Una Vez En Diciembre
Es este un sentimiento natural, o se trata sólo de mí sangrando
Todos mis pensamientos y sueños con la esperanza
De que tú estés conmigo.
Es un momento para recordar
O sólo un día frío de Diciembre.
Los tres salieron del restaurante sin otro objetivo más que pasar el resto del día juntos, como si fueran una familia normal paseando en una tarde de navidad.
Harry y Hermione iban tomados de la mano, London caminaba frente a ellos... En un momento volteó a ver a sus padres para señalarles algo curioso con lo que se acababa de topar en el aparador de una tienda, pero entonces se quedó mirándolos con atención: Su mamá sonreía radiante mientras conversaba con Harry, y sus pupilas marrones le brillaban de una manera que ella no recordaba haberle visto antes.
Se sentía realmente feliz porque sus papás estaban juntos, y sin embargo también sentía tristeza porque antes tuvo una familia que formaban su mamá y ella al lado de su papá Draco y París. Pensar en ellos le dolía, sobre todo por París, ella no sabía que no eran completamente hermanas, y mucho menos que sus papás se iban a separar. En el kínder donde asistían en Boston conocían a niños cuyos padres estaban divorciados, y ellas entendían que eso no hacía que los dejaran de amar, pero ellas siempre pensaron que nunca querrían que los suyos se divorciaran. Esto la hizo sentir culpable porque ella era feliz, en cambio cuando París se entere de la verdad va a sufrir mucho.
Y no sólo por la separación de sus padres, y el no ser enteramente hermanas. Sino… Por saber a quién su papá Draco ha hecho su nueva novia. London soltó un suspiro alicaído, porque aún estaba en su mente la escena que había visto la noche anterior: a Draco (así es como deseaba comenzar a llamarlo desde ahora, porque estaba muy enojada con él) besándose con Ginevra Weasley. Y es que no le hacía enojar que él tuviera una nueva novia, porque también deseaba que fuera feliz, sino porque no le había dicho a su mamá. Y porque Ginny era la ex novia de Harry, y hasta la cena de noche buena se suponía que se comportaba como su novia. Aunque honestamente la pelirroja nunca le había caído bien, es más, hasta sentía miedo cuando ella la veía. Se estremeció de sólo recordarlo.
— ¡London! ¿Nena, qué tienes? —preguntó alarmada la voz de Hermione.
London miró a su madre con los ojos dilatados, que se abrieron más cuando sintió a su papá Harry limpiarle las mejillas.
— ¡Nada, no tengo nada! —se apuró a decir, porque sus papás la miraban muy preocupados.
— ¡Pero si estabas llorando! —señaló su mamá.
— ¡Oh, bueno!… Es que de pronto extrañé a París —titubeó London. Hermione se sintió afectada.
— Y es que a ella le gustan mucho esos dulces de ahí… ¿Podemos comprárselos, mami? —continuó London, señalando la vitrina de la dulcería que tenían enfrente. Su mamá asintió enérgicamente — Por supuesto, mi amor.
Los tres entraron en la tienda, y Hermione pidió los dulces… Harry también estaba afectado, y es que de pronto sintió remordimientos al detenerse a pensar en la pequeña rubia. Siempre que Hermione o London la mencionaban, o él la veía, sentía un molesto escozor en el pecho, pero ahora reconocía que la niña no tenía la culpa de nada; incluso ella saldría herida por todo este enredo cuyo verdadero culpable era él. Sí, eso ya lo había admitido delante de Hermione, en la conversación que habían tenido esa misma mañana, pese a que su comentario había sido irónico.
London guardó en su mochila la bolsa de dulces que la dependienta le acababa de entregar mientras su papá pagaba… Lo había notado ausente en lo que estaban en la tienda, los adultos debían tener pensamientos más complicados que los de los niños, no obstante ella teniendo sólo cinco años ya tenía unos muy difíciles.
Y me pregunto si quizá, quizá yo podría ser
Todo lo que tú siempre soñaste
Pues tú eres… hermosa por dentro
Tan encantadora, y yo…
No me veo cómo haría algo sin ti
Tú eres…
Y cuando no estoy contigo ya sé que es verdad
Yo preferiría estar en donde sea, no aquí sin ti
Donde sea contigo.
Continuaron caminando por el centro comercial, la pequeña castaña entró al área de juegos infantiles, cuando atravesaba el puente de madera que conducía a la resbaladilla volvió a ver a sus papás, ellos la habían estado observando hasta este instante en que Harry besó sorpresivamente a Hermione y ella soltó una risita que demostraba que era muy feliz. London también sonrió al ver a su mamá y a su papá comportarse así, definitivamente no se había equivocado al decirles que ella estaba bien porque ellos eran novios.
Más tarde, cuando salían de la plaza la ventisca voló el gorro que London traía puesto y ella se puso a llorar, a Harry esto le conmovió, así que pasando por alto lo que alguna vez Hermione le dijo sobre comprarle cosas, la llevaron a la tienda departamental y le compró otro gorro. Que la niña eligió, y resultó tener la forma de una nutria.
— Hola, soy London… ¡La nutria cachetona! —exclamó la pequeña mientras su mamá le acomodaba el gorro. Harry y Hermione se rieron enternecidos por la ocurrencia de su hija.
Otro capítulo corto, ¡Lo siento! Pero esta es mi forma de avanzar más rápido, espero me comprendan. Ojalá les haya gustado aunque sea breve.
Dedicado a mi pequeña Nutria Cachetona, quien se ha puesto ese apodo así misma. Y a mi London personal, quien hace 6 años cumplió uno de sus sueños, bailar Una vez en diciembre.
Canción: Anywhere But Here / Safety Suit
Muchas gracias por su tiempo para leerlo ¡Felices Fiestas!
*Anyeli Hazel
21/Diciembre/2018
