Disclaimer: Los personajes de la serie Victorious no me pertenecen, como a nadie en FF.
—Jade es mi hija más allá de mis obligaciones de cada mes —ratifica papá. Ambos discuten en voces bajas afuera de mi habitación—. Se queda en el hospital durante todo el tiempo que tenga que guardar reposo.
—«Nuestra hija», dormirá en la cama en el tráiler, en su casa.
—Ese basurero no es el mejor ambiente para su recuperación, y por favor no llames a ese lugar su casa.
Punto para papá, prefiero mil veces quedarme aquí.
—Quiero a Jade descansada, tranquila. Que tenga la comodidad de tener alguien que la atienda a media noche o medio día.
—Entonces llévala a tu casa y ponla en una habitación a lado de las de tus otros hijos. ¿Siguen viviendo ahí, no? Será una buena oportunidad para que se conozcan.
Auch, mamá, golpe súper bajo. No le otorgo punto. No fue justo.
—No olvidemos que está aquí gracias a «tu» ex novio. No voy a darle perdón hasta que esté tras las rejas.
Otro punto para papá. Lo siento madre, pero en esta ocasión, él tiene toda la razón.
Es gracioso cómo puedo llegar a sentirme parte de una familia normal oyéndolos discutir como si estuvieran casados. No gracias, esa no es mi vida. Me coloco los audífonos y me pongo a leer. Gracias George, sin ti, ni estaría aquí, ni tendría al diario conmigo.
Entrada número treinta y cuatro.
El sueño.
Mis pies tocan la madera tibia de los escalones, veo cada paso que tomo, bajo lento y temerosa. Sus gritos van haciéndose más claros, mi miedo crece, pero no me detengo, doy otro paso, mis pies son diminutos. Llego hasta el descanso y veo sus sombras, me escondo tras la pared y sigo, deteniéndome en la última grada. El grito de una mujer me deja fría.
—¡Las niñas están dormidas, por favor, no!
Muevo mi cabeza lo mínimo que puedo hasta verlo. El hombre me es familiar, pero no logro distinguir por qué, no entiendo el miedo que le tengo y a la vez ese sentimiento de… intimidad, debo conocerlo. Es alto —ella es más pequeña con una cabeza—, la apunta hacia abajo con su brazo totalmente estirado, su pelo es largo, claro, rubio; está vestido con unos jeans viejos, unas botas negras y su camiseta… no lo sé. Escucho esos dos tiros que impactan en su cabeza, son rápidos y no muy ruidosos; los percibo agudos, camuflados. De inmediato se hace presente el sonido de su craneo estallar, es lo que más me altera, me asusta, me aterra; pero no lloro.
La mujer cae al sofá, su cuerpo se acomoda solo en una posición estúpidamente pacífica y él la mira unos segundos. Veo esa camiseta salpicada de sangre, todo está repleto de ella. Él guarda el arma y se sienta al frente, encendiendo un cigarrillo sin darle importancia. Se arrima al respaldar cruzándose de piernas y estira el brazo libre sobre el cojín.
—No debiste irte, ¡ella es mía! —le grita a su cuerpo inerte.
Siento ganas de correr hacia la mujer. Tengo una tristeza inmensa, quiero llorar, pero recuerdo sus palabras, se repiten en mi cabeza con su tierna voz: «Escóndete y busca ayuda, llama a la policía. No dejes que él te encuentre, mi amor». Veo un teléfono inalámbrico sobre la mesa del pasillo, me acerco sin hacer ruido, lo tomo —haciendo mi mayor esfuerzo porque no me note— y salgo al jardín. Marco al 911, una operadora me atiende.
—Le disparó a mamá, hay mucha sangre, ayuden a mi mamá. —Recuerdo susurrarle.
El día es caluroso, el sol quema al igual que el cemento de la vereda que rodea la casa. Mis pies arden y camino rápido hasta la hierba buscando alivio, el césped está tibio. La mujer me urge a que no cuelgue, me pregunta cosas, lo más importante, que no se me ocurra colgar.
—¿Quién disparó?
—Él.
—¿Quién es él?
No le respondo, un ruido me asusta y veo su figura difuminada moverse por la ventana del jardín. Suelto el teléfono como reflejo y me escondo tras la columna. Escucho música, el hombre prendió la radio y volvió a sentarse. Ahora se acerca a la mesa, está concentrado en ella. A lo lejos escucho las sirenas de la patrulla y despierto.
Es un relato sin fecha, lleno de detalles que Tori quería guardar sobre ese día. Es evidente que lo escribió a consciencia, forzándose a recordar. No imagino lo duro que debe haber sido repetir esa secuencia en cada párrafo… No dudo que lo haga cada segundo de su día.
Entrada número treinta y cinco.
14 de agosto, 2015
La pesadilla me ha perseguido las últimas tres noches, recurrentemente. Despierto sudando; respirar se me dificulta y mi corazón late apresuradamente. Me enderezo para beber un poco de agua y enciendo la luz de la mesa de cama en un intento fallido de matar mis demonios. Respiro con amplitud varias veces para calmarme, esto me toma varios minutos hasta que finalmente pongo la cabeza en la almohada, deseando soñar algo distinto, pero no lo hago. Es una secuencia que no tiene fin.
La primera noche que tuve esta pesadilla, mamá me dijo que no me había despertado tan alterada desde que era una niña, algo que yo no recuerdo. Me dio una infusión de una mezcla de hierbas y se metió a la cama conmigo, estirando sus brazos para acurrucarme en su pecho. Holly puede no ser mi madre, pero qué bien se sintió el calor de su cuerpo junto al mío; añoraba, sin saberlo, sus caricias en mi frente, su suave voz, sus besos.
—Tuviste una pesadilla, solo fue un mal sueño, hija, estarás bien.
Debe ser lo que me decían de chica y eventualmente fue así, estuve bien, hasta ahora.
Me pregunto: ¿qué tan frecuentes eran esos sueños, qué edad tenía y cuando terminaron? ¿Mencionaba mucho a Isabella de niña?, ¿lo hacía mi hermana? ¿Cuándo la olvidamos?, ¿cuándo fue que Holly y David Vega se convirtieron en mamá y papá?
Hoy fui a nuestro café padre-hija con él, estaba nervioso por mí, mamá le mencionó sobre mi pesadilla, aunque de forma muy superficial, yo nunca le conté de qué trataba. Su comportamiento era fuera de lo común, sus dedos no dejaban de dar golpes suaves sobre la mesa, sus ojos trataban, a como de lugar, de evadir el contacto con los míos.
—¿Papá, de niña… presencié algo… un evento violento? —le pregunté. Él negó con simpleza, evitando hablar mientras bebía su café.
—¿Estás seguro?
—¿Qué soñaste, hija? ¿Quieres contarme?
Fue mi turno de negar mi respuesta.
—¿Qué tan frecuentes son estas pesadillas? —Trató de profundizar en el lío.
—Han ido aumentando en las últimas semanas y… también los detalles.
—¿Viste algo en especial? Algo que te esté molestando particularmente.
Volví mi vista a la ventana de enfrente, la gente caminaba tranquila por la acera, era una linda tarde y me pregunté valía la pena desenterrar ese ataúd lleno de recuerdos, si cambiaría algo en absoluto.
—Escucho unos disparos, veo mucha sangre, sombras; tengo mucho miedo —Le doy pocos detalles.
—Cuando eras pequeña hubo una época en la que solo tenías pesadillas. Despertabas gritando, llorabas sin parar. Mamá dormía contigo para calmarte, lo hizo por más de un año…
—¿Un año?
—Más… de un año.
"¿Por qué no lo recuerdo?", pensé y entonces papá respondió a esa pregunta con un simple dato:
—Te llevamos a terapia, un psicoanalista infantil te ayudó a dejar esos sueños atrás. Tomó tiempo, pero eventualmente lo hiciste.
"Hipnosis", me imaginé como la respuesta más obvia. Lo que quería decir que tan solo escondí mis recuerdos y ahora que despertaron con mi visita a Santa Fé es lo único en mi mente.
—Creo que sería una buena idea si buscamos ese tipo de ayuda otra vez —sugirió.
El único problema es que, en esta ocasión, no olvidaré todo lo que sé. Ya no tengo tres o cuatro años, he procesado la información de mi identidad por un largo tiempo. Le será muy difícil a alguien —por más profesional que sea—, lograr que haga a un lado mi realidad y siga campante por la vida.
Debo desenterrar lo que queda por saber, es la única forma en la que podré descansar.
Comparar una tragedia humana con otra es absurdo. Todos tenemos derecho a vivir y sentir profundamente nuestro propio dolor aunque no sea tan trascendente como el de otros. Pero la leo y me miro, lo que estoy atravesando no es fácil de digerir, aún así no es nada con lo que Tori vivió durante el verano, cuando fue niña, y en su carácter… ella es tan sutil, tan calmada, es lo que nos deja ver. Yo por el contrario soy una bomba, algo diminuto me cae encima y exploto.
Los doctores pusieron una compresa helada alrededor de mi abdomen. La ruptura de mi costilla no fue total, llamémosla una fisura que no necesita más tratamiento que el descanso y aplicación de frío en la zona por unas semanas. Mi muñeca sí se partió en dos, yeso por no menos de un mes. Bañarme será una tarea heroica… Me quejo por estupideces.
Ambas nos recuperamos de distintas formas. Ella escribiéndolo todo, yo acostada leyéndola. Se me hace tan irónico y… cruel, su pena llega a veces a sentirse como mi consuelo. «Es» realmente cruel.
Son las dos de la mañana y papá sigue afuera con mamá discutiendo los pormenores de mis siguientes días. Yo me limito a ver sus sombras tras la ventana. Que se digan lo que quieran, dormiré unas horas. Por lo menos hasta mañana ningún doctor me dará el alta.
Nota:
Canción del capítulo 49: Hurricane - Ms Mr y la del capítulo 50: Recover - CHVRCHES
Mounz Dragon 2804: ¿Te encanta porque es horrible? XD No, sí te entendí. Yo siempre lo imaginé más joven y bueno es que ya tenía en mente que no sería un patán como Jade pensaba.
Kuroneko: XD suele suceder, yo di disparos en el otro fic, unos buenos al final XD. Siento lo de tu dolor de cabeza, espero que te estés sintiendo mejor ya. Hay otro review de review para ti y LenyRehim más abajo.
LenyRehim: Las tijeras sí, pero cómo iba por ellas con la una muñeca rota y la otra sosteniéndola, además con el pie del tipo en el abdomen imposible que alcance su bota. Con Leo, pobre hombre XD, y lo de Cat, precisamente a lo que me refería, amo a Cat, no creo que sea torpe, tampoco tengo comentarios de las dos últimas temporadas, peor de Sam y Cat. Suerte con la cámara, yo siempre me peleo con ella, ¡no la entiendo!
Kuroneko/LenyRehim: Cuéntenme que otro fic leyeron donde daban paliza a alguien. Recomiéndenme un buen fic, ¿no? Y bueno lo de la canción estaba tan de apuro que presioné el botón de publicar y salí corriendo para que me lleven al evento. Pero ya les dejo las dos canciones.
erivip7: Leo aún está en el hospital, sí. Mañana, mañana, no spoiler :D.
nilra89: Tori siente cosas, sí, por algo imagina que la besa y sueña recurrentemente con eso, las razones no están lejos en el diario. Y sobre la teoría de que Jade se vaya o se quede, pronto, pronto lo sabremos.
Gracias a todos, publico a minutos de las 12 y me he igualado finalmente. Perdón por las demoras y el fin de semana un poco fuera de todo horario. Que tengan un buen inicio de semana.
