CAPÍTULO 49
James permanecía en el embarcadero bastante tiempo después de que el submarino se hubiera sumergido bajo las aguas desapareciendo de su vista.
Sentía una extraña tranquilidad porque por mucho que doliera, por mucho que iba a extrañarla cada minuto del día, sabía que ella estaba a salvo. Ella y el bebé, y eso era lo único que importaba.
El momento que estaba viviendo le recordó a aquel día en el que perdió a sus padres. Entonces se sentó en el porche con la misma sensación de vacío e impotencia. Pero había muchas diferencias entre aquella situación y la actual. Ese día James fraguó en su interior odio y sed de venganza. Sentimientos que perdurarían en él durante muchos años. Y escribió una carta para no olvidar la promesa que se hizo. A partir de ahí sólo estuvieron él y su carta. Estuvo solo, se sintió solo hasta que Kate entró en su vida. Ella fue la primera persona con la que creó un vínculo. La primera que le importó realmente. Pero después de ella vinieron más.
Ahora las cosas eran distintas. No había odio ni rencor sino paz por saber que había hecho lo correcto. Y la soledad de entonces no era tanta porque a su lado estaba sentada sin hablar, una niña de seis años de edad que balanceaba sus piernecitas sobre las aguas.
Sintió una gran necesidad de abrazar a esa criatura que había entrado en su vida sin preguntar haciéndose indispensable para él.
La cogió y la subió sobre él. Y miró con ternura aquellos ojos verdes que reflejaban su tristeza. Le apartó el cabello de la carita sin decir nada. Simplemente la miraba con devoción. La niña había cogido color en la piel, fruto de las horas interminables de juegos al sol con Ji Yeon y Aarón. Estaba sana, preciosa. Y se estaba convirtiendo en una niña fuerte, indomable, valiente. La isla le parecía ahora el mejor lugar donde podía crecer. No se la podía imaginar en la civilización, bien peinada y con uniforme. Aquí era libre.
La quieres mucho, verdad?- dijo la niña con tristeza
Mucho. Tanto como a ti- contestó James
Clem permaneció en silencio, como si estuviera pensando decir algo pero no se atreviera a hacerlo.
Cuando nazca el bebé la llamará mamá- dijo la niña tímidamente- Crees que yo también podría hacerlo?
James sonrió al ver que lo que había dicho su hija.
Estoy completamente seguro de que a Kate le encantará si lo haces- dijo sonriendo- No tienes que preocuparte por eso, Clem. Ni tampoco esperar a que nazca el bebé para hacerlo. Díselo cuando creas que debes hacerlo.
Clem sonrió levemente. Evidentemente seguía teniendo alguna duda que le costaba despejar.
Papá- dijo seria de nuevo- Me querrás igual cuando nazca el bebé?
No- contestó él sonriendo- Te querré más porque estaré orgulloso de ver cómo lo cuidas y lo proteges.
La niña se agarró al cuello de su padre sonriendo. Como si se hubiera quitado un peso de encima.
Escúchame bien, pequeñaja- dijo James- Escúchame y graba esto en tu cabecita. Por muchos hijos que tengamos tú siempre serás la primera. Mi renacuajo travieso. Así que deja de preocuparte por esas cosas. Entendido?
Entendido- dijo la niña dándole un sonoro beso en la mejilla
Volverá pronto- dijo James sonriendo- Y tenemos muchas cosas que hacer mientras está fuera. Así que no tenemos tiempo de ponernos tristes.
Qué tenemos que hacer?- preguntó Clem intrigada. Se interesaba por cualquier cosa. Era curiosa y decidida por naturaleza.
Tenemos que construir otra habitación en la casa. Para el bebé- dijo James- Y organizar una boda. Nos casaremos cuando regrese.
En serio?- dijo la niña feliz
Y tan en serio- dijo James sonriendo- Vas a ayudarme, verdad? Sabes que yo con esas cosas que os gustan a las chicas no me apaño mucho.
Pero yo tampoco se qué se hace en las bodas. No he ido a ninguna- dijo Clem preocupada.
Bueno, yo tampoco lo tengo muy claro. Flores y comida, imagino- dijo James pensativo- Creo que lo mejor será que nos ayuden Sun y Rose. Ellas se casaron.
Genial!- dijo la niña aplaudiendo- Necesitarás ropa. Y yo un vestido. Eso sí lo se- dijo Clem pensativa- Y necesitamos un cura. Los curas son los que casan a las personas- dijo firmemente
El cura lo tenemos- dijo James- El señor Eko es sacerdote. Y lo de la ropa va a ser un fastidio- protestó James- Odio llevar corbata y esas cosas.
A mi tampoco me gustan los vestidos, pero habrá que hacerlo. Eso es así- dijo la niña convencida de que eso era una ley inevitable.
Al final eso de la boda nos va a traer muchos dolores de cabeza- dijo James sonriendo
Si- contestó Clem- Pero las personas que se casan ya no se separan nunca así que ella no volverá a irse- dijo ella sonriendo
Vale la pena entonces soportar la corbata y el vestido, verdad?- dijo James mirándola con ternura.
Vale la pena- dijo Clem con una gran sonrisa.
Entonces vamos, pequeñaja!- dijo él levantándose y subiéndola a caballito en su espalda-No tenemos tiempo que perder. Empezaremos hoy mismo con la habitación del enano.
Corre! Corre!- gritaba la niña riendo.
Y lo hicieron en dirección a la casa. Con la sonrisa en sus caras y la esperanza de que algún día Kate regresaría a sus vidas.
Habían pasado dos meses desde que Kate se había marchado. James la extrañaba más de lo que había esperado. Ocupaba su tiempo trabajando duro, hasta que no podía más. Pero no podía quitársela de la cabeza. Pensaba a cada minuto en ella. En cómo debía sentirse allá a fuera, sin nadie. Él al menos, tenía a Clem y a todas aquellas personas que vivían allí y con las que había establecido fuertes lazos de amistad.
Eran muchos los que se habían ofrecido a colaborar con la construcción de la nueva habitación. Sayid, Michael, Jin… Incluso Jack trabajaron con él codo a codo. Realmente no hubiera sido necesario porque había casas libres con más dormitorios, pero James necesitaba algo que hacer. Era un deber que tenía con el hijo que venía en camino. Una obligación que se había creado para mitigar su ausencia mientras crecía en el vientre de su madre. Nunca podría decirle que le notó dar patadas, que lo sintió crecer y hacerse fuerte. Pero al menos le diría que le esperó construyendo su habitación.
Todas las noches, después de cenar, acudía al centro de comunicaciones y pasaba horas hablando con ella. Viéndola a través de la pantalla. Clem le acompañaba hasta que caía rendida. Kate les enseñaba todo lo que compraba. Efectivamente se estaba fundiendo todo el dinero que Penny les pagaba y que James hubiera sido incapaz de gastar. Había comprado muebles, juguetes, ropa de todos los colores y tamaños, e incluso se había comprado su vestido de novia. No quiso mostrárselo. Eso traía mala suerte, dijo. Pero fue lo primero que hizo porque después no podría probárselo.
Kate le contó que estaba escribiendo recuerdos de su pasado juntos. Todas las cosas que les habían ocurrido y que le venían a la mente desordenadas. La primera vez que se sintió atraída por él cuando mató a aquel oso, el primer beso que le robó con un chantaje, la primera vez que se divirtieron en aquella cascada…
Ella también necesitaba ocupar su tiempo para que la espera fuera menos insoportable. Se notaba que ambos intentaban aparentar seguridad, que estaban bien, pero la tristeza en sus ojos era evidente.
Había momentos en que las fuerzas flaqueaban, entonces intentaban cortar la comunicación para que no fueran visibles las lágrimas. Pero esa noche ninguno de los dos podía dormir pensando en el otro. Estaba siendo demasiado duro, y se hacía eterno. Apenas habían pasado dos meses.
Aquella noche James estaba intranquilo. La había tenido que llamar tres veces hasta que ella finalmente se conectó. Estaba durmiendo, dijo.
Pero a Sawyer no le pasó desapercibido el mal aspecto que ella tenía. Dijo que estaba cansada porque había estado todo el día de compras y cortó rápidamente la conversación.
Intentó convencerse a sí mismo de que no ocurría nada. De que todo estaba bien. Pero no pudo evitar pasarse la noche dando vueltas en la cama, nervioso y preocupado.
A la mañana siguiente se dirigió al centro de comunicaciones para llamarla de nuevo. Quería cerciorarse de que sus temores eran infundados. Necesitaba volver a verla bien y calmar esa ansiedad que sentía.
Juliet caminaba junto a Jack con una bolsa de viaje al hombro.
Te marchas?- preguntó James sorprendido
Un par de días- contestó Juliet con una sonrisa extraña- Necesitamos algunas cosas que prefiero ver personalmente.
No puede traerlas Lapidus?- preguntó James nervioso
Es mejor que vaya yo misma- contestó ella
El rostro de Jack era serio. Parecía preocupado, como si le incomodara la conversación. De pronto James ató cabos. La noche anterior había visto a Juliet salir del centro de comunicaciones y eso le había extrañado porque ella no iba allí nunca. No tenía nadie a quien llamar. Algo ocurría con Kate. Y evidentemente habían estado hablando.
Juliet, qué coño está pasando?- dijo James preocupado
No ocurre nada, James. Ya te he dicho que voy a por medicinas- dijo ella fastidiada
No me mientas. Le ocurre algo, verdad?- dijo James nervioso
James, no se qué te imaginas pero…
Juliet- interrumpió Jack- Tiene derecho a saberlo.
Jack, ella me hizo prometerle que no diría nada- continuó Juliet- No quiere que…
Qué cojones está pasando?- gritó James desesperado
Es el bebé- dijo Jack con seriedad- Está muy grave.
Espérame aquí, Juliet- dijo James con firmeza- Voy contigo.
Pero James…- gritó Juliet inútilmente- Sawyer se dirigía corriendo hacia la escuela.
James entró en la clase intentando tranquilizarse. No quería asustar a Clem más de lo debido.
Nadia, disculpa un momento. Necesito hablar con Clem- dijo James
Claro- dijo Nadia preocupada al ver el gesto de él
Qué pasa, papá?- preguntó la pequeña intranquila por ver a su padre interrumpiendo la clase.
Verás, Clem- dijo agachándose a la altura de la niña- Tengo que marcharme unos días. No se cuántos. El bebé está enfermo, y debo estar allí. Ellos me necesitan. Lo entiendes, verdad?
La pequeña lo miró con calma. Lo veía nervioso, preocupado, y entendió que en aquel momento necesitaba su ayuda.
Lo entiendo, papá. Ve allí. Estaré bien- dijo con tranquilidad
No quiero que pienses que me largo de aquí dejándote sola. Volveré pronto. Cuando esté todo bajo control- dijo James sorprendido por la madurez de la niña.
Lo se- contestó Clem- Ve tranquilo.
Te quiero mucho, lo sabes, verdad?- dijo James sintiéndose francamente mal por ver que una pequeña de seis años era mucho mas fuerte que él.
Yo también- dijo la niña dándole un beso
James se levantó para marcharse de allí cuanto antes. No podía dejar que su hija viera que estaba aterrorizado por lo que estaba ocurriendo.
Papá!- llamó la niña
James se giró y vio a la pequeña de pie. Con el gesto serio pero muy firme.
Tráelos- dijo- Aquí se curarán.
En serio crees que?- dijo James sorprendido
Lo hiciste por mí. Fuiste a por mí. Me trajiste y me curé. Funcionará también ahora- dijo la pequeña
Haré lo que pueda- dijo él confundido
Cuando salió al exterior no podía quitarse la expresión de Clem de su cabeza. Quizás esa era una opción. Quizás funcionase de nuevo. Pero también era posible que murieran los dos al poco tiempo. No podía pedirle eso a Kate. No podía decidir. Por una vez en su vida no sabía lo que hacer. Por una vez, no tenía un plan.
