Cap.L: "Lenguaje del Amor #1: Las palabras de confirmación"
Quinn dejó su mini Cooper en el estacionamiento y se alejó de el con nerviosismo. Echó un vistazo general al edificio frente a ella y, mientras caminaba en su avance, quitó los papeles que necesitaba de su cartera y se perdió en su interior.
Ella estaba trabajando cuando Patrick, su abogado, la llamó por teléfono con urgencia asegurándole que debía presentarse en el juzgado para la lectura del testamento de su madre. Judy y su padre llevaban los últimos dos años separados y su madre reinició su vida rápidamente al lado de otro hombre con dinero y solo seis semanas atrás ambos tomaron un vuelo a Europa que nunca finalizó. La tragedia fue titular en todo el mundo y ella era la única que debía responder a las consecuencias económicas.
No le gustaba todo eso.
Daniel, aquel hombre que vivió con su madre hasta su último minuto, siempre la había tratado con respeto y por eso mismo, en su testamento, todos sus bienes materiales pasaron a sus manos en una herencia que ya se había decidido por donar. Ahora solo faltaba escuchar lo que su madre escribió con algún destino pero estaba segura iría con el otro al mismo fin.
Dobló el último pasillo de aquel enorme lugar y varios empleados voltearon a verla por lo que aceleró el paso y suspiró cuando vió a Patrick de pie cerca de una oficina.
- Gracias por venir, Quinn- la saludó el muchacho con un beso en la mejilla y ella respondió de igual manera-
- Debía estar aquí ¿no?... ¿A quién esperamos? ¿Y por qué no nos encontramos en tú edificio?
- Verás…Esta firma es la más prestigiosa del país y necesitamos asociados si queremos trasladar los fondos con bienes altruistas
- No entiendo
- Quinn, no es simple donar toda esa cantidad de dinero como tú lo deseas y…y menos con el último juicio en que se te involucró- murmuró él y Quinn esquivó la mirada avergonzada-
- Eso es del pasado... Y te recuerdo que lo ganamos
- Como sea, la marca ya está hecha y no podemos borrarla. Lo mejor es no hacer otra
- Bueno, como sea. No me has dicho que hacemos aquí al final
- Me afilié a nada más y nada menos que al presidente de la firma. Tenemos el caso asegurado., cuenta con ello
- Para mi esto no es un proceso judicial… ¿Qué tiene que hacer una para que acepten el dinero que se les da?- ironizó Quinn moviendo una mano y acomodándose el cabello por el calor. New York estaba más insoportable que nunca ese verano- ¿Y cómo se llama él?
- Allí viene- le respondió él señalando hacia atrás y Quinn volteó a verlo. El típico hombre que se cree superior a los demás por su vocación, de traje impecable y sus manos escondidas dentro de su pantalón. Y su sonrisa soberbia- Buenas tardes señor, Crawford. Un placer conocerlo- escuchó ella el saludo de los hombres y con una sonrisa forzada estiró su brazo para hacer los mismo-
- Buenas tardes señor Ford, señorita Fabray, he escuchado mucho de usted- agregó él y ella giró los ojos ¿Realmente con este tipo iban a trabajar?- pero no les quitaré mucho tiempo- agregó él sacudiendo algo inexistente de su corbata y volviendo la vista a ellos- mi esposa se encargará del caso, ella es la especialista en estos temas-
- ¿Está casado con una abogada también?- preguntó Quinn sin saber por qué lo hizo, no le agradaba el hombre y ya estaba indagando su vida personal-
- Así es, de hecho nos conocimos en la Universidad. Era la alumna con el mejor promedio, perfecto y la que mejor se comportaba…La alumna más aplicada- aseguró él con orgullo y Quinn frunció el ceño, en toda clase universitaria hay un alumno que se destaca de la mayoría; no entendía realmente el comentario del hombre- ¿Cómo está su padre, señorita Fabray? He oído que ya abrió otro despacho individual. Bien por él
- Así es- murmuró ella entre dientes exasperada. Rogó en ese instante que el testamento de su madre fuera cuerdo a la situación y apartarlo de ella para otro fin no fuese tan difícil- ¿Tardará mucho su esposa?- preguntó observando su reloj y se quedó obligadamente con la muñeca frente a sus ojos para no voltear donde provenía el ruido de tacón. De reojo distinguió la figura de una mujer y, cuando Crawford susurró "aquí está", giró a verla.
Allí, a solo tres pasos de ella, la muchacha la observaba a través de sus lentes y le dedicó una fugaz sonrisa que le hizo acelerar el pulso de su pecho. Su respiración se volvió violenta y sintió como el piso giraba solo con ella: la chica tenía el pelo ajustado con dos palillos chinos que sobresalían tras ella, una carpeta azul contra su pecho descubierto de su camisa blanca y sus largas y bien formadas piernas se escondían casi con inutilidad dentro de una falda gris.
Quinn observó con agonía el saludo de ella con su abogado. Siguió la línea del brazo de ambos y descubrió en su mano izquierda una alianza dorada que brillaba contra su morena piel. El ruido de los zapatos le golpeó el rostro lejanamente y la sintió frente a ella esperando por su saludo. Ella se aclaró la garganta completamente seca y la escuchó presentarse:
- Mi nombre es Rachel Berry de Crawford y seré quien llevará su caso adelante-
Quinn agitó la cabeza hacia abajo al ver el beso de despedida entre Rachel y su esposo y la alzó con furia al verlo alejarse. Empuñó su mano al costado de su cadera e iba a reclamar tantas cosas pero algo la tomó por sorpresa: el hombre regresaba con una niña en brazos y le hacía cosquillas mientras se acercaba nuevamente. Rachel volteó al escuchar la risa de la niña e inmediatamente la tomó entre sus brazos-
- ¡Ma!- escuchó el grito de la pequeña morena y ya no lo soportó más. Quiso avanzar un paso para retirarse pero un pequeño mareo la traicionó y terminó recostándose contra su abogado. Escuchó la voz de Rachel preguntarle si estaba bien y otras cosas pero de repente todo se volvió oscuro y ya no pudo oír más nada-
- Quinn…- susurró Rachel cerca de su oído y sintió su mano en su hombro para intentar despertarla- ¡Quinn!
Santana suspiró desde su cómoda silla y se golpeó el rostro cansada: llevaban más de cinco días en ese trabajo, no entendía por qué los demás le complicaban todo. Se puso de pie con lentitud y bajó un pequeño escalón que las separaba del resto y caminó hasta ese tumulto que solo gritaba el nombre de su mejor amiga. Alejó a Puckerman de un empujón, a Mike de la misma manera y giró los ojos al ver a Rachel casi llorando desconsoladamente mientras intentaba que la rubia reaccionara.
Solo sonrió al ver a la pequeña Kathia y la alzó entre sus brazos para arroparla un momento y dejarle un beso por lo que bien que había estado. La niña solo tenía dos años y era mejor actriz que todos los demás.
- A ver, Berry, no es para tanto, solo se desmayó- dijo Santana encorvándose al lado de la morena y dándole cachetadas a Quinn- ¡Quinn! ¡Quinn, despierta!
- Me cago en ti y tus estúpidos proyectos, Santana- dijo Rachel alejándole las manos del rostro de su novia y pasando un brazo por debajo del cuello de Quinn-
- Te digo que no es para tanto, drama queen. Dios santo, sabía que cuando escribí rubia el papel estaba hecho para Britt pero no, tú y tus fantasías con tu novia por hacer todo juntas…¡Quinn!- gritó Santana contra el rostro de su mejor amiga y finalmente la rubia comenzó a mostrar los primeros signos de despertar- ¡Quinn, Berry está besándose con Puckerman!
- Cierra la boca- murmuró Quinn abriendo los ojos al instante pero manteniéndose en el piso. Curvó una sonrisa al ver a Rachel arrodillada a su lado e inmediatamente recibió sus labios contra los de ella en un beso cargado de cariño. Santana dijo algo por lo bajo y ella le dio una patada antes de que se alejara-
- ¿Estás bien?- le preguntó Rachel y Quinn asintió al instante mientras con su ayuda se ponía de pie-
- ¡Ma!- gritó la niña corriendo hasta ellas apenas se sentaron en una silla y Quinn la alzó para sentarse sobre sus muslos-
- Hola, cielo- susurró Quinn acariciándole el cabello del mismo que color que Rachel y sonriéndole cuando la niña se le quedó viendo igual que solía hacerlo la morena cuando ella llegaba cansada del trabajo o después de hacer el amor. La rubia le dio una veloz mirada a Rachel y ella se sentó a su lado con rapidez- cada día se parece más a ti
- Tiene tus ojos- aseguró Rachel acariciando sobre la mano de Quinn- y tu dulzura
- Y tu cabello, y tu brillo al intentar hablar y la energía al jugar…¿Qué pasa, cariño?- le preguntó Quinn al ver a la niña con los ojos aguados-
- Ma… ¿en?
- Sí, Kath, mamá está bien- aseguró la rubia abrazándola contra ella y bajándola cuando la niña lo pidió para salir corriendo en busca de Valerie, una niña de apenas cinco años, que llegaba de la mano junto a Brittany-
- ¿Segura estás bien? ¿Quieres que vayamos a casa?- le preguntó Rachel acariciando su mano solo con el pulgar y sonriendo cuando Quinn tiró de el para atraparlo y no soltarla-
- Creo que fue emoción, tal vez. No lo sé, Rach…me sentí rara cuando te ví actuando al lado de Puckerman y más cuando te besó y Kath entró luego…Y el calor
- Está bien...y…
- A ver, menos charla y más actuación- dijo Santana arrojándoles unas copias de un ficticio libreto y caminando hacia su sillón-
- Vete al demonio, Santana- dijo Rachel y todos callaron al instante. Menos Quinn que largó una carcajada y los demás voltearon a ver a la latina-
- Eh, hobbit, te recuerdo que esto no lo planeé yo ¿eh? Cuida como me hablas
- Pues nadie te puso de directora ¡y el libreto apesta! Regresa a tu puesto de bancaria – dijo Rachel cruzándose de brazos y sintiendo la mano de Quinn en su muslo-
- Además ¿por qué soy el único que le cambian el nombre y por uno asqueroso?- se quejó Puck desde un costado tirando los papeles de su parte a la basura- me voy
- Eh, niño ¡ven aquí!- lo llamó Santana pero Puck solo saludó a su mejor amiga con la mano y salió rápidamente- bien, tenemos que buscar a alguien que quiera besar a Berry
- ¡Yo!- saltó Brittany al lado de su esposa-
- Ni lo sueñes- la retuvo Santana por el brazo y la regresó a su lugar- ¿y por qué demonios Julianne tiene esta estúpida tarea?
- Ey, ey, no es su culpa- dijo Quinn poniéndose de pie y estirando su brazo para tomar la mano de Rachel- nos vemos mañana. Supongo que saldrá como podamos
- Ustedes son pésimas actrices, tienen la versión femenina de Almodóvar frente a ustedes y no lo aprovechan- dijo Santana pasando sus manos por los costados de su cuerpo y negando con la cabeza-
- No falten mañana- fue lo último que dijo Quinn sosteniendo la puerta que Mike le dejó abierta y esperando porque Rachel saliera primera. Entrelazaron sus manos afuera y fue Rachel la que tomó a su hija de los brazos de Puckerman- pensé que te habías ido
- ¿Por qué dejan las niñas afuera solas?
- Estaban jugando. Y Mario las vigila- dijo Quinn señalando al hombre de confianza de seguridad- Sé puntual mañana, Puckerman
- Como siempre- aseguró él y Quinn giró los ojos- no se besen tanto esta noche que quiero la boca de Rachel perfecta para mí y…
- Lárgate- lo empujó Quinn rodeando el hombro de Rachel y guiándola al auto.
Mientras Rachel acomodaba a Kathia en el asiento de atrás ella observó la vestimenta de la morena y se mordió el labio: Rachel aún tenía el traje de ejecutiva y eso solo la incentiva a llegar más rápido a su casa.
Cuando la morena cerró la puerta, ella le rodeó la cintura y la arrinconó solo para jugar con su nariz sobre su cuello, le encantaba hacer eso desde que la conoció y estaba segura ya se había acostumbrado a no dejar de hacerlo. Rachel pasó sus brazos alrededor de su cadera y la abrazó fuertemente antes de soltarle y recordarle que era la hora del almuerzo para su hija:
- Está dormida- aseguró Quinn aún en la misma posición y observando a la niña a través del vidrio-
- ¿Qué?- preguntó Rachel frunciendo el ceño y girando al instante para golpear suavemente la ventana y despertarla. Para ella era importante que su hija cumpliera con los horarios correctos para dormir- - Kath…Kath- la llamó y Quinn le dijo que la dejara, pero ella volteó para fulminarla con la mirada y continuó con su cometido-
Quinn giró los ojos y suspiró con diversión, dejó un apretón en la cadera de Rachel y caminó hasta el asiento de conductor a esperar por ella y realmente no le sorprendió cuando tuvieron que pasar casi diez minutos para eso.
Cuando encendió el motor y Rachel se soltó el liso cabello en un movimiento por demás lento, ella aceleró fuertemente y contó los minutos para llegar a su casa.
Lo que realmente no le sorprendió fue haberlo hecho solo en cinco y esperar a su mujer en su habitación las horas que luego fuesen necesarias.
Finalmente al día siguiente las cosas salieron como Quinn creyó, una obra de teatro en el Instituto de su hija que fue el hazme reír de todos los presentes pero así mismo su premio mayor fue ver a Rachel por segunda vez en el mismo traje y las sonrisas de su hija en un costado en los brazos de su padre.
Cuando bajaron del pequeño escenario improvisado, la única sonrisa que no encontró fue la de Julianne, la rubia llegó al grupo de adultos con los brazos cruzados y su labio fruncido hacia arriba. Si Kath se parecía demasiado a Rachel, Julianne sin duda era su copia.
- Gracias por hacer que todos se rían de mi- reclamó la chica y ella alzó las cejas. Al menos las aplaudieron con efusión al terminar ¿de qué se quejaba? –
- Ey, ey, a mis piernas y a mí nos fueron bien- dijo Santana estirando una debajo de su cortísima falda y Quinn agitó la cabeza-
- Eso es porque cambiaste tu papel de monja por prostituta- acotó Melanie, la hija de Puckerman que se había convertido en la mejor amiga de Julianne a pesar de ser un año menor y asistir a otro salón-
- ¿Pero quién les enseña esas palabras a las niñas de solo seis años?- preguntó Santana desconcertada-
- Ocho, Santana- murmuró Quinn regañando con su mirada a su hija mayor-
- Encima de prostituta, tonta- se quejó Rachel por lo bajo y todos giraron a verla- quiero decir…
- ¿Por qué no vamos a almorzar? - propuso Puck palmeando el hombro de su hija y empujándola para salir-
- La culpa es mía por dejar que Santana escribiera el guión- continuaba sus quejas Julianne mientras caminaban rumbo a su auto-
- La idea era malísima, molesta sobrina- se defendió la latina caminando con su hija de la mano y Brittany del otro lado- por qué elegiste el amor eterno ¿eh?...Yo escribo muy buenas historias de lobos y esas cosas, pero nada de romanticismo
- Pero Sanny, todas las noches me das una carta como cuando…
- Lo que decía- cortó Santana su esposa para continuar hablando- las obras de teatro apestan
- Tú no escribiste una obra de teatro, Santana- le recordó Quinn acariciando a su hija antes de desactivar la alarma del mini Cooper- tú escribiste los últimos años de mi vida. Estupida latina – murmuró la rubia abriendo la puerta para que sus hijas subieran atrás y luego cerrándola y al paso la de Rachel- Nos vemos en el restaurante
Ese sábado primero de noviembre cumplían once años juntas y Quinn sabía que le tocaba a ella preparar una sorpresa, tal vez no por obligación pero así lo sentía, porque fue Rachel la que preparó todo el año anterior: una cena en casa con sus dos hijas, una salida al cine después solas y al regreso algo juvenil como cuando preparó todo el día que hicieron el amor por primera vez.
Quinn azotó su lapicera cientos de veces contra una hoja y agitó su pierna bajo la mesa esperando por alguna buena idea. Rachel ya le había ganado la del desayuno bien temprano antes de ir a trabajar y ahora a ella solo le quedaban apenas unas quince horas, o menos, para pasar el día.
Julianne entró a la cocina por su vaso de jugo mañanero y ella la observó con una sonrisa, Kath venía detrás y se abrazaba a la pierna de su hermana como si fuese su heroína y entre intentos de palabra le pedía que la alzara.
- ¿Quieres jugo?- le preguntó en cambio la mayor arrodillándose frente a la pequeña y acercándole el vaso a la boca al verla asentir- No, Kath- palmeó Julianne su mano cuando la niña quiso tomar el vaso de vidrio solo para ella- mira como lo hago yo ¿si?- preguntó y Kathia asintió moviendo sus manos de arriba abajo sobre su propio pecho y observó a su hermana con la boca entreabierta- ¿Quieres?- repitió Julianne y Quinn solo se dedicó a ver la escena: Julianne hablaba dándole indicaciones a su hermana menor y ella hacía todo como si de su juego favorito se tratara.
Quinn entrecerró los ojos y continuó escuchando: palabras y más palabras por parte de su hija. Sonrió, abolló el papel dejándolo a un costado y abandonó la lapicera.
- ¿Julianne?- llamó a la chica poniéndose de pie-
- ¿Si?
- ¿Quieres ayudarme con una sorpresa para mamá?
Rachel llegó pasada las 21 a su casa, como odiaba trabajar los sábados hasta tan tarde pero el precio por no trabajar los lunes después de su correspondido domingo. Se quitó la chaqueta apenas bajó del auto y la acomodó en su brazo mientras llegaba a la puerta. Pasó la llave por la cerradura y abrió descubriendo un completo silencio.
Hizo apenas un paso, llamó a Quinn y al instante a sus hijas; sonrió cuando Kathia gritaba desde la cocina y ella enseguida se apresuró en su búsqueda. Se sostuvo de la pared al ver a su familia de pie al lado de la mesa y con la mirada fija en ella.
Quinn tuvo que bajar a Kath de sus brazos porque la niña pataleaba para ir con la morena, Rachel se inclinó para tomarla contra ella y la alzó con emoción en los ojos. Se tocó el pecho con felicidad y se acercó para dejar un beso en los labios de Quinn y otro en la mejilla de su hija y observó a su alrededor: las paredes de la cocina y del living tenían pegados pequeños corazones de papel rojo y rosa con palabras escritas en ellos.
Fue Julianne la que arrancó el más cercano y leyó en voz alta:
- La mejor mamá-
Quinn estiró su brazo y arrancó otro:
- El amor de mi vida
Cuando Rachel quiso decir algo, Kathia llamó su atención recostándose contra su cuello y pronunció una nueva palabra logrando que Quinn y Julianne se acercaran rápidamente a ellas:
- Dilo de vuelta Kath- la incentivó su hermana pero la niña negó con la cabeza y volvió a recostarse contra Rachel- ¡Kath, dilo!
- No- dijo la niña saliendo de su escondite y riendo-
- ¡Dilo!
- Amo- repitió la niña y Julianne dio un pequeño salto haciendo sonreír a Quinn- amo…amo
- Si, Kath- murmuró Quinn acariciando la espalda de su hija y la de Rachel- todos amamos a tu mami
- ¡Mía!- gritó la niña aferrándose al cuello de Rachel con sus manos. Quinn frunció el ceño al instante-
- No, no es tuya sola- se quejó la rubia negando con la cabeza y Rachel giró los ojos. Quinn le había dicho lo mismo a Julianne a los tres años cuando adquirió esa palabra también-
- ¡Sí!- gritó Kathia tirando una mano hacia atrás y golpeando el brazo de Quinn-
- No, Kath. Tú mami también…
- Quinn- la detuvo Rachel separando a su hija para sentarla en la silla de bebé y acercándola a la mesa- voy a ponerme algo más cómoda y regreso
- No , amor- la sostuvo Quinn por la espalda y la obligó a sentarse a su lado- la cena se enfría-
En realidad, si Rachel ingresaba a su cuarto, la sorpresa se arruinaba.
Por el momento, la morena se contentó con recibir al oído un "te amo" de Quinn.
Y las sonrisas de sus dos hijas todo el tiempo mientras cenaban.
Rachel sintió como si estuviera viviendo un día más y a la vez uno único: Quinn se encargó de cambiar el pañal de Kathia y acostarla en su cuna mientras Julianne se bañaba en su cuarto y ella lavaba los platos.
Agitó sus manos dentro de la mesada para quitarse las últimas gotas de agua y luego las pasó por el delantal antes de apagar la luz de la cocina y caminar rumbo a su cuarto.
Estaba pro abrir cuando sintió un abrazó por detrás y el movimiento de caderas que Quinn siempre hacía apenas se pegaba a ella. La rubia sonrió contra su cuello y bajó inmediatamente sus manos por el abdomen y las coló dentro de su falda para acariciarle los muslos. Rachel quiso alejarse entre suspiros pero Quinn la retuvo con más fuerza:
- ¿A dónde crees que vas?- susurró la rubia acercándose peligrosamente a su zona íntima y clavando a los costados sus uñas-
- Quinn…- susurró la morena cerrando los ojos y sosteniéndose de la pared- Julianne…
- Está ya en su quinto sueño- aseguró la rubia subiendo sus manos hasta llegar a la camisa de Rachel y pasar su mano derecha al interior aún con los botones prendidos- Once años, amor de mi vida- dijo Quinn masajeando su seno y besando el hombro de su esposa antes de morderlo- Te amo, Rachel
- Yo también te amo, Quinn- susurró Rachel tirando su cabeza hacia atrás y recibiendo la boca de su mujer sobre la de ella. Cuando las lenguas se juntaron, batallaron, continuaron peleando y Quinn abrió la puerta con el pie, Rachel admiró desde esa posición y como pudo el adorno de la habitación: más corazones con palabras en ellos y la cuna de Kathia no estaba allí-
- Con Julianne- se adelantó Quinn al ver la cara de pánico de Rachel y girándola para continuar besándola. Bajó sus dos manos por la camisa de la morena y la abrió de un solo tirón arrancando algunos botones al paso-
- Era mi favorita- murmuró Rachel mordiendo el labio inferior de Quinn y tirando de el solo para escucharla gemir- más te vale, Fabray que lo que vayas a hacer valga la pena
- Valdrá cientos de esas camisas- aseguró la rubia levantándola sin esfuerzo y dejándola sobre la cama con suavidad- te lo aseguro- dijo Quinn besándola para acabar la charla y bajando su mano por el abdomen de la morena-
No pudo callar los gemidos de Rachel ni los suspiros que la morena le arrancaba a ella.
No pudo tapar ambos cuerpos apenas terminaron por segunda vez de hacer el amor porque ya no tenía fuerzas.
No pudo decirle que no a Rachel cuando se subió sobre ella y la segunda aumentó a tercera y luego a cuarta. No supo explicarse como en realidad fueron cinco rondas de placer y sudor sobre ellas como si hiciera tiempo que no se amaban de esa manera.
Para lo único que su cuerpo le dio fuerza fue para repetirle a Rachel por qué la había elegido como su esposa, como la madre de sus hijas y por qué era el amor de su vida.
La morena se abrazó a su cintura y fue ella quien cubrió a ambas con una frazada mientras por su parte no podía para de repetir lo único que las había llevado hasta donde estaban ahora:
- Te amo, Rachel-
Mis queridas lectoras ¿cómo andan?...Dejando de lado la formalidad, ¿quién me manda a mí a preguntar por el tema para que lean después? En fin... si mis cálculos no me fallan ( estuve a papel y lapicera anotando voto x voto) ganó Fafaberry (o al menos así estaba desde el ultimo rw que sumé porque hubo más de 105 ) ENTONCES el prox fic que subiré será 50 % idea original ( no leo fics faberry pero no leí tampoco en ningun resumen que trataran ese tema) y 50 % Fafaberry ( y tendrá drama)...Con respecto al G!P lo subiré tambien apenas pueda por respeto a las lectoras que lo pidieron y ¡oh, casualidad! son las que han comentado desde el primer momento (una disculpa a ustedes por hacerlas esperar con lo que eligieron) La única razón que no subo ahora el G!P (porque no importa cuantos la eligieron) es por un comentario muy real que hicieron : "en la mayoría de Fics Gip solo pintan a la mujer con pene sin saber algo del tema" y, realmente, mi fic no se apartaba de eso tampoco. Asique antes averiguaré ciertas cosas, lo mejoraré y lo subiré después...
Nada más, creo salvo...5 para el final...En el prox cap leerán como llegaron las niñas al a vida de las chicas...
SEXFABERRY: Leí tu rw justo antes de subir el cap...Manda mis besos para donde quieras, cero problema...Un abrazo! :)
Saludos para todas y todos. Gracias por leer y /o comentar!
Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.
