CAPITULO 47

UN MUNDO PARA NOSOTROS.

La noche era hermosa, la más bella de verano que se había visto el carruaje pasa por un hermoso lago donde la luna llena pintada de un tono rosa rojo se veía reflejada en él, los grillos daban una hermosa melodía y el bosque se observaba bañado en tonalidades de plata, Albert y Candy iban abrazados dentro del carruaje las palabras no hacían falta porque cuando los corazones se ama las almas hablan una voz aun inaudible para los oídos de los seres humanos, solo el latir de sus corazones se escuchaba. De pronto el carruaje se detuvo Albert sonrió y miro a Candy- ven pequeña hemos llegado- Candy asintió con la mirada.

Minutos después el a ayudaba a descender y el carruaje se retiraba, ella volteo y observo algo impresionante junto al lago un, había un quiosco en color blanco, finamente adornado por flores de multicolores, antorchas alumbraban el lugar, aunque la luz de la luna hacia bien su trabajo, en el centro del Quiosco una mesa con unas copas de vino, un arreglo de rosas blancas adornaba la mesa y un candelabro. Candy sonrió al ver aquel espectáculo.

Princesa me arias el honor de acompañarme a ver las estrellas junto a mi esta noche- sonreía Albert mientras tomaba la mano de Candy, ella asintió iría con su príncipe hasta el fin del mundo.

Ambos avanzaron, con una sonrisa, tomaron sus asientos y él sirvió el vino, el coloco las sillas al borde del Quiosco y se acercaron para observar las estrellas, Albert le contaba el nombre de las estrellas mientras les señalaba cada una de ellas, mientras ella colocaba su cabeza en el hombro de él.

-Candy quiero contarte una historia- dijo Albert mientras la miraba y Candy lo observaba- hace mucho un joven encontró un tesoro detrás de una colina el joven siempre se sentía solo y le pidió a dios un amigo-Albert suspiro- dios ese día tan triste para él pues había perdido a su ángel guardián poco tiempo atrás, encontró a una ninfa llorando, él quiso hacerla reír y lo consiguió pero un perverso ogro hizo que el pobre joven se fuera sin saber el nombre de la ninfa- sonrió Candy- después de tiempo y por azares del destino la encontró otra vez, sé que do plasmado por la belleza dela ninfa, pasaron muchas cosas y el joven se prometió proteger y defender a esa pequeña aunque la verdad no pensó que se quedaría enamorado de ella- le acaricio su cara- los meses corrieron y la dicha del joven fue grande pues esa ninfa pertenecía a su familia, la tristeza invadió a la ninfa por la pérdida de un ser querido y el joven tuvo que apartarla de el- suspiro viendo como los ojos de Candy se nublaban con lágrimas-pero el amor que el joven tenía en su corazón aun sin etiquetar lo hizo viajar para estar a su lado y seguirla protegiéndola, pero el descubrió que la ninfa había encontrado un nuevo amor y él se alejó- Albert se levantó y se puso de rodilla- Sabes Candy el joven casi murió de tristeza por saber que otro ocupaba el lugar, pero él no le importo solo quería verla feliz y decidió viajar lejos de ella para que fuera feliz-su voz se tembló.

-Albert amor yo – Candy tratado de hablar pero Albert la cayo con un dulce beso.

-permíteme Candy terminar la historia por favor amor- le sonrió y ella asentó la cabeza- después el joven supo que ella se había perdido y así como se fue decidió regresar para encontrar a su ninfa y ver qué había pasado, un gran dragón ataco al joven y aunque los dioses celosos del amor que profanaba este hombre por esa ninfa mandaron al dragón pero solo consiguió que el perdiera la memoria- suspiro- pero un ángel hermoso del cielo hizo que el joven sin querer volvieran a estar juntos y por obra destino la ninfa lo reconoció y lo protegió, aun sin memoria el amor de este joven seguía e inconsciente mente se volvió a enamorar de la ninfa, su memoria volvió un día y con ella sus responsabilidades- se acercó de nuevo a Candy- él no quería que la ninfa del bosque se encerrara con él en un castillo y perdiera su sonrisa, pero la ninfa lo busco lo encontró y nunca quiso separarse de él, aunque otro príncipe quiso robar de nuevo el corazón de la ninfa ella eligió al primero- sonrió .

-Y que paso después con la ninfa y el príncipe- Dijo Candy curiosa.

-el príncipe le declaro su amor a la ninfa y ella lo acepto- la miro a los ojos y de pronto metió su mano a su saco y tomo una cajita- el príncipe temeroso de que otra vez alguien osara robar el amor de su ninfa, una desgracia o lo celos de un dios, lo volvieran a apartar de su amor, - giro la cabeza- una noche llena de estrellas secuestro a su ninfa y en medio del campo con la Luna y las estrellas de testigo abrió una caja donde estaba-Albert abriendo la caja- un tesoro para él un anillo que fue de su hermana, madre y abuela para osarse pedirle a la ninfa que – inclinándose y poniendo la cajita en el regazo de Candy- SI LE CONSEDERIA EL HONOR A UN POBRE MORTAL DE SER SU ESPOSA Y COMPARTIR SECRETO, PENAS, ALEGRIAS Y SU VIDA JUNTO A EL-

Candy lloraba a mares y su mano temblorosa tomaron la caja sin duda el anillo era una joya, el oro blanco con el diamante rojo al centro y una rosa de finas esmeraldas engalanaban esa joya de familia- ahora Candy tu eres la única que le dará el final a mi historia- él estaba inquieto por la respuesta, ella solo asintió y dijo.

-Si amor mío acepto compartir mis alegrías, mis tristezas, mis secretos y mi vida contigo, solo contigo- lo abrazo en medio de llanto, Albert sonrió y le correspondió el abrazo.

-Entonces mi amada ninfa permíteme- saco el anillo y colocolo en su dedo- con este anillo Candy White cierro mi juramento de amor y prometo amarte siempre- la tomo en sus brazos y la beso- gracias por aceptar ser mi esposa me has hecho el hombre más feliz de la tierra-

-Amor mío no hay otra persona en este mundo con la cual quisiera pasar mi vida que contigo- ahora ella lo beso y en la levanto por los aires-Te amo Candy Te amo.

Con la luna de marco las estrellas brillando, la gaita tocando ellos solo se besaron como si en el mundo no existiera nadie más, como si sus almas siempre habían esperado ese dulce momento. Esa noche dos amantes juraron amor eterno con el más dulce fervor del alma. La noche caí y el beso casto quería huir y dejar el beso atrevido y apasionado.

-Albert- ceca mientras la boca del recorría su cuello y ella en un éxtasis pronunciaba su nombre.

-Candy mi dulce Candy- mantenía su boca jugando con el cuello, su respiración agitada y el calor del cuerpo de ella le impedía pensar o solo se dejó llevar con sentimiento puro de una ninfa juguetona.

-Albert amor mío- dijo entre suspiros cortos y un gemido mezclado con palabras- debemos parar amor mío, ho juro por dios y esta luna que – su boca fue callada con un beso.

-Caña ninfa mía, sé que mi corazón y el tuyo no pueden estar separados, se también que mi cuerpo y mi alma quieren la tuya- viéndola a los ojos y sus manos aun en su cintura- no es momento para que una ninfa goce con los placeres mundanos solo un beso más uno más te implora este pobre – la mirada suplicante fue suficiente para acceder, mientras él tomaba el besos, recorría su cuerpo con sus manos tratando de grabar ese momento, sin querer tuvo que dejarla- vamos amor mío porque si no esta boda se realizara mañana y la tía abuela moriría del disgusto- la sonrisa que le dio no fue comparada con el sonrojo de ella.

El regreso fue pausado entre abrazos besos y frases de amor, pero como toda princesa regreso al castillo solo para agradecer a dios ese instante y perder sus sueños entre recuerdo.

Todos dormían esa noche al llegar el, ambos fueron a sus cuartos y el sueño nunca apareció.

Al despuntar el alba como todos los días empezó el movimiento en la mansión, la tía abuela había ordenado el desayuno y vio aparecer a un joven rubio con una camisa blanca en la mano un saco café y un pantalón del mismo color que resaltaba esas piernas entrar con una sonrisa en el rostro.

-buenos días tía- decía Albert acercándose a ella y colocando un beso en su mejilla.

La mirada escrutadora en la tía abuela lo se dejó pasar imprevista- buenos días por tu sonrisa William creo que la noche fue productiva- lo miraba mientras se sentaban en la mesa.

-pues para darle la razón si tía fue muy productiva- dijo sin mirarla y abriendo el periódico, la tía abuela pidió una café mientras esperaban,

Elisa entraba al comedor con un vestido en gris se veía un demacrada por los días anteriores, pero con la frialdad que la caracterizaba sonrió- buenos días tíos- y se colocó a la mesa.

Una Candy apurada llegaba corriendo al comedor, su vestido blanco en encajes se hacía notar al igual que su sonrisa- disculpen la tardanza, pero…-

-si niña ya se tus mil disculpas para llegar tarde andan pasa y toma asiento, servirán el desayuno- decía solemnemente la tía abuela, Candy miro de reojo a Albert y se sonrieron ambos.

-y bueno niños como les fue en la cena de apertura- decía la tía mientras tomaba su taza de café.

-para ser verdad fue muy interesante tía y al terminar pude serrar un trato muy difícil- decía dejando el periódico a un lado y tomando la taza de café.

-y cual fue ese trato tío sin duda su cara refleja quesera muy beneficioso- decía Elisa degustando un poco de fruta.

-Así es querida Elisa- dijo Albert viendo a Candy- familia quiero hacerles un anuncio- La cara de Candy estaba totalmente roja, el tomo su mano y se levantaron juntos- le he pedido a Candy SER MI ESPOSA Y HA ACEPTADO-

Las caras de las damas se quedaron en shock por la notica Elisa y la tía abuela se miraron y Candy se puso roja- tía abuela esperamos su bendición y su ayuda para la boda- decía Candy tímidamente.

La tía abuela se levantó y se acercó a ella- hija no hay momento más alegre para una madre que saber que su hijo se casa y con una buena mujer- les sonrió- Candy solo te pido que la sonrisa que tiene hoy mi William la haces duradera por siempre y tu mi niña seas feliz con el- la tía abuela le dio un fuerte abrazo- y que con mi bendición en nombre de mi difunto hermano y cuñada sean felices- abrazaba a William.

-tía abuela gracias- decía Candy a punto del llanto.

-no hija nada de llantos, este es un momento feliz, ya no más llanto en la familia Andrew de hoy en adelante solo sonrisas y felicidad- decía ella al verla- y tu Elisa no dices nada- dirigió su mirada a ella.

Elisa se levantó y abrazo a su tío- espero que seas feliz tío- un abrazo frio, pero sincero – y tu huérfana espero que no lo hechos a perder y sepas comportarte como lo que serás toda una Sra. Andrew o juro que tendrás más problemas de los que te he dado- Elisa por acto le dio un abrazo y susurro- bien hecho huérfana, hasta que hiciste algo bien se feliz Candy se feliz-

Ante la escena se quedaron expectativos, pero por primera vez en mucho tiempo la casa Andrew está feliz, ya no más tristezas, ya no más llanto, ni soledad ahora venían buenos tiempos.

-por Dios hay que hacer la fiesta de compromiso, arreglar las invitaciones y el vestido- decía la tía abuela caminando por el comedor y sacando un pañuelo para limpiar el sudor de la cara- no sé si aún recuerdo todo lo que se necesita hace tanto que no organizo una boda desde la de Rosemary-

Albert se acercó y la abrazo- descuide tía Candy e Eliza le ayudará- la miro con ternura- todo saldrá bien –

-si tía abuela yo le ayudare- dijo Eliza acercándose- y no solo en la boda sino para terminar de refinar a esta huérfana rebelde confié- dijo con una sonrisa.

-si tía abuela le ayudaremos en todo- decía Candy acercándose.

-gracias chicas y a ti William por esta felicidad- lo abrazo de nuevo- claro la boda deberá ser en Escocia como buen patriarca y la recepción en la villa de los Andrews- decía la tía abuela indicando toma asiento.

-descuide tía abuela lo organizaremos todo y para cuando planean casarse tío- decía Elisa

Se vieron a los ojos – en un mes- dijo Albert decidido

-pero pro dios muchacho no es posible necesito como 6 meses mínimo- decía la tía abuela ante el susto.

-no tía lo que se pueda arreglar en un mes estará bien verdad pequeña? - la miraba buscando su aprobación.

-si tía abuela será algo muy sencillo- le decía Candy

-puesto será un reto, pero bueno- dijo determinadamente- ya han esperado mucho como para hacerlos esperar más- todos rieron.

Más relajados después de la plática Albert se dispuso a seguir con su día- amor, tía y Elisa me retiro- se levantaba de la mesa – nos veremos más tarde amor- depositando un beso en sus labios- aún tengo que ver lo del viaje a Escocia solo queda un día- decía William.

-adiós amor dios te cuide y regreses pronto- decía Candy dulcemente mientras él se despedía con una sonrisa

La tía abuela la miro fijamente y le dijo- niña solo espero que pronto me llenes de nietos la casa o no te perdonare tanto apuro- la cara de Candy se sonrojo y rio la tía abuela, la mañana paso rápido entre charla de preparativos para el viaje y la boda todo era felicidad y alegría. Mientras tanto en el puerto una figura hacia su aparición.

Respirando el aire Londinenses- por fin he llegado hola de nuevo Londres-