Disfruten de la corta lectura.

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Capítulo 49: Liberación.

-¡¿Cómo puede ser que Madara esté aquí?! ¡¿No se supone que el tipo de la máscara era Madara?! – bufó Temari, recordando la descripción que Naruto les diese sobre el otro líder de Akatsuki, en definitiva no eran la misma persona.

-Este sujeto ¡está resucitado! – afirmó Onoki, nervioso. No comprendía del todo la situación, sólo sabía que eso les traería muchos problemas.

-Significa que el otro nos mintió diciendo que era Madara – Gaara se cruzó de brazos. Tendrían que reestructurar muchas cosas. Tendrían que pelear más.

-¿Qué hacemos?

-Solo podemos enfrentarlo – contestaron ambos kage, decididos.

Madara, o quien fuese, si atentaba contra el mundo shinobi, contra la Alianza Shinobi, ellos debían enfrentarlo y vencer.

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-¡¿Qué Madara qué?! –Tsunade casi se cae de su silla, A, por su parte, se puso de pie violentamente.

¿A qué estaba jugando Akatsuki?

-Al parecer, el enmascarado nos engañó, el verdadero Madara acaba de ser resucitado hace solo unos minutos en el área de Gaara-sama y Onoki-dono – informó Inoichi, nervioso – las cosas no les pintan bien: han sufrido bajas y están agotados por el uso de chakra en la pelea previa; si pelean en ese estado ellos…

-Tsk – Tsunade se mordió su uña, molesta – hijo de…

-Esto no estaba entre mis planes – Shikaku sudó. Era totalmente un desastre. ¿Qué camino deberían seguir con ese giro de eventos?

-Solo nos queda una alternativa – el Raikage se puso en pie – ¡debemos de ir y enfrentarlo! – Vio a su asistente, decidido, esta también era su guerra – ¡Mabui, usa tu Tensou no jutsu para llevarme al campo de batalla!

-¡P-pero, Raikage-sama, es muy arriesgado! – Mabui se alertó, usar su jutsu especial en su kage era…peligroso, una completa locura – ¡solo su padre logró usarlo sin morir, usted no…!

-¡Mabui, con mi armadura nada me pasará! – Cortó el moreno su intento por convencerle de desistir en su idea – además, no puedo quedarme más tiempo sin hacer nada ¡los shinobi me necesitan en el campo de batalla!

-Raikage-sama.

-Siendo así, yo también voy – Tsunade igual se puso en pie.

-¡Es muy arriesgado, su cuerpo no lo…!

-Shikaku – detuvo su réplica – no te preocupes, usaré esto – se señaló la frente con una sonrisa.

-Claro – el pelinegro se llevó una mano a la frente, sabiendo lo que la mujer haría – aun así es una apuesta demasiado arriesgada.

-Raikage-sama, por favor.

-Mabui, prepara tu jutsu…para dos – ordenó.

-D-de inmediato – la mujer morena tragó grueso, insegura fue a hacer lo que le solicitaban. Esos líderes de aldea eran tan…obstinados.

-En nuestra ausencia, ustedes dos se quedarán a cargo – A vio a Shikaku.

-Sí.

-Contamos con ustedes – sonrió de medio lado Tsunade, segura de sus habilidades.

-Bien, vamos.

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-Con que el que creíamos Madara no es Madara – Mei esquivaba los ataques de las plantas de Zetsu – al parecer las cosas se les dificultan mucho a ellos.

-Mizukage-sama – Choujuro le habló, la mujer parecía preocuparse un poco más a cada minuto.

-Debería de ir a ayudarles, pero… – vio a su oponente.

-Mizukage-sama, no se preocupe, nosotros nos haremos cargo de esto – sonrió un ninja.

-Sí, Mei-san – el clon de Naruto igual le sonrió – vaya a ayudarles, yo haré mi trabajo aquí. Todo va a estar bien.

-Naruto-kun – la mujer de cabellos rojizos le miró, en poco tiempo ellos se habían tomado cierto aprecio. Mei le sonrió enormemente, él era un muchacho encantador – gracias.

-En ese caso, venga, Mizukage-sama – tres ninja de Konoha la rodearon – usaremos el jutsu del Vuelo del Dios Relámpago en usted, así llegará más pronto; solo tenemos que esperar a que Tsunade-sama llegue al sitio, ya que ella posee el sello – explicaron, confiados. Ahora estaban en el mismo bando, se ayudarían.

-Entendido, muchas gracias. Chicos, dejo todo en sus manos.

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-Solo una cosa más, mocoso – Son retuvo a Naruto.

-Dime.

-No creas que porque te estoy ayudando significa que estoy confiando en ti, realmente no me fío de los jinchuuriki, en especial de los idiotas como tú que hablan de trabar amistad con los bijuu. Aunque me salves, no significa que me convertiré en tu aliado, en especial tomando en cuenta que formaste parte de esa asquerosa organización que maneja el criajo enmascarado – dijo con cierto resentimiento. Naruto se sintió mal, nervioso por ese recordatorio.

-Am, yo…

-Pero, si logras que confíe en ti…

-No te preocupes – Naruto sonrió de medio lado, recuperando su humor – haré todo lo que esté en mis manos para que eso suceda. Me ganaré tu confianza, lo juro.

-Naruto, eres un idiota o un iluso…o ambos – Kurama dormitaba, intentando no inmiscuirse demasiado en esa charla – pero, nunca te rindes, ¿ah?

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-Con esto se acabó – dijo Tobi al derribar al último de los dos clones; Bee se las apañaba para combatir contra las cuatro bestias restantes, era, por demás, complicado – ahora que tengo al Kyuubi, solo me queda absorber al Yonbi para… – el monólogo del enmascarado fue interrumpido cuando el cuatro colas escupió decenas de clones de Naruto – ¡¿Qué?! – eso no podía ser posible.

-¡Puaj! ¡Logré salir! – de inmediato los clones se esfumaron, dejando solo al real, quien sacudía sus ropas, con algo de asco mostrándose en su rostro. La experiencia de ser vomitado no fue algo precisamente grato.

-¡Ese chico cabeza hueca, me ha quitado una jaqueca! – canturreó feliz el moreno, transformado, al ver que Naruto estaba sano y salvo. Y de vuelta a la pelea.

-Ahora, ¡a lo mío! – de un salto y evitando al cinco colas, quien seguía bajo el control de Tobi, entrando en modo biju Naruto llegó hasta el cuello del yonbi; sujetó la estaca que apenas sobresalía y haló con fuerza, siguiendo las instrucciones que había recibido – ¡Tengo que darme prisa, este modo no me durará mucho! ¡Ññññ…! – Unas cadenas del Rinnegan le rodearon, Tobi había visto su intención, no podía permitírselo, no… – ¡esta vez no!

-¡Naruto, cuidado! – Bee peleaba sin descanso contra los restantes. No entendía que estaba haciendo el rubio, pero suponía que, lo que sea que fuese a hacer, les ayudaría a lidiar con la situación.

-¡Yo…lo lograré! – Con un último esfuerzo, el chico logró sacar la estaca de la garganta de Son, un poco antes de que las cadenas de chakra pudieran detenerlo del todo por segunda vez – ¡SI!

-No puede ser – el enmascarado parecía sorprendido. Ese mocoso era un incordio en sus planes, ese mocoso…quizá ella debió dejarlo morir. Quizá él no debió permitir que viviera. Se arrepentía.

-Naruto – Kurama sonrió para sí mismo, despertando de su letargo para observar mejor las hazañas de su contenedor – parece que vuelves a ser el estúpido e insensato mocoso que nunca se rinde, ¿eh? – por la sonrisa que el zorro de nueve colas dejó entrever para sí mismo, podría decirse que estaba complacido con la idea.

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-¡Kakashi-san! – Sasuke llegó al lado de su sensei, quien estaba exhausto.

-¿Sasuke?

-Mandaron refuerzos, ¿ah? – Gai igual estaba sentado en el piso, intentando recuperarse – aunque creo que es un poco tarde, logramos derrotar a nuestros oponentes – señaló hacia un sitio en el cual Sai terminaba de sellar al último espadachín, hermano de Suigetsu. Fue el más problemático.

-Hmp – el azabache recorrió el campo de batalla con una mirada, cuerpos de esas cosas blancas regados por doquier y uno que otro ninja de su bando caído. Maldita fuera esa guerra.

-Ah, un descanso – suspiró Omoi, cargando con su nueva adquisición: el arma de Ringo, una de los siete espadachines de la niebla. Una digna oponente que lo reconoció a él como igual.

-¡No podemos descansar aún, Omoi-kun! – Lee daba saltitos de aquí para allá, era su forma de lidiar con el estrés causado por ver tanto…desastre – ¡debemos de ir en ayuda de quienes nos necesiten!

-¡Lee! ¡Si no recuperas tus fuerzas solo serás una carga para tus compañeros! – previno Gai con una mueca de cansancio.

-¡Tiene razón, Gai-sensei! – al instante el chico se sentó en posición de loto, esperando por nuevas indicaciones. Sasuke ocultó una sonrisa de medio lado, era grato ver un poco de "normalidad" entre tanto caos.

-Kakashi, lamento importunarlos, pero tenemos serios problemas – la voz preocupada de Inoichi procedió a explicarle los recientes acontecimientos al shinobi de Konoha, quien sudó frio.

Esa guerra se tornaba cada vez más extraña, cada vez más difícil.

-Imposible.

-¿Qué pasa, Kakashi? – todos los shinobi le miraban, notando la ligera capa de sudor en su frente.

-…por tanto, necesito que un pequeño grupo vaya a ver si le es de utilidad a Naruto y el resto marche a los demás campos de batalla, ¿cuento contigo? – terminó de decir Inoichi. Kakashi se guardó sus propios pensamientos pasa sí.

-Por supuesto – el peliplata se puso en pie, era momento de actuar, no de pensar demasiado las cosas, ese era el trabajo de la división de Shikaku, debía confiar en ellos – bien, escuchen todos…

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-¡¿Por qué las cadenas no se fueron si te saqué la estaca?! – Uzumaki Naruto de nuevo estaba en el interior de Son. Lucía confundido a ojos del biju, confundido e irritado.

-Eso solo servía para mantener al biju atado al cuerpo, lo que es el chakra sigue siendo controlado por el tío enmascarado gracias a la estatua monstruosa esa – explicó, curioso por ver su siguiente movimiento. Naruto hizo memoria.

-¿El Gedo Mazou? – Interrogó, recordando el nombre de la invocación. Un segundo pensamiento le asaltó, haciéndole reaccionar con enfado – ¡espera! ¡¿Lo supiste todo el tiempo?!

-Pues claro.

-¡¿O sea que no te he salvado?!

-Espera, ¿era en serio? – Son Goku lo miró con desconcierto.

El Kyuubi rio dentro de Naruto, claro que ese idiota impulsivo iba en serio, fue una lástima que Son no le creyera.

-¡Pues claro que sí! – gritó, ofendido.

-Este niñato – Son le vio, estaba jadeando por el cansancio, era su límite y aún así permanecía firme frente a él, que peculiar humano – yo solo te dije como detenerme – volvió a explicar una verdad ya que en el exterior Tobi estaba tomando ciertas medidas para arreglar lo que Naruto había arruinado – ¡no como salvarme!

-¡Debiste contármelo todo desde un inicio! – Reprochó el rubio con un aire infantil – ¿y bien? ¿Cómo te salvo? – recuperó su seriedad.

-Antes de eso…te quiero dar algo – el yonbi sonreía para sus adentros. ¿Estaría haciendo lo correcto? Pronto lo descubriría.

El crío era todo un espécimen.

-¿Eh? – Naruto lo miró, confundido. Kurama alzó una ceja en su interior. ¿El Yonbi pensaba hacer lo que él creía? Casi rió ante la ironía.

-Pon la mano – el simio extendió su brazo, formando un puño, y lo colocó delante de Naruto.

-¿Mh? ¿Qué es? – el chico comenzó a imitarle, curioso.

-Algo que te gustará, yo también voy a ayudarte – dijo el biju, sonriendo.

Naruto abrió los ojos con sorpresa. Le sonrió.

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-¡Omoi, toma a esos de allá y vayan a la costa! ¡Kankurou, Lee, vayan con el resto a apoyar a los kages! – Kakashi movilizaba las tropas según los datos que le habían proporcionado Shikaku e Inoichi. No tenían mucho tiempo.

-¡Entendido! – hubieron asentimientos antes de que los vieran salir corriendo.

-Sasuke, Gai, vamos – ellos tres marcharon con dirección a Naruto.

-¡Kakashi, ¿por qué no vamos más con el dobe?! – interrogó Sasuke, al ver el reducido escuadrón.

-Seríamos un estorbo para Naruto y Killer Bee si somos demasiados, nuestra misión es solo contener al tipo de la máscara. Naruto y Bee se encargarán del resto – explicó mientras corrían.

-Tsk – el Uchiha no estaba muy de acuerdo, pero debía obedecer, si Kakashi y Shikaku lo habían ideado de ese modo, él debía confiar – resiste, Naruto, ya vamos en tu auxilio.

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-¡Se tragó al yonbi! – gritó Bee al ver como una tenebrosa estatua devoraba al biju. El enmascarado optó por esa opción al saber que había perdido parte del control de la bestia con cola. No se iba a arriesgar más.

Naruto salió justo a tiempo de la mente de Son, quedando frente al maltrecho cuerpo del difunto portador del biju. Ocultó una mueca de desagrado al momento de reconocer un peculiar corte en el pecho del hombre, recordando a quienes habían enviado en la misión de su captura. Sacudió un poco la cabeza, alejando esos pensamientos. Era pasado, él debía enfocarse en el presente.

-Luces cansado, y eso que solo has detenido a un biju, ¿qué te ha pasado, Naruto? En Akatsuki tenías un mayor poder, en Akatsuki era mejor que esto – se mofó el hombre enmascarado parado sobre la construcción llamada Gedo Mazou.

-¡No me jodas, Tobi, Madara o quien seas! – Contestó Naruto, jadeante, intentando recuperarse lo más posible – ¡aún no ha empezado lo bueno! – sonrió de medio lado. Quien conoció como Tobi ocultó una mueca de disgusto tras su máscara.

Ese mocoso era un obstinado.

-Hm, admítelo, no tienes oportunidad contra mí y los biju – comentó, haciendo que los jinchuuriki se transformaran de forma definitiva en sus bijo, como Bee. Lograría su cometido.

-¡Hey, mocoso!

-¿Kurama? – Naruto, asombrado por que ese ser le hablase ahora, respondió sin perder de vista al enmascarado.

-Tsk – el zorro se molestó un poco al ser llamado por su nombre, maldito Son Goku – ¿sabes que esto tiene muy mala pinta? ¡Y encima apenas y puedes mantenerte en pie!

-Sólo observa, Kurama, lo venceré.

-Naruto, si quieres que te preste mi poder…ya sabes qué puedo hacerlo – comentó muy a su pesar…o no tanto. Ese mocoso…ese estúpido e impulsivo mocoso estaba de vuelta.

-¿Sabes que has estado muy hablador? – sonrió a su biju, divertido – pero es cierto que tu poder no me vendría nada mal en este momento, je-je – Kurama no le perdía de vista, vaya muchacho, ni medio muerto dejaba de ser un idiota, el idiota que él conocía – aunque antes quisiera decirte algo que tal vez no te agrade – el rubio cayó de rodillas, muy a su pesar, en verdad estaba débil – lo siento y…gracias, gracias por todo – aquello descolocó a la bestia un segundo.

¿Por qué le estaba agradeciendo? ¿Tantos golpes recibidos ya le habían hecho perder la cabeza? No, no era eso. No, Naruto estaba…

-¡No me agradezcas, joder! – Usó un tono molesto, acallando cualquier innecesario pensamiento – ¡lo que estoy haciendo es porque prefiero estar dentro de ti que en manos de ese tipo! ¡Además, por esta maldita jaula solo puedo darte una porción muy pequeña de mi poder! ¡Ahora mismo solo quería verte pelear un poco más, ESO ES TODO! – se excusó, Naruto sonrió con la cabeza agachada.

Eso era tan nostálgico.

-No cambias – susurró sin perder su sonrisa – ¡pero si me estoy disculpando y te estoy agradeciendo! ¡No te pongas así! ¡Me dan igual tus miradas asesinas pero al menos no me hables de eso modo o…! – Las palabras se le atascaron en la garganta al mirar el puño del Nueve Colas traspasando la barrera de contención, dirigiéndose a él – ¿ah?

-Funde tu chakra con el mío, rápido – Naruto eso no se lo esperaba. ¿Lo de la ayuda iba en serio?

-¿Vamos a jugar después de tanto tiempo al estira y afloja?

-Nada de eso, esta vez…te daré mi poder por voluntad propia. Estoy algo aburrido – se estaba encubriendo de nuevo – así que, ¡si quieres jugar un poco, no me importaría! – su sonrisa zorruna, le sacó una genuina a Uzumaki. Sí, él le estaba ayudando. Eso ya era un gran paso.

-Vale – chocaron puños y el poder comenzó a recorrer sus canales de chakra. Entonces Naruto tomó otra elección, una que, quizá, en otro momento le habría parecido imposible de tomar. Para sorpresa de Kurama, el sello de la jaula comenzó a ser retirado – pero esta vez, pelearemos juntos – aseguró, sonriendo.

Kurama parpadeó una vez, confundido.

Maldito mocoso impulsivo.

-¡Naruto! ¡¿Qué pasa, bruto?!

-Bee, Hachibi, es hora de atacar en dúos – sonrió el chico.

-¿Dúos? ¡No me digas que…! – el Hachibi no lo podía creer. ¿Eso era una broma? ¿Un sueño? ¿Acaso ya habían muerto? Porque no encontraba otra explicación para tan increíble suceso.

-Kurama, ya no eres el zorro demonio, sino uno más de mis compañeros de Konoha – Kurama no supo que sentir, eso fue…algo nuevo, completamente nuevo – Kurama, ¡VAMOS!

-Je – el Kyuubi sonrió. Sí, ese era el idiota ninja impulsivo que conocía, no le imbécil señor seriedad de Akatsuki.

Naruto se transformó en una especie de zorro de chakra. Era su chakra fundido con el de Kurama. Era su nuevo lazo.

-¡Hmp! – el que se hacía llamar Uchiha, aun sobre la estatua, dio la señal a los biju para que atacaran creando unos biju dama. Lo que sea que haya pasado en esos segundos, él no les daría tiempo de vencer.

-¡Ahí vienen! – alertó Bee.

-¡Vamos con todo! – Sonrió Naruto, alentando a sus compañeros – ¡No nos vencerán!

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Logré terminar de editar a tiempo. Menos mal.

No tengo algo relevante por decir.

Muchas gracias por continuar con la lectura de esta historia.

Nos leemos pronto~.

~o~o~o

Nami Scarlet: sí, tendrás que recordar el manga...hasta cierto punto. Muchas gracias por leer y comprender la poca extensión de los capítulos.

Giuseppe: un capítulo más, me gustaría actualizar seguido, pero no es posible. Gracias por leer.