53.

Apega su pecho a su espalda y pasa sus brazos rozando su cintura para entrelazarlas sobre su estómago. Ya se le se está haciendo una costumbre, las pocas veces que pueden estar juntos, el terminar así. Respirándose el uno al otro. Apegándose como si fuera lo natural, lo que debe ser. Duo suele dormirse primero. Supone que agotado por el estrés que siempre lleva encima al no poder vivir la vida como quisiera. Al acallar esas voces que él siempre escucha cuando le ve dormir, porque él también las lleva dentro, le queman y le marcan, incluso cuando cae inconsciente en el sueño. Incluso cuando se aleja de la realidad, y se queda con el calor que emana el cuerpo de la persona que ama.

A veces, en medio del insomnio no puede evitar querer gritar con fuerza, caer en la desesperación, huir lejos y arrastrarle con él… ¿Pero a dónde y por cuánto tiempo? Sabe muy bien que las bestias que traen la guerra, también viven dentro de su cuerpo… y contra eso, nada puede hacer.

Y se abraza más fuerte a aquella espalda, para evitar llorar, para evitar anhelar, para evitar despertarle, para evitar traspasarle tanta tristeza. Y cierra los ojos. Y sólo deja que el calor que invaden sus manos le lleve de nuevo a donde debe estar. Allí. En medio de la noche. Abrazado a él.

..

DarkCryonic
18 de enero de 2012