Chapter 48:
Severus anduvo por los corredores de la mansión Tenebrosa con Lucius. Su hijo acababa de nacer apenas dos semanas antes y la atención de Lucius se había volcado en el pequeño Draco. Últimamente había estado haciendo preguntas indiscretas y más bien comprometidas sobre lo que pasaba: apenas se le veía y sin embargo, el Lord no parecía molesto. Por supuesto, sospechaba que esos dos tenían algo, pero eso nunca le había librado antes de trabajar como los demás.
Y a pesar de todo, Severus seguía teniendo mala cara. Lucius se empezaba a sentir un poco estresado por llevar esa doble vida que llevaba entre político y mortífago, pero a pesar de todo, no tenía esa cara de haber pasado tres días y tres noches despierto. Y, para rematar la situación, Narcissa sabía lo que fuera que estaba pasando con Snape y se negaba a contárselo. Cualquier pregunta demasiado indiscreta para la que el moreno no encontraba una evasiva, allí estaba Narcissa sacándolo de todo problema. Pero Narcissa no estaba en esos momentos y Snape le dirigía a un lugar para hablar. Quizás quisiera, después de dos meses de preguntas e indirectas, hablar del tema.
Severus abrió una ventana y salió al exterior: Lucius le siguió, observando con disimulada sorpresa el sitio al que había sido llevado. Era un pequeño balcón que daba a la parte trasera de la Mansión, donde empezaban a crecer unas tímidas rosas rojas como la sangre. Snape agitó la varita y la puerta se cerró y el balcón quedó insonorizado. Lucius le miró y luego miró su vientre crecer: ¿estaba embarazado? Bien, no se sorprendía mucho, un hombre podía quedarse embarazado, pero… ¿Severus se había quedado embarazado? ¿Tenía pareja?
- Estás…- dijo Lucius, claramente sorprendido. Snape miró al suelo evitando su mirada.
- Sí, lo estoy. No quería decírtelo antes.
- Narcissa lo sabe, supongo.
- Sí.- y toda conversación murió. Lucius no supo qué más preguntar: ¿el nombre del otro padre, quizás? ¿cómo había sido que había acabado así?
- ¿Quién es el otro padre?
- Potter.- Lucius le miró pero Severus seguía evitándole. Esperó unos segundos a que la idea penetrara en su cerebro y finalmente le cogió de los brazos y le agitó como si estuviera loco:
- ¡¿Potter? ¿Te has liado con ese… ese?- terminó su pregunta, sin encontrar un insulto a su altura. Severus de repente le abrazó por el cuello y empezó a llorar. Ni cuando había muerto su madre le había visto llorar, así que a Lucius le llevó tiempo pasar de darle palmaditas en el hombro a decir algo más coherente.- ¿Te ha dejado embarazado y se ha largado luego con la sangresucia?
- Él me quería, Lucius. Pero dejamos de vernos y me quedé… ya sabes, y le dije que le daría al niño cuando naciera.- Lucius no vio ningún problema en eso.
- Pues ya está, le das al niño y fin del asunto.- Severus sollozó contra su hombro y Lucius comprendió que había metido la pata hasta el fondo. Frunció el ceño y esperó a que Severus siguiera hablando:
- Ése es el problema. No sé si quiero darle al niño, pero tampoco puedo encargarme yo de él y el Lord me está presionando mucho para que le diga el nombre del padre, pero si se lo digo matará a James y no quiero que James muera.
- Te has encariñado con el niño.- sentenció Lucius. Sintió a Snape asentir contra su hombro, más relajado.- ¿Cuándo nacerá?
- Finales de Julio.- Lucius suspiró y dijo:
- Te has cavado tu propia tumba, Severus.- y era cierto: Snape había llegado una noche fría y ventosa, había interrumpido una reunión rutinaria y cuando el Lord había vuelto a la reunión, pidió a Lucius que se quedara. Había hablado sobre una profecía muy vagamente y le había ordenado que le hiciera una lista con los nombres de los niños que nacieran en Julio dentro del bando de la Luz. Así que Lucius había atado cabos y había entendido que alguno de los bebés que había en la lista tenía alguna importancia para el Lord. Y ahora el niño de Snape estaba incluido en la lista.
Snape se deshizo del abrazo y volvió a aplicar el glamour, volviendo a dejar su cuerpo como debería haber estado. Luego se sentó en el suelo, secándose las últimas lágrimas rebeldes, y le pidió a Lucius:
- No se lo digas a nadie, ¿vale? Se supone que nadie debe saberlo.- Lucius se resistió a la tentación de sentarse en el suelo, a su lado. Era alguien importante, no podía llegar y sentarse en el suelo. Pero Severus no era importante, así que no pasaba nada por perder la compostura. Así que Malfoy permaneció de pie, apoyado elegantemente en su bastón.
- Como quieras.- aceptó. Luego pasaron un rato en silencio, hasta que Lucius volvió a hablar.- ¿Así que el Lord no lo sabe?
- No, no lo sabe.
- Y no te ha matado.- Lucius hizo un gesto de sorpresa.- Debe ser que eres un buen amante.- Severus le miró un momento, sorprendido de que supiera algo así y Lucius confirmó su teoría: eran amantes. No le sorprendió ¿Quién más que Severus se metería en semejantes problemas y acabaría mal? Siempre había sido igual, desde la escuela: ni siquiera habían llegado a Hogwarts, pero el pequeño Snape ya estaba metido en problemas.
- No hagas bromas sobre eso, ¿quieres?
- Como quieras.- volvió a repetir Lucius. Se balanceó en su bastón y finalmente añadió en tono jocoso.- Bella tenía razón, a fin de cuentas: tú tienes un problema de sábanas. Y uno especialmente grave.- acabó, con una sonrisa que era sólo el principio de su risa cristalina que en esos momentos a Severus se le antojó molesta. Sintiéndose repentinamente irritado, golpeó con el pie el bastón haciendo que Lucius se desequilibrara y dejara de reír.
- Deja de reírte, Malfoy.- masculló, mirando el infinito. Su ceño fruncido le hizo dejar a Lucius la risa para otro momento.
- Las puertas de mi casa siempre están abiertas para ti, Severus. Puedes venir cuando quieras.- dijo en un intento de apoyarlo. Severus negó con la cabeza:
- Lo lamento pero debo declinar. Si veo a Draco me dará un ataque paternalista y terminaré quedándome al niño.- Lucius suspiró, viendo el dilema de su amigo y comentó:
- No es por ofenderte, pero sabes que el crío sería infeliz contigo. No tienes buena reputación y parece que Crowe está detrás de tu culo, así que no creo que quieras meter al niño en tus problemas con la ley. Y Potter… Merlín, sé que me arrepentiré de decir esto, pero Potter cuidará bien de él. Sólo tienes que volver y quitarle el niño cuando el Lord triunfe. Es cuestión de tiempo, nada más.
- Gracias por el consejo, Lucius.- Lucius asintió con la cabeza, dando por terminada su conversación, y salió del balconcillo, acordándose de su ubicación. Le había parecido un buen sitio, a pesar de las revelaciones y el disgusto que se había llevado allí. Ahora sólo esperaba que el Lord no intuyese que Severus le había contado el nombre del otro padre, porque Lucius hablaría si con eso salvaba su pellejo.
NdA: bueno, la historia esta acabada. Sí, acabada, pero no termina en este capítulo. Tiene un total de 57 capítulos y ahora que ya está completada subiré más rápido para que podáis disfrutar vosotros también de la forma en que yo disfruté escribiéndola.
¡Saludos!
