano mientras su madre ya soltaba algunas lagrimillas.
-No hay problema, ahora cásense rápido que tengo hambre –. La pareja rio asintiendo junto a los demás.
Y sin más ambas caminaron hasta el altar...
