No responderé los reviews en este cap, sino seguramente Adriss me ahorcara si demoro más en subir este nuevo cap jajajaj
Solo unas aclaraciones:
-Karura es una niña de 10 años
-Bolt y Sarada ya tienen 15 años, de hecho Bolt los cumplió en el cap anterior y Sarada poco antes de huir de la aldea estaba muy próxima a cumplirlos recuerdan?. Por tanto, tan tan tan tan! Sarada es mayor algunos meses. Ya dicho todo esto, disfruten del cap, contesto los reviews en el siguiente cap que publicare en unas horas. Besitos :D
Sipnosis: Y el maestro de los planes vuelve…
De planes secretos
Bolt miro de forma consiente el rojo de los frutos que sostenía, parecían haber madurado de forma adecuada en aquel rincón oculto del invernadero de Suna, donde había prometido no causar estragos en las especies allí cultivadas.
-Creo que ya maduraron- dijo una vocecita a su lado –
-Solo les falta un poco- contesto el dejando ir de su mano la fruta con cuidado- Recuerda pequeña, esto es un secreto- dijo el rubio golpeando la bandana con el símbolo de Suna que portada Karura en su frente desde hacía unas semanas-
-¡Hai!- la niña asintiendo tomo la mano libre que le ofrecía el rubio y se dirigieron rápidamente a prepararlo todo antes de volver a la rutina-
-Qué extraño- dijo Sarada mientras acomodaba un par de aparatos metálicos que se amoldaban como un segundo esqueleto sobre su mano- No han llegado- le dijo a Shukaku quien miraba hacia la aldea con su mirada fija-
-No te preocupes- dijo la bestia negando con la cabeza- ¿Están funcionando?-
-Hai- dijo Sarada mostrando emocionada la pieza ninja que había creado el rubio especialmente para ella- Una ninja especialista en armas le enseño mucho sobre ellas a Bolt- explico movimiento su mano y cerciorándose de la adhesión completa de los puntos de presión y conducción de chakra- Después de usar sus garras de aire, se le ocurrió que yo podría tener un aparato que cumplieran la misma misión, solo que adaptadas a un usuario del elemento rayo-
-El rubio cara de tonto tiene buenas ideas – dijo para sí mismo la bestia observando como la pelinegra efectivamente comenzaba a expandir rayos eléctricos desde su mano con mayor facilidad al tener como apoyo las piezas metálicas-El elemento rayo no es el más efectivo en terrenos pocos conductores como la arena, de hecho poco se puede hacer con él ante los ataques de esta naturaleza-la morena lo miro atentamente- Sin embargo, hay excepciones-
-Que dependen del voltaje y potencia- Sarada frunció su ceño-Lo sé.
-Estás arriesgándote- dijo simplemente el Shukaku recordando como la morena había gastado casi por completo su chakra para partir en dos su ola de arena-
-Tengo que intentarlo- contesto severamente- Estoy segura, de que si llego a mantener una corriente constante eléctrica sobre la arena en un período de tiempo prolongado y elevo poco a poco los voltios, podre calcular con facilidad cuanto voltaje deberé mantener en mis ataques para que estos sean efectivos-
-No vayas a forzarlo- dijo la voz enojada de Bolt que llegaba acompañado de la castañita que corrió rápidamente a saludar a Shukaku- Puedes quemar tus dedos y dañar tus nervios si la potencia del ataque es demasiado fuerte
-Eso no sucederá- dijo la morena con sus cejas fruncidas- se mis limites y no los he cruzado aún-
-No los cruces- dijo seriamente el rubio mirando el esqueleto metálico que había creado-
-Bolt, no comiences- contesto Sarada en el mismo tono mientras se giraba enfadada. Esa era la tercera vez en aquella semana que discutían sobre el tema, ella quería forzar sus propias fronteras como shinobi y ese rubio cabeza hueca no podía entenderla-
El rubio negó con su cabeza y se ubico sus propias garras metálicas, con las cuales había podido amplificar el efecto de las cuchillas de aire y expandir las expulsiones de chakra provenientes naturalmente de él.
Karura, acariciando la pata del demonio, extendió la mano izquierda y un arma se formo en ella, siendo casi dorada en su totalidad.
Ese era un entrenamiento de todos contra todos. Sería sin duda un largo día.
Sarada despertó sorprendida de encontrarse en un cuarto completamente blanco y esterilizado.
Maldición estaba en el hospital, pensó la morena mirando sus manos de inmediato al recordar la feroz pelea que habían tenido los tres. Estaban vendadas cuidadosamente y si movía un poco los dedos podía sentir el dolor recorrerle en varias partes.
La pelinegra volteo su mirada aún lado y pudo ver a su rubio compañero acomodado en un posición incómoda dormitando. Las ojeras eran una clara señal que el mismo había pasado la noche allí a su lado.
Podía reproducir en su mente una y otra vez, la cara de sorpresa de Bolt cuando activo un campo eléctrico lo suficientemente grande como para expulsar por el choque a Karura a unos cuantos metros. Había perdido el control sobre su propio jutsu y el rubio lo había notado a tiempo, quien haciendo gala de un acto de astucia pura, uso sus garras para destrozar el esqueleto de sus mano con una ráfaga de chakra ligera para no amputarle sus manos. No obstante, el daño había sido inevitable para ella.
-Despertaste- dijo bostezando el rubio mientras miraba sin ninguna emoción las manos de la pelinegra-
-Fue mi culpa- dijo la morena mirando fijamente al rubio que le devolvió la mirada sin cambiar la expresión-no debí empujar los limites, pude matarlos-
-No pude parar esto- contesto el rubio desviando sus ojos hacia una de las blancas paredes-
-Jamás me fueras dañado voluntariamente-
-Eso no es lo que importa- se levanto el rubio caminando hasta la salida- lo importante es que el daño ya está hecho-
Diciendo esto el rubio dejo atrás a la morena quien miraba todo con sus ojos sorprendidos y heridos.
-No me abandones- murmuro al aire y cerró sus ojos, no quería llorar- no tú-
-Tus manos se recuperaran en poco tiempo- dijo el ninja medico quien revisaba por última vez sus heridas-
Hacia unos días desde el incidente con cierto rubio-baka que se negaba aparecer en su habitación. Según había escuchado de las enfermeras, él solía venir a consultar sobre su estado y posteriormente con un gesto respetuoso se retiraba sin hacer ninguna otra parada.
-Deberás hacer los ejercicios que te mostré, esos bastara para recuperar la movilidad total de tus ligamentos-
-¡Hai!-
-¿Sarada-chan?-
La vocecita de una niña llamo la atención de ambos shinobis, quienes sonrieron al ver a la princesa de la arena asomarse tímidamente por la puerta.
-Karura-hime- se inclino el médico dejando la habitación a disposición de ambas kunoichis-
-¿Cómo estás?- pregunto la castaña sentándose y mirando las manos de la morena-
-Me dieron de alta- dijo con una sonrisa tranquilizadora, para luego mirar con sus ojos tristes a la niña- Lamento haberte lastimado-
-No fue nada- contesto la castaña sonriendo suavemente- Shuka-kun me protegió-
-Supongo- la morena miro hacia el suelo y tomando una respiración profunda se atrevió a ver a esos ojos aguamarinas-¿Y… Bolt?-
La niña miro incómodamente a la pelinegra y encogió sus hombros.
-Él no habla mucho últimamente- fue lo que dijo la niña acariciando las puntas de su corto cabello- anda muy callado y sombrío, no me gusta verlo así-
-A mi tampoco-
-Pasa todo este tiempo entrenando, incluso shuka-kun tuvo que amenazarlo para que descansara un poco-
-Es mi culpa- dijo la morena con sus ojos ónix entornados- no debí…tenía que haberlo escuchado-
-Quizás- asintió la castaña siendo plenamente sincera-pero…tú puedes equivocarte también, Sara-chan- tomo la mano de la chica mayor quien la miro con sus ojos fijamente- Y después de eso, solo queda levantarse de nuevo-
-Eres una niña muy inteligente- Interrumpió una voz masculina atrayendo la atención de las dos ninjas- algún día podrías ser una gran Kazekage- continuo el rubio sonriendo suavemente a la niña y agitando sus cabellos- ¿Karu-chan podrías dejarnos un momento?-
La castaña asintiendo rápidamente y con una mirada nerviosa dejo la habitación, solo rogaba muy dentro de sí que ellos se arreglaran pronto.
-Supe que hoy te darían de alta- explico el rubio sentándose en la silla junto a la cama donde estaba la morena-
-Gomen- fue lo primero que soltó la morena al mirar ese par de ojos azules, ignorando su comentario- debí escucharte-
-Y yo debí entenderte mejor- sacudió la cabeza el rubio en gesto de exasperación- Sabia de tus ansias de ser mejor y conozco de primera mano esa terquedad que te gobierna a veces, era simplemente inevitable-
-¡Oye!-
-Y por lo mismo- continuo el rubio mirando fijamente a la chica- debí detenerte mas firmemente, debí decirte no y evitar que cruzaras los limites, debí parar todo esto antes de que no pudieras manejarlo-
Sarada miro sorprendida al rubio, el no… culpaba a su elemento de lo sucedido y de su falta de control sobre la potencia y generación de daño, el… se sentía responsable porque según él no fue un buen amigo al sencillamente no haberle quitado los aparatos o al no detenerla ante la posibilidad de dañarse a sí misma.
-Eres mi mejor amigo- soltaron sus labios sin notarlo dejando perplejo a chico que continuaba con su discurso autodestructivo-
-¿Qué?-
-Lo eres- repitió firmemente y alzo sus manos- Esto es solo algo más que deberemos superar- suavizando su voz miro los ojos brillantes del rubio- Jamás vuelvas a culparte por mis decisiones, solo se un buen amigo y ayúdame a levantar y comenzar de nuevo-
-¡hai!- contesto con una sonrisa el rubio aún sintiendo algo removerse dentro de si por la palabras dichas de la pelinegra. Era como si algo de todo lo dicho no estuviera bien.
-¿Bolt?-
-Ya te ayudo- diciendo esto sacudio su cabeza y la ayuda a pararse con delicadeza.
Después de todo era hora de volver a casa.
Sarada miro curiosa los movimientos de su compañero de piso en la cocina desde la comodidad de su cama, donde el rubio le había casi que exigido quedarse para recuperarse por completo.
La pelinegra, estaba ansiosa de probar lo que sea que aquel rubio le estuviera preparando, eran muy pocas las veces que el mismo se ofrecía a entrar en la cocina y la verdad el pequeño estúpido tenía un talento especial para manejar sartenes y picar vegetales.
-Sarada, siéntate por favor- la voz del rubio la hicieron notar como un sonrojo adornaba sus mejillas al sostener una bandeja con alimentos para ella-
-Por supuesto- la morena con cuidado logro acomodarse y espero pacientemente los pasos lentos del rubio- ¿Pasa algo?-
-Nada- el rubio negó frenéticamente haciéndole casi caer la bandeja y con un movimiento ágil estabilizo todo lo que estaba contenido en ella- Solo…espero que te guste-
-Arigato- dijo mientras el rubio acomodaba la bandeja ante ella, permitiéndole observar con curiosidad un liquido de color rojor, que la hizo comenzar a emocionarse-¡No puedo creerlo! ¡Es…es…-
-Es una crema de tomate- dijo el rubio con una sonrisa orgullosa al ver la felicidad que embarga la pelinegra al olerlo suavemente-
-Es mi platillo favorito-
-Lo sé- el rubio carraspeo un poco y la miro fijamente- Feliz primer año en Suna-
-Bolt…-
-Yo te ayudo-
Y sin decir más el rubio tomo la cuchara de la bandeja y comenzó a alimentar mimosamente a cierta pelinegra que estaba conmovida por aquel gesto y que no podía evitar sentirse querida con los breves toques del rubio en sus mejillas.
Porque el rubio más que un platillo le había recordado que siempre que estuvieran juntos, los problemas y los obstáculos no los vencerían, al menos no a ellos.
Chicos besos grandes y espero disfruten el que viene, espero compensar el retraso con eso :D
