La confirmación del duelo corrió como la pólvora en los pasillos y pronto Yuuri se encontró siendo evadido peor que la peste.

Como lo había esperado el primer día, se vio aislado durante todas y cada una de las clases, sin contar arte, que llevaba con Guang. El chino le preguntó si estaba seguro de lo que hacía y Yuuri le sonrió tras asentir con la cabeza.

—En cuanto gane, todos se darán cuenta de que no soy alguien de temer.

Guang le dio la razón, aunque no estaba convenido. Yuuri le agradaba, el resto de sus compañeros se daría cuenta de que era una buena persona. Esperaba.

En el auto de Celestino, Phichit le recomendó un sin fin de buenas canciones con las que podría patear el trasero de Plisetsky.

—Taylor Swift —dijo de pronto Seung.

Yuuri y Phichit lo miraron con las cejas enarcadas.

Taylor Swift sería.