Edward y Bella terminan en el jacuzzi poco tiempo después de la puesta de sol. Él le da mordidas de fruta y queso blanco suave. Dentro del agua caliente, Bella siente tibio a Edward, o por lo menos, no lo siente frío. Le hizo el amor de nuevo ahí también, aparentemente porque el agua le da mas libertad, disminuyendo cualquier peligro que presente su fuerza vampírica. A Bella le hace gracia su resistencia, y se pregunta si viene de tener un cuerpo de diecisiete años o sólo del hecho de ser un vampiro. Posiblemente sean las dos. Por lo menos no intenta llevarla a ella por segunda vez. Le explica que el orgasmo simplemente no le es posible a ella en el coito normal, y mientra ella espera paroxismos o revoluciones emocionales, Edward lo acepta rápidamente. Bella debe recordarse que él no es el mismo chico con el que estuvo hace diez años de la misma manera en que ella no es la misma. La mayor parte del tiempo lo sabe, pero a veces logra olvidarlo, y a pesar de que la constante melancolía de Edward le había atraído cuando tenía diecisiete, le gusta este Edward menos byronico. Es más fácil vivir con él en casa.
Sin embargo es Edward, no Bella, el que inicia la conversación de dónde es "casa" ahora. Ella ha estado dándole vueltas al asunto de nuevo, feliz con vivir en el momento por un rato más, pero él ha estado, obviamente, pensando en eso. El planear es uno de los muchos talentos de Edward.
—Entonces—dice Edward; su voz tímida capta la atención de Bela. Ella voltea a verlo. El vapor del agua se ha condensado en su piel haciéndolo ver como si fuera sudor, haciendo que Bella se sienta tentada a chuparlo, a pesar de que su tono le dice que va a hablar de algo serio. —Hay ciertas, eh, logísticas que supongo tenemos que organizar… es mejor empezar ahora. Tengo que trabajar mañana y no quiero perder la mañana en bancos y oficinas de bienes raíces. Luego estaré trabajando en las noches hasta el jueves, pero regresaré el viernes y no tendré que ir hasta el sábado en la noche. Estoy pagando horas adelantadas por tener libres nochebuena y navidad.
Bella asiente para que continúe, llena de curiosidad. Edward se humedece los labios con la lengua. —Necesitamos darte acceso a mi cuenta bancaria. Bueno, en la cuenta de la familia. ¡Y no quiero quejas! —advierte. —Dijiste que serías mi esposa… eres mi esposa. Y la mayoría de las parejas casadas comparten una cuenta bancariaa…
Los dedos de Bella le señalan que pare. —Está bien, Edward—. Luego mueve su mano para besarlo en la boca. —No estoy quejándome.
La expresión de Edward es de alivio puro… y felicidad pura. Ella nunca había aceptado sus regalos con anterioridad, creyendo que no los merecía. La habían avergonzado al atraer atención hacia ella y se había sentido menos por eso. Ahora no, y ahora entiende mejor el significado de los detalles pequeños, y del dinero que los compra.
—Rosalie prácticamente me había dado acceso ya a la cuenta familiar hace meses de todas formas—le recuerde— por lo del refugio. No me molesta tener una cuenta entre tú y yo, o de la familia, o como lo quieras hacer, pero sería una buena idea dejar una cuenta personal, por eso de las apariencias.
Edward asiente con cautela. —¿Cómo quieres que hagamos esto, Bella? Dijiste que no podemos casarnos públicamente…
Ella sólo afirma con un movimiento de la cabeza, mirando el agua burbujeando, produciendo vapor, no viéndolo a él. Puede ver los contornos de sus extremidades y torsos debajo. En el agua no se ven tan diferentes. Las extremidades de ella son suaves y rosadas. Las de Edward son pálidas como siempre, pero no fuera de lo normal. Levantando la mirada de Nervi, estudia la expresión de Edward, los amados planos y ángulos definidos que tanto aprecia, y no puede resistir acariciar sus mejillas. Ama a este hombre.
—Rose dijo no sería mala idea hacerlo legal, el matrimonio, simplemente no hacerlo público.
—Es la abogada familiar—accede Edward, moviéndose para besarla en la palma. Intenta no verse demasiado ansioso pero Bella casi puede sentir la emoción recorriéndolo entero.
—Fuera de eso, sin embargo… No sé, Edward—admite. —Quisiera poderle decir a todos pero no puedo pensar en cómo explicar que no has envejecido. Unos cuantos años podríamos disimularlo… ¿pero diez?
—No estoy en desacuerdo con eso—dice—es por eso que generalmente nos mudamos en menos de ese tiempo.
—Es sólo que… es frustrante—admite, finalmente dándole voz a algo que ha estado creciendo en ella y que es tal vez la razón real por la que había estado evitando esta conversación. —No sé que hacer—. Su voz sube de tono un poco. —Te quiero en mi vida. No puedo imaginarte fuera de ella, y tampoco me quiero quedar estancada, pero no sé como hacer esto… cómo hacer que funcione.
Abruptamente, se da cuenta que está temblando por la emoción desnuda de sus palabras y antes de que pueda parpadear, siente brazos alrededor de ella. Edward sólo la abraza hasta que su corazón se calma. Debe retumbar fuertísimo en sus oídos. Se dan fuerza el uno al otro, luego él se inclina hacia afuera y la besa en la nariz. —Vamos a tomarnos esto paso a paso.
Bella asiente. —Probablemente es una buena idea. Es… sobrecogedor tratar de pensar en los próximos cincuenta años.
—Entonces no lo haremos. Pensemos en los próximos dos o tres. Tengo que terminar mi residencia y tú tienes que terminar tu disertación. Mi segundo año terminará el próximo verano, y luego estaré especializándome más… será menos medicina interna y campos relacionados. Mis horas se van a regularizar bastante y podremos pasar más tiempo juntos. ¿En cuánto tiempo crees que terminarás y estarás lista para defender?
—Dios, necesito ponerme a escribir, ¿no? —se pasa una mano por la cara. —Todo ha estado demasiado… loco.
Edward le sonríe con complicidad. —Claro que necesitas ponerte a escribir. Quisiera que fuéramos Dr. y Dra. Masen lo más pronto posible. O, eh, bueno, tú sabes. Dr. y Dra. Lo Que Sea.
—Probablemente tenga que conservar el Jackson—le advierte. —Si me convierto en Masen tendré que dar explicaciones— abruptamente sonríe de oreja a oreja. —¡Mientras ya no sea Swan! No será muy feminista, y adoro a Charlie, ¡pero contaba los días para tomar el apellido de Mark! No tienes idea de lo que es, ser un "cisne hermoso." Mark se burlaba mucho de mí.
Bella se congela. No pretendía mencionar a Mark, aquí, ahora, pero Edward no parece haberlo tomado mal. Sólo ríe.
—Es, era, algo gracioso— deja caer la mirada, luego admite: —Quisiera que pudieras ser Masen.
La sonrisa de Bella es melancólica. Sabe lo que Edward quiere decir, y besa su mejilla, acurrucándosele, y se da cuenta de que la ansiedad que estaba experimentando hace poco se ha ido. La joven relación aún parece complicada, pero ya no siente como si tuviera que cargar con todo ella sola y presentarle a Edward un mapa detallado del camino a seguir en su futuro.
—Bueno— dice Bella, pasando sus dedos por la suave piel de su pecho. —Trabajaremos sólo con unos cuantos años por ahora, luego veremos el resto cuando se nos presente. ¿Y qué hacemos primero?
—El viernes te recojo del refugio como a mediodía, luego iremos a firmar un montón de papeles, incluyendo la solicitud para la licencia de matrimonio. Puedo falsificar mi prueba de sangre, claro, pero tú probablemente quieras hacerte una. Luego Rose puede hacer su magia, y nuestro matrimonio será legal. Hay mucha papelería, pero fuera de un viaje al banco para agregar tu firma en las cuentas, creo que Rose puede manejar el resto. Luego—toma aire—¿dónde quieres vivir? Si vamos a estar aquí unos cuantos años, valdría la pena que Esme diseñara una casita para nosotros; le gustará hacer eso. Tal vez podamos comprar una propiedad más al sur, más cerca de Atlanta para dividir la manejada. Después de este año, no necesitaré ese departamento en la ciudad.
Edward le había dedicado tiempo a pensar en eso. La idea de comprar un terreno y construir una casa desde los cimientos es un poco abrumadora, pero sabe que los fondos para hacerlo son insignificantes para los Cullen. Y Edward tiene razón… Esme lo disfrutaría, y también Emmett. Pero. —Rose y Emmett pusieron mucho esfuerzo en modificar esta casa…
Rose y Emmett pusieron mucho esfuerzo en modificar esta casa…
—Y no sería una mala idea tener otro lugar donde puedas quedarte aparte de nuestro hogar. Espero… bueno, estoy casi seguro que la casa de Rose y Emmett terminará siendo el nuevo lugar para que la familia se junte. Es más grande que la cabaña de Esme y Carlisle, y mucho más grande que el departamento de Alice y Jasper. ¿Y supongo que no quieres una casa grande? —Bella sacude la cabeza—Bueno, a menos que…—se detiene. Su boca se cierra y sus labios forman una línea recta y firme.
—¿A menos que…?—Bella quiere que Edward continúe, confundida en cuanto a qué podría haber hecho que callara.
El silencio se alarga por un minuto completo, luego lo deja salir.
—Sabes que no puedo darte hijos. Pero si quieres adoptar, o incluso si quisieras inseminación artificial, ciertamente no me opondría…
—No—. Bella se muerde los labios para evitar reírse de su discurso nervioso y pone su mano sobre su pecho, sobre su corazón sin latir, esperando que su ansiedad se disipe con este gesto. — No quiero niños, de verdad no. O tal vez debería decir que no siento la necesidad de tenerlos. ¿Creí que sabías eso? —Edward sólo sacude la cabeza, sus ojos bien abiertos. —Leí aquella conversación que tuviste con Mark.
—Oh. Bueno, sí, pero eso fue ya hace varios años.
—No he cambiado de opinión—frunce el ceño mirando la piel blanca y lisa de su hombro y las colinas redondas de sus bíceps. —Supongo que siempre asumí que tendría hijos con Mark en algún momento. Él los quería. Yo no tenía prisa. No es que no me gusten los niños, y disfruto mucho el mimar a los sobrinos de Mark, y los hijos de Jake e Irene… pero crié a mi madre cuando ella debía estar criándome a mí. Luego me hice cargo de mi padre. Tal vez es egoísta, pero eso es suficiente para mí. Sé que ambos quisieran tener nietos, pero por ahora, tener hijos no está sólo muy lejos en mi agenda, sino que ni siquiera está en ella. Así que sí, estoy bien con no tener hijos, Edward.
Edward la ha escuchado con un tipo de alivio asombrado. —Si llegaras a cambiar de opinión…
—Me aseguraré de decírtelo. Pero no creo que pase. Puedo satisfacer cualquier tipo de residuos de urgencia maternal pidiendo prestados los niños de otra gente. Lo agradable de hacer eso es que puedo mandarlos a su casa después de haberlos mimado por un rato.
Finalmente, Edward sonríe. Pero se ve un poco triste también, y de repente, le viene la idea de que tal vez él quería hijos.
—¿Qué tal tú? ¿Quisieras que tuviera hijos para nosotros?
Se ve sorprendido. Como si no hubiera esperado que ella lo descifrara tan fácilmente, luego se ve casi... malicioso. O quizá reservado sería un mejor término. —Dejé a un lado la idea de tener hijos hace cien años, cuando desperté así.
Ella podría insistirle, pero decide dejarlo así. Pueden regresar al tema si necesitan hacerlo. En realidad no tiene prisa, pero si él los quiere… bueno, se había casado con Mark sabiendo que él quería. Sabe instintivamente que a Edward no le importaría si no son de él mientras sean de ella. Tendrán tiempo para pensar en eso después. Como habían quedado, se enfocarán en los próximos dos o tres años, luego verán a dónde los lleva.
—¿Así que no crees que Rose y Emmett se sentirían si nos mudamos después de todo lo que hicieron para modificar la casa para mí?
—Si la otra opción que tienen es que yo me mude aquí… no—Edward le dice con una sonrisa. —Y como dije, espero que la casa de Rose y Emmett termine siendo donde pasemos juntos las fechas importantes, así que debe estar más preparada que el trabajo mediocre que hicimos en la cabaña—Mira el rostro de Bella, y no necesita leer su mente para saber que se siente culpable. —Bella, de verdad. Rose y Em no se enojarán. Recuerda… nos aburrimos. Mucho. A veces es difícil encontrar algo útil que hacer. Rose tiene un trabajo aquí, pero Emmett no. Claro, no necesita uno para tener dinero, pero no hay nada más alterante que un Emmett aburrido. Estoy seguro que Rose te agradece que le hayas dado algo que hacer la primavera pasada. Y a Emmett le encanta resolver rompecabezas. Le gusta más arreglar una casa que diseñarla o hacerla desde cero—hace una pausa, luego agrega. — SI no me crees… pregúntale.
De repente, Bella sonría. —Tal vez debería empezar un negocio para viudas y divorciados.
—Tal vez debería—cuando Edward lo dice, suena menos como una idea loca. —Podría hacerlo por cantidades razonables. Muchos de esos negocios abusan al cobrar porque saben que hay gente que lo necesita. Emmett no necesita el dinero; sólo necesita algo que lo mantenga ocupado.
Continúan hablando un rato, disfrutando del agua tibia, y si algo de lo que dicen concierne su futuro, los puntos críticos han sido cubiertos. Bella sabe que debería hablarle acerca de "accidentes" también, y de si podría o querría convertirse en vampiro… las preguntas que Rose sigue insistiendo resuelva. Pero no lo hace. No quiere manchar la magia de esa noche. Las preguntas difíciles pueden esperar un par de días. No es como si se fueran a ir pronto.
Notas: Me ahorraré explicaciones esta vez porque tengo prisa. Disculpen la tardanza y mil gracias por seguir leyendo.
Nota para unos cuantos que ofrecieron ayudarme, (perdón por la falta de traducción, como dije voy de prisa y ahorita mi mente trabaja más en inglés que en español, y estoy segura que a quienes va dirigido esto lo entienden)
For those who offered their help with the translating process, thanks, I am very much grateful. However, I'd rather finish this myself; it has become sort of a challenge for me, and all the reasearch I have done has been of great help to me, so… yeah. Thank you for the interest, anyway, I am very lucky to have so many people interested in what I'm doing.
Y para el siguiente capítulo:
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Alice y Jasper van a Biloxi por unos días. Emmett cuida la tienda mientras Esme y Hannah planean comprar ropa de maternidad. Nada resulta como esperaban….
