El nuevo año acaba de comenzar y los fuegos artificiales explotaron por cerca de veinte minutos sobre el castillo de los Cristales del Silencio, el cual no mucho silencio tenía ese día, se hallaba iluminado completamente, con hermosas cascadas mágicas que tintineaban desde la torre más alta hasta las ventanas del primer piso. Además una música bastante estridente se escuchaba en el fondo, en honor al inicio del nuevo año. El tiempo los había acompañado ya que aquella noche no había nevado y el cielo estaba parcial, pero el frío hacía que las parejas que disfrutaban los fuegos estuvieran más cerca que nunca.

En un costado se hallaba Melina saboreando un rico pastel, algo aislada del resto, entendía que pasaría mucho tiempo antes que pudiera encajar y hacer amistades, no obstante el hecho que le dieran una oportunidad y que no la rechazaran ya era un avance.

—Ten… Heinz me dijo que tu sueño era tenerla, así que… bueno es tu regalo de Navidad… atrasado eso sí —dijo Severus entregando a Melina un paquete que evidentemente se trataba de una escoba mágica. Ella dejó de lado el plato y tomó el regalo de su padre.

—Oh… ¡La Nube Mágica! —expresó feliz al abrir el envoltorio. Era un sueño que pensaba hacer realidad una vez que trabajara, pero su padre se había adelantado. Con ello podría recorrer el lugar, sería de vital ayuda.

—No estés pensando en salir en este bosque. Es peligroso —le advirtió Severus.

—Oh, bien. Volaré en otro sitio entonces.

—Puedes usarla en los dominios del castillo, pero no te adentres en el bosque —insistió él.

En ese momento Narcisa se acercó y tomó el brazo a Severus, sonriendo amablemente a Melina.

—Gracias por recibirme, Narcisa —dijo sincera la muchacha.

—Esperamos que aquí puedas ser feliz. Tienes mucho tiempo por delante para aprender —respondió Narcisa cuando cerca de ellos caminaban Hermione y Draco, lo hacían uno al lado del otro, sin tocarse. Ambos no se veían muy felices, pero Melina necesitaba hablar con ella, así que dejó sobre una mesa cercana el regalo de su padre y se acercó a Hermione.

—Disculpa, ¿puedo hablar contigo? —Hermione la miró sorprendida y luego a Draco como diciendo que debía hablar con ella. Él entendió.

—Está bien —Hermione caminó hacia un costado del castillo junto a Melina. Cuando se hallaron lo suficientemente apartadas, Melina habló:

—Yo, solo quiero pedirte perdón por todo el mal rato que te causé. Si en el bosque te hubiese encontrado, no te habría cruciado como lo hizo Clarke y Ben —Hermione asintió—. Pero realmente no sé qué habría hecho, tal vez llevarte directo con Malfoy… no sé… yo… yo no estaba bien. Me equivoqué en muchas cosas.

—Todos nos erramos, Melina. Mira, yo le borré la memoria a mis padres poco antes de la guerra, pero cuando terminó, no tuve tiempo de compartir con ellos, pues los asesinaron. ¿Sabes cómo me ha remordido la conciencia? Tanto tiempo perdido sin disfrutar del amor de ellos… Todo… todos los que estamos aquí hemos hecho cosas que tal vez no nos sintamos orgullosos, pero así es la guerra —Melina sonrió

—Gracias. Espero algún día encajar bien.

—Lo harás. Eres fuerte como tu padre.

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Un poco más allá se encontraba Ginny tomada de la mano con Theo mirando la nueve que había opacado el cielo luego de los fuegos artificiales.

—Iniciamos un año…. juntos, Weasley.

—Así es, Nott… ¿cómo te sientes? Es decir, con la confesión de tu padre… ¿Hermione lo sabe? —preguntó Ginny y Theo hizo una pequeña mueca de hastío, durante la tarde su padre había confesado que él y Reidar Zabini habían sido los asesinos de los padre de Hermione. Dio un fuerte respiro y respondió.

—Se lo dije en la mañana… ella en el fondo siempre supo que se trataba de una treta directa de Lucius. Por lo menos Pansy y Hermione podrán estar tranquilas que los asesinos de sus padres están tras las rejas. Y dime, ¿tú estás mejor con la noticia de que Potter y Pansy viven juntos?

—Sí, estoy feliz por él. Imagino que han de estar muy contentos… los dos… no vinieron a pasar la noche de año nuevo con nosotros.

—Llegarán dentro de un rato. Hay que darles espacio… ya sabes querrán estar solos.

—Eso me parece bien.

—¿Y tú, Gin? ¿Qué has pensado? Hemos estado juntos todo este tiempo, pero no me has dicho que quieres seguir a mi lado.

—Theo, estamos bien como estamos. No lo eches a perder, ¿sí? —Theo sonrió y le dio un beso en los labios a Ginny, luego la tomó de la mano e ingresó con ella al castillo en donde ya se escuchaban voces, de seguro el resto de Weasley, trayendo a Teddy con ellos, habían llegado así como Pansy junto a Harry.

Blaise y Luna también ingresaron. Él, esa noche definitivamente la invitaría a salir, ya eran demasiadas postergaciones y si no lo hacía pronto, alguien le podría salir en el camino.

—Ey, Luna, espera... —ella se volvió y lo miró alegre, como adivinando lo que él le iba a decir.

—Sí, Blaise… mañana, ¿te parece? —Blaise sonrió de buena gana y entró con su rubia de ojos expresivos al interior del Castillo.

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Draco se había alejado un poco del resto, se hallaba sentado en la pileta de agua rayana al portón que daba al invernadero de Wilva, había dejado de fumar, pero esa noche tenía unas ganas enormes de encender un cigarrillo y fumase la caja completa.

—Draco, al fin te encuentro.

—Te dejé hablar con Melina, no quise interrumpir —Hermione se sentó al lado de él y puso una mano sobre la suya. Él sonrió—. Ya le dije a Goyle que apenas pasen las festividades, comience con los trámites de nulidad.

—¿Sí? ¿Y qué dijo?

—Que sí, que sería fácil y rápido.

—Draco…

—Hermione, no te preocupes, yo te entiendo y…

—Draco, no hagas nada. No me quiero separar de ti.

—¿Qué?

—¡Draco, yo te amo! No puedo vivir lejos de ti. Eres el amor de vida y te amo... Y quiero estar contigo siempre… a cada rato.

—¿Estás segura?

—Tan segura y confiada de ti, como cuando dejé que me mataras…

Draco se puso de pie y ella lo siguió luego rodeó con sus brazos, tanto para protegerla del frío como para sentir su cuerpo cálido junto al de él. Luego la besó cálidamente en los labios, al fin estarían juntos por siempre.

En ese momento un par de fuegos artificiales rezados que el elfo recién había podido encender, explotaron en el aire, sorprendiendo a todos.

—Eso es por nuestro amor, Hermione.

—Te amo Draco.

—Y yo a ti

F I N

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NOTA DE LA AUTORA.

Muchas gracias por su lectura y comentarios. Espero que esta historia les haya gustado.

Cariñosamente,

Ginger.