Capítulo 45 Itoshiki Hito e (Primera Parte)
La compositora de QUARTET NIGHT se encontraba solitaria en una de las salas de música del Master Course. Estaba de pie frente a la ventana observando el paisaje nocturno, cuando de pronto unas manos la abrazaron por detrás, aquella acción le hizo sentir escalofríos. Pero no pudo hacer nada, puesto que de inmediato fue volteaba quedando frente a frente, y muy cerca, del rostro de Reiji Kotobuki.
— R-Rei-chan… - musitó nerviosa.
— Ya no puedo más…- susurró el muchacho acariciando el mentón de la joven.
— ¿Eh?
— Escapemos juntos- la besó muy cerca de la comisura de sus labios.
— D-detente… - comenzó a temblar.
— ¡No puedo detenerme! – Expresó con pasión, y entonces la atrapó entre sus brazos- ¡Te haré mía! ¡No acepto un no por respuesta! - dictaminó para así capturar a la fuerza los suaves labios de la muchacha, quien abrió sus ojos al máximo completamente sonrojada.
Ya no había escapatoria.
Pero entonces la alarma de un celular comenzó a sonar.
— ¡NO! ¡Rei-chan! - la guitarrista despertó de golpe.
Aquella escena anterior, no fue más que otro de los tantos extraños sueños que ella había tenido desde el incidente del beso. Ya habían pasado 5 días de eso.
— Otro sueño… - Su corazón latía a mil por hora y su cabeza le dolía. Hizo una especie de molestó chillido y hundió su cabeza en la almohada- ¡¿EN QUÉ DEMONIOS ESTOY PENSANDO?!
El beso del muchacho realmente la había afectado.
Y más porque Reiji, luego de besarla, y de terminar la grabación, no le hizo comentario alguno sobre eso, siguió tratándola como siempre. Más ella ahora actuaba tímida con él, sintiéndose tan tonta de que un beso accidental la pusiera nerviosa, no era la primera vez que algo así pasaba, eran normales esos accidentes. Aunque el beso de Kotobuki no fue del todo normal. Tal vez el hecho de que Reiji aparentemente no lo notara, era lo que la perturbaba.
La muchacha reunió todas sus fuerzas para levantarse, pues su día apenas comenzaba, y revisando su agenda, se dio cuenta de que tenía muchas cosas por hacer. Empezando por una nueva sesión de fotos en traje de baño, además de una entrevista junto a Reiji por el dorama NEVER y su triunfo en el duelo contra Ai.
Una vez arreglada, bajó con prisa por las escaleras para así salir por la puerta principal, se había olvidado de llamar a un automóvil de la agencia que fuese por ella, así que se las arreglaría pidiendo un taxi. Más al salir no se esperó ver a unos metros a Ranmaru junto a Calisto, conversando amenamente.
De nueva cuenta escuchaba la risa de aquella atractiva italiana.
La pareja notó su presencia, pero ella hizo lo que pudo para fingir que no los había visto, sin embargo Calisto de inmediato la llamó.
— ¡Buenos días, Kanon-sama! – agitó su mano alegremente.
— Buenos días…- dijo ella sin expresión, y luego de hacer una respetuosa reverencia, quiso seguir su camino.
— ¡Espera! – Calisto se le acercó, mientras Ranmaru observaba de lejos la situación. - ¿A dónde vas? Si gustas puedo llevarte, parece que llevas prisa.
— Ah, no… - negó con la cabeza- No te preocupes, seguramente ustedes tienen cosas muy importantes de que hablar – Dio un rápido vistazo hacia Ranmaru, y nuevamente quiso seguir su camino.
— ¡Claro que no! - Calisto la tomó del brazo. – Ranmaru está esperando a que lo vengan a buscar, nuestra conversación terminó. Anda, no seas tímida – le guiñó y luego la tomó de la muñeca, para prácticamente jalarla hasta el auto.
Ranmaru pudo ver la gran incomodidad de Kanon en su rostro, pero no pudo decir nada. Calisto ya la había subido a su carro, y este había partido con ambas. No hizo más que suspirar con resignación sin imaginarse las reales intenciones de su abogada.
Una vez adentro y después de indicarle su ruta, Kanon permaneció callada observando hacia la ventana.
— Siento si fui algo brusca, pero no siempre se tiene el honor de subir a una Idol como tú. – sonrió.
— ¿Una Idol como yo? – la observó.
— Claro, llevo bastante tiempo escuchando tus canciones. Son muy cálidas y alegres, también he visto tus películas y doramas.
— A-ah… G-gracias.- esos comentarios hicieron que Kanon bajara su guardia, e intentara darle una oportunidad a Calisto.
— Gracias a ti – le mostró una amplia sonrisa- Me has proporcionado grandes momentos con tus canciones. En Italia no es normal ese tipo de canciones… Japón tiene cierto encanto, ¿no? Me gusta todo lo que hacen.
— No, gracias a ti por el apoyo- se sonrojó levemente.
— Eres muy tierna, Kanon-sama. – volvió a sonreír- Ya veo el por qué le gustas tanto a Ranmaru- soltó sin cuidado, y sin advertir el rostro de asombro en la Idol, siguió hablando- Al principio se me hizo extraño que un rockero como él se fijara en una chica como tú, pero por algo dicen que los opuestos se atraen…
— Pues no creo ser tan opuesta a Ranmaru – la interrumpió Kanon – Además ¿Qué tiene que se fijara en mí? ¿Tan extraño es?
— ¿Kanon-sama? – Parpadeó.
— Ya he demostrado que tengo cualidades para tocar la guitarra en una banda de rock, no soy tan sólo una "muñequita"
— Ah, no… Creo que me estás malinterpretando…
— Ya viví esto una vez…
— ¿Eh?
— Ya estoy harta de las chicas que creen que pueden acercarse fingiendo ser fans o que les agrado, sólo para intentar estar con Ranmaru… - dijo pensando en Maya Suzuki- No pierdas tu tiempo, es cierto que ya no estoy con él… Pero eso no significa que voy a ayudarte a que te quedes con él. Y no te preocupes, no pienso ser tu rival… - Justo el auto se detuvo en una luz roja. – Por mí, tú y Ranmaru pueden hacer lo que quieran. – abrió la puerta.
— ¡¿Eh?! ¡Espera, no es lo que…!
— ¡Déjame en paz! ¡No te quiero cerca! – inexplicablemente el rostro de Kanon se llenó de ira y cerró la puerta de golpe. Calisto se quedó boquiabierta, sin entender el giro rápido de la conversación.
— ¡Cielos! – se puso su mano en la frente, viendo como Kanon cruzaba hasta la vereda, y se perdía en el tumulto de gente. – Esto está muy mal… - expresó con preocupación.
Kanon tal parecía se había hartado de que siguieran subestimándola, o tal vez sólo eran celos. Pero algo sin dudas explotó dentro de ella.
Una vez que entró al edificio, sintió un pequeño remordimiento, pero de inmediato recordó cuando fue encerrada por Maya en aquel oscuro sótano.
— No volveré a hacer la burla de nadie… - susurró.
Subió unos cuantos pisos por el ascensor hasta llegar a su destino, y entró sin golpear hacia el estudio donde le harían la sesión de fotos en bikini. Allí se encontró inesperadamente con Seira Hoshikage, una modelo y presentadora de la Agencia Shining, Seira tenía como parte de su historial el haber sido la novia de Ren Jinguji. Aquella espectacular rubia se encontraba sentada de piernas cruzadas leyendo una revista de modas, sus hombros eran cubiertos por una delicada bata de noche la cual estaba abierta, mostrando así la provocativa lencería que llevaba puesta. Ya que estaba esperando su turno para la sesión fotográfica de un catálogo de lencería fina.
— Buenos días…- Kanon entró con algo de duda, pues la incomodaba un poco el verla vestida así.
Seira al verla dejó de lado la revista y sonrió.
— Buenos días, Kanon-sama…- se acomodó presumidamente sus rizos. - ¿Qué haces por aquí?
— Vengo por una sesión de fotos…- dijo para así dejar su bolso y quitarse su abrigo.
— ¿Tú también? – Seira la observó con cierta incredulidad.
— ¿Eh?
Pero entonces entró una vestuarista llevando consigo unos cuantos bikinis.
— Buenos días, Kanon-sama, te estaba esperando…- se acercó a la pelivioleta- Ten, estos son los bikinis que debes probarte.
— ¡Oh! Gracias, son muy lindos- expresó.
— Ah, por supuesto… - Seira se dio un leve golpecito en su frente- Por un momento pensé que estabas aquí por el catálogo de lencería fina… - soltó una ligera risa. Mientras que Koizumi la observaba sin entender.
— Me explico… - Seira continuó hablando- No lo tomes a mal, realmente eres una chica muy atractiva, y con un buen cuerpo… Pero… -se puso de pie y caminó hacia el espejo- Tu perfil no es el de una chica sexy que pueda exhibirse en lencería… Kanon-sama nunca haría eso, ¿Verdad? – decía todo aquello mientras contemplaba su propia figura.
— No creo que la lencería sea muy diferente a un bikini… Sólo tiene encajes… - Kanon infló sus mejillas con fastidio.
— ¡Eso es! – Apuntó a la chica- Esos gestos son demasiados lindos… -le tocó una de sus mejillas. – Kanon-sama es una Idol linda y pura. No está bien que uses lencería fina, es por eso que existo yo…- volvió a acomodar sus rizos- Esto es trabajo para una mujer de verdad, ¿no es así? No para una tierna muñequita… Además…- se cruzó de brazos- Si no ves la diferencia entre un bikini y la lencería, entonces te falta mucho por crecer. Pero no te apresures, así estás bien…- sonrió con ironía.
— ¡¿Qué?! – Kanon apretó sus puños.
— B-bueno, Hoshikage-san… Será mejor que vayas a la sesión, ya es tu turno- intervino la vestuarista para así tomarla por los hombros y llevársela, pues notó la tensión en el ambiente.
La guitarrista una vez sola hizo todo lo que pudo por contener el rastro de ira que quedaba dentro de ella, primero Calisto y ahora Seira… ¿Qué tenían ellas que la griega no poseía?
— ¡¿Pero quién se cree que es?! – Exclamó y agregó- Cualquier mujer es capaz de ponerse una pieza de lencería fina, no es la gran cosa… No es diferente a un bikini… - ella seguía insistiendo con esa idea.
Así que con decisión se acercó al perchero que tenía un par de preciosas muestras de lencería fina, escogió una en tonalidades moradas y metiéndose en el vestidor se lo probó. Luego salió para contemplarse en el espejo, mismo en el que Seira había estado presumiendo. Cuando vio su reflejo, por momento se sintió avergonzada, no era la misma sensación de comodidad al usar un bikini. Los finos encajes le daban una imagen más atrevida y provocativa, eso lo trajo el recuerdo de cuando compró la lencería que pretendía usar en su primera noche con Ranmaru, e inevitablemente se sonrojó.
Su corazón comenzó a latir con fuerza al recordar la noche en la que estuvo en sus brazos, recordaba muy bien el sabor de sus besos y la calidez de sus caricias.
— B-bueno, tal vez Seira tenga razón en que la lencería y los bikinis no son lo mismo… - musitó con cierto orgullo. A diferencia de un bikini, ella jamás tendría la confianza para estar frente a más de un hombre vestida de esa manera.
Aun así, Kanon estaba convencida de que era capaz de posar con cualquier prenda, así que comenzó a posar frente al espejo pensando en que ella era tan o más capaz que la misma Seira de estar en un catálogo de lencería fina.
Estaba en ello cuando de pronto se sintió observada, y al girarse hacia la puerta se encontró frente a frente con Ai Mikaze, quien la observaba con una ceja alzada.
— ¡A-a-a-a-Ai-chan! – Se cubrió con sus manos - ¡¿Qué rayos haces?!
— ¿Uh? Es lo mismo que me pregunto… ¿Qué crees que haces? – expresó el menor.
— A-ah… Y-yo… - miró hacia todos lados- ¡Sólo entra y cierra la puerta! ¡Rápido!
Ai obedeció, y cerró la puerta entrando en la habitación.
— Sólo vine por una sesión de fotos, me dijeron que sería de trajes de baño… ¿Por qué entonces estás vestida así?
— A-ah, yo sólo… - dejó de cubrir su cuerpo, pues con Ai se sentía segura. – Sólo me lo estaba probando… ¿Tan mal me queda?
— ¿Eh? – Por un momento sintió algo de incomodidad, nunca se había sentido así con ella, pero de pronto sintió un latido en su pecho. Kanon se veía… diferente.
— ¿Ai-chan? –ella estaba esperando su respuesta.
Pero antes de que pudiera responder, una tercera persona entró en escena.
— ¡Buenos días~! – Se trataba de Reiji, quien se quedó quieto observando a Kanon.- Oh, K-chan… - sus mejillas se sonrojaron.
— ¡FUERA DE AQUÍ! – No pudo evitar el alterarse y con prisa le lanzó uno de sus tacones para echarlo - ¡NO VEAS!- Se agachó intentando cubrir su cuerpo.
Ante esas acciones Ai no hizo más que suspirar con resignación, y quitándose su chaqueta cubrió con esta a su compositora.
Pasaron unos cuantos minutos, y con el ambiente ya calmado, Ai fue por un par de cafés para él y sus compañeros. Mientras que K-chan estaba sentada en el sofá, aun cubierta por la chaqueta de Ai, Reiji permanecía en la silla del tocador adolorido por el zapato que golpeó su rostro.
— L-lo siento… - habló después del largo silencio, no se atrevía mirarlo.
— E-está bien, fue mi culpa por entrar sin golpear- le sonrió- Ya me acostumbré a que me recibas así… - quiso bromear al recordar la vez que ella lo golpeó con el libreto, en aquella escena que compartió con Tokiya, en el dorama de ambos. (Ao no Tsubasa)
— C-cierto… - hizo todo lo que pudo por sonreírle, pero de por sí ya se sentía incómoda con él tras ese beso robado. Ahora mucho más tras verla vestida así.
Seira tenía razón, la lencería y los bikinis eran muy diferentes.
— No deberías presionarte a ti misma… - le dijo en un tono más serio- Como me dijiste aquella vez… - refiriéndose al duelo contra Ai- "Sólo sé tal cual eres" – se puso de pie y caminó hacia ella para así tomarla de las manos.
— ¿R-Rei-chan? – tembló.
— A mí me gustas tal cual eres, K-chan… Jamás te pediría que cambies. – la miró profundamente a los ojos, para luego besar sus manos.
Aquello le produjo a la muchacha un impulso eléctrico en su espina dorsal, sus mejillas se sonrojaron por completo, incapaz de responderle.
— Prométemelo.
— ¿Eh? – parpadeó.
— Dime que no cambiarás…
Kanon lo observó atentamente y su corazón se conmovió al saber que era comprendida por él, Reiji se había dado cuenta del porqué ella estaba vestida con esa lencería, era uno de sus intentos fallidos por crecer.
— Realmente soy una tonta, ¿no? – Negó con la cabeza- Aun así… Ya no puedo prometerte eso… Porque yo quiero cambiar… - apretó sus puños.
— K-chan…
— La chica que ves frente a ti, no es la real… - estuvo a punto de llorar, pero entonces Kotobuki la estrechó en sus brazos, sorprendiéndola nuevamente.
— Entonces sólo debo encontrar a tu verdadero yo ¿verdad?
Kanon abrió con asombro sus ojos.
— Y si lo encuentras, ¿No te alejarás de mí, verdad? – ella tenía un mal presentimiento.
— Claro que no, sé que aun no comprendo del todo tu situación. Pero no me voy a alejar de ti. Mientras me quieras a tu lado, yo me quedaré.- se separó un poco de ella para contemplar su rostro y tomarlo entre sus manos.
Seguido a ello bajó su mirada hacia los tentadores labios de la muchacha, Kanon permanecía quieta y sonrojada, Reiji había logrado ejercer un poder sobre ella desde que la besó en la última escena romántica del dorama. Sus labios comenzaron a sentir un cosquilleo, y por momentos deseó que él la besara… Pues todo indicaba que aquello era lo siguiente en suceder. Sin embargo, el mayor tan sólo esbozó una juguetona sonrisa, para así darle un fraternal beso en su frente, descolocando por completo a la muchacha.
— ¿Ya te sientes mejor? – le dio unas palmaditas en la cabeza.
— A-ah… ¡S-sí! – de un brinco volvió a poner distancia entre ellos. – Gracias, Rei-chan – sonrió con timidez.
— ¡Por nada, my girl~! – expresó sonriente. – Bueno, debo irme, sólo pasé a verte. Nos vemos en la entrevista- le recordó para luego salir del cuarto.
— A-ah, sí. Nos vemos… - seguía un tanto perpleja.
Reiji salió de la habitación con un semblante de triunfo, pues su plan para conquistar a Kanon estaba dando sus frutos. El que Reiji no le comentara acerca del beso, simplemente era parte de su plan. Quería ver hasta qué punto afectó a su compañera, y ella era bastante transparente que no tenía que hacer grandes cosas para adivinar sus sentimientos. Sólo debía asegurarse de pasar más tiempo a su lado, y de a poco encantarla.
— Será mejor que te cambies y nos vayamos al estudio, nos esperan allí – Entró Ai después de unos minutos.
— A-ah, sí. Espérame, por favor – se metió al vestidor.
Ai dejó a un lado los cafés que llevaba consigo, y se quedó pensativo.
"La chica que ves frente a ti, no es la real…" – recordó las palabras que Kanon le dijo a Reiji, pues Ai lo escuchó todo detrás de la puerta.
— ¿No es la real? – susurró con confusión.
El resto del día transcurrió con normalidad para los demás, con excepción de Ai, quien no podía sacarse de su mente las palabras de su compositora.
La noche llegó, y después de una ardua jornada, un lujoso automóvil se detuvo frente las grandes rejas de la entrada a la Mansión del Master Course, se trataba de Calisto quien se había reunido por unos minutos con Ranmaru, para hablarle especialmente del comportamiento de Kanon.
— Realmente lamento si arruiné alguna oportunidad con ella… - le dijo desanimada.
— Hace mucho tiempo que las oportunidades se acabaron…- suspiró cansado y agregó- No sé qué deseas que haga, deberías entender que el mundo de los Idols es así. Creo que la idealizaste demasiado.
— Es que, sus canciones realmente me ayudaron mucho en momentos claves de mi futura vida… Sonará tonto para los demás, pero así fue… Me siento como una estúpida… -pegó su frente a la ventana del automóvil.
— Calma, de todas maneras, Kanon últimamente ha tenido muchos momentos difíciles. De seguro terminó por explotar, es de ese tipo de persona que oculta todo detrás de sus sonrisas. – a veces Kanon le recordaba al mismo actuar de Reiji.
— ¿Entonces no me odia? Es que, ella cree que tengo alto contigo, a lo mejor sólo son celos. Y si es así… Creo que aún hay oportunidades, sé que si tal vez…
— Ya fue suficiente – él la interrumpió- Nuevamente estás cometiendo el mismo error, Calisto. No es tu problema… Sólo preocúpate por tu futuro amoroso, no por el mío- le dijo.
Pues resultaba que Calisto estaba comprometida con un italiano que ya la esperaba de vuelta, las canciones de Kanon-sama fueron las que le dieron el valor para dar el sí a un paso importante en su vida.
— Entonces, sólo hazme un último favor… - sacó de su bolso una copia nueva del último single de Kanon-sama- Quiero que se lo des, dentro tiene escrita mi carta de disculpa… - alzó las cejas con angustia- Es mejor que lea mis propias palabras, sé que será molesto de tu parte el explicarle. Por eso decidí que es mejor hacer eso, y que si acepta mis disculpas, que me autografíe el CD. Y así tú me lo puedes dar, antes de partir de vuelta a Italia…
— Calisto… -se pasó pesadamente una mano por su rostro.
— ¡Oh, vamos! ¡Hazlo por la amistad de nuestros padres! – hizo un puchero.
— Nuestros padres no tienen nada qué ver aquí… - le mostró los dientes con fastidio.
— Nunca te he pedido favores, al contrario… - se indignó.
— ¡Está bien!- le quitó el CD de las manos, y contempló por momentos la fotografía de la pelivioleta.
— Muchas gracias, Ranmaru… - sonrió y agregó- Yo sólo espero que no te rindas, esa chica te ama… Yo lo sé. – estaba plenamente convencida.
— Tsk… Guarda tus palabras… - un leve sonrojo se apoderó de su rostro- Sólo espero que no metas en muchos problemas a tu futuro esposo…- le sacudió los cabellos, y se dispuso a salir del automóvil.
— ¡Oye! No tiene nada de malo expresar lo que sentimos…- bufó- Suerte, y dile a Kanon-sama que lo siento. Buenas noches…
— Buenas noches – se despidió y caminó hacia la entrada de la mansión.
En ese mismo instante, Ai estaba cerca de la laguna dentro de la Mansión del Master Course. Seguía pensativo con respecto a la conversación de Kanon, y de las memorias que Aine proyectó en él, le era imposible juntar las piezas del rompecabezas. A momentos pensaba que la historia de Aine sólo era parte de sus delirios, pues la muchacha que allí se veía no parecía ser Kanon sin importar cuán iguales eran en apariencia.
Mientras que no muy lejos de allí, Shion caminaba con dificultad; se le hacía difícil respirar. El muchacho avanzaba lentamente mientras que con su diestra sostenía su pecho, los días anteriores fueron realmente pesados para él. Sentía como toda la energía de su cuerpo era consumida por el reloj que siempre llevaba puesto en el bolsillo izquierdo de su chaqueta. A pesar que la función real de aquel artilugio era mantenerlo activo, y controlar el gran poder que originalmente le pertenecía a Psyque, sin embargo, él era un ser incompleto, pues su otra mitad, que era Kanon. Deambulaba ajena al dolor de su mellizo.
Pero ya no podía depender más de sus amados relojes.
Parecía que Shion estaba recibiendo por los dos, las consecuencias de que Kanon recordara su pasado milenario junto a Aine.
— Maldición…- se quejó y a duras penas logró apoyarse en el tronco de un árbol, deslizó su espalda hasta caer sentado.
Sintió un calor intenso en su pecho, y de inmediato revisó el reloj, y al tocarlo tuvo el reflejo de soltarlo pues este estaba ardiendo.
— ¡MALDICIÓN!- Vociferó observando sus sonrojados dedos, afortunadamente no eran quemaduras graves.
— Alguien…
De pronto escuchó el sonido del cristal roto de su reloj, siempre pasaba cuando ya no aguantaban más energías. El problema era que ya no le quedaban relojes y no tenía fuerzas para acudir a Camus o tal vez a Ranmaru Yoshida.
— A-alguien… - su vista se nubló e inútilmente extendió su mano hacia reloj. Su mirada se oscureció por completo, y pronto perdió el conocimiento.
Ai ahora miraba con angustia hacia el firmamento, intentando entender su existencia, intentando comprender la existencia de Aine también…
Cuando una colorida y luminosa mariposa pasó delante de sus ojos, Ai parpadeó un par de veces, y nuevamente la mariposa cruzó.
— ¡Oye! – soltó el muchacho son asombro.
Y al mirar hacia su izquierda logró ver a la mariposa apoyada en el tronco de un árbol a unos cuantos metros de allí. El árbol estaba tan escondido que la luz de la luna no llegaba hasta él, pero aun así la mariposa brillaba con luz propia, un fenómeno nunca antes visto.
El Idol se levantó y con sumo cuidado fue acercándose a la mariposa, quería capturarla. En ese momento notó la presencia de una persona, una silueta femenina junto al árbol. Ai se quedó boquiabierto al darse cuenta de que la mujer frente suyo era la misma con la que Aine soñaba.
— ¡Tú eres…! – Ai no podía darle sentido a lo que veía.
Pero Psyche tan sólo esbozó una suave sonrisa, le hizo un gesto con su cabeza hacia un lugar más allá, y comenzó a correr.
— ¡Espera!
Mientras la perseguía, notó que ella apenas y parecía tocar el césped que este no se movía ante sus movimientos, así como el hecho de que el viento no mecía sus largos cabellos y su silueta desprendía cierto brillo, el mismo que el de la mariposa anterior. Se veía tan hermosa y etérea.
Por más que aumentaba su velocidad Ai era incapaz de alcanzarla y cuando cruzó un par de arbustos, la figura de Psyche se detuvo para segundos después desvanecerse. El menor apenas pudo reaccionar cuando vio delante de él al inconsciente Shion, eso era lo que la princesa deseaba mostrarle. ¿El espíritu de Psyche seguía protegiendo a Shion?
Su mente robótica era todo un caos, haciendo millones y millones de cálculos en su cabeza para darle lógica a lo que acababa de pasar.
Pero ahora al observar a Shimizu notó como su pecho se contraía, estaba teniendo dificultades para respirar. Así que sin muchas preguntas lo tomó en brazos, tomando la lógica decisión de prestarle ayuda médica. Suerte que Mikaze se encontraba cerca ¿Sería una mera coincidencia o algo más?
Ai corrió hasta la mansión con el joven en sus brazos, notando lo ligero que era, pensando en que si Psyque era así de ligera también. Pero de inmediato se sacudió ese pensamiento completamente confundido ¿Por qué compararlos?
Entró de golpe en la mansión sorprendiendo a Ranmaru que estaba cerca de la entrada. El albino desvió su mirada hacia Shion, y notó la gota de sudor frío cruzando la frente del griego, no hubo mucho qué decir. Kurosaki llamó a los paramédicos, y Ai subió al muchacho hasta su habitación. El albino también se encargó de avisarle a Hyuga, así como a Camus.
No pasó mucho tiempo cuando los paramédicos les pidieron abandonar la habitación, desde las ventanas del pasillo se reflejaban las luces de una ambulancia lista para llevarse al muchacho en caso de ser necesario.
Los presentes allí, que eran Camus, Hyuga, Ringo, Cecil y Ranmaru, le consultaron a Ai sobre cómo encontró a Shion. Ai hizo lo que pudo por relatarles una versión más realista de las cosas, sólo les contó que lo había encontrado por casualidad. Después de todo, lo que ahora importaba era que lograran estabilizarlo.
Después de unos minutos, los Idols recibieron la buena noticia de que Shion ya se encontraba estable, un médico estaría observando su avance por 24 horas, no siendo ya necesario el llevarlo al hospital.
Después de unos cuantos minutos, Camus y Cecil aprovecharon la salida del médico para revisar el estado del menor. El conde sabía muy bien que todo lo que sucedía estaba fielmente ligado a la magia, ahora era momento de hablar directamente con Shion para que les dijese cuan necesarios eran los relojes de bolsillo que usaba.
— La reina también suele usar objetos para almacenar magia…- comentó de repente Camus al momento en que sacaba un reloj de bolsillo, similar al de Shimizu.
— Entonces, si lo usamos ¿Él se recuperará? – preguntó Cecil, encerrando entre sus manos el pendiente de las musas, era una clase de tic adquirido cada vez que se angustiaba.
— Es lo más lógico, ya lo he preparado – le respondió.
Siendo así, Camus descubrió el pecho del muchacho, y colocó cuidadosamente el reloj justo en su corazón. El reloj comenzó a brillar y eso le dio esperanzas a los Idols, pero pronto este se oxidó y se quebró ante el semblante espantado de ambos.
— N-no puede ser… - Camus vio con terror como el rostro de Shion empalidecía a cada instante.
— ¡¿Qué?! –Cecil volvió su mirada hacia el inconsciente muchacho- Shion ¡Despierta, Shion! – empuñó sus temblorosas manos.
— Ve por Koizumi – le ordenó el conde.
— ¿Qué?
— ¡Ahora!
Aijima salió de allí con prisa en dirección a las habitaciones de las mujeres, en busca de la melliza de Shion.
Kanon se encontraba ya dormida después del pesado día que le tocó, y entonces a su puerta comenzaron a llamar los desesperados golpes de Cecil.
— ¡Kanon-chan! ¡Kanon-chan!
— ¿Eh? – Comenzó a abrir sus ojos- ¿Quién es? ¿Cecil…?
— ¡Abre, es una emergencia!
— ¡¿Eh?! –Dio un brinco de su cama, pensando en que tal vez la mansión se estuviese incendiando o algo así.
Así que corrió hasta la puerta, y la abrió.
— ¡Kanon-chan!
— ¡Cecil! ¡¿Q-q-qué pasa?! – miró asustada a su alrededor.
— Es Shion ¡Ven conmigo!
No esperó respuestas y simplemente arrastró a la chica por todo el trayecto, Kanon iba un tanto despeinada, desorientada, vistiendo su pijama y descalza, pero todo en ese momento no importaba. Pues algo malo le estaba pasando a su hermano.
El muchacho abrió la puerta de golpe, y Camus seguía al lado de Shion intentando enfriar la fiebre de su pecho, pero el hielo que producían sus palmas de inmediato se evaporaban.
— ¡Shion! – Kanon se llevó ambas manos hacia su boca al verlo tan pálido y frágil.
— Koizumi, rápido. Tu pendiente de corazón – Camus extendió su mano para que ella se lo pasara.
Automáticamente la chica se lo quitó y se lo dio, sin siquiera cuestionar el por qué lo necesitaba.
Esperanzado en que esta vez sí funcionara, levantó con cuidado al muchacho y le colocó el pendiente de corazón, para después volver a recostarlo.
— ¿Qué le sucedió? – cuestionó Kanon, ya con sus ojos llorosos.
Entonces Camus le explicó todo lo que Shion había estado soportando, la magia que residía dentro de él, una magia demasiado poderosa para un cuerpo tan frágil como el suyo.
— Supongo que ahora comprenderás la gran responsabilidad de pertenecer a este mundo… Él no debería estar soportando la magia solo. – le miró.
Koizumi retrocedió un par de pasos, ¿acaso la estaba culpando?
— ¡Miren! – Cecil llamó la atención de ambos.
Y entonces los tres vieron como el pendiente de corazón comenzaba a brillar, llenándose de la magia que oprimía el pecho de Shion.
— Protege a Shion ¡Por favor, Muse! – exclamó Cecil juntando sus manos, como una plegaria.
Camus estaba boquiabierto esperando que el cristal no se hiciera añicos. Mientras que Kanon analizaba las palabras de Camus ¿Realmente tenía la culpa del estado de Shion? Cuando la luz se apagó, todos guardaron un absoluto silencio esperando que el cristal no se quebrara. Después de unos minutos, los labios de Shion tornaron su color rojizo y el rubor volvió a sus mejillas.
— Un minuto más, y no lo habríamos logrado… - suspiró con alivio el mayor.
— ¿Cómo sabías que lo del pendiente funcionaría? – cuestionó Kanon.
— Sólo fue una corazonada… ¿Recuerdas el momento en que Aijima nos obsequió estos pendientes? – le mostró el diamante celeste que siempre llevaba consigo.
— Sí…
Kanon hizo memoria de aquel día y del maravilloso fenómeno que vivieron cuando los 5 pendientes se iluminaron. La guitarrista en verdad pensó que tenía un lazo especial con los senpais. Un lazo que con el tiempo fue entendiendo, a pesar que actualmente aquello le había causado más de un dolor de cabeza.
Pero ahora comprendía que Shion también compartía un lazo con los senpais, y tal vez su lazo era más genuino al ser el muchacho la reencarnación de la princesa. Se abrazó a si misma viendo como Camus atendía a su hermano y el rostro preocupado de Cecil, era una situación grave. ¿Pero por qué ella no lo sentía del todo así? ¿Por qué en vez de tristeza y preocupación, comenzaba a sentir algo de celos?
Ella sacudió su cabeza queriendo disipar los oscuros pensamientos que intentaban atormentarla.
Camus la observó y notando lo desabrigada que estaba, se quitó su chaqueta y caminando hacia ella la colocó sobre sus hombros.
— Ya hemos terminado aquí, será mejor que vayas a descansar. Shimizu no despertará hasta mañana.
— Es cierto, ve a descansar Kanon-chan. Muchas gracias – Le dijo Cecil aliviado de que todo saliera bien.
La guitarrista sólo asintió con su cabeza, y se fue de allí abrigándose con la chaqueta del conde.
El blondo notó la distancia con la que su compositora comenzaba a ver las cosas, confirmando las sospechas de cuál de los dos mellizos albergaba oscuridad. Había juzgado mal a Shion, su carácter frío solo era producto de su propia sensibilidad ante el hostil mundo en donde se encontraba, y lo perseguido que fue por sus dones. Kanon en cambio parecía ser en verdad quien guardaba dentro de sí todo el rencor de Psyche, uno que permaneció dormido cuando ella vivía aún dentro de su burbuja; desconocía por completo las consecuencias que su despertar traerían.
Cuando la Idol llegó hasta su habitación, no hizo más que lanzarse a su cama no pudiendo comprender qué era lo que sentía en esos momentos. Pues por más que quisiera, no estaba realmente preocupada por Shion, ya no era capaz de fingir sentimientos. Suspiró hastiada y con el abrigo de Camus cubriéndola, se encogió en posición fetal para así quedarse completamente dormida.
Las horas pasaron, y de la habitación de Shion salía el médico al que le correspondía examinarlo por 24 horas. Traía consigo una laptop que prefirió usar en una mesita puesta en el pasillo, ya que no quería interrumpir con su tecleo el sueño de su paciente. El avance de Shion fue demasiado rápido, él desconocía lo que Camus y Cecil hicieron, pero todo indicaba que el estado de salud de Shimizu estaba mejorando; aun así cumpliría con las 24 horas de vigilia. Entre tanto que Shion dentro de su cuarto comenzó a reaccionar presionando sus dientes al mismo tiempo que una gota de sudor frío volvía a cruzar por su frente, cualquiera pensaría que estaba teniendo una pesadilla, pero la verdad era que en esos momentos Psyche le estaba mostrando una parte clave de su vida en el antiguo mundo.
Psyche pisaba la nieve en medio de un frondoso bosque, sus pisadas eran acompañadas por manchas ensangrentadas a su lado izquierdo. Se sentía débil, sentía como el aire congelado le cortaba la garganta, pero ella no dejaba de caminar, pues su objetivo era alejarse más y más de una cabaña en la que se mantuvo refugiada junto a su amado. Pasaron semanas escapando de los desertores del reino y de enemigos extranjeros que no aceptaban su libertad.
La princesa se giró observando el camino detrás de ella, y comenzó a recordar lo vivido.
Desde que tomó la mano de Aine y escapó con él, las promesas que ambos se hicieron en su primera noche juntos con la luna de testigo. El mar, las flores, las montañas, el aire puro. El sabor de la libertad. Pero Psyche se enteró de la gran verdad que se ocultaba detrás de tanta paz, una verdad caótica que la sumiría en la desesperación.
Aine fue y pretendía ser, originalmente su verdugo, provenía del reino del mar, y fue entrenado para engatusar a la princesa para así raptarla, para después asesinarla con una daga que supuestamente absorbería su sangre, así robarle los poderes que todo mundo decía pertenecían al Dios Cronos, señor del tiempo. Pero Aine no pudo evitar caer rendido ante los pies de la princesa, su corazón ignoró toda la maldad detrás de ese plan, y se dedicó a amarla como nunca antes había amado a alguien.
Dicho descubrimiento fue revelado por su propio amado quien intentó apartarla de él, y acudir al rey que le concedió la libertad y rogarle que la aceptara nuevamente en el palacio.
O en peores circunstancias, pretendía entregarse así mismo y dejar que la princesa escapara. Pues veía que la inminente amenazada de los suyos estaba próxima. Psyche evidentemente estaba destrozada, pero comprendía la situación, así que le pidió a Aine que se quedara con ella una noche más. Después de estar junto a él, se las arregló para salir de allí sin despertarlo y tomando la daga antes mencionada, se hizo un corte profundo en su mano izquierda (El verdadero origen de la cicatriz en la mano izquierda de Kanon) Esperando que algo de su sangre fuese absorbida y que así el reino del mar le perdonara la vida a su amado. Sin embargo, la daga no poseía la magia de la que le hablaron, o tal vez era producto de que no era su sangre la que contenía los poderes de Cronos.
Ante la situación, e ignorando todo dolor, quiso atravesar los frondosos bosques con la esperanza de llegar hacia el mar e intentar detenerlo todo.
Psyche volvió a mirar hacia adelante, para seguir con su camino.
— Este es el destino que escogí, la puerta que abrí y el camino que quise seguir… - musitó suavemente al mismo tiempo que observaba su ensangrentada mano izquierda. Pero su frágil cuerpo no pudo luchar más contra la ventisca que se desplomó sobre la nieve. Y antes de perder la consciencia a su mente vino la imagen del rey, pensando en que tal vez esa libertad que tanto buscó puede que siempre hubiese estado muy cerca, al lado del rey. Sonrió con cierto pesar para así quedar inconsciente.
— Aine… -susurró Shion entre sueños moviéndose en su cama, intentando despertar, pues no le gustaba ver esa clase de visiones. – Aine… - apretó con sus manos las frazadas.
El médico notó la aflicción del joven que lo movió para despertarlo.
— Shimizu-san, tranquilo… - lo movió nuevamente.
Y así continúo, hasta que de un impulso el joven se sentó en la cama siendo recibido en los brazos del médico.
— Joven Shimizu, ¿está bien?
— Aine... Él es… - comenzó a toser sosteniéndose del doctor.
— Tranquilo, debe recostarse… - lo empujó con suavidad en la cama. Y luego tomó una toalla limpia para secar el sudor en el rostro y cuerpo de Shion.
— ¿Qué pasó? – Shion poco a poco recuperaba el sentido.
Entonces su médico de cabecera le explicó toda la situación, al menos lo que él podía explicar.
A Shion le pareció sumamente curioso e interesante que Ai Mikaze fuese quien lo encontró, más que nada porque era justo la persona que más deseaba ver en ese momento.
Entre tanto que en la habitación del Team BADASS, Ranmaru se encontraba en el baño con la cabeza debajo de la llave del agua fría, su respiración estaba agitada así como su corazón, pues tuvo una especie de pesadilla en la que veía a la joven Psyche tendida en la nieve en un charco de sangre mientras que un joven muy parecido a Ai la sostenía en sus brazos, el cual no dejaba de gritar desesperadamente su nombre.
Para esas altas horas de la noche, en la que se suponía que todo mundo dormía. Ai se encontraba en su habitación tecleando en su computadora, revisaba a una inhumana velocidad miles y miles de archivos referentes a Aine y Kanon.
Los recuerdos de Aine no tenían lógica, así como la historia y actitudes de Kanon.
Ai sabía que le estaban ocultando información, una completamente trascendental para que Aine despertara.
Y así mismo en la habitación del Team Natural, Reiji permanecía en silencio observando el techo del cuarto.
— ¿La chica que veo, no es la real? – susurró muy bajo, recordando lo dicho por Kanon.
Si bien el mayor le dijo que siempre la apoyaría, sus palabras comenzaban a inquietarlo. Volviendo su temor a que el episodio con Aine volviera a repetirse, pera esta vez con su compositora.
Extendió su mano para alcanzar su celular, y buscó entre sus fotos recibidas, una en la que Koizumi posaba alegremente vestida con su traje del Gato de Chesire.
— K-chan…- acarició la fotografía.
— Kotobuki-san… - habló la voz de Tokiya desde el otro lado de su habitación.
— ¡A-ah! ¡Tokki! – ocultó rápidamente su celular.
— ¿Se encuentra bien?
— S-sí… Siento despertarte. – dijo apenado.
— Está bien, intente dormir por favor. – Le expresó para luego dar un bostezo y volver a acomodarse para dormir.
— ¡C-claro! Eso haré…- el mayor también se acomodó y se volteó de modo que Tokiya ya no podía ver si estaba dormido o despierto. – Lo prometo, K-chan…- susurró de repente- Definitivamente, prometo que me quedaré a tu lado…- frunció el ceño con decisión, queriendo disipar todos sus miedos.
Pretendía acelerar sus planes, y de una vez por todas decirle a la chica lo que realmente sentía. No debía dejar que el tiempo pasara, no podía cometer nuevamente el mismo error. El paso del tiempo no le iba ganar la partida esta vez.
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