Hola chicas, en verdad, desde el fondo de mi corazón, les agradezco su apoyo, que sigan aquí, que sus comentarios han hecho esta historia llegar a las dos mil reviews, a las que en silencio, a las que se retiraron en el camino, a las que han criticado y encendido el chat, espero no aburrirlas, y terminar pronto con esto.

A mi amiga y cómplice, por virtualmente sostener mi mano y decirme respira profundo cuando he estado en crisis.

Gracias, me siento bendecida, y temerosa a la vez, porque si escribo otra historia... la meta es muy alta...

De todo corazón gracias, y bendiciones.

Capítulo 49

Albert se encontraba en la cima de la montaña, había pasado el día platicando con Rosemary, recordando cuando eran niños, pero, sobre todo, hablando sobre Candy.

Cuando hablas de ella, veo en tus ojos la luz que iluminaba los ojos de papá cuando veía a mamá.

No concibo mi vida sin ella Rose.

Sus hijos serán hermosos…

¿Los has visto? – preguntó la voz cristalina de Candy que había llegado justo a tiempo para escuchar las palabras de Rose.

Candy, ¿qué haces aquí? – preguntó Albert, entre aliviado y preocupado de verla.

No sé, tú también estás aquí… ¿Rose?

Los he visto y aunque aún no son una realidad, son hermosos.

¿Podremos regresar?

Depende de ustedes, como se los dije antes, ustedes son quienes deciden.

¿Amor? – le preguntó ella viéndolo con mirada inquisitiva.

Creí que tú habías decidido ya mi amor.

No puedo vivir sin ti. Te necesito. Quiero que cumplamos todas las promesas que nos hicimos, y que un día conozcamos a nuestros hijos.

Te juro que no estarás sola.

Te amo.

Albert la atrajo para besarla, y la abrazó, juntos caminaron por el pasto, un par de pequeños cachorros se acercaron jugueteando a sus pies. Candy acarició a los pequeños perros y jugueteó con ellos, Albert la perseguía, pero de pronto un barranco los separó, Candy había quedado del otro lado. Albert y los cachorros la observaban de lejos.

¿Amor?

Encontraré la forma princesa, te lo juro, regresaré a ti, solo ten paciencia. Te amo.

Yo también te amo. – le dijo ella, lanzándole un beso. Sin angustia alguna, Albert, la vio desaparecer, y él se quedó ahí, parado en la orilla del barranco.

Candy abrió los ojos, esta vez era Archie el que estaba sentado en la silla a su lado, tenía su ipad enfrente y parecía muy concentrado, a su lado, una montaña de papeles evidenciaba lo ocupado que estaba.

¿Archie?

Gatita, has vuelto con nosotros, ¿cómo te sientes?

Adolorida, cansada, triste, pero serena, así que dime cuanto tiempo ha pasado.

Has estado fuera cuatro días.

¿Desde que desperté?

Desde el accidente.

¿Cómo está él?

Sigue inconsciente, pero estable.

¿Monica?

Sigue con vida.

¿Está…?

Muy mal herida, su rostro y su cuerpo quedaran desfigurado de por vida, aún si se practicara todas las cirugías reconstructivas, no volverá a ser la misma. Está bajo arresto, y sola.

¿Sola?

Su familia se ha negado a venir, está inconsciente, así que…

Candy suspiró, sabía que Monica se merecía todo eso, pero no estaba dispuesta a permitir que su corazón se llenara de rencor.

Lo siento por ella. ¿Qué hay de Samuel?

No le hemos visto por aquí, creo que la tía lidió con él, pero no nos ha dicho nada.

Quiero respuestas Archie, ¿Cómo pudo suceder algo así? Se suponía que todo estaba vigilado, ¿Porqué Monica querría salir lastimada?

Gatita, necesitas descansar, ahora no es el momento.

¿Tienen respuestas?

Sí, George tiene las respuestas a tus preguntas, pero francamente, por ahora, lo importante es que te recuperes.

Archie.

No me hables en ese tono, no me veas con esa cara, ya sé que eres la niña mimada de los Andrew, que estás acostumbrada a salirte con la tuya, y a que todos hagamos tu voluntad, pero mientras estés en esa cama, no puedes mandarnos.

Archiebald Cornwell, ¿Qué insinúas?

No lo insinúo Candy, lo reconozco, nos tienes a todos bajo tu embrujo, y además tienes la autoridad por ser la matriarca, pero mientras estés en esa cama, no vamos a dar nuestro brazo a torcer. Tienes que recuperarte, sí quieres que te obedezcamos. Además, no nos vamos a arriesgar a que Albert nos reclame si no te recuperas como es debido.

¿Puedo verlo?

Por facetime, hasta que el doctor diga otra cosa.

Archie… Yo debía ir en ese auto.

Candy…

No te lo estoy preguntando, lo sé.

Bien, cambiaron los autos, supuestos agentes policiacos hicieron que el cuerpo de seguridad se retirara, no había forma de contradecirlos, y como lo hicieron con todos los choferes y agentes de seguridad, nadie sospechó nada. Cuando volvieron a los autos, todo parecía normal, pero las placas no coinciden con los números de serie de los autos. Tenemos nuestros propios investigadores.

¿Fue Samuel?

Es la persona más probable.

¿Tenemos pruebas?

Tenemos pruebas contra Monica, pero como tú bien lo mencionas, no tiene lógica que ella fuera en ese auto.

Quiero…

Candy, por ahora, no importa que quieras, lo que importa es que te recuperes por completo, creo que nadie va a poder hacer volver a Albert de coma, más que tú.

¿Quién está con él?

Mi papá, los demás están descansando, o en el corporativo.

Quiero verlo Archie, por favor. – le dijo ella poniendo esa mirada irresistible, que hizo que Archivald Cornwell tragara en seco, aún ahora, estando casado, y amando a su esposa como la amaba sabía bien que no había cosa que pudiera negarle cuando lo miraba de esa forma.

Bien, llamaré al doctor para que te valore, que de hecho es lo primero que debí hacer, y sí él está de acuerdo…

Quiero darme un baño, ¿me trajeron ropa?

Vamos paso por paso, Annie y Patty trajeron una maleta, pero primero el médico.

Gracias Archie. – le dijo ella con una sonrisa.

10 minutos después el médico había llegado a revisarla, estaba mejor, pero aun debía andarse con cuidado, le permitió ir a ver a Albert, que ya había sido trasladado a la suite, pero, aún no debía hacer ningún esfuerzo, su pulmón tomaría tiempo para sanar, y las costillas rotas, aún eran muy dolorosas. El médico llamó a la enfermera para que le retiraran las diferentes sondas, y después se retiró, Candy había pedido ayuda de sus hermanas.

Annie y Patty llegaron para ayudarla a bañarse y vestirse, Archie la llevó en brazos hasta el baño, e hizo lo mismo para ponerla en la silla.

¿No creen que exageran?

Candy, ¿Quieres o no ver a Albert? – le preguntó Annie, sin rodeos, sorprendentemente era la más capaz de manejar a la rebelde rubia.

Está bien, haré lo que quieran. Le dijo la rubia resignada, pero sin dejar de soltar un bufido, muy poco femenino, y por lo bajo un "Por Ahora"

Archie empujó la silla hasta la habitación de Albert, mientras Annie y Patty iban a despertar a la tía Elroy, para darle la noticia de que Candy ya estaba consciente, Elroy había pasado todas las noches al lado de la rubia, o de Albert, Diana Cornwell y ella tomaban los turnos de la noche, para que los muchachos pudiesen estar al pendiente de los negocios, y Annie y Patty también habían comenzado a ayudar con las empresas en el área de relaciones públicas, hacían de asistente personal de sus esposos, lidiaban con la prensa, y estaban al pendiente de la tía, el engranaje Andrew funcionaba.

Entraron en la habitación, Allistear Cornwell Sr. estaba sentado leyéndole un periódico de finanzas a Albert, estaba tan concentrado, que no los sintió entrar.

Papá, con razón no ha despertado, lo aburres a muerte con eso. – le dijo Archie en son de broma.

Allistear levantó la mirada desconcertado por unos segundos, y después, su mirada se iluminó ante la vista de la hermosa rubia, tenía un moretón grande en la sien, y evidentemente estaba débil, sino jamás hubiese permitido que la llevaran en silla de ruedas.

Candy, hija, ¿cómo te sientes?

Bien tío, pero concuerdo con Archie, ahora entiendo porque Albert no ha despertado, los has mantenido en coma con el aburrimiento.

Jajajaja, supongo que eso ahora no será problema, seguro tú puedes leerle algo más interesante.

Archie acercó a Candy a la cama, para que pudiera verlo, quedaba abajo por estar en la silla de ruedas, y pretendió ponerse en pie, pero el dolor agudo en su costado se lo impidió, Archie que estaba cerca la sostuvo.

Espera bonita, te ayudaré. – le dijo mientras la abrazaba por la cintura para sostenerla.

Cuando Candy lo vio se quedó sin aliento, ahí estaba su amado, con la cabeza vendada, había sufrido un duro golpe en la cabeza, y habían tenido que perforar Burr Holes, para aliviar la presión en el cerebro, su hermoso cabello había desaparecido, sus labios se veían partidos, había dos feas quemaduras, una en su costado, y otra en su muslo, y si bien no eran tan grandes, la impresión era fuerte, una de sus piernas estaba enyesada, e inmovilizada con grandes tornillos quirúrgicos, y todo él estaba inmovilizado.

¿Archie?

Deben mantenerlo inmóvil para evitar más daño a sus vertebras, están inflamadas.

Fue porque lo movimos ¿cierto?

Es muy probable Candy, pero no había opción, lo sabes, de no haberlo hecho hubiese sufrido la misma suerte que Monica.

Candy no dijo nada, solo extendió su mano para tocar su rostro suavemente, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. Sin importarle que Allistear y Archie estuviesen ahí le habló con el corazón.

Albert, mi amor, regresa a mí, tú me lo prometiste. – le dijo mientras acariciaba su rostro.

Archie la ayudó a sentarse, y la acercó lo más posible a la cama, para que ella pudiera tomar su mano.

Puedes quedarte un poco de tiempo, pero debes descansar, y comer.

No quiero comer sola… ¿puedo comer aquí?

Iré a averiguarlo, por favor no te muevas de aquí.

No deseo moverme de su lado.

Bien. Papá, te la encargo, tal vez puedas aburrirla con tu periódico de finanzas. – le dijo Archie con un guiño antes de salir de la habitación.

Allistear mantuvo una conversación ligera con Candy, contándole cómo se había enamorado de Diana, y lo que le había costado que Elroy Andrew estuviese de acuerdo con la unión. Candy sonreía, no podía reír a carcajadas, porque, le dolía, pero la alegre anécdota aligeraba un poco su corazón. Y más cuando Elroy entró justo cuando Allistear narraba como lo había tratado la primera vez que fue a visitar a Diana, por supuesto exagerando.

¿Así que soy capaz de congelar el infierno? – le preguntó la dama con toda dignidad.

Jajaja, vamos querida tía, tú y yo sabemos que este par de rebeldes y encantadores rubios te han suavizado, pero en ese entonces…

Sólo porque has hecho sonreír a esta niña, ignoraré tu comentario. Candy, hija, ¿cómo te sientes?

Estoy bien tía.

Cansada, no me mientas, Archie consiguió que te traigan la comida para acá, comeremos aquí y luego descansarás un rato.

Puedo dormir aquí, en el sillón.

No Candy, no hasta que te den de alta, esa no es opción, así que coopera con las órdenes del médico, para que puedas cuidar tú de él. – le dijo firmemente Elroy.

El resto de la semana Candy tuvo que obedecer estrictas órdenes, no podía fatigarse, y debía descansar, pero su recuperación era constante, así que al fin la dieron de alta, por supuesto debía tomarse todo con calma, pero ahora podía pasar sus mañanas en el cómodo sillón de piel color marrón del cuarto de hospital de Albert, ahí le leía, o hablaba con él sobre sus planes, y sueños, e incluso, a veces cuando estaba sola, le susurraba cosas pícaras al oído.

Al final de la segunda semana, Candy leía para él mientras tomaba su mano, y pudo sentir como sí él la apretara un poco. El médico le confirmó que era un gran avance, todo medicamento para mantenerlo en coma había sido retirado, la inflamación en el cerebro había cedido, ahora era cuestión de esperar.

Ese día Candy rasuraba con cuidado el tan amado rostro de su esposo, sabía bien, cuan cuidadoso era él de su apariencia, y aunque no se podía hacer mucho al menos trataba de mantenerlo rasurado, mientras pasaba suavemente el rastrillo, un par de hermosos ojos azules se abrieron, y ella por poco y lo corta.

Albert… ¿puedes escucharme amor?

Si…

Espera, llamaré al médico. – le dijo ella con una enorme sonrisa.

Volví a ti. – le dijo él. Su voz sonaba rasposa, seguro sus cuerdas vocales estaban inflamadas por el uso del respirador, pero Candy estaba verdaderamente feliz. Oprimió el botón para llamar a las enfermeras, y el médico llegó poco después.

Candy vio como lo llevaban a hacer exámenes, él alcanzó a decirle un silencioso te amo. No sentía dolor, los medicamentos usados eran potentes, y por ahora, eso era lo necesario.

Horas después de pruebas exhaustivas, Albert regresó a su habitación agotado, pero las noticias eran buenas, podían quitar la estructura que lo inmovilizaba, y podía comenzar con una dieta blanda. Las quemaduras aún tardarían en sanar, no eran tan grandes, ni tan graves, si bien si se veían impresionantes, Candy sabía perfectamente que no eran nada. Había intentado ir a visitar a Monica un día, quién aún era mantenida completamente sedada, los dolores estando consciente hubiesen sido insoportables. Pero lo que vio, era demasiado para ella, no había nada reconocible en ella, la mantenían en una especie de burbuja especial, nada podía tocar su cuerpo, hubiese sido demasiado doloroso.

Tres semanas después del accidente.

Candy hablaba sin parar y daba vueltas de un lado a otro, la verdad era que, si no hubiese estado tan enamorado de su esposa, ya lo hubiese mareado, pero lo embelesaba, y además, se veía hermosa, el feo moretón había casi desaparecido, su pulmón estaba mucho mejor gracias a una terapia de oxigenación que estaba haciendo, y a que nadaba a diario como parte de su rehabilitación.

Afuera el aire era helado, aún no caía la primera nevada, pero seguro no tardaría mucho, el día era gris, pero dentro de la lujosa suite de hospital, la hermosa rubia iluminaba el lugar, llevaba un vestido de lana color rojo quemado, ajustado a su cuerpo, con el largo justo por encima de las rodillas, sencillo, con cuello bote, y mangas largas. Sobre el sillón estaba el exquisito abrigo a juego, con extravagantes pliegues de la más fina lana, el cuello podía hacerle de capucha o quedar sobre su cuello en lujosos pliegues, calzaba zapatillas negras clásicas de Louis Vuitton, Albert la observaba con atención y escuchaba cada palabra que ella decía, se notaba nerviosa, por eso estaba practicando, su rubio cabello había sido peinado en un rodete de lado, con algunas hebras sueltas, para suavizar su rostro.

Tal vez no debí vestirme de rojo, el negro debe ser el más adecuado…

Te ves hermosa.

Albert, no se trata de verme hermosa, se trata de lo que mi imagen dirá de los Andrew, de nuestros negocios, de ti y de mi…

Amor, habrá de todo, habrá quienes te quieran crucificar, quienes te acusen de ser la otra, y quienes entiendan quien eres en realidad…

Y yo vestida de rojo, poco me ha faltado para bordarme una letra escarlata.

Te ves hermosa.

Albert...

Mi amor, es perfecto, y sé que harás un gran papel, es necesario dar la declaración, es necesario que, si bien el CEO del consorcio está postrado en una cama, la segunda al mando está bien, como no te han visto, y hay muchas especulaciones sobre tu condición, el hecho de que tú salgas y des la cara por los dos, ayudará a estabilizar la situación.

Bien, haré lo mejor posible.

Tal vez después de haber hecho eso, puedas venir y pasearte de nuevo por la habitación usando ese vestido, y mientras yo imaginaré lo que llevas debajo. – le dijo él en tono sensual.

¡Albert!

Puedo soñar.

Jajaja, eso no ayuda a mis nervios. – le dijo ella dándole un pequeño golpecito en su pie sano. Albert se sobresaltó, pero no dijo nada, en ese momento Anthony entraba por la puerta.

¿Sabías que se debe llamar antes de entrar? – preguntó Albert serio.

Lo haría si no estuvieras postrado en esa cama sin poder moverte, porque créeme que no sería agradable encontrarlos en circunstancias no apropiadas, pero, por estas semanas no será necesario. – le contestó Anthony con una sonrisa insolente.

Espera a que salga de esta cama. –

Jajaja, No me interesa saber que harás con ella cuando salgas de esa cama. – Anthony observó como Candy se puso roja ante sus comentarios. Y cambió de tema – ¿Estás lista?

Sí, creo que sí, ¿no tardaremos verdad?

No, pero si es mejor hacerlo desde el corporativo, nos da aún mejor imagen.

Bien…. – Anthony la observó nerviosa, hacía tres semanas que no salía del hospital o se subía a un auto.

John ha revisado todo innumerables veces, además es el auto en el que vine, y se quedó resguardado por tu equipo de seguridad, y George también está abajo, te juro que es seguro.

Bien, regresamos en un rato amor mío. – le dijo ella mientras se acercaba a besarlo en los labios, él respondió y observó como Anthony la escoltaba fuera, cinco minutos después Archie entró, él era quién se quedaría con él mientras Candy estaba fuera, los demás irían a la conferencia de prensa.

Archie entró en la habitación, como siempre gallardo, impecablemente bien vestido, y extremadamente a la moda, llevaba pantalones de corte ajustado en color gris Oxford, una camisa azul cielo, con cuello blanco, corbata toja y tirantes azul marino, los zapatos también eran azul marino, su cabello, impecablemente arreglado, y por supuesto una excelente loción.

Albert nunca perdía oportunidad para embromarlo, los hombres Andrew siempre andaban bien vestidos, y a la moda, pero Archie, era simplemente el extremo.

No debiste arreglarte tanto para venir a verme, ¿sabes? Mi corazón ya está ocupado.

No te preocupes, el mío también, y debo decirte que Annie es mucho mejor parecida que tú, especialmente en estas circunstancias.

Jajajaja.- Albert rio de todo corazón, y Archie lo acompañó, su relación de camaradería era más de hermanos que de tío y sobrino, sobre todo de un tiempo para acá.

¿Cómo te sientes? – preguntó seriamente Archie.

Necesito un favor. –

Tú dirás…

Necesito que golpees mi pierna.

¿Te has vuelto loco?

No, en verdad necesito que golpees mi pierna que no está enyesada.

¿Albert?

Te lo explicaré, en cuanto lo hagas.

Bien…

Archie dio un pequeño golpe dudoso.

Archie, más fuerte.

Albert, mejor dime que es lo que quieres lograr.

Candy tocó mi pie.

¿Y?

No siento nada.

¿Qué debías sentir?

No he sentido nada con tu pequeño golpe de niña, pero quiero saber si con más intensidad puedo sentir algo.

Albert, esto es estúpido, y lo sabes, lo que debemos hacer es hablar con el doctor, permíteme llamarlo.

Está ben, aprovechemos que Candy no está, no quiero preocuparla demás.

Archie asintió y llamó al médico, después se sentaron a esperar a que llegara.

En el corporativo Andrew.

Los reporteros esperaban en la sala de prensa, la tía Elroy, Annie, Patty, Stear y George estaban también ahí, junto con el consejo Andrew, y los Cornwell.

Candy entró en la sala, orgullosa, e impecable, arrebatadoramente hermosa como siempre, y por supuesto, los flashes no se dejaron esperar, a su lado, Anthony, impecablemente vestido en un fino traje color gris claro de tres piezas, camisa color azul clara, y corbata azul marino, por supuesto, lo que los reporteros habían llegado a llamar el efecto Andrew, se percibía en la sala. Si Candy y Albert escuchara el termino efecto Andrew seguramente morirían de la risa. Así denominaban los reporteros a esa química o descarga eléctrica que se percibía en el aire cuando los jóvenes Andrew entraban en un lugar, todos eran indiscutiblemente guapos, ellas eran bellas, e íconos de moda, y verlos juntos, sobre todo a Candice Andrew con Albert, o con Anthony, les hacía sentir escalofríos, y no solo a ellos, francamente los reporteros no podían dejar de alimentar a las masas con la noción de que esos tres perfectos especímenes podían vivir un triángulo amoroso, pero esa tarde, no estaba ahí para eso, Candice Andrew, daría una declaración de prensa, y respondería las preguntas que habían estado rondando sus cabezas, desde que el escándalo había explotado.

La dulce e inocente Candice Andrew, era en realidad la amante, del patriarca, pero no solo eso, la esposa de William Andrew, Monica Ainsworth, se había desquiciado por eso. La prensa amarillista hacía su agosto, y la prensa seria hablaba de los efectos en el valor de las acciones del corporativo Andrew.

Candy tomó asiento, en la mesa en medio de George y Anthony, y tomó la palabra.

Buenos días, como familia agradecemos su presencia en este lugar, en respuesta a su preocupación queremos informarles, que como pueden ver, yo me encuentro recuperada, y William está en vías de recuperación. La empresa está en excelentes manos, las manos expertas de mis primos, Anthony, Stear y Archie, así como de mi tío Allistear Cornwell, y por supuesto de nuestro hombre de confianza, y amigo de la familia George Johnson, y yo me iré reincorporando poco a poco en algunas tareas, pero la salud de William es prioridad, sin embargo ningún proyecto se ha parado, si bien no estamos disponibles para viajar William o yo, alguien más en la familia se hará cargo, somos una familia única, que nos respaldamos los unos a los otros, y pueden estar completamente seguros, de que el corporativo Andrew, seguirá en pie, adelante, y cosechando todo tipo de éxitos. Gracias.

Por supuesto que en cuanto terminó de hablar los reporteros alzaron la mano. Y comenzaron a gritar preguntas al aire. Anthony pidió silencio, y aclaró que responderían en orden algunas preguntas. Anthony cedió la palabra primero a los medios importantes, quienes hicieron preguntas sobre el valor de las acciones, y los planes del corporativo, pero por supuesto después vinieron las preguntas personales, e incluso insidiosas en algunos casos.

Señorita Andrew, ¿puede informarnos sobre el estado de salud de la señora Andrew? – preguntó alguien con un dejo de ironía en la voz.

La señora Andrew, tiene un pronóstico reservado, debido a lo extenso de sus lesiones, por el momento se le mantiene sedada.

¿Hay alguien de la familia con ella?

Todos estamos al tanto de su progreso.

¿Se buscará la sentencia de divorcio, aun en estas condiciones?

George tomó la palabra.

Debido a las acciones de la señora Ainsworth, y a que según las investigaciones, el accidente sufrido son responsabilidad de ella, si se busca una separación, sin embargo, el tratamiento médico, y cuidado de la señora Ainsworth, seguirá estando a cargo de la familia, hasta que pueda recuperarse, y la ley, pueda tomar su curso, por lo pronto está bajo custodia judicial, pero se le está dando la mejor de las atenciones, en el mismo hospital, donde la señorita Andrew, y el señor Andrew fueron atendidos.

Señorita Andrew, ¿En cuánto se dé el divorcio habrá boda?

Francamente es algo que no responderé, no lo hemos hablado.

Entonces la relación entre usted y William Andrew es una realidad. – esa no era una pregunta, Candy se dio cuenta de su error, y de porque Anthony había rozado su mano cuando comenzó a hablar.

Para nadie es un secreto que William Andrew y yo compartimos una relación especial, las malas decisiones y malentendidos, así como los factores externos, nos llevaron por caminos separados por algún tiempo, debo decir que siempre respeté su matrimonio, y que ahora que todo esto ha salido a la luz, ciertamente pone otra gama de opciones a nuestro alcance, pero el tiempo dirá.

¿Cuál es el diagnóstico del señor Andrew?

Está en recuperación, pero está fuerte, y con ánimos, y por supuesto toda la familia estamos apoyándolo.

¿Se siente culpable señorita Andrew?

¿Culpable?

De no ser por usted, tal vez la Señora Andrew no hubiese actuado de esa manera.

Cada uno es responsable de sus decisiones, me siento triste, conmocionada, asombrada, pero no culpable, yo no di instrucciones para hacer fallar el auto, ni provoqué un incendio, ni lastimé personas inocentes, tampoco soy responsable de la muerte de Ms. Ponny. Así que no, no me siento culpable.

¿Entonces la señora Andrew se merece lo que le pasó?

No me toca decidir cuál debe ser su castigo, es claro que la vida da muchas vueltas y nos pone en lugares difíciles a veces, solo espero que ella pueda aprender de todo esto, y el juicio, el veredicto y la sentencia no los daré yo. Sino un jurado imparcial. Ahora, si me disculpan, debemos retirarnos, una vez más agradecemos su presencia, y los mantendremos informados.

Sería más misericordioso dejar que la señora Andrew muera, y más conveniente para ustedes.

Sí esa es su opinión, yo la respeto. Con permiso, y buen día. – dijo la rubia, mientras se ponía de pie majestuosamente y salía de la sala de prensa, en medio de flashes y gritos de preguntas.

En la Suburban plateada viajaban Candy y Anthony junto con parte de su equipo de seguridad.

¿Cómo crees que nos fue?

Solo el pequeño desliz, en ningún lado se ha publicado su relación, tal vez ahora, debamos dar un reportaje especial a alguna revista exclusiva sobre su relación, pero tendrá que ser más adelante, por ahora esperemos las respuestas esta semana. ¿Cómo te sientes?

Cansada, y ansiosa de llegar y ver a Albert.

Y yo que pensaba llevarte de compras. – le dijo él un poco decepcionado.

¿De compras?

Quiero un regalo para Sophie, y pensé que podrías ayudarme, debe ser algo práctico, sabes

que está en el hogar, y ni siquiera quiso volver para la gala.

Vamos, tal vez un chal, o una bufanda, para que se mantenga caliente en este frío.

Me gusta la idea.

Fueron a una exclusiva tienda, dónde Candy le ayudó a escoger un chal y una bufanda de fina y suave lana de Cachemira. Uno era de ricos colores vibrantes, y el otro un tono cobre muy hermoso. Candy también escogió un chal para enviar a la hermana María, y otro para la tía Elroy, y una fina manta para Albert.

Llegaron sonriendo, habían almorzado en el restaurant favorito de Candy, iban conversando animadamente, cuando entraron a la suite, por un momento no se percataron de que Archie estaba en la sala de la suite, en vez de en la habitación con Albert.

Candy estaba a punto de abrir la puerta de la habitación, cuando la voz ronca de Archie la detuvo.

No puedes entrar ahí. – la voz grave y lo ojos enrojecidos de Archie le dijeron claramente que algo no andaba bien.