Azul Eléctrico
Más lágrimas
Alrededor de las seis de la mañana fue cuando me despertaron un par de enfermeras al entrar por con ese chillido que tienen las puertas viejas. Una de ellas traia una bandeja con desayuno y la otra me saco de la cama para meterme a bañar. No intercambiamos una sola palabra mientras ellas enjabonaban mi cabello y yo solo me quedaba quieta como una muñeca, en parte por el cansancio y en parte porque no sentía que había algo para decir. Cuando me vistieron de nuevo con esa bata de hospital color verde azulado la ducha caliente me había adormecido lo suficiente para que después de un par de minutos en la cama me volviese a dormir.
Cuando desperte de nuevo me tome el tiempo para mirar con detalle la habitación. La habitación estaba pintada de un simple color blanco que la hacia ver mas grande, la pared frente a la cama tenia un sillón para dos personas de tono crema. A mi izquierda se encontraba una puerta para entrar al pequeño baño y a mi derecha se extendían dos amplias ventanas que daban hacia espaldas del hospital. La cama a pesar de ser amplia no era para nada comida y después de mirar las blancas paredes por un par de minutos decidí que no quería seguir aquí. Me mordí la lengua para evitar hacer cualquier ruido mientras procedía con la misma operación de escape que ayer, solo que antes de salir me di cuenta de que habían dejado un pequeño pastelillo azul en la mesita de noche entre el baño y la cama, así que lo tome con una mano mientras salía por la ventana.
Avance con más cuidado que el día anterior y camine por las orillas de la aldea en vez de ir por los tejados. Era más arriesgado porque cualquiera sospecharía de alguien con tan mala apariencia y que ademas estaba vestida con una bata de hospital pero también era menos doloroso que intentar saltar por encima de las casas. Comi tranquilamente aquel bonito pastelillo del color del cielo mientas caminaba con cuidado de no ser vista por nadie. Tarde mas o menos una hora en llegar y como ya me era costumbre camine hasta su habitación para acostarme en la cama que me pareció increíblemente suave, quizá por haber estado antes en aquella incomoda cama de hospital. Me tape con las colchas negras de Sasuke y de entre mis labios se escapo un largo suspiro. ¿Como había llegado a esta situación? Estaba sola en el cuarto de Sasuke y a pesar de que me había herido como nadie más lo había hecho, podía apostar que en ningún otro lugar me sentía más segura. Mis pensamientos se interrumpieron cuando primero una simple lagrima se deslizo por mi mejilla, seguida por otra y otra hasta que casi en cuenta de que estaba llorando.
—¿Porque me dejaste?—pregunté en voz baja
Mi mente empezó a navegar por todos los recuerdos que tenía de Sasuke y de un momento a otro mi tristeza empeoró. No había hecho nada el día de hoy, pero me sentía tan cansada que no quería nada más que dormir, no quería estar despierta ni un segundo mas porque de hacerlo mi mente no dejaría de dar vueltas sobre cómo mi esperanza de que Sasuke volviera no era nada más que una estupidez; y sí que lo era, pero también era lo que me mantenía viva.
Para mi desgracia desperté al sentir una presencia a mi lado, me giré amargamente para encontrarme con el rostro de Kakashi mirándome molesto.
—¿De verdad es necesario todo esto?— preguntó Kakashi pero no encontré una respuesta adecuada y solo lo mire sin tener nada mas que decirle —Vamonos.— dijo después de un largo suspiro y me tomó en sus brazos.
Me gire para darle una ultima mirada a aquella habitación que tenia tanto significado en mi vida y al hacerlo me di cuenta de que la cama negra estaba desarreglada.
—Déjame.— le pedí a Kakashi quien se detuvo bajo el umbral de la puerta.
—Sabes que no puedo hacer eso.— me alegó, yo sabía que tenía razón.
—Entonces déjame arreglar la cama.— le pedí y suspiro de nuevo, yo sabia cuanto debía de exasperarlo con cada una de mis tonterías y caprichos.
—Yo lo haré.— dijo dejándome despacio en el suelo.
Acomodo la cama y yo no pude hacer nada más que quedarme en el suelo mirando como Kakashi obedecía a mi petición. Me tomó de nuevo sus brazos y salimos de la casa en camino al hospital.
—Kakashi.— lo llame recargándome en su pecho
—Dime.— preguntó mirándome
—Gracias y lo siento.— dije sin mirarlo a los ojos, al menos quería que supiera que estaba consciente de que era una molestia para el.
—No tienes nada que lamentar, si yo hubiera llegado antes nada de esto hubiera pasado.— se lamentó y decidí no decir nada hasta que llegáramos al hospital
Mire la cama que se veía algo alienada porque toda la habitación era la blanca y eso inevitablemente hacia resaltar la almohada de Sasuke de manera inconfundible. Me dejo despacio en la cama y después de dedicarme una mirada con su ojo del color que tienen las nubes cuando esta a punto de llover con fuerza y se fue sin hacer ruido. Estar en casa de Sasuke me deprimía pero estar aquí me resultaba desesperante, era como si cada pared del hospital me recordará que no fui lo suficientemente fuerte como para traer a Sasuke de vuelta. Estaba hambrienta así que sin pensarlo comi la cena que amablemente habían dejado en la mesita de noche donde en la mañana tome el pastelilo. Después de eso sentí como volvía la energía a mi ser, había dormido todo el día y eran alrededor de las 9:00 PM así que probablemente todos estarían a punto de irse a sus casas, Kakashi me encontraría rápidamente en la casa de Sasuke por la mañana y después de eso probablemente me tendría vigilada las veinticuatro horas.
Esta iba a ser mi última oportunidad de salir si todo iba según como yo lo esperaba y aunque estaba consiente de las consecuencias de mis actos, la urgencia que sentía en lo mas profundo de mi pecho de sentirme rodeada de lo que me quedaba del Uchiha era tan viva como el fuego, era lo que se expandía por mi cuerpo y me daba la fuerza para soportar el dolor de las heridas con tal de escapar de mi blanca prision. Desconecte de nuevo la máquina y aunque esta vez me tomo más tiempo lo hice exitosamente y sin dudarlo mucho salí por la ventana en dirección al distrito Uchiha. El camino hacia allá no fue muy largo pero me deleitaba de caminar bajo el cielo de noche en completo silencio. Llegue al lago donde me senté sobre mis piernas mirando el reflejo que las estrellas hacían sobre el agua. Nadie iba a venir y lo sabia, fue por eso que deje de medir el tiempo y para eso de la 1:00 AM finalmente la tristeza me alcanzó. Todo estaba a oscuras y me hizo recordar aquel adorado atardecer que me parecía infinitamente lejano, como si no hubiera sido más que un sueño. Comencé a recordarlo con detalle, era como aceptar que te cortarán despacio con una espada porque dolía igual, pero que mas daba, si ese era el precio que tenía que pagar para volver a sentir los labios de Sasuke sobre mi lo aceptaba sin remordimientos. Cerré los ojos intentando absorber cada sensación sobre mi piel mientras mis recuerdos viajaban al pasado, donde Sasuke encendía una farola detrás mío y el sueño comenzaba de nuevo. Perdí la cuenta de las veces que lo recordé, pero sentía como cada recuerdo dejaba un ardor peor que el anterior.
Perdí la cuenta sobre las horas que pasaron hasta que llegó el amanecer reflejándose sobre las tranquilas aguas del lago como si fuera el final de un cuento de hadas. Las lágrimas corrían por mis mejillas al darme cuenta de que todo había pasado, cuando sentí una presencia detrás mío. Maldita sea, creí que iba a tardar más en encontrarme.
—Ya basta.— se quejó Kakashi pero yo no intente voltear a verlo.
Me cargo de nuevo pero no me resistí, no tenía caso. Camino hasta el hospital y aunque era bastante temprano en la recepción del hospital me encontré a Ino, Hinata y Shikamaru. Me miraron sorprendidos mientras intentaba limpiarme las lágrimas y el Jounin seguía avanzando hasta las escaleras. Abrió la puerta de la habitación y me dejo en la blanca cama. Se sentó en uno de los sillones frente a esta y me miró fijamente con su único ojo, que si mirabas atentamente, podrías ver que era gris oscuro y no negro como parecería a simple vista.
—Deja de ser escaparte del hospital.— me advirtió con un tono de voz ente molesto y cansado.
—Estoy harta de no ver nada más que estas blancas paredes.— me queje mirándolo también aunque sabia que mis palabras no tenían el valor suficiente como para considerarse valido que me escapara del hospital.
—No es excusa, tu hermano parece soportarlo bastante mejor que tú.— argumentó cruzando los brazos
Cuando dijo "tu hermano" recordé que no lo había visto desde hace tres días y una punzada de culpabilidad me atravesó el pecho como una lanza.
—Estas en cuidado intensivo ¿Sabes porque? Porque estuviste muerta por un momento y si no fuera por el Chakra que Minato-sensei sello en ti aún lo estarías, tú y Naruto son todo lo que queda de ellos y por poco dejo que los maten a ambos.— dijo Kakashi tan frustrado como nunca antes lo había visto.
Así que mi difunto padre había sido el maestro de Kakashi, que ironía. Pero sabía que estaba enojado conmigo por haber puesto mi vida en riesgo, por haber muerto de hecho y no aunque sabia que era cierto, sentía que sus palabras eran mentira.
—No fue así.— explique molesta
—Claro que fue así.— afirmó Kakashi sin dejar de verme a los ojos
—Sasuke no nos mato porque simplemente no quiso hacerlo.— le dije recordando todo lo que había pasado.
—¡Naruko Sasuke te mató con sus propias manos!—me explico desesperado—Que más da que tú estés enamorada de él, todas lo están, eso no hizo diferencia alguna cuando te atravesó con su chidori ¿no? ¿Y sabes porque? ¡Porque no le importas lo suficiente como para quedarse porque él no es más que un asesino egoísta!.— Dijo gritando tan fuerte que seguramente todo el piso podía escucharlo.
Hubiera sido mas sencillo que me hubiese dado una bofetada, habría dolido mil veces menos. En mi garganta se formaba un nudo que amenazaba con asfixiarme hasta dejarme sin aire. Las lagrimas llegaron a mis ojos en un parpadeo pero me clave las uñas con fuerza en la palma de las manos obligándolas a no salir. Me trague las lagrimas con determinación, no iba a llorar frente a Kakashi, de ninguna manera iba a ceder al horrible sentimiento que sus palabras causaban en mi pecho.
Kakashi me miro y con un segundo le basto para darse cuenta de lo que acababa de hacer.
—No lo dije en serio Naruko.— se disculpó pero yo sabía que era mentira, que cada palabra llena de veneno que salio de sus labios era lo que el verdaderamente pensaba, porque de no ser así no podría haberlas dicho con tanto odio.
—Sal de mi habitación.— le ordene mirándolo a los ojos
Normalmente un gennin jamás tendría el descaro de hablarle así a un Jounin, sobre todo del alto nivel que poseía Kakashi tanto por sus propios méritos como por el simple hecho de haber sido entrenado por el cuarto Hokage. Pero yo toda mi vida había sido tratada como la hija del Kazekage y aún aquí en la aldea de la hoja, yo era la hija legítima del difunto cuarto, así que no sentí ningún tipo de remordimiento al hablarle de esa manera, el se lo había ganado.
—Lo siento Naruko, no quería decir todo eso.— dijo intentando que lo perdonara pero solo le dedique una de la gélidas miradas clásicas de Gaara.
—Sal de mi habitación.— repeti —Y déjame en paz.— le ordene articulando cada palabra.
Kakashi no siguió insistiendo y salió de la habitación sin mirarme. Estaba tan enojada ¿Cómo podía decirme algo así por más enojado que estuviera? Mis manos se convirtieron en puños y me estaba clavando las uñas con mas fuerza que antes.
Hice lo posible por calmarme hasta que pasada una hora, fue la tristeza la que me inundo como una ola que se lo lleva todo a su paso. Intentaba consolarme pero ¿cómo? Si todo lo que me había dicho Kakashi era cierto ¿Qué más daba mi amor por Sasuke? Si de todas maneras todas estaban enamoradas de el tal como Kakashi había dicho y un pensamiento llevó a otro, ¿Qué tal si yo no era la única que tuvo las atenciones de Sasuke? Qué tal si así como yo tenía a Gaara, Sasuke tenía no a una, si no a muchas chicas y de pronto un recuerdo me golpeó.
Me miró con sus ojos negros como si se estuviera conteniendo de decirme algo, miro hacia un lado fastidiado y de nuevo volteo a verme.
-Sé que estamos jodidos, ¿De acuerdo? Soy arrogante y tengo mal genio, y te metiste bajo mi piel como nadie más. Actúas como si no te dieras cuenta de que te necesito, y luego como si me necesitaras al siguiente. Nunca acierto en nada, y no te merezco... pero estoy malditamente enamorado de ti Naruko.- confesó haciendo énfasis en las últimas palabra.
Y fue ahí cuando me hice pedazos otra vez llorando como una estupida y ya no sabía si estaba llorando porque Sasuke me amaba y aún así me había dejado o porque yo también lo amaba y eso bastaba para hacerme sufrir como nunca antes lo había hecho.
0Jose0 me encanta que lo primero que veo al día siguiente de subir un capitulo sea tu review °˖✧◝(⁰▿⁰)◜✧˖°. La verdad pensaba subirlo ayer pero me quede dormida en la sala mientras lo editaba. No sabes como me encanto esa confesión, encontré esa frase hace muchísimo tiempo y me enamore completamente de ella, que bueno que la aprecies tanto como yo. Y lamentablemente a Naruko le va a costar bastante vivir sin Sasuke, estos capitulos estamos viendo como su espíritu se quiebra y sus sentimientos caen en espiral (.﹒︣︿﹒︣.)
