-Kyoko Graham

El nombre resonó en la cabeza de Ren. ¿Sería así de retorcido el destino? Había tenido la esperanza de poder evitar su encuentro. Aunque tal vez fuera una conclusión demasiado apresurada… la mujer de enfrente parecía tener unos 18, Kyoko debería rondar la veintena. Aunque sus ojos… ambarinos puros, eran iguales a los de su recuerdo.

Kyoko vio con diversión la expresión del hombre frente suyo. Parecía sorprendido a más no poder, sin dejar de recorrerla con la mirada. Una actitud extraña y descarada, pues veía con facilidad donde sus ojos se posaban.

No era ajena a las miradas de los hombres, los marineros que encontraba en la mar eran muy propensos a darlas al verla por su larga temporada sin mujeres. La incomodidad del principio había sido atenuada con el tiempo. Pero incluso esos hombres disimulaban mejor que el peli castaño con quien había chocado.

Pronto notó las murmuraciones de la gente, estaban siendo más ruidosos de lo usual.

"¿Tal vez por qué declaraste en público que eras la hija de su protector? Eres demasiado densa para ser bueno…."

"¡Mierda!"

-Tenemos que irnos – fue lo único que dijo Kyoko antes de tomar la mano de Ren y arrastrarlo tras ella en su carrera.

"No veo que hay de malo en que te vean, solo unos saludos aceptar agradecimientos…ya sabes, fama que atender"

"Prometí a padre no venir sola al mercado, con los rumores que habrá seguro que se entera antes de que llegue al torreón"

Ren veía a la mujer con desconcierto. Tan solo le había tomado de la mano y empezado a correr repentinamente, no entendía nada la situación en que se encontraba. ¿Debería soltarse? Aunque ella no le había hecho nada.

Pronto vio que ella conocía muy bien aquel lugar, yendo por callejones y recovecos insospechados para el pero que parecían familiares para ella. Fue en uno de esos recovecos parecidos a una cueva donde pararon. Ambos exhaustos, incluido Ren quien se entrenaba regularmente.

"La resistencia de esta mujer es increíble" pensó Ren

-Siento haberlo arrastrado a esto, fui muy descuidada.

-¿Puedo preguntar en que? – Aún con las manos apoyadas en la rodilla

- Quería mantener un perfil bajo - se apoyó en la pared – No sirvió de nada al final, me delate desde el principio.

¿Perfil bajo? ¿Por qué la mención de su nombre la delataría? Se preguntaba el cuando recordó quien era el dueño de la isla.

-¿Tiene que ver con qué se apellide Graham? ¿Al igual que Cole Graham? – Ya no había duda.

- Se que es muy tarde pero me gustaría que mantuviera nuestra reunión en secreto – pidió con una sonrisa avergonzada.

Kyoko…en verdad era Kyoko.

-Kyoko – por un momento Ren se preocupó de haber soltado su nombre sin querer, pero aquella voz no era la suya.

-¡Tio Cam! – exclamó ella al ver a un hombre en la entrada de aquel callejón oscuro.

-¿Qué hace mi preciosa sobrina en un callejón solitario con un hombre al azar? – preguntó Cameron con una sonrisa burlona.

- Esperar a mi tío favorito, por supuesto – respondió ella al momento que fue abrazarlo.

- La próxima vez dilo con Liam presente – Cam miró a Ren de reojo – Ahora, ¿Por qué he tenido que retener el recuerdo de ti, sola en el mercado, cuando sabes que no puedes estar sin protección en la isla?

-¡Oh tío Cam! ¡Eres el mejor!

-Agradécemelo mas tarde, por ahora vamos a borrar el último cabo suelto – Ren empezó a ponerse a la defensiva – Esto no dolerá nada – Empezó a caminar hacia el.

-¡Espera! – lo retuvo Kyoko – El señor Tsuruga ya ha acordado no decir nada.

-Eso no me tranquiliza Kyoko.

-Tendrá que hacerlo, no me prestaré fácilmente para cualquier cosa que planee hacer – tensó el cuerpo ante una posible pelea.

Cameron observó la postura tensa del individuo, familiarizado con las peleas sería poco para describirlo. No sería fácil conseguir contacto con alguien así, además Kyoko parecía estar muy en contra. ¿Qué probabilidad había de cruzárselo otra vez?

-Esta bien – tomó a Kyoko de los hombros – Vámonos de una vez Kyoko, me mandaron a buscarte en el puerto y ya he tardado demasiado.

- Adiós señor Tsuruga, me disculpo otra vez por todo esto – Cameron la siguió arrastrando por los hombros.

¿Qué había sido todo eso? ¿Dijo algo de retener recuerdos? ¿A qué se refería con borrar el cabo suelto? Las preguntas se amontonaban en la cabeza de Ren, aún así, el recuerdo de Kyoko era el que más ocupaba de su atención.

Sus ojos ambarinos puros seguían siendo tal y como los recordaba, el cabello negro azabache había crecido hasta la mitad de su espalda y su cuerpo mostraba las curvas propias de una mujer.

Una muy bella mujer…

-¿En que estoy pensando? – se reprendió a si mismo.

-Debes ser más cuidadosa Kyoko, tu padre solo busca protegerte con sus reglas así que intenta hacerle caso en estas cosas.

-Fue solo un momento Tio Cam, no planeaba quedarme en el mercado pero me entretuve por imprevistos.

-Relacionadas con el tipo del callejón seguramente. No sé qué pensar de mi sobrina seductora de hombres.

-¡No es así! ¡No podía dejarlo en el mercado una vez que le vieron relacionado conmigo!

-¿Por qué estuviste tan reacia a borrarle sus recuerdos entonces? – Amaba molestar a su sobrina.

- Lo hubiéramos dejado en un callejón que no conoce sin saber regresar a donde estaba. No me parecía justo para alguien inocente.

- Una excusa tan floja….

Enfada por el interrogatorio, se mantuvo en silencio el resto del camino. No eran excusas, si su tío quería creer otra cosa era su problema.

Pronto llegaron a la entrada de la gran casa señorial de su padre, muy parecida a un castillo, pues su base había sido un castillo derruido que Cole Graham había encontrado cuando obtuvo la isla.

Ella lo llamaba cariñosamente torreón.

-¿Han llegado todos? – preguntó mientras se dirigían al salón principal.

- Por ahora solo Liam, Rick y la señorita Jelly. Lory tardará algunos días más para poder dejar Londres, también tengo entendido que se nos unirá un invitado más aunque no estoy seguro de quién es.

- ¿Nadie más?

-Dean se está retrasando un poco – Kyoko desvío la mirada – Aparté de el, nadie más.

De alguna forma Kyoko ya lo sabía. Kuon había dejado de escribirle hace cuatro años, por mucho que ella le pidiera un encuentro o al menos una señal de vida el no había respondido. Dudaba que ahora se presentara fácilmente.

¿Entonces por qué estás decepcionada?

-Sera mejor que cambien esa cara, tu padre no tendrá piedad conmigo si piensa que te he hecho algo – chocó su dedo en la frente de ella, deshaciendo el surco que se había formado.

-Gracias Tío – su padre no pararía de escarbar si la veía comportarse diferente.

-Sera mejor que entres, oigo los pisotones de Cole desde aquí.

-¿No vienes?

- Prefiero descansar en mi cuarto, he usado más energía de lo usual.

-Lo siento – habían demasiadas personas en el mercado, no se imaginaba cuanta energía había gastado.

-No pasa nada, será una buena excusa para una siesta.

Ahora sola, decidió hablar con la cocinera para el plato favorito de su tío, seguro que le gustaría. Ya decidida abrió la puerta de caoba.

-¡Kyoko! – exclamó Victoria al verla entrar - ¿Cómo has estado? He escuchado tantas cosas de ti en el puerto – comentaba mientras le daba un abrazo de bienvenida.

- ¿Desde cuándo has estado tu en el puerto? – tronó la pregunta de Cole a su mujer.

- Cada vez que puedo escaparme de tus guardias, por supuesto. ¿Sabes lo vergonzoso que es caminar con una escolta tan grande?

- Es usted impresionante madre– Kyoko dejo escapar una pequeña risa.

-He de serlo si quiero mantener a este hombre a raya. Me prohibiría salir de casa si por el fuera posible.

-No hemos terminado está charla – advirtió Cole a Victoria – Ven a dar un abrazo a tu pobre padre vapuleado.

-No siento ninguna pena por usted padre – contestó al ir a abrazarlo.

-Eres igual que tu madre, espero con fervor que la criatura que está por nacer sea un niño.

Victoria llevó su mano al vientre hinchado, acariciándolo.

-Estoy segura que será una niña. Lo presiento.

Kyoko vio con expectación el gran vientre que tenía su madre. Había crecido tanto en los meses que no había estado, parecía que en cualquier momento fuera a ponerse en labor de parto.

-¡Siento llegar tarde! – entró Dean repentinamente - ¡Tú! – dijo al ver a Kyoko – No creas que te has librado – Kyoko rodó los ojos.

- No creo que sea un buen lugar para esto Dean – respondió Kyoko señalando a sus padres con la cabeza.

Dean abrió los ojos estupefacto ante el gran vientre de Victoria.

-¿Estás?¿Estás? ¿Estas? – parecía un disco rayado.

- Si Dean, lo estoy desde hace ocho meses.

-¡! – El grito que Dean soltó fue callado por Kyoko. Cerrándole la boca.

-Me alegro de que os llevéis tan bien – dijo Victoria al verlos.

-¿Dónde estabas? – preguntó Liam en la entrada – Estabas a mi lado y tan pronto me giró ya no te encuentro.

-Te perdí de vista con tanta gente.

-Sera mejor que vayas a presentarte a Cole de una vez. Intenta no llamar mucho la atención, si te observa mucho tiempo estoy seguro que te descubrirá.

-Conozco al capitán, estaré bien.

- Espero que Ren Tsuruga salga vivo del interrogatorio de Cole.

N/A

Bueno gente aquí os traigo el nuevo capítulo. En donde os presento a Victoria ¡Embarazada!, A la pregunta de mutemuia sobre si desperdiciaron años, lo contestaré en el siguiente ;) agradezco que te haya gustado el encuentro, esas partes intentó trabajarlas pues son algo delicadas.

Tomare tus palabras como elogios Asuna-san, la emoción de querer leer más es la que siempre busco a los que leen mis historias. Sobre el papel de Yashiro ya lo tengo decidido, gracias por sus sugerencias en el tema.

Agradezco los ánimos Paula Ga to. :D

¡Gracias a todos por leer!