Epilogo III
Cuando creímos que toda la familia Briefs se encontraba durmiendo, nosotros nos reunimos en la cocina de su casa. Mis padres se veían más serios de lo normal, el cansancio se reflejaba en sus ojos rojos y en las ojeras marcadas. Kakarato volteaba a ver a cada uno de nosotros con nerviosismo. Me cruce de brazos pensando como la situación se había jodido tanto y cómo demonios habíamos permitido que esto sucediera.
–Esto es una pesadilla.- Hablo mi madre, llevando una mano hacia sus cabellos pasándolos con fuerza hacia atrás. –Dios que dirá la gente de nosotros, ¡nuestra escala social esa arruinada!
–Por Dios mujer eso es lo único que te preocupa.- Mi padre hablaba furioso. –¡Olvida la maldita sociedad!- Elevo la voz. –Si vas a preocuparte por algo mejor ocupa tu mente con lo que nos hará Frezzer- El estrello un puño en la mesa y mi madre volteo hacia la puerta para cerciorarse de que no hallamos despertado a nadie con sus gritos. –Ese bastardo disfrutara mucho humillándonos diariamente.
–¿Dejaremos la escuela?- Pregunto Kakaroto, eso era algo que también había pasado por mi mente.
–No.- Dijo mi madre fuerte y claro. –Ustedes continuaran con sus estudios… Después de la escuela conducirán a empresas Cenji para que les informen su destino.
–Grrr ¡Maldición!- Me exalte. –Cómo es que caímos en esto.- Grite. –Como permitieron que esto pasara.
–Nos traicionaron hijo.- Dijo mi padre furioso. –Eso son las consecuencias de confiar en alguien.
–Pero quien… Quien nos traiciono.- Exigí saber la verdad. Y en cuanto la supiera, mataría al maldito.
Mis padres se miraron entre sí, compartiendo sus comentarios en silencio y finalmente fue mi madre la que hablo.
–No te lo vamos a decir Vegeta.- Ella me miro con el rostro duro.
–¿Por qué no?
–Porque te conocemos y sabemos de lo que eres capaz cuando te enojas y no sé tú, pero yo no me pienso echar otro problema innecesario por la imprudencia de mi hijo.
–¡Y nos vamos a quedar como si nada!- Explote. –El que nos traiciono tiene que tener su merecido.
–Y lo tendrá Vegeta.- Mi padre frunció el ceño. –Pero todo a su debido tiempo. Por ahora en lo único en que debemos preocuparnos es en el infierno que nos espera con Frezzer.
–Sera mejor que nos vallamos a dormir.- Dijo mi madre cansada. –Mañana nos espera un largo día.
Nos dirigimos a nuestra habitación en silencio hasta que por el reflejo de la ventana mire a Bulma platicando con Brolly.
–Que hace ese insecto con ella a estas horas.- Me acerque lo suficiente para poder verlos mejor y escuchar un poco de lo que hablaban.
–Brolly ¿Es cierto que?
–Si. –Dijo el, ¿De qué demonios hablaban? –Supongo que ya lo sabias.
–Entonces tu.- Dijo Bulma horrorizada.
–No… Yo jamás quise que pasara esto.
–Pero si lo sabias porque no dijiste nada.
–No es tan sencillo Bulma… No podía decir nada, tú no lo entiendes.
–Entonces explícame.- Dijo ella, y a medida en que seguí escuchando la conversación mi furia incremento al darme cuenta de la realidad de la plática. Ese bastardo y su maldito padre habían sido los culpables de la ruina de mi familia. Ellos habían sido los que nos traicionaron y nos vendieron con Frezzer y ahora que lo sabía no estaba dispuesto a dejar al maldito vivo. No sin que recibiera su merecido.
Encare al infeliz y le reclame todo lo que me había hecho y el muy maldito todavía se ponía a la defensiva, Bulma gritaba para que nos tranquilizáramos pero la ignore mientras me lanzaba hacia él iniciando una pelea, lo golpearía hasta que se me fuera todo el coraje que tenía retenido dentro. Estaba preparado para todo pero no para que Bulma se pusiera del lado de ese infeliz, que ella se preocupara por él fue la daga que me había atravesado en las peores traiciones del día. Furioso la deje ahí con él y entre hacia la casa. ¿Cómo era posible que lo prefiriera a EL que a Mí?
Camine hacia el balcón de su casa y me recargue el barandal, dejando que el frio de la noche me tranquilizara antes de que fuera a matar a todos en este casa y me estaba tranquilizando hasta que la sentí atrás de mí, después de unos segundos al ver que no decía nada me decidí hablar para que de una vez por todas me dejara en paz.
–Que haces aquí.- Me sorprendió que el tono de mi vos no saliera enojado.
–Quiero hablar.
–Yo no.- Conteste seco. –Vete mejor hablar con tu noviecito.
–No es mi novio.- Contesto ella enojada ¿La descarada pensaba hacerse la digna? Era de esperarse. –Pero si es mi amigo.- Dijo suavemente colocándose alado de mí.
–Pues yo no quiero saber nada de ese infeliz.- "Y espero que tú tampoco Bulma" pensé.
–Vegeta.- Su tono era regañón. –La verdad es que no sabes los motivos que lo orillaron a hacer lo que hiso.
–Y no me interesan.
–Vegeta.
–Dios Mujer.- Me exalte de que siguiera defendiéndolo, como podía ponerlo a él sobre MI. –Se supone que era nuestro amigo, nuestros padres se conocían desde la secundaria y mi padre le tuvo confianza y cuando éramos niños nos presentaron, fue imposible que no nos lleváramos bien, ya que nuestros caracteres eran similares y ahora después de tantos años, ¡Se les ocurre hacer lo que nos hicieron! ¿Por qué? ¿Y con que motivo? Donde quedo esa amistas y lealtad que tanto nos juraban.- Apreté los puños sintiendo lo mucho que me había dolido su traición. –Es por eso que no confió en nadie, siempre terminan traicionándote además… -Hable con mucho resentimiento pero Bulma no me dejo terminar, se lanzó a mis brazos agarrándome desprevenido, su cálido cuerpo se aferró al mío con fuerza consolándome, y cuando por fin reaccione la abrece con la misma fuerza, la necesitaba y necesitaba esto desde la mañana aunque no me gustara admitirlo, ella era la que le daba paz a mi alma. Escondí mi humillación de sentirme derrotado en su cuello, la apreté tanto como pude hacia mí y aspire su embriagador aroma para tratar de controlarme.
–Puedes confiar en mi Vegeta.- Me susurro en mi oído, mandando escalofríos por mi piel. –Sabes que siempre estaré ahí para ti.- Ella apretó aún más su agarre para que entendiera las seriedad de sus promesas y muy dentro de mi espere que todo lo que dijera fuera cierto. –Yo no te voy a traicionar.- Juro, pasando una mano por mi cabello, me acaricio de una forma tan tierna y reconfortante que le creí. –Yo siempre estaré contigo.- Prometió.- No dije nada, deje que sus palabras se quedaran guardadas en mi alama para siempre.
Después de unos minutos nos separamos y en silencio caminamos hacia nuestras habitaciones pero antes de que ella me dejara, tenía que cerrar sus palabras con una promesa silenciosa. La tome y la bese sellando su promesa para toda la vida, ella me correspondió de la misma forma en que la besaba, lenta y tranquilamente.
Y esa noche cuando me acosté en mi nueva cama me permití sonreír como no lo había hecho en todo el día. Puede que los Cenjis me quitaron todo en la vida, pero lo que no me habían quitado era lo más importante. Ella. Y Bulma era lo único que necesitaba para afrontar lo que fuera que viniera, mientras ella estuviera conmigo, sabría que todo estaría bien.
Tengo que admitir que la mañana siguiente después de todo el desastre fue divertido, ver a Bulma y a su familia tratar de adaptarse a nuestra vida era demasiado entretenido, sabía que ella dormía hasta la hora que se le daba la gana, pero ella no contaba que con nosotros viviendo bajo su techo todo cambiaria. Nosotros nos levantamos a nuestra hora acostumbrada y cuando bajamos a desayunar vi a una muy malhumorada Bulma. Cuando terminamos el almuerzo ella me arrastro hasta el pasillo para gritarme.
–¡Es que acaso no duermen como la gente normal!- Me grito y luego se tomó su tiempo para bostezar.
–Tu eres la que querías que viviera contigo.- Le dije tomándola de la cintura y acercándola a mí, la acción la había sorprendido tanto que no reacciono hasta que la bese y ella correspondió. –Ahora acostúmbrate Mujer.- La solté dejándola con cara de boba y camine hacia su patio para comenzar el calentamiento diario, al llegar ya estaba mi padre con Kakaroto y 18 dando vueltas.
Todo estaba transcurriendo a la normalidad cuando la música exageradamente alta de Bulma nos desconcertó y no nos dejaba entrenar con tranquilidad. Sin decirles nada camine hacia su habitación para exigirle que bajara el volumen de la maldita música y por más que le grite no me escucho, toque su puerta con golpes furiosos y al no recibir respuesta me anime a girar su perilla y entrar a su cuarto.
Discutí con Bulma por el volumen y ella discutió conmigo diciendo que no estaba tan alto, después de unos cuantos gritos e insultos logre que bajara a un tono considerable y me retire para continuar con mis tareas hasta que después de unas horas mire que habían llegado Radizz y 17 y que veían algo con mucha atención, me acerque para ver qué era lo "Tan fascinante" para que mis celos incrementaran al ver a la descarada de Bulma semidesnuda lavando su carro a plena luz del día cubierta por tan poco ropa. Golpe a los dos imbéciles y los mande a volar y cuando me cerciore que nadie más la veía Salí a regañarla por su vulgaridad a lo que ella se defendiendo diciendo que no pasaba nada malo.
Esa mujer me sacaría canas verdes.
El fin de semana se acabó más rápido de lo que imagine para que comenzara el infierno de mi vida. Frezzer no perdió oportunidad en la escuela para restregarme en la cara que ahora trabajaría para él. Bulma trataba por todos los medios posibles suavizar la situación pero por más que tratara todo estaba realmente mal, lo único bueno de ese día en la escuela fue que el bastardo de Brolly me miro besando a Bulma y así el maldito entendió que ella ya tenía dueño.
Al finalizar las clases, Kakaroto y yo condujimos hasta empresas Cenji, nuestro carro fue estacionado por Radizz y 17 y se quejaron de lo humillados que se sentían porque los pusieron en esos puestos humillantes. Los golpe a ambos por lo estúpidos que estaban sonando al quejarse por tonterías, si alguien tenia derecho a quejarse de alguien ese era Yo que me habían puesto a trabajar para Zarbon, tenia que soportar sus ordenes y humillaciones todos los días.
Al entrar nos indicaron que fuéramos a la oficina de Frezzer donde nos sorprendimos al encontrar a mi padre arrodillado ante esa maldita lagartija maricona.
–Pero miren quien llego por fin el monito junior y el bastardo hijo de Bardock.- Se burló Frezzer. Gruñí apretando los puños del coraje por no poderle responder nada. –Pero mira Vegeta que groseros hijos tienes son unos maleducados.- Dijo con ironía. -¿Acaso no les has enseñado el respeto?
Mi padre nos dirigió una mirada para que comprendiéramos la situación y aun en contra de todo mi orgullo y mi dignidad sabía que teníamos que hacerlo. Tragándonos toda esa impotencia nos arrodillamos ante el bastardo.
–Así me gusta.- Sonrió con superioridad. –Como sé que son unos ineptos retrasados.- Se burlo. –Les repetiré como serán las cosas aquí.- El se levanto de la gran silla tras su escritorio y camino hasta colocarse enfrente de nosotros. Tomo su copa de vino y le dio un sorbo antes de hablar. –Kakaroto tu estarás encargado de todo el papeleo de esta empresa y estarás bajo la supervisión de uno de mis hombres, monito Vegeta.- Se burló de mí. –Tu acataras sin protestar de las ordenes que recibas de Zarbon y por ultimo mi querido Vegeta.- El clavo la mirada fija en mi padre. –Tú trabajaras para mí. Así que ustedes dos vallan a hacer lo que les ordene.
Gruñendo tuvimos que asentir sin tratar de romperle la cara y salimos de la oficina dejando a mi padre ahí, camine hacia la de Zarbon y Kakaroto a lo suyo y cuando llegue le maldito ya me esperaba con una sonrisa arrogante.
–Valla, valla, valla, a que no te esperabas esto ¿Verdad Vegeta?- Pregunto una vez que entre a su oficina, camino alrededor de mi pronunciando cada palabra. –Pero yo si lo sabia.- Susurro en mi oído provocándome asco. –La basura siempre será basura y tu de ahora en adelante serás mi perra así que mas vale que te acostumbras.
Lleve una de mis manos hacia su cuello y lo estampe con la pared alado de nosotros.
–Puedo permitir que Frezzer me hable como se le de la regalada gana.- Escupí apretando el agarre. –Pero no tolerare tus estupideces.- Gruñí mirándolo con odio, no permitiría que este me hablara de tal forma. Zarbon llevo una mano hacia su cuello, tratando de zafarse de mí agarre pero luego de unos segundos dejo de luchar y sonrió.
–Anda atrévete a hacerlo.- Me reto. –Solo necesito ir con mi Tío y decirle de tu rebeldía para que meta a tu inmunda familia a la cárcel.- Amenazo y maldiciendo internamente lo solté.
Zarbon se acomodó la ropa y masajeo el área de su cuello donde había quedado la marca de mi agarre mientras sonreía. Apreté los puños con coraje y sentí como mis dientes se reventaría ante la rabia que tenia dentro, el se acerco lo suficiente estrellando su puño contra mi estómago con tanta fuerza que me había sacado el aire, me doble de dolor y tome bocanadas tratando de recuperarme. Luego sentí como tomo mi cabello y lo jalo con fuerza hacia atrás para que nuestros miradas se encontraran.
–Ya será hora que te enseñe a respetar a tus superiores.- Escupió en mi cara y mi arrojo al suelo. Sus carcajadas fue lo ultimo que soporte para estallar ante la humillación de no poder defenderme. Tenia que aceptar que por el bien de mi familia, esta seria mi vida de ahora en adelante.
Me levante con toda la dignidad que me quedaba. Y me coloque enfrente de el con mirada indiferente.
–Que necesitas que haga.- Me trague todo mi orgullo para no escupir las palabras.
El sonrió, su mirada demostraba la maldad y la arrogancia que siempre lo caracterizo. Se cruzo de brazos y se sentó en la orilla del escritorio mientras me observaba.
–No lose.- Respondió al fin. –Eres tan estúpido que no eres capaz de realizar ni la mas fáciles de las tareas.- Se burlo y conté números por dentro tratando de calmarme. Zarbon se levanto y camino hacia atrás de su escritorio, tomo su mochila y saco unos cuadernos de ahí y luego me los arrojo a los pies. –Primero porque no te pones hacer todas mis tareas en lo que se me ocurre algo en lo que seas útil.
–Grrrr ¡No me contrataron para que hiciera tus deberes!
–Oh Vegeta ¿Acaso estas desobedeciendo una orden?- Dijo con la voz cargada en asombro. –De ser así tendré que hablar con mi tío para decirle que no puedes cumplir con tus deberes. Y si eso pasa entonces tu familia…
–YA.- Gruñí, agachándome para recoger las libros y caminar hacia las sillas del escritorio pero él me detuvo.
–Ah, ah, no monito.- Me detuvo, tomo los cuadernos y los arrojo nuevamente al suelo. –No quiero mi escritorio impregnado con la suciedad de tu culo así que trabaja en el suelo.
Mirándolo con todo el odio que le tenia ante su mirada de triunfo me coloque en el suelo y recogí nuevamente los malditos cuadernos y termine su tarea. Mas tarde me puso a que redactara los informes que el no había realizado y cuando los termine me obligo a llevarlos a las empresas. En el camino me había llamado para que comprar su comida y al llegar se había puesto a gritarme en medio de los empleados por lo insuficientemente estúpido que era al tardarme mas de la hora en la que me había dicho que llegara. Mi padre prefirió retirarse y no presenciar mi humillación y Kakaroto me veía con una mirada que decía que lo soportara. Cuando volvimos a su oficina me trato como si fuera su chacha, la oficina la había desordenado tanto, su escritorio estaba patas arriba, los archivos estaban regados en el suelo y el camino a levantar una silla y sentarse en ella con su comida mientras me obligaba a poner todo en orden.
Cuando finalizo el día estaba tan furioso que quería matar al primer idiota de la calle que se atreviera a mirarme. Nadie dijo nada en el camino. No se que fue lo que vivió mi padre con Frezzer o que tuvo que soportar Kakaroto, no quise preguntarle, tenia suficiente con todo lo que había vivido y soportado el día de hoy. Al llegar a la casa mi padre estallo y empezó a gritar, ignore a todo el mundo y subí azotando la puerta de mi habitación. Tome una de las cajas con mis pertenencias y saque mi saco de boxeo, lo instale y empecé a descargar mi furia contra el.
Podía ver el rostro arrogante de ese infeliz en el saco, sonriéndome con la maldad en sus ojos mientras disfrutaba cada palabra sabiendo que podía humillarme y yo no podía desquitarme. Mis golpes eran cada vez más fuertes, quería pensar que de verdad era Zarbon y que podía desquitarme así con el. Sentía tanto odio, tanta impotencia y coraje que ningún golpe podía calmar mi furia.
Y tenía razón, no fueron los golpes los que lograron tranquilizarme. No se en que momento Bulma había entrado a mi habitación pero ahora ya estaba fuertemente aferrada a mi espalda.
–Basta Vegeta.- Me pidió preocupada, su frágil cuerpo se aferraba al mío con tanta fuerza sintiendo como todo mi coraje empezaba a desparecerse para rodearme de la calidez que me ofrecía su cuerpo.
–Déjame en paz y fuera de mi habitación.- Le ordene, no podía dejar que ella me viera así tan jodidamente derrotado, ¿Cuánta mas humillación tenia que soportar en un día? Este no era el Vegeta que ella conocía, y no quería que se quedara con una imagen así de mi. Al menos tenia que salvar mi dignidad frente a ella.
–No.- Levanto su voz, para que comprendiera que no se iría. –Para que.- Dijo. –Para que sigas haciéndote daño.- Hablo preocupada, ella era tan tonta que se preocupaba por mi. Su calidez estaba consiguiendo que lograra calarme. Sabia que era importante para Bulma, ella siempre estaba ahí cuando yo la necesitaba y quería creer que ella estaría ahí siempre, después de cada maldito día largo.
–Tu no entiendes.- Mi voz sonaba mas calmada. Ya me estaba olvidando de mi coraje y comencé a ser consiente del dolor punzante en mis puños.
–Explícame.- Susurro. –No tienes que soportar esto solo Vegeta.- Sus palabras fueron tan importantes para mi como ella no tenia idea. –Me tienes a mi.- Me recordó y por un momento cerré los ojos dejándome llevar. –Déjame ayudarte, no tienes porque pasar por esto solo, sea lo que haya pasado, yo siempre estaré contigo.- Prometió, me gire para verla y encontrar la sinceridad en sus ojos pero Bulma fue mas rápida, se lanzo nuevamente abrazarme y aproveche para estrecharla entre mis brazos y recibir el consuelo que me estaba ofreciendo.
Aspire su dulce aroma dejando que me tranquilizara y se colora en todos los sentidos de mi piel. La levante en mis brazos y camine con ella hacia mi cama, nos recosté en ella aferrándola mas fuerte a mi. Dios la necesitaba, la necesitaba demasiado, nunca creí poder tener sentimientos tan fuertes por alguien pero Bulma lograba despertar en mi sensaciones inimaginables. La mire en silencio, sus hermosos ojos azules brillaban con un sentimiento que no quería reconocer. Me acerque para besarla y así que su beso pudiera curar toda las inquietudes y los malos ratos que me habían hecho pasar en el día. Y lo logro, su beso me lleno de paz y tranquilidad lo cual internamente se lo agradecí. Ella jamás sabría lo que su compañía estaba haciendo por mi. Cuando termino el beso, ella se separó y se giró dándome la espalda pero no la deje irse, no quería que me abandonara, me aferre a su cintura y la atraje nuevamente hacia mi cuerpo, deje descansar mi cabeza en la curva de su cuello no encontrando un lugar mas cómodo que ese.
Su calor me envolvía reconfortándome, su aroma me tranquilizaba y su respiración tranquila comenzó arrullarme hasta perder la conciencia.
Como era de esperarse al siguiente día, Frezzer no perdió oportunidad en clase para humillarnos enfrente de todos. Era listo, usaba insinuaciones no tan directas pero sabia identificar para quien eran los insultos y si no es por Bulma que me tomo de la mano bajo nuestra mesa para tranquilizarme no sabría de lo que hubiera sido capaz de hacer. Siguieron pasando nuestras siguientes clases. Salí de una clase para ir al baño y cuando casi llegaba a los pasillos de los baños mire a Milk y a Kakaroto susurrando, sus miradas de preocupación delataban que lo que sea que estuvieran hablando no querían que nadie mas se enterara.
Milk me miro y golpeo el hombro de Kakaroto como indicando que se callara. Ambos me miraron con nerviosismo. Me acerque a ellos frunciendo el ceño y cruzándome de brazos.
–Y bien.- Dije mirándolos a ambos con curiosidad.
–Y bien que, aquí no pasa nada, estamos perfectamente bien, porque bien significan muchas cosas, bien de comida, bien de estar bien, bien de positivo…Ah ¿Por qué me golpeas Milk?.- Kakaroto había empezado hablar con tanta rapidez que no le había entendido nada, hasta que Milk lo había golpeado fuertemente en la cabeza.
–Cállate ya Goku, se te salen palabras cuando estas nervioso.- Lo regaño ella enfurecido.
–Y porque tendría que estar nervioso.- Dije yo mirándolos con mas atención, ambos saltaron del susto.
–Pues porque… Porque Milk y Yo…
–Goku ¿Acaso no tienes hambre?- Dijo ella interrumpiéndolo. –Ven dijeron que abría Pizza en la cafetería, anda vamos o se terminara.- Milk lo empujo de ahí.
–Pero Milk tenemos clases.
–Goku es pizza ya cállate y vamos.- Ellos desaparecieron del pasillo dejándome desconcertado.
Entonces recordé que por todos los problemas que habíamos tenido no había hablado con Kakaroto sobre la noche de la fiesta y como la mañana siguiente los había encontrado a los dos dormidos y desnudos en la habitación. Cualquiera podía imaginarse lo que esos dos habían hecho y aunque tal vez fue a causa del alcohol era algo que todos predecimos que pasaría. Aunque no había dejado que Bulma los viera y tampoco le había comentado nada, no sabia si esos dos continuarían juntos o solo había sido el error de una noche así que si Bulma se enterara seria porque ellos le dijeron no porque yo fuera de chismoso, ese era un asunto que no me incumbía.
Cuando llego la hora infernal de trabajar, no me fue tan mal como ayer, parecía que Zarbon no tenia tantos ánimos para estarme jodiendo y yo parecía mas tolerable a realizar lo que me pedía y no molestarlo.
Al llegar a mi casa, me cambie y baje por algo de cenar. Ya todos parecían estar a costados, por ultimo tome una botella de agua y antes de subir las escaleras escuche un carro llegar. Me asome por la ventana y mire a 18 llegar junto a Krilin intercambiaron unas palabras y para mi sorpresa ella se agacho para besarlo. Escupí el agua que retenía en mi boca ante tal escena.
–Quien lo hubiera dicho.- Dije sorprendido subiendo las escaleras. Lo último que me hubiera imaginado era a esos dos juntos, se veían muy extraños 18 era tan fría y egocéntrica y el tonto calvito era de una personalidad tan contraria. Además que la estatura de ambos no ayudaba en nada. Pero eso era algo que a mi no me interesaba. Camine y tire la botella de agua cuando me la termine y en vez de dirigirme a mi habitación, me pase a la de Bulma, ella me abrió la puerta con esa piyama tan provocativa y entramos a su habitación, ella se instalo debajo de las cobijas y yo la seguí mientras platicábamos.
Hablar con Bulma era algo que siempre me tranquilizaba, pero sus besos era algo que siempre enloquecía mi cuerpo. Y esa noche hubo mas avances que otros días, la situación se estaba poniendo mas acalorada que antes, mi cuerpo la pedía a gritos y miembro se había inflado tanto probando cuanto la deseaba hasta que descubrí las marcas rojas en su brazo. Alguien la había lastimado y ella no quiso decirme quien fue. Mi furia gano y Salí de su cuarto indignado de que no quisiera confiar en mi. Yo si podía contarle mis problemas de mal día, pero al parecer ella no tenia la misma confianza conmigo. Eso definitivamente fue un golpe, el mas duro que alguien me pudiera haber dado.
Al siguiente dia todo se arreglo entre nosotros cuando nuestras familias conspiraron en nuestra contra, gritando a los cuatro vientos que si éramos novios, que si esto y que si el otro. Me aleje de ahí y conduje rápidamente a la escuela desquitándome con la velocidad y al llegar los exagerados que venían conmigo besaron el suelo, como si hubiera conducido tan rápido, no aguantaban nada.
Entre una de las clases note a Kakaroto mas inquieto de lo normal, me le quede viendo extrañado y el me miro con esos ojos de estúpido que decían que si no me lo decía iba a estallar.
–Que.- Le gruñí.
–Creo que embarace a Milk.- Soltó haciendo que soltara la pluma de mis manos y lo mirara horrorizado. –Se hizo la prueba y salió positivo… No se como decírselo a mis tíos.
Tome a Kakaroto por el brazo y ante las preguntas del profesor 16 lo saque fuera del salón.
–Que fue lo que dijiste.- Le pregunte.
–Que Milk esta embar…- Lleve mi mano hacia su boca para callarlo.
–Eso creí.- El me miro no entendiendo. –Eres un estúpido ¿Tienes una idea en lo que te estas metiendo? –Kakaroto bajo su mirada como comprendiendo la situación. –Imbécil, piensa bien en lo que harás de ahora en adelante.
Deje a Kakaroto pensando en su futuro y como es que el muy imbécil había llegado en enredarse en esa situación era mas que obvio que los tontos no se habían protegido esa noche pero no creía que fueran tan estúpidos como para no tomar medidas preventivas después. Pero después de todo ese no era un asunto mío. Esos dos tenían que hacerse responsables de sus actos. Y tomar la responsabilidad de sus acciones.
Mas tarde ese día a la hora de trabajar Zarbon estuvo mas odioso de lo normal y yo tampoco tenia muchas ganas de aguantarlo. Las cosas se pusieron realmente mal al grado de que el y yo nos agarramos a golpes.
Cuando mi padre llego a interrumpir y separarnos estaba furioso conmigo por mi imprudencia y sabia que mi error nos costaría a todos. La noticia se corrió tan rápido. Mi padre le conto a mi Madre y mas tarde en mi habitación ya había llegado Bulma cuestionándome de lo que había pasado y nuevamente sin poder evitarlo cuando ella se acostó junto a mi le conté todo.
El siguiente día sucedió tan rápido y a la vez tan lento y con un final inesperado para mi.
Bulma se le había hecho tan tarde por andarse arreglando a la muy vanidosa que no había alcanzado a almorzar. E hice algo que nunca pensé que haría por alguien, pero ella era la excepción de todos. Hice una parada antes de la escuela y para despistar mi acción le compre café a todos y un panecillo para Bulma ella me agradeció con su mirada, se veía tan radiante y feliz por la acción que había valido la pena. Me recompenso con un beso al llegar a la escuela y sin darnos cuenta habíamos entrado a la escuela con nuestras manos tomadas y los dedos entrelazados. Hasta que una imagen le había llamado la atención a Bulma.
Y a toda la escuela.
Ella camino furiosa quitando cada papel de las paredes y recogiéndolos del piso, mire uno y mostraba a una chica de cabellos azules muy rara. Mire a la chica de la foto y luego mire a Bulma comprendiéndolo todo. Ella seguía furiosa quitando cada papel y a lo lejos mire a Zarbon haciendo lo mismo, el parecía más molesto que Bulma por el hecho de que toda la escuela comenzara a burlase de las fotos.
Luego las carcajadas de la chica de cabellos naranjas retumbaron por todo el pasillo, Bulma la jalo y desapareció con la mujer dejándonos confundidos.
–Kakaroto, Milk, 18.- Hable firmemente. –Hay que desaparecer cada una de esas fotos.- Ordene y ellos no necesitaron que dijera nada mas. Y nos dedicamos a quitar cada volante de la vendita escuela, cuando finalmente termínanos nos dirigimos hacia nuestras clases.
Y en cuanto entre a la primera clase me desconcerté al no encontrar a Bulma ahí, y luego mi preocupación fue cuando no entro a ninguna y tampoco fue a almorzar. La llame a su celular y no respondió, la llame mil veces y nada, obligue a Kakaroto a que también la llamara en caso de que por alguna razón Bulma no quisiera contestarme a mi. Pero después de que tampoco respondiera, el le pido a Milk y nada, preocupados comenzamos a buscarla en cualquier lugar, no fuimos a trabajar y nos dirigimos hacia la casa y nada. Los padres de Bulma dijeron que no nos preocupáramos pero yo no podía quedarme tranquilo e incluso mi madre también estaba preocupada.
Pasaron los segundos, minutos y horas y no sabíamos nada de Bulma, ya estaba histérico, me imagine toda clase de cosas que le pudo a ver pasado y yo no estuve ahí para protegerla. Mas noche sintiéndome como un estúpido mirando el maldito reloj sin hacer nada mejor me puse a entrar y esperar a que la maldita mujer se dignara aparecer. Me coloque mi ropa de entrenamiento y me puse a calentar perdiendo la noción del tiempo.
–Vegeta.- Hablo 18 interrumpiéndome.
–Lárgate.
–Solo venia a avisarte que Bulma llego hace diez minutos por si te interesa.- Y sin mas me dejo ahí. Pero antes de dejarme se giro para decirme. –Y por cierto esta completamente bien. Cuando la vi pasar se veía tan tranquila así que ya podemos descartar, el secuestro, accidente o cualquier horror que cruzo por nuestras mentes.
Cuando ella desapareció sentí como mi furia incrementaba al darme cuenta lo malditamente egoísta que había sido esa endemoniada mujer. Camine con pasos furiosos a su habitación en busca de una explicación y ella me la daría.
Al entrar la mire tan tranquilamente acostada en su cama. Cerré la puerta con seguro mientras la fulminaba con la mirada.
–Donde andabas.- Dije furioso.
–Por ahí.-. Contesto la muy maldita e ignore el tono asustado de su voz.
–Por ahí.- Reí ante como podía contestarme con palabras tan insignificantes como esas. –Eso es todo lo que dirás por ahí.- Comenzaba a exaltarme. –Tuviste a tus padres y a mi de cabeza volviéndonos locos solo porque tu andabas "Por ahí".
–Vegeta no es para tanto.
–Que no es para tanto.- Grite. –Salimos de la maldita escuela y sabes que no encontramos a TI, te buscamos por cada rincón del maldito lugar y no te encontramos, 18 y Milk estaban como locas y no es de agregar que la ultima vez que fuiste vista fue con ese bastardo de Zarbon.- Y aunque había ignorado totalmente lo de la mujer del cabello naranja también me enfermaba que Zarbon pareciera enojado porque alguien estaba burlándose de Bulma. –Me vas a decir a donde fuiste, con quien y que estuviste haciendo.
–Óyeme.- Ella se levanto de la cama para quedar enfrente de mi. –Quien te crees tu para pedirme explicaciones. Ni siquiera a mis padres les tuve que rendir cuentas porque a ti si.
–Ah, que tus padres te den tantas libertades no es nuestra culpa.- Estaba realmente enojado. ¿Acaso no veía que hiso mal? –¡Pudiste a ver tenido al menos la amabilidad de contestar el maldito teléfono!
–No lo escuche.- Me grito.
–Ah, pero cuando te llama la sabandija de tu novio si lo escuchas verdad.- Le grite, sabia que el miserable de su ex trataba de contactarse con ella.
–Que me estas vigilando o que, yo puedo hacer lo que quiera.- Se acerco mas a mi. –Ah estoy harta de ti, no te entiendo eres un maldito arrogante, posesivo, loco, engreído, que solo juega conmigo además.- La calle con un beso, la situación se estaba poniendo tan acalorada que no lo soporte, había pasado todo el día tan preocupado por ella y esperando que ella me diera una explicación y que al final me enfrentara con tanto coraje y agresividad que me volvió loco.
La tome de la cintura tan fuertemente pegándola a mí. Ella enredo sus manos en mi cuello e intensifico el beso con la misma pasión y necesidad que yo sentía. La empuje hacia la cama hasta que caímos justo como yo quería. Ella debajo de mi. Bulma rio alegre y yo sonreí sintiéndome mas ligero al sentir que las cosas entre nosotros habían quedado bien con ese beso. No resistí y avance besando su cuello encontrando su sabor delicioso, Bulma llevo sus manos hacia mi camisa y yo la ayude a deshacerme de ella. Volvimos a besarnos y desesperado me deshice de su bata y sus piernas se encerraron en mi cintura, de un impulso la levante y me senté en la cama con ella. Sus manos volaron hacia mi pantalón y sonreí ante la idea de que ella estaba tan desesperada como yo de unirnos. La recosté nuevamente en la cama y la ayude a deshacerme de mi pantalón. La empuje hasta que ella estuviera cómodamente recostada en la cama. Nos deshicimos de toda la ropa que nos estorbaba y aferrando sus piernas a mi cintura la bese devorándola por completo. Nuestras lenguas se entrelazan y nuestros sabores eran como fuego rosando entre nuestros labios. Mi excitación llego al punto que era doloroso esperar mas, me adentre a ella hasta el fondo sintiendo las sensaciones mas placenteras de mi vida. Bulma gimió con dolor y me regañe por a ver sido tan precipitado. Comencé los empujones lentamente disfrutando cada segundo que la penetraba, cada espacio que se estiraba hasta entrar y empujar hasta el fondo, salir con lentitud y volver a entrar con el mismo dolor placentero. Ella mordía mis labios y me besaba con una pasión y una intensa sensación de deseo que me volvía loco. Luego de unos momentos Bulma comenzó a exigir mas, movía sus caderas mas rápidamente y gruñí cuando acelere el ritmo de las penetraciones, ahora eran más fuertes, mas rápido y la sensación electrizante me recorría el cuerpo haciéndome que me olvidara de todo. Bulma jedo de tal forma que me volvió loco, abandone su boca para devorar nuevamente su cuello y empujar cada vez mas fuerte. Ella gritaba y jadeaba con el volumen mas elevado que tenia que besarla para que no despertáramos a nadie. Ahogue un gemido contra la curva de su cuello cuando pasos sus uñas de forma tan placentera, entrelace nuestros dedos cuando sentí que estaba por finalizar explote dentro de ella. Termine agotado sobre su cuerpo. Trate de regular mi respiración y cuando me sentí que ya podía respirar normalmente me di cuenta que había dejado todo mi peso sobre ella. Trate de salir para liberarla de la presión pero una vez que hice el primer intento ella me encerró con sus piernas.
–Que pasa Bulma.- Sonreí ante su acción. Se veía tan hermosa debajo de mi. Su cabello desordenado, con la frente sudada, estaba resplandeciente. No aguante las ganas y bese su frente. –Aun tienes energías.- La bese en los labios. Bulma era la clase de mujer que no necesitaba hacer mucho esfuerzo para que mi amiguito tuviera ganas y se levantara de nuevo para otro asalto.
–No.- Susurro, su mirada estaba extraña. Eso me sobresalto.
–¿Entonces?.- Pregunte, que era lo que le pasaba, esa sin duda no era la reacción que esperaba.
–¿Tu no vas a irte?- Pregunto con la mirada baja y la voz muy baja, algo andaba mal. Muy mal.
–¿Quieres que me valla?- Pregunte desconcertado levantado una ceja.
–No.- Respondió rápidamente.
–Que loca estas.- Ella me jalo de la nunca y me beso, salí lentamente de ella y me recosté alado e inmediatamente Bulma ya se había enredado sobre mi, se aferraba tan fuerte a mi cuerpo que parecía nunca quererme soltar. Y antes de que me quedara dormido decidí contestar a su pregunta de la discusión. –Porque tu eres mi mujer.- Dije remarcado las palabras, ella tenia que aprender que de ahora en adelante ella era mía y todo lo que le sucediera era de mi incumbencia. Yo la protegería de todo y de todos, ella jamás tendría que tener miedo mientras estuviera conmigo.
Porque mientras Bulma y yo estuviéramos juntos nada malo pasaría o eso al menos había creído esa noche.
Mi primera vez y mis siguientes veces con Bulma eran inexplicables, ella estaba en un lugar clavada peligrosamente en mi corazón. Cada vez que la tenia cerca tenia unas inmensas ganas de poseerla, hacerla mía era lo mejor de mis días y no era solo por el sexo era estar con ella, volvernos uno y sentir una conexión tan fuerte que hacia que el mundo se girara sobre nuestros pies. Después de que se había anunciado el embarazo de Milk y el compromiso de Kakaroto me felicite internamente de haber ido con el medico y haberle puesto ese anticonceptivo a Bulma lo cual me felicitaba cada noche que disfrutaba con ella.
Desde que estaba con Bulma podía soportarlo todo, no importaba el día tan malo que me hicieran pasar Zarbon o Frezzer, al final siempre la tendría a ella para consolarme y lo que mas me fascinaba de ella es que no necesitábamos sexo, a veces solo necesitaba simplemente que ella estuviera junto a mi, que me abrezara y que me viera con esos ojos que demostraban su amor infinito hacia mi.
Todo estaba saliendo bien hasta ese día.
–Vegeta.- Me hablo Zarbon y desde el momento que entro con esa sonrisa supe que pasaría algo realmente malo. –Ven conmigo.- Me ordeno. Lo seguí y condujimos hasta su auto hasta llegar a un albergue. El apago el motor y luego se giro para mirarme. –Tu trabajo de hoy es sacar a cada una de esas asquerosas personas y comenzar la construcción.
Yo lo mire extrañado, luego mi vista dio al edificio donde la gente con ropa andrajosa se formaba para entrar, luego mire de nuevo a Zarbon.
–No entiendo.- Dije finalmente.
–Que no entiendes, saca a todos esos vagabundos, el gran Frezzer necesito el edificio para una nueva construcción.
–No lo hare esto es denigrante.- Mi indigne esto era demasiado.
Entonces el sonrió con maldad.
–No estas entendiendo enano.- Su mirada lo dijo todo. –O haces lo que te ordeno, o toda tu familia se va al carajo tu eliges tu y tu familia.- Luego apunto con su dedo. –O ellos.
Apretando los dientes baje del auto y camine sin mirar atrás.
No puedo ni siquiera explicar como me sentí al hacer lo que hice, pero solo me repetí una y otra y otra vez que lo hacia por mi familia le gritaba a mi mente ignorar como cada persona que me lloro, suplico y se arrodillo para que no los sacara, me gritaron que era su hogar, que no tenían a donde ir y que morirían si los corríamos de ahí pero no pude, fui egoísta y pensé solo en mi cuando los despoje a todos.
Sabía que no era una buena persona antes de eso. Nunca fui un hijo obediente, jamás fui respetuoso con los demás, era arrogante y un hijo de perra cuando me lo proponía pero después de esto me sentí tan miserable, me di asco y no sabia como afrontar esas nuevas sensaciones.
Al llegar a casa no sabia que hacer y cuando llego Bulma creí que solo podía ahogar mis frustraciones como lo hacía siempre después de un mal día como siempre. Quería que su cuerpo y su alma sanaran la mía pero ella fue tan lista para detenerme de hacer algo tan estúpido y me consoló como solo ella podía hacerlo con diez simples palabras.
–Todo estará bien Vegeta, encontraremos una solución, juntos la encontraremos.- Y era todo lo que necesitaba para olvidarme de mi mal día.
Mientras los días pasaban no podía dejar de pensar en la conversación que había tenido mi madre y Bulma una mañana y como Bulma estaba tan emocionada creyendo que tenia la aprobación de mi madre pero yo sabia la verdad la cual me enfurecía.
Mi madre veía a Bulma como otro de sus malditos contratos, sabia que mi padre y ella le habían echado el ojo a mi Bulma cuando la conocieron. Ella era todo lo que ellos querían ¡Maldición! Bulma era todo lo que yo quería, era la maldita mujer perfecta en todo el condenado planeta. Por eso me enojaba que ellos no podían ver lo valiosa que era Bulma, que no se dieran cuenta lo maravillosa que era ella y solo vieran su dinero y su posición social.
Mi enojo creció mas cuando llego el día de la estúpida cena de compromiso de Kakaroto y Milk, me parecía tan estúpido que ellos dos se casaran cuando era obvio que Kakaroto no sentía nada por ella. Todo siempre era un contrato, siempre era firmar un papel al igual como seria el matrimonio de esos dos. Ya podía prevenirlo, casamiento, bebe, divorcio, vida infeliz para siempre. Me aleje de la tonta celebración sintiéndome hipócrita de presenciar en todo esa ridiculez hasta que Bulma apareció reprochándome de mi ausencia.
Luego de a sincerarme con ella me sentí mejor, Bulma y yo comenzamos a platicar y ella me confeso que de chica se había perdido buscando unas esferas y pedir un deseo que era un novio, no pudimos evitar reír ante tal recuerdo, luego comenzó una canción, ese fue nuestro primer baile.
Una baile que no tenía nada que ver con canciones candentes, o alcohol. Era un baile especial, ella, yo, la música, ella susurrándome que me quería haciendo que el sentimiento me recorriera sintiéndome feliz, el beso, todo era perfecto hasta que la notica llego junto con el accidente.
Yamcha al borde de la muerte, Bulma histérica, ella no dejando de sentirse culpable. Todos estaban preocupados por Bulma y fue cuando me di cuenta que mi madre también lo hacia, mis padres parecían quererla como querían a 18 cuando tomaron la responsabilidad de criarla. La notica de Yamcha en coma llego rápido y Bulma parecía mas deprimida de lo normal lo cual muy a mi manera trataba de animarla.
Desde ese día sabia que todo estaría mal y no me había equivocado las cosas con Bulma estuvieron de mal en peor pero me había esperado cualquier cosa menos que ella me traicionara.
Bulma había desaparecido nuevamente y no dejaba de sentir como algo estaba realmente mal. No la vi en toda la tarde, ni a Zarbon en el trabajo, Bulma no respondió mis llamadas y ya en la noche mi furia incremento cuando la vi llegar con el. Trate de calmarme y respirar hondamente, tenia que haber una explicación. Y sabia que ella me la daría pero todo su fue al carajo esa noche.
Desde esa noche lo nuestro dejo de existir, la realidad me golpeo, recordándome lo jodido que era la vida y los crueles giros del destino, pero podía soportar todo menos que el destino me pateara el trasero con ella.
Cuando trate de sacarle la verdad Bulma, ella no me dijo nada, no soportaba que la tocara, es como si le diera asco mi contacto y todo mi mundo se derrumbo cuando descubrí los chupetones en su cuello. Algo se había quebrado en mi, sabia que yo no le había hecho eso y el solo imaginar que ella y Zarbon… Me destrozo. Y lo peor fue cuando ella no lo negó, simplemente no dijo nada.
Aunque algo me inquietaba de toda esta situación, por mas que lo pensaba no podía aceptar que Bulma me dejara por Zarbon, algo no encajaba y algo definitivamente estaba muy mal, sobre todo cuando la presencia de Dodorian en la escuela incomodo a todos. Había algo entre Zarbon, Bulma y Dodorian que era inquiétate. No sabia que era, pero sabia que estaba mal y que era peligroso para Bulma. Y mis sospechas incrementaron cuando Bulma mintió acerca de la pelea, ella temía por algo, tenia mucho miedo y me desesperaba saber que no podía ayudarla.
Lo odie cuando me di cuenta que confiaba mas en Zarbon que en mi, la deteste cuando me entere que Zarbon se escabullía de la empresa para verla a ella y lo que no comprendía era porque si ella estaba con Zarbon, Bulma cada día se veía mas triste, ya no comía, y su mirada demostraba tristeza por la depresión.
Hubo un día en que creí que todo se iba a arreglar, que todo esta bien. Ella me había empujado hacia el gimnasio para que estuviéramos solos y pudiéramos hablar pero cuando la miraba mis sentimientos se debatían entre consolarla y odiarla, cuando la veía, veía a una mujer triste y necesitada pero también veía a una mujer que se escabullía con Zarbon y me engañaba en mi cara.
–Que estas haciendo.- Le pregunte con la voz fría.
–Quiero hablar contigo.- Su voz sonó tan quebrada que por un momento creí que flaquearía pero me mantuve firme e indiferente, mi orgullo aun era mas fuerte.
–Que quieres.
–Vegeta yo… ¿Tu me odias?.- Pregunto al borde del llanto. ¿Odiarla? Esa era la misma palabra que yo me repetía desde el día en que había visto a ella con Zarbon. Mi mente me gritaba que la odiara, pero muy dentro de mi no dejaba de repetirme cuanto la quería junto a mi. Si ella un me quería era capaz de perdonarle todo, si eso significaba quedarme con ella.
–Y eso importaría.- Dije no daría mi brazo a torcer hasta ver que no saldría humillado de esto.
–Para mi importa.- Dijo desesperada y no pude evitar reír, ahora si le importaba pero no se molestaba en darme explicaciones.
–No te creo, ya deja de jugar Bulma, porque simplemente no te evitas los rodeos y vas al grano de una buena vez.
–No juego.- Ella clavo sus cristalinos ojos azules en mi, derrumbándome con su mirada cargada de sentimientos que trataba de descifrar. –Para mi eres importante, siempre lo has sido y…- No la deje terminar, la tome por los hombros y la estampe contra la pared y acorrale su cuerpo contra el mío, mi necesidad por ella era mas fuerte, había pasado tanto tiempo lejos de ella y tenerla así tan cerca me hacia perder mi juicio pero necesitaba mantenerme firme.
–Que es lo que quieres.- Le grite, necesitaba saber o me mataría.
–A ti.- Respondió lo que necesitaba mientras me besaba, sentía su desesperación tan fuerte como la mía, su necesidad por mi parecía tan real y por un momento con ese beso crei que todo regresaría a la normalidad. Ella y yo juntos y así quería que fuera para siempre.
Y de nuevo me equivoque, y como era de esperarse tenían que restregármelo en la cara.
Zangya había aparecido furiosa y reclamándola a Bulma ser la zorra que se había metido con Zarbon, la discusión había sido tan acalorada al grado de que se agarraron de las greñas y tuve que intervenir para separarlas, tome a Bulma y mentalmente rogaba y confié que todo lo que decía esa estúpida era mentira, Zarbon también intervino y siguieron discutiendo hasta que Zangya rebelo la verdad con el celular de Bulma.
–Vegeta.- Susurro, mirándome desesperada. –No es lo que crees, puedo explicarlo.
En ese momento fue cuando decidí que no la dejaría burlarse de mi de nuevo.
–Puedes.- Me reí. –Pues ya no te creo adivina una cosa.- Camine hacia ella, nunca apartando la mirada de ella. La tome de la barbilla sin delicadeza, ya no me importaba y con mi otra mano tome la suya. –No me interesa.- Me permití sonreír con frialdad e indiferencia e ignore esa punzada que mi dio cuando me miro tan destrozada. –No vales la pena.- Deposite en su mano el celular y me aleje de ella como alguien se alejaba de los insectos. Con repugnancia.
El siguiente día me sorprendí en como mi enojo se fue rápido cuando la idea de al venganza cruzo por mi mente. Y cuando mire a la tonta de Mai creí que era el momento justo, necesitaba borrar a Bulma de mi vida, sacarla de mi piel y estaría con tantas mujeres hasta que me olvidara de ella. Acorrale a Mai contra la pared y me aburrí ante el hecho de que no tenia que hacer nada para seducirla, estaba apunto de dejarla para conseguir a otra presa cuando mire que Bulma me veía con la mirada cargada de celos entonces decidí que los dos podíamos jugar este juego, ignore completamente a Bulma y me concentre en Mai, le sonreí y tome un mechón de su cabello, lo que sea que ella hiciera o sus reacción me valieron, solo quería mirar que es lo que Bulma haría y todo estaba saliendo a la perfección hasta que Zarbon se la llevo dándome entender que el estaba sobre mi.
Bulma lo prefería a el que a mí y eso lo tenia que entender. Por mi bien, tenia que hacerme a la idea o me volvería loco.
Cuando ella y yo estábamos en la misma habitación todo se volvía mas tenso. Nuestras familias lo notaban y se ponían incomodas, yo la ignoraba, ella me ignoraba y todos éramos infelices, así que por el bien de todos decidí que ya no podíamos estar en la misma mesa juntos. Me salte la hora de la cena y decidí cenar mas noche, cuando nadie estuviera lo que no sabia es que ella había hecho lo mismo.
Llego cuando estaba cenado y se sentó conmigo a comer
–Puedes pasarme la salsa.- Pregunto con su tono inocente ¿Acaso pensaba que ignoraría todo? Estaba muy equivocada si creía que podía hacer de mi un estúpido.
–Cógela tu si quieres.
–La tienes aun lado.- Me dijo molesta.
–Ah.- Mire la estúpida salsa y se la pase para finalizar la conversación, no quería hablar con ella. Seguí comiendo tratando de ignorarla hasta que necesite la estúpida sal que no alcanzaba y par a mi humillación ella me la paso.
–Tan difícil era pedírmela.
–Yo podía alcanzarlo.- Le reclame, jamás se la pedí, ni le dije que me ayudara.
–Y ¿Cómo te fue hoy?- Pregunto.
–Que es lo que quieres.- Hable molesto, mi idea de ignorarla no funcionaba si ella me seguía hablando.
–Podrías dejar tu comportamiento infantil para otro momento, solo trato de llevar esto lo mas civilizado posible. Ya que obviamente tu no vas hacerlo.- Me reprocho.
–No es que no pueda hacerlo.- Gruñí. –Es que no quiero, no te soporto.- Le recordé.
–Vegeta… No me refiero a eso, pero ten en cuenta que nuestra infantil actitud esta incomodando a todos, no vivimos solos. Tan siquiera has el esfuerzo para que los desayunos en familia sean menos desagradables. Yo lo estoy intentando porque tu no.
–Bien.- Me cruce de brazos. –Pero no lo hago por ti.- Ella me sonrió. –Ya me había acostumbrado al ruido que hacían en las comidas… Ahora el silencio me parece molesto de cierto modo.
–Oh Vegeta.- Ella me dedico esa mirada, esa que me ponía cuando se lanzaba abrazarme pero no lo hizo. No quería admitir que me sentí decepcionado por eso. -¿Entonces estas saliendo con Mai?- y Ahí estaba, esa chispa de celos en su mirada que quería ocultar, pero lamentablemente para ella, la conocía tan bien.
–Eso importa.- El sentimiento me recorrió aliviando la presión en mi pecho. Una que había querido ignorar desde que la empecé a sentir. -¿Acaso estas celosa?
–No me malentiendas.- Se apresuro a decir. –Tu eres libre de salir con quien quieras.
–Al igual que tu.- Gruñí.
–Pero…Ya que vivimos bajo el mismo techo y convivimos tanto tiempo, me parece razonable aclarar o comentar con quien nos relacionamos.
–No me estoy acostando con ella.- No se porque se lo dije, poro lo hice.
–Quien menciono lo de revolcarse.
–Solo te aclaraba… que yo no soy como tu.
–Yo no me acosté con nadie más en este tiempo que no fueras tu.
Y aunque muy en el fondo quería creerle, no podía.
–Zarbon no dice lo mismo.- Dije recordando como en la oficina siempre me daba a entender que se revolcaba con Bulma cuando no se reportaba a trabajar.
–Zarbon es un idiota retrasado.
–Entonces explícame.- Suspire sonriendo, al menos ella no parecía adorarlo cuando decía su nombre.
–Alguna vez has… tenido un secreto del que te avergüenzas, que quieres decirlo pero que no lo puedes compartir. Alguna vez has deseado quitarte la vida misma, acabar con tu existencia porque te avergüenzas y no puedes superar la humillación y el dolor que te provoco en el momento. Tienes una idea de lo que se siente que por primera vez en tu vida creías, NO, Jurabas que alguien te amaba por encima de la belleza y a la vez que tu subconsciente te advirtió que algo andaba mal, tu lo mandaste al carajo porque tu corazón creía seguramente en sus palabras. Ahora imagina, imagina que encuentras eso a lo que todos llamamos amor, que lo tomas y lo experimentas y por un momento eres feliz y hasta bonita y piensas que todo estará bien porque lo tienes a tu lado.- Bulma se tomo un momento mientras limpiaba sus lagrimas y tuve que apretar mis brazos para evitar correr y abrazarla, decirle que todo estaba bien y consolarla como tantas veces ella había hecho conmigo. –Pero ahora imagina que todo cambia, que todo lo que creíste era una mentira, un sucio juego perverso para la diversión de unos imbéciles y te humillan y te pisotean, se burlan de tu tonta incredibilidad de ese tonto sentimiento que creció en ti, te sientes traicionada y miserable, humillada y sola. Y ahora imagina que logas cambiar eso, que te levantas de la mierda en donde estabas, que logras superar eso, lo olvidas, como si nunca hubiera pasado, rehaces tu vida, cambias y te haces mas fuerte. Entonces encuentras, algo que pensaste que habías perdido y que jamás te volvería a pasar. Te enamoras de verdad, loca y ciegamente de esa persona que ah pesar de los temperamentos y lo mal que se caían, logro dominar tu corazón. Haciéndote creer nuevamente que tal vez no sea tan malo y que te sientes viva, feliz y enamorada con esas ganas de vivir porque el te complementa, el te hace sentir lo que ya creías muerto. Sonríes y ríes como tonta y te sientes especial porque él lo es contigo. Sientes que eres la única para él y te lo demuestra tal vez no con palabras pero si con hechos y lo sabes porque lo vez en sus ojos que tu eres la única para el.-Bulma aparto la mirada. –Y luego aparece alguien que juraste lo tenias muerto y enterrado, aparece para joderte de nuevo la vida y destruir todo lo que esos años te costo recuperar y lo vuelves a perder todo y sientes de nuevo como tu corazón se pudre y te llenas de miseria y odio y sientes que la única solución e escapar. De nuevo huir y rehacer tu vida, olvidarse de todos pero ya no puedes hacerlo, no como antes, porque ya no puedes vivir sin él.- Bulma limpio con agresividad las lagrimas que bajaron por su rostro y no pude soportarlo mas.
–Bulma… Yo.
–No.- ella se levanto. –Sabes que descubrí hoy, descubrí que no voy a estar tranquila hasta que todo este infierno acabe y no descansare hasta pisotear a los que se encargaron de joderme la existencia.
–Que dices Bulma, que fue lo que paso Yo…
No.- Me corto. –No quiero tu lastima por mi, esto es algo que tengo que hacer por mi misma, por mi sobre todo. Porque si no lo hago nunca podre olvidarme de mi pasado, así que puedes ir a revolcarte con Mai y creer las idioteces de Zangya. Has lo que quieras porque ahorita lo mas importante es tener mi alma tranquila.- Dijo dejándome en la cocina con muchas cosas que pensar.
Todo comenzaba a tener sentido y empecé a razonar entre líneas. Bulma tenia un pasado. Uno que se relacionaba con Zarbon y Dodorian y al parecer era algo muy feo y doloroso para ella. Y Bulma no estaba dispuesta a decirme nada. Y sabría que no me lo diría, la conocía tan bien para saber que ella era una mujer que lucharía para conseguir lo que ella quería. Y eso era lo que mas amaba de ella.
Averiguar lo que sucedía era mas difícil de lo que hubiera imaginado. Bulma pasaba todo su tiempo con el gordo nuevo el tal Buu. Y no nos hablaba mucho, sin que ella se diera cuenta comencé a seguir cada uno de sus movimientos. Un día ella se había dado cuenta de que la observaba, teníamos un duelo de miradas y pude ver en su mirada que algo tramaba y yo lo averiguaría. Al finalizar las clases estaba dispuesto a seguirla y averiguar la verdad de una vez por todas y si no hubiera sido por el maldito de Brolly que me detuvo no hubiera perdido a Bulma.
Toda la noche pensé en como arreglar todo este problema, todo era mas fácil cuando ella y yo estábamos juntos y ahora todo era mas difícil porque estábamos separados.
Al siguiente día en la oficina comenzó un rumor que no me dejaba tranquilo. Se rumoraba que Dodorian y Zarbon habían peleado porque encontró a Zarbon fornicando en la oficina con una mujer. Todo el día solo espere que no fuera cierto, o al menos que la mujer que verían en casa no fuera la que estaba entre los rumores.
Yo solo tuve que hacer una sola pregunta en la mesa para que toda mi familia comenzara a cuestionar a Bulma sobre dicho rumor, para mi alivio ella nos conto que fue Sara, la rubia zorra de mi oficina. La noticia me había puesto de tan buen humor y mas cuando ella había especificado que nunca jamás tendría una relación con Zarbon. Eso era todo lo que necesitaba escuchar.
Entre a su cuarto con la idea de hacerla mía, mi cuerpo pedía a gritos por ella como el suyo reaccionaba ante mis caricias por eso no entendí cuando comenzó a rechazarme. Por un momento creí que ya no me deseaba y humillado y con dagas en mi alama me iba alejar de ahí cuando me encerró con sus piernas deteniéndome.
–Te amo.- Susurro haciendo que mi corazón se detuviera, la mire atentamente. –Te amo como jamás creí amar a nadie, te amo con cada friba, con cada poro de mi ser, y de mi alma. Nunca voy amar, o a desear, o a querer a otro hombre que no seas tu. Ni hoy, ni nunca.- La bese grabando en mi memoria cada una de sus palabras.
–Que estas esperando.- Le pregunte.
–A que mi alma regrese a mi cuerpo, porque sin ella no soy nada.- Ella acaricio mi rostro trasmitiendo sensaciones tan reconfortantes. - ¿Y tu que estas esperando?- Pregunto.
–A ti.- Dije sincero. –Solo te necesito a ti y mi vida volverá a tener sentido.- Susurre para volver a besar y que ella entendiera, entendiera lo que sentía. Lo que ella me había hecho sentir. –Estaré contigo Bulma, siempre estaré contigo. ¿Lo entiendes? Nada malo te pasara. No mientras yo sienta esto que siento por ti.
–Hasta que te canses de mi.- Dijo tristemente.
–Eso no, siempre seremos tú y yo. Por siempre y para siempre.- Le asegure, me negaba a creer que había algo que podía separarnos.
–¿Aunque no puedas tenerme hoy?
–Yo siempre te tengo y no me refiero solamente a "Eso".- Para que le quedara claro, que lo nuestro era algo más que solo sexo, tome su mano y la lleve a mi corazón. –Entiendes lo que quiero decirte Bulma. Nadie, ninguna mujer me a hecho sentir como tu, y nunca será lo suficientemente buena. Ninguna te llegara a la suela de los zapatos, porque simplemente eres la única que quiero conmigo.
–Porque yo.- Dijo estallando en lagrimas, mi corazón se oprimió al verla llorar, seque sus lagrimas delicadamente.
–Por la misma razón en que se que yo seré el único en tu vida.
–Por siempre y para siempre.- Me aseguro besándome. –Quédate.- Pidió y no planeaba irme, nunca la dejaría. Nos acomodamos hasta estar bajo las cobijas. Bulma se aferro a mi cuerpo con tanta desesperación que solo pude corresponderle de la misma forma, encerrándola entre mis brazos. El lugar mas seguro para ella era conmigo.
Después de esa noche todo parecía que iba estar bien. Tenia a Bulma nuevamente conmigo, me sentía bien y los ánimos en la casa ya estaban mas tranquilos. El embarazo de Milk avanzo tanto que los cambios de humor eran insoportables y el que tenia que lidiar con todo eso era Kakaroto. Mi familia nos pregunto si Bulma y yo teníamos una relación y por todo por lo que habíamos pasado no le halle el caso a mentirles. Así que sin mas confirme ante todos que ella y yo estábamos juntos.
Esa noche al igual que la noche anterior Bulma me provocaba excitándome y dejándome con las ganas. Ella me dijo que necesitaba tiempo y que cuando lo solucionara hablaríamos de lo que paso, pero no creo que pueda aguantar mucho antes de hacerla mía de nuevo.
Lo que yo no sabia es que esa noche fue la ultima noche que la tuve conmigo y si alguien me hubiera dicho eso tal vez hubiera hecho algo diferente. Hubiera insistido con mis besos para que estuviéramos juntos. Al menos su olor estaría grabado en mi piel. Me hubiera aferrado tan fuerte a ella, encerrarla con mis brazos para evitar que se fuera y que pasara todo lo que paso. Tal vez le hubiera puesto mas atención en como se veía esa noche. Que ropa traía. Que tan largo estaba su cabello, ¿Se había sonrojado? Lo que sea que me hiciera recordara.
Cuando desperté en la mañana, sabia que algo estaba mal. Bulma jamás despertaba primero que yo y al no encontrarla esa fue la primer señal que me decía que algo estaba mal, muy mal. Pero por alguna razón lo pase, no me preocupe hasta que callo la noche. Como los otros días en los que Bulma desaparecía, tenia la esperanza de que al anochecer ella cruzara por esa puerta pero ese día fue diferente.
Algo dentro de mi me decía que estaba mal. Mi pecho dolía al grado de que no podía respirar, la angustia y al preocupación se habían apoderado de mi y con desesperación había recorrido a mis padres.
–Bulma no esta.- No pude ocultar mi tono histérico y mis padres lo notaron.
–Ya la llamaste.- Pregunto mi madre.
–Ya y no responde.
Mi padre miro el reloj de su muñeca.
–Es muy tarde, incluso para ella, es para que ya estuviera aquí.- Dijo el frunciendo el ceño.
Sin decir nada nos encaminamos para encontrar a los padres de Bulma y nos sorprendimos al ver a su madre llorando y su padre hablando por el teléfono.
–Briefs Bulma.- Dijo el papa de Bulma. –Ya le estoy mandando la foto por favor si saben algo llámenme.
–Que es lo que sucede Bunny.- Le pregunto mi madre sentándose alado de ella y colocando una mano sobre su hombro.
La puerta se abrió dejando entrar a Kakaroto, y 18 que nos miraron extrañados.
–No…Lose.- Dijo Bunny entre sollozos. –Siento que algo malo le paso a mi hija.- Y estallo llorando con mi madre.
–Hable con los jefes de la policía, dicen que tenemos que esperar cuarenta y ocho horas para reportar alguien desaparecido, pero por Bulma harán una excepción.- El padre de Bulma se veía tan preocupado como jamás lo vimos. Lo mas seguro es que tuvo que dar dinero para que ellos apresuraran su trabajo. Me sentía tan impotente, lo único que me quedaba era esperar, esperar por noticas que por mas que pasaban las horas no llegaban. Se oscureció y comenzó a llover, los truenos retumbaron incrementando nuestra angustia y desesperación y el maldito teléfono no sonaba. La noche se fue al igual que la mañana y decidí que no podía quedarme sentado en el maldito sillón.
Pasaron los días, luego las semanas y cada hora era peor que la anterior. No sabíamos nada, nadie llamaba, la policía no nos decía nada. Había movido a todo mundo para encontrarla no había ni una calle de la maldita ciudad que no estuviera repleta de sus fotos. El primer mes después de su desaparición fue terrible, el segundo fue peor pero el tercero ese acabo conmigo.
Los papas de Bulma habían viajado varias veces a otras ciudades para correr la voz. Yo me les había unido desde el principio. Acompañándolos a todos lados, pegando mas bolates, preguntándole a la gente de la calle si la había visto pero nada. Hasta que un día habíamos recibido la noticia que al principio creía que acabaría con mi sufrimiento pero no sabia que tan equivocado estaba hasta que me entere.
–Vegeta.- Me grito mi padre estacionando mi auto alado de mi, termine de colocar el ultimo volante que me quedaba. Camine sin energías hacia el, ya estaba cansado, me había pasado toda la mañana y parte de la tarde recorriendo las calles, esa se había vuelto mi rutina de todos los días.
–Que sucede.- Dije sin ganas ya dentro del auto. Mi padre condujo rápidamente, hace mucho que no lo hacia.
–Alguien nos llamo para decir que… Vieron a Bulma.- Soltó mientras me veía de reojo.
–¿En donde?.- Mi pierna comenzó a moverse frenéticamente, sentía mi nerviosismo y como mi corazón comenzaba a latir nuevamente después de mucho tiempo,
–En un pueblo, a unas cuantas horas de aquí. Kakaroto, tu madre y Ann ya se adelantaron.
–Acelera.- Fue lo único que pude pronunciar. Mi padre condujo tan rápido, mientras íbamos en la carretera. Llegamos mas rápido de lo que hubiera creído, en lo único en lo que pensaba es que por fin tendría a Bulma nuevamente. Y así todo mi infierno acabaría.
Baje del auto antes que se detuviera, el teléfono de mi padre sonó e ignore cuando me hablo. Mire a 18 y Kakaroto hablando con algunas personas. Comencé hacer lo mismo pero nadie parecía querer ayudarme.
Mi padre se acerco a mi.
–Vegeta creo que debemos irnos.- Dijo serio pero lo ignore y seguí preguntándole a la gente.
–Conoces a Bulma Briefs.- Pregunte pero nadie parecía escucharme, detuve a otros campesinos y mire hacia los alrededores para ver si la veía. Y cuando ya no pude mas grite. –BULMAAAAAAA.- Desesperado, quería creer que mi voz llegaría a sus oídos. –BULMAAAA DONDE ESTAS.- Grite aun mas fuerte. Mire una pareja y me acerque a ellos. –Has visto a esta chica.- Busque en mis pantalones ya no tenia mas fotografías. –Demonios la tire, ¿Conoces a Bulma Briefs?- Ellos negaron con la cabeza al escuchar su nombre. Fui con cada persona que se cruzara en mi camino y nada. Hasta que vi a lo lejos su cabello azul. Todo mi cuerpo se detuvo y la emoción se apodero de mi mientras corrí hacia ella. –Bulma espera no hullas.- Grite pero ella no se detuvo. Corrí mas fuerte y la alcance, puse mi mano en su hombro y le la gire hacia mi.
–Disculpe.- Dijo ella, la mujer se giro y no era Bulma.
–No eres tu, no eres Bulma.- Sentí como me estaba desmoronando, ya no podía mas. No lo soportaba. Camine hasta dejarme caer contra un árbol. –Donde estas.- Dije derrotado, respire profundo tratado de calmarme, me estaba volviendo loco, podría jurar que estaba respirando su perfume. –Juro que te encontrare BULMAAAAA.- Grite, cuánto tiempo más podría pasar para que la encontrara ¿No se supone que estaba aquí? ¿Por qué no me escuchaba? ¿Por qué no aparecía?
–Vegeta.- 18 camino hacia mi, con una mirada que no reconocí.
–Dame unos minutos mas, se que esta aquí. La siento, la siento cerca mío, ella esta aquí, yo la encontrare, lo siento dentro de mi.- Dije. –Siento que puedo oler su esencia.
–Vegeta…- Volvió con ese tono, ellos querían que la dejara ¿Acaso no entendía lo importante que era para mi?
–NO LA ABANDONARE.- Grite enfurecido para que entendiera.
–Encontraron dos reservaciones en el hotel de la capital del sur, con los nombres de Zarbon y Bulma.- Soltó, dejándome sin palabras. Ya nada tuvo sentido después de eso. Lo que sucedió, lo que viví, pasaba frente a mi ojos como si no fuera mi vida. No sentía que era yo. Como me comportaba, lo que decía, en lo que convertí mi vida después de ese día… No era yo. Sentía como si Vegeta hubiera muerto en ese pueblo y el hombre que había entrado en ese auto para regresar a la capital del Oeste era una persona completamente diferente. Me fui un año entero para que al volver todos se convencieran con mi mascara de indiferencia. Después de ese tiempo ya podía ver a todo mundo y decir que nadie ni nada me importaba.
Había empezado nuevamente a salir con mujeres, ellas entraban y salían tan rápido como me aburría de ellas. Comencé a meterme en problema tras problema cada uno mas grave que el otro. Hasta que un día acabe en la cárcel y ese fue la ultima llamada de atención que me falto para que corrigiera mi camino.
En un abrir y cerrar de ojos habían pasado nueve años.
El tiempo en que me había transformado nuevamente en el Vegeta que era antes de que ella apareciera. El mundo nuevamente estaba bajo mis pies. Mi familia había recuperado todo el dinero y la posición social que teníamos y ahora nuestra empresa era la segunda mas importante, aunque no me molestaba que Corporación Capsula fuera la primera, el Dr. Briefs sabia lo que hacia y nuestras familias tenían una buena relación a pesar de todo.
El sonido del teléfono de mi oficina pito. Aplaste el botón mientras seguía revisando unos papeles.
–Sr. Vegeta, tiene una visita.- Hablo mi secretaria por el comunicador.
–Pásala.- Dije sin importancia. Pero cuando esa mujer cruzo por esa puerta, nunca me imagine para que me quería.
–Como han pasado los años ¿Verdad Vegeta?- Mire a Zangya levantado una ceja ¿Qué hacia esta zorra aquí?
–Que quieres zorra.- Sonreí cuando vi la molestia en su cara, ella camino hasta sentarse en la silla del frente.
–Valla lo de zorra era para mi o por la perdida de tu…
–Cállate.- No la deje terminar, ese nombre era uno que no estaba permitido pronunciarlo en mi presencia.
–Tu y yo tenemos algo en común Vegeta, es por eso que estoy aquí.
–Tu y yo nunca tendremos algo en común.- Dije simplemente levantándome y caminando hacia la puerta.
–Fuimos traicionados.- Dijo ella con un tono que yo reconocía perfectamente.
Dolor.
–No se como lo afrontaste tu, pero yo no puedo. Lo extraño mucho ¿Tu no la extrañas?- Pregunto, no dije nada. Zangya camino hasta sentarse en uno de mis sillones. –Lo odio sabes, no le puedo perdonar que me haya dejado por ella.- Entonces comenzó a llorar y solo por un momento la comprendí. –Pero no vine hablarte de mi corazón roto.- Dijo ella, secando sus lagrimas, me miro atentamente.
–Entonces a que has venido.- Dije fastidiado.
–Vengo a negociar.- Su mirada se volvió fría. –Que te parece un matrimonio entre tu y yo.
–Estas de broma.
–No.- Se apresuro a decir. –No creo que encuentre a otra persona que ame tanto como a Zarbon y tampoco quiero intentar encontrarlo. Tu empresa y la mía, no se piénsalo será un gran contrato.
–Sr Vegeta, llamaron para confirmar su cena de esta noche.- Interrumpió mi secretaria.
Yo mire a Zangya cruzándome de brazos.
–Cancela mis citas de hoy… Zangya y yo tenemos que discutir un contrato.
Cuando les había anunciado de mi compromiso a mis padres no dijeron nada. Mi padre solo me pregunto que si sentía que era lo correcto. Mi madre no me dijo nada, veía la desaprobación en su mirada. Zangya y yo no hablábamos mas que lo necesario. Ante el mundo aparentábamos una relación que en realidad no teníamos y cuando la puerta se cerraba nos tratábamos con la misma indiferencia que antes. Me reí al darme cuenta en lo que se había convertido mi vida.
"-¿Aunque no puedas tenerme hoy?
-Yo siempre te tengo y no me refiero solamente a "Eso".- Para que le quedara claro, que lo nuestro era algo mas que solo sexo, tome su mano y la lleve a mi corazón. –Entiendes lo que quiero decirte Bulma. Nadie, ninguna mujer me a hecho sentir como tu, y nunca será lo suficientemente buena. Ninguna te llegara a la suela de los zapatos, porque simplemente eres la única que quiero conmigo."
El recuerdo me golpe al darme cuenta del rumbo de mi vida, ahora me casaría con una mujer con la que no sentía nada. Que lo único que compartíamos era el profundo resentimiento que nos habían dejado aquellos dos. Había criticado a Kakaroto tanto tiempo por haberse casado con Milk, le había dicho que su matrimonio no funcionaria y me equivoque. La relación que no funciono fue la mía. El ahora tenia una esposa, un hogar, y un hijo. Kakaroto ahora era feliz, lo veía en sus ojos cada día. El regresaba a su casa con su familia y yo estaba solo y amargado.
Odiaba la persona en la que me había convertido. Odiaba a Bulma por haberme destruido y haberme hecho tan débil como lo era ahora.
Y cuando ya había aceptado en lo que se estaba convirtiendo mi vida ella volvió. Poniendo mi mundo de nuevo como debería de haber estado. El mundo que había estado de cabeza se enderezo.
Algo me había dicho que ella había regreso, mi corazón me lo advirtió, cuando comenzó a latir nuevamente. Cuando me la tope en el ascensor me grite a mi mismo que era un sueño, que era otra de las imaginaciones crueles que me jugaba mi mente. Pero ahí estaba ella y lo que mis ojos no quisieron ver, mi cuerpo si la reconoció, reaccionando, llenándome de vida y de una desesperación mas fuerte, me llene de un sentimiento que había enterrado hace muchos años. Aun puedo recordar cuando se fue del asesor y perplejo había entrado a mi oficina para encontrar a mis padres ahí, mirándome nerviosos y con el rostro muy sonrojado. Y la imagen o la esencia y todo los pensamientos de Bulma se fueron al darme cuenta de lo que mis padres habían hecho en mi oficina, me llene de asco y me olvide de ella hasta que la volví a ver en aquella fiesta de disfraces.
Entonces fue cuando mi furia incremento, todo ese dolor y resentimiento se transformo en ira. Quería gritarle tantas cosas y sobre todo quería demostrarle que ella no me importaba, que ya no haría de mi un estúpido como hace nueve años. Ya no era ese mismo chiquillo tonto de preparatoria. Ya me había convertido en el hombre que quería ser, uno al que no podían verle la cara de idiota.
–No sabes cuanto voy a disfrutar fornicarte.- Susurre en su oído, mi mano recorrió sus muslos ansioso por poseerla, la follaria y luego la botaría para que entendiera que me era insignificante. Pero cuando su palma se estrello en mi mejilla con fuerza fue cuando reaccione.
Discutimos y ella me recalco las palabras que siempre me derrumbaban. Me repetía que me amaba, que siempre me amo y me repetía como podía seguir siendo tan estúpido como para creerle. No podía, no después de tantos años.
–Vegeta.- Kakaroto interrumpió en mi oficina, venia todo sudado y le faltaba el aire. –Has oído las noticas.
–No.
–Bulma regreso.-Dijo el emocionado.
–Ya se.- hable con indiferencia.
–¿Ya lo sabes?.- Dijo extrañado.
–La vi en la fiesta.- Seguí firmando mis papeles. –Ahora si no te importa tengo cosas mas importantes que hacer.
–Pero Bulma…
–Kakaroto no me interesa ¿Es que acaso no lo entiendes?.- Estalle mirándolo con odio. –Tengo una prometida que se llama Zangya, me casare en menos de un mes y lo que pase con la otro mujer no es mi asunto, ahora si no te importa.- Apunte hacia la puerta. –Lárgate.
La expresión de Kakaroto cambio, su mirada se torno seria y lo mire apretar los puños. Muy pocas veces lo veía así y cuando ponía esa expresión es que se trataba de algo muy serio.
–Habrá un juicio en contra de toda la familia Cenji, Bulma es la testigo estrella en declarar en su contra. Si no tienes curiosidad por saber lo que ella va a decir yo si. Tal vez por fin entienda lo que sucedió hace nueve años.
El abandono mi oficina dejándome pensativo. Me debatí en ir o no y al final mi curiosidad fue mas fuerte.
Bulma clavo sus ojos en mi mientras guardaba silencio. Visualice a Zangya que no le quitaba la mirada de encima alguien y ese alguien era Zarbon, El hombre estaba vestido con ropas naranjas y con las manos esposadas ¿Zarbon había estado en la cárcel? Ahora mi curiosidad era mas grande.
–Sabría que vendrías.- Dijo mi madre mirándome y me di cuenta de que todos estábamos aquí, mi vista se concentro nuevamente en Bulma.
–Estoy aquí para hacer justicia.- Dijo Bulma mientras comenzaba a explicar todos los horrores por los que había tenido que pasar y una vez que había escuchado toda la historia no lo podía creer. Y aunque me sentía profundamente desesperado por no haberla podido ayudar, tenia que admitir que me sentía aliviado de saber que no había estado con Zarbon todo este tiempo.
De repente me sentí el hombre más estúpido del mundo. Tuve unas ganas inmensas de matar a Dodoria por todo lo que le había hecho pasar y saber que el era el responsable de que ella y yo habíamos estado separados tanto tiempo.
El juicio se salió de control y habían tenido que suspenderlo. Zangya se había vuelto loca y había tratado de golpear a Bulma luego todo había sucedido tan rápido. La explosión del auto. La muerte de Neil, Bulma estaba destrozada y tenia que sacarla de ahí, era mas que obvio que tratarían de asesinarla y yo la protegería a toda costa. La lleve a mi departamento y la acosté en mi cama. Se había desmayado después de que presencio eso. Y no la culpaba, eran demasiadas emociones para un día. ¿Cuánto mas tenia que soportar esta mujer para derrumbarse? No era suficiente con todo lo que había vivido. Porque el destino siempre se ponía en nuestra contra.
El grito desgarrador de Bulma me asusto, camine hacia mi recamara y prendí la luz para verificar que ella estaba completamente sola. Esa noche me había quedado con ella para consolarla. Mientras la abrazaba para tratar de calmarla podía sentir todo su dolor, la abrace tan fuerte para que se sintiera protegida. Ahora estábamos juntos de nuevo y mientras yo estuviera con ella, nada le pasaría.
Cuando había despertado la siguiente mañana, mi cuerpo había reaccionado por mi, había pasado tanto tiempo desde la ultima vez que la tuve así conmigo que todo me parecía un sueño y mi estúpido teléfono me había traído a la realidad.
Lo demás sucedió tan rápido que apenas los recordaba.
El secuestro de Bulma, la persecución, encontrarla, la cabaña, nuestra reconciliación. Volver a la realidad. Ella reclamándome que no terminara el compromiso con Zangya. Zangya terminándolo por mi. Frezzer y Dodorian desaparecidos y declarados inocentes. Bulma con miedo. La pasión entre nosotros.
Todos tratábamos de regresar a vidas normales. Pero el día en que Bulma y Milk quisieron ir de comprar sabíamos que no era una buena idea. Kakaroto y yo no quisimos decirles nada, después de todo no queríamos que vivieran con miedo toda su vida.
–Ahora entiendo porque te gusta tanto comprar.- Dijo Milk
–Verdad que si.- Bulma se veía feliz.
–Oh no.- Dijo Piccoro y cuando vimos las ventanas de la camioneta rotas y las llantas pochadas nos alarmamos.
Bulma se había maniobrado para quitarme el arma y luego correr lejos de nosotros.
–Tu lo dijiste esto es entre tu y yo.- Le grito a Dodoria. –A ellos no los tienes que meter en esto.
–Bulma baja el arma.- Le ordeno Piccoro, pero ella no reaccionaba, Bulma y Dodoria se apuntaban entre si mirándose con tanto odio y no podía culparla después de todo lo que le había hecho era normal que ella reaccionara asi.
–No.- Dijo ella con rencor, la ira se destellaba en sus ojos azules.
–Oh esto me gusta mas ¿Quieres dispararme?
–Quiero matarte.
–Bulma.-Dijo Goku, el también quería hacerla entrar en razón.
–Lo has imaginado verdad, tantas veces.
–Creme que si te asesino no habrá remordimiento en mi conciencia.
–Lo disfrutarías verdad, te excita la idea de arrebatarme la vida.
–MUJER… NO…LO…HAGAS.- Le grite, no dejaría que ese cerdo sacara lo peor de ella. –Si lo haces tu vida cambiara, no dejes que este insecto, mache tu alma pura, tu no eres una asesina.
La situación se salió de control, Bulma le disparo a Dodoria en la rodilla y el le disparo a ella. Todo mi mundo se puso negro cuando Bulma cayó al suelo
Me lance contra Dodoria y Kakaroto y Piccoro lo hicieron contra Frezzer y su padre. Mientras el maldito se encontraba en el suelo doblegado por el dolor y la sangre aproveche para tomar su arma y dispararle en la cabeza. La sangre escurrió y su mirada perdió el brillo de la vida. Mire hacia donde Frezzer y su padre se encontraban amarrados y arrodillados y sin esperar nada también les dispare a ellos y sus cuerpos cayeron sin vida rodeados del charco de sangre.
–¡Porque lo hiciste Vegeta!.- Me grito Kakaroto. –Ya estaban amarrados, no era necesario que los asesinaras.
–Esto no iba acabar hasta que ellos murieran.- Dije simplemente tirando el arma y caminado hasta el cuerpo sin vida de Bulma. Me arrodille alado de ella y lo levante con cuidado. Ella gimió con dolor y mi corazón volvió a latir al darme cuenta de que seguía con vida. Grite su nombre y la llame pero ella no abrió los ojos.
Cuando la internamos, los doctores nos dijeron que ella se encontraban coma y que podría tardar un tiempo en despertar. Cada día, cada hora que pase sentado en esa silla, esperando que ella abriera sus ojos. Hablándole, esperando que despertara y que le diera sentido a mi vida de nuevo. Espere y espere hasta que finalmente un día despertó.
–Ve…Vegeta."
Presente
–Papa ¿Es cierto que luchaste contra hombres muy malos por mi mama?.- La pregunta de mi hijo me había traído a la realidad. Mire como sus inocentes ojos azules se clavaban en mi esperando una respuesta. Mi rostro se enrojeció ante lo que posiblemente Bulma le haya dicho a nuestro hijo. Tal vez, hubiera sido mejor que yo le respondiera la pregunta de como nos conocimos.
–Grrr, Trunks, no le hagas caso a tu madre ella esta loca.- Dije simplemente y luego escuche la risa de Bulma, fue entonces cuando la vi recargada en la puerta.
–¿Entonces no es verdad que peleaste contra los malos por ella?-Pregunto confundido.
–Anda Vegeta, contéstale a tu hijo.- Dijo ella sonriéndome con malicia.
–Hum, para que si tu ya le contaste todo.- Gruñí, cruzándome de brazos. –Trunks quieres que te cuente o ¿Qué te lleve al parque de diversiones?- El semblante de mi hijo cambio a una actitud mas emocionado.
–El parque papa.- Grito feliz y yo mire a Bulma con mirada triunfante.
–Ve a ponerte los tenis.- Ordene y el desapareció hacia el segundo piso mas rápido de lo que imagine.
–Valla lo que haces para no contestar una simple pregunta.- Dijo ella acercándose a mi.
–¿Acaso quieres traumar al niño Mujer?.- Pregunte enojado, el no tenia que saber todo el drama que habíamos tenido que pasar.
–Oh vamos.- Dijo ella colgándose de mi cuello. –Siendo el hijo del hombre mas valiente del mundo, dudo que esto lo asuste.- Ella me dio un beso rápido y me soltó cuando escucho a Trunks bajar por las escaleras.
–Tal vez merezco una recompensa por haberte salvado de todos los malos.- Dije sonriéndole, ella me mando una mirada deseosa.
–Tu quieres demasiadas recompensas.-Se rio, tal vez era cierto, pero jamás me cansaría de cobrárselas y esta noche reclamaría mi premio. Como todas las noches.
–Vámonos papa, ya estoy listo.- Trunks se giro para ver a su madre. -¿Vienes mama?
–Yo no la invite.- Me apresure a decir.
Bulma rio.
–Ve hijo, yo prepare la cena para cuando vuelvan.
Mire a Trunks para verificar de que tuviera puesto el cinturón y una vez que lo hiso, arranque el carro para conducir hacia el parque de diversiones, en el camino el recuerdo de cuando me entere de que iba ser padre me llego como si lo hubiera vivido ayer.
Antes
El embarazo, nuestra boda y Bulma con el cambio de hormonas que me estaban volviendo loco. Habían días donde ella estaba tan deseosa de hacerlo, otros donde estaba de pésimo humor pero los peores eran cuando estaba triste y comenzaba a llorar.
Mis padres habían decidido ir a visitar a mi hermano y conocer a su nueva esposa. Después de todo desde hace mucho tiempo que no sabíamos nada de Table y mis padres querían recuperar el tiempo perdido, no dijeron cuanto tiempo se quedarían pero lo harían.
–Y Bulma.- Pregunto Piccoro mientras me escoltaba por los pasillos de la cárcel.
–Con Milk.- Respondí. –Tienes que prometerme que no le dirás nada de esto.
–Tu esposa no se enterara.- Llegamos hasta la celda y dedicándome una mirada me dejo solo con él.
–Pediste verme.- Solté finalmente cruzándome de brazos.
Zarbon me miro con infinito odio.
–Me entere que te casaste con Bulma.- Su voz estaba cargada con resentimiento.
–Que quieres Zarbon.- Gruñí.
–Solo pienso.- El me sonrió. –Que de verdad eres un hombre muy comprensivo.
–A que te refieres.
–Yo no hubiera podido casarme con una mujer que me engaño tanto tiempo.- Zarbon se acerco mas a las rejas. –Que se siente dormir con una mujer que desea a otro.
–Estas dañado.- Dije aburrido, lo que sea que Zarbon me dijera, nunca jamás me haría dudar de Bulma.
–Ella viene a visitarme sabes.- Dijo, sus manos se aferraron a las rejas. –Y nos ponemos a recordar los buenos tiempos, cuando fornicábamos.
Negué con la cabeza mientras me daba la vuelta para salir de ahí.
–Nos acostábamos todo el tiempo Vegeta.- Grito. –Incluso lo hicimos la noche que desaparecimos en el Hotel, ella rogo por mi.- Yo seguí caminando. –Solo esta esperando a que yo salga para lanzarse a mis brazos de nuevo.
Me detuve y me gire para mirarlo.
–Tu te acercas nuevamente a mi esposa, tratas de hacerle daño y te mato.- Amenace abandonando el lugar.
Los meses siguieron pasando y el embarazo de Bulma continuaba, su vientre ahora se veía mas abultado que antes. Nuestras vidas seguían avanzando con normalidad y no había sabido nada mas de Zarbon hasta el día en que Kakaroto me visito.
Bulma y yo nos encontrábamos en la sala mirando las películas que tanto le encantaban, le había cumplido todos sus caprichos trayendo de la tienda todo lo que la señorita se le antojo y ahora nos encontrábamos sentados en el sofá, ella estaba tan pegada mi, rodeándome de su calor y mi brazos la había abrazado por los hombros acercándola.
–Oye amor.
–Que quieres.- Respondí tomando un puñado de palomitas.
–Mañana podrías llevarme de compras, es que recordé que vi una lámpara que me encanto para el cuarto del Bebe.- Pidió clavando sus ojos en mi.
–Sabes que odio ir de compras.
–Por favor.- Susurro colocando una mano en mi mejilla girándome para depositar un suave beso, lo disfrute lo poco que duro y cuando nos separamos la mire a los ojos.
–No.- Dije firme.
–Pero Vegeta.
–Pero nada, dile a Milk o a 18 que te acompañen.
Bulma se enojo cruzándose de brazos y mirando hacia otro lado. Yo sonreí, me acerque para abrazarla, ella se removió molesta pero al final se acurruco entre mis brazos.
–No entiendo porque no quieres ir de compras conmigo.
–Porque si quieres que sigamos casados no me obligues a ir contigo.- Me burle y el timbre sonó, Bulma me miro con cara de "Ni loca voy a levantarme" y se hecho en el sofá comiéndose las palomitas. Suspire mientras caminaba a la puerta y veía a un Kakaroto muy nervioso.
–Que pasa.- Solté hastiado de verlo así.
–Zarbon esta libre.- Susurro, fruncí el ceño mientras salía de la casa, cerrando la puerta despacio.
–Que has dicho.
–Le dieron la libertad en la mañana.
–¿Y porque apenas soy informado de esto?.- Explote enojado ese maldito podría estar en cualquier lado.
–Piccoro dice que podemos volver a encerrarlo.- Dijo el mas calmado.
–Pero dices que ya cumplió su condena por los crímenes.
–No todos.- Me dijo él. –Piccoro esta cien por ciento seguro de que el que intento matar a Yamcha hace años dejándolo en coma fue Zarbon y esta seguro de conseguir las pruebas para encerrarlo.
–Fue Zarbon.- Dije sorprendido.
–Es un hombre trastornado Vegeta, será mejor que no dejes a Bulma sola hasta que podamos localizarlo y tenerlo bien vigilado.
Recordé entonces el día que había ido a visitarlo a la prisión, había algo en Zarbon, en su mirada que me inquietaba. Nuevamente las sensaciones de temor me inundaban ¿Cuándo acabaría esta tortura?
–No te preocupes por Bulma.- Dije finalmente.
–¿No le dirás nada?
–No.- Estaba seguro de algo. –Ya no quiero que ella tenga miedo.- Dije mirando a la casa
Me despedí de Kakaroto y asegure todas las puertas. Bulma se había quedado dormida en el sillón, últimamente por su embarazo ella dormía mucho, apague la tele y la cargue en mis brazos para subir a la habitación. Una vez en nuestra recamara le quite el exceso de ropa y la metí bajo las cobijas conmigo.
Fue en la madrugada cuando ella me despertó al removerse.
–Lo siento.- Susurro y yo bostece cansado.
–Vuelve a dormir.- Ordene pasando una mano por su cintura y aferrándome a ella.
–Rayos olvide llamar a 18 para que me acompañara. Debería de llamarla.
–Mujer son las tres de la mañana.- Me burle mirando el reloj. –Además ya no necesitas llamarla, yo iré contigo.
–De verdad.- El brillo en sus ojos fue todo lo que necesitaba, asentí. –Aw amor gracias.- Y me beso apasionadamente. –Te prometo no volverme loca en la tienda.
–Eso espero.-
Siguieron pasando los días y Zarbon me llamaba cada que podía para amenazarme, tratamos de rastrear las llamadas pero nunca tuvimos éxito de dar con el. Luego pasaron los meses y el embarazo de Bulma avanzo tanto que solo faltaban dos semanas para dar a luz.
Ese día en la mañana Bulma estaba demasiado inquieta, y su nerviosismo me lo había contagiado y cuando la deje para irme a trabajar tenia que recordarme que no podíamos seguir viviendo con miedo. Ella merecía una vida tranquila y eso no sucedería hasta que Zarbon desapareciera de nuestras vidas. Por eso cuando había regresado a la casa porque se me habían olvidado los papeles y encontré a ese infeliz lastimándola sabia lo que tenia que ser.
La ira me cegó, se apodero de mi y me olvide de Bulma mientras me concentraba en matar al maldito, que no puso mucha resistencia para defenderse, aun puedo recordar las ultimas palabras que me dijo antes de morir.
–Ella nunca te perdonara por haberme asesinado. Mi recuerdo los perseguirá toda la vida. Nunca serán felices después de esto."
Ahora
–Papa, papa, me compras otro helado.
–Ya te compre uno y si te compro otro tu mama me matara.-Fue mi ultima palabra y el lo sabia. Me frunció el ceño molesto y se cruzo de brazos imitándome.
–Bueno y una hamburguesa tengo hambre.- Se quejo.
–Tu mama ya debe de tener la comida lista. Vámonos.- Ordene y caminamos hacia el auto.
Si hubiera dejado a Zarbon con vida le hubiera restregado en la cara lo muy equivocada que estaba.
Mi vida no era perfecta, la de nadie lo era, pero mi familia era todo lo que yo mas deseaba en el mundo. No la cambiaria por nada. Ni un solo segundo, ni siquiera cuando a veces las cosas se ponían mal, cuando nos gritábamos o mi hijo lograba sacar lo peor de nosotros haciendo travesuras extremas.
Ellos dos eran lo mejor de mis días. Después de todo el dolor y el sufrimiento que habíamos pasado, nuestra nueva vida era la recompensa. Aquella noche cuando Bulma se a sincero conmigo, diciéndome lo mucho que temía que alguien nos separara y era de esperarse y me regañe a mi mismo por no darme cuenta de que aun se sentía con miedo. Y esa noche decidimos que seria la ultima en la que los dos temiéramos por algo. Después de ese día, el tema jamás volvió a ser tocado y nuestras vidas regresaron por un rumbo que me estaba fascinando.
Entramos a la casa y el olor al pastel de carne inundo mi nariz. Trunks corrió escaleras arriba y camine hacia la cocina encontrando a Bulma sirviendo los platos en la mesa. Camine hacia ella y la envolví en mis brazos.
–Se divirtieron.- Se acurruco más en el abrazo.
–Yo observe, Trunks se divirtió.- Bese su cuello y vigile de que nuestro hijo no entrara aun a la cocina.
–Nunca admitirás que te diviertes verdad- Le mordí el cuello en respuesta y ella rio. –Siempre el chico rudo.- Bulma giro su cabeza para mirarme y darme un beso. El que disfrute mas de o que ella pensaba. Escuchamos los pasos de Trunks y nos separamos rápidamente, cuando Trunks entro a la cocina yo ya estaba sentado y Bulma traía los vasos.
–Trunks espero que ya hallas preparado tu mochila para mañana.- Pregunto Bulma cortando su carne, yo seguí comiendo.
–Se me olvido.-Dijo mi hijo tragando su comida antes de hablar. –La preparo terminando de cenar… Hablando de la escuela, hay algo que tengo que decirles.
Tanto Bulma como yo dejamos de comer para verlo, nos miramos de reojo y miramos a nuestro hijo cortando su carne normalmente con esa cara de inocencia y cuando no nos miro supimos que algo había hecho.
–Que hiciste.- Pregunte mirándolo para sacarle la verdad, Bulma tomo mi mano bajo la mesa para recordarme que moderara mi tono.
–¡No fue mi culpa!.- Se apresuro a decir. –En mi defensa el empezó primero.
–Quien empezó ¿Qué cosa?.- Dijo Bulma usando su tono de mama en juicio. Lo utilizaba siempre que sabía que Trunks había hecho una travesura y tenia que regañarlo.
–Ese idiot…- Mire severamente a Trunks antes de que terminara la palabra, Bulma me fulmino con la mirada y yo a Trunks. –Empezó a molestarnos a mi y a Goten a la hora del almuerzo..- Comenzó a explicar, diciéndonos como el niño con el nombre estúpido se creía el matón en la escuela.
–Es el hijo de la mujer con la que me pelee en el supermercado.- Me susurro Bulma y recordaba a la vulgar mujer gorda con el cabello naranja las joyas falsas y en el vestido apretado. Ahora recordaba que ella tena dos hijos igual de tontos como ella y tenia un padre que no tenia los pantalones para ponerla en su lugar y criar a sus hijos.
–Espera cual de los dos el mayor o el chiquillo.- Pregunte.
–Idasa.- Trunks dejo de comer para mirarnos. Yo trate de recordar cual de los dos mocosos eran.
–El rubio.- Me susurro Bulma. –Hablare con el director ese niño con cara de idiota no puede estarlos molestando ¡Es mayor que ustedes! No puedo creer que su madre no pueda controlarlo tiene quince años.
–Mama le rompí la nariz, no creo que sea buena idea hablar con el Director.
–-¡Trunks!
–Así se hace.- Lo felicite y mi pecho se llenó de orgullo, ese era mi hijo. El me sonrió triunfante.
–¡Vegeta!
–Que.- Exclame mirándola. –Le rompió la nariz a un tonto que le supera en edad y altura, si alguien tiene la culpa es su padre por no enseñarle a ser un hombre.
–Bueno creo que tienes razón.- Bulma se quedo pensativa. –Aun así Trunks no quiero que te estés envuelto en problemas, Ya habíamos hablado de no usar las tecinas que te enseño tu padre.
–Esta bien Mama ¿Pero si el me busca puedo defenderme?.- Pregunto confundido.
–Por supuesto, patéale el trasero.- Dijo ella tranquila, ambos la miramos desconcertados.
–Pero hace un minuto dijiste.- Estaba perplejo.
–Acabo de recordar que la muy bruja se jaqueaba de tener hijos muy fuertes y que en la escuela de artes marciales siempre peleaba con niños debiluchos. Ahora puedo restregarle en la cara que mi hijo le pateo el trasero al suyo.
–¿Yo también puedo presumirlo en la escuela?
–Asegúrate de que todos se enteren.- Bulma y Trunks sonrieron haciéndome sonreír también. No éramos una familia normal y eso me encantaba.
La cena siguió y seguimos conversando mientras comíamos. Bueno ellos conversaban y yo asentía mientras les ponía atención. Mi esposa y mi hijo reían y convivían, contando mas historias de lo que habían hecho en la semana.
Al terminar de cenar, Trunks se retiro a su cuarto, Bulma recogió los trastes y yo mi dirigí a tomar una ducha. Cerré la llave y me seque rápidamente para colocarme el pantalón. Cuando volví al cuarto Bulma ya estaba recostada en la cama. Apague la luz y me metí debajo de las cobijas.
Como siempre ella se giró para abrazarme, bese su frente mientras buscaba mi comodidad abrazándola.
–Nunca creí admitirlo pero… Me alegro que entrenaras a Trunks.- Confeso haciéndome sonreír.
–Te lo dije.- Ella se acomodó en la curva de mi cuello.
–Si, si, me lo dijiste.- Ella no sabia perder. –Hiciste a nuestro hijo fuerte.
–Lo preparo para el mundo Mujer.- Susurre. Ya comenzaba a quedarme dormido.
–Hable con tu madre hoy.
–Y yo me tope con la tuya.
–Muy bien, tienes sueño, ya entendí.- Se rio. –Te amo, que descanses.
–Yo también.- Susurre sonriendo al sentirla sonreír también. Cerré los ojos sintiendo como rápidamente me iba a quedar dormido.
Amaba mi familia y amaba mi vida, nunca la cambiaría por nada y tampoco lo admitiría, ya había dicho en el pasado demasiadas cursilerías que contaban para toda la vida.
Mañana seria lunes y regresaríamos a nuestras vidas correteadas que ignorábamos los fines de semana.
Era una vida tranquila y en paz como la de cualquier otra persona y hace muchos años me hubiera reído si alguien me hubiera dicho que acabaría así. Como un hombre de familia, pero ahora no me imaginaba un día sin lo que era. No podría imaginar un mañana no ser el padre de Trunks y el esposo de Bulma. Y no quería dejar de serlo.
Ni hoy, ni el resto de mis días.
….. …. … …
¿Fin? Quien dijo que Vegeta no se merecía su propio final.
Espero que les haya gustado mucho hermosas. Muchas gracias a las que me siguieron leyendo hasta aquí, no saben cuanto significo para mi todo el cariño que le dedicaron a esta historia.
A las que me tienen en Facebook, les advertí que el capítulo me había quedado exageradamente largo, pero ellas votaron porque así lo fuera, espero que la lectura no se les haya hecho cansado y que lo hayan disfrutado mucho.
Gracias a todas por leer.
Sabes que las quiero mucho, a las que Leen, a las que Comentan, y a las que me agregan como su autora favorita. Gracias por todo.
Agradecimientos
Carito Uchiha
Getzhemani
Angela Isabela
Shitsumo Miyuki
Megan Devonne 2
JuliBB
Marilu Moreno
Fransheskanaomi Guerreroveas
Amelia Valentina
CLS Fanfiction
Haruhi ouji
Gest (Belen)
Juniver
Eriss
Dary
Floor Vb
Florecita1008ssj
Melisa
Chris
Naomigomiz
Ana Carolina
Vane Alfonso
Espero que este capítulo, esta historia era lo que esperaban leer después de tanto tiempo. Muchísimas gracias por todo. Las amo por estar aquí para mi todo este tiempo.
No dejare de escribir porque saben que me encanta lo que hago, seguiré con mi historia "El corazón de la bestia" hasta que la finalice, no seguiremos leyendo chicas.
Las quiere
Aioro
