HOLA MIS LECTORES, YO AQUÍ TRAYENDOLES UN NUEVO CAPITULO COMO REGALO Y DANDO AVISO QUE ESTE CAPITULO SE NARRA DESDE LA PRESPECTIVA DE CIEL HASTA CIERTA PARTE. Y PIDIENDO TAMBIEN PERDON SI ALGUNA PARTE NO TIENE SENTIDO, ESTOY ALGO APURADA Y CON SUEÑO POR HABER LLORADO.

CAPITULO 49:

-CIEL-

Desde que tuve uso de razón, aunque mi madre me crio ella sola y puso todo de su esfuerzo para que nada me faltara… siempre tuve aquel sentimiento de soledad. Soledad que me fue convirtiendo en una persona muy estúpida por así decirlo y el único camino por el cual caminaba me llevaba solamente a mí, alejándome de todos… en ese momento nunca me imaginé pero en medio de la oscuridad un rayo de luz llego a mí, con solo la llegada de una sola persona todo mi mundo cambiara.

Y con ella llegaron muchos más, las personas a las que solo mire a la distancia empezaron a notarme. Al igual que aquel chico que me robo el corazón desde la primera vez que lo vi, desde que nuestros ojos se encontraron… el deseo de quererlo a mi lado me domino y con la excusa de que ellos, de que él, eran mis guardianes los ate a mí, con un lazo mucho más fuerte que cadenas.

Aun así seguía siendo una cobarde… era cierto que ya no estaba sola, la felicidad y sus radiantes sonrisas llenaron mi mundo de luz. Mi familia, mis amigos, el hombre que amaba estaba junto a mi… aun así… yo… solamente pinte una pintura sobre ellos… solo me engañe a mí misma.

La pintura se fue rasgando y deteriorando poco a poco sin que me diera cuenta desde que tomo el cargo como decima Jefa de la familia Phantomine.

Todos estaban junto a mí solo por tener dicho título y a la vez estaba segura que había creado una fuerte amistad con todos, pero todo cuenta de hadas siempre termina y en mi caso la pintura que pinte se rompió.

Un día como otro me fui dando cuenta que mi familia era feliz… eran felices… pero era una felicidad en la que yo podía ser parte. Claro, ellos tenían todo el derecho de encontrar aquella felicidad y yo los apoye de la forma más sincera… o eso pensé.

Primero fue Hayato y Takeshi, ambos siempre fueron tan diferentes, pero como dicen los polos opuestos siempre se atraen. Y al paso que ellos se iban cociendo mucho más al tener un lazo conmigo… fueron descubriendo sus verdaderos sentimientos. Por supuesto que cada uno tenía una forma de ver las cosas y un futuro que deseaban.

Hayato era muy dedicado a su rol como mano derecha y guardián de la tormenta pero a la vez se esforzó en seguir la carrera de pianista, fue una de los mejores... Takeshi también se esforzó en seguir con el beisbol, era un jugador profesional, el mejor, y a la vez nunca dejo de practicar el estilo de espada que heredó de su padre que lo hizo fuerte para afrontar su rol como guardián de la lluvia. Los dos tenían las cosas claras frente a sus ojos y fue ahí que nació su amor.

Ellos estaban junto a mí pero aunque alzara la mano no podía alcanzarlos.

El siguiente fue Ryohei, tan extremo como siempre, su carrera como boxeador siempre fue su sueño y no se rindió nunca, lo consiguió. Pudo llegar muy alto y por supuesto que no dejo las responsabilidades que tenía como mi guardián del sol. Y el amor llego a su vida, Hana estaba junto a él a pesar de decir que era un incordio y molestia tener una relación, eran felices a su manera.

Él estaba junto a mí pero no fueron mis ánimos y alientos suficientes para alcanzarlo.

Los terceros fueron Mukuro y Nagi, ellos se mantuvieron a la distancia siempre, tenían su forma de hacer las cosas y relacionarse con los demás, su grupo se fortaleció. Nagi siguió una carrera profesional y Mukuro se mantuvo apoyándola a la distancia haciéndose cargo de desaparecer a las familias mafiosas que consideraba una peste para el mundo. Claro que nunca le dije nada ya que sus movimientos me convinieron. Fue difícil sacarles la verdad… pero ellos ya estaban enamorados.

Los dos estaban junto a mí pero a la vez la distancia que pusieron no me dejo alcanzarlos.

Con Reborn paso algo similar, era mi tutor y estaba junto a mí como mi asesor personal pero aunque muchas veces lo negó sus sentimientos por primera vez lo dominaron y quedo flechado por el pequeño Lambo, su relación no fue muy expresiva que digamos, no eran de esas personas que demostraran afecto delante de todos, por eso nadie se imaginó que ambos eran pareja sobre todo con la diferencia de edad que se tenían. Aun así cada uno tenía la mente clara y sabían lo que querían más adelante. Lambo seguía con la universidad y Reborn con su trabajo de asesino.

Estaban junto a mí pero no fui el apoyo para ninguno, no pude alcanzarlos.

Mientras que Kyoya… mi amado Kyoya, el verdaderamente se mantuvo al margen, rara vez lo veía, su poder creció en Nanimori y en todo Japón, cualquier persona conocía su nombre pero no su rostro, después de todo Kyoya nunca supo manejar las multitudes y las únicas veces en las que estaba rodeado de gente era con nosotros o si era necesario en su trabajo. Tal como se dice… la nube siempre está a la distancia yendo a su propio ritmo sin dejar al cielo.

Fue mi propia cobardía y miedo que nunca pude confesar mis verdaderos sentimientos, quien me garantizaba que él me correspondería, quien me decía que no se alejaría más de lo que ya estaba… quien… y por primera vez derrame lágrimas al verlo con una mujer. Supe que ese hombre no estaba destinado para mí.

Estaba cerca y lejos, pero mis manos nunca pudieron ni intentaron alcanzarlo.

De la misma manera todos eran felices a su manera, mis pequeños hermanos, mis aliados… mi madre… todo tenía una vida mientras yo en medio de todos me quedaba más sola que nunca antes en mi vida. Comenzó a caer nuevamente en la oscuridad.

Solamente vivía en una realidad falsa a causa de mis mentiras y mis caídas.

Mis mentiras empezaron a aparecer con solo la necesidad de querer sentirme acompañada, solo unos pocos sabían cómo era en realidad, solo unos pocos conocían mi verdadera cara.

Fue un hombre desconocido del que nunca supe el hombre que me enseño un calor que me hizo sentir necesitada… pero el calor solo duraba unos minutos, unas horas… hasta que volvía a sentir el frio de la soledad que nunca me había dejado.

Y al paso que el reloj iba avanzando cada vez que desaparecía de la mirada de mi familia despertaba en la cama de algún extraño. Al principio ellos no se dieron cuenta pero mis emociones y cuerpo siempre fueron inestables y llegaron a notarlo.

-Juudaime donde estaba?! – pregunto alterado Hayato justo cuando había llegado de una de mis escapadas durante la noche

-Hayato… que haces despierto? – fue lo único que dije

-La estuve buscando durante toda la noche en toda la mansión y fuera… Takeshi y los demás siguen fuera –

-Rayos – suspire sacándome el saco – solo fui a dar una caminata – mentí

-Hasta estas horas? –

-Bueno, bueno, me fui a encontrar con unas amigas – volví a mentir

-Cuáles amigas? – detrás apareció Reborn acompañado de Lambo

-Unas – respondí caminando hacia las escaleras

Pero justo antes de subirlas todos llegaron y delante de mí en la parte del segundo piso estaba el, Kyoya mirándome con unos ojos desaprobatorios, como si dijera que era obvio que mentía.

-Ciel que bueno que apareciste – dijo Takeshi – debiste avisar donde ibas, nos tuviste preocupados –

Yo no respondí.

-Aun no has contestado donde y con qué amigas estuviste – repitió Reborn con voz severa

Seguía sin responder.

-Kfufufu puede que haya ido más al encontró de un hombre – comento directamente Mukuro

-Mukuro-sama – Nagi no quería creer eso, no podía ser

Cada uno tenía una forma de verme ante sus ojos. Y apreciaba demasiado que aún se preocuparan por mí, que aun estuviera presente para ellos. Pero eso solo duraba unos minutos hasta que volvieran a su propio mundo.

Mire de reojo a Mukuro quien estaba con un puchero en los labios, su comentario estaba más que acertado.

A pesar de todo ello, cerré los ojos y empecé a caminar hacia arriba sin importarme que Kyoya estuviera clavando sus ojos en mí. No dije nada más que…

-Solo fui a ver a unas amigas – repetí la mentira

Esta fue la primera vez que ellos se dieron cuenta y para no preocuparlos, para no desmoronar la imagen que tenia de mí oculte mejor mis escapadas, mis aventuras.

Hasta que conocí a Dino, él era un hombre casi igual a mí, tenía el cargo de Jefe de la familia Cavallone, pude sentir desde la primera vez que pasaba por algo similar a lo que estaba pasándome. Pero la historia diferente y el desde que nació siempre estuvo rodeado de luz.

Pensé que con él podría tener una relación estable, también era beneficioso, relacionarnos bajo nuestros títulos fue el primer paso hasta terminar en la cama. Nunca hicimos anuncio nuestra relación porque pensamos que no era el momento. Hasta que me vi envuelta en una nueva aventura. Una nueva mentira.

Enma Kozato, fue su nombre, el décimo líder de la familia Shimon, esa persona tenía una historia conmigo o mejor dicho con nuestros antepasados.

No fue una seducción de miradas el comienzo de nuestra relación sino una ferviente pelea donde solamente nosotros estuvimos involucrados. Y aunque al principio lo único que Enma sentía por mí fue odio me supe adaptar hasta que conseguí robar sus labios.

Esa persona también mentía, un llevaba una mentira mucho más fuerte que las que siempre decía yo. Lo supe desde el principio pero me hice la idiota.

Termine con Dino y comencé a salir con Enma, esta vez sí hice visible nuestra relación, muchos se sorprendieron pero nada de lo que me dijeron funciono. Pensé que al ser tan iguales, conociendo lo que era la verdadera soledad podría encontrar de nuevo la luz y pintar un nuevo recuadro. Enma era una mujer y no importo, pero eso era un secreto para todos.

Seguía siendo una loca pero mis emociones se mantuvieron controlados gracias a Enma hasta que justo antes de terminar con el nuevo cuadro que pintaba… este se rasgó instantáneamente.

-Enma por favor –

-No podemos… no se puede repetir –

-Pero yo te amo, yo te protegeré – la tomo de las manos

-Y no lo dudo pero… Dino… yo… con ella pudo conseguir que mi familia recupere su poder –

-Si es por eso yo te ayudare, te daré el apoyo de mi familia –

-No puede ser… - volvió a negarse

-Veras que si… solo entrégate a mí –

Estaba en una esquina apoyada contra la pared escuchando todo, fue una sorpresa saber que ellos dos tenían algo, era como si Dino me estuviera pagando con la misma moneda y Enma de la misma manera. Sabía que Enma me estaba utilizando, no importo, después de todo yo también la utilizaba. Pero la luz que pensé haber encontrado para mi sola se esfumo dejándome ante la oscuridad otra vez.

Y no fue la única sorpresa que me di. Ya que lo que rompió mi corazón ese día no fueron Enma y Dino sino… Kyoya…

Nunca pensé que lo hiciera en pleno auto. Tenía las ventanas polarizadas pero para mis ojos él era visible aunque hubiera mil escudos ocultándolo.

Rompí a llorar como nunca antes, intente olvidarlo y por un momento lo hice pero con solo ver como estaba en los brazos de otra mujer pude darme cuenta que seguía amándolo, que aunque ese hombre no estaba destinado para mi… yo solo podía amarlo a él.

Seguí con la relación que tenía con Enma y por lo visto ella también quiso meterse a la cabeza que estando conmigo era lo único que la beneficiaria. Lo único cambio fue su engaño, su traición, ella seguía viéndose con Dino, profesándose ese amor que tenían. Y por supuesto que yo hice lo mismo, volví a mis andadas, despertando en camas diferentes.

En una de esas me encontré de nuevo con Dino. Nos pusimos a tomar en un bar, hasta que el quedo completamente borracho y empezó a soltar la lengua, la razón por la cual acepto terminar conmigo tan fácilmente fue porque ya estaba enamorado de Enma, cuando empezó su relación, cuando empezaron a verme la cara de estúpida. Claro que disculpo y me rogo que dejara libre a Enma. Pero no iba a dejarla escapar tan fácilmente o eso pensé hasta que Dino dijo…

-Ella es mi luz –

Simples palabras, muy simples, pero me abrieron los ojos y nuevamente me quede sola.

Por beneficios acorde con Enma seguir fingiendo nuestra relación, una que otra revolcada hubo pero nada serio.

Hasta que el apareció en mi vida… ese hombre de cabellos blancos y ojos violeta… aquel amante de los malvaviscos… Byakuran Gensso… mi perdición. Lo nuestro fue loco en todos los sentidos, no hubo muchas palabras, solo acción en donde lo único que nos unió fue el deseo de sentir algo. Estando con Byakuran me di cuenta que seguía amando a Kyoya, nunca lo dejaría de amar de eso ya estaba resignada.

El tiempo paso nuevamente, Byakuran era el líder de la familia Millefiore. Un acuerdo de paz se hizo entre nosotros, acuerdo que solo duro dos años hasta que en medio del miedo a estar sola para toda mi vida se apodero de mí… no quería morir de esta manera y aunque no resultara quise dejar de ser una cobarde y decirle mis verdaderos sentimientos a Kyoya.

Ese fue el detonador.

Cite a Kyoya quien estaba en Japón por esos días, con la excusa de que necesitaba a todos mis guardianes por una reunión importante que se realizaría en unos días, el llego.

Todos estábamos reunidos pero una llamada fue lo que me alejo de ellos.

-Te espero en mi mansión – fue lo que dijo Byakuran cortando la llamada

Pensé que era el momento adecuado de terminar con él, tenía miedo de quedarme sola pero aun así quería hacer las cosas bien y aunque realmente terminara sola creía que por lo menos el poco calor que sentía por mi familia me ayudara a seguir adelante. Esta vez sin mentiras, esta vez sin engaños… quería esforzarme para crear yo misma una luz.

Fui al encuentro con Byakuran, le explique mis verdaderos sentimientos, el me escucho sin interrumpirme hasta que antes de despedirme, de decirle adiós.

-Si no eres mía, no serás de nadie – dijo apuntándome con una pistola

Me defendí con mis llamas pero él lo tenía todo calculado, esta era una trampa en donde yo no saldría con vida. Tres disparos me dieron en el estómago. Sangraba, la sangre corría como agua de un grifo.

Realmente no puse bien como llegue hasta afuera de la mansión donde misteriosamente mis guardianes y Reborn esperaban. Con un rostro lleno de miedo y horror corrieron hacia mí. Y antes de caer al suelo un último disparo traspaso mi corazón.

-NOOOOOOOOOO! – escuche sus gritos

Termine en el suelo.

-Por favor no cierre los ojos JUUDAIME! – gritaba Hayato muy alterado

-Aguanta solo un poco más– decía Takeshi haciendo una llamada desde su celular

-Ahora viene la ayuda! – grito Ryohei tratando de hacer algo con su llama del sol sin éxito

-No mueres hermanita! – Lambo lloraba

-JEFA! – Nagi estaba al borde de ahogarse en su llanto

Eran sus suplicas, quería cumplirles, quería hacerlo, tenía tantas cosas que decirles, que hacer con ellos pero apenas podía mantener una visión borrosa de ellos, mi familia, mi querida y más preciada familia, la que amaba con todo mi ser a pesar de mis errores.

Era yo quien los dejaba, ella yo quien se iba. Me halle ante la oscuridad que conocía muy bien, ya no podía verlos. Y sus gritos que parecían ecos alejándose pidiéndome que no fuera dejaron caer las lágrimas de mis ojos.

-Lo… sien…to… - fue lo último que pudo decir con las pocas fuerzas que me quedaron

Había sido tan estúpida, había cometido tantos errores por cobarde, por miedosa, por estúpida, si solamente hubiera creía más en mi familia, si solamente hubiera… varias imágenes pasaron por mi mente como un rollo de película, cada uno de mis encuentros… Reborn, Hayato, Takeshi, Lambo, Ryohei, Nagi, Mukuro… Kyoya… era yo quien fallo.

Y como si pagara por todos mis errores, mi alma se quedó condenada a ver como mi familia se iba destruyendo.

.

Y volvía a suceder, volvía a pasar por lo mismo… mi destino se repetía otra vez…

Yo solo quería una oportunidad más… yo solo quería estar junto a ellos una vez más… acaso era un deseo egoísta, acaso no tenía el derecho a desear una felicidad para mi familia y una felicidad para mi… porque el destino me quitaba lo que más apreciaba en el mundo… porque me tenía que llevar cuando al fin estaba dispuesta a dejar mis miedos…

-JUUDAIME! –

-CIEL! –

De nuevo estaba escuchando sus gritos desgarradores, de nuevo estaba observando aquellas expresiones llenas de tristeza, miedo y horror…

Me iba… pero aunque sea lo último que pudiera hacer iba a…

-Ciel! – Kyoya llego primero hacia mí teniendo en brazos a ese pequeño pedacito que se formó dentro de mí

Las lágrimas cayeron de mis ojos al ver esos hermosos ojos azules que tenía.

-Que tonta… fui… - con las pocas fuerzas que tuve entregue a mi otro bebe hacia sus brazos junto a su hermano – aho-ra… es…tan… con… pa-pa… - una pequeña sonrisa se formó en sus labios

Al momento en que le entregue a mis hijos a los brazos del hombre que amaba y al que era su padre todo se volvió oscuro como esa vez.

-Si no eres mía no serás de nadie – pude escuchar en mi mente las palabras de Byakuran

Luego oí otros disparos.

-CIEL! – por primera vez te escuche gritar mi nombre con aquella desesperación la cual no demostraste aquella vez

En mi primera muerte tu voz se perdió al verme ir pero esta vez… con solo escuchar que gritabas tu dolor me hacía feliz, era estúpido pero me hacía feliz… y sabía que estaba vez podrías seguir…

-Kyo-ya… - repetí su nombre con un fino sonido saliendo de mis labios

-QUEDATE! –

Hayato…

-NO TE VOLVEREMOS A DEJAR! –

Takeshi…

-TE NECESITAMOS! –

…Lambo, Ryohei…

-POR FAVOR! –

…Nagi, Mukuro…

-CUMPLE TU PROMESA! –

…Reborn…

Chicos… porque… porque no son las mismas suplicas? Porque no son las mismas palabras?

-El futuro cambio… y también sus decisiones – esa voz era…

Delante de mis ojos en medio de la oscuridad una luz blanca dejo ver la figura de aquella mujer de kimono blanco, la volví a ver de nuevo.

-Yo… -

-Cumpliste con tu pago, y al limpiar sus corazones cambiaste sus futuros y destinos… -

-Yo… -

-Te dije que tu futuro podía cambiar como tú quisieras pero que tú destino llegaría… y llego tal como estaba escrito… pero ahora la que debe decidir eres tú… -

-Yo… -

-Los dejaras o… -

-Yo… -

-…volverás? –

-Yo… quiero… -

-VUELVE AHORA MISMO! –

-Kyoya! – esa era su voz

-ME PERTENECES! DIJISTE QUE PODIA HACER LO QUE QUISIERA CONTIGO! DIJISTE QUE HARIAS LO QUE YO QUISIERA! –

-Kyoya… -

-TE ORDENO QUE VUELVAS! VUELVE… CIELLLLL! –

-Kyoya… Kyoya… Kyoya… -

-Waaaaa – ese llanto – waaa… -

-…mis niños… - el dolor que sentía era insoportable

-Que decidiste? –

-Yo… yo… quiero volver… quiero estar con ellos, quiero ser feliz junto a ellos, junto a Kyoya… junto a mis hijos… -

-Que deseas? –

-CIEL! – ellos me llamaban, ellos me… no, yo era la que los necesitaba, yo era la que quería volver, yo era la que quería…

-QUIERO VIVIR! – grite

De nuevo esa luz, esa luz que me dio la oportunidad de corregir todo lo que no pude, de poder armarme de valor para llamarlos por sus nombres, la que me permitió conocer aquellos corazones que escondían más de lo que pude haberme imaginado, aquella confianza que compartíamos, y sobre todo… me dio la oportunidad de decirle mis sentimientos a la persona que más amaba.

Kyoya…

Pude conocerlo mejor, pude ver no solo esa faceta depredadora que mostraba al pelear, conocí su amor verdadero al pelear, aquella pasión al estrecharme en sus brazos, aquellos brazos que me protegieron hasta el último momento… aquellas manos que me guiaron a un futuro donde las nubes podían despejarse mostrando el verdadero cielo… aquellas manos a las cuales le entregue las dos personitas creadas por nuestro amor…

Al final, al final de todo lo que pasamos juntos, al final de mi miedo, al final de mi deseo… quiero ser feliz.

-Kyoya… Kyoya… KYOYAAAA! –

-FIN CIEL-

.

-Es todo por esta reunión –

-Si! –

Los hombres se retiraron, mientras que en la sala se quedaba solo una persona junto a un peli plata que checaba los documentos dejados.

-Como dijiste hay un traidor dentro, la información es falsa –

-Hmp – lo ignoro, eso era obvio

-No entiendo como Juudaime te aguanta – su expresión decía que quería golpearlo

-Esa Dame lo consintió demasiado – intervino otra persona

-Reborn-san! – dijo Hayato al ver al que recién entraba

Para que su mirada bajara al ver a dos pequeños de cabellos castaños que salieron de detrás del hitman.

-Papa! – gritaron corriendo a los brazos de su padre

-Giotto, Tsuna – Kyoya los recibió en brazos

Cualquiera que viera esta escena no se lo podría creer, Kyoya nunca mostraba afecto por nadie que no fueran sus dos pequeños.

-Papa terminamos el entrenamiento – dijo el niño de nombre Giotto algo serio

Giotto Hibari, 8 años, un hermoso niño de cabellos castaños que desafiaban la gravedad y unos hermosos ojos caramelos idénticos a los de su madre, era su mismo retrato de Ciel pero en versión de niño. Su personalidad era casi idéntica a la de su padre. Alguien serio y muy dedicado a su entrenamiento con cualquier tipo de arma y pelea cuerpo a cuerpo.

-Podemos ir a ver a Mama? – pregunto la niña de nombre Tsuna algo impaciente

Tsuna Hibari, 8 años, una hermosísima niña de largos cabellos castaños que parecían no estar peinados porque al igual que su hermano sufría contra la gravedad, lo único diferente de su hermano gemelo era que ella poseía unos grandes ojos azules iguales a los de su padre. Con respecto a su personalidad era la misma copia de su madre, muy juguetona y traviesa. Aun así era muy dedicada al entrenamiento igual a su hermano.

-Señorita, señorito no estaba con ustedes Elie? – pregunto Hayato, estaba seguro Takeshi le dijo que había dejado a su hija con los gemelos

Si, Hayato había tenido una hermosa niña con Takeshi, gracias a la investigación doncel que Ciel dejo terminada. Su hija se llamaba Elie Yamamoto de 6 años, una niña de ondeados cabellos azabaches y ojos esmeraldas. Era como ver a una muñequita de porcelana porque siempre llevaba hermosos vestidos oscuros.

-Se quedó con el herbívoro ilusionista – contesto Giotto

-Igual a su padre – Reborn ladeo una sonrisa burlona por como Giotto se refería al hijo de Mukuro

-Iré por Elizabeth yo tampoco quiero que se junte el hijo de Mukuro – Hayato se fue a paso acelerado

-Que también es hijo de Nagi – dijo Reborn sin ser escuchado – lo matare – odiaba que lo ignoraran

-Tío Reborn – lo detuvo Tsuna cogiéndole de la mano – hoy vendrá el tío Lambo y Ryo? –

-Deberían estar aquí antes del almuerzo – contesto Reborn calmando su enojo por haber sido ignorado

Ryo Bovino, era el hijo de Lambo y Reborn, llevaba el apellido de Lambo solo por la seguridad de este porque Reborn en si era un hombre que siempre era blanco al ser el mejor hitman del mundo. Era un pequeño niño de 2 años, cabellos ondeados y ojos negros, a pesar de ser muy pequeño siempre trataba de imitar a Reborn pero cada vez que le salía algo mal o se caía lloraba como Lambo.

-Si! – Tsuna era la que le tenía mucho más cariño a Ryo porque le encantaba cuidar de los pequeños

-Oye espera! – su hermano fue detrás de ella

Fue cuando una tonfa fue directamente a la cara del hitman quien esquivo fácilmente.

-Aleja a tu hijo de mi hija! – ordeno Kyoya

-Acaso estas celoso? – a Reborn le encantaba provocar a Kyoya con este asunto

No era la primera vez que trataban el asunto y la forma en como terminaban siempre era la misma, una pelea.

Mientras que los gemelos se adelantaron hacia su lugar favorito. Nunca faltaban ningún día, se la pasaban horas jugando en ese lugar, platicando y sonriendo

-Tsuna no dijiste que querías ver a mama? – pregunto Giotto tomando de la mano a su hermana al ver que se pasó del lugar

-Si vamos a ir pero antes tengo que ir a la entrada, le encargue un regalo al tío Lambo para mama –

-Ah es cierto – apenas lo recordaba – pero el tío Reborn dijo que iban a llegar hasta el almuerzo –

-No los sentiste? –

Otra vez su hermana se le adelantaba, bueno que podía esperar, ella era más perspicaz cuando se trataba de sentir la presencia de otras personas, así estuvieran a kilómetros.

-Están en la entrada – dijo Giotto al sentir la presencia del guardián del trueno acompañado de otra presencia muy parecida

-Vamos, vamos! – Tsuna lo jalo de la mano corriendo

Fueron unos segundos hasta que llegaron a la entrada donde iba entrando Lambo con un pequeño niño en brazos.

-Tío Lambo, Ryo! – exclamo feliz Tsuna

-Tsuna-chan, Giotto-chan – dijo Lambo al ver a los gemelos mientras bajaba a su pequeño – otra vez me sintieron? –

-Yo lo hice primera – Tsuna alardeaba

-Solo porque estoy cansado del entrenamiento – intento excusarse Giotto

-Como no… - Tsuna se acercó al pequeño Ryo – como has estado Ryo? Te has portado bien? –

-Si – sonrió el pequeño

-Muy bien! – Tsuna se lanzó a abrazarlo dándole un beso en la frente al pequeño quien sonrió mucho más

-Tsuna… - Giotto estaba celoso y apunto de atacar a Ryo

-Bueno, bueno – intervino Lambo antes que asesinaran a su hijo – seguro que están aquí por el encargo que me pidieron –

-Si! Lo dijiste?! –

-Aquí lo tengo – saco una pequeña cajita oscura – deben tener cuidado de no lastimarse los dedos, de acuerdo? –

-Si! – dijeron los dos gemelos

Para luego despedirse e irse rápidamente.

-Pudiste conseguirlo? – pregunto Nagi apareciendo junto a su hijo Daimon

-WA! – grito del susto Lambo – Nagi, Daimon no me den esos sustos por favor – su corazón iba a escaparse de su pecho

-Lo siento… - se disculpó Nagi

-Lo que pasa es que eres un miedica – Daimon se cruzó de brazos

-Dai! – Ryo fue hasta el hijo de Nagi

-Has crecido o es mi imaginación mocoso? – pregunto Daimon mirándole fijamente

Por alguna razón Daimon y Ryo se podían llevar bien, no era que fueran amigos pero se soportaban.

-Daimon porque no le enseñas tus nuevas ilusiones a Ryo-kun? – le propuso su madre

-Bien – empezó a caminar seguido de Ryo

-Sigo sorprendiéndome – comento Lambo viendo cómo se iba su hijo como si nada

-Y pudiste conseguir el regalo que te pidió Tsuna-chan? – volvió a preguntar Nagi

-Sí, fue difícil encontrarlo pero no iba a decepcionar a los gemelos, después de todo hoy es un día especial… aunque… no debería ser al revés? Hoy es su… -

-Ellos son los festejados el día de hoy pero no pasa nada… ya que lo que ellos desean nadie se los puede dar – dijo con tristeza Nagi

-Eso es verdad… -

Y mientras los gemelos bajaron la velocidad de su carrera caminando tranquilamente, debían tener cuidado de no romper el regalo que tenían en manos.

-Giotto –

-Que? –

-Crees que mama sea feliz? –

-Claro que si –

-Aun si no puede decirnos nada? –

-Papa dijo que ella siempre está cuidando de nosotros, apenas de que no pueda decirnos nada –

-Ya… - bajo la cabeza deteniéndose – pero me gustaría escucharla… que diga mi nombre –

-Lo se… - Giotto se sentía de la misma manera – pero no podemos pedir imposibles –

-Papa no puede cumplirnos esto, verdad? –

-Sabes que no – miro al cielo – no podemos pedirle eso… recuerda aquella vez que se lo pedimos… no quiero verlo poner esa mirada otra vez –

-Yo tampoco pero… quiero a mama – sus ojos se cristalizaron

-Debemos ser fuertes – Giotto parpadeo varias veces para no llorar – recuerda que mama siempre sonreía en las fotos y que le gustaría que nosotros también sonriamos como ella –

-Tú no sonríes seguido – le recordó

-Sonrió por dentro – empezó a caminar para que su hermana no empezara con lo mismo

Ambos desde que tenían uso razón y aunque nadie lo creyera mucho antes tenían un recuerdo, un recuerdo muy valioso. De su madre… con una pequeña sonrisa les decía.

-Ahora están con papa –

Los dos no lo comprendían bien pero ese recuerdo estaba gravado a fuego en sus mentes y por esa misma razón no insistieron con el tema de su madre con su padre o tíos. Sabían que con solo mencionar a su madre la tristeza los dominaba. Por esa razón ellos refirieron visitar a su madre, cada día.

-Ya llegamos! – dijo con una gran sonrisa Tsuna

-No seas ruidosa – le regaño Giotto

Se aproximaron hasta quedar a un lado.

-Sabes hoy te traje un hermoso regalo! –

-Es de los dos –

-Es cierto, es un regalo de los dos… - extendió la pequeña cajita que traía en manos – sabes… hoy… hoy es nuestro cumpleaños –

-Cumplimos 8 años –

-Ya sabemos que en este día somos nosotros quienes debemos recibir los regalos pero… no pasa nada con que tú los recibas de nosotros, verdad? –

-Esperamos que te guste –

-TSUNA! GIOTTO! – escucharon que los llamaban, era su padre

-Papa llama, nos vemos mama – Giotto se despidió primero

-Ya vendremos más tarde – Tsuna siguió a su hermano pero se detuvo por unos segundos para murmurar – me gustaría tenerte este día con nosotros –

Y con esto se fue junto a su hermano hasta que llegaron donde estaba su padre.

-Papa nos llamabas? –

-Sí, la abuela esta al teléfono –

-La abuela! Qué bien! – Tsuna era muy feliz con las llamadas de su abuela Nana

La llamada de Nana era para decirles que ya estaba en camino pero que llegaría un poco tarde, los gemelos le dijeron que no pasaba nada mientras llegara sana y a salva con ellos.

-Tsuna – le dijo su padre al ver que terminaron la llamada con su abuela

-Si papa? –

-No tenías el cabello sujetado? – Kyoya estaba seguro que su hija se había amarrado el cabello para que no estuviera muy chascoso

-Oh no está – la hebilla que sujetaba su cabello no estaba

-No se te abra caído cuando fuimos a ver a mama? – le dijo Giotto, ya que él también estaba seguro que hasta que llegaron con su madre su hermana tenia sujetado el cabello

-Puede ser… voy a buscar –

-Te acompaño –

-Vuelvan pronto tengo que darles algo – les dijo Kyoya

-SI! – dijeron los dos yéndose corriendo para regresar pronto con su padre

Lo que ellos no imaginaron fue que al llegar con su madre… en aquella cama en donde siempre estaba recostada con los ojos cerrados…

Por primera vez.

Su madre estaba sentada mirando fijamente con los ojos abiertos la pequeña cajita que ellos dos le dieron como regalo solo hace unos minutos. Y poco a poco fuera despegando sus ojos del presente para fijar sus grandes ojos en ambos gemelos.

Como si fuera algo mágico, ella estaba despierta… y con una sonrisa en los labios dijo.

-Han crecido… -

COMO YA LES DIJE DE ANTEMANO EN ANTERIORES CAPITULOS YO YA TENIA EL CAPITULO CASI DEL FINAL ESCRITO, Y COMO VI QUE VARIOS COMENTARIOS PIDIENDOME QUE ACTUALICE PRONTO ME DIJE A MI MISMA QUE COMO UN REGALO IBA A DEJARLES LEER EL PENULTIMO CAPITULO PARA QUE NO SUFRIERAN MAS.

HAY QUE ADMITIR QUE ME MIENTRAS CORREGIA ALGUNAS COSAS ME PUSE A LLORAR, TENER QUE METERME EN EL PAPEL DE CIEL… REALMENTE ME DOLIO.

Y LUEGO ESCRIBIR COMO FUE DESPUES… CUANTOS PENSARON QUE CIEL SE HABIA MUERTO? Y ESTABA POR PONER QUE SI SE HABIA MUERTO PERO NO QUISE SER TAN CRUEL CON USTEDES Y MENOS CON ESTOS GEMELOS.

DEJEN SUS COMENTARIOS Y ESTRELLITAS.

Y HASTA EL SABADO CON EL NUEVO Y ULTIMO CAPITULO.

NOS LEEMOS

BYE BYE