Bien, otro capítulo de Corazón de Dragón. Espero que les guste, y muchísimas gracias por todos los reviews que recibí y recibo. Besos.

M*S


Capítulo 50: Romeo

Ella sonreía, mientras el hombre; le entregaba más flores para decorar su escritorio. No dejaba, de acariciar su corto cabello; mientras la observaba con parsimonia. Acariciaba su vientre, en el proceso.

En un suspiro, besaba toda la piel "expuesta" fuera de su vestido azul pastel. Era su cumpleaños, el número veinte. Observó a su alrededor, sosteniendo a Hermione por la cadera. En poco tiempo, Hermione se había instalado rápidamente. Grinmauld place, nunca se vio tan hermoso como en ese instante. Susurró suavemente en su oído, que tenía un regalo especial para ella. Si bien, tenía misiones que cumplir; no podía olvidar su cumpleaños.

Esa tarde, hicieron el amor hasta cansarse. Por supuesto, Severus siempre la protegía de quedar embarazada. Esa tarde, Hermione sólo deseaba dormir y eso hicieron. El mundo y sus angustias; podían quedarse atrás.

Para cuando Snape despertaba, Hermione seguía durmiendo. Se sentó en la cama, y simplemente contempló su alrededor. No quería hacerlo frente a ella, pero desde hacía un buen rato; su marca había comenzado a quemar. Plantó un beso sobre su frente, mientras se arreglaba; y simplemente la dejó allí.

Romeo huía nuevamente, furtivamente y sin decir adiós. Hermione despertó tiempo después, denotando que estaba sola en la habitación. Pues bien, no tenía más alternativa que acostumbrarse. Se enrolló las sábanas alrededor de sí, y simplemente se introdujo en el baño para ducharse.

Continuó con su trabajo. Debía regresar a San Mungo, y terminar sus cursos. Si bien, había decidido continuar con sus estudios; deseaba cumplir con su pasado compromiso. Además, presentía que eso iba a ser necesario.

Y lo fue, semanas después, extraños ataques comenzaron a cernirse sobre el mundo mágico. Una mujer fue secuestrada y se presumía que asesinada por mortífagos. Muchos heridos, llegarían a su "zona" de trabajo; y ella debía estar preparada.

No dejaba de pensar en él por supuesto. Ya tenía conocimiento de causa, en cuanto a lo que refería su misión. Sin más que decir que, podía estar en peligro de muerte; y ser uno de sus pacientes. Esperaba ella que no.

Improvisados, así eran sus días. Algunas cartas, recibía de su prometido; sin embargo no dejaba de notar que sus ánimos se caldeaban con rápidez. Cada vez más, escribía menos; aunque quizás nunca dejaba de hacerle ver que allí estaba. Cada vez, que leía una de esas notas; por alguna extraña razón Luna suspiraba. Tuvo miedo de preguntárselo, ¿y si ello significaba algo terrible?

Los tiempos eran cada vez más difíciles. Ella se vio envuelta en una "misión" con sus amigos. Los Horrocruxes, y seguramente se verían ambos a mitad de la guerra. Ella en un bando, él en otro.

Para cuando regresó a Hogwarths, estaba enteramente tomado. Habían proclamado a Snape, como director provisional; y eso no contentaba a nadie. Por supuesto, ¿Qué debía hacer ella? ¿Cómo debía reaccionar? En un susurro, ella estaba viendo a los mortífagos tomar el castillo enteramente. Aún así, afirmaban; que los niños debían asistir. Que sus estudiantes debían encontrarse dentro.

Sabía que no debía, pero simplemente tenía deseos de verlo. Sabía que interponerse entre él y la guerra era una necedad; pero necesitaba esclarecer tantas dudas. Los mortífagos, vigilaban cada esquina; y ellos iban de incubierto. O al menos Harry Potter. En cuanto estuvo lo suficientemente segura, se retiró la capa de invisibilidad que había tomado prestaba; y simplemente se dejó ver. Él estaba sólo, y perplejo al verle. Lo último que hizo ella, fue abrazarle; debatiéndose entre el sentir temor o emoción.

Ya lo sabía. Si allí estaba ella, también lo estaba Harry Potter. La observó lentamente, antes de recordar en donde estaban; y bajo qué circunstancias específicas. La sostuvo y la apartó de sí cuidadosamente pero con urgencia. Si alguien la descubría, podría hacerle dañor y eso; no se lo perdonaría. Simplemente suspiró, cuando ella no dejaba de mirarle. "Vete Hermione" susurraron sus labios, antes de que los ruídos comenzasen a aumentar. Algo sucedía, y él tenía que verificarlo.

Ella demandaba explicaciones; pero no recibió alguna. Simplemente recibió un corto beso, y sintió sus manos calidas; colocándole la capa de invisibilidad encima. Esperaba él, que ya no estuviese allí; y que se alejase lo que más pudiera.

Pero eso iba a ser imposible. Ellos buscaban los Horrocruxes, y un inminente duelo entre Minerva y Snape; simplemente los alejó. Había tenido que huír, y para Harry eso era sinónimo de cobardía; para ella era otro motivo de preocupación. Algo se acercaba, y tenía conocimiento, de que Luna sabía algo que ella no; y temía por ello.

No tuvieron tiempo de charlalo, siempre estaba involucradas en una misión diferente. Para cuando Hermione alzó la cabeza, la guerra se había tornado oscura; y sin retorno. Podía morir en cualquier momento, y echaba todo a la suerte. Eso sin duda, lo tendría que escribir en un sólo libro en exclusivo. Tanto que decir, tanta sangre que entintar con su pluma y redactar.

Una copa resbaló, y se reventó en miles de fragmentos; en otro de sus sueños. Una fuerza enorme, había provocado su colapso; y allí estaba derramando sangre. Un extraño brillo brotaba de ella, y era cubierto por una especie de "eclipse". ¿Significaba algo, su sueño? Ella no lo entendía, y parecía que sus amigos tampoco.

Para cuando decidió contárselos; Ron y ella discutieron fuertemente. Harry se mantuvo en las circunstancias, simplemente mirándola de reojo de vez en cuando. No pudo mentir, y tuvo que afirmar que Sirius y Remus tenían conocimiento de ello. Evidentemente, el chico se sintió alejado de una verdad; que por fuerza él debía conocer. ¡Quién lo diría, su amiga estaba enamorada de su némesis! Y ya sabía, que su amor implicaba la intimación más profunda. Como si aparte de intimar, hubiese profundidad.

El anillo, sobre él giró todo el contexto. Si bien su amiga, ya tenía edad para decidir su vida; seguía siendo perturbador de cierta forma. Imaginársela, bajo los brazos de Snape; teniendo sexo. Y lo peor de todo no era ello, sino que se amasen mientras lo tenían.

Por supuesto, Hermione no estaba para oír críticas. Para cuando giraba su cabeza, Hogwarths estaba fuera de control; y necesitaban estar unidos. Superar las situaciones a la fuerza; les gustase o no. Pues bien, ella seguiría siendo Hermione Granger de Snape.

De hecho, Hermione meditaba la situación con sumo cuidado. En matrimonio, eso siempre lo deseó; aunque no se imaginaba con alguien mucho mayor que ella. Aún así, eso no extinguía el amor que sentía por él. ¿Romeo y Julieta no eran diferentes? Pues bien, ellos también lo eran.

Y en un último rayo de sol, Luna y ella se encontraban. Luna afirmaba, que en todas esas cartas que él le enviaba; había una lágrima. Algo afectaba su posibilidad de mantenerse al pie de las cicunstancias. ¡Eran cosas suyas! ¡Luna le pedía, que dejase de atormentarlo de esa forma! ¡Él la amaba, y ella no podría darle indicaciones! ¿Qué sucedía entre ellos?

Pues, en muy poco lo dilucidaría. Ahora estaban tras otro horrocrux, y necesitaban disponer de todo el tiempo. No sabía si se solucionaría su situación con Ron, o mucho menos con Harry; pero más ansiaba encontrar a Snape.

Se aplicaba muy bien la frase; ¿Romeo, dónde estás que no te veo?

TBC.

Saludos y besos; espero les guste.