Summary: Ahora entendía eso de: "Tres son multitud".

Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son de J.K. Rowling.

Advertencia: Slash.O sea, relación homosexual. Posible falta de lógica. Incoherencias. Creo que algo de OoC (?). Si no te gustan este tipo de fics, no leas. Yo ya avise~.


Momentos

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Mal Trio.

Harry sonrió nervioso, haciendo amago de querer agarrar su varita pero se contuvo, suspiró, contando hasta diez y llevó otro pedazo de pastel a su boca.

Ahora entendía eso de: "Tres son multitud".

Miró por el rabillo del ojo a la persona que se encontraba a su lado devorando la comida en su plato. No era otro más que su pelirrojo mejor amigo, Ron Weasley, quién disfrutaba alegremente del almuerzo al perderse el desayuno en la mañana; mientras tanto Hermione se encontraba sentada del otro lado de la mesa de su Casa, con un gran y polvoriento libro entre sus manos y su cabeza casi escondido en él, cosa más que normal, comiendo entre hojeada y hojeada, sólo levantando la vista para mirar reprobatoriamente -tal cual la profesora McGonagall- al alto chico de las pecas, y, si miraban fijamente el rostro de la bruja y sus ojos castaños podían leer un claro mensaje:

"No te regañaré ahora para que Malfoy no se burle y Harry no te defienda, pero ya verás en la Sala Común."

Aunque sinceramente, si la leona le preguntaba al Niño Dorado, este por el momento no tenía muchas ganas de ser el defensor del menor de los hombres Weasley. Ambos Gryffindor escucharon un bufido venir de a lado del oji-azul, intercambiaron miradas para que luego el chico de la extraña cicatriz posara sus orbes esmeraldas sobre el rubio que estaba demasiado lejos para su gusto a causa de Ron.

—Ron.—el nombrado posó sus orbes azules sobre su amigo.—¿Podrías dejar de golpear a Draco con tu codo?—cuestionó pacientemente el mago azabache.

El Weasley hizo una mueca, disgustado al escuchar ese tono especial de su compañero de Casa al decir el nombre del hurón, para darle un último y suave codazo al blondo y seguir comiendo como si nada. El Slytherin por su parte gruñó, sacando su varita pero antes de que siquiera apuntara a la comadreja, Potter ya se encontraba parado atrás suyo, abrazándolo por el cuello y quitándole su varita para guardarla entre su túnica, al tiempo que ambos ignoraban las miradas nada disimuladas de algunos de los alumnos que se encontraban en el Gran Comedor.

Con una sonrisa encantadora - pero con la incomodidad latiendo en sus ojos - el león de cabellos cual nido de pájaros le dio un beso en la mejilla al aristócrata mago.

—Se paciente, ¿Sí, Dragón?—pidió en un susurro.

—Potter, ¿Qué te dije sobre jugar sucio?—dijo Malfoy divertido, sonriendo de manera torcida.

El Gryffindor sonrió angelical, sin dejar de abrazar a su pareja mientras la blonda serpiente le correspondía como podía. Por su lado el pecoso chico de ojos azules bufó ante la escena, incomodo y disgustado, se puso de pie, apartando a su mejor amigo del Príncipe de Slytherin sin nada de sutileza.

—Vamos a volar un poco, Harry.—dijo Weasley con una sonrisa nerviosa ante los tres pares de ojos que lo miraban de forma asesina.

Adelantándose a lo que sea que Draco estuviera por hacer o decir, la castaña dio una rápida mirada hacia la mesa de los profesores, notando que aun ninguno de ellos se encontraba allí, y antes de sacar su varita se preguntó en dónde se habían metido.

Petrificus Totalus.—dijo e inmediatamente, Ronald quedó paralizado en su lugar.

Y los líderes de las Casas rivales la miraron, sorprendidos. Granger sólo suspiró.

—Ronald, el celoso.—dijo con cierta molestia.—Lleva pegados a ustedes hace semanas, y aunque estoy feliz que no te olvides de nosotros, ustedes dos son una pareja y necesitan tener sus momentos. A solas.—remarcó levemente ruborizada.

Lanzándole una miradita de superioridad a Weasley, el heredero de los Malfoy asintió, dándole la razón a la bruja al tiempo que agarraba de la mano al mago de las gafas para abandonar el lugar. Viendo a la pareja irse del Gran Comedor, Hermione volvió a sentarse en su lugar y leer su libro en la página en la que se había quedado, luego se encargaría de Ron, ahora él debía aguantar su castigo por ser un metido.

—¿Crees que Ron este bien?—cuestionó de la nada Potter mientras caminaban por uno de los tantos pasillos del castillo.

El mago mayor chasqueó la lengua, bufando fastidiado antes de robarle un beso a su distraída pareja.

—Seguro que si.—dijo una vez se separaron.—Asique deja de preocuparte y mejor concentrare en recuperar todo el tiempo que perdimos por su culpa.—susurró contra los labios del azabaches antes de darle otro beso.

Harry no pudo evitar sonreír mientras correspondía el beso, completamente rojo.

Tal vez, sólo tal vez, que su mejor amigo fuera un celoso a veces era conveniente.


Por primera vez en mucho tiempo escribo desde el cell, y como ahora tengo uno nuevo aun no le agarro la mano completamente, asique si hay alguna metida de pata con la coherencia (más de lo habitual) pues, ya saben.

Lo de siempre, perdonen cualquier error. Gracias por los reviews y demás :')

¡Ya saben comentarios, consejos, criticas y demás [MIENTRAS SEAN DE BUENA MANERA] Bienvenidos sean!~

¡Hasta luego!~