"El reinado del fénix"

Saga: "Dioses y reyes"

Capítulo 53: "Si hay un comienzo, hay un final. Parte 1: El ejército aliado"

—¿Se van otra vez? — Dijo Danna con una expresión de tristeza mientras que tanto Magic como Draco se miraban entre si.

—Hija, volveremos. Y cuando lo hagamos jugaremos mucho. — Dijo la alicornio con una sonrisa.

—Sí, no tienes que preocuparte, cuando regresemos jugaremos mucho ¿Y sabes qué? Te llevaré en un lindo viaje ¿Te gusta la idea? Hay muchos lugares que te encantaran. — Le dijo mientras la cargaba.

—… Antes de ir de viaje preferiría que se quedaran… — Dijo entristecida.

—… — Ninguno respondió nada, y gracias a ello un incómodo silencio se apoderó de la estancia. Danna los miraba con pena, deseando que sus padres se quedaran con ella y jugaran. Ella era joven, joven e inocente, mucho como para entender realmente la seriedad de lo que estaba pasando… Y era muchas veces esa inocencia aquello que tanto gustaba a Draco a Magic. Una inocencia que muchos ya habían perdido gracias a los incontables horrores que habían iniciado hacía ya cien años.

—Quédense… — Dijo mientras que comenzaba a llorar levemente.

—Hija… — Magic la miró a los ojos mientras que la cargaba. — Hija… mamá y papá tiene algo muy serio que atender y… y… — Ella no sabía que responder.

Danna estaba triste, no quería separarse de sus padres. Los quería a ambos cerca, los quería para jugar, para reír y para ser una familia. — ¿Y qué tiene que hacer? ¿Pelear contra malos?

—… No… tu mamá y yo… — Draco miró a Magic. — Vamos a pasar un tiempecito en pareja. — Soltó Draco sin vacilar.

—… — Magic se quedó tan sorprendida que no dijo nada.

—Sí hija, los malos ya han sido derrotados y todos los soldados se van a ir a sus casas con sus familias. Pero tu mamá y yo queremos un pequeño tiempo romántico ¿Lo entiendes verdad? No te preocupes que la tía Luna te va a cuidar muy bien y…

—¡¿Romántico?! — Dijo ella recuperando cambiando su expresión. — ¿Eso no es un poco… aburrido y… asquerosito? — Dijo ella.

—Je, bueno Danna. Tu padre y yo somos una pareja a la antigua. Je, je. — Dijo ella mientras que Draco la rodeaba con su ala, cosa que la incomodo mucho.

—Ah ¿Entonces se trata de eso? — Danna los miró de forma sospechosa y un tanto tierna. — Pues más les vale traerme un regalo cuando vuelvan, ¡Que han estado saliendo mucho últimamente! — Se quejó ella.

—Je, bueno Danna. Te traeremos algo que te guste. — Le dijo Magic.

—Y… — Miró a Draco de forma coqueta. — Trátela bien señor, je. — Dijo ella mientras reía.

Tanto Draco como Magic rieron por el comportamiento de la pequeña. — Bueno, supongo que volveremos en una semana o…

—¡Tómense su tiempo! ¡El romance es para adultos y no quiero que lleguen a casa dándose besitos entre si! ¡Es asqueroso! — De pronto un escalofrío recorrió el lomo de la pequeña, sin lograr causar otra cosa que miradas de ternura por parte de los adultos.

—Está bien pequeña, pero más te vale portarte bien. Que mamá no quiere volver y enterarse de que su niña preferida se portó mal ¿Entendido?

—¡Sí mamí! ¡Y a ustedes más les vale dejar todo lo romántico que tengan, con todo y besitos cochinos, en el lugar al que vayan! — Les volvió a decir a modo de advertencia mientras ponía un rostro autoritario y adorable.

—¡Awww! La princesa está dándonos órdenes. — Dijo Draco con una sonrisa.

—¡Oye! ¡No soy princesa! Soy… emmmm, ¡Emperatriz de la maldad! — Dijo ella mientras que subía a su cama. — ¡Y cubriré al mundo de amargura y oscuridad! ¡Muahahaha! — Reía de forma "malvada" mientras que sus padres reían.

—¿En serio? Pues entonces… — Tanto Draco como Magic se miraron entre si con una sonrisa y, casi al instante, se aventaron contra la malvada emperatriz y la sometieron con un ataque sorpresa con cosquillas.

—¡¿Se rinde Emperatriz?! — Le dijo Magic.

…..

—¡Magic! — Dijo Wins mientras que su hija salía de un completo trance.

—¿Qué…? ¿Qué pasó?

—Te dije que fueras a la retaguardia de la columna a llevar mantas para los leones y los ciervos. — Dijo su madre de forma algo reprobatoria.

Ya era el segundo día de marcha y habían pasado con éxito el imperio de cristal, pero el frio iba cada vez en aumento y algunas criaturas poco resistentes al frio estaban experimentando problemas, entre ellos los leones que nunca se habían atrevido a viajar tan al norte.

—Ah, está bien mamá. — Ella desplegó sus alas y se quedó viendo por unos segundos la inmensa columna de más de medio millón de tropas, con sus estandartes al viento y sus deseos de pelear por las nubes. Magic se dirigió hasta la zona donde se encontraban las provisiones, en el flaco derecho de la columna. Al llegar ahí pudo encontrarse con una yegua mitad alicornio mitad pegadrake. — Afrodita. — Dijo Magic. — Wins dice que hay que mandar unas mantas para los leones y ciervos que están en la retaguardia.

—Está bien, ahora lo mando. ¡Andy! ¡¿Te encargas?! — Gritó ella.

—Esto a diez metros de distancia, no tienes por qué gritar. Y sí, me encargo yo. — Dijo de MUY mal humor.

—¿Qué le pasa ahora? — Cuestionó la yegua alicornio.

—Está molesto porque su hermana está en la vanguardia junto con su novio el Rey Príamo. — Dijo la yegua riendo un poco. — ¿Esta noche llegaremos al lugar de la batalla, verdad?

—Sí, esta misma noche llegaremos. Supongo que Girion nos apurará para preparar estacas, trampas y colocar la artillería.

—Lo típico, lo bueno es que anoche pensaron la formación y ya está distribuida entre el ejército, así solo hay que llegar y formar rápido.

—Y dime ¿Nerviosa? — Le preguntó Magic a Afrodita.

—¿Por qué? ¿Por ser la única representante de la nobleza del Imperio? No, me siento más tranquila sabiendo que mi hermana y mi mamá están en Canterlot. Ellas como están ahora no sobrevivirían a esta batalla.

—… Y… ¿Tú sí? — Preguntó con algo de miedo, un miedo que ella también sentía.

Afrodita se lo pensó un poco. — Va a ser una batalla, en las batallas mueren personas siempre. El truco está en tratar de no ser parte de ese grupo.

Magic arqueó una ceja. — No te ofendas pero eso es un poco… frio.

—Preferible ser fría y estar viva que ser bondadosa y estar muerta. Quiero volver a casa Magic, con mi mamá y mi hermana. Ten en cuenta tu meta, algo por lo que quieras volver a tu casa y eso te dará las fuerzas para volver.

—Pues… suenas algo así como mi madre. ¿Quién te enseñó eso?

—Altaír Forel, la primera espada del Heavy Storm. Entrenaba con él cada vez que iba de visita a Ponyville. Es un muy buen maestro. — Ella sonrió. — Ayer… estaba bastante asustada por esta batalla, más sabiendo que no tendría ni a mi madre ni a mi hermana para apoyarme. Entonces Altaír habló conmigo y me dijo lo que te acabo de decir, me tranquilizó bastante dentro de todo. Dime Magic ¿Hay algo por lo que quieras volver a Canterlot?

—… Pues… — Primero pensó en su padre, Beekeeper, quien estaba esperando a su mujer e hija en Canterlot, también pensó en su madre Wins… Pero también pensó en Danna y, para su sorpresa, en Draco. — Sí, hay bastantes cosas por las que quiero regresar…

—Je, pues enfócate en ellas. — Dijo ella con una sonrisa. — Pero una duda ¿Mi primo esta entre esas cosas? — Preguntó con una sonrisa coqueta.

Magic se sonrojó. —… ¿Qué?

—Je, tranquila es broma. Aunque harían una linda pareja. — Dijo riendo y dándole un pequeño golpe a Magic con su ala.

—Sí… como digas. — Magic dio media vuelta y comenzó a alejarse mientras escondía su sonrojo.

—Je, cuando esto termine probablemente haya una boda. — Afrodita se rió mientras veía como Magic se alejaba.

En la vanguardia.

Al frente del ejército, Draco y Nero volaban junto con sus fénix mientras observaban a las tropas. — Oye ¿Y mamá? — Preguntó Draco.

—Creo que ella está en el centro. — Respondió Omega.

—… Oye Draco. — Dijo Nero con un tono serio.

—¿Pasa algo? — Dijo el semental de crin roja.

—… Escucha… — Nero pensó sus palabras. — Alpha, Omega ¿Nos pueden dejar solos por favor? — Dijo él mientras que ambos fénix asentían y se retiraban. — Ven. — Nero guió a Draco hasta una pequeña colina alejada de la columna.

—¿Qué te pasa hermano? — Preguntó el hermano mayor. — ¿Estas nervioso?

—… Draco. — Nero lo miró a los ojos. — ¿Vamos a lograr esto verdad? — Le dijo manteniendo una mirada seria y poderosa.

Draco, sin embargo, arqueó una ceja. — ¿Si lo lograremos? Por supuesto, ¿Qué te hace pensar que no lo haremos? Derrotaremos a Acnologia, a su ejército y salvaremos a Spike, cueste lo que cueste.

—Eso espero… Draco, añoro el día en que volvamos a estar los tres con mamá. Como en los viejos tiempos, ¿Los recuerdas hermano? Cuando jugábamos los tres en nuestro cuarto y ella o nos tomaba fotos mientras reía o nos traía alguno de sus platillos quemados.

Draco rió. — Sí, vaya que lo recuerdo. Eran días muy alegres… antes de que todo esto pasara.

—Sí… antes de todo esto.

Durante unos minutos, ninguno de los dos dijo nada. El único ruido que rompía el silencio era el de la marcha que el imponente ejército aliado realizaba. — Pero ten por seguro que volveremos a ser una familia Nero, yo sé que lo conseguiremos. Después de todo, te tenemos a ti, Nero Sparkle, el que nunca se rindió para salvar la vida de su estúpido hermano mayor. — Dijo con una sonrisa.

Nero, por su parte, también rió. — Yo pensaba que el tonto era yo.

—En parte lo eres, pero nadie niega que eres un tonto simpático. — Ambos rieron. — Pero Nero, en serio, ten por seguro que lo lograremos, a toda costa.

—Por Mamá, lo traeremos a casa.

—Sí, y por Papá también.

—Sí… por él también lo lograremos. — Dijo Nero. — Por Papá, por Mamá, por Celestia, por Shining Armor, por Trixie, por Blade, por Crimson, y por todos aquellos que sufrieron durante estos años por el capricho de ese estúpido dios de Acnologia.

—Je, bien dicho. — Ambos miraron el ejército.

— La aventura se acaba aquí. — Dijeron ambos hermanos.

Ya era de noche y el frio estaba en su punto más potente. El pico del eterno invierno se imponía sobre las amplias llanuras de nieve y, desde la cordillera montañosa, emergía ese imponente ejército aliado con sus banderas desplegadas al viento y sus tropas protegidas del frio gracias a las grandes cantidades de abrigos de los que disponían.

El terreno era ideal para ellos. Al salir de las montañas se acomodaron en una llanura que estaba entre dos colinas, las cuales les proporcionaban cierta cobertura en los flancos.

Faltaban unos pocos minutos para que se cumpliera el plazo, así que los reyes y reinas presentes hicieron uso del tiempo y comenzaron a desplegar las tropas acorde al plan que prepararon en el camino; Tres líneas de mosqueteros en el centro de la formación y una larga línea en la base de cada colina, en total unos treinta mil; Detrás de los mosqueteros, en los flancos, unas potentes líneas de lanceros listas para adelantarse cuando los mosquetes ya no sean útiles, en total eran unos cuarta mil; En el centro, tras los mosquetes, había grandes filas de piqueros respaldados por minotauros armados con pesados espadones y hachas de guerra y protegidos por la armadura más pesada que existía, entre ambas unidades sumaban casi ciento veinte mil soldados; En los flancos, tras los piqueros, se encontraban unos cien mil espadachines divididos en dos grupos de cincuenta mil a cada lado; Luego, en el centro, tras las picas había una larga fila de más de cuarenta mil arqueros; Tras ellos había más de cuatrocientas piezas de artillería protegidas por unos tres mil lanceros que cumplían el rol de reserva; En el flanco norte estaba la reina Margery al mando de no solo su ejército de alicornios, sino de todos los alicornios en general, contando con un total de cincuenta mil; El flanco sur estaba protegido por unos setenta mil grifos y, en la retaguardia, había un total de ochenta mil dragones; Y, finalmente, en los flancos, sobre lo alto de las colinas había una fuerte coalición de ciento veinte mil lobos, leones, ciervos y centauros listos para dar la batalla de sus vidas.

Más de seiscientos cincuenta mil soldados listos y dispuestos para la batalla.

Una vez todos estuvieron formados y listos, un enorme silencio únicamente interrumpido por el sonar del viento helado se formó. Los nervios y la ansiedad comenzaron a propagarse entre las filas mientras que pasaban los minutos y nada ocurría. — ¿Dónde estará? — Dijo Twilight vestida con un gambesón grueso para protegerse del frio y su armadura puesta sobre este.

—No tardará. — Dijo Alpha.

Draco y Nero se miraron entre si mientras que presenciaban el paso del tiempo. En el frente, Magic y Wins se preparaban para frenar cualquier embestida, sin embargo, la ausencia de un enemigo las atemorizaba. — Mamá…

—¿Sí, hija?

—… Recuerdas cuando era niña y me contabas historias.

—Sí ¿Qué ocurre?

—… ¿Extrañas a Papá?

Wins sin mirarla le respondió. — ¿Qué si lo extraño? Ahora mismo preferiría estar en sus brazos frente a una fogata. — Ella se ajustó la bufanda.

—… Yo igual.

En la gran inmensidad del ejército, ni soldados ni oficiales ni reyes decían nada. El miedo y la incertidumbre lentamente se iban apoderando de los corazones de los valientes guerreros mientras que el frio se apoderaba de sus cuerpos… Sin embargo.

—¡Ahí arriba! — Gritó un gran dragón en la retaguardia.

Rápidamente todos voltearon hacia el cielo donde pudieron ver a un dragón negro y purpura volando junto con un dragón hecho enteramente de huesos.

—Delta… — Dijo Alpha mientras gruñía.

—Spike… — Twilight se le quedo viendo mientras que tanto Nero como Draco se miraban entre si esperando el momento para lanzarse hacia él.

Entonces, de un momento para el otro, un enorme terremoto se apoderó del terreno, la nieve se levantó y el propio Pico comenzó a estremecerse. Fue entonces que una gran niebla surgió de la nada y las nubes del cielo se dispersaron dejando un pequeño oyó por el cual se podían ver los rayos del sol penetrando el campo, sin embargo, junto a estos rayos también había otra cosa, una sombra.

—Ha llegado el momento. — Dijo Delta. — Se bienvenido, Acnologia.

Del agujero emergió una figura humanoide, de tres metros de altura y vestido con una gran armadura negra con dragones grises, unas hombreras en forma de cancerbero, un casco en forma de cabeza de demonio, una cota de malla negra como el carbón. Llevaba unas enormes botas de acero con los filos recubiertos por navajas y unas rodilleras que tenían forma de cráneos. Tenía una larga cola de aspecto demoníaco y unas seis alas negras emergiendo desde su espalda. En su mano derecha llevaba un gran espadón de color negro, con una empuñadura en forma de media luna apuntando hacia abajo. Pero, sin dudas, lo que más aterraba eran sus ojos, no por su aspecto, sino por su ausencia…

Acnologia descendió hasta estar en la cima del Pico, donde clavó su espadón en el suelo tomándolo con sus dos manos y apretándolo. — Alpha, Omega. Hijos. — Su voz era casi de ultratumba. — Espero que estén listos para el gran día. — Extendió sus manos y de entre la niebla se comenzó a escuchar una serie de extraños ruidos. — Que bueno que trajeron un ejército, déjenme presentarles al mio. — Entonces la niebla se despejó en su totalidad y entonces se pudo ver una interminable ejército conformado por repugnantes criaturas, bestias gigantescas de aspecto bizarro y sombrío, cuyo aspecto parecía ser similar a un reptil con inmensas garras, colas largas y puntiagudas, cabezas triangulares con dientes afilados y ojos rojos como la misma sangre.

—Todos ustedes mortales, son míos para atormentarlos. — Dijo atemorizando a todos los soldados aliados, los cuales no se quedaban en sus puestos por deber, sino que lo hacían porque estaban demasiado asustados como para correr…

Fin capítulo 53.