Los personajes de Yuri on Ice no me pertenece.
Gracias por su apoyo, por sus comentarios, votos y vistas. Me alegra mucho que les esté gustando y espero seguir manteniendo el interés en esta historia que para mí es especial.
Les invito igual a ser parte del grupo de lectores, está en mi perfil de está página el link del facebook.
Capítulo 40: Esto es lo que siento.
Las últimas noches veía su espalda. Llegaba de las prácticas e iba directamente hasta la cocina, donde notaba todo sucio y desordenado. En silencio, porque ya se había cansado de pelearlo, se encargaba de ordenar de nuevo. En el mismo silencio se tomaba un baño, y con el mismo silencio llegaba hasta la habitación que compartían. Veía la espalda desnuda cubrirse por el suéter de pijama, sin decir nada. Sentía el peso de Yuuri acostarse a su lado en el mismo silencio, y pronto su respiración calma, acompañándolo.
Víctor sabía que la ausencia de reclamos ya anticipaba la pérdida, pero no quiso verla. Prefirió esconderse en la miseria porque ya no le quedaban palabras. Yuuri había tenido razón al decir que de nada servía una disculpa si seguía siendo incapaz de verlo.
¿Quién se rindió primero? No lo supo… no sabría decirlo en ese momento, dos años y medio después, mirando el río corriendo bajo sus pies. Tampoco servía pensar en que si hubiera roto esa rutina con un abrazo las cosas serían distintas. En que muy probablemente ambos hubieran llorado asustados ante el frío de esa casa, pero hubieran encontrado calor en el otro y las fuerzas para hacer algo. Emitir un grito, buscar ayuda, algo… se quedaron sin hacer nada.
Y nada valía pensarlo ahora, Víctor lo sabía. Tenía que pensar en qué hacer ahora y para el futuro. Se encontraría con Yuuri, de eso estaba seguro porque buscaría hacerlo del modo en que sea; pero antes tenía que saber qué hacer al respecto. Ya no podría llegar ofreciendo un abrazo que quedó caducado con el tiempo, ya no había espacio para protegerle del mundo cuando ya era capaz de hacerlo solo. No, Víctor no podía ofrecerle palabra y entendía perfectamente el porqué de la respuesta de Yuuri ante sus mensajes sinceros pero desesperados enviadas por texto. No se trató de amor, nunca lo fue, el amor sobraba. Se trató de voluntad, de la falta de ella. Víctor debía perdonarse el no haber tenido la voluntad de hacer algo y dejarle toda la carga a él.
Yuri, en su casa, tampoco había dejado el tema atrás. Aquello estaba allí, vivo, y no podía dejar de pensarlo ni siquiera cuando el hambre se convirtió en su prioridad. Pidió algo a domicilio y paseó la casa mientras lo ocurrido seguía en su cabeza, martirizándole. Había sido sincero, todo lo sincero que podría ser en ese momento, pero nada de eso aseguraba que Víctor quisiera volver a entrenarle.
Revisó su móvil y soltó el aire antes lo que ocurría en las redes. Había una nueva revolución y le costó entender en twitter a qué se debía. Habían fotografías de Minami y Yuuri en la entrevista, fotos de su sonrisa y de algunas miradas, junto a algunos comentarios de lo ocurrido.
"La entrevista es tan genial que estoy feliz de haber aprendido japonés en el curso pasado. #KatsukiCoach #KenjirouMinami" 10 min
"¡La devoción de Minami Kenjirou hacia Katsuki Yuuri me conmueve! Solo hay que ver cómo lo mira. #KenjirouMinami #KatsukiYuuri #OTP" 9 min
"¡Dios mio! Llegó a Hasetsu a buscarlo y pedirle que fuera su entrenador. Si eso no es amor, ¡entonces no sé que es! #KenjirouMinami #KatsukiYuuri #IWatchTheInterview" 9 min
"La sonrisa de Yuuri es tan sincera que se le ve feliz de regresar. ¡Y yo estoy feliz de verlo así! #KatsukiYuuri #IWatchTheInterview #TheJapanPhoenix" 9 min
"¡Un deja vú! ¡Minami le dijo lo que años atrás Víctor confesó haberle dicho en la entrevista del 2018 de TV ASAHI! ¡Que suerte la tuya Katsuki! #IWatchTheInterview #TheJapanPhoenix" 8 min
"Me duele verlos tan felices. Es como si las posibilidades de que Victuuri regrese se caen frente a mis ojos. ¡Y por otro lado me siento feliz por ver a Yuuri feliz! #IWatchTheInterview" 8 min
"Katsuki Yuuri no pierde esa modestia incluso con los años. Estamos hablando de uno de los mejores patinadores de todo los tiempos y aún se avergüenza de escucharlo #IWatchTheInterview #KatsukiYuuri" 7 min
"¡Jajajaja la página de Katsudon Ladys está más viva que nunca! ¡Estamos sacando pantallazos de todas las expresiones de nuestro bello príncipe cerdito! #KatsukiYuuri #ForeverLove" 7 min
"Minami Kenjirou en la interview: ¡Y voy a dar todo de mí para que en todo el mundo se vea el fuego de este fénix! #IWatchTheInterview #KenjirouMinami" 6 min
"Guarda todo lo que tuvo en ese tiempo. ¿Hay esperanzas de que guarde el anillo? #VictuuriComeBack #KatsukiYuuri #VictorNikiforov" 5 min
"Katsuki Yuuri: El amor no es suficiente. ¡Hasta a mí me ha dolido! No puede ser el mismo que en nombre del amor superó todas sus limitaciones y alcanzó su primera plata en el GPF. " 5 min
"Esta entrevista tiene de todo. Es ver a dos patinadores excepcionales admirándose, a dos humanos sumamente talentosos y a la muestra de profesionalismo 1/2" 5 min
"junto a la humildad. Minami se ve que ama a Yuuri, está allí para aprovechar este tiempo con él y dispuesto a que todos lo vean. 2/2 #IWatchTheInterview #TheJapanPhoenix" 5 min
"Esta entrevista no sacó lo que realmente yo quería ver: el porqué del retiro de Yuuri del patinaje, qué ocurrió en Rusia y porqué Víctor Nikiforov desapareció. #IWatchTheInterview" 4 min
Había olvidado por completo que ese día se liberaría en Japón la entrevista y estaba seguro que también Víctor lo había olvidado. Faltaría una semana para que estuviera completamente online con subtítulos oficiales, y ya él, después de leer los tweets, no sabía si realmente aún quería verla. Yuri abrió una de las fotografías tomadas en mala calidad, para notar el rostro de Yuuri y las sonrisas tímidas.
Se había perdido en la imagen, cuando en su móvil entró una llamada. Víctor lo estaba llamando.
—¡Víctor! —Se sentó de un salto en el mueble, asustando al pobre Potya.
—Te veo en la pista en dos horas. No me hagas esperar.
No, claro que no lo haría esperar. A pesar de que eso fue todo y Víctor cortó la llamada apenas acabó el mensaje, Yuri estaba seguro de que aquello era una buena señal. Así que se apresuró para tener tiempo para un precalentamiento y al menos mostrarle a Víctor que estaba más que dispuesto a dejar el alma en el hielo si así hacía falta.
Yuuri podía esperar. Víctor pensó lo mismo.
Estaba seguro que el mismo Yuuri quería esperar, y mientras veía las imágenes filtradas en youtube e instagram, la seguridad fue bastante más clara. Yuuri quería esperar, quería vivir esa etapa, quería volver al hielo de esa forma y no iba a dejar que alguien del pasado, ni siquiera él, se atreviera a detenerlo.
Por eso no aceptó los mensajes de texto. Por eso no buscó hablar a través de ese medio que era válido como cualquier otro. Nos vemos en la competencia era una declaración de sus prioridades, y para Yuuri su prioridad era la temporada, era Minami y el compromiso. Y sí es como decían los mensajes filtrados, si Minami había ido a buscarlo y convencerlo, entendía perfectamente el porqué. Conocía a Yuuri lo suficiente como para saber que había tomado aquel compromiso como una cuestión de honor y que daría todo lo que estuviera en sus manos para alcanzarlo.
Yuuri lo esperaría en el hielo, a ambos. En el lugar donde él podía ser fuerte, en el lugar donde él resurgía una y otra vez, en el lugar que los había unido. Víctor decidió que para cuando eso ocurriera, nada de él debía estar en deuda. Lo afirmó, mientras sacaba la pequeña matryoshka rota de la suya y observaba la sonrisa rota que había quedado. La apretó entre sus dedos y se la llevó a sus labios, porque sabía, estaba seguro, que lo que encontraría en el Skate America no sería una muñeca rota. Sería un nuevo rostro, una nueva muñeca creada para ocultar lo perdido. Y él tendría que crear también la suya.
Sin vergüenza alguna, tomó una de las fotografías tomadas del interview y la publicó en su instagram, con un mensaje contundente que sabía le llegaría a él.
Cuando llegó la hora, estaba en la pista como si fuera a entrenar. El dolor de la rodilla que a veces era inconstante y molesto, en ese momento no le distrajo, y tras saludar a la vigilancia se adentró al escuchar que ya Yuri estaba allí. Caminó con calma, mientras se acercaba hacia la pista y pensaba en lo que haría. Al llegar, lo vio practicando estiramientos y sin decir nada, hizo lo mismo. Yuri lo miró, pero al ver las acciones de Víctor, decidió seguirlo sin dudar.
Victor, cuando creyó prudente iniciar, se levantó y se ajustó los patines para calentar en la pista. Estaba en silencio, aparentemente en su propio mundo mientras Yuri esperaba instrucciones. Los pasos de Víctor no fueron elaborados, eran más bien deslizamientos, movimientos de sus manos y sus piernas sin provocar que se separara por demasiado tiempo del hielo ni pretender hacer grandes piruetas.
—Yuri. —Llamó y el aludido frunció su ceño, determinado a escuchar—. Voy a presentarte de nuevo a Arsonist's Lullabye. Lo haré con las nuevas emociones que siento tras esta semana. Quiero que lo veas y encuentres tu propia forma de interpretarla. A nivel técnico no hay nada que pueda enseñarte con ella, lo que hace falta para pulirla es tu corazón. Tendrás una semana para hacerlo.
—¿Una semana?
—Una semana es más que suficiente. Este programa representa a tu abuelo y a Yuuri, ¿no es así? Él es esa persona que a tus dieciséis años llenó de gasolina tu ropa. Piensa en lo que sientes, piensa en lo que te lastima de sus pérdidas, piensa en lo que quisiste hacer y no tuviste tiempo y al final, piensa que estás solo y que no te queda más que levantarte.
—Es lo que he intentado hacer por semanas, Víctor. —replicó.
—Sí, pero hoy has dicho algo muy cierto: Todos debimos haber hecho algo diferente, de haberlo hecho, seguramente no estaríamos pasando por todo esto y él estaría aquí. ¿Pero de qué vale pensarlo ahora? Hace semanas me había propuesto dejar de pensar en lo que no hice y enfocarme en lo que puedo hacer. Hoy quiero ratificarlo.
Yuri lo miró en silencio, observando la figura de Víctor en el hielo, lo fuerte que se veía allí con sus patines puestos, con la mirada fija y la determinación que sacaba pese a todo lo que pasó.
—Tu no puedes devolverme lo que perdí, y yo tampoco puedo devolverte nada. Lo perdimos, Yuri. Pero Yuuri ha dicho que quiere vernos en competencia y yo no quiero hacerlo esperar. ¿Tu si?
No. Claro que no. Yuri enfocó su mirada en los ojos azules de Víctor, gritando con la firmeza de su gesto que no lo iba a hacer esperar. Que le demostraría, como siempre lo había hecho, que no podría subestimarlo. Le demostraría a Yuuri que él estaba allí, le arrebataría el oro a Minami y lo tendría en frente, sin tener miedo por lo que sentía, sin sentir vergüenza por lo que pasó. Se mostraría como el adulto que ya era.
—Muéstrame el programa entonces. Juro que lo haré mejor que tu.
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v-nikiforov Ansioso por la liberación del interview en línea. Y más ansioso por verlo en el Skate America. #Season2022-2023
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"Dios mío, Víctor. ¿Querrás conquistarlo de nuevo?"
"No pierdas el tiempo, Víctor. Ni siquiera parece haberte mencionado."
"Solo son dos patinadores mediocres de una TV mediocre, diciendo cosas mediocres."
"Víctor Nikiforov, tu eres la única razón por la que veré de nuevo esta temporada."
"¡Mi fé vuelve! ¡Victuuri forever and ever!"
"Yo muero por verte a ti y a Yuri Plisetsky pateandole los traseros a esos japoneses."
"¡Dime que es falso que ya no entrenaras a Plisetsky!"
"¡Víctor, mi vida, yo quiero una foto tuya!"
"¡Vela! Es preciosa la entrevista, yo casi lloro de la emoción cuando pasaron los programa de Katsuki."
"¡Pero si no te mencionaron! Katsuki ya olvidó por quien llegó tan lejos."
"¡Víctor, no, no quiero que escuches! #ElAmorNoEsSuficiente"
"Katsuki no debería ocupar siquiera un lugar en tu lista de actividades. Queremos verte en la temporada."
…
El Aeropuerto Internacional Pierre Elliott Trudeau estaba tan congestionado como recordaba. El viaje, también como se lo había esperado, había sido agotador. Más de veinte horas entre vuelos y escalas, y ya por fin podía pisar tierra canadiense. Sinceramente, ya no sentía las piernas. Pero por fin había llegado y cansado como se encontraba, lo único que quería era tener la oportunidad de acostarse en una cama.
Otabek jaló sus equipajes, al haberlo sacado de la correa de la zona. Bostezó y se tapó con el dorso de su mano mientras aún sostenía en ella sus documentos de identificación y copia de la carta de invitación. Sus ojos lucían más pequeños que siempre gracias a la falta de sueño, porque pese a haber dormido por varias horas en el vuelo, debía admitirse que no había descansado.
J.J había tenido la delicadeza de no solo comprarle un pasaje, sino hacerlo en la clase ejecutiva, lo que mejoró en mucho la experiencia. Además de ser bien atendido y tener puestos espaciosos, le permitió revisar la gran colección de música que tenía al aerolínea para escoger sus próximos temas. Con la separación de Mila y el debacle de su amistad con Yuri, las presentaciones que había preparado con esmero habían quedado relegadas, sin forma, incapaz de poderlas aprovechar ni siquiera cambiandole el significado. Si ya iba a comenzar una etapa nueva, debía incluir en ellas sus temas y para eso debía escoger lo más pronto posible porque ya se encontraba atrasado en comparación a los otros competidores. Otabek tendría que armar su temporada desde cero con casi mes y medio de diferencia.
Apretó su cuello y jaló el morral junto a los dos equipajes por la rampa, después de guardar sus documentos en el saco. Caminó intentando notar entre la gente que esperaba en la zona de recibo a J.J o a algunos de sus padres. No costó verlo, ya estaba rodeado por un grupo de chicas que parecían posar con él para una fotografía, haciendo el J.J Style. Y por si acaso no hubiera podido reconocerlo, cargaba la chamarra emblemática del equipo de Canadá, lo cual era identificable a distancia.
Otabek decidió esperar, mirando como después del par de chicas se acercaba un grupo de chicos, y luego una familia para el mismo objetivo. J.J era muy popular, sobre todo dentro de su país. Sus cuantiosos premios y logros además de su forma de ser le había generado un numeroso club de fan.
—¡Otabek! —exclamó, tomando desprevenido al aludido y agitando los brazos aún en medio de la gente que lo rodeaba. Otabek no quería interrumpir, mucho menos llamar la atención, pero había olvidado que esto último con J.J era casi imposible.
Resignado, caminó hacia él deseando con todo su ser que las personas que buscaban fotografiarse con J.J no lo reconocieran, pero eso también era pedir demasiado. Una chica gritó Otabek, otro chico dijo algo de kazajo, y antes de darse cuenta ya tenía a cuatros personas alrededor queriendo tomarse una foto con él. No es que fuera desagradable, de hecho Otabek se había acostumbrado un poco a la atención que generaba su estatus de deportista de alto rendimiento, sobre todo después de la última temporada que se llevó dos oros. El problema era que estaba cansado, realmente cansado.
J.J se apresuró y llegó hacia donde estaba para colgarse de su hombro y hacer una pose divertida con la que terminaron fotografiados los dos junto a otros fans. Por supuesto, el canadiense mostraba una enorme sonrisa, en contraste al aspecto desaliñado y serio de Otabek.
Tras un par de fotografías, J.J se despidió de los fans explicando que su amigo estaba bastante agotado y merecía descansar. Otabek escuchó las palabras de aliento de ellos mientras se despedían, y tuvo que soltar uno de sus equipajes cuando J.J lo jaló para llevarselo él. Caminaron juntos hasta el aparcadero, donde una camioneta roja estaba esperandolos. J.J le hizo el favor de cargar el equipaje en el maletero y Otabek aprovechó para sentarse y relajarse por unos momentos. No había hablado mucho.
—¡Mi reina te está preparando un almuerzo que te encantará! —Mencionó mientras salía del estacionamiento, para tomar la carretera—. ¿Cómo fue el viaje? ¿Muy agotador? —Otabek asintió—. ¡Me imagino! Cuando vi la cantidad de horas que traía dije: ¡Otabek necesita primera clase! Menos mal que podíamos hacerlo, ya mis padres están esperando que nos incorporemos mañana en los entrenamientos. ¿Crees poder?
—Sí. Solo necesito dormir bien hoy.
—Oh sí, cuidaremos que nuestra Collete no vaya a molestarte mucho. ¡Aunque es amante de las visitas y apenas le mostré tu foto se vio entusiasmada! Debería ponerme celoso como padre, pero sé que ella es como Isabella, ¡capaz de identificar a la gente buena a distancia! Seguro la adorarás, ya está a punto de caminar y muero por ver eso. Apenas se pueda poner de pie sola, le enseñaré a patinar, y ya me la imagino siendo una grandiosa patinadora como lo fue mamá. ¡Es una niña tan inteligente! ¡Ya está imitando a su madre hacer el J.J Style! ¿La has visto en instagram?
Jean volteó para ver la respuesta de Otabek, quien se había mantenido callado, para encontrarlo ya dormido con su cabeza recostada sobre el vidrio. Se sonrió a sí mismo, sin sentirse molesto por saberse hablando solo, y simplemente ajustó la calefacción de su camioneta mientras iba camino a su hogar, que estaba bastante lejos del aeropuerto.
Otabek no soñó durante el viaje, y agradeció eso al cansancio de su mente. No había tenido que rememorar momentos con Mila y con Yuri, ni sentirse culpable en los tiempos que podía descansar. Por el contrario, el sueño aunque corto resultó ser reparador, y despertó cuando ya estaba en el estacionamiento del centro residencial donde vivía J.J y porque lo el mismo J.J lo estaba sacudiendo para levantarse. Arrugó el ceño, mirando a todos lados para luego frotarse la cara con las manos.
—¿Dormiste bien? Ya subí tu equipaje.
—Lo siento… —Jean desestimó su disculpa, negando con la cabeza. Le permitió esperar a que terminara de desperezarse. Le dio un par de palmadas en el hombro, que casi lo tiran al suelo por el poco equilibrio que Otabek había logrado recoger.
—Oh, ¡te ves realmente mal! Le dije a Isabella que estabas cansado, así que ya te preparó la habitación para que puedas descansar primero. ¿O prefieres comer antes? —preguntó, tras haber cerrado la puerta. Otabek se agarró la cabeza del dolor.
—Creo que dormir antes. Estoy algo mareado.
—¡Bien!
Otabek realmente no pudo prestar atención al resto de las palabras de J.J, que seguía conversando animadamente sobre algo de su habitación y donde había dejado su equipaje. Estuvo casi en automático en el ascensor, y se sostuvo de J.J hasta que llegaron al séptimo piso. Allí caminaron hasta el tercer apartamento, y J.J fue quien abrió la puerta. No pensó en nada más, porque el resto de sus acciones sucedieron por inercia. Desde el seguir a J.J hasta la habitación, mirar así de lejos la figura regordeta de la bebé, hasta cuando su mejilla tocó la almohada y no supo de nada más.
Era como si su cuerpo hubiera reclamado las horas de cansancio, estres e insomnio que le había provocado esa semana. Otabek no despertó hasta casi seis horas después, que el sonido de unos balbuceos lejanos lo hicieron regresar del reparador sueño.
La vista se enfocó en la figura regordeta sentada en el suelo, con ropa abrigada de tonos rosados y metiéndose un peluche de conejo en la boca. La niña agitaba el peluche azul, lo volteaba y volvía a meter la oreja en su boca, mientras parafraseaba algo inentendible. Tenía toda la barbilla llena de baba, sus ojos brillantes y juguetones y las mejillas redondas y rosadas. Otabek ya había considerado por la foto que la niña de Jean parecía una muñequita de porcelana, pero mirarla en vivo y directo era aún más adorable que en las fotografías.
Se volteó en la cama, posando sus ojos ahora en el techo y dejando descansar a su necesitada espalda. Soltó el aire en un suspiro profundo y se quedó así, por largo rato, sin un pensamiento coherente. No se había percatado que había dejado su brazo fuera de la cama, colgando sin gracia, hasta que sintió la fría y húmeda sensación de un toque. Era Collette, quien había gateado hasta él y le había agarrado uno de sus dedos gruesos.
Pese al gesto enfuruñado de Otabek, que era ya una constante en él, la niña posó su rostro sobre los dedos, como si buscara alguna clase de caricia. Aquello fue suficiente para sentir un calor emerger desde la punta de los dedos que la tocaban hasta su corazón, llenándolo de una extraña sensación de felicidad que desconocía. La calidez le provocó una sonrisa sincera.
—Collette. —La niña sonrió, con los ojos grandes y brillantes—. Espero que hayas sacado más de tu madre que de tu padre.
Otabek consiguió fuerza para moverse, y cargar a la niña para ponerla sobre la cama. Ajustó las almohadas sobre su espalda y ni siquiera se detuvo a ver la hora del día. Se dedicó a observar los gestos de la niña, quien curiosa lo miraba ahora sentada sobre su estómago y metiéndose los dedos en la boca, donde salía más baba.
—¡Collette! —Escuchó la exclamación de la mujer en la puerta, y al mirar vio a Isabella, vestida casual y visiblemente preocupada—. Oh Otabek, ¡espero que no te haya despertado! Ya venía a buscarla para su baño.
—No se preocupe, no me despertó. —Isabella se acercó a su niña y esta empezó a aferrarse a la camiseta de Otabek, aunque no pudo hacer mucho cuando los brazos de su madre la jaló.
—¿Quieres comer? ¿O prefieres darte un baño primero? En un rato iré a calentarte el almuerzo.
—Me gustaría bañarme primero. —Isabella asintió mientras mantenía a su niña en los brazos, quien estaba inquieta por volverse a bajar.
—Le diré a J.J.
Otabek volvió a quedarse a solas, extrañando el peso de la niña y la frialdad de sus manos llenas de baba. Así, como si fuera un pensamiento inconsciente, se había acordado de cuando su hermana era una bebé. Ya era una mujer, pero la memoria estaba allí y hasta ese momento se había dado cuenta de su existencia.
Empezaba a extrañarlos, pero Otabek se sintió por primera vez en mucho tiempo en el lugar correcto. Era una sensación extraña considerando que nunca había considerado a Canadá como su nuevo destino, pero la calidez que estaba viviendo en ese instante daba sentido a todo.
J.J apareció en la habitación y tras preguntarle cómo se sentía, le dijo dónde podría tomarse un baño. Otabek no tardó en sacar ropa de su maleta para cambiarse y se dio tiempo de disfrutar el baño reparador que necesitaba, con el cual a su vez recuperó un poco más de fuerzas. Cuando salió, J.J ya había servido su comida en la mesa, y lo acompañó mientras sacaba cualquier tema de conversación, por lo general donde fuera él el protagonista, para distraerlo. Otabek nunca se había sentido tan agradecido de que J.J hablara sólo de él, no se sentía preparado para empezar a hablar de sí mismo con él. Menos después de todo lo que había sucedido.
Otabek acabó todo con muy buen apetito, alabando la sazón de Isabella en el proceso. Era un sabor distinto a lo que estaba acostumbrado en Kazajistan y en la comida de su madre, pero mil veces mejor de cualquier cosa que haya comido en su época de intercambio. Aunque debía admitirse que se sentía como revivir aquella lejana temporada.
—¿Cambiarás los programas? —J.J repitió con asombro, y no pudo evitar desaprobarlo. No era imposible hacerlo, pero eso lo dejaría muy atrás del resto de los patinadores.
—Es necesario. Mi tema ha quedado caducado y no puedo patinarlo después de lo que pasó. Ya tengo pensado un tema, y ya escogí las canciones. De algo sirvió las veinte horas de viaje.
—O sea, estás decidido. —Otabek asintió, bebiendo de la botella la cerveza que J.J le había servido.
—He decidido que es lo mejor. Pero necesitaré ayuda con la coreografía.
—Mis padres te pueden ayudar con eso, ya mis temas están listos, sólo debo pulirlos. —Otabek volvió a afirmar, mirando la seguridad con la que hablaba J.J—. ¿Ya sabes cuál es mi tema? Es "Plenitud".
Plenitud… Otabek entendía perfectamente porqué. J.J tenía la vida que quería vivir, aunque muchos consideraron demasiado pronto su matrimonio y hasta que había sido muy idiota al no dedicarse a conocer e intimar con otras chicas antes de escoger; J.J vivía la vida que quería vivir, y era feliz por ello. Con sus padres apoyándolo, con un amplio club de fans, con su esposa y su hija, y una carrera en ascenso. J.J se sentía en la cúspide de su vida.
Suspiró. Ahora el mismo Otabek tendría que volver a trazar las bases de lo que quería para su plan de vida, porque si le preguntaba que quería hacer en un futuro, todo estaba en blanco.
—Mi tema será "Consecuencias".
J.J también lo comprendió, y con una sonrisa le dejó una palmada en el hombro, a modo de apoyo.
…
La reinterpretación de Víctor de su tema dolió. Fue lúgubre, cruel, despiadada. Fue abismalmente desoladora y Yuri tuvo que vivir con el peso en su garganta los siguientes cinco días después de eso. Víctor había interpretado a su tema Arsonist's Lullabye desde afuera, como si fuera el dios que juzgaba a la pobre alma pecadora que sucumbía a las voces y se apagaba con el fuego. Lo había hecho, como dijo, sacando a flote todo lo que sentía después de esa discusión por la foto, hasta ese momento en que había revelado sus más profundos sentimientos con respecto a Yuuri, y el resultado era bastante obvio.
Aunque Víctor lo hubiera llamado para entrenar, la verdad no tenía intenciones de pasar tiempo con él. No en ese momento. Y aún así, también quedaba claro que la herida estaba allí y requeriría tiempo para sanarse. Tiempo, como rezaba su tema de esa temporada. Todo se reducía en eso.
Tras su presentación Víctor decidió que había sido suficiente. Una semana tenía para que Yuri pudiera hacerla suya, una semana para convertir todos sus sentimientos en arte. Y Víctor había logrado demostrarle por qué había sido la leyenda, por qué el mundo lo adoraba y besaba sus pies, por qué vibraban y bailaban a su ritmo: Había hecho en menos de horas, lo que a él le estaba costando días.
Sin la tutela de Víctor, siguió entrenando incansablemente y reflexionando mucho en sus sentimientos en las horas de la noche que se hallaba solo. El silencio jamás había sido tan necesario aliado como Yuri lo sintió en ese momento. Rememorar todo lo sucedido, todas sus emociones, y encontrar la manera de enfocar todo aquello en el tema de el programa resultó una actividad titánica. Porque cada vez que lo hacía se sentía confrontado consigo mismo y mirarse en el espejo jamás había sido un acto tan doloroso.
Pero él se había impuesto esa tarea. El tema lo escogió él, la canción la escogió él, lo que quería mostrar lo escogió él. Lo menos que podía hacer era expresar lo que sentía a través de sus movimientos, lograr empujar ese dolor, esa soledad y esa frustración en algo hermoso. Tener la valentía de abrirse y usar el patinaje como una forma de filtrar todo aquello, y convertirlo en algo bello.
Así se vio a sí mismo, viendo los programas de Lilia a través de internet. Se vio a sí mismo buscando otras clases de presentaciones, incluso danza y ballet, para tratar de encontrar la forma de transmitirlos. Pensarlos mucho, recordar mucho, analizarlos mucho… Yuri se pasaba horas en ese proceso hasta que se quedaba dormido.
Y esa mañana, se vio. Vestido completamente de negro, con su cabello atado en una cola que se hacía una pequeña bola de oro sobre su nuca. Estaba solo en la pista que se encontraba completamente oscura; solo un foco de luz sobre sí mismo, mientras tenía las manos hacia el cielo, como si recogiera las gotas de lluvias a través de sus manos. Se giraba trayendo sus manos hasta su pecho, bajaba su mirada y luego llevaba las manos hacia sus oídos, para girar como si quisiera escapar de esas voces. Recordó la sensación de orfandad que sintió cada vez que su madre no llegaba a casa, cada vez que lo dejaba en casa de su abuelo, cada vez que lo dejaba esperando fuera de la pista por alguién que lo buscara. Las voces, las risas, los gritos, las lágrimas y los reclamos como si la vida de ella fuera un desastre gracias a él. Como si su nacimiento fuera ya un gran error que no podría corregir, ni aunque tuviera la valentía de romperle el cuello.
Girar, deslizarse, huir de sí mismo y del fuego que parecía perseguir sus pasos. Rodar en círculos, extender los brazos como si alejara manos, moverse como si debiera formar su nuevo camino. Recordó cuando se dio cuenta, demasiado temprano, que no podía contar con ella. La noche en que sentado en su cama decidió que haría todo lo posible por ser más fuerte. Un Salchow cuádruple, como su marca, cayó con precisión mientras se alejaba del fuego, de ella, y encontraba su propia llama. Un flip triple con un toe loop doble continuó, como si cada salto la alejara más de ella. Y agitó todas sus manos e intentos con una pirueta alta y veloz.
Pero apareció Yuuri y se convirtió el nuevo fuego. Su figura en la pista era de un azul incandescente, como el de las estrellas. Su cuerpo comenzó a rodar alrededor de él, a buscarle atraído por su gravedad, a quemarse mientras sus manos paseaban por su cuerpo y trataba de tocarle, sin incendiarle. Pero era imposible, se volvió imposible. Yuuri quemaba con solo estar en la pista, quemaba con sólo mirarlo a través de la distancia, quemaba con sólo la sonrisa. Veía su figura en el hielo, lo veía seduciéndole, siempre de lejos. Siempre en la prudencial distancia de lo prohibido.
Las voces de la coral aumentaron y Yuri intentó a través de sus saltos acortar la distancia. Un Axel triple en combinación a toe loop. Un cuádruple en combinación con un salto sencillo y una flip triple. Pero Yuri se alejó, el fuego empezó a quemarle desde sus pies, a consumirle. Y al quedarse solo, la oscuridad se convirtió en su única compañía.
Pero ese fuego era todo lo que le daba vida. Al final, ese fuego era lo único que lo había acompañado en esos años. Su propio fuego, quemándole, agitándose debajo de sus pies que lo obligaban, al principio, a huir de él hasta luego dejarse quemar. Ese fuego que le rodeaba y que representaba con la voracidad con la que se movía en la pista, con la desesperación, terminaba siendo suyo, hasta que acababa la presentación de rodillas, con la vista al cielo y las manos sujetando su cabeza, en un acto llamando a la redención.
Había llamado a Víctor para que fuera a la pista y lo viera. Había interpretado el programa reviviendo lo que vio a través del sueño y aún con la inconsistencia de los saltos, ni siquiera se preocupó por realmente clavarlos. Solo transmitirlo todo. Sólo soltar todo. Sólo hacer lo que se vio así mismo hacer con los dos grandes protagonistas de su programa.
Sí, Víctor tuvo razón siempre: no había sido la muerte de su abuelo, fue la nueva traición de su madre.
Sí, Víctor siempre tuvo razón.
Arsonist's Lullaby era Yuuri y su madre compartiendo la pista, lo que llegó a amar y lo que lo llegó a lastimar casi a muerte.
Cuando acabó, por fortuna, no estaba llorando. Aunque tenía sus heridas expuestas, la putrefacción de su sangre corriendo, el veneno de esas laceraciones ardiendo; se sentía en equilibrio, por primera vez en su mucho tiempo.
Notas del autor: ¡Muchas gracias por sus palabras, por los favoritos, por las recomendaciones y por amar esta historia tanto como yo! Recuerden que está publicado también el fic Filomeno on Ice! Gracias a todos los que han ayudado para que el fic tenga más de 10mil vistas en fanfiction y mil votos en wattpad. De verdad, sino fueran por el apoyo de ustedes, no estaría llegando tan lejos. ¡Es más de lo que he tenido nunca! Cuando volvamos a pasar otro record, prometo otro regalo asi en forma de doble pack xD
He llegado al punto que necesitaba para Yuri, me ha costado llevarlos porque ha sido doloroso, por cuando escribí la escena final sentí una felicidad indescripcitble por él. Yuri por fin ha logrado interpretar el programa como lo necesita y es un gran avance para su temporada y carrera. Además que le ha permitido comprender mejor sus emociones y ya con eso es un paso más adelante. Me sentí feliz y orgullosa por él. Creo que ha sido un gran avance. Incluso para Victor, aunque le va a costar mucho digerir todo lo que ha ocurrido en su ausencia.
Ahora que Yuri ha podido interpretar el programa, les dejo el tema: Arsonist's Lullabye, de Hozier. Les animo a buscarla y ver la traducción, es preciosa y es el tema de temporada de Yuri para el programa corto. Espero que les guste y entiendan un poco más lo que Yuri quiere expresar con el programa.
Lady Cisne: Aowwww, lamento hacerte sufrir tanto, los personajes sienten tantas cosas de forma tan intensa y solo me veo obligada a escribirlas lo más cercana posible uwu. Sí, ellos tendrán un final feliz, puedes estar segura de ello. Los personajes podrán superarlo todo aunque cueste. ¡Mil gracias por tu comentario!
rinachi: ¡Aoww me alegra que se hayan resuelto las dudas! Veremos más de esto que Yuri confesó en el interludio de mañana. También me gusta escribir mucho a Yuuri y Minami.
Luz-chan: El poema es precioso, voy a buscarlo completo, ¡seguro me ayudará para varias escenas al futuro!
Me alegra que te haya gustado la entrevista, quiero publicarla completa cuando la termine, porque creo que tiene cosas revelantes para el futuro de la trama. Y no será la única entrevista que se vea. Lo que sucedió con Yuuri y Yuri es doloroso, porque es tal como dices. Yuri pese a todo, pese a lo fuerte que eran sus sentimientos hubiera guardado silencio por el bien de Yuuri si Yuuri era feliz con Victor. Fue darse cuenta de que no sería así y sentir que todo se le sal{ia de las manos. Por eso, en cierta forma, le reclama a Otabek el haber hablado y complicado todo. Es cómo: ¿por qué no te callaste como yo pensaba hacerlo? Yuuri tiene esa enorme incapacidad y no creo que sea algo que se resuelva en poco tiempo. Digamos que es parte de su complicada personalidad.
Me alegra mucho que te guste como escribo, ¡de verdad mil gracias por tu comentario!
zryvanierkic: ¡Sí! Llegó el momento que necesitaba para el avance de los eprsonajes. Fue duro tanto de escribir como de llevar, pepr ha valido la pena. Me alegra ver que han podido comprender los sentimientos de Yuri y la fuerza con la que quería a Yuuri. Ahora que Victor está enterándose de todo, está viendo el efecto de la prensa, y falta que vea lo que pensó las redes sociales, se dará cuenta de su terrible error y de cómo dejó a Yuuri solo. Porqué fue él quien primero abandonó.
Ahora que lo sabe todo, deberá ver como manejara todos esos sentimientos.
¡Mil gracias por tus palabras!
