Capitulo 52
Tras pasar una noche llena de pesadillas, sueños húmedos y sobresaltos que la despertaban cada treinta minutos, Wilhemina decidió levantarse antes de que saliera el sol para tomar tranquilamente una ducha y su desayuno, era el tan esperado lunes, día en que el cáliz elegiría a los campeones y al menos ella como parte del comité estudiantil debería estar presentable.
Miro sus ojos violetas reflejados en el espejo, sonrió y acaricio sus hombros y cuello entrecerrando los parpados, recordando las caricias que su tutor se vio obligado por la poción a otorgarle, las disfrutó y deseo que continuara, pero era dolorosamente consciente de que ella de igual manera estaba influenciada por esa cadena, que definitivamente él no la quería, ni siquiera lo suficiente para fingir que la poción no era lo que le hacia acariciarla de tal manera.
Tras arreglarse y vestir apropiadamente el uniforme de Beauxbatons, bajó al comedor, todavía no llegaban sus amigos de Beauxbatons, más su amiga de Hogwarts, Annie ya se encontraba ahí, desayunaron juntas muy emocionadas, lo que estaba por venir las tenia inquietas.
Severus llegó al comedor cuando Mina terminaba su desayuno, le dirigió una mirada despectiva, al contrario ella le sonrió haciéndole un gesto gracioso con los ojos, arrugando nariz y sacando la lengua, no pudo evitar una sonrisa que ocultó rápidamente inclinando el rostro fingiendo que miraba los escalones para llegar a su sitio en la mesa de profesores.
Para él la noche también fue difícil, aunque sus compañeros estaban ya acostumbrados a verlo ojeroso y pálido le inquietaba que una sonrisita se le escapara, estaba estúpidamente contento, no soñó con su amada Evans y su descanso se veía interrumpido por las insistentes apariciones de la muchacha en sus sueños, recordando las caricias y las sensaciones que le provocaban despertó varias veces, al menos unas tres o cuatro de esas ocasiones tuvo que entrar veloz a la ducha a aplacar su carne que le quemaba y que había decidido no desahogar.
Aun en ese estado de insatisfacción sexual, se sentía un poco más contento, la había saboreado y tocado, había logrado alejarse de ella sin dañarla y al parecer a la chiquilla no le había molestado ser lanzada casi dos metros.
Pensaba ya muy seriamente en no romper el hechizo, mantener la cadena por siempre, total… el Señor Tenebroso no había dado señales de vida después de su encuentro con Harry, posiblemente lo que restaba de él había desaparecido; nada se interponía entre la pelirroja y él.
—Veo que pasaste otra noche en vela Severus— Albus llegaba en el momento que Severus se servía un poco de te y picoteaba su plato de frutas.
—Nada me ayuda a conciliar el sueño— fingió frente al director un poco de consternación y mucho enojo.
—En cuanto termine tu compromiso legal con Wilhemina, deberías tomarte unas vacaciones, la montaña es buena consejera de los ermitaños como tú— Severus lo miró con extrañeza –Mina acudirá a algún colegio superior, de interna supongo—
—No hemos hablado sobre sus estudios universitarios— cortó el tema, ¿ermitaño él? Se encogió de hombros –por ahora seguiré con tu plan, debo vigilarla—
—Cuando sea mayor de edad podrá solicitar su independencia tutelar—
—Que no pienso aceptar— respondió de golpe –insistieron mucho Minerva y tú en que la adoptara como para que ahora salgan con que debo dejarla a la deriva—
—no se quedara sin vigilancia Severus, por ahora el ministerio te ha dado plena libertad para cuidar sus movimientos— sonrió con suficiencia –no soy un monstruo como para atarte a esa bomba a punto de explotar en tus manos—
—y, contrario a lo creas de mi Albus, no soy un desalmado capaz de abandonar a una niña desamparada en manos de una sociedad furiosa con su padre, capaz de cobrar venganza en forma de una masa compacta de magos y brujas cegados por el odio contra una chica inocente como ella— cuando miró a su compañero se dio cuenta que había quedado pasmado con su declaración, el tenedor con la fruta resbalando de las puntas a unos centímetros de su boca, ensuciando de miel y cereal la barba blanca.
—No lo creo— musitó el anciano sin cambiar de posición — ¿será acaso que tu lado oscuro por fin lo has extirpado?—
—lo dudo Albus— respondió sin inmutarse— sigo odiando al enano Potter, sigo sufriendo por Lilly y deseando que James con su grupo de amigos terminen retorciéndose en el infierno, o tal vez siendo unos esclavos inferí para mi uso personal—
—Eres todo un dulce— intervino Aurora con burla –espero que no te salga mal tu plan de cuidar y educar a la hija de tu exjefe—
—Sobre todo con los rumores— le contestó mal encarado –aunque tendré cierta ventaja si la mantengo viva y sana— sonrió sarcástico –y todo gracias a Albus y Minie— se limpio los labios y se puso de pie sin terminar su desayuno –con permiso— y salió del comedor por la puerta trasera.
¿Qué se creía Albus? Y la boca floja de Sinistra ¿estaba loca acaso? Sugerir eso mientras la paranoia general crecía ante los rumores del cobarde de Potter, no necesitaba mentes suspicaces y mentirosas que le pusieran de nuevo en la mira del ministerio.
Tan sumergido estaba en sus pensamientos que no se percató que Mina caminaba frente a él, acompañada de Fleur y el fastidioso semigigante, sino hasta que literalmente chocaron.
— ¡Lo siento profesor!— saltó asustada, Erick levantaba sus libros –vamos al salón para ver que hace falta, en un par de horas…— él la detuvo en su verborrea.
—si, lo se y descuida— le entregó uno de los pergaminos que logró detener de la catástrofe previa –necesito hablar contigo antes de la selección—
—Por supuesto profesor— le sonrió, no era ese gesto dulce y tierno, era algo más maduro, como si supiera o quisiera que "algo" como la noche previa se desatara de nuevo.
—Puede ir acompañada de Madeimoselle Delacour— cerró de golpe la puerta ilusionada de la muchacha –se trata sobre su desempeño en herbolaria—
—Ah…ok— murmuró decepcionada –ahí estaremos—
Se alejaron siguiendo caminos contrarios, Fleur solo la observaba y Erick farfullaba insultos en contra de su tutor, Mina no puso atención a nada, solo pensaba en lo que él tendría que decirle.
La tarde pasó volando entre clases, la comida y cháchara natural por el evento de esa noche; el Cáliz elegiría a los tres campeones, todo iba marchando bastante bien y solo era cosa de esperar.
Faltaba una hora para que comenzara la selección de campeones, Fleur se disculpó con su amiga pues estaba tan nerviosa que prefirió quedarse en la carroza, Mina entraba sola a la oficina de su tutor.
—Sabia que vendrías sola— fue su saludo, se encontraba revisando los pergaminos donde apunto los ingredientes de la poción antídoto –siéntate—
— ¿Y bien?— estaba un poco nerviosa ¿acaso la estaba probando? No la miraba, por unos minutos hasta parecía que la ignoraba; aun así guardó silencio, con las manos entrelazadas sobre su regazo y la vista fija al frente.
—Sobre lo sucedido anoche…—
—Acepto tus disculpas—
—debo suponer que has pensado en este momento durante todo el día— un poco desorientado por su actitud siguió adelante, tenia que arreglar ese asunto antes de dar el siguiente paso.
— ¿Cómo ignorarlo? No es tan fácil para mi, al menos no estoy acostumbrada a que alguien me toque de esa manera— siseo, poco a poco sentía como una flamita de enojo se encendía en su pecho.
Él al contrario, se permitió sentir algo de ¿orgullo? ¿Satisfacción? Si Mina hablaba de esa manera es que nadie, absolutamente nadie la había tocado, besado y sobre todo, demostrado cuanto se podía desear a alguien. Era el primero en hacerlo, bajo el influjo de la poción, pero era el primero.
—Te había dicho que en dos semanas buscaríamos uno de los ingredientes—
—El único que te falta— le corrigió – si, lo recuerdo también— ahogo un intento de sollozo, se dijo a si misma que ya no mas.
—Vamos a recolectarlo esta noche— le avisó –necesito que vistas totalmente de negro y te espero en la estatua del mago jorobado que está pasando…—
—Sé donde se encuentra— de inmediato se puso de pie – ¿a que hora?—
—media noche, lleva la varita que te regalé—
—Bien, entonces ahí voy a estar— resopló, era obvio que a él le urgía desencadenarse de ella, que le era molesto sentir algo por una estúpida niña cuando podía pasar la eternidad llorando por un cadáver — ¿es todo?—
—Por ahora— respondió distante ¿Qué le pasaba a la chiquilla ahora? No comprendió su actitud, pero era obvio que no entendía nada, que debía romper la cadena para…
—Entonces hasta media noche profesor— salió hecha una furia de su oficina.
Llegó con sus compañeros de colegio cinco minutos antes de que todo diera inicio tragándose la frustración y el desencanto que ya no se manifestaba como un nudo en la garganta, había sentido como algo se había rasgado en su interior más prefirió silenciarlo, guardándolo muy adentro y sonriendo con sus amigos como si nada pasara.
Cuando Krum llegó seguido de los candidatos de Drumstrang se acercó a saludarlos, charlaban planeando una salida juntos a Hogsmeade cuando llegó el grupo de Hogwarts precedido por los profesores, el alumnado en general invadió el salón cuando todos los candidatos estuvieron sentados y el Director tomara el lugar que le correspondía.
Nadie en ese momento se imaginaba el giro que tomarían las cosas, que los sucesos posteriores a esa noche, la vida de muchos comenzaría a cambiar de tajo.
